Descargo de responsabilidad: Los personajes y lugares pertenecen a JoTaKa Rowling, y la historia es una traducción autorizada del fic: "Changing the Future: Reading the Deathly Hallows" de Choice HP.
Resumen: Harry Potter se encuentra en su quinto año cuando de repente es absorbido por un hechizo y trasladado hacia una sala (la sala de los menesteres) pero no está solo, Hermione, los Weasley, Remus, Sirius, Tonks, Dumbledore, McGonagall, Severus y Draco, se encuentran con él para leer un libro que ha sido traído desde el futuro por TRL…
Capítulo II:
En memoria
- "En Memoria" - leyó Remus.
- Entonces, no vamos a preguntar ¿Por qué esta persona está aquí? - preguntó Ginny, dejando en claro a quien se refería con " esta persona "
- No -dijo Remus, y Ginny supuso que en realidad no necesita una respuesta verbal a su pregunta, ya que Fleur estaba sentada muy cerca a su hermano mayor. Notando que todos los varones de la sala (excepto Dumbledore y Remus) veían a la chica rubia, no sentí el mínimo aprecio hacia ella. Compartió una mirada con Hermione y sabía que su amiga de cabellera espesa sintió lo mismo.
- ¿Qué quiere decir en memoriam ? -preguntó Arthur en voz baja, pero todos pudieron oírle.
-estoy seguro que lo sabremos- dijo Remus lanzando un suspiro.
Harry estaba sangrando,
- Oh, ¿Y ahora por qué? - preguntó Ron rápidamente antes de que su madre empezara a preocuparse por Harry.
- no lo sé- respondió Harry encogiéndose de hombros mientras la mayoría de los chicos reían.
tomando su mano derecha con la izquierda y maldiciendo en voz baja, abrió la puerta de la habitación empujándola con el hombro, hubo un crujido de porcelana rompiéndose; había pisado una taza de té frío que había dejado afuera de la puerta de su habitación.
- ¿Qué es eso? -preguntó Fred
- No sé -repitió Harry
- ¿Sabes algo? -preguntaron George y Draco al mismo tiempo
- ¡Cállate Malfoy! -dijo George
- Tú has dicho lo mismo -respondió Draco rodando los ojos
- ¡Te dije que te calles! -dijo George.
- ¿Qué es…?
Miró alrededor, el rellano del número 4 de Privet Drive se puede encontrar desierto, probablemente la taza de té era la idea de Dudley de una trampa para bobos.
- Bueno eso es muy ingenioso para mí -dijo Sirius
- Así que admite que eres un idiota-objetó Severus
- ¿realmente idolatramos a este tipo? - susurró Fred lo suficientemente alto para que todos oyeran , George se encogió de hombros. - Por desgracia -respondió.
Manteniendo elevada su mano ensangrentada, Harry reunió los fragmentos de taza a duras penas con la otra mano y los tiró al bote de basura que se encuentran ya muy lleno dentro de su habitación, luego marchó pesadamente hacia el cuarto de baño para meter su dedo bajo el grifo.
Se sintió estúpido, inútil e irritado pues sabía que le quedaban los próximos cuatro días antes de poder realizar magia,
- Los últimos días se vuelven realmente irritantes-dijo Percy, siendo una de las pocas personas que cumplido la mayoría de edad fuera de Hogwarts donde este tema tendría importancia (el otro era Harry, obviamente, y Ginny que aún no la cumplía). Sin embargo, deseó no haber hablado porque sus hermanos lo fulminaron con la mirada (pero pensó que la mirada Bill contenía un brillo especial)
pero tenía que admitir que el accidente del corte de su dedo, lo había derrotado. Nunca había aprendido a curar herida y pensaba, particularmente a la luz de sus planes inmediatos,
- ¿Qué planos inmediatos? -pregunto Molly, entrecerrando los ojos.
Harry se encogió de hombros, esperando que no fuera algo que lo metiera en problemas.
que el hecho parecía ser una falla grave en su educación mágica.
- En efecto es una falla, pero por desgracia los hechizos de curación son bastante avanzados e incluso peligrosos si no se realizan correctamente, Potter-dijo McGonagall.
Mientras tomaba nota mentalmente de preguntarle a Hermione cómo lo hacía ella
- Por supuesto… en caso de no saber algo recurre a Hermione-bromeó Ginny
Mientras en la sala resoplaron, Hermione se sonrojaba levemente, aunque también se veía contenta.
