Star Desiree por Aly Andrew
Capítulo dos
El impulso de Al´bert le decía que había encontrado una mitad consagrada, tan improbable como sonaba, él sabía que era así.
La hembra de pálido color era su compañera, esa verdad tomo forma tan clara como los lagos de Desiree. Estaba parada en la plataforma de las recompensas , en el sector de las especies exóticas, las que eran raras en este cuadrante, según escucho en la sala de los combatientes, esas eran las humanas .
A pesar de alegrarse por encontrar a su "middle", no pudo evitar pensar en los rumores que circulaban por la galaxia, de que la raza humana era débil, por naturaleza, no se tenía mucha información sobre ellos, y pocos se aventuraban al cuadrante donde estaba su galaxia, debido a que la distancia era bastante larga y se los consideraba "primitivos". Eran relativamente nuevas en este sector, nadie admitía si eran traídas voluntariamente o secuestradas. La Alianza se mantenía lejos de Orión, por eso se daba este tipo de mercado negro.
La poca información que tenía era por medio de los que compraban a las humanas jóvenes en las subastas, eran hembras cotizadas muy caras por su rareza y eran codiciadas en este cuadrante por los relatos de algunos que poseían o poseído cuentos esclavas del placer.
Algunos establecieron vínculos con sus esclavas, llegando a concretarse verdaderas uniones, y esas poco se sabía ya que sus consortes eran muy celosos de ellas. Pero básicamente eran descriptas como excelentes compañeras de placer y la experiencia con ellas podían ser altamente satisfactoria.
Ella no tendría problemas para adaptarse a Desiree, físicamente no era muy distinta a sus mujeres, quizás solo en su color de piel, esta humana era de piel rosada, sus ojos de un verde similar a las piedras sagradas de las montañas Sire. Su cabello era del color de los árboles del bosque Topax, era muy hermosa, pero temía que frágil. Las mujeres de su planeta eran escasas, debido a que nacían mas machos que hembras, los ancianos especulaban que se debían a que eran una raza guerrera, pero los sacerdotes creían que la diosa Uxa estaba enojada con los machos de la especie.
Como sea, una hembra era sumamente protegida, los machos con mejor posición en el planeta podían tener hasta tres hembras en su casa, ya que podían brindarles las comodidades necesarias para mantenerlas bien, además de que debido a que los desirianos eran altamente sexuales, una sola hembra no los dejaba satisfechos, y las desirianas solo se apareaban una vez cada dos días, lo cual generaba frustración en los machos que no podría aspirar a tener su propia compañera.
Salir a buscar hembras compatibles para sus hombres, era la primera tarea de Al´bert como líder de su pueblo, por eso estaba en esta miserable plataforma, y quiso la diosa Uxa que encontrara a su "middle", debe acomodar a las dos hembras que ya tenía en su hogar para darle su sitio a la humana.
El solo pretendía procrear con ella, impregnarla para crear herederos, ya que las mujeres de Desiree no pueden embarazarse fácilmente, este pensamiento aceleró su sangre ocasionando un leve movimiento en su miembro viril.
La pelea comenzó, y en ella no se permitían armas, Al´bert luchaba con asombrosa rapidez, mientras esquivaba los puños y pies de su oponente azul. Le dio un puñetazo en la cara y pudo asegurar que oyó cuando algo se rompió, otra patada en el pecho, termino por lanzar al gigante fuera.
De vuelta a la realidad de la lucha, volvió a enfrentarse con el gigante azul, un Nexar rudo que no quería quedarse fuera del combate, Al´bert dejo que su instinto lo guiara y se convirtió en un oponente rápido, mortal y feroz. Debía cuidarse de entrar en contacto con las garras del Nexar, ya que eran altamente tóxicas. Cada movimiento estaba calculado, el Nexar se dio cuenta el momento exacto en que se firmaba su sentencia de muerte, Al´bert extendió su brazo y lo impacto contra su pecho deteniendo su corazón, la única zona vulnerable del gigante azul, que cayó al suelo fulminado.
Los alaridos ensordecedores de los presentes ponían fin a la lucha, las ovaciones y gritos de victoria se escuchaban por todas partes, el solo tenía un objetivo ahora, buscar a su compañera, y eso hizo que su impulso se multiplicara.
" Mía "
Se dirigió a la plataforma y se detuvo a observarla, sus curvas le hacían agua la boca, era pequeña en comparación con él, pero despertaba el doble su sentido protector. Ya no importaba que fuera humana y débil, era suya para cuidar y proteger.
Un Sardor se acercó y Al´bert le dijo - ¡La quiero!, Libera sus cadenas.
Los Sardor eran los que empezaron las peleas en Orión, Al´bert no sabía que ofrecían humanas en las subastas, había razas dispuestas que se ofrecían como "recompensas" en estas luchas, pero otras no venían dispuestas.
El Sardor se acercó a ella y tiro de la humana haciéndola gemir.
―Si la dañas, mueres - advirtió Al´bert en tono mortal.
El reptil se apresuró a liberarla y retirarse con las otras hembras, cuando Al´bert quiso tomar a su mujer, esta lo atacó.
Estaba sorprendido de que la pequeña humana pensara que podía causarle algún daño con sus pequeños dientes romos, o quizás con sus uñas, también romas, que no hacían nada en su piel. No era una novedad que una hembra, sobre todo humana, intentara escapar, lo cual era sumamente peligroso para ellas, ya que andar sola sin protección en esta plataforma espacial podía terminar por conducirlas directamente a un burdel, tras ser tomadas y vendidas al mejor postor .
Después de dejar que tuviera su rabieta, la someió fácilmente, él le enseñaría que no debía temerle, que el solo haría lo mejor para ella. Sintiendo su voluptuoso cuerpo contra el suyo, decidió que tres herederos no suficientes suficientes, tendré muchos, muchos más con ella.
―¡Suficiente mujer! - gruño, su lucha estaba afectando a su miembro. Después de todo eran una raza carnal y guerrera, y él había luchado bastante y eso lo tenía al borde del calor del apareamiento - A menos que quieras que te tome aquí y te reclame.
Eso fue todo lo que tuvo que decir para que la pequeña fiera que ahora era suya, se quedara totalmente inmóvil. ¡Perfecto!, Ahora estaba desesperado por llegar a su nave e irse de una vez de este maldito lugar, y así poder tomarse su tiempo para reclamar a "su" mujer. Excelente idea.
Cuando la humana finalmente se calmó, él camino por el túnel hacia su nave. Las especies de todo el universo llegaba a Orión para ver o participar en las luchas o subastas para ganar una esclava de placer y para todo aquel comercio ilegal que podría encontrar. Su pueblo nunca había participado de algo así, pero la situación de su gente era desesperada.
Cuando llego a la bahía donde esta atracada su nave se encontró con su primero al mando, Ter´ry.
- Alteza - lo saludo con respeto y funciona a la humana que cargaba en su hombro. - veo que obtuviste la "recompensa" que buscabas.
―Si - dijo orgulloso - encontré mi "middle" - o lo será pronto.
―El impulso te guió? - pregunto sorprendido Ter´ry.
-si.
Su raza se guiaba por el " impulso ", este dictaminaba cuando el macho estuvo a su mitad consagrada, las demás hembras que actualmente estaban en su hogar, no han sido elegidas por el impulso , sus familias las enviaban para obtener protección de los machos más fuertes. En cambio, si el "impulso" elegía a su medio la unión era bendecida por la diosa Uxa, lo cual hacia bastante tiempo que no sucedía en Desiree.
Las alianzas o uniones con las mujeres desirianas eran con el propósito de crianza solamente, ellas podían después buscar otros compañeros de placer, solo era una forma de continuar el linaje.
Al´bert le pediría a Uxa la bendición de su unión, si la obtenía, él y su humana se aparearían de por vida. El vínculo sería profundo.
Ter´ry inclinó su cabeza ―Lo felicito por tan grande honor, alteza.
Él sabía que esto produciría un cambio muy grande para su gente, no habría ningún macho desiriano que no quisiera participar en las luchas si eso les daba la oportunidad de encontrar a su mitad consagrada, ya que en los últimos años las hembras de su planeta perdido el deseo de encontrar a su "medio", debido a esto, la noticia de la humana señalada como predestinada, openía muchas posibilidades.
- ¿Partimos? - pregunto Ter´ry
―Inmediatamente - asintió Al´bert.
Mientras menos permanecieran en Orión, era menor la posibilidad de ser reconocidos por alguien de La Alianza y él estaba ansioso por tener a su mujer en casa.
continuara ...
