Fire emblem No me pertenece
Awakening
Las tinieblas es todo lo que ve, la oscuridad parece absorberla y el frio rodea todo su cuerpo. Hace mucho perdió el significado del tiempo, por lo cual no sabría medir cuanto había pasado desde que estaba en la "nada". Sabe que una vez recordaba algo, porque desde que llego a este lugar, es consiente, pero también sabe que sus recuerdos fueron borrados poco a poco. Es curioso, saber que has olvidado, cuando no recuerdas nada. Tiene inteligencia y conoce conceptos suficientes para entender que donde está, no hay nada. Pero, aunque se esfuerza en recordar, no recuerda si tuvo familia, no recuerda ningún rostro y lo único que queda en ella, es su nombre.
"Robín"
Cuando recuerda su nombre, no es su voz la que lo dice, o al menos eso grita su mente, alguien más decía su nombre en el único recuerdo intacto.
Pero no recuerda nada más.
Justo cuando la locura parece dispuesta a tragarla, algo cambia, es como si su cuerpo fuera arrastrado en un vórtice, donde solo se siente caer. Grita y sabe que es la primera vez que grita en mucho tiempo, pero eso no impide que el dolor en su cuerpo la deje paralizada.
Entonces queda inconsciente.
.
.
Robin no está segura de cómo ha salido de "la nada", sobre todo porque al despertar, dos figuras parecen frente a ella con caras amables. Luego de que ambos hicieran un extraño juego de palabras sobre dormir en lugares incomodos, hablar sobre que todo ha acabado, ella se siente confundida. Primero se vuelve a ver ella misma, sin reconocer sus ropas, pero sintiendo alivio en todo su cuerpo. La sensación del aire en su rostro la hace suspirar aliviada y se gira para ver a todos lados. Colores que reconoce, formas que su mente identifica, olores que la hacen sentir libre.
Ya no está en la nada.
Esta fuera.
Incluso aunque no tenga memoria, aunque no entiende como su cerebro puede reconocer todo a su alrededor, pero no atarlo a ningún recuerdo, sabe que es libre.
Suelta una risa que no comprende, el chico y la chica parecen sonreír entre ellos.
—¿Quiénes son ustedes? —fuerza a su cerebro a hablar.
Los humanos se comunican con palabras, ella es un humano, aunque perdiera la memoria su capacidad de hablar parece estar bien. Bueno, duda de esa última parte al ver los rostros confundidos de ambos, ella ladea la cabeza confundida. Anteriormente ha entendido lo que ambos han dicho, entonces supone que hablan el mismo idioma, ignora que sabe que existen muchos idiomas, ignora su capacidad de entender todo a su alrededor, pero no recordar nada.
Su cabeza duele cuando piensa mucho en eso.
Es mejor solo asumir por su bien, que las cosas son por una razón, cuando se sienta mejor tal vez intente recuperar sus memorias. No es que hubiera funcionado mucho en la nada, esta parecía quitar cada parte de su ser, como si quisiera dejar un caparazón vacío.
Se estremeció al pensar en lo cerca que estuvo.
—Robin—habla el chico y ella pestañea confundida, saben su nombre—¿No nos recuerdas? —cuestiona este con una sonrisa nerviosa.
Se siente mal, puede ver el dolor en su rostro como el de la chica, no parecen malas personas. Nuevamente ignora que su interior parece reconocer cuando alguien parece ser malo o bueno. Les da un punto de confianza al saber su nombre, ya que es todo lo que ella tiene y es a lo único a lo que aferrarse.
Parece que le conocen.
Eso es bueno, supone, pudo haber caído con desconocidos, en su lugar esta con gente que parece conocerla. No parecen malas personas, realmente le gustaría decirles que los recuerda, pero no es cierto.
—No, ¿Lo siento? —medita en la pregunta que ha soltado al aire.
¿Debería disculparse en estos casos?
No es como si ella hubiera querido perder la memoria.
Ve como ambos comienzan a hablar rápidamente y le cuesta seguir el ritmo, frunce el ceño intentando recordar algo, lo que fuera. Sabe que anteriormente lo ha intentado, pero tal vez la nada es lo que lo impedía, tal vez fuera de esta pueda ser diferente. Intenta recuperar algo dentro de su mente, pero solamente la imagen de un enorme ser, negro con muchos ojos, un dragón grita su mente, es lo que recuerda. Un grito horrorizado sale de su boca, cae al suelo de rodillas con ambas manos sujetando la cabeza.
Grima.
Grita su mente y ve los ojos de un enorme ser, todo su cuerpo deja de sentir como cuando estaba en la nada. Cae inconsciente en el suelo, apenas sintiendo la sensación del pasto en su rostro, escucha gritos, pero ella cierra los ojos.
Tiene miedo.
De volver a la nada.
Sería mejor no recordar nunca a volver ahí.
.
.
Cuando abre los ojos se sienta de forma inmediata con un jadeo en su mente, intenta concentrarse en las sensaciones a su alrededor para no caer en pánico. Algo suave está bajo ella, la luz entra en toda la habitación y se sorprende de saber que es una, aunque no recuerda haber estado antes en algún lugar similar. Gira con pánico a ver sus manos por ambos lados, como si su mente buscara algo, pero su piel no parece tener nada diferente. Aunque no recuerda, sabe que algo estaba ahí, pero ya no está.
Aprieta los labios sin querer recordar nada.
La imagen de ese ente llamado Grima, le ha dado un terror espantoso, quiere olvidarlo, no quiere recordarlo.
No quiere estos recuerdos.
—Veo que la bella durmiente despertó—dice una voz cantarina a su lado.
Para su impresión, la recuerda, luego de salir de la nada, es la joven rubia que estaba en el campo. Traga saliva sin poder entender el alivio en su interior al recordar algo tan diminuto, pero es el primer recuerdo fuera de la nada.
Ignora la imagen de Grima.
Además, ella parece conocerla, parece amable, sus ojos brillan y le agradan.
—Estas en el castillo de Ylisse, en la enfermería, soy una curadora bastante buena—dice está guiñándole un ojo divertida.
Le agrada.
Aun así.
Su rostro se preocupa un poco y gira a ver sus manos.
—Nos conocíamos, lamento no recordarte—musita sujetando la sabana sobre ella.
Es suave.
No es fría como la nada, es suave y cálida.
Una mano sobre su hombro la hace levantar el rostro, la joven tiene una mirada algo adolorida, pero la sonrisa en su rostro parece sincera.
—No es tu culpa Robin, todo va a estar bien lo prometo—habla la chica con calma—no es la primera vez que pasa, cuando nos conocimos hace mucho tiempo, tampoco recordabas nada—habla ahora con una risa burlona.
¿Eh?
Se muestra sorprendida.
¿La pérdida de memoria sería algo recurrente?
No parece ser bueno, la soledad en su interior, el miedo a lo desconocido, palpitan cada segundo dentro de ella. El temor de cuándo volverá a pasar o que hará en ese momento, la hacen sentir su pulso acelerarse. Deja los temores cuando la chica toma sus manos, son cálidas.
—Pero ahora nos tienes a nosotros, te prometo que no te dejaremos sola—asegura casi como si leyera sus pensamientos.
No quiere ser una carga.
Descubre con sorpresa ese pensamiento, pero los ojos decididos de la joven le hace asentir.
—¿Cuál es tu nombre? —pregunta algo tímida.
Parece que saben mucho sobre ella, pero en su lugar, no sabe nada de las únicas dos personas que conoce por el momento.
—Mi nombre es Lissa—comenta la joven con calma.
Y su nombre parece encajar perfectamente.
Es en ese momento que parece recordar algo y comienza a sudar nerviosa.
—Dijiste… ¿Castillo? —cuestiona confundida de con quien está hablando ahora.
La sonrisa de Lissa se ensancha.
.
.
Lissa se ha tomado el tiempo para explicarle parte de su historia, sin entrar en muchos detalles, pero que hace que un perfil se cree en su mente. Su nombre es Robin, nació en un lugar llamado Plegia (aunque Lissa parecía no querer entrar en muchos detalles sobre eso), hace algunos años, su hermano Chrom (el otro chico del otro día), Frederick y ella la encontraron en un campo dormida y sin recuerdos. Luego de eso ella se unió al grupo conocido como pastores, donde lucharon en innumerables batallas, ella como estratega.
Pareció sorprendida de que ella fuera tan importante y confundida de olvidar algo tan grande.
Ella explico que dos años después de esas batallas, entraron a otra nueva donde derrotaron al final al dragón de la oscuridad Grima. Uso todo su autocontrol no mostrar una emoción o alguna cosa que la delatara, cuando entendió que lucho contra el único recuerdo que parecía tener antes de la nada. Pensar en ella luchando contra ese monstruo, le dio temor.
Pero lo habían derrotado, en medio de esa lucha ella había desaparecido, hasta ahora.
—Vaya—fue lo único que dijo abrazando sus rodillas.
Sabe que es la versión resumida de la historia, pero aun así parece tanto por asimilar.
—Todos te extrañamos mucho, estábamos esperando el día que volvieras—hablo Lissa con ambas manos unidas.
La culpa la inundo, bajo la vista a sus pies cubiertos por la sabana.
—¿Cuánto tiempo? —
—¿Eh? —
—¿Cuánto tiempo estuve fuera? —
La pregunta sale de su boca y al ver el rostro contrariado de Lissa, teme saber la respuesta, pero la quiere. Desea conocer el tiempo que llevo en la nada, que parecía una eternidad.
—Cuatro años—declara Lissa de repente con mirada algo cansada.
Cuatro años.
Piensa Robin con dolor en su interior, aunque no sabe que paso en la nada exactamente, parece una eternidad que nunca acababa. Estuvo cuatro años sola en la oscuridad, con frio y dolor en todo su cuerpo. Pero ya no volvería ahí, de alguna forma los lazos con sus amigos, o eso dijo Lissa, la han traído de regreso, no tenía razón para volver ahí.
Asiente para sí misma, no debe volver ahí nunca más.
—Hable con algunos de tus viejos conocidos y miembros de los pastores, la mayoría llegaran mañana pero han sido advertidos sobre tu condición, no te obligaremos a ver a nadie, puedes tomar todo el tiempo que quieras—aseguro Lissa con una mano sobre su hombro.
Volvió asentir.
No estaba segura aun que deseaba, pero por el momento quería estar sola. Lissa amablemente acepto su petición y se fue avisando que cualquier cosa estaría cerca en su oficina al lado. Sonrió tensa cuando esta se fue y dejo caer su sonrisa al cerrar la puerta.
¿Qué quería ella?
Era la pregunta en su mente.
Durante aparentemente, cuatro años, solamente quiso recuperar sus recuerdos, pero ahora no estaba segura. Las historias de Lissa mostraban lo heroica que había sido, pero también lo peligroso que fue su vida que no recordaba, además el recuerdo de Grima no era algo que le gustaba tener. En un inicio parecía feliz de tener personas que llamo amigos, que le ayudarían a recordar, pero temía que la culpa creciera dentro de ella.
No quiso olvidarlos.
No quiso olvidar nada.
Pero lo hizo.
¿Quería conocer a otras personas?
Tenía tantas preguntas sin respuesta, no sabía que deseaba, las preguntas parecían no tener respuesta. Tal vez lo mejor hubiera sido despertar sola, no tener que preocuparse por otras personas, empezar una vida desde cero. El no recordar nada solo parecía preocupar a las personas en este lugar, pero también parecía que tenían tiempo esperándola.
Sujeto su cabeza con fuerza.
Odiaba pensar tanto, musito antes de acostarse nuevamente en la cama con los brazos extendidos.
No quería dormir, sabía que significaba dormir, estar en una especie de nada donde pues tener sueños y pesadillas. Medito unos segundos, tal vez seguía en la nada y se había dormido, tal vez nada de esto era real, solo un extraño sueño sin forma.
Sintió pánico de pensar eso.
¿Cómo podría saber la verdad?
Quiso ir hablarle a Lissa, pero justo cuando estaba por sujetar la manija de la puerta, se detuvo. No quería molestarla, pero tampoco quería quedarse aquí pensando en que esto era un sueño, que regresaría a la nada. No quería regresar ahí jamás.
Miro levemente a la ventana, comenzó a correr en esa dirección, sacando la cabeza, alegre de ver que estaba en el primer piso. Ignorando que apenas tenía unos pantalones color oscuro y una camiseta crema, salió del lugar descalza. No iría muy lejos, no quería preocupar a Lissa, podría estar sola unos segundos.
La idea de ser amiga de una princesa parecía tan irreal.
Comenzó a caminar por el jardín, escondiéndose cuando parecía que alguien podría verle. El gruñido de su estómago, le recordó que habían pasado varias horas de los panecillos que le dio Lissa. Medito unos segundos, pero supuso que recordaba perfectamente el camino de regreso, jamás olvidaría nada de nuevo. Un olor le hizo alzar la mirada, era un olor que pudo señalar como delicioso.
Camino lentamente en esa dirección.
Detuvo sus pasos cuando llego a lo que identifico, era la cocina, al asomarse pudo ver muchas personas dentro. Ella no era una princesa, supuso que Lissa lo hubiera comentado. Era una plebeya, que, aunque era conocida como amiga de príncipes, no debería estar en la cocina real. Aprovecho que todos parecían confundidos, para acercarse agasajada, tomar algunos panecillos que estaban con otros (no muchos para que no notaran la diferencia) y sujetar uno de los cuchillos de la cocina.
Mientras caminaba fuera del lugar, con las manos llenas de panecillos y el cuchillo en la bolsa del pantalón, sin saber porque su mano parecía sentirse cómoda con este objeto, metió un panecillo a su boca.
Delicioso.
¿Era un robo?
Esperaba que no, robar estaba mal. O al menos eso decía su mente.
Metió otro panecillo a su boca, masticándolo un poco más despacio para apreciar su sabor. Estaba por comer otro, cuando una presencia apareció de la nada y puso una mano en su hombro. Fue entonces cuando algo se activó dentro de su cerebro, un grito de alerta, auxilio, que hizo que su cuerpo se moviera contra su voluntad. Dos panecillos cayeron al suelo, al tiempo que su mano rápidamente tomo el cuchillo en su bolsillo, apuntando al cuello de una persona desconocida.
Un jadeo se escuchó a lo lejos, pero sus ojos aun brillaban peligrosos al pensar que sería un oponente que la quería matar.
¿Oponente?
Pestañeo confundida, notando el rostro preocupado de una mujer frente a ella, un poco más alta que su persona. Su cabello era largo, azulado, sus ojos eran de un tono familiar, que conecto con el joven que vio la tarde anterior, un tal Chrom.
—¡Lucina! —fue una voz fuerte que la hizo reaccionar.
Al ver de reojo noto al hombre que había visto antes, Chrom, correr algo alterado al lado de ambas. Ella en cambio vio horrorizada el cuchillo en su mano, soltándolo de golpe y sujetando su cabeza con fuerza.
¿Por qué reacciono así?
¿Qué le paso a su cuerpo?
¿Memoria muscular?
Miro preocupada a la joven que intentaba asegurarle a Chrom que estaba bien, viéndola a ella en su lugar preocupada, pero no luciendo asustada. Lo cual sería perfectamente normal en cualquier situación, ya que casi la había matado por error. Ese último pensamiento la hizo querer vomitar. Un mano sobre su hombro la hizo reaccionar, casi buscando nuevamente el cuchillo, pero obligándose a no hacerlo.
Era un adolecente, de cabellera azulada y ojos chocolate que sonreía amablemente.
¿Eh?
Curiosamente esa fue la primera vez que paso, pero ese rostro era algo familiar, casi melancólico. Como un destello de luz, fue que llego a su mente, el nombre y el rostro del niño había sido el último recuerdo que perdió. Claro que se veía diferente, cuando en sus memorias era similar a un niño, pero ahora era mayor, pero no había duda.
—¿Morgan? —susurro con una mano en su mejilla.
El adolecente pareció confundido, viendo de reojo a Chrom y la chica llamada Lucina, antes de verla con una gran sonrisa. Los ojos del adolecente parecían brillar emocionados, pero, aunque no pudo identificarlo claramente en su memoria vacía, la imagen del niño con un sentimiento cálido, le hizo casi reír nerviosa.
Lo conocía.
Recordaba algo.
Algo hermoso, un sentimiento casi completamente diferente que el sentimiento de Grima en su cabeza.
—Ese soy yo, me tenías preocupado Madre—dice este con una sonrisa alegre.
Pero ella se congela.
—¿Madre? —cuestiona soltándolo al instante.
El rostro de Morgan cambia de uno completamente feliz, a uno totalmente preocupado y con algo de dolor, pero, sobre todo, preocupado.
—Tal vez no me recuerdas del todo—dice el niño que logro traer la sonrisa a su lado—no te preocupes, cuando me conociste en realidad solamente me acordaba vagamente de ti, esto de perder la memoria parece de familia—bromea este con una risa cómplice.
—¡Morgan! —lo reprende Chrom, pero el adolecente no parece nada arrepentido.
Ella en cambio lo ve intensamente, antes de bajar los hombros, sin lugar a duda comienza a dudar y plantearse sobre problemas mentales dentro de su genética. Pero eso queda de lado, ignorando que no se siente mayor para tener un niño de la edad de Morgan, que de niño no tiene nada y es un adolecente, recuerda algo. Además, tiene una familia, vagamente se preguntó porque Lissa omitiría esa información.
Aunque tal vez pensó que ya había suficiente para una sección.
Familia.
Algo dentro del vacío en su interior, pareció llenarse al pensar que no estaba sola. Hijo, tengo un hijo. Una sonrisa tierna apareció en su rostro, dado que en la nada nunca pensó en alguna cosa, que sus memorias fueron extraídas, no pensó en la necesidad de familia. Por la forma en que Lissa hablaba, simplemente parecía que ella, estaba sola, pero no lo era. Morgan estaba aquí, era la clara imagen de un recuerdo, lo que la hizo ser optimista.
Tal vez quedarse sería una buena idea, Morgan estaba aquí, Morgan era familia.
No sentía que fuera su personalidad, pero se aferró al niño en un fuerte abrazo que lo hizo reír mientras palmeaba su espalda. Parecía como si el adulto fuera este en su lugar, pero se aferró a la única cosa que recordaba a parte de su nombre.
—Bienvenida a casa—le susurró al oído.
Ella se rio levemente, casi con ganas de llorar, pero no lo hizo. Se apartó de este, limpiando sus ojos solo para asegurar que no estaban llorando.
Entonces recordó donde estaba, que había pasado y se giró con el rostro pálido a la chica. Esta parecía expectante al igual que el hombre llamado Chrom, pero en cambio miro apenada a la chica.
—Lo siento, de verdad lo siento, no sé qué me hizo actuar así—hablo rápidamente con vergüenza de sus acciones—Tu nombre es… ¿Lucina? —cuestiono algo confundida.
Tal vez no era, pensó por el rostro adolorido de la joven, como si le hubiera dado una cachetada. Miro de reojo a Chrom, quien se rascaba la cabeza con en un gesto que pensó era preocupación. No salto cuando sintió la mano de Morgan en su hombro, se sentía bien a su lado, en casa.
Si casa tiene un significado para ella, debía ser este.
—¿No lo reconoces? —pregunto Morgan suavemente.
No parecía un reproche, no sonaba como uno, pero al ver la mirada dolorida de Chrom y Lucina, supuso que algo debería estar ahí.
Negó con la cabeza.
No quería mentir, no se sentía bien o correcto.
Morgan asintió en comprensión.
—Su nombre es Chrom y es el exalto de Ylisse, ella es su hija Lucina—hablo Morgan pareciendo tener cuidado extra con sus palabras.
Se sintió morir, había olvidado que este era el gobernante del reino, aunque Lissa aseguro que ella era vista con una gran amiga por todos, no estaba segura si ese todos contaba con el regente.
Hizo una leve reverencia a ambos, lo que pareció empalidecer sus rostros.
¿No se supone que uno debe mostrar respeto a sus regentes?
Tal vez esa parte de su mente no recordaba bien.
Morgan tosió un poco, pero cuando ella giro a verlo este sonrió ocultando una risa.
—No tienes que ser tan respetuosa madre, aunque no lo recuerdes has luchado muchísimas batallas con ambos a su lado, eres familia para todos—añadió el joven con una sonrisa.
¿Familia?
Lo miro dudoso, antes de ver rápidamente a los otros dos presentes y volver a ver a Morgan. Para ella si Morgan era su hijo, claramente era familia, los demás no deberían venir incluidos. Pero ella no recuerda su vida, sus historias o las batallas. Una parte de su mente encuentra lógica en que, al compartir tanto tiempo al lado de la vida y la muerte, es obvio que los lazos sean fuertes.
—Supongo—dice con duda viendo a Morgan.
No sabe que decirle a Chrom o Lucina.
"Hola, mi nombre es Robin, ya sé que me conocen, pero no recuerdo absolutamente nada de ustedes", no parecía correcto, aunque era la realidad.
—Vamos hay que regresar a la enfermería, la ti…Lissa debe estar preocupada de que te hayas ido, mañana puedo presentarte a todos—hablo Morgan algo nervioso.
Asintió.
Este tomo su mano dispuesta a llevarla consigo, de reojo vio a Chrom y Lucina, hizo una inclinación de cabeza antes de seguir a Morgan. Al dejar a los otros dos, sintió un poco de alivio al no sentir la culpa.
Morgan hablaba mucho, hablaba sobre ella, sobre sus tácticas y lo maravillosa que fue. No comento nunca el tiempo que estuvo perdida o algo grave, era un niño muy vivaz. Le explico a Lissa todo, aunque esta se enojó, le permitió salir de la enfermería, esa noche se quedaría en la habitación de Morgan. Cuando llegaron el joven comenzó hablar sobre libros, presentarle varios juegos de estrategia, la hizo reír. A la media noche cuando por fin entendió el ajedrez, Morgan pareció indignado de que le hubiera ganado.
Ella piensa que él se ha dejado.
En la noche este la deja dormir en su cama y él toma un sillón frente a ella. No le dice que tiene miedo de dormir, se obliga a cerrar los ojos con temor a la oscuridad, por suerte la luz de la luna era brillante y Morgan olvido apagar unas velas.
Duerme por cansancio.
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.
Morgan intenta presentar a la mayor cantidad de personas junto con Lissa, pero ella duda nerviosa porque son muchas personas, todas le sonríen y parecen felices de verle. Rápidamente explica lo sucedido con la segunda generación, ya que la mayoría está de viaje, mientras habla sobre futuros diferentes. Entiende porque la mayoría de ellos están lejos, sus conocidos tienen hijos, que serían los viajeros del futuro, pero como son dimensiones diferentes, bueno, sería un caos.
Todos parecen buenas personas, amables, sonrientes.
Aunque no recuerda a ninguno, no parecen echarlo en cara, todos ríen sobre la idea de volver hacerla recordar.
—Solo recuerdo a Morgan—admite tímidamente cuando Ricken le pregunta sobre el tema.
—Me pregunto que habrá causado esa variable, espero poder ayudarte a recuperar tus recuerdos—dice el joven mago con una sonrisa ancha.
Le agrada.
Todos son amables.
—No te preocupes Robin, prometo ayudarte en todo momento—dice amablemente Sumia, antes de tropezar con algo.
—Tal vez tengamos algún remedio sobre la situación—musita Stahl pensativo.
—Tal vez pueda practicar contigo—dice el mago Henry con una sonrisa sospechosa que la hace retroceder.
Antes de pegar un pequeño chillido al ver a Tharja nuevamente detrás de ella.
—No te preocupes mi señora, encontraremos la solución—dice Frederick de forma muy caballerosa.
Ella se congela.
—¿Mi señora? —cuestiona ladeando el rostro sin comprender—¿Estamos casados? —cuestiona con duda, sin pensar que, si Morgan es su hijo, efectivamente hay un padre.
Comienza a sudar nerviosa.
Ha olvidado a su esposo.
Todo el lugar queda en silencio, hay miradas compartidas y ella comprende, aun no le han dicho todo. Lissa y el hombre llamado Libra deciden decirle información poco a poco, pero se sorprende que la identidad de su esposo no haya sido revelada. Aunque al pensarlo, tal vez incluso la identidad de Morgan hubiera estado oculta si no se hubiera recordado de este.
Cordelia le da un golpe en la cabeza a Frederick.
—No te preocupes Robin, Frederick te ha tratado de esa forma desde hace mucho tiempo, eres nuestro estratega después de todo, además este está casado con Sumia—habla la peli roja con una sonrisa cordial.
Quiere replicar, pero decide no hablar mucho sobre el tema.
Mira como Sumia le hace una mueca a su esposo, que parece algo apenado con la joven, pero se sorprende de ver el amor en los ojos del ambo para con el otro. Gira el rostro algo avergonzada, sin sentirse cómoda del todo con expresiones de este tipo.
A su lado Morgan le toma de la mano, para guiarla a Cherche y su wyvern Minerva. Mira fascinada al animal y su mente comienza a pensar en estrategias desde la noche anterior, Morgan le explica que es una estratega, se imagina las ventajas que Minerva podría hacer en la batalla. Aunque contra los arcos, medita levemente con una mano en su mentón, sería interesante si también pudieran bloquearlos.
De reojo no puede evitar notar, Chrom quien estaba algo alejado parece estar discutiendo algo con Lissa y Libra.
¿Qué seria?
—Mi Pegaso también es muy rápido—habla Sumia quien se une a la conversación con Cherche.
Ambas hablan como si fueran viejas amigas, todos en realidad, y aunque parecen querer incluirlas, no puede evitar sentirse algo ajena a lo que pasa. Sonríe para evitar sospechas, pero por un segundo solamente se va, se queda viendo al cielo sin entender que pasa, porque siente que esta donde debe estar, al mismo tiempo que se siente tan alejada de todos.
¿Dónde pertenece?
Supone que, con todos ellos, son sus amigos, son su familia como dijo Morgan.
Un escalofrió recorre su espalda al tiempo que, con el rabillo del ojo, sintió ver una sombra en una de las murallas. Algo anda mal, grita un extraño sentido en su interior, con una sonrisa pregunta por el baño y Morgan parece dispuesto a ir con ella, pero lo regaña diciendo que no es una niña. Cuando entra al castillo, comienza a correr entre los lugares, aunque no recuerda, sus pies parecen correr algún lugar por su cuenta.
Date prisa, se grita mentalmente, aunque no entienda por qué.
El pasillo parece estar lleno de guardias, que parecen incrédulos cuando ella pasa de ellos y abre la puerta de una patada (su pie duele) y queda muda a la imagen frente a ella. Un hombre totalmente enmascarado, vestido de negro, tiene entre sus manos a una niña de cuatro años, con la boca atada que parece asustada. Al ver los ojos de la niña, algo dentro de ella se rompe.
El hombre enmascarado parece incrédulo al verle.
Pero deja a su instinto hacer su trabajo, se mueve a una velocidad que no sabía que podía, pero que parece natural en ella. Movimientos que no reconocen, hacen al hombre caer sobre su espalda, lejos de la ventana, al tiempo que la niña descansa en sus brazos. Se voltea con mirada asesina, al tiempo que con una mano y haciendo un pequeño choque en sus dedos, un rayo parece salir de su mano e impactar con el hombre que grita de dolor.
Mátalo.
Susurra su mente.
Y ella quiere hacerlo, quiere matarlo, quiere destruirlo.
Está por hacerlo, cuando unas manos sujetan de su ropa, gira para ver a la niña aun a salvo en sus manos. Es la mirada inocente de esta, sus ojos sorprendidos, como se quita la mordaza y sonríe al verla, lo que la detiene. Cuando esta envuelve sus brazos en su cuello, queda paralizada.
—Volviste mamá—chilla de alegría, y ella queda paralizada en el suelo.
¿Madre?
Se siente aún más incrédula ante la revelación. Pero al ver a la niña, un destello de recuerdo llega a su mente, de un bebé en sus brazos, con el cabello azulado y ojos preciosos. Recuerda su olor, la calidez contra su cuerpo y sabe, aunque jamás podría decir un motivo real, que esta niña en sus brazos, es suya.
La abraza con fuerza, sintiendo el pánico aumentar al pensar que la había olvidado, apenas si recuerda la imagen de un bebé en sus brazos, pero es suficiente para abrazar a la niña contra ella.
¿Cómo se llama?
¿Qué alguien le diga su nombre?
De la nada aparece Chrom corriendo, gritando nuevamente el nombre de la tarde anterior.
—¡LUCINA! —grita casi al borde de la angustia y ella queda congelada.
La niña en sus brazos la suelta por fin, antes de saltar y correr a Chrom.
—¡PAPÁ! —dice cuando este la sujeta contra sus brazos.
Ella queda en el suelo congelada, con la boca abierta y comprendiendo, que aún falta mucho por aprender.
.
.
Es Morgan quien nuevamente se toma la molestia de explicar, ahora más detalladamente, sobre los viajeros del futuro, un futuro que ya no existe o está totalmente destruido. También comenta la posibilidad, que el viniera de un futuro alterno, motivo por el cual aún no ha nacido en este tiempo, además de su ausencia. Explica claramente que la niña Lucina, también es la adulta Lucina, lo cual hace que ambas sean sus hijas, lo cual hace que Chrom sea su pareja, lo cual la hace la pareja del hombre más poderoso del país.
Se marea rápidamente.
—Lucina del futuro sabe lo difícil que sería para su yo presente, pasa mucho tiempo fuera de la ciudad, pero viene a visitar a menudo con Gerome, es su novio, bueno están casados—dice Morgan con una risa.
Ella se siente enferma.
Pone ambas manos sobre su rostro.
¿Cómo pudo olvidarlos?
Incluso ahora, el recuerdo de Lucina era el de un bebé casi recién nacido.
—¿Por qué los olvide? —cuestiona sin buscar una respuesta, Morgan le da una sonrisa comprensiva.
Él lo entiende.
Entiende que está pasando.
—Yo no he recuperado mi memoria, solamente te tengo a ti antes de venir a este mundo, aun con mucho esfuerzo apenas logre tener una imagen de papá…pero no he recuperado nada más—admite con dificultad.
Ella rápidamente se abraza al niño, quien le regresa el abrazo. Es una posibilidad, que eso pase con ella también, que sus memorias jamás regresen, que renga que vivir su vida sin recordar todo lo que ha pasado y eso la aterra. Incluso cuando lucho, Lissa le confeso que antes de perderla contra Grima, ella jamás recupero sus antiguos recuerdos.
—¿Qué debo hacer? —pregunta a Morgan, quien solamente suspira.
—¿Qué quieres hacer? —
No lo sabía.
No sabía qué hacer.
No sabía que quería.
Ambos durmieron abrazados esa noche, sentir que Morgan respiraba a su lado, fue la mejor sensación del mundo.
.
.
Ve por el rostro de Chrom la mañana siguiente, que no espera que ella se presente a desayunar con ellos, Morgan camina a su lado reluciente a la hora de sentarse en su lugar de siempre. Ella en cambio toma asiento tímidamente, dándoles un leve hola tanto a Chrom como la Lucina del futuro, quienes parecen consternados de verla. Piensa que la idea de Morgan es mala, pero este le había convencido diciendo que era bueno que se reuniera con ellos, así podría tomar una decisión más rápido.
¿Qué debe elegir?
Ellos eran su familia, lo correcto sería quedarse con ellos, aunque no los recordara.
Iguh.
No sabía que pensar, no quería ser una carga.
—Deberías probar el puré de papa madre, es delicioso, tu siempre comías puré de papa, Lucina saco eso de ti—hablo Morgan con un gran bocado en su boca.
Ve de reojo a Lucina querer matar con la mirada a su hermano, quien parece ignorarlos.
¿A ella le gusta el puré de papa?
Lo prueba y descubre, con una sonrisa que es delicioso, así que mete otro bocado a su boca. No ve a las otras personas con quien comparte la mesa, para no pensar en nada inapropiado, como que no recuerda nada de ellos y son su familia.
—La niña…—susurra a Morgan tímidamente.
—La pequeña Lucina se encuentra bien—contesta Chrom con tono firme que la hace saltar en su silla, lo ve avergonzada antes de bajar el rostro a la comida—muchas gracias por salvarle la tarde anterior, he incrementado su seguridad, ella esta con Lissa, aunque pregunta por ti—admite Chrom de forma algo tensa.
Sonríe levemente recordando a la niña, quien parecía no haber visto a su madre durante tanto tiempo, es normal que quisiera verla.
Su sonrisa se perdió, antes de levantar la mirada para encontrar a Lucina viéndola fijamente, esta se avergonzó y aparto la mirada.
Se sintió mal.
—Lo siento—salió de sus labios antes de poder evitarlo, Lucina le vio de reojo y ella intercambio una mirada entre Lucina y Chrom—Lo siento por no recordarlos—intento explicarse, pero fallo abruptamente.
Con una mano en su rostro se sintió inexplicablemente cansada.
—No importa—fue Lucina quien contesta, con una débil sonrisa cansada—ahora estas aquí, eso es lo único que importa ahora—admite con seguridad y firmeza.
Mira de reojo a Chrom, quien sonríe melancólicamente.
—Lo importante es que estas de regreso, no importa que elijas de ahora en adelante, estaremos siempre felices que volvieras—explica el hombre con calma.
Asiente vagamente.
Luego del silencio algo tenso, Morgan salta para alabarla por la tarde anterior, diciendo que es muy raro usar magia sin un grimorio, a lo que ella no sabe que responder. Fue tan natural usar la magia para defender a la niña, todo salió dentro de ella, a pesar que Morgan aseguro que nunca la vio hacer eso antes.
¿Qué significaría?
Cuando la comida termina, Morgan la invito a unirse con él en la biblioteca, pero lo rechazo amablemente.
—Me gustaría pasar tiempo con Lucina—dice tímidamente viendo a la chica a su lado, quien sonríe amablemente.
—Te mostrare el castillo—explica esta con calma.
Cuando salen del comedor no puede evitar ver de reojo a Chrom, quien la ve con una media sonrisa, ella aparta su rostro con las mejillas sintiéndolas calientes.
Qué raro.
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Lucina es una chica amable, calmada y hermosa. Le ha mostrado el castillo con paciencia, habla con los trabajadores con gentileza, explica todo de forma calculada cuando ella pregunta. Habla detalladamente del futuro del que vino, la alaba por hazañas que no recuerda y le agradece por regresar. No sabe cómo decirle que ella no tiene idea de cómo lo hizo, así que solo se deja guiar. Se detienen a tomar un té horas después, donde una Nowi se une risueña, antes de pedirle que jueguen con ella, ignorando que parece ser mucho mayor de lo que aparenta.
—Todos te esperamos—dice Lucina cuando caminan por los pasillos.
Es difícil pensar en eso, pero Lucina solamente la deja en la enfermería con una sonrisa mucho más feliz que la mañana.
Al entrar Lissa parece estar hablando con Stahl, quien ahora sabe es su pareja. Un niño que se presenta como Owain estaba jugando con la pequeña Lucina, quien chilla emocionada al verla. Ambos niños le piden jugar con sus personas, lo acepta ya que se siente correcto.
Los niños no preguntan.
No cuestionan.
Solo ríen a carcajadas con ella.
En medio de las risas, se detiene un segundo ante otro recuerdo, es solamente un destello, pero puede ver la silueta de Chrom ofreciéndole la mano con una sonrisa. El recuerdo de Chrom se ve mucho más joven, mucho más feliz y con ojos brillantes. Ese recuerdo hace que Lucina le dé una tacleada y todo acabe. Sigue jugando con los niños.
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Robin no sabe si es lo correcto, pero toca la puerta con nerviosismo. Kellam había sido amable de señalar la oficina de Chrom, aunque no sabía cuándo apareció de la nada, pero le agradeció mentalmente antes de tocar la puerta. Escucho la voz del hombre decir que pasara, ella se dio fuerzas antes de entrar y sorprenderse de la cantidad de papeles en la mesa. Chrom parecía estresado entre tanto papel, pero cuando la vio, noto que la firme que estaba en proceso termina como un rayón desagradable, sabiamente no comenta nada.
—Robin, que sorpresa verte—admite el hombre con una sonrisa algo nerviosa.
Entrecierra los ojos.
La está evitando.
Desde que llego hace una semana, todos siempre parecen rodearla, turnarse para estar con ella, comentar historias, pero no la persona frente a ella. Lo cual es irónico, tomando en cuenta que se casaron en algún momento, no es que ella recuerde. Había querido hablar con este, pero quería pensarlo bien, meditar sobre lo que sucedía en su mente.
Recuerda algunas cosas, pero no mucho, solo imágenes. No le ha querido decir a nadie, porque no son recuerdos trascendentales, solo imágenes, de las personas con las que habla. Una sonriente Sumia con un pastel cuando era joven, el tatuaje de Gaius, la danza de Olivia, entre otros. Eso la ha tranquilizado, ya que tiene el optimismo de pensar, que puede recuperar sus recuerdos.
También recordó a Lucina, la Lucina del futuro, vestida con una máscara, pero su mente sabe que es ella.
No recuerda su historia, no recuerda conversaciones, pero su mente los recuerda a ellos, a todos ellos, aunque sea en una imagen.
Lo que la hace decidir que quiere estar aquí, quiere recordarlos, quiere intentarlo. Pero no quiere hacer algo que Chrom no quiera. Aunque no lo recuerde, todos no dejan de contar los grandes amigos que eran antes y después del matrimonio, su ciega confianza el uno con el otro.
Pero este la evita y no puede evitar pensar, que tal vez algo ha pasado en esos 4 años. Lissa ha asegurado varias veces que Chrom siempre la busco, que estuvo esperando por ella, pero no sabía si creerle. No tenía motivos para no creerle, pero igual era confuso.
—Espero no ser una molestia, pero quería saber si podría conversar contigo—solicita con calma.
Este asiente algo inseguro y le hace indicios para que tome asiento frente a él, lo cual hace.
Durante unos segundos toma aire, pero ya había preparado una charla para decir, solamente que se queda en la nada cuando ve a Chrom de cerca. Lejos del joven alegre en sus recuerdos, nota las ojeras en su rostro, el cansancio en su postura, su cabello parece algo más largo e incluso un leve indicio de barba. Sigue teniendo músculos de guerrero, ha escuchado por Lucina que practica todas las noches, pero también trabaja todo el día.
—¿Qué quieres hablar? —pregunta cordialmente Chrom con una sonrisa, demasiado política y falsa.
Ella lo detecta, pero no dice nada.
¿Debería decirle lo que piensa?
Toma aire antes de decidirse.
Va decirle que lo mejor es que ella se marche del castillo, aunque quiere estar al lado de todos, tampoco quiere ser una carga. Piensa que, si comienza a vivir su vida sola, puede hacer que ellos sigan con su vida antes de ella, que sigan como antes. Pero como extra, no desaparecería de sus vidas, podría ir conociéndolos poco a poco, él podría elegir casarse con otra mujer si ha conocido a otra, podrían seguir siendo amigos, lo cual no es problema ya que no recuerda tener sentimientos por él.
Pero antes de hablar, una imagen la golpea tan fuerte que la hace jadear y sujetarse el pecho con fuerzo. No es una imagen, aprende rápidamente, es un recuerdo largo. Puede verse a ella despidiéndose amablemente de Chrom, mientras este parece llorar y suplicar que no lo deje. Puede admirar al exalto romperse en llanto mientras intenta llegar a ella, pero solo desaparece en miles de particular, antes de entrar a lo que recuerda bien.
La nada.
Jadea con fuerza antes de sentir unos brazos rodeándola, alza la vista para ver a Chrom quien parece estar en pánico preguntándole si está bien.
No confía en su voz, asiente con un dolor de cabeza.
No había recordado anteriormente algo largo, pero lo recordó en ese momento. Habían parecido estar en el cielo, sobre algo y el cielo era de un hermoso tono naranja, eso junto el llamado suplicante de Chrom, es lo último que recuerda antes de La nada.
—Te voy a llevar con Lissa, no puedes dejarnos de nuevo—dice Chrom a punto de levantarla, pero se congela cuando ella lo abraza sorpresivamente.
No es que no quiera ir con Lissa, pero teme por sus vagos recuerdos, teme que sean un producto de imaginación.
¿Cómo sabe si son reales?
Es por eso que nunca le ha dicho a nadie, teme que sea solo ella queriendo sentirse parte de algo.
—El cielo era naranja, estabas llorando, me decías que no me fuera, lo siento, es todo lo que puedo recordar, lo siento—no sabe cómo empezó a llorar, pero lo hizo.
Enterró el rostro en el pecho del hombre mientras negaba con la cabeza.
Debería recordar algo.
Pero no lo hace.
—Solo tengo imágenes, pero no sé si son reales, no sé si solamente yo convenciéndome de que debo estar aquí. No debería estar aquí, debería irme, ustedes tienen su vida, yo solo soy una carga, no puedo recordarlos, no sé cómo recuperarlas, no quiero estar sola—dice en un llanto patético, mientras dice todo lo que se ha negado decir antes.
No quiere preocuparlos.
Pero aquí junto a Chrom, no sabe qué pasa, solo que suelta todo lo que tiene que decir.
Chrom no dice nada, solamente la deja llorar mientras la abraza, ambos ahora en el suelo frente al escritorio. Siente cuando este recarga la espalda en el escritorio, ella prácticamente entre sus piernas, lo que la hace avergonzarse, pero se siete cómoda. Incluso cuando no recuerda cosas, a veces su cuerpo parece recordar algunos movimientos. Esta sensación debe significar que anteriormente, estuvieron en una posición similar alguna vez.
—No eres una carga—comienza Chrom cuando la siente calmarse, acariciando su cabeza, pero ella no quiere alzar el rostro aun por la vergüenza—no tienes que irte, no quiero que te vayas, tu perteneces aquí a mi lado—habla él y ella alza por fin el rostro incrédula.
Se sonroja al ver la mirada cariñosa en el rostro de Chrom, tan cerca del de ella.
—No te recuerdo, al menos, no tengo muchos recuerdos…creo que recuerdo vagamente el final de esa última batalla, antes que no sintiera nada—explica confusa.
Una mano en su mejilla la hace ver confusa a Chrom, que mantiene una sonrisa en su rostro. No es la sonrisa política que ha visto esta semana, tampoco es la tensa o nerviosa que ve cuando este le ve de lejos. Es una sonrisa sincera, la cual hace que se sienta avergonzada, mientras su estómago parece incómodo y quiere correr.
—No tienes que recordarlo todo Robin, como le explique a Morgan, eres mi familia, si tú quieres estar con nosotros te aseguro que nosotros queremos lo mismo, no pienso obligarte a nada, pero por todo lo que quieras, no pienses que eres una carga, nunca lo fuiste—dice en tono serio.
Parece ser sincero.
Suspira bajando levemente la mirada.
—¿Cómo puedo ser tu esposa si no te recuerdo? —dice viéndolo levemente sonrojada, este parece confuso antes de voltear el rostro nervioso.
—Bueno, eso puede esperar, el tiempo tomara su curso, tú fuiste mi amiga antes de ser mi esposa, incluso ahora puedo ser tu amigo todo el tiempo que quieras, solo quiero que estés a mi lado de la forma que quieras—
—¿Y si me enamoro de alguien más? —
—No creo que pase, somos el uno para el otro, te enamoraría con mis artes románticas—
—No ocupo tener recuerdos para saber que eso no pasara, Lissa comento que tienes el romance de una rata muerta—
—Bueno ya inventare algo, como dije, solo con que estés a mi lado estaré feliz, ya buscare la forma de que te vuelvas a enamorar de mí, y haremos nuevos recuerdos—
Robin admira el rostro positivo y feliz de Chrom, que parece quitarle incluso algunos años de él. Mira fijamente la sonrisa tan igual a la primera imagen que recuerda de él, se siente tan cómoda entre sus brazos y no puede evitar creer en él. No se culpa si alguna vez lo siguió en el pasado, si se vio encandilada por esa actitud tan refrescante, que le ha dejado bromear a su lado, cuando con todos parece algo perdida de cómo actuar.
Ella es quien coloca ahora una mano sobre la mejilla del hombre, quien rápidamente la sostiene con una de sus manos y parece recargarse a esta desesperadamente. La ve con ojos suplicantes, de que no se fuera, de que este ahora con él.
Unos ojos que la hacen sentir, que el vacío dentro de ella, parece tener una luz ahora. Aunque nadie le comenta mucho sobre antes que ella apareciera antes de la guerra, aunque ese vacío tal vez nunca se llene porque no recuerde nada, tal vez encuentre una cura para su miedo.
Aquí.
Al lado de Chrom.
Al lado de Lucina.
Al lado de Morgan.
Al lado de sus amigos.
—Eres un idiota—dice tranquilamente, haciendo que Chrom la vea con incredulidad—pero me siento bien a tu lado, me encantaría estar a tu lado incluso si mi memoria no regresa—añade con una sonrisa más cálida, lo que hace que Chrom ruede los ojos.
Este baja el rostro y coloca un suave beso en su frente, que hace que su rostro quede rojo como una cereza, al tiempo que su corazón parece por saltar de su pecho.
—Quédate para siempre y no me vuelvas a dejar—le suplica de forma lastimera.
No puede negarse.
Acerca su rostro sin entender porque, sabe que no lo conoce o al menos que no lo recuerda, pero cuando sus labios se unen con los del exalto, su corazón grita que está en el lugar correcto. Este le regresa el beso de forma un poco más desesperada, lo cual es incómodo porque para ella parece ser su primer beso. Para suerte de ambos su cuerpo parece reconocerlo, ya que sabe responder al beso demandante del hombre, que dura unos cuantos segundos.
Al separarse ella queda roja como un tomate, mientras que Chrom parece brillante.
—¿Quieres ayuda con el papeleo? —cuestiona tímidamente.
—Si por favor, solo Naga sabe cómo he logrado hacerlo estos años sin ti—dice antes de levantarse y tirar de ella con sus manos.
Le gusta cómo se siente la mano de él contra la suya.
Pasan gran parte de la noche hablando entre ellos, Chrom comentando sobre momentos juntos, historias de ambos, ella parece desconcertada sobre cómo se vieron sin ropa, mucho antes de casarse y que eran cómplices en el crimen. Hablan sobre todo y a la vez nada, ella haciendo el papeleo más rápido que él, aunque apenas ha aprendido como hacerlo. Cuando ambos terminan es casi la madrugada, Robin admira el amanecer a lo lejos.
Cuando Chrom a su lado sujeta su mano, no puede evitar pensar, que su lugar sin duda es al lado de ese hombre.
—Vamos por Lucina, está emocionada de verte todos los días—habla Chrom con una sonrisa, hablando sobre como la niña siempre despierta temprano.
Ella camina a su lado.
Si.
Un hermoso amanecer.
Fin
Espero les gustara.
La idea es derivada a que por fin logre terminar el juego como tal, y aunque sé que al final se da a entender que Robin regreso, ocupaba escribir algo sobre el tema.
Nota:
Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.
Sayonara sexys lectores.
