–¡Ya estoy en casa! – Anunció Chinatsu al regresar de la escuela, pero no obtuvo respuesta. – ¿Mamá? ¿Papá? ¿Onee-chan? – Sin respuesta. – Parece que todavía no han llegado. – Chinatsu subió a su habitación y se estiró en la cama. – Normalmente aprovecharía ahora que estoy sola para masturbarme, pero por culpa de ese estúpido reto de Kyouko-senpai no puedo hacerlo. Jo, ¿por qué acepté esta tontería? – Chinatsu suspiró. – En fin, solo es un mes, podré aguantar.
Chinatsu se levantó de la cama y empezó a quitarse el uniforme para ponerse ropa de estar por casa. Normalmente no llegaba a estar desnuda del todo, sino que si se quitaba primero las bragas, se ponía una falda o un pantalón antes de quitarse en uniforme, y si se quitaba primero el uniforme y los sostenes, se comía una camisa o un vestido antes de quitarse las bragas. Sin embargo, aprovechando que hoy estaba sola, se desnudó del todo. La chica se puso delante del espejo y contempló su figura desnuda, algo distraída. No es que no le gustara su cuerpo, pero era un poco baja para su edad, y aunque no era tan plana como Sakurako, sus pechos eran bastante pequeños.
–Los pechos de Yui-senpai son mucho más grandes que los míos, y solo me lleva un año y medio de diferencia, y ya no hablo de Himawari-chan… – Chinatsu se llevó las manos a los pechos y empezó a apretarlos suavemente. – ¿A lo mejor si los toco más me creerán? En los hentais sale eso, pero no estoy segura de que sea cierto. Si el desarrollo de los pechos va ligado al del resto del cuerpo no me crecerán nunca… – Dijo teniendo en cuenta se pequeña estatura. – Aunque… A lo mejor… – Chinatsu empezó a pensar. – Puede que a Yui-senpai le gusten las chicas con pechos pequeños. Es cierto, hay gente a la que les excitan más los pechos pequeños que los grandes. Y también hay gente que se excita con las chicas bajitas. A lo mejor a Yui-senpai le gustan las chicas bajitas con pechos pequeños… Si es así… – Chinatsu sonrió. – ¡Si es así estoy salvada! – Exclamó saltando de alegría. Pero se pronto se volvió a mostrar preocupada. – Pero… ¿Y si no?
Chinatsu volvió a mirar con preocupación su cuerpo en el espejo. Aunque fuera una yandere en potencia, la verdad es que era bastante linda, y su pequeña figura hacía que su cuerpo desnudo de algún modo se viera atractivo.
–Yui-senpai…
Chinatsu lentamente llevó su mano derecha a su vagina, pero al solo hacer un poco de presión, la chica rápidamente retiró la mano.
–¡Ah! ¡No, no puedo! – Dijo, aunque poco después se tranquilizó. – Jooo… Maldita Kyouko-senpai. ¿Por qué acepté participar en este estúpido reto? Ahora mismo me haría una buena paja. – Chinatsu empezó a pensar. – A lo mejor… Podría… No hay nadie más aquí, después de todo. Nadie lo sabrá… – Chinatsu pensó seriamente en la posibilidad de masturbarse y mentir a las demás diciendo que no lo había hecho, pero en poco tiempo la descartó. – No… No me parece justo. Además, Kyouko-senpai dijo que juraría decirnos la verdad por Mirakurun. Y teniendo en cuenta como está de loca por ella no creo que mienta. No debería hacerlo yo tampoco… – Chinatsu suspiró. – Aaah… Vaya rollo. – Dijo dejándose caer de espaldas sobre la cama.
Chinatsu se quedó allí estirada unos minutos, sin hacer nada, simplemente descansando. Cuando debido a la temperatura empezó a tener frío se puso la ropa de estar por casa y empezó a hacer sus deberes.
