Star Desiree por Aly Andrew

Capítulo tres

Candy observaba, desde su no muy cómoda posición, todo lo que la rodeaba, colgada como estaba, veía pasar los intrincados laberintos que este enorme aliens usaba para llegar a donde había varias naves atracadas.

Estaba comenzando a detestar el que la llevaran de un lado a otro sin consideración alguna, estaba confundida, temeros y cabreada.

A pesar del terror que había pasado desde que despertó en esa mugrosa jaula, pensó que la situación actual era mínimamente mejor, por lo menos no estaba tirada, sucia y con frío.

Sabía que debería sentir aprensión por la situación en la que estaba ahora, ya que no tenía idea de lo que significaba en realidad, ser una "recompensa", esperaba sinceramente que no fuera ser una esclava sexual de nadie, menos de este espectacular aliens. Aunque para ser sincera, después que lo vio de cerca, la sensación anterior volvió con fuerza. ¿Qué demonios está pasándome? Demonios, eso sí que estaba bien jodido.

Cuando llegaron a la bahía donde estaba su nave, escucho varias voces más, pero su traductor no tenía registrado el lenguaje, por lo que no entendía nada de lo que decían.

Subieron por la plataforma de la nave y la compuerta se cerró, inmediatamente las luces internas se encendieron dejándola ver que estaban en una especie de zona de almacenamiento.

Después de lo que le parecieron horas en la incómoda posición que estaba, el gran gigante decidió que podía ponerla de nuevo sobre sus pies, lo cual su abdomen agradeció al instante.

Pero su alegría duro poco, ya que la volvió a tomar en brazos, solo que esta vez la acerco a su duro pecho y Candy no sabía si esta era mejor o peor que la anterior, ya que podía sentir su calor y olor que estaban causando serios estragos en su nivel hormonal.

La llevó a una cabina en donde el elemento predominante era una enorme y elegante cama, al ver que pretendía depositarla allí, Candy salió disparada hacia el otro extremo.

―Ni lo pienses amigo, no vas a conseguir que suba a esa cama- gritó Candy asustada.

Demasiados pensamientos alocados rondaban por su cabeza, ¿ pensará que soy una prostituta ?, ¿qué espera de mí ?, no voy a ser su maldita esclava sexual… aunque el tipo esta para una portada de modelos masculinos… ¡enfócate Candy !, el estrés esta descolocándote, no vengas ahora con que tienes el síndrome de Estocolmo…, al chaleco niña, sin mediar palabras.

―No va a suceder, ¿me oyes? - determinó.

Mientras más lo observaba, más sexy lo encontraba, era más grande que cualquier humano que haya conocido, debería estar casi en los 2,10 cm, sus extraños ojos celestes que brillaban la tenían aturdida, y ahí vamos a los espectaculares dientes afilados en esa boca sexy. Definitivamente el loquero la esperaba.

Él la observaba con el ceño fruncido, como si no entendiera porque ella no quería subir a su cama, luego hablo con esa voz profunda derrite bragas, pero Candy no entendía que decía, solo repetía una frase que sonaba como " mdle ", señala mientrasba hacia lecho.

―No sé qué estás diciendo, pero no voy a ir a tu cama ni a tener sexo contigo - gritó Candy frustrada, asustada y cabreada.

Estaba a un pelín de volverse loca, su vida se había vuelto patas arriba desde que se despertó en la jaula de los asquerosos reptiles naranja, su mente estaba por colapsar, lágrimas comenzó a rodar por sus mejillas.

De pronto el enorme alien se acercó a ella invadiendo su espacio personal, la apretó contra su pecho y pasó su pulgar por la mejilla de Candy, quizás por el momento que ella atravesaba, sentí consuelo en sus brazos, se sintió segura.

¿Quién sabe lo que estaba pensando él ?, quizás nunca vio a una mujer llorar, o gritar, o lo que sea, estoy más allá de eso, creo que esos condenados lagartos se excedieron en la droga para secuestrarme, o me dejaron caer de cabeza o algo hizo corto circuito en mi cerebro porque parezco una regadera y yo no suelo llorar, y si a eso le agregamos que encuentro sexy a este espécimen de macho enorme, ciertamente no me reconozco.

- "mdle… ra, no".

Sus palabras sonaban suaves, como si pretendiera consolarla, si tan solo supiera lo que dice- pensaba Candy.

De repente retrocedió, hizo un gesto hacia la cama otra vez y repitió "sa, mdle" , y se dio vuelta para marcharse, antes de salir volvió a mirarla con esos brillantes ojos y la puerta se cerró.

