Star Desiree by Aly Andrew
Capítulo 15
Una vez llegados a Desiree, el consejo y los ancianos se reunieron alrededor de una mesa ovalada. Fiel a su palabra, Al´bert apenas se había apartado de su lado.
Geor´ge la abrazo cuando llego a su hogar y le pedía disculpas por haber permitido que se la llevaran. El pobre parecía un moratón andando, lo habían golpeado y encerrado cuando apareció para ayudarla. Él había sido quien le advirtió a Al´bert lo que había pasado, así que gracias Geor´ge las cosas se habían resuelto rápido.
Los concejales comenzaron a disculparse por la agresión que había recibido de parte de uno de sus integrantes.
― Desiri' an – comenzó un concejal similar a un humano, pero de color rojo, su raza era llamada Evilan – con pena y vergüenza, pedimos disculpas en nombre del cuerpo diplomático, por las aberrantes cosas de las que fue objeto en este último periodo, créanos que de haber sabido el resentimiento que tenía Cerus, el Metral, contra su Alteza, hubiésemos impedido que esto ocurriera, esperamos que tenga a bien recibir nuestro respeto y apoyo – concluyo.
Un anciano también quiso dar unas palabras.
― Perdónanos, Candee – el anciano desiriano Martins, fue el portavoz – tu presencia a causado revuelo entre la población desiriana, primeramente, por tu raza, que hasta hace poco nos era desconocida, luego por la forma en la que has sido tratada. Espero sepas entender que para nosotros no son fáciles los cambios, la mezcla de especies es algo delicado, pero parece que la diosa te protege y eso ha sido tomado en cuenta por nosotros también.
― Por otra parte – dijo otro anciano – somos conscientes que recientemente, fueron sustraídos del edificio del sanador, todos los datos almacenados allí sobre tu raza.
Al´bert se puso de pie furioso.
― Cuando sucedió eso, y como es que hasta ahora me informan- grito.
Candy se había quedado sin palabras ante todo lo que pasaba, porque robarían su información, ¿habría más desquiciados tratando de eliminarla?
― Ya se encuentra bajo control ese asunto, Alteza – dijo Ste´ar – el concejal Cerus se encargó de mostrar a nuestros hombres, los informes sobre la raza de nuestra Desiri´an, a pesar de que todo fue recuperado, nos enfrentamos a otro problema.
― ¿Cuál problema? Voy a eliminar a todo aquel que se interponga en mi futuro con mi compañera predestinada - sentencio Al´bert.
― Tu raza, Desiri´an – dijo Martins – ha causado alboroto entre nuestros hombres, nada de esto es tu culpa, sino del traidor que convivía con nosotros. Desde que se conoce la información de tu especie, están exigiendo que traigamos más hembras, ya que las mujeres humanas son más receptivas que las nuestras, además de otras cosas.
― ¿Qué significa esta falta de respeto hacia mi compañera? – grito Al´bert, golpeando la mesa.
― Al´bert – dijo Candy, tomando su brazo para calmarlo – deberíamos escuchar todo de una vez y no por partes, todo es muy confuso.
― No voy a permitir que pasen por encima de tus derechos, como mi middle, te deben respeto, no solo el consejo y los ancianos, sino toda Desiree – sentencio.
― No entiendo esto – dijo Candy, dirigiéndose al consejo y a los ancianos – Cerus robo la información que Anthonee guardo sobre mi especie, la mostro intencionalmente a la población masculina de Desiree, para provocar disturbios a nivel interno, ¿es asi? – pregunto.
― Si Desiri´an, esa fue la intención principal, y ahora nuestros hombres solicitan poder buscar una humana para unirse – concluyo Ter´ry.
― No son mascotas, ni esclavas – rugió Al´bert.
― Eso lo saben, Alteza – dijo Archi´e – ellos quieren encontrar su propia middle.
Al escuchar esto, Candy se quedó pensando en lo que estaban diciendo, si bien parecía alocado, quizás habría mujeres en la tierra que querrían la oportunidad de ser tratadas mejor.
― Desde que recuperamos el dispositivo de la nave Ansons, nos sentimos obligados a proteger tu planeta y sus habitantes, La Alianza necesita tu consejo Desiri´an – dijo Martins – sobre la mejor manera de proceder, ya que eres la única humana aquí.
Al´bert estaba por protestar de nuevo, cuando Candy dijo:
― Ayudare en lo que pueda.
Sorprendido, Al´bert pregunto:
― ¿Estas segura pequeña? No estas obligada a hacer nada que no quieras.
― Es una gran oportunidad Al´bert, si hacemos esto, quizás ya no haya secuestros que terminen mal para las humanas.
― Pequeña, eres especial, tienes razón, el daño ya está hecho, hay que buscar la mejor solución.
― Nos gustaría abrir comunicaciones con tu mundo, Desiri´an – dijo Tom´as – sabemos que no han tenido contacto con el mundo exterior ¿estarían abiertos a comunicaciones con nosotros?
― La tierra está dividida en muchos países diferentes, algunos humanos están abiertos y dispuestos a aceptar que hay otras especies más allá de sus propias estrellas. Pero otros tienen miedo y eso los hace peligrosos. Mi sugerencia es que se acerquen encubiertos, para advertir a los humanos sobre los Sardors.
― ¿Qué hay de otras hembras humanas? ¿estarían dispuestas a venir a Desiree para establecerse?
No pudo reprimir una sonrisa y miro a Al´bert
― Estoy segura de que habrá muchas mujeres que querrán venir.
― Entonces, con su permiso Alteza, nombraremos a Candee embajadora de las relaciones Tierra/Desiree, y usted será su protector y consejero, encargado de las comunicaciones humanas y de traer compañeras dispuestas.
― Siempre y cuando ella acepte y se respeten las decisiones de mi middle.
― Sí, quiero ayudar.
Después de regresar a casa, Al´bert recordó que había querido confesarle a Candy que siempre supo cómo llegar a la Tierra. Aun sin el dispositivo de los Sardors.
― Te mentí en el barco – dijo.
― ¿en qué?
― Si poseíamos la tecnología y los medios para viajar a la tierra, antes de encontrar el dispositivo de los Sardor – confeso apenado.
― ¿Por qué mentirías?
― Honestamente ¿no lo sabes? – pregunto – estabas decidida a regresar a tu casa. Hubiera hecho cualquier cosa para hacerte quedar.
― ¿Y puedes culparme? Acababa de ser secuestrada, tomada por la fuerza de mi casa y puesta como premio. Todo lo que quería era volver a algún lugar que tuviera sentido para mí. No ser un premio para un alienígena.
― Quería una oportunidad, middle. Sabía lo que eras para mí, pero no sentiste lo mismo. Necesitaba tiempo.
― Alguna vez ¿me hubieras dejado ir? – pregunto – Dime eso y no mientas.
― Honestamente, no sé.
― ¿Qué significa eso?
― Me gustaría decirte que habría hecho lo honorable, pero cuando se trata de ti… no soy racional.
― ¿Por qué me dices esto ahora?
― Porque cuando se trata de decisiones sobre ti, no estoy orgulloso de ellas.
De repente se le ocurrió un pensamiento ―Tu… ¿quieres que me vaya?
― ¡No! - grito- Mírame, pequeña – ordeno – nunca pienses eso, pero tome tu decisión y me siento culpable. Te he mentido para mantenerte aquí. Por eso quiero que decidas por ti misma, no te obligare a nada. Te daré tiempo para que lo hagas – dijo, y se fue entristecido por la magnitud de su decisión.
Sentada en la sala de estar, analizo si quería regresar a la Tierra, si podía dejar a Al´bert. Cada vez que pensaba en despedirse de él, un dolor agudo la atravesaba y supo su respuesta. Si, él le había mentido, pero podía entender porque lo había hecho.
Se encontraba ya oscuro cuando él regreso a casa, estaba nervioso, quería conocer la decisión de su mujer, pero no quería enfrentar lo inevitable.
Ella no estaba en sus aposentos, pero escucho el ruido del agua y se desvió hacia el baño.
― Hola – dijo, y Al´bert sintió una oleada de afecto en sus venas. Ella se acercó y toco su pecho con ambas manos, deslizándolas detrás de su cuello y jalándolo para besarlo.
Cuando termino, ella dijo en voz baja ― No me gusta que me hayas mentido, Al´bert.
― Lo sé, middle.
― Pero entiendo porque lo hiciste, te perdono por eso, pero no lo vuelvas a hacer.
― No lo hare, pequeña.
― Te extrañe – admitió – ¿sabes? Creo que es posible que tuvieras que encontrarme y estaba destinada a estar aquí. De alguna manera loca y cósmica he pensado que tal vez nos unieron por una razón.
― Lo estamos, pequeña. Lo sentí desde la primera vez que te vi, solo esperaba que sintieras lo mismo.
― Lo hago – susurro – y realmente me asusta. Pero en el buen sentido.
― ¿Te quedaras conmigo?
― Si, me quedare contigo.
La levanto con ímpetu, le rasgo la túnica, sus pantalones salieron inmediatamente y la metió a la piscina.
― ¡Oh! – suspiro cuando entro en ella – a los desirianos les encana el sexo, ¿verdad?
― ¿No te has dado cuenta de eso, compañera? – gruño.
La felicidad se apodero de él, un sentimiento que apenas conocía hasta que apareció Candy, un regalo de Uxa.
Después de confirmar sus sentimientos, descansaron un poco mientras organizaban su futuro. Ahora Candy seria embajadora en Desiree y ayudaría en lo posible a concretar uniones intergalácticas. Su sexy alien guerrero se encargaría de su seguridad y la ayudaría a aprender todo sobre su cultura. Su vida había cambiado radicalmente, pero para bien, a pesar de que en un principio parecía todo malo. Lo único que aun perturbaba su felicidad, era saber que todavía había mujeres humanas dando vuelta por la galaxia, mantenidas como esclavas, eso era algo que tendría que hablar con Al´bert próximamente.
Tres semanas más tarde, Candy estaba en el edificio del sanador.
― ¿Estás seguro? – Candy le pregunto por tercera vez a Anthonee – ¿cien por ciento seguro?
Ya tenía sus sospechas, por eso había venido al laboratorio. Hizo que Al´bert la dejara, de camino a una reunión del concejo. Como el sanador quería saber todo sobre su especie él no puso objeción.
Había pasado un tiempo desde la ceremonia, habían normalizado su vida, ella iba a las reuniones importantes del consejo que involucraban a la Tierra y luego pasaba a los archivos de la ciudad, donde estaba aprendiendo el idioma y la cultura de Desiree con An´nie.
― ¿Estas cuestionando mi capacidad de leer mis propios aparatos, Desiri´an? Replico Anthonee.
― Bueno, supongo que ya no necesitare esto – dijo Candy, tocándose el cuello, donde se encontraba el chip de control de natalidad.
― No, no lo harás – respondió – tendremos que controlar tu salud de cerca, Desiri´an, catalogar los síntomas, necesitamos poder cuidar de tu salud y la de cualquier humano que decida venir a Desiree.
― Lo sé.
― Este niño será el primero para los desirianos y para los humanos. Necesitamos garantizar su seguridad y asegurarnos de que tu cuerpo pueda soportar las demandas de un joven desiriano.
― Lo entiendo.
― Los escaneos son confusos, nuestras mujeres solo cargan a una cría, pero mi como ha detectado dos latidos.
― ¿Dos? – se asombró Candy – bueno, en la Tierra suele ser común que una mujer tenga embarazos múltiples, los llamamos mellizos o gemelos, recuérdame explicarte de eso también.
― Maravilloso, tu especie de no deja de asombrarme Desiri´an. ¿Le has contado a su Alteza acerca de esto? – pregunto Anthonee.
― No – dijo- quería estar segura antes de confirmarlo.
― Tu embarazo esta en las primeras etapas. Nuestras mujeres llevan, o solían llevar a nuestras crías por solo tres lapsos lunares ¿dijiste que las humanas tienen un embarazo de nueve lapsos lunares?
― Si.
― Supervisaremos que tan rápido se desarrollan los jóvenes – dijo el sanador, sonando muy entusiasmado – esto cambiara todo Desiri´an ¿te das cuenta?
― Si, lo sé – murmuro – bueno, parece que tenías razón.
― ¿Cómo es eso, Desiri´an?
― Me dijiste que la diosa sabe lo que es mejor, incluso si no lo ves – dijo.
― La diosa siempre tiene un plan – fue su respuesta.
Candy estaba esperando a Al´bert en la terraza, más tarde esa noche.
― ¿Me extrañabas, pequeña? – dijo él al llegar – parece que has tenido una tarde entretenida – se burló mientras la besaba.
― Tengo algo que decirte – susurro.
Al´bert frunció el ceño, no podía imaginar que sería lo que quería decirle.
― Estoy embarazada, Al´bert.
En shock, él pregunto ― ¿En serio?
― Anthonee lo confirmo hoy – se rio feliz.
― Middle – gruño abrazándola fuerte y besándola, la tomo en brazos y giro con ella sonriente, después la bajo lentamente, tomo su rostro en sus manos – pequeña, esta es una excelente noticia – dijo en voz baja y áspera por la emoción.
― Es más que una buena noticia, Al´bert, son dos – dijo risueña.
Al principio él no entendió, y ella tuvo que explicarle que algunas humanas suelen tener dos bebés. Ahora sí que su rostro fue un poema, sus ojos brillaban y su sonrisa era enorme. Su vida ahora si estaba completa. Uxa los había bendecido totalmente. Y eso era solo el comienzo.
Al´bert la observaba dormir y acariciaba la suave piel de su vientre, sabiendo que sus crías estaban protegidas. Estaba dispuesto a dar su vida por ella y sus hijos. Era una emoción inusitada.
Y ahora tenía otra decisión que tomar, una que se había cuestionado desde la ceremonia de vinculación. Las hembras humanas de La Arena de Orión.
Ste´ar había llegado para hablar con él.
― Gracias por venir, amigo mío – dijo Al´bert – sé que has tenido un largo viaje, pero quería hablar contigo.
― Sabes que haría cualquier cosa que me pidas – respondió.
― Lo sé.
― Y has decidido que es lo que quieres que haga? – cuestiono Ste´ar.
― Si.
― Entonces dime cuales son mis órdenes, Alteza.
― Reúne toda la información que puedas de los Sardor y selecciona los mejores guerreros – respondió Al´bert – sin que sepa en el consejo aún.
― Cuál es tu objetivo? – pregunto.
― Infiltrarte en la arena de Orión y rescatar a las humanas secuestradas.
― Inmediatamente – confirmo Ste´ar.
Por fin podría ponerle un fin a la culpa que sentía por no haber hecho nada por las otras humanas que estaban en la misma situación que su mujer.
― Cuando las tengas las traes aquí, mi mujer hablara con ellas para tranquilizarlas y que tomen la decisión de quedarse o volver a la Tierra.
― Es lo más justo, Alteza – dijo Ste´ar y se retiró para preparar el rescate.
Al´bert volvió a la cama con su compañera, su mundo se había encausado positivamente, mientras tuviera vida, su familia y su gente estarían protegidos. Siempre.
El rescate resulto efectivo, los generales que Al´bert había enviado a Orión, regresaron con al menos cuatro hembras humanas que tenían en cautiverio, Candy estaba feliz de recuperarlas y después de unos días de cuidados, se les dio la opción de volver a la Tierra, o quedarse en Desiree y ser compañeras de algún macho desiriano que fuera compatible con ellas.
Establecido el vínculo, empezaron a desarrollarse en el planeta y ser parte activa de la comunidad. Por otra parte, la comunicación con la Tierra costo un poco más de esfuerzo, debido en gran parte, al miedo, pero lograron el objetivo y así el planeta paso a formar parte de la Alianza, integrando a sus tropas para ser preparadas con tecnología más avanzada. Todo bajo secreto de estado para mantener la paz.
La unión de mujeres a Desiree fue muy positiva, muchas aceptaban a los desirianos al conocerlos, pero algo si era muy seguro, toda mujer que se unía a un desiriano tenía embarazos múltiples, generalmente mellizos o gemelos, de los cuales invariablemente, nacía una niña o dos, esa era la bendición de Uxa. Si la ceremonia resultaba positiva, los controles de natalidad quedaban nulos. Las pocas mujeres desirianas aprendieron a vivir con eso, aunque aún se buscaba la manera de revertir el daño que causaron los Ansons en ellas.
La etnia o raza nueva, era más similar a los desirianos que a los humanos, por lo que su adaptación era más rápida, la fuerza de su raza en genética era mas fuerte y avanzada, las mujeres que nacían de la mezcla, eran hermosas y fuertes, realizaban actividades similares a la de sus pares masculinos, lo que las hacía más atractivas ante cualquier especie, por lo que Al´bert había duplicado la protección del planeta.
La vida en general en Desiree tuvo un nuevo impulso, los ancianos finalmente habían aceptado sin trabas ni objeciones, que la mezcla de especies era necesaria para la supervivencia del planeta y su gente. Con el cambio, no solo humanos habían pasado a ser parte de Desiree, sino también otras especies que se vinculaban con La Alianza, a pesar de que muchas solo eran compañeras de placer, ya que no habían sido bendecidas con la compatibilidad para tener crías. Todo esto amplio la cultura en general y se estaban desarrollando métodos para ayudar a las hembras desirianas puras a que pudiesen ser madres con sus parejas. Candy y Al´bert gobernaban con justicia y equilibrio y las guerras habían disminuido notablemente.
Las puertas a Desiree estaban abiertas para quienes quisieran ser parte de ellos.
FIN
9
