Akari estiró los brazos, después de terminar sus deberes, y se dejó caer en la silla.
–Ya he terminado todos mis deberes, Onee-chan está en la universidad, papá y mamá están comprando, y no hacen nada interesante en la tele hoy. – No tenía nada que hacer. – Normalmente ahora podría…
En una situación normal Akari se habría masturbado en ese momento. No porque fuese una ninfómana que aprovechara cualquier momento libre para hacerlo, ni mucho menos. Simplemente no tenía nada mejor que hacer, y masturbarse la hacía sentir bien por el placer que le daba. Akari no pensaba en nadie ni en nada mientras se tocaba, ya que no tenía intereses amorosos ni sexuales, al menos por el momento. Simplemente se limitaba a disfrutar del placer que le daba aquello. Sin embargo, ahora no podía hacerlo. Tenía que aguantarse por aceptar participar en aquel reto de Kyouko.
–¿Qué puedo hacer?
Después de un rato de pensar, decidió leer algunos mangas que Kyouko le había prestado, que se acabó enseguida, pues eran muy cortos. También jugó un poco con su Nintendo, y miró algunos blogs por Internet sobre algunos temas que le interesaban. Sin embargo, aquella tarde fue una de las más aburridas de la vida de Akari.
Con Chinatsu la cosa no era muy diferente, con la excepción de que ella llevaba peor que Akari el no masturbarse. Casi cada noche la chica se tocaba mientras pensaba en Yui-senpai, imaginándose que Yui la masturbaba, lamía sus pechos, su vagina, la besaba con lengua intercambiándose saliva, frotaba su vagina contra la de Chinatsu… Todas esas fantasías la hacían excitarse mucho, provocándole orgasmos extremadamente placenteros, y haciendo que mojara ligeramente su cama y su pijama por el fluido que eyaculaba, aunque siempre se secaba mientras dormía, por lo que al levantarse por la mañana nadie se daría cuenta.
Sin embargo, tras llevar 11 días sin masturbarse, la chica empezaba a estar nerviosa. La diferencia tan grande de sentir orgasmos muy placenteros casi cada día a llevar 11 días sin sentir ninguno era muy grande, y Chinatsu lo echaba de menos. Empezaba a pensar que a lo mejor fue un error masturbarse tan seguido.
–No, espera un momento… ¡El error fue aceptar participar en este reto! ¿Por qué me dejé engañar por Kyouko-senpai? Cada día veo a Yui-senpai, cada día quiero besarla, quiero que me toque, quiero tener sexo con ella… Y no puedo masturbarme imaginándome nada de eso… Y para colmo cada vez que me limpio la vagina mientras me ducho me excito. Sin duda es debido a llevar tanto tiempo sin hacerlo.
Decir que ducharse era casi una tortura para Chinatsu a lo mejor sería pasarse, pero ciertamente lo pasaba mal. Cada vez que frotaba sus pechos y su vagina se excitaba demasiado para estar solamente lavándose. Tenía que reunir mucha fuerza de voluntad para concentrarse en solo frotar lo necesario para limpiarse y no seguir, pues su cuerpo le pedía que siguiese frotando hasta alcanzar el orgasmo.
–A este ritmo… No sé si voy a poder aguantar… – Entonces Chinatsu cayó en algo. – Espera, un momento, ¿por qué tengo que aguantar? No recibiremos nada si ganamos, solo "la satisfacción de haber ganado" según Kyouko-senpai. ¡Eso no es ningún premio! Además, a mí no me dará ninguna satisfacción. Así que… ¿Por qué tengo que aguantar?
Chinatsu miró hacia abajo, con la vista fijada en su entrepierna. La chica se bajó los pantalones y empezó a frotarse suavemente su vagina.
–Ah… Yui-senpai… Aaah…
De pronto le vino a su mente lo que dijo Kyouko.
¿Es que eres una ninfómana?
–No… Yo no…
Entonces un pensamiento de Yui le vino a la cabeza. De la Yui estilo príncipe que ella se suele imaginar que no se parece en nada a la Yui real.
–Chinatsu-chan, ¿tan adicta al sexo eres que no puedes aguantar ni un mes?
–¡No! Yui-senpai… No es eso.
–Entiendo que quieras tener sexo conmigo, pero yo te amo, mi relación contigo quiero que sea romántica, no solo sexual. No quiero estar con una ninfómana que solo piensa en tener sexo sin disfrutar de la relación.
–¡No! ¡Yui-senpai! ¡No soy una ninfómana!
–No puedo estar con alguien así. Adiós, Chinatsu-chan.
–¡Nooooo! ¡Yui-senpaaaaaaaaaaiiiii!
Chinatsu rápidamente retiró su mano de su vagina, con cara de pánico, y respirando agitadamente, en parte por el miedo a que eso pasara, y en parte por haber empezado a masturbarse.
–No… No soy una ninfómana… – Susurró la chica.
Aunque le dolía no poder masturbarse, tenía que aguantar. No quería que su amada senpai pensara que era una ninfómana pervertida que solo pensaba en el sexo. Tenía que seguir dando la apariencia de que era una linda y adorable chica que solo pensaba en el amor verdadero con su amada Yui.
–Tengo… Que resistir…
Así, Chinatsu aguantó la tentación, al menos de momento, y se puso a hacer otras cosas para tener la cabeza ocupada y así evitar pensar en Yui, aunque no le fue fácil.
