Hoy Yui tampoco pasó por casa de Kyouko a buscarla, por lo que se encontraron en la escuela.

–Yui, ayer le dijiste a Akari que me mintiera diciendo que habíais quedado en Toyama, ¿verdad?

–Así es.

–¡¿Lo admites como si nada?!

–Eres una pesada, Kyouko. Quería que te fueras y me dejaras en paz.

–¿Por qué? ¿No querías que te hiciera "esto"? – Kyouko apretó los pechos de Yui desde detrás de esta, ganándose inmediatamente un golpe en la cabeza por parte de Yui. – ¡Ay! Ayayayayay… Y-Yui… Estás muy diferente que el viernes… ¿Es que acaso… Esta mañana ya lo has hecho?

–… E-Esta madrugada. Justo cuando ha empezado el día.

–Oooh… – Kyouko exageró ese "Oooh". – ¿Estabas tan ansiosa que no podías esperar hasta la mañana?

–¡Cállate! – Exclamó Yui avergonzada.

–Está bien, ya lo explicarás en el Club.

–…

El día pasó, y finalmente las cuatro integrantes del Club del Entretenimiento llegaron a la sala.

–Bien, chicas. Esta medianoche ha finalizado el reto de No Nut November. ¿Habéis aguantado? ¿Quién quiere ser la primera en hablar? – Como nadie decía nada, Kyouko decidió quién empezaba. – ¿Chinachu? ¿Qué me dices? ¿Pudiste aguantar?

Chinatsu, algo avergonzada, tardó unos segundos en contestar.

–Y-Yo… Esto… P-Perdí el día 20…

–Vaya, qué pena…

–Lo siento, Yui-senpai, no pude aguantar… – A Chinatsu se le empezaron a aguar los ojos.

–Oye, tranquila, Chinatsu-chan, no pasa nada. – La consoló Yui poniéndole la mano en el hombro. – Aguantaste 20 días, eso ya es todo un logro.

–¿De verdad? ¿No me odias?

–¿Qué? Claro que no. ¿Por qué iba a odiarte?

Chinatsu se abalanzó sobre Yui, abrazándola.

–¡Kyaaaaa! ¡Senpai, te quiero!

–Ch… Chinatsu-chan…

–Oh, senpai, ¿qué hay de ti? ¿Aguantaste? – Preguntó Chinatsu soltando a Yui.

Yui asintió.

–Estuve a punto de perder varias veces, y de hecho, algunas veces pensaba que no podría aguantar, pero finalmente aguanté hasta las 00:00 de hoy. Justo cuando empezó el día me… Bueno… Ya sabéis…

–Te masturbaste. – Dijo Kyouko.

–¡C-Calla!

–¿Por qué te da vergüenza decirlo, Yui? Te masturbaste, no hay nada de malo en eso.

–Y-Ya lo sé, pero…

–Lo hiciste justo cuando empezó el día… Estabas tan ansiosa que no podías esperar hasta la mañana, ¿verdad?

–¡Q-Que te calles! ¡¿Qué hay de ti?!

–Perdí el primer día.

El silencio que se produjo fue total. Durante varios segundos no se escuchó ni una mosca. A Yui le dio un tic en un ojo.

–¿Q-Qu-Qué has dicho?

–Bueno, en realidad no sería correcto decir que perdí, porque yo no participaba.

–¡¿QUÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉÉ?! – Exclamaron todas.

–¡¿C-Cómo que no participabas?! ¡¿Qué significa esto?! – Exclamó Yui. – ¡Participábamos las cuatro!

–No, Yui, yo nunca dije que participaría, ¿no lo recuerdas?

Yui se quedó en blanco.

–¿Qu-Qué estás diciendo?

–En ningún momento dije que yo participaría en el reto. Que vosotras entendierais que sí es otra cosa.

Yui saltó por encima de la mesa y se abalanzó sobre Kyouko.

–¡Maldita seas! ¡Maldita! ¡Nos hiciste aguantar todo un maldito mes sin poder masturbarnos, teniéndonos que aguantar las ganas, cuando tú podías hacerlo cuando te diera la gana!

–¿De qué te quejas, Yui? Tú tampoco participabas.

–¿Eh?

–Tú tampoco dijiste en ningún momento que participarías, ¿no lo recuerdas?

