Yui acababa de terminar de lavar los platos, y se disponía a jugar a algún videojuego. Sin embargo, antes de que pudiera hacerlo, recibió un mensaje de Kyouko. Yui abrió el móvil para leerlo.

Kyouko: Ey, Yui, ¿qué tal? ¿Cómo llevas el reto?

Yui se extrañó un poco por esa pregunta, pero respondió.

Yui: Bien, de momento puedo aguantar.

Kyouko: Así me gusta, Yui. ¡Ánimos!

¿Ánimos? – Pensó Yui. – ¿Es que acaso ha olvidado que ella también participa?

Kyouko: Mira, he encontrado este vídeo, ¿qué te parece?

Después de eso le envió un link de un vídeo.

Yui pulsó el link, y cuando salió el vídeo casi suelta el móvil de la impresión. Se trataba de un hentai con dos chicas jóvenes teniendo sexo mientras una le lamía los pechos a la otra. En pocos segundos las chicas cambiaron de postura y ahora se lamían la vagina mutuamente.

¡Ah! Me… Corro…

¡Yo también! ¡Corrámonos juntas!

Yui, roja como un tomate y completamente alterada, cerró inmediatamente el vídeo.

Yui: ¡¿SE PUEDE SABER QUÉ DEMONIOS ES ESO?!

Kyouko: ¿No es obvio? Es un hentai.

Yui: ¡Eso ya lo sé! ¡¿Por qué me envías esto?!

Kyouko: He pensado que así el reto sería más emocionante XD

Yui: ¡Tú lo que quieres es que pierda!

Kyouko: ¿No crees que eso hace el reto más divertido?

Yui: ¡Para nada!

Kyouko: Oh, bueno, es una lástima, porque tenía más vídeos preparados.

Yui: ¡Ni se te ocurra enviármelos!

Kyouko: Ok, ok.

Kyouko: Entonces te enviaré imágenes.

–¡¿Qué?!

Antes de que Yui pudiera escribir nada Kyouko le envió alrededor de 10 imágenes de hentais yuri, con chicas de una edad similar a la suya teniendo sexo y lamiéndose, masturbándose mutuamente y corriéndose, con posturas y sobre todo expresiones muy pervertidas y excitantes.

Yui sentía que le salía humo de las orejas tras ver esas imágenes. Solo ver esas imágenes durante unos pocos segundos la había hecho excitar hasta tal punto que ya se le habían puesto duros los pezones y el clítoris, y el solo contacto de estos con la ropa ya la estaba estimulando. Como pudo, Yui intentó calmarse para escribirle a Kyouko, aunque por lo nerviosa que estaba no lo consiguió y se equivocó en algunas letras.

Yui: ¡DEKA DE ENBIAT EDTAS VOSAS!

Kyouko: ¿Por qué? ¿No te gustan?

Yui: ¡SAVES PERGECTANENTE POR QUE LO DIHO!

Kyouko: Si no escribes bien no te entiendo, Yui.

Yui: ¡DEJA DE JUGAR CONMIGO! ¡ENTIENDES PERGECTAMENTE LO QUE QUIERO DECIR!

Kyouko: *perfectamente

Yui: ¡BASTA YA!

Yui: ¡No quiero que me vuelvas a enviar ninguna imagen más de ningún hentai, ni ecchi ni nada parecido, ¿vale?!

Kyouko: Está bien.

Kyouko: Por cierto, estoy haciendo un nuevo doujinshi de Mirakurun. ¿Quieres que te envíe fotos de cómo está quedando?

Yui se tranquilizó un poco. Al menos había convencido a Kyouko de que dejara de enviarle hentai.

Yui: Está bien.

Tras unos segundos, Kyouko le envió las imágenes del doujinshi, impactando a Yui al ver a Mirakurun y Rivalun teniendo sexo. Era un doujinshi hentai. Había imágenes de Rivalun masturbando a Mirakurun, lamiéndole los pechos, la vagina, y de Mirakurun y Rivalun juntando las vaginas con la varita de Rivalun uniéndolas, y los diálogos también eran increíblemente lascivos, tales como:

Mmm… Mirakurun, tu vagina está deliciosa.

Ah… No. No digas eso, Rivalun, es vergonzoso.

En otra viñeta:

Rivalun, mira lo mojada que estás. – Decía Mirakurun sacando la mano de la vagina de Rivalun, teniendo la mano llena de flujo vaginal, formando hilos que unían sus dedos.

En otra:

¡Ah! ¡Mirakurun! ¡Mis caderas se mueves solas! ¡No puedo más, me voy a volver loca!

¡Rivalun, no aguanto más! ¡Me corrooooo!

Yui creía que le iba a dar algo. En ese momento un nuevo mensaje de Kyouko la hizo reaccionar.

Kyouko: ¿Y bien? ¿Qué te parece mi nuevo doujinshi? ¿Crees que se venderá mucho?

–¡A la mierda!

Harta de las provocaciones de Kyouko, Yui directamente le bloqueó el móvil. Tras ver que pasaba un rato y no contestaba, Kyouko le escribió de nuevo.

Kyouko: ¿Yui? ¿Por qué no me contestas? ¿No te habrás excitado demasiado y te estarás masturbando? ¿Por eso no me contestas?

No se ha podido enviar el mensaje.

–¿Eh?

Extrañada, Kyouko le escribió de nuevo.

Kyouko: Eh… ¿Yui?

Yui nunca llegó a recibir ese mensaje.