, usó una gran cantidad de papel higiénico para limpiar cuanto pudo del té antes de volver a su cuarto y cerrar de golpe la puerta tras de él.
Harry había pasado la mañana vaciando su baúl completamente, por primera vez desde que lo había empacado hacía seis años. En los últimos años, sólo había revisado las tres cuartas partes de arriba para cambiar los libros o ponerlos al día, mientras que en el fondo quedaba una capa de ruinas generales,
-Eres tan flojo -Hermione rodó los ojos
Harry se encogió de hombros.
plumas viejas, ojos de escarabajos disecados, pares de calcetines que no hacían juego. Minutos antes, Harry había metido su mano en esa basura húmeda, sintiendo el dolor de una puñalada en el cuarto dedo de su mano derecha y sacándola para verla toda ensangrentada.
Ahora lo hacía con más cautela, arrodillado nuevamente al lado del baúl, tanteó en círculos por el fondo, recuperó una insignia vieja que cambiaba débilmente entre APOYE A CEDRIC DIGGORY, y POTTER APESTA,
- ¿Por qué tienes uno de esos? - dijeron Ron y Draco burlándose, para después fulminarse con la mirada.
Harry se encogió de hombros -. No recuerdo tener una, pero supongo que de alguna forma se metió en mi baúl.
sent un crujido y sacó el viejo y quebrado chivatoscopio y un medallón de oro dentro del cual había estado oculta la nota, firmada por RAB,
- Er… ¿Qué? - cuestionó a Harry.
- Supongo que es algo nuevo que tendrás- dijo Hermione razonando
- Me pregunto quién será ese tal RAB -dijo Sirius frunciendo el ceño, ya su mente vino la imagen de su hermano, pero desechó la idea.
finalmente, descubrió el afilado borde que lo había lastimado y lo reconoció enseguida, era un fragmento de cinco centímetros del espejo mágico
- Oh, me acuerdo de eso… - dijo Sirius sonriendo- James y yo solíamos utilizarlo todo el tiempo cuando… eh… no importa- se calló al mirar a McGonagall y la mirada que le estaba dando- ¿pero porque un pedazo? ¿Lo rompiste?
- Sirius aun no tengo el espejo-dijo Harry- ¿Cómo puedo saber si lo he roto o no?
- Remus- dijo Tonks en voz baja al ver pálido al hombre lobo- ¿Qué pasa?
- No puede ser- dijo Remus llamando a la atención de todos pues su voz se notaba dolida- No puede… él…
-Remus- dijo Sirius con voz temblorosa, su amigo lo miró y pudo ver lo que estaba a punto de decir. Los ojos de Remus estaban vacíos y llenos de dolor, movió los labios, pero las palabras no salieron.
- que su padrino muerto Sirius, le había dado - leyó Tonks por él. Las lágrimas acudieron a sus ojos mientras se aferraba a la mano de Remus.
- ¡NO! -gritó Harry, y su grito reflejaba todo el dolor que estaba sintiendo Remus, en sus ojos se veían el dolor y las lágrimas-. No… -repitió débilmente, no podía perder a su padrino. Acababa de encontrar a Sirius… recién acababa de encontrar un pedazo de su familia y no podía perderlo.
- Estoy aquí Harry -Dijo Sirius levantándose y abrazando a su ahijado sin dudarlo- no me iré a ningún lado.
-Pero… -comenzó a decir Harry.
- Cambiaremos esto… no permitiremos que pase- dijo Sirius haciendo que Harry lo mirara- además, Remus está aquí… y él va a cuidarte si lo necesitas.
Harry suspiró, aunque todavía se sintió mal, asintió con la cabeza.
Remus, por otro lado, los miraba. No creía poder soportar perder a su último, por falta de una mejor palabra, hermano. Sin embargo, Sirius acababa de recordarle que todavía estaba Harry, en quien tenía que pensar. Tendría que ser fuerte por el niño.
- Volveré a leer-dijo Remus tomando el libro de Tonks, dándole una triste sonrisa demostrando que podía manejarlo y empezó a leer antes de que alguien dijera algo. Sin embargo, cada uno en la sala tuvo una reacción diferente al hecho. Dumbledore frunció el ceño hacia Sirius y Harry a sabiendas de lo duro que sería para el niño perder a alguien más después de haber perdido a tantos, por no mencionar lo cruel que sería para Sirius morir después de todo el dolor que se vio obligado a sufrir .
McGonagall estaba llorando, no es que nadie más que Dumbledore lo notara; a ella siempre le había agradado los merodeadores, a pesar de que he sido su más grande pesadilla. Severus tenía el entrecejo fruncido sorprendentemente molesto de que el hombre que más lo irritaba se encontrara muerto. Hermione lloraba a sabiendas de lo doloroso que sería para Harry y lo mucho que ella extrañaría a Sirius. De hecho, la mayoría tenía esa reacción.
le había dado. Harry lo puso a un lado y tanteó cautelosamente buscando el resto, pero lo único que quedaba del último regalo de su padrino era una fina capa de espejo molido que relucía en el fondo del baúl.
Harry se sentó y examinó el dentado pedazo con el que se había cortado, viendo únicamente el reflejo de su ojo verde que lo miraba. Puso el fragmento sobre el Diario el Profeta de esa mañana, que había dejado sin leer sobre la cama, e intentó salir del súbito arrebato amargo de recuerdos, las puñaladas de dolor y el anhelo que provocado el descubrir el espejo roto, atacando al resto de la basura del baúl.
Tardó otra hora para vaciarlo completamente, tiró los artículos inútiles y clasificó el resto en dos grupos, según si los necesitaría o no de ahora en adelante, su uniforme escolar y el de quidditch, el caldero, los pergaminos, las plumas y la mayoría de sus libros escolares fueron amontonados en una esquina para dejarlos,
- ¿Dejarlos? -grito Molly-. ¿Qué quieres decir con dejarlos?
- No lo sé - murmuro Harry, todavía estaba en shock por lo de Sirius, pero la mirada de Molly empezaba a asustarlo.
se preguntó qué harían sus tíos con ellos, lo quemarían en el medio de la noche, como si fuera la evidencia de un crimen terrible.
Su ropa muggle, la capa de invisibilidad, el equipo de pociones, algunos libros, el álbum de fotografías que Hagrid le había dado una vez, una pila de cartas y su varita, se ha vuelto a guardar en una mochila vieja. En el bolsillo de enfrente, estaban el mapa de los merodeadores y el medallón con la nota que firmó RAB dentro de él. El medallón no estaba en ese lugar de honor por su valor (en el sentido normal no lo tenía) pero sí por el costo que había pagado para conseguirlo.
- Si no vale nada, entonces ¿Cuánto podría haber costar? -dijo Draco rodando sus ojos
Sin embargo, Harry se estremeció y miro a Sirius con una expresión interrogante. Tal vez eso era lo que le había costado la vida , pensó sombríamente.
A su izquierda había una pila regular de periódicos apoyados en el escritorio al lado de una lechuza blanca, Hedwig, one por cada día que Harry había estado en Privet Drive, este verano.
Se levantó del suelo, estirándose y caminó hacia su escritorio, Hedwig no hizo ningún movimiento cuando él dio golpecitos a los periódicos mientras los tiraba uno por uno hacia el montón de basura. La lechuza, estaba dormida o fingía estarlo, enfadada con Harry por el poco tiempo que le permitía estar fuera de su jaula.
Harry rio ante la actitud de Hedwig.
Cuando se llegó al final del montón de periódicos comenzó a buscar despacio un artículo en particular que sabía que había llegado un poco después de su arribo a Privet Drive durante el verano. Recordaba que había sido una pequeña mención en la portada sobre la renuncia de Charity Burbage, la profesora de estudios Muggle de Hogwarts, finalmente lo encontró pasando hasta la página 10 se hundió en la silla de su escritorio y releyó el artículo que había estado buscando
Recordando a Albus dumbledore
Por Elphias Doge
- ¿What? - dijeron varias personas a la vez
- ¿Eso quiere decir…? -empezó a decir Sirius
- Que estoy muerto, sí, creo que sí- dijo Dumbledore frunciendo el ceño
- Es imposible -dijeron la mayoría de los chicos Weasley
- Usted es Dumbledore- dijo Sirius haciendo eco de los pensamientos de los demás- ¡No puede morir!
- Soy un hombre como cualquier otro, Sirius- dijo Dumbledore sonriendo- les aseguro que me puedo morir.
Severus se cruzó de brazo y se alejó de los demás. Dumbledore, el hombre al había llegado a respetar durante los últimos catorce años… que era la única persona con la que podía ser el mismo, sin caretas… se hubo muerto.
McGonagall se hundió más en la silla donde se sentó sentada, pensando en su amigo de más de treinta y nueve años, muerto. Hogwarts nunca sería lo mismo sin él. Molly la abrazó, mientras ambas derramaban lágrimas por el viejo.
Harry miraba al piso, ¿Cuántas personas más que le importaban iban a morir? ¿Este era su futuro? ¿Perder a todos los que amaba?
Hermione le tomó la mano y Ron le puso la mano en el hombro. Ninguno lo miraba, los dos también se encontraban dolidos por la noticia, solo podía sentir el calor de las acciones que estaban haciendo. Siempre estaban ahí para él cuándo más los necesarios. No sabía que haría sin ellos y tampoco lo quería saber…
Conocí a Albus Dumbledore a los once años
- ¿Tuvo una vez once años? - preguntó Sirius en un tono tan ridículamente inocente que causó que la mayoría riera, aunque ninguno tuvo ganas de hacerlo en ese momento.
- Por supuesto que alguna vez tuve once años- Dumbledore le sonrío- como acabo de decirlo, soy humano.
-Cierto -dijo Sirius sonriendo tímidamente-. Pero es difícil pensar en usted de joven.
- Vaya, gracias Sirius -dijo Dumbledore, y todavía algunas personas reían.
en nuestro primer día en Hogwarts, nuestra mutua atracción era indudablemente debida al hecho de que ambos nos sentíamos extraños, yo había tenido viruela de Dragón poco antes de llegar a la escuela y aunque ya no contagiaba, mi rostro picado de viruela y de color verdoso , no animaron a muchos a acercarse a mí.
Por su parte Albus había llegado a Hogwarts bajo el peso de una notoriedad no deseada, apenas un año atrás, su progenitor Percival había sido declarado culpable de un salvaje y bien publicitado ataque a tres jóvenes muggles.
- ¿En serio? -preguntó Hermione mirando a su director un poco sorprendida, pero la expresión de Dumbledore era tan profunda y pensativa que era difícil mirarlo.
Albus nunca intentó negar que su padre (quien habría de morir en Azkaban) estaba comprometido en ese crimen, al contrario, cuando yo reuní el valor para preguntarle, él me aseguró que conociendo a su padre podía ser culpable, más allá de eso Dumbledore se negó a hablar de ese triste asunto.
Aunque muchos intentaron que lo hiciera, de hecho, some se dispusieron a alabar las acciones de su padre, suponiendo que Albus, también odiaría a los muggles.
Draco miró fijamente a Dumbledore, no sabía que tenía algo en común con su director.
Ellos no podrían estar más equivocados:
Y ahí terminaron sus similitudes, aunque nunca odio a los muggles tal como aparentaba, solo los resularon inútiles.
como todos los que conocieron a Albus podrían atestiguar que él nunca sufrió ni la más remota tendencia anti muggle. De hecho, su determinado apoyo a los derechos de los muggles, le ganó muchos enemigos en los años subsiguientes.
En materia de meses, sin embargo, la propia fama de Albus había empezado a eclipsar la de su padre. A finales del primer año, no volvió a ser conocido como el hijo de un odiador de muggles, sino, ni más ni menos que como el estudiante más inteligente jamás visto en la vida de la escuela. Aquellos de nosotros que fuimos privilegiados como beneficiarios de su amistad, no dejamos de mencionar la ayuda y el estímulo que siempre otorgaba generosamente. Él me confesó más tarde en la vida, que incluso en esos momentos supo que el mayor placer lo tendría que enseñar.
- Realmente señor, creo que podría hacer lo que usted quiera -dijo Sirius.
- Disfruto enseñando a jóvenes estudiantes y viéndolos evolucionar a lo largo de sus años en Hogwarts - Dumbledore sonrió, pues esa era la parte favorita de su trabajo.
No solamente ganó todos los premios a la mejor nota que la escuela ofrecía, sino que estuvo en contacto regular por correspondencia con los magos más notables de la época, incluso con el famoso alquimista Nicolás Flamel, la renombrada historiadora Bathilda Bagshot, y el investigador de la magia Adalbert Waffling ,. Varios de sus escritos fueron incluidos en grandes publicaciones como Transfiguración Actual, Desafíos de los Encantamientos y Pociones Prácticas. La futura carrera de Dumbledo parecía ser probablemente una pregunta meteórica, y la única que permanecía era cuando se volvería Ministro de Magia. Aunque a menudo se predijo en los años siguientes, que él estaba a punto de tomar el puesto, él nunca tuvo ambiciones Ministeriales.
- ¿Por qué no ?, apuesto a que habría sido mejor que Fudge -dijo Harry.
- Nunca se puede saber hasta que suceda -dijo Dumbledore-. No estoy seguro que hubiera sido un buen ministro.
Tres años después de que habíamos comenzado en Hogwarts, el hermano de Albus, Aberforth, llegó a la escuela. No eran parecidos: Aberforth nunca estudiaba y era distinto de Albus, prefería resolver las disputas combatiendo en duelo más que con la discusión razonada. Sin embargo, está bastante equivocado sugerir, como algunos lo hacen, que los dos hermanos no eran amigos. Ellos se sentían a gusto estando juntos, tanto como dos muchachos tan diferentes podrían estar.
Percy podía sentir a lo que se refería Dumbledore, él nunca pudo relacionarse con sus hermanos. Se movió incómodo en su asiento cuando la mayoría de su familia lo vio.
Siendo incomprendido con Aberforth, debe admitirse que el vivir a la sombra de Albus no debe haber sido una experiencia en extremo cómoda. Ser eclipsado continuamente eran los gajes del oficio de ser su amigo y no pudo haber sido más agradable como hermano.
Ron hizo una mueca ante esto, podía sentirse identificado con Aberforth. Le molestaba sentirse eclipsado por sus hermanos y su mejor amigo (quien era el jodido Harry Potter). Luego estaba Hermione que era conocida como la bruja más brillante de su generación.
Cuando Albus y yo dejamos Hogwarts nos propusimos tomar el entonces tradicional viaje por el mundo, juntos, visitando y observando a magos extranjeros, antes de seguir nuestras carreras separadas. Sin embargo, intervino la tragedia. En la misma víspera de nuestro viaje, la madre de Albus, Kendra, murió, dejando a Albus a la cabeza de su hogar, y como único sostén económico de la familia. Pospuse mi salida bastante tiempo para presentar mis respetos en el funeral de Kendra, entonces lo dejé en lo que ahora sería una jornada solitaria. Con un hermano más joven y una hermana para cuidar y sólo un poco de oro que heredaron, no podría hacer ya ninguna solicitud a Albus para que me acompañara.
Dumbledore hizo una mueca ante esto, si él hubiera ido a ese viaje muchas cosas se podrían haber evitado.
Ese fue el período de nuestras vidas que tuvimos el menor contacto. Yo le escribí a Albus, describiendo, quizás insensiblemente, las maravillas de mi viaje, de los arriesgados escapes de las Quimeras en Grecia a los experimentos de los alquimistas egipcios. Sus cartas me dijeron un poco de su vida cotidiana por lo que deduje estaba frustrado y embotado por ser un mago tan brillante. Estaba sumergido en mis propias experiencias, y con horror oí, hacia el fin de los viajes de mi primer año, que otra tragedia había golpeado a Dumbledore: la muerte de su hermana, Ariana.
Las mujeres en la sala miraban con tristeza a Dumbledore, pero él no les prestaba atención pues su mente se encontró perdida en su pasado… en su dolor.
Aunque Ariana fue siempre de salud delicada, el golpe, estando tan cerca a la pérdida de su madre, tuvo un profundo efecto en sus dos hermanos. Aquellos cercanos a Albus –y me puedo contar como uno de los afortunados- estamos de acuerdo que la muerte de Ariana, y el sentimiento de culpa de Albus por ella (aunque por supuesto él no tenía culpa), dejaron una marca en él por siempre .
Dumbledore no hizo señal alguna de que esto lo afectara, pero por dentro sintió que lo apuñalaban con un cuchillo… era su culpa… todo era culpa suya.
Regresé a casa y encontré a un hombre joven quien había experimentado el sufrimiento de una persona mayor.
Ahora era Harry el que se sintió identificado con Dumbledore.
Albus era más reservado que antes y mucho menos alegre. Para agregar a su miseria, la pérdida de Ariana había llevado, no a una renovada cercanía entre Albus y Aberforth, pero a un estancamiento. (Con el tiempo esto terminó, en años posteriores ellos restablecieron, no una relación cercana, pero ciertamente cordial.) Sin embargo, desde entonces rara vez habla de sus padres o de Ariana, y sus amigos aprendieron a no mencionarlos.
Otras plumas describirán los triunfos de los años siguientes. Las contribuciones innumerables de Dumbledore a los anales del Conocimiento de la Magia, incluido su descubrimiento de los doce usos de la sangre de dragón, beneficiarían a las generaciones venideras, también la sabiduría que él mostró en muchos juicios mientras fue el presidente del Wizengamot. Aún dicen que, de todos los duelos de Magos, ninguno se compara con el ocurrido entre Dumbledore y Grindelwald en 1945.
Esto fue difícil de oír para Dumbledore, pero no reacciono ante ello.
Aquéllos que han dado testimonio han escrito sobre el terror y el temor que sintieron cuando miraron a estos dos extraordinarios magos luchar. El triunfo de Dumbledore y sus consecuencias para el mundo Mágico, son considerados un punto decisivo en la historia de la magia, que se equipara a la introducción del Estatuto Internacional del Secreto de los Brujos o la caída de "El-que-no-debe -ser-nombrado ".
Albus Dumbledore nunca fue orgulloso o vanidoso; siempre mirará algo que valorar en la gente, aunque aparentemente fuera insignificante o infeliz, y creo que sus pérdidas tempranas lo dotaron con una gran humanidad y compasión.
Extrañaré su amistad más de lo que puedo decir, pero mi pérdida no es nada comparada con la del Mundo Mágico. Que él era el más inspirador y el más querido de todos los directores del colegio de Hogwarts no puede ser puesto en duda. Él murió como vivió: siempre trabajando para el mayor bien
Dumbledore se estremeció por dentro ante la mención de esa frase.
y, hasta el último momento, dispuesto a estirar la mano para ayudar a un niño con varicela de dragón tal como lo hizo el día que lo conocí.
Harry terminó la lectura, pero siguió mirando fijamente la foto que acompañaba el anuncio de la Dumbledore lucía su amable sonrisa familiar, pero cuando lo miró por encima del borde de sus lentes de media luna, tuvo la impresión, incluso desde el periódico, que le miraba como con Rayos X,
- Tengo la misma sensación cuando me mira -dijo Sirius, tratando de romper la tensión que se había formado en la sala-. Es espeluznante.
Nadie sonrió tanto.
su tristeza se mezcló con un sentimiento de humillación.
Pensó que conocía muy bien a Dumbledore, pero después de la lectura de este obituario estaba obligado a reconocer que no lo conocía en absoluto. En ningún momento imaginó la infancia de Dumbledore o la juventud; era como si él siempre hubiera sido tal como cuando Harry le conocía, venerable y de cabellos plateados y viejo.
- ¡Ah!… Te dije que era difícil de imaginarlo -dijo Sirius y esta vez algunos le dieron una débil sonrisa.
La idea de Dumbledore adolescente era simplemente dispar, como la tentativa de imaginar a una Hermione tonta oa un Escreguto de Cola Explosiva amistoso.
Algunos rieron débilmente, especialmente los que sabían lo que era un escreguto de cola explosiva.
- ¿Qué es un escreguto de cola explosiva? -preguntó Fleur, que siempre se había enorgullecido de conocer sobre criaturas mágicas, pero no sabía de este.
- Eh… es algo que Hagrid crio -respondió Harry-. Había uno en el laberinto… -su mente yéndose lejos de la sala, recordando a la persona que había muerto a su lado.
- Oh - dijo Fleur estremeciéndose, sabiendo a qué criatura se refería Harry. Su mente también viajó al recuerdo de Cedric e hizo una mueca.
Nunca pensó en preguntar a Dumbledore sobre su pasado. Sin duda se habría sentido extraño, hasta impertinente, pero después de todo esto… tenía el conocimiento general de que Dumbledore había participado en aquel duelo legendario con Grindelwald, y jamás pensó en preguntar a Dumbledore como había sido, ni sobre cualquiera de sus otros famosos logros.
- Particularmente no me gusta hablar de esas cosas-dijo Dumbledore, sobre todo pensando en la batalla con Grindelwald… su amigo del pasado y un amargo recordatorio del momