"¡Felicidades, Mara-sama!"

La rubia puso los ojos en blanco cuando sus ratas subordinados decidieron celebrar su victoria. Con cualquier otra situación ella habría sido feliz, pero esta vez, La celebración era debido a su estúpido nuevo trabajo. Los roedores que trabajaban en su equipo de ciencias seguían con sus pequeñas batas blancas de laboratorio mientras la llenaban de inútiles cumplidos.

"¡Como se esperaba de la número uno de Niflheim!"

"¡Oh, basta con eso!" gritó la rubia furiosa, cansada de esta tonta farsa. "¿Qué tiene de bueno trabajar en un basurero como ese? El salario también apesta..."

Una de las ratas nerviosamente tomó un trago de su bebida mientras trataba de convencerla de que su nuevo empleo era algo bueno. "Pero... Mara-sama... Esta es la primera vez en mucho tiempo que hemos tenido la oportunidad de celebrar, ya que la mayoría de sus planes fracasan."

"¿¡Qué has dicho!?" Gritó la demonio mientras agarraba al roedor y lo acercaba a su enfadada cara, aunque normalmente ella no era muy intimidante, en ese momento, sus ojos entrecerrados y sus colmillos salientes asustaron a su capturado subordinado.

"¡Perdóneme, Mara-sama! ¡Por favor no me coma!" suplicó la rata mientras intentaba escapar, pero fracasó estrepitosamente.

"¿Quién querría comerte?" Preguntó la rubia cuando finalmente se cansó y lo lanzó hacia sus otros dos subordinados que la miraban aterrorizados. "Lo que no entiendo es el trasfondo de esta tonta celebración, ¿Qué pasa con ese tonto banner de ahí arriba? ¿Acaso me están exigiendo algo pequeños sacos de pulgas?"

"¿Eh?" Al dar la vuelta el trío notó que había algo raro en el banner que colgaba de la pared, en lugar de decir "Felicidades Mara-sama." decía "¡Queremos mejores salarios y menos horas de trabajo!"

"Oops... solo es un pequeño error, Mara-sama, creo que lo pusimos en el lado equivocado, lo que pasa es que se lo robamos a unos humanos y ellos escribieron eso de ahí." Dijo una de las ratas mientras se disculpaba con su ama.

"¡Espera! ¿Se lo robaron a los mortales?" preguntó Mara.

"Um... Lo que pasa es que los suministros del mes pasado no eran buenos Mara-sama, y cuando el escuadrón Moo-Moo destrozó el lugar, tuvimos que conseguir más cosas por nuestra cuenta." Dijo el roedor mientras se rascaba su pequeña cabeza.

"¡Tontos! Si no pueden hacer algo bien, entonces ¿Por qué se molestan en intentarlo?" grito de forma molesta la rubia.

"¡Porque Hild-sama nos lo ordenó!" dijo la rata con un poco de temor en su voz.

"Ya veo..."

"¡Incluso nos dio un poco de queso…!" añadió uno de las ratas que se habían quedado calladas pero los otros le pisaron la cola para silenciarlo.

"En ese caso, vallan a comer su recompensa." Dijo la asqueada demonia. 'Es tan fácil sobornar a esos idiotas...'

"¡Yay! ¡Queso!" Exclamo el trio de roedores mientras salían corriendo de la habitación, dejando a la rubia sola.

Mara dejó escapar un suspiro. Con unos asistentes tan inútiles, no es de extrañar que no haya conseguido alguna victoria contra las diosas, pero ella se preguntaba qué iba a pasar de ahora en adelante. Es cierto que últimamente no había pensado en ningún plan, pero con la actitud de Hild-sama hacia la pareja no estaba segura de lo que debía hacer, pareciera que su jefa quería que Belldandy y Keiichi permanecieran juntos, y en ese caso, no podía proseguir con su objetivo de separarlos.

Tal vez esa fue la razón de su repentina reasignación a ese taller mecánico. A pesar de sus peculiares bromas, Hild-sama era la Daimakaicho y por lo tanto ella podría tener un plan para ella y conseguir ese trabajo era la primera fase del mismo. Si eso era cierto, entonces esta podría ser una misión de alto perfil y no una broma. Desafortunadamente tratándose de Hild-sama, nadie podía estar seguro de sus intenciones...

"¡Senbei!" Gritó Mara.

"¡Sí, señora!" respondió el genio en miniatura y autoproclamado dios de la desgracia y la pobreza. "Fui convocado y aquí estoy, ¡Oh yeah!"

"Deja ya esa tonta presentación." Dijo Mara que no estaba e humor para escuchar sus discursos cursis de causar desgracia a los demás y lo feliz que eso le hacía. "¿Has visto a Hild-sama? Podría jurar que estaba con migo mí mientras regresábamos."

"Pero señora, Senbei estaba en su casa viendo la televisión antes de que usted llamara. ¿No era la señora la que estaba con Hild-sama?" Preguntó el pequeño genio.

"Podrías haber dicho que no y ya." Dijo Mara, sin sorprenderse de que su otro asistente no fuera de ayuda, pero repentinamente se dio cuenta de algo. "¡Espera! ¿Tienes un televisor en esa botella tuya?"

"Televisión por satélite, señora", respondió Senbei.

"Te odio tanto..." pensó Mara, mirando a su alrededor el entorno casi arruinado en el que vivía. Lo único que tenía era agua y electricidad, pero no había nada más que eso. "En ese caso, vuelve a tu botella; tengo cosas que hacer."

"¡De acuerdo, Mara-sama! Mi programa favorito es en unos minutos." Dijo el genio, antes de desaparecer en una nube de humo.

"Presumido..."


Los aeropuertos siempre están llenos de gente y ese día no fue la excepción, y una vez que Belldandy devolvió las maletas a su tamaño original, tuvieron que pasar por todos los controles antes de abordar la nave. Fue entonces cuando de repente se dio cuenta de algo realmente importante, Belldandy no tenía una identificación, o al menos eso era lo que el creía y nunca había pensado en ello antes de este momento.

"Belldandy, ¿tienes algo con lo que identificarte?" preguntó el joven empezaba a entrar en pánico, ya que pensó que ese detalle podría hacer que fuera imposible celebrar su luna de miel.

"Por supuesto, Keiichi." Buscando en su ropa, saco el artículo que su marido había pedido y lo entregó.

Mirando el objeto, Keiichi sintió una corriente de terror bajando por su columna vertebral ya que la tarjeta de presentación transparente tenía lo que él podía deducir como una fotografía de Belldandy mientras llevaba su traje de diosa y la inscripción decía "Diosa de primera clase, segunda categoría, licencia ilimitada Belldandy."

"¡Esto es malo! ¡No podemos usar tu identificación del cielo! ¡Tiene que ser algo que los humanos usen! También necesitas un pasaporte." No podía creer cómo no se dio cuenta de ese error antes de que llegaran, el conocía el procedimiento legal para viajar al extranjero, así que esa situación lo hizo sentir como un tonto.

"Señor, está deteniendo la fila, me podría dar su documentación por favor." Dijo el empleado detrás del escritorio.

"¿Mis documentos?" Preguntó Keiichi con nerviosismo. '¿Y ahora qué hago? '

Mirando a Belldandy, el empleado decidió probar otro enfoque. "Disculpe, pero ¿podría darme los papeles de su marido, por favor?"

"Sí", dijo Belldandy con un movimiento de cabeza y le entregó al hombre los papeles solicitados.

Mientras el empleado revisaba la documentacion, Keiichi seguía intentando recuperarse de su shock. 'Es el fin, ahora va a pedir los documentos de Belldandy, y cuando se dé cuenta que no tiene no podremos tomar nuestro vuelo.'

"Todo está en orden, espero la pasen bien y tengan un viaje seguro".

Eso no era lo que Keiichi esperaba. Al tratar de recuperar su pasaporte, se dio cuenta de que había otro. Mientras le echaba un vistazo, no podía creer lo que veía, el otro pasaporte tenía la foto de Belldandy y la misma información falsa que sus senpai habían usado hace un par de años para enrolar a la diosa en el NIT.

"¿Pero que acaba de suceder?"

El empleado lo ignoró y se dirigió a su esposa en su lugar. "¿Recibiste mi regalo, Belldandy?"

Belldandy se sorprendió, pero logro reconocer la identidad de quien le hablaba. "Sí, Otou-sama".

"Bien", dijo el hombre poseído mientras los despedía con la mano. "Diviértanse los dos."

Keiichi no tuvo tiempo de responder, antes de que su esposa lo arrastrara alejándose del escritorio, mientras el empleado miraba sus alrededores lleno de confusión.

"¿Acaso él era...?" Dijo Keiichi.

"Sí", respondió Belldandy. "Pero Otou-sama dejo de controlar a ese hombre, esa fue la razón por la que nos alejamos antes de que se diera cuenta de que habíamos pasado la inspección. Si se daba cuenta, podría crear problemas innecesarios".

"Ya veo." Dijo Keiichi que finalmente pudo tranquilizarse, al parecer la luna de miel no iba a ser cancelada después de todo.

XXX

Vingolf, Asgard

'Increíble…' Pensó Tyr mientras caminaba por los vastos pasillos de la sala del concilio de diosas. 'Ese chico es muy descuidado, fue buena idea que haya dejado una milésima parte de mí en la oficina para vigilarlos. '

Ser el Daitenkaicho era un trabajo a tiempo completo, que requería atención a cada pequeño detalle, en un esfuerzo por evitar que cualquier asunto menor se convirtiera en una gran crisis. Como el hecho de que su yerno olvidara que Belldandy no tenía pasaporte o cualquier otro documento legal que los humanos usaban. Era impensable que ambos no se dieran cuenta de algo tan básico, especialmente después de pasar tantos años en el reino mortal. Aun así, en lo que a él respectaba, era culpa de Keiichi. Como humano, era su trabajo llevar la cuenta de tales asuntos o al menos intentar pedir algo de ayuda.

Al menos todo debería estar bien ahora, aunque en realidad él era quien estaba en problemas ya que apaciguar a su esposa no era tarea fácil, especialmente porque ella también era una diosa de alto rango. Otro detalle crítico era su temperamento y su impulso natural para la agresión. Su esposa era una ex Valkyria que incluso se había ganado el apodo de "Arpía" cuando aún servía en las Alas de la Combate. El hecho de que normalmente tuviera un hacha gigante a su lado, y que estuviera más que feliz de usarla, ponía a los demás bastante nerviosos.

Tal vez había una razón por la que Hild había insistido en que tomara a esa diosa en particular como su segunda esposa. Siempre había asumido que ella lo había hecho porque era su amiga, pero tal vez ella tenía algo más en mente. Después de todo, era un demonio y eso era algo que se esperaría de ella.

No le tomó mucho más para llegar a su destino. Ante él estaba la puerta de la oficina de Ansuz y no estaba muy ansioso de entrar a esa oficina, especialmente si ella estaba de mal humor. Después de una larga pausa, llamó una vez antes de entrar a la oficina.

"Ah, por fin has venido. Me empezaba a preguntar por qué tardabas tanto." Dijo Ansuz, que estaba tratando de lidiar con todos los informes del reciente golpe de estado en Niflheim.

"¿Quieres decir aparte de la docena de dioses y diosas que quieren reunirse con migo en persona?" Preguntó Tyr en un esfuerzo por aligerar el ambiente. "O el hecho de que nuestro yerno necesita empezar a prestar un poco más de atención a los detalles importantes... "

"Querido, sólo has sido suegro por poco más de un día y ya lo estás criticando, No quiero saber lo que va a pasar después de unos años." Respondió Ansuz con un suspiro. Su marido no era el único dios que era excesivamente protector con sus hijas, pero era la primera vez que una de sus hijas se casaba.

"No estoy exagerando. No puedo cuidarlos todo el tiempo, eso es todo." Dijo Tyr en su defensa. "¿Sabes siquiera lo que pasó?"

"Sí, me di cuenta de tu pequeña treta." Dijo Ansuz. "Ese fue un buen gesto y debo y en parte estoy de acuerdo contigo; no podemos estar ahí vigilarlos siempre, si te hace sentir mejor le diré a Belldandy que tenga más cuidado a partir de ahora."

'Suerte con eso...' pensó el líder de Asgard. De todas sus hijas, Belldandy era la que menos escuchaba este tipo de consejos. Si bien era un error engañar a los demás, a veces era inevitable. "Quizás decírselo a Urd sería una mejor idea."

"No. Que ella mienta en su nombre no ayuda a nadie. Tienen que aprender a manejar esas situaciones por sí mismos, en lugar de dejar que alguien más haga el trabajo." Dijo Ansuz con un movimiento de cabeza. "¿Debes saber qué Urd rechazó su promoción para obtener su licencia de primera clase? No hace falta ser un genio para darse cuenta de por qué y eso está mal. Es su hermana, no su niñera; al menos ya no lo es."

"Bueno, no es que no esté de acuerdo contigo... Es sólo que ella es..." Comenzó a decir Tyr.

"Es tan terca como su madre, ¿No?" preguntó su esposa.

"Supongo que tienes razón. Pero eso puede esperar para otro momento. Te he traído los datos del Proyecto de los ángeles evolucionados, dijo Tyr en un esfuerzo para desviar la discusión de Hild, por mucho tiempo que hubiera pasado esa situación todavía le dolía y por ello encontraba inapropiado hablar de ello delante de Ansuz, a pesar de que estaba bastante seguro de que ella lo sabía. Por muy intimidante que fuera su actual esposa, el hecho de que ella fuera tan comprensiva con la situación en lugar de ofenderse o ponerse celosa era lo que la diferenciaba de las otras diosas. Tal vez esa era la razón por la que pudo ganarse la amistad de Hild en una época en que ambas especies estaban más que felices de exterminarse mutuamente.

"Hm... déjame echar un vistazo", dijo Ansuz, tomando el disco e insertándolo en su terminal. Segundos después, una vez que su nivel de autorización fue verificado por el sistema, pudo finalmente des encriptar los archivos. A pesar de que su marido había hecho esa copia para ella, seguía estando altamente encriptada y configurada para que sólo ella pudiera acceder a ella. Mover información clasificada de esa manera era muy peligroso dada la facilidad con que podía caer en manos equivocadas.

Una vez que pudo ver el contenido, tardo varias horas para poder leer en su totalidad el documento ya que era bastante extenso. Lo primero que intento averiguar fue el número de ángeles producidos. "Menciona claramente tres de ellos, pero nada más que esos...Eso es extraño..."

"Me da curiosidad saber el por qué te has interesado en estos ángeles de repente" preguntó Tyr. "Esos ángeles han existido durante un tiempo y Thor tiene uno. No es una novedad... "

"Un demonio tiene uno. ¿Cómo te sientes al respecto?" preguntó Ansuz, tratando de evitar sonar demasiado sarcástica.

"Espera... ¿Qué?" Eso claramente no era posible en lo que respecta a Tyr. "¿Pero cómo es eso posible, quien es el dueño de ese ángel?"

"El ex-aprendiz de Hild o como sea que los llamen... Conoces a ese tipo..." respondió Ansuz. No era ningún secreto que ella despreciaba un poco a ese nefasto demonio que necesitaba una lección de modales. Todavía no podía creer el descaro del tipo que la confundió con un dios cuando se conocieron. Si bien era cierto que en ese entonces no usaba ropa ajustada que hiciera más obvia su constitución, cualquiera podría darse cuenta que era una diosa, cualquiera, excepto ese mocoso, que ni siquiera le creyó cuando se lo dijo. Aparentemente según él, ella carecía del físico de una diosa, lo fuera que eso signifique y el hecho de que Hild lo encontrara divertido no ayudo en nada.

"¿Surt? ¿Ese pirómano?" preguntó Tyr. "El sería la última persona con la que quisiera encontrarme, punto."

'¿Me pregunto cómo se conocieron el y Surt...?' se preguntó Ansuz. Probablemente no debería preguntar eso pero no podía evitar sentir curiosidad al respecto. "¿Lo conoces también?"

"Me encontré con él hace mucho tiempo, cuando mi escuadrón estaba en una misión de reconocimiento." Dijo Tyr, bastante inconforme de hablar de ello. "Sellaron a tres de nosotros y casi aplastaron al pobre Freyr. Yo... tuve que... pedirle a Thor que... ayudara... un poco."

"¿Qué? ¿Un escuadrón entero derribado por un solo demonio? ¿Cómo te las arreglaste para fallar de esa manera?" En todos sus siglos de servicio como Valkyria, nunca había oído algo tan ridículo como esto.

"¡Oye! ¡Sólo éramos cadetes en ese entonces! No teníamos tanta experiencia en ese entonces." Protestó el gobernante de Asgard en un esfuerzo por explicar lo que había pasado.

"¡Espera! Si fue cuando eras un cadete, entonces... el debió haber sido... ¿un adolescente?" preguntó su aturdida esposa. "¿Me estás diciendo que fuiste batido por un chico?"

"Bueno... verás..."

"¡Habla ya!"

"Fuimos atrapados mientras estábamos distraídos y él sello a la mayoría de nosotros antes de que nos diéramos cuenta que estaba pasando". Ya está. Lo había dicho, aunque por supuesto eso no lo hacía sentir mejor.

"Por eso se suele dejar a alguien de guardia." dijo Ansuz suspirando.

"Había uno, pero..."

"Déjame adivinar, se quedó dormido." concluyo su esposa por él. "¿Y quién era guardia?"

Tyr de repente encontró algo muy interesante en el techo y trató de fingir que no había escuchado su última pregunta.

"Eras tu ¿verdad?" Esposa o no, no podía ignorar su propio entrenamiento y sacudió la cabeza al pensar que él había sido así durante su juventud.

"Todo el mundo tiene días malos de vez en cuando. ¿Podemos cambiar de tema, por favor?" preguntó un avergonzado Tyr. "¿Dijiste que él tenía un ángel evolucionado?"

"Cierto. Lo llamó Laevateinn y toma la forma alternativa de una espada de fuego. No creo que tenga que mencionar lo peligroso que es." Dijo Ansuz.

"Sí, ese es el problema de todos esos angeles. Esa fue la razón principal por la que se detuvo su desarrollo. Pueden ser letales, incluyendo a sus propios anfitriones." Podía ver por qué su esposa estaba tan alarmada con la situación. Si los demonios habían adquirido la habilidad de hacer más de ellos, eso podría llevar a serios problemas y desestabilizar en gran medida el equilibrio de poder entre sus especies. "No deberíamos sacar conclusiones precipitadas y antes de hacer algo drástico, debemos asegurarnos el origen de ese ángel. Si los demonios no fueron los que lo hicieron, entonces puede que no sea tan malo como tememos."

"Sí, pero ¿qué hacemos con el que tienen?" preguntó Ansuz frunciendo el ceño. "¿Vamos a dejar que se lo queden?"

"Por el momento, no podemos hacer nada al respecto. Después de todo, ¿qué se supone que debemos hacer?" preguntó Tyr. "¿Enviar a las Alas de Combate tras el gobernante de Muspelheim? ¡Eso sería una invasión! ¡No pondré en peligro el tratado de paz por una razón tan estúpida! A menos que se convierta en una amenaza real, tendremos que ignorarlo."

Por mucho que su esposa quisiera no estar de acuerdo, él tenía razón. Empezar una nueva guerra por algo así hubiera sido una tontería. "Entiendo… Terminaré de leer todo el documento y trataré de averiguar de dónde vino ese ángel".

"Ese sería el curso de acción más prudente." El Daitenkaicho estaba a punto de irse, antes de que de repente recordara algo importante. "¡Oh, Ansuz! He arreglado que tomes unas vacaciones por un tiempo. No te preocupes por el papeleo, yo puedo encargarme de eso en tu lugar."

La segunda al mando de Asgard lo pensó un por unos momentos. "Aceptaré tu oferta, pero no en este momento. Quiero acabar de leer todos los detalles del expediente, además Keiichi y Belldandy están ahora mismo de luna de miel. Sería mejor esperar a que regresen, así podría pasar tiempo con todas mis hijas."

"¿Qué pasara con Skuld?"

"Tiene que darse cuenta de que no va a poder depender de su hermana todo el tiempo. Debe abrirse con los demás, y hasta que se dé cuenta de eso, no tendría caso que este con ella si también me va a ignorar." Dijo Ansuz con el ceño fruncido. "Sabes, realmente odio que nuestros trabajos consuman tanto de nuestro tiempo. Tal vez si hubiéramos podido pasar más tiempo con ellas..."

"Es cierto… pero..." Tyr titubeo por un momento.

"¿Qué pasa?" preguntó Ansuz mientras inclinaba la cabeza.

"No es nada... Olvídalo..." dijo su marido despectivamente.

Su esposa no era ingenua, ella tenía su reputación que forjo cuando era una Valkyria y a pesar de que su carácter había cambiado mucho después de su matrimonio, esto no importaba mucho ya que los inmortales tenían buena memoria. "No ibas a decir nada acerca de que ellas fueran... digamos tan enérgicas como era yo, ¿verdad?"

"¡Claro que no!" objetó el líder de Asgard. "Pero la verdad es que la manzana no cayo tan lejos del árbol."

Le tomó un segundo darse cuenta de que había dicho esa última parte en voz alta así que hizo lo posible para tardar ese mismo tiempo para alcanzar la salida.


"Muy bien, ese es nuestro transporte." Dijo Keiichi mientras observaban el avión que les esperaba fuera de la terminal el cual él y Belldandy estaban a punto de abordar, una vez que los últimos preparativos se completaron se les permitió usar el puente de acceso para entrar en él. "Es un Boeing 747, este uno de los aviones más grandes disponibles para el transporte de pasajeros y como tenemos boletos de primera clase, nuestros asientos están más cerca de la parte delantera."

"Recuerdo haber oído hablar de eso, pero ¿cuáles son las diferencias con el resto de los pasajeros?" preguntó Belldandy.

"Bueno... Los asientos suelen ser más grandes, más cómodos y lujosos. También hay más espacio para las piernas, así como un mejor servicio en general, como la comida, por ejemplo. Por supuesto, el precio es más alto y la mayoría de los pasajeros sólo pueden permitirse la clase de ejecutiva y la clase turista." Explicó Keiichi. Principalmente recordó lo que había escuchado de otras personas, ya que la única experiencia que tuvo anteriormente fue un viaje en clase turista, cuando su familia había decidido ir de viaje a Okinawa. "Esos asientos carecen de mucho en comparación; especialmente la clase económica ya que aunque en ese entonces era un niño, lo encontré muy aburrido."

"Eso es muy triste. Que algunos pasajeros disfruten más de su viaje que otros..." musitó Belldandy. "Pero supongo que es algo que se esperaría hasta cierto punto... es una nave bastante pequeña y el espacio probablemente es un problema."

"Así es…" Asintió Keiichi con un movimiento de cabeza, antes de que se detuviera y se diera cuenta de lo que eso significaba. "¿Pequeño? ¿Ese avión?"

"Así es, la verdad es que es diminuto comparado con lo que usamos en Asgard. Nuestras naves militares son cuatro o cinco veces más grandes que los portaaviones que los humanos utilizan, mientras que las variantes civiles son aún más grandes, ya que al no ser construidas para el combate están hechos de materiales más ligeros y carecen de todos los componentes blindados pesados y difíciles de construir, por lo que pueden ser tan grandes como todo este aeropuerto."

"Todo el... Quieres decir..." siguió al asombrado mortal mientras trataba de imaginar algo de ese tamaño volando por ahí.

"Sí", dijo Belldandy, "Incluyendo también la pista de aterrizaje."

Por un momento Keiichi se sintió un poco decepcionado, ya que estaba seguro de que esta esposa no consideraría la aeronave terrestre como algo digno en comparación con lo que probablemente estaba acostumbrada.

Notando su expresión abatida, Belldandy se preguntó brevemente si había dicho algo malo. "¿Keiichi? ¿Está todo bien?"

"Sí, es sólo que pensé que estabas ansiosa por este viaje." Respondió Keiichi mientras dejaba escapar un suspiro de derrota.

"Keiichi deberías saber que hay algo que yo no puedo hacer.", regañó Belldandy a Keiichi. "Hay una cosa que no puedo decir."

"Una mentira".

"Así es."

"Así que, ¿realmente estás emocionada por esto? Pero pareciera que un viaje en avión palidecería en comparación con lo que estas acostumbrada..." dijo Keiichi.

"Estoy emocionada porque es un viaje que hare contigo." Dijo la diosa del presente. "Así que para mí, esas experiencias pasadas son irrelevantes".

Keiichi no pudo evitar sonreír un poco mientras se rascaba la cabeza con vergüenza. Él sabía que esa era la forma de ser de su esposa, pero al mismo tiempo, a veces su cabeza se llenaba de dudas y escuchar eso fue suficiente para asegurarle que ella disfrutaba del estilo de vida humilde de un mortal, aunque fuera una diosa.

"Keiichi..." dijo Belldandy en un tono incierto. "¿Dónde están todos? Parece que hay mucha menos gente a nuestro alrededor..."

Eso hizo que la atención de Keiichi, volviera a sus alrededores al darse cuenta de que mientras hablaban, el resto de los pasajeros subían al avión. "¡Rápido! ¡Tenemos que abordar!"

"¡Sí!" Respondió Belldandy mientras se apresuraba detrás de él.

Afuera, un par de cuervos negros observaban a la pareja mientras se apresuraban a través del puente de abordaje para entrar a la aeronave antes de que fuera demasiado tarde.

Sacudiendo la cabeza, Muninn se volvió hacia Huginn, que escondía la cabeza bajo su ala derecha, un gesto que la mayoría de los humanos identificaría como un gesto de decepción.

"Caw." comentó el primero de los espías alados.

"Caw, Caw", acordó el segundo, antes de que ambos despegaran y se prepararan para seguir al avión.

A ninguno de los dos cuervos le emocionaba este largo vuelo, especialmente ya que iban a viajar a velocidades subsónicas. Tal vez podrían perseguir un avión de combate humano después para divertirse, pero por el momento, el deber llamaba.


Mirando una de sus revistas de moda, Urd tuvo que admitir que estaba en un aprieto. La diosa no podía decidir cuál era la mejor opción de lencería para la primera noche de bodas de Belldandy. No se sabía exactamente cuándo iba a suceder, ya que incluso sin la limitación de los deseos de Keiichi, no estaban haciendo lo que ella había pensado que harían.

Por otra parte, apenas había pasado un día y la casa estaba llena de todo tipo de visitas inesperadas, unas se quedarían por un tiempo y otras solo estarían poco tiempo y dada la limitada privacidad, no los culpó por no querer ser atrapados en el acto.

La sola idea de que Skuld se encontrara con una escena potencialmente explícita le daba escalofríos. Ella reaccionaba de forma exagerada cuando ellos solo se tomaban de la mano, pero quién sabe qué pasaría si ella viera eso. Dados los explosivos que tenía en su arsenal, la situación podría terminar accidentalmente en una extinción masiva.

Era una buena señal que su hermana menor no tuviera un ataque de ira cuando la pareja se fue de luna de miel, pero podría ser posible que Skuld no se hubiera dado cuenta de la situación. Mantener a la joven diosa tan ocupada como fuera posible era lo mejor que podía hacer en ese momento. Si se le dejaba sola, quién sabe cuánto tiempo le iba a tomar para volver a sus viejos hábitos. Así que mantenerla ocupada en la tienda de Chihiro era lo mejor. No sólo la dejaría con poco tiempo en sus manos, sino que también era rentable.

Aun así, eso no era suficiente. Esconder el problema bajo la alfombra no era la manera de resolverlo, ella lo había intentado muchas veces consigo misma, y ella perfectamente sabía que era algo que no funcionaba, como cuando selló su ángel, en lugar de enfrentarse a la realidad. Parecía lo más fácil de hacer en ese entonces; sin embargo, fue algo que le llevó mucho tiempo revertir.

El verdadero problema era que Skuld estaba demasiado apegada a Belldandy y no gustaba de formar vínculos con otros. Tal vez se debía a la incapacidad de la chica para ver a sus compañeros como iguales, la mayoría de los dioses y diosas de su edad ya estaban usando hechizos básicos y algunos estaban cerca de adquirir sus ángeles, pero Skuld tenía que confiar en sus máquinas para eso.

Thor incluso había intentado que pasara tiempo con su hijo menor, Magni. Desafortunadamente el joven dios era exactamente lo opuesto a su hermana. Estaba por delante de la mayoría de los otros dioses de su edad y aunque apenas llegaba a la barbilla de Skuld, ya podría lanzar el arma favorita de su padre, los rayos. Al final, recurrió a sus inventos para tener sus manos ocupadas en algo ya que las únicas amigas que tenía eran sus propias hermanas. Como ambas eran mucho mayores que ella, era más fácil para el ego de la joven norna aceptar que sobresalían en la magia, mucho más que ella.

Por supuesto, tratar de resolver un problema mientras se piensa en otro era una pérdida de tiempo y no estaba más cerca de solucionar ninguno de los dos. Todavía no había elegido algo para que su hermana se pusiera, ya que la mitad de lo que estaba mirando era demasiado simple, mientras que el resto probablemente era demasiado atrevido para el gusto de Belldandy. La situación con Skuld tampoco estaba resuelta, ya que no había pensado en cuál sería su curso de acción, una vez que la pareja regresara de su viaje.

La diosa frustrada del pasado estaba lista para arrojar su revista hasta que alguien se la quitó de sus manos.

World of Elegance había decidido intervenir e intentar ayudar a su anfitriona antes de que se rindiera. Las intenciones de Urd siempre eran buenas, pero le faltaba paciencia para repasar todas las opciones antes de rendirse.

Alguien está de mal humor hoy... Acaso ¿Será que extrañas a Belldandy y Keiichi?' preguntó el ángel por el enlace que compartía con su anfitriona, mientras hojeaba las páginas de la revista.

"¡Estoy perfectamente bien, muchas gracias!" Respondió la diosa molesta. Los ángeles eran un reflejo de la personalidad de su anfitrión y ella no era la excepción, además estaba el hecho de que su apariencia se veía afectada por la naturaleza de su diosa, lo que la convertía en un ángel dicromático único y a eso hay que sumarle la actitud de Urd. "¿Por qué apareciste? No te he convocado."

'Pensé que podría darte una mano. Además, tu frustración me estaba dando dolor de cabeza. Ahora veamos...' dijo el ángel mientras hojeaba la revista que tomo de las manos de Urd.

"¿Desde cuando eres una experta en lencería de moda? No quiero parecer grosera, pero ni siquiera las usas." Técnicamente hablando, los ángeles no andaban por ahí desnudos, pero las delgadas tiras de tela que usaban a su alrededor apenas y alcanzaban proteger algo de su modestia, además esos sólo contaban como su atuendo regular y no como ropa interior. Por lo tanto, Urd no podía evitar sentirse confundida por el intento de su ángel de ayudar en un campo en el que no tenía ninguna experiencia personal. Por supuesto que el ángel podía usar el conocimiento que compartía con su diosa, pero dado el hecho de que la misma Urd no estaba segura de qué hacer, era probable que Elegance tampoco.

'Sé lo que estás pensando, y yo creo que tener una segunda opinión no es mala idea. ¡Dos cabezas piensan mejor que una!' insistió el ángel.

"¡Está bien, está bien! Probemos tu idea." Dijo la diosa del pasado mientras cruzaba sus brazos. "¿Cuál te gusta?"

World of Elegance se tomó unos momentos para ver los diferentes diseños, pero no parecía muy feliz. Nada. Ninguno de ellos es lo suficientemente bueno para esta situación. Bueno, en realidad varios lo son, pero dudo que Belldandy esté dispuesta a usarlos...'

"Eso fue lo que también pensé..." Dejando salir un suspiro, Urd consideró brevemente pedir ayuda a las otras diosas. El único problema era que ninguna de ellas era apta para el trabajo. Peorth claramente no era una opción, dado su sentido de moda que se balanceaba del lado atrevido, Lind tampoco era una opción ya que no entendía nada de moda y Laguz había estado sellada durante demasiado tiempo para estar al día con lo que estaba de moda.

"¿Por qué no intentamos con Skuld?" preguntó Elegancia.

"¡¿Estás loca?!" gritó Urd sorprendida, que ni siquiera podía creer la sugerencia de su propio ángel. Sólo ella... Su otro yo podría considerar tal cosa y eso no la hacía sentir mejor.

Bueno, no directamente. Sabes, algunos de los mangas que está leyendo últimamente no son tan infantiles como los que antes leía. Tienen tramas más... interesantes y mucho fan-servicie; incluyendo chicas en ropa interior', dijo Elegance.

"Ya lo sé. Pero, ¿Qué hay de diferencia con las que ya vimos?" preguntó Urd, ya que no pensaba que los diseños fueran mejores a los de su revista.

El rango de edad, Esos mangas presentan cosas llamativas, pero no se podrían considerar como mangas para adultos, tal vez alguno de los diseños que hay ahí podrían servir, no son simples pero tampoco son muy atrevidos para Belldandy."

"¡Eh! Es como ese cuento con los tres osos y esa chica..." musitó Urd, mientras su ángel esperaba su veredicto. "¡Me parece una buena idea!"

Ambas compartieron una sonrisa y se dirigieron a la habitación de la diosa más joven.


Mientras tanto, Skuld inspeccionaba el lote de bombas que Sigel había preparado y todas parecían pasar sus estándares de calidad.

"Muy buen trabajo, todas parecen en orden."

"¡Gracias, Skuld-sama!" Dijo la pequeña robot. Estaba encantada de que su creador alabara su trabajo y no podía esperar a involucrarse más en sus futuros proyectos, especialmente ahora que había demostrado sus habilidades en el montaje de máquinas. "¿Hay algo más que quiera que haga?"

"No, no por el momento." Respondió la joven diosa. "Todavía tengo que arreglar a Banpei, pero eso puede esperar por ahora. ¿Por qué no vas y te diviertes un poco?"

La ginoide le hizo una reverencia a su creadora y se dirigió a la puerta. "Entiendo, Skuld-sama. Iré y comenzaré a patrullar los terrenos del templo de inmediato."

'¿Es eso lo que ella considera divertido? Hm... Tal vez debería ver qué puedo hacer con ella más tarde.' Pensó Skuld. Mientras tanto, su mayor prioridad era llevar a cabo la petición de Belldandy y adjuntar el amuleto al reloj de Keiichi pero no se había decidido el método a utilizar.

El uso de pegamento era una solución terrible y temporal, pero era la más simple. Soldar la placa metálica trasera del reloj junto con el amuleto era lo más sensato, aunque era difícil. Unir diferentes metales era problemático y la mayoría de los métodos requerían la aplicación de calor y no tenía idea de que tan resistente era el artilugio de su tío y no quería arriesgarse a fundirlo por accidente. La última solución era la soldadura ultrasónica, una técnica que utilizaba la presión y las vibraciones de alta frecuencia para unir los artículos entre sí, sin pernos, clavos, soldadura u otro tipo de adhesivos.

Ella ya había usado esta técnica para unir componentes de plástico y aluminio entre sí para sus invenciones, muy útil cuando no se puede aplicar calor, como en varios de los componentes más sensibles para sus bombas.

"Veamos, el amuleto está perfectamente liso por un lado, así que ese lado debe de quedar del lado de la placa de acero del reloj." Minutos después, la tarea estaba casi lista antes de que oyera a alguien llamando a su puerta.

"¿Sí?"

"¡Oh, Skuld! ¡Soy yo! ¿Tienes algo de tiempo?" Esa era claramente la voz de Urd, aunque la diosa más joven no tenía ni idea de lo que su hermana la necesitaba en ese momento. Urd rara vez interrumpía su trabajo solo para hablar con ella, lo que sólo significaba que quería algo.

"¡Adelante!" gritó la diosa del futuro, sabiendo que era inútil hacer que la norna del pasado desistiera en su intento de hablar con ella, Urd era bastante terca y no aceptaba fácilmente un 'no' como respuesta.

"Hola." Dijo la diosa mayor mientras entraba en la habitación.

"En caso de que te lo estés preguntando, el reloj está casi listo, sólo dame unos minutos más, ¿Quieres?" dijo Skuld, asumiendo que esta era la razón de la repentina visita de su hermana.

"¿En serio? Eso fue rápido." Dijo la diosa del pasado mientras una versión en miniatura de ella se escabullia a los estantes donde Skuld colocaba todos sus mangas.

"¿Qué esperabas? ¡Es una tarea muy simple!" Skuld había minimizado la dificultad de la tarea, pero era la oportunidad perfecta para presumir de sus habilidades. Después de todo, esos eran los momentos en los que podía probar su utilidad y la joven diosa quería recordárselo a su hermana.

"Cierto… Entonces, ¿No tardaras mucho?" Dijo Urd mientras intentaba comprar algo de tiempo para su versión en miniatura.

"Eso es lo que he dicho. ¿Ahora puedes dejarme hacer mi trabajo? Tendré el reloj lo antes posible, ¿De acuerdo?" Refuto la joven norna ya que no era aficionada a tener público mientras trabajaba.

"Claro, hermanita. Estaré en mi habitación." Y con eso la norna del pasado y su versión en miniatura salieron corriendo por la puerta, dejando a la joven inventora sola y confundida.

"¿Seguro hermanita?" Se preguntó Skuld en voz alta. "¿Qué fue eso? ¿Acaso probó una de sus extrañas pociones? ¿O estará tramando algo?"

Mientras la joven diosa miraba fijamente el lugar donde su hermana había estado, inmediatamente notó lo peor, todo el estante inferior, donde guardaba sus últimos volúmenes de manga, estaba completamente vacío. Sólo había un posible culpable que podría haber perpetuado este atroz crimen.

"¡Peorth!"

Mientras tanto, en el pasillo, Urd y su ángel se apresuraban a su habitación, llevando su botín con ellas.