Había sido un día de clases habitual, con Sakurako metiéndose con el tamaño de los pechos de Himawari, Chitose fantaseando sobre Kyouko y Ayano, y Akari siendo ignorada. Al menos hasta que terminaron las clases. Una vez acabaron, en la sala del Club del Entretenimiento dejó de ser ignorada. Kyouko no perdió ni un minuto y una vez estuvieron todas preguntó directamente:

–Ey, chicas, ¿el sábado os masturbasteis?

–¡¿Eh?! – Exclamaron. A les tres les pilló por sorpresa esa pregunta.

–Vamos, vamos, – Insistió Kyouko. – ¿lo hicisteis o no?

–¡E-Eres una pervertida, Kyouko-senpai! ¡¿Por qué quieres saber eso?!

–Vamos, si igualmente vais a tener que decir el 1 de diciembre si lo habéis hecho o no. Entonces ¿qué más da?

Las tres chicas se miraron, algo avergonzadas.

–Bu-Bueno… Pues… Sí, lo hice. – Confesó Chinatsu.

–Uuuh… – Exageró Kyouko. – ¿Y pensaste en mí mientras te tocabas, Chinachu?

–¡Claro que no! ¡Ya te dije que pienso en Yui-senpai!

Lo volvió a decir claramente…

Yui se sentía algo incómoda. Su kouhai acababa de reconocer que el sábado por la noche se masturbó pensando en ella. En cierta forma Yui ya se imaginaba eso, más cuando Chinatsu le dijo el sábado que pensaba en ella. Sin embargo, oír que hace dos noches se masturbó pensando en ella era diferente.

–¿Y tú, Yui?

–Yo… S-Sí… También lo hice.

–Oooh… Tú sí que pensaste en mí, ¿verdad, Yui-nyan?

–¡Por supuesto que no!

–¿Ah, no? ¿Y entonces en quién pensaste?

–¡En nadie en particular!

–Ojojó… A Yui le gusta alguien y no quiere decirlo… – Dijo Kyouko intentando picar a Yui.

–¡Cállate!

–¿Y bien, Akari? ¿Qué hay de ti?

La chica estaba algo avergonzada, pero al ver que tanto Yui como Chinatsu lo habían hecho, se sentó un poco aligerada. Al menos no era la única que lo había hecho.

–Esto… Sí… Yo también.

–¡Vaya! ¡Así que todas lo hicimos!

–¿T-Tú también, Kyouko-chan? – Preguntó Akari.

Kyouko asintió.

–¿Qué lo hicisteis, antes de ir a dormir, en la cama?

Las chicas, aún algo avergonzadas, asintieron.

–Vaya, lo hicimos todas al mismo tiempo. Entonces esto podría ser considerado como una orgía a distancia, ¿no? – Preguntó Kyouko pícara.

–¡Ni de coña!

–¿Qué es una orgía? – Preguntó Akari, sorprendiendo a las otras tres.

De verdad, qué inocente… – Pensaron.

Akari ladeó un poco su cabeza, y parpadeó, algo confusa por la reacción de sus amigas.

–Bueno, – Empezó Kyouko. – básicamente son varias personas teniendo sexo a la vez todas juntas.

–¿Se puede hacer entre más de dos personas? – Preguntó Akari algo sorprendida.

–Sí. – Respondió naturalmente Kyouko.

–Ya veo…

La reacción de curiosidad de Akari extrañó un poco a sus amigas. Akari, que era tan inocente, realmente estaba interesada en estas cosas (en cosas sobre el sexo en general, no en hacer orgías). Estaba aprendiendo cosas nuevas sobre un tema "para adultos", lo cual le hacía sentir la sensación que estaba madurando, y notaba cómo su corazón latía más rápido. Se encontraba algo emocionada.

–Bueno, – Siguió Kyouko. – Pues ahora toca aguantar un mes entero. ¿Creéis que seréis capaces?

–Por supuesto. – Dijo Yui.

–Claro que sí, – Añadió Chinatsu. – ya te dije que no soy una ninfómana.

–Ah, sí, ¿y eso qué significa? – Preguntó Akari recordando que el sábado no habían respondido a su pregunta.


Akari caminaba hacia su casa pensando en lo que le habían dicho.

Alguien adicta al sexo… Hoy estoy aprendiendo varias cosas.

Una vez en casa, ya habiéndose cambiado de ropa, se dejó caer de espaldas sobre la cama, quedando mirando el techo unos segundos.

–Tener sexo varias personas a la vez… ¿Cómo debe ser eso?

Necesitada de satisfacer su curiosidad, se levantó y encendió su ordenador. Una vez abierto el navegador, escribió la palabra "orgía". La chica tragó saliva y pulsó Enter. Una vez accedió al apartado de imágenes la chica de sobresaltó. Había imágenes de decenas de personas desnudas apelotonadas una encima de otra, varios hombres teniendo sexo con varias mujeres, varias mujeres teniendo sexo con varias mujeres, y varios hombres teniendo sexo con varios hombres. Había imágenes en que se veían teniendo sexo, otras en que les lamían el pene, en otras les lamían la vagina, en otras los pechos… Y además, la mayoría de hombres que aparecían en esas fotos tenían el pene más grande que la media, y las mujeres tenían más grande que la media los pechos. Akari estaba alterada.

¿Así son los penes de los chicos? Son enormes…

Akari había visto algunas veces dibujos de penes en clase de educación sexual, pero nunca había visto uno real. A lo mejor alguna vez cuando de pequeña se bañaba con sus padres y su hermana, pero de eso hacía muchos años, por lo que no podía recordarlo, además de que nunca se había fijado en el pene de su padre. También le llamó la atención el tamaño de los pechos de las mujeres. No es que Akari fuera mirando los pechos de las chicas y mujeres que veía por la calle, pero aún así podía ver claramente que los pechos de esas mujeres eran más grandes que los que podía tener cualquier mujer que conociera, y obviamente más grande que cualquiera de sus amigas, incluso más que Himawari.

Abrumada por esas imágenes, Akari inmediatamente cerró el navegador y se tiró sobre la cama, abrazándose a su almohada. Las imágenes que había visto no paraban de rondar por su mente; varios hombres y mujeres lamiéndose los penes, vaginas y pechos, y teniendo sexo entre ellas…

Aunque no podía verlo, Akari sabía que estaba roja como un tomate, y rápidamente hundió su cabeza en la almohada, durante el tiempo suficiente hasta que notó que necesitaba aire para respirar. Ya un poco más tranquila, Akari pudo procesar toda esa información. Su corazón aún latía rápidamente, había pasado de no haber visto nunca un pene a ver varios hombres con penes enormes teniendo sexo con mujeres o siendo lamidos, ya sea por mujeres u otros hombres.

Las orgías… Son muy intensas…

Una vez ya habiendo podido procesar todo eso, Akari empezaba a notar algo.

Ah… Qué mal, me estoy excitando. No… No puedo perder el primer día, tengo que resistir.

Akari respiró profundamente, intentando tranquilizarse, pensando en cosas agradables. Los divertidos mangas de Mirakurun, las bonitas prendas de ropa que vendían en una tienda cerca de su casa, los entretenidos juegos de mesa que jugaba con su hermana, los deliciosos pasteles que hace su madre…

Akari respiró tranquila. Ya no estaba excitada. Ya no sentía ninguna necesidad de masturbarse, por lo que de momento podría aguantar. Sin embargo, pensar en esos pasteles le hizo venir hambre. Con una sonrisa se levantó de su cama y salió de su habitación, camino a la cocina.

–Mamá, ¿podemos hacer pastel hoy?