Point of View: Derek

Son finales del año 2018.

La gran pandemia o mejor dicho ataque terrorista ocasionado por Delphi ha llegado a su fin hace tan solo unas semanas.

No hace mucho desde que operé con éxito a aquellos siete niños llamados "Pecadores", niños que para bien, ahora viven en paz.

Desconozco que medidas habrá tomado la sociedad para controlar a Adam, dado a que su cuerpo es una zona de riesgo biológico, supongo que lo habrán juzgado virtualmente o algo por el estilo.

Ahora más que nunca el mundo necesita de doctores que sepan con eficiencia como operar los diferentes brotes de GUILT, doctores capacitados como yo y Naomi Kimishima, mi colega.

Ahora mismo partimos hacia el país natal de Naomi: Japón

Resulta que Delphi no solo actuaba localmente, sino a nivel global, tal y como dije con anterioridad, no fue una epidemia, fueron varios ataques, una epidemia masiva que para fortuna de nuestra raza fue contenida con éxito.

Naomi dice tener contactos con el gobierno, en vez de trabajar en un hospital, nos dirigimos hacia una organización gubernamental llamada "Agencia Metereologica de Japón, Departamento de Investigación y Geomagnetismo"

Según ella, "al estar apartados del público no cuentan con un doctor especialista en el tratamiento contra la GUILT, y Delphi no perdona a nadie"

Y es cierto, uno de los múltiples ataques terroristas de Delphi fue desplegar una nube infectada de Kyriakis sobre Lituania hace ya tres meses, ¿Quién dice que no pasará lo mismo en Japón?

- ¡¿Debajo del Diet Building?!

- Así es, se construyó así por motivos de seguridad, les llevaré hasta las instalaciones, el Líder debe estar esperandolos.

Miré a Naomi, confundido, "¿Líder?", nunca me dijo que me uniera a una secta.

Aunque claro, quizás solo sea el choque cultural, similar fue cuando me fui al Hope Hospital, nuevas personas, nuevos tratos.

Así, nuevo país, nuevas culturas, supongo.

Seguí al subordinado hasta una pequeña escalera, debajo de esta, se encontraba un gran ascensor subterráneo que pronto nos nos dejó a los tres ante una gran puerta de metal, cerrada, justo al final de un camino de baldosas ámbar-doradas.

- Necesitamos una identificación, ¿Aún conserva la suya, Kimishima?

- Afirmativo.

Naomi me contó durante el viaje que este sería uno de sus primeros trabajos, influenciada por las palabras de su mentora: Otome Yanagiya, la cuál aún pertenecía al cuerpo.

Ella escaneó su tarjeta por la rendija y la puerta se abrió, revelando un ambiente mucho más amplio del que imaginaba, relojes mecánicos adornaban la pared central y todo estaba bañado de tonos dorados y un pequeño pero perceptible halo de misterio

Curioso, miré hacía arriba, el techo era curvo y en forma de bóveda, pero, ¿No que estabamos bajo tierra? ¿Cómo era posible hacer una cúpula que soporte toda la carga del Diet Building?

Una voz me sacó de mis pensamientos.

- Stiles, Derek, ¿Me equivoco?

Al girarme vi a un muchacho un poco más alto que yo, de ojos lila, cabello blanco, largo y una mirada penetrante que parecía cortar el aire si lo deseara.

Aunque parecía tener una edad similar a la mía, me intimidó.

- A-Así es, ¿A quién debo el honor?

Mantuve mi porte, firme, lo cual pareció agradarle, un poco más y hubiera sonreído.

- Yamato Hotsuin, si mal no recuerdo es así como los occidentales ordenan los nombres, adelantandolo al apellido.

- En efecto.

- Tengo entendido que eres estadounidense.

- Así es, señor.

Mi obediencia inmediata pareció complacerle, pero aún noté un aura de desprecio enmanando de él.

- Bien, Kimishima me habló de ti. El único doctor verdaderamente capaz de hacerle frente a una enfermedad autoinmune creada por el hombre, me impresiona lo que dictan tus hazañas.

Sonreí, aunque no por mucho tiempo.

- Sin embargo, no dejan de ser simples cuentos que elevan tu moral. Quiero ver si es cierto, quiero ponerte a prueba.

Si realmente te crees capaz, mantén a la GUILT lejos de mis hombres, ahora más que nunca necesito cuanto soldado para hacerle frente a unos viejos... enemigos.

Apenas hubo dicho esto, un temblor invadió la sala.

Fui el único que se estremeció.

- Y ese fue Megrez.

- ¿Megrez?

Me evaluó con la mirada y por su gesto, fui rechazado.

Volteandose, dirigió unas palabras a mi compañera antes de retirarse.

- Kimishima, lleva a Stiles a su respectiva habitación, enseñale el lugar, le diré a Otome que ya están aquí.

- Gracias por permitirme regresar al JP's, señor.

Este se giró solo para ver a Naomi por encima de su hombro, pude notar una pequeña sonrisa dibujada en su rostro.

- Me alegra tenerte de vuelta, Naomi.

Después del encuentro con Yamato, Naomi me llevó hasta el tópico de la organización (Que más que tópico me pareció una clínica muy bien acomodada, quiero decir, ¡Hasta tenía UCI!) en el cual encontramos a una mujer algo mayor, rubia, un poco más pequeña que yo y que llevaba trabajando ahí unos 10 años como mínimo.

Naomi me la presentó como la doctora Otome Yanagiya.

Otome me mostró todo el equipamiento disponible que tenía el JP's referente a lo que medicina se trataba, era abundante y ee buena calidad: Desfibriladores, respiradores, cardiogramas...

Sorprendido, solo asentía conforme me explicaba los horarios y la frecuencia de pacientes, en paralelo, mi mente divagaba hacia una conversación con mi compañera Naomi en el avión:

- Sé que es tarde, pero si es solo una Agecia Meteorológica tal y como dicen... ¿Por qué necesitar doctores especializados en GUILT?

- Porque el JP's no es lo que dice ser.

- ¡¿No lo es?! ¡¿Entonces que son?!

- Trabajan con la carga mágica, ¿Has escuchado hablar de esta?

- Creo que si... usar la magia a partir de fórmulas y programas reemplazando los rituales, siempre creí que era o una teoría, o una broma de mal gusto.

- Pues lo creas o no, la organización se encarga de mantener a entes fuera de la vida común de las personas mediante la manipulación de la carga mágica, aunque ellos lo llaman "Torrentes"

- ¿Entes? ¿Cómo qué? ¿Demonios?

- Lo sabrás al llegar.

Cuando desperté de mi recuerdo, me encontré con Otome caminando junto a mi en el pasadizo terminando de relatarme algo que espero no fuera muy importante.

- Y eso es todo lo que hacemos los doctores aquí en JP's, ¿Has entendido todo?

Oh, mierda.

- S-Si, comprendido.

Debo revisar el horario cuanto antes.

Mientras andabamos, me pareció por el rabillo del ojo a un alto peliplata flotando dentro de unos cuartos, me aparté un poco para confirmar mis sospechas pero solo encontré un cuarto vacío.

- ¿Qué haces Derek? Tu cuarto está de este lado

Ignoré el pequeño altercado, aunque se me hizo muy vívida su imagen...

Nah, de seguro solo estoy cansado.

Point of View: Yamato

Temblor. Eso fue lo que sentí durante la madrugada.

Uno tras otro, como si algo estuviera rebotando justo por encima de mi cabeza.

Me desperté, mi entrenamiento y me educación me sirvieron para alistarme aún si mi mente seguía aferrada a los deseos de Morfeo, apenas vestido, tomé mi celular y salí corriendo.

Era obvio que un Septentrion estaba bastante cerca del Diet Building.

Me dirigí al ascensor, al ser el líder, la puerta que da acceso al JP's tiene mi reconocimiento biometrico, pero al estar medio dormido no me percaté que intentaba hacer que el escaner leyera mi mano con el guante puesto.

Otro temblor.

Desde que el mundo se reinició por petición de Hibiki, se ha cumplido lo que Polaris vaticinó: Si bien, ninguno de los nuestros ha olvidado lo que pasó, el mundo volvió a ser objetivo de Polaris.

Para fortuna nuestra, Alcor intervino causando que Polaris no enviara el vacío ni los Septentriones originales que causaron la Hecatombe, sino en cambio pequeños ataques con multiples copias de diversos Septentriones al azar, sin importar el día.

Si los humanos no podían hacerle frente a varios trozos múltiples de los Septentriones, no tiene sentido que puedan hacerles frente a los originales, siendo la primera vez una burda suerte de principiante.

El ascensor se abrió a la par que mis pensamientos, ya en el campo de batalla, me encontré con Hibiki, Fumi y Ronaldo, antiguos rivales ahora compañeros, todos armados con sus respectivos celulares.

Alcor había sido tan amable de sacrificar su presencia directa con los humanos para volver a darnos la aplicación Nicaea, si bien sin los videos mortales, ya que ya no tenía acceso al registro Akásico.

- ¡Yamato! ¿Estas bien?

- Llegas tarde, Hotsuin.

- ¿El Líder se quedó dormido?

Gruní un poco como respuesta.

- ¡¿Qué otra cosa haría de madrugada?!

No nos dio tiempo de reaccionar, una ola de pequeñas bolas moradas se acercaba hacia nosotros con una velocidad que calculé estaba en aceleración, pude ver unos cuantos tentáculos enmanando de alguna de estas.

- Brotes de Mizar...

- Más bien, esporas de Mizar.

Invoqué a Cerberus y Baal, ambos serían suficientes para protegernos ante el primer golpe, ellos invocaron un escudo protector que pareció contener la ola por unos instantes.

- Bien, ¡Ahora es tu turno, Hibiki!

Hibiki invocó a Loki y Parvati, posición defensiva, lo mismo hicieron Fumi y Ronaldo.

El por qué era obvio, Mizar no paraba de crecer.

La barrera creada por Baal pareció debilitarse cuando los brotes de Mizar alcanzaron un punto crítico, amontonandose a esta y cubrirla por completo.

Dejé de oir a mis aliados, todo lo que podía ver era a Mizar, Mizar, Mizar por todos lados.

Pensé que sería mejor usar un ataque Divino para hacerlos retroceder, pero en cuanto miré la pantalla de mi celular pude ver que Baal habia sido regresado, delibitado al igual que la barrera que me protegía.

Mi último recuerdo fue mirar hacia arriba y ver como un gran brote de Mizar rompía la barrera con un tentáculo filoso.

- Yamato, ¡Yamato!

No reaccioné ante mi nombre, no podía.

No sé que clase de ataque recibí de Mizar, un ataque físico, uno por defecto, uno mágico...

Mi mente se encontraba ida y más que ver, más que percibir, solo presentía lo que iba a pasar.

- Llama a alguien, a Otome, a Naomi, a ese chico nuevo ¡Lo que sea!

- Dios... es mucha sangre.

¿Sangre? ¿Estoy sangrando?

Bueno, supongo que eso explica el líquido que siento en mis extremidades y el inminente frío.

Hace... bastante frío.

- ¡Despierta, Hotsuin!

Dolor. Como si no tuviera suficiente.

Apenas puedo ver la cara de Ronaldo antes de volver a propinarme otra patada.

Quisiera decirle "hay mejores maneras de mantener despierto a alguien" pero no puedo hablar, mi boca no responde.

Mi cuerpo no responde.

Pierdo la conciencia, pobre Kuriki, si así es con los heridos no tengo idea de como intentará apoyar a un enfermo terminal.

Al despertar, me encuentro con un techo blanco iluminado, hago memoria, es la Unidad de Cuidados Intensivos del JP's

Miro a los lados, Otome y Derek empujan de mi camilla, parece ser una situación grave, pero es curioso, casi no siento dolor.

En lugar de eso, mi mente patina, va y viene, divagando entre permanecer en el reino de los vivos o volver con Polaris.

Siento como mi camilla choca contra una puerta, ambos médicos a ambos lados, el ambiente de la sala de operaciones me hace estremecerme: El frío incrementa.

Aumenta a tal grado de serme imposible mantener la consciencia.

Como último aliento, pongo mi total confianza a mis dos médicos.

Point of View: Derek

Fue un crudo despertar. Apenas me alisté, Naomi irrumpió en mi habitación diciendo que habían varios heridos debido a un ataque de Mizar.

- ¿Mizar?

- Uno de los entes que te platiqué el otro día, sus heridas son similares a un atropello, código rojo ¡¿Me entiendes?!

Asentí y tal como entró se fue, llegando a la sala de emergencias me encontré que la mayoría de internados eran subordinados, soldados de clase baja.

En esta y atendiendo a los heridos menores estaba Otome, mirandome preocupada y diciéndome que le hubiera gustado que este no fuera mi primer día.

- Nah, tranquila, juré proteger la vida de los demás y no me importa levantarme temprano un Jueves para ello

Si bien sonrió, no fue por mucho.

De inmediato irrumpieron en el pasillo un chico pelinegro con una chaqueta blanca simulando un conejo y su compañero, pelimarrón y de mi tamaño, con su bufanda manchada de sangre

- Oh, hola Hibiki, hola Dai-

- Otome, ¡El Líder...!

- ¿El Líder? ¿Le ha pasado algo a Yamato?

Apenas dijo esto apareció un hombre un poco más alto que yo junto a una dama, ambos sujetando al mismo chico que ayer me dio la bienvenida.

No podía caminar y casi parecian arrastrarlo, estaba bastante pálido y completamente manchado de sangre, la ropa que traía parecía haber sido furiosamente cortada con tijeras y no fue hasta que estuvo lo suficientemente cerca que pude notar que la terrible herida que traía le atravesaba prácticamente todo el torso.

- Ay no, esto es malo, muy malo.

Otome me tomó de la muñeca mientras evaluaba el cuerpo del herido Líder.

- Está en shock, hay que limpiarlo y suturarlo pero ya

- ¿Puedo preguntar cómo-?

- Mizar.

Me giré al chico conejo, parecía serio y preocupado. Otome en cambio pareció reaccionar y, junto a los demás, terminamos todos dentro de la Unidad de Cuidados Intensivos.

- Electrocardiograma, conectado.

- Respirador, conectado.

Ya preparado y con el cuerpo desnudo del Líder del JP's frente a mi, evaluo la situación.

- Son heridas corto punzantes, similares a las producidas por cepas Kyriaki.

Otome me mira, confundida.

- Ah, cierto, me había olvidado de que eras un especialista en GUILT.

Entonces... ¿Te parece si lo operas tu solo? Claro, yo haré de enfermera.

Sonrió, complacido.

- Me encantaría, Let's Begin the Operation!

Me acomodo la mascarilla mientras empiezo a desinfectar las heridas, aunque desconozco que clase de ser sería Mizar, mi mente lo trata como un Kyriaki de tamaño humano, color plateado, con aquella lanza en la cabeza que fácil puede hacer de arma cortopuntante.

Conforme voy limpiando, me doy cuenta de que Mizar dañó más de lo que esperaba: Puedo ver el corazón de Yamato latiendo.

Alzo la mirada hacía el Electrocardiograma, sus lecturas, aunque no son las mejores, son estables y eso me calma un poco.

Otome me mira, curiosa.

- ¿No parece esta una operación a corazón abierto?

Rio para mis adentros.

- Lo sería de no ser porque el corazón está intacto.

La chica parece estar interesada en el corazón físico del muchacho.

- ¿Sabes algo? El Líder antes muy frío. Le costaba abrirse a otras personas si no era mediante el sarcasmo o dar órdenes, siempre fue muy evasivo con respecto a sus sentimientos o la amistad.

Sonrío, irónico, mientras termino de coser otra de las múltiples heridas internas.

- "¿Era?" Su bienvenida no fue tan amigable que digamos.

- Si eso no te pareció amigable entonces no lo hubieras soportado cuando tenía 17.

Espera, ¿17?.

- ¿Cuántos años tiene?

- 24, pero lleva siendo el líder 10 años.

¡¿Desde los 14?!

Era claro que el JP's y yo no nos podiamos entender, si bien tolerar, nunca comprender.

Aunque también, su edad era curiosa, tan solo dos años menor que yo y ambos haber logrado tantas cosas en nuestros respectivos ámbitos...

Escucho un pitido, me alerto.

- Es el Electrocardiograma...

- ¿Paro?

- No, pero sus niveles están bajando. Tendrás que apresurart-

No hubo que decir ni una palabra: De inmediato respiré hondo, puse mi mente en blanco, visualicé una estrella y la mano de Esculapio vino a mi.

En menos de 5 minutos, todas las heridas internas se habían suturado con tal maestría que Otome no podía más que solo mirar, casi parecía mecánico.

- Así que eso es lo que todo el mundo médico habla, Derek Stiles, el portador de la mano de Esculapio...

Saliendo de mi trance, solo le dirigí una mirada cómplice a la par que cerraba la última herida, cerrando el cuerpo.

- En fin... ¿Me ayudas a vendarlo?

Mi estadía en JP's después de eso fue rutinaria y algo aburrida, siempre curando heridas por envenenamiento, fuego, electricidad, hasta hielo.

Aquellos 5 meses se quedaron cortos, pronto Caduceus me quería de vuelta en Estados Unidos.

No supe mucho sobre la salud de Yamato después de haberlo operado, sé que estuvo internado en la zona residencial unas semanas antes de volver a ser autónomo, nuestras miradas se cruzaban raramente y aunque pude ver como fingía que nada había pasado, en más de una ocasión lo vi apartarse o retroceder cada vez que oía las palabras "Mizar" o "Cuchilla".

Pronto llegó la hora de mi partida y ahí, con mi maleta y en la entrada del JP's, vi por última vez aquella compuerta dorada que me acogió durante casi medio año.

Naomi se me había adelantado, si bien ambos habiamos sido aceptados momentáneamente, ella solo se quedó 3 meses debido al llamado de Caduceus.

Ya me había despedido de todos y montado en el ascensor hacia la superficie, cuando al abrir la puerta me encontré con el mismo muchacho que me dio la bienvenida, ahora dándome la despedida.

- ¿Ya te vas, Stiles?

No puedo evitar sonreír.

- Eso rimó, ¿Sabes?

- Lo sé, fue involuntario, no soy bueno con los juegos de palabras.

Dejo mi maleta a un lado.

- Solo es una formalidad pero... gracias por acogerme todo este tiempo.

- Tss... Solo seguía protocolos.

- ¿Protocolos?

- Como Líder, siempre busco que bienestar y eficiencia trabajen juntos, ¿Te imaginas como hubiera quedado el JP's si los ataques de Delphi hubieran llegado?

- Dudo que los ataques de los Septentriones sean mejores.

- Solo son formas de poner a prueba el potencial de la sociedad, quiero decir, ¡Miranos! ¡El último sobreviviente del clan Hotsuin y el portador de la mano de Esculapio, juntos!

¿Mano de Esculapio?

- Entonces, conoces mi habilidad.

Yamato por primera y última vez me sonrió con complacencia, como si esruviera eternamente agradecido.

- ¿Cómo no conocer la habilidad y al portador de esta, que salvaron mi vida después del ataque de Miz... de aquel Septentrion?

Le devuelvo la sonrisa, antes de partir.

- De nada, Yamato Hotsuin.