La mente de Yui empezó a trabajar. Retrocedió hasta el 31 de octubre y reprodujo toda la conversación que tuvieron en su apartamento. Era cierto. En ningún momento dijo que participaría. Yui creía que le iba a dar algo, Había estado todo un mes entero sin masturbarse por nada.

–Ma… Maldita… ¡Maldita seas! – Le espetó a Kyouko completamente roja.

–Bueno, Yui, al menos sabemos que puedes aguantar un mes sin masturbarte. Así que más adelante puedes participar en el reto, si quieres.

–¡Una mierda! ¡Nunca más volveré a participar en este reto!

–En realidad no has participado, por lo que no deberías decir "nunca más", sino "nunca".

–¡Cállate!

Kyouko no pudo evitar reír un poco, cosa que molestó aún más a Yui.

–En fin, Akari, ¿qué hay de ti? – Akari no respondió. – ¿Akari?

Akari estaba con la cabeza agachada, con una sombra tapándole los ojos, y con las manos en su entrepierna, moviendo suavemente sus caderas y respirando por la boca.

–¿Podría ser… Akari, ¿aún no te has masturbado desde el 31 de octubre?

Akari negó con la cabeza.

–¿Por qué no lo has hecho esta mañana? – Preguntó Yui.

–Esta mañana no me daba tiempo. Además, nunca lo he hecho por la mañana. Pensaba hacerlo esta tarde al volver a casa.

La chica siguió moviendo suavemente sus caderas con sus manos en su entrepierna. Quería aguantar, pero tanto oír sobre masturbarse le hacían venir ganas de hacerlo. Kyouko sonrió y se acercó a ella.

–Akari… ¿Quieres hacerlo? – Akari asintió. – Bien, entonces… – Kyouko apoyó sus manos en los hombros de Akari, y lentamente fue bajando por sus brazos, y después de dirigió al botón del uniforme para desabrocharlo. – ¿Por qué no lo haces aquí mism…

Yui le dio un puñetazo tan fuerte a Kyouko que la mandó volando hasta el armario, rompiendo la puerta corredera de este, asustando a Chinatsu y Akari.

–Akari, – le empezó a decir Yui en tono amable y con una sonrisa. – si tienes ganas de hacerlo ve a casa. Entiendo cómo te sientes. No te recriminaremos nada por irte antes. – Le dijo abrochando de nuevo el botón del uniforme que Kyouko le había desabrochado.

–¿De… ¿De verdad? – Preguntó mirando a Chinatsu. Esta asintió.

–Claro. Aunque haya perdido el reto, aguanté 20 días. Sé lo que es tener ganas de masturbarse y no poder hacerlo. No me puedo imaginar ni cómo debes estar tú que llevas 31 días. Adelante, puedes irte si quieres.

Akari estaba feliz con sus amigas. Bueno, al menos con dos de ellas.

–Gracias, Yui-chan, Chinatsu-chan. – Akari recogió su maletín y salió. – ¡Hasta mañana, chicas! – Dijo despidiéndose con la mano.

–¡Hasta mañana! – Le respondieron Yui y Chinatsu.

Kyouko entonces se levantó, con un gran chichón en su cabeza.

–¡Jooo, Yui, ¿por qué has hecho esto?! Akari estaba tan desesperada que tal vez hubiera aceptado masturbarse aquí mismo, delante de todas.

–En tus sueños.


Akari fue a su casa casi corriendo. Quería llegar a casa lo más pronto posible para masturbarse. Al llegar, no había nadie, pues Akane ya había salido a la universidad y sus padres aún estaban trabajando. Ir corriendo hasta su casa, aunque no fuera muy rápido, la había hecho sudar, por lo que decidió masturbarse en el baño, y así después se quitaría el sudor, tanto el de haber corrido como el de masturbarse. Además, al hacerlo en el baño no mancharía la cama con sudor.

Akari entró en el baño y se desnudó. Nunca antes se había sentido tan nerviosa en el momento de desnudarse, pero era normal, por fin iba a poder masturbarse después de 31 días sin hacerlo. Con toda su ropa fuera, Akari se sentó en el suelo del baño y miró sus pezones y su clítoris. Efectivamente estaban duros. Akari llevó su mano derecha a su entrepierna y con el dedo índice frotó su clítoris.

–Ah…

Aquel frote fue suficiente para sacarla de la realidad. Akari se estiró en el suelo de espaldas y con su mano derecha siguió frotando su clítoris mientras que con la izquierda empezó a masajearse los pechos. La sensación era increíble. Tras 31 días sin masturbarse, poder volver a sentir ese placer era algo para lo que Akari no encontraba palabras para describir. Aunque tampoco es que las estuviera buscando. Lo único que buscaba era disfrutar de ese placer y alcanzar el orgasmo.

–Ha… Ha… Mmng… Ha…

Akari movía su mano derecha más rápido que de costumbre, y la estaba introduciendo más adentro de su vagina de lo nunca lo había hecho. Aunque la manera favorita de Akari para masturbarse era frotarse contra la cama o la almohada, también se masturbaba alguna vez introduciéndose los dedos en su vagina, pero los metía muy poco a dentro, poco más que la punta, en parte por miedo a hacerse daño y en parte porque pensaba que si los metía muy adentro significaba que era muy pervertida, mientras que si los metía poco no lo era tanto… Ella pensaba eso. Sin embargo, esta vez aquello le importaba un bledo. Solo quería sentir placer, y si para eso tenía que introducir sus dedos hasta los nudillos, lo hacía. Y eso estaba haciendo, además de que lo estaba haciendo de forma bastante brusca. No lo hacía conscientemente, simplemente hacía lo que le daba más placer. Sus manos prácticamente se movían solas, siguiendo los impulsos de su cerebro que las dirigía a donde obtenía más placer.

–Ha… ¡Aaah! Mng… Aaaaah…

La chica seguía moviendo su mano izquierda por sus pechos, cada vez más fácilmente por el sudor que le salía, haciendo como si su cuerpo brillase por el reflejo de la luz, sobre todo su frente, sus pechos y sus piernas.

Akari notó que su cuerpo empezó a temblar. Estaba llegando, ya casi…

–Aaah… Aaaaah… ¡Mmmg!

Finalmente alcanzó el orgasmo. El cuerpo de la chica se convulsionó con fuerza, mientras expulsaba fluido con cada contracción y soltaba gemidos con fuerza. Akari tenía suerte de estar sola en casa, pues si hubiera habido alguien más en ese momento la hubieran escuchado. No podía evitar gemir, simplemente no podía reprimirlo, pero tampoco es que quisiera hacerlo.

Los espasmos de su cuerpo fueron bajando de intensidad, dejándose Akari caer en el suelo, donde tuvo las últimas contracciones antes que terminaran. Sin embargo, el placer duró más. Durante casi un minuto, Akari solo sentía placer. A medida que este se fue disipando pudo volver a pensar con claridad.

–Ha… Ha… Ha sido… Increíble… Ha…

Tras unos segundos para recuperarse, Akari se incorporó, viendo que había expulsado una gran cantidad de flujo.

Me he corrido mucho… No sabía ni que fuera posible correrse tanto… – Sin embargo, Akari no sabía que Yui se había corrido aún más que ella. – Debe de ser por llevar tanto tiempo sin hacerlo. Suerte que lo he hecho en el baño, si llego a hacerlo en la cama hubiera tenido que cambiar las sábanas…

Ya recuperada, Akari se levantó, abrió la ducha, y utilizó la presión del agua para hacer que los flujos que había expulsado se fueran por el desagüe. Cuando Akari sintió el agua tibia sobre su cuerpo fue de lo más agradable. Sentir el agua bajando por su cuerpo, llevándose todo el sudor después del orgasmo que había tenido se sentía increíblemente bien.

Cuando terminó la ducha se dio cuenta que no tenía cambio de ropa, por lo que una vez bien seca se enrolló la toalla alrededor de su cuerpo y subió hasta su habitación, donde se puso ropa cómoda de estar por casa. Después de volver a bajar para poner la toalla a lavar, volvió a subir a su habitación y se estiró en la cama. Akari había quedado muy relajada. Perfectamente podría dormirse ahora. De hecho, aunque no tenía intención de hacerlo, tras cerrar los ojos para descansar, terminó durmiendo unos minutos. Cuando se despertó, Akari se sentía genial. La combinación de masturbarse, ducharse y dormir la había dejado como nueva.