Candy se acercó a la puerta preguntándose si seguía siendo una prisionera aquí también. En el lateral había un teclado con símbolos extraños y una pantalla.

Intento marcar los símbolos aleatoriamente, pero no consiguió nada, también puso su mano en la pantalla, pero nada, por lo visto las películas de extraterrestres no se parecían en nada a la realidad, vaya chiste.

Comenzó a buscar alguna otra forma de salir de allí, diviso otra puerta, esta sí se abrió, pero lamentablemente parecía que había encontrado el cuarto de baño, por lo menos eso quería pensar, ya que había un asiento similar a un retrete y un cubículo que parecía una ducha.

Frustrada volvió a sentarse en el borde de la cama y halló una especie de mesa de luz, mientras pasaba sus manos en ella, vio un pequeño botón, el cual presiono y se abrió una especie de ventana a su lado.

¿Qué demonio…? Susurró Candy, podía ver el espacio exterior, la inmensa oscuridad cortada de vez en cuando por el brillo de alguna estrella y pudo sentir la silenciosa vibración de la nave.

Quería llorar desesperadamente, pero sabía que eso era en vano, lo único que obtendría sería un par de ojos clorados y un dolor de cabeza terrible. Era hora de ser práctica, hacer un plan para volver a la Tierra, tratar de convencer al gigante sexy de que la llevara a casa.

Debía recuperar un poco la normalidad para poder evaluar su situación. Mientras estaba centrada en eso la nave giró y pudo ver la plataforma de la que acababan de salir, alejándose rápidamente.

" Algo me dice que no estamos cerca de casa mi querido Watson".

Mientras tanto Al´bert fue directamente al laboratorio técnico, sintió a la nave acelerar y luego la suave sacudida de la desconexión de embarque de la plataforma. Esperaba estar pronto en su planeta, solo le tomaría cuatro ciclos llegar y esperaba no tener ningún contratiempo.

Pensó en su mujer, en el miedo que vio en sus ojos y se prometió que nadie jamás la volvería a dañar o aterrorizar.

Entró en el laboratorio y su tripulación lo saludó con respeto, retomando luego sus puestos.

―Tom´as- dijo- necesito actualizar el implante traductor, urgente!

―Sí, alteza, ¿qué lenguaje hay que actualizar?

―Humano respondió― mientras se sentaba a esperar. Sabía que esto provocaría las burlas de sus mejores amigos, Ter´ry y Tom´as, una vez que llegaran a Desiree, pero aquí en la nave guardaban el debido respeto.

―Los Sardor deben haber actualizado su base de datos. - Tom´as reviso sus lecturas de base. - ¿Cuál de todos los que hay en la Tierra necesitas? Los Sardor detectaron más de 100 lenguajes activos en el planeta.

- ¿Más de 100? - se sorprendió Al´bert.

―Efectivamente - confirma Tom´as.

―Déjame escuchar los más activos, si tal cual todos podríamos saturar el traductor.

Tom´as comenzó a reproducir algunos clips de audio para que Al´bert pudiera determinar cuál necesita. Después de varias muestras, dijo el correcto.

―Actualiza este. ¿Cuál es?

―Este es el es-pa-ñol.

―Bien, hazlo ahora, necesito comunicarme con mi humana.

El proceso demoró solo unos segundos, ahora debe hacer que reimplantaran el traductor en su humana. Probaron nuevamente la actualización antes de pasarla a todos los traductores.

―Hasta que no lo pruebes con tu "middle", no sabremos si es efectivo, alteza - dijo Tom´as.

―Veo que Ter´ry tiene la boca más grande de lo que pensé.

―Viniste por una criadora y regresas con una mitad predestinada, ¿sabes lo raro que es eso? Nuestros hombres querrán venir a Orión a pelear por la oportunidad de tener su propia mitad, La Alianza no estará contenta si se entera.

Eso era lo que temía Al´bert, debería estar preparado para lo que vendría, seguramente querría que reunir al consejo, a los ancianos y sacerdotes, para organizarse antes de esta noticia.

―Tu pelearías Tom´as?

―Tal vez, hasta que mi impulso encuentre a la adecuada. Quizás no tenga tanta suerte como tú, pero quiero continuar mi linaje.

―Te deseo eso - dijo Al´bert.

―Gracias amigo- dijo Tom´as inclinando la cabeza.

―Quiero que todos tengan la actualización antes de llegar a Desiree.

―Sí, alteza.

Continuara...