Star Desiree by Aly Andrew

Capitulo con escenas subidas de tono, leer con discreción.

Capítulo cinco

Al´bert se sentó en la cama cerca de ella.

―La subasta y recompensas de las peleas en Orión, fueron una oportunidad para conseguir hembras. Mi pueblo está en peligro de extinción por la poca cantidad de ellas. Generalmente no participamos en cosas como estas, somos parte de La Alianza, somos contrarios a la esclavitud y el mercado negro. Pero estamos desesperados. - él agarró su muñeca en un movimiento repentino.

Ella jadeó cuando levantó su mano a su boca, un escalofrió de placer recorrió su espalda cuando el lamió el jugo de uno de sus dedos. Su aliento quedó atrapado en su garganta.

―De hecho, la recompensa valió la pena – dijo el mientras la empujó sobre su espalda. Su enorme cuerpo sobre el de ella. La miró a los ojos – tengo una gran necesidad de ti, pequeña. Te tomaré, tú serás mía ¿lo entiendes?

Hipnotizada por sus hermosos ojos, se obligó a negar.

―No! Yo…yo no quiero esto, por favor – su suplica fue tan poco entusiasta, miedo mezclado con deseo, ¡no había forma de pelear contra él – Solo quiero irme a casa!

―No sé dónde está tu casa, pequeña, te lo dije, esos piratas entraron al cuadrante prohibido y te tomaron de allí, de hecho, mi primero al mando descubrió, cuando actualizó los traductores, que les hicieron exámenes médicos a todas las humanas tomadas de tu planeta y demostraron que son criadoras compatibles con el ochenta por ciento de las razas de este cuadrante. Lo que las pone entre las más buscadas de las especies.

― ¡Oh! Por favor, ¡esto es horrible! - gimió Candy.

―Cuidaré de ti, te protegeré, tu llevarás mi descendencia, serás adorada por mi pueblo – decía él.

― ¡No lo entiendes!, no puedo quedarme, debo tratar de que esto se sepa – argumentó.

―Pequeña, tu planeta no esta tan avanzado para evitar que estos piratas lleguen, esto parece que empezó hace tiempo. Prometo ayudar a las humanas que encontremos en este cuadrante, pero no serán ni por mucho el total que debe estar repartido por el universo.

A pesar de que sabía que él estaba en lo correcto, no dejaba de ser humillante, pero por lo menos se preocupó por sus sentimientos.

―Ven "middle", termina de alimentarte, luego podremos "descansar" – una sonrisa curvó sus sensuales labios. Él era guapo, y eso la distraía.

Trató de salir de debajo de él, pero no le tomó mucho tiempo volver a sujetarla.

―Bájate de mí! No quiero "descansar" contigo – forcejeaba inútilmente.

―Tu eres mi mitad predestinada, tomarás mi semilla y darás a luz a mis herederos – determinó.

― ¿Herederos? – Candy tragó saliva.

Seguramente no podía estar diciendo lo que ella creía que quería decir. La idea de tener un hijo alien era aterradora, por muy sexy que éste fuera.

― ¡No! No lo haré – ella no quería ser usada – ¡eres un bruto!

Parecía sorprendido y hasta ofendido por su negativa.

―No entiendes pequeña, la diosa Uxa te puso en mi camino. Los desirianos tenemos el "impulso" que nos ayuda a encontrar a nuestra mitad. Y yo te encontré, me ocuparé de ti, tendrás lo que quieras y voy a proporcionarte placer. Nunca te lastimaré.

― ¡Eso es como un matrimonio! – decía Candy en shock. Le resultaba difícil mantener un pensamiento racional mientras él le acariciaba el muslo.

―No sé qué significa matrimonio.

―Compañeros de vida.

―Entonces sí, seremos matrimonio de por vida.

―Pero yo… yo ni siquiera te conozco; tú no me conoces.

―Sí, sé que eres Candy, enfermera titulada de la Tierra, y tú sabes quién soy, Al´bert de Desiree, príncipe guerrero. Ahora te tomaré y reclamaré como mía – su mano se había movido hacia abajo y estaba separando suavemente sus piernas.

Esto no está bien- pensó Candy – nada bien.

Ella jadeó cuando sus grandes dedos rozaron los rizos en la unión de sus muslos. Todo su cuerpo la traicionó cuando la humedad se filtró de su sexo. Podía sentir el gran bulto en sus pantalones.

―Esto no está bien – fue su débil protesta.

Por mucho que su mente luchara contra él, su cuerpo lo deseaba con una pasión desconocida para ella.

―Estas bien para mí, pequeña. Cuando te vi supe que eras mía, a pesar de que te veías frágil.

― ¿Frágil? - preguntó- ¿Crees que soy frágil?

―No "middle", creo que eres maravillosa, y ahora dime ¿algún hombre en tu planeta te tuvo?

Aunque su fiel vibrador había cumplido con su propósito, Candy aún no había tenido contacto con ningún hombre, este sexy alienígena sería el primero.

―No, nadie lo ha hecho.

Eso pareció complacerlo. ―Por la diosa Uxa, tu serás mía y solo mía para complacer y disfrutar. Nadie más te tocará.

Sus palabras causaron una exquisita sensación que viajó de su nuca a los dedos de sus pies, la idea de ser la única mujer de este espectacular espécimen la tenía acalorada. Ella se sorprendió cuando un dedo rozo sus pliegues húmedos.

―mmmm, estas húmeda, pequeña, quiero darte placer, muéstrame que te excita, que te haría estar lista para mí.

A pesar de su gran sentimiento de vergüenza no podía negar que tener a este musculoso alienígena a su lado la seducía.

Ella mojó su dedo y lo introdujo entre sus pliegues, ella tocó su clítoris con la yema del dedo y dibujo círculos lentos. Cerró los ojos para que fuera más fácil lo que estaba haciendo, pero al abrirlos él estaba concentrado en lo que ella hacía, su respiración se hizo más fuerte, un hambre latente oscurecía su mirada con puro deseo.

―Mis áreas sensibles están aquí, si acaricias esta zona me traerá placer y me hará venir – no pudo evitar sonrojarse – también están mis pechos – dijo mientras los apretaba y giraba suavemente sus pezones.

Un gruñido salió de lo profundo de su pecho, su propio dedo se deslizó sobre los de ella, apartándolos para acariciarla él. Ella se arqueó hacia atrás, separando sus muslos para darle mayor acceso.

El introdujo un dedo lentamente mientras su pulgar aun jugaba con su clítoris, ella se sintió perversa, pero no le importaba.

―Estas tan apretada – murmuro – ¡te siento!, estas pulsando contra mis dedos. Estas lista para mí.

Gritó cuando el orgasmo la atravesó, en ese momento él se quitó el pantalón y se paró frente a ella, contuvo la respiración por la grandiosa vista que tenía de su duro y esculpido cuerpo, hombros anchos, abdomen marcado, espléndidos pectorales, piel bronceada, y su recorrido seguía hasta dar con una parte de su anatomía que la dejó perpleja.

¡Madre santa!, pensó Candy mientras miraba su enorme miembro, largo y grueso. Ella nunca había visto uno de cerca, solo en revistas, libros o internet.

―Se ve igual que los machos de tu planeta? – preguntó.

Candy se lamió los labios, esa cosa era de un tono más oscuro que su piel, con una cabeza más grande y pequeñas crestas a lo largo de su eje.

―No puedes poner eso en mí, eres más grande que un humano. No va a entrar – decía ella con pánico.

―Si entrará "middle", no deseo provocarte dolor, dime que necesitas para hacerlo.

Demonios, demonios, su cerebro trabajaba horas extra para ver cómo podía acomodar eso en su interior. Un balde de lubricante y mucha paciencia. A pesar de que estaba excitada no estaba segura de poder con esto.

―Hazme tener otro orgasmo y luego tómalo con calma – porqué acababa de decir eso, nunca lo sabría, pero definitivamente si sobrevivía, era candidata fija al gran chaleco blanco.

Él le dio una sonrisa diabólica, sus dedos deslizándose por su cuerpo hacia el sur y mas allá, comenzó a jugar con sus pliegues, movió el pulgar sobre su clítoris y hundió dos dedos en su estrecho canal, trabajándolo lentamente, mientras su otra mano jugaba con sus pezones, ella comenzó a temblar.

Estaba a punto, retiró sus dedos y se colocó entre sus muslos, sintió su dureza presionando su entrada, ella estaba relajada por su previo orgasmo, se encorvó para mirarla mientras empujaba en su canal.

―Por la diosa Uxa, yo te reclamo – dijo solemnemente antes de enterrarse hasta la empuñadura.

Lo profundo de esas palabras se movió sobre ella y gimió en voz alta tratando de acomodarlo en su interior, el permaneció quieto hasta que ella se ajustara a su tamaño.

Candy nunca se había sentido tan completa, meneó sus caderas tentativamente para darle a entender que podía comenzar a moverse.

―Tan caliente, tan apretada, tan suave. - Ella envolvió sus piernas alrededor de su cadera ―mía, eres mía pequeña – gruño antes de echarse hacia atrás y sumergirse en ella una y otra vez, más duro, más profundo, más rápido hasta hacerla llegar al borde.

Ella gritó, su cuerpo convulsionó y sus paredes internas se apretaron alrededor de su eje mientras él se endurecía. Se sentía completamente saciada, el sexo con este sexy extraterrestre la había transportado a otra dimensión.

―Eres mía, ahora soy todo para ti y tú eres todo para mí, siempre te voy a cuidar, pequeña – levantó la cabeza para mirarla a los ojos – estamos casados ahora – dijo sonriendo.

Candy supuso que no había asimilado bien el concepto de matrimonio, pero quizás era ella la que no entendió que el reclamo de él era más vinculante que cualquier papel firmado en la tierra.

Como sea, las cosas habían pasado a otro nivel y ahora sí, su vida estaba literalmente "jodida".

Continuara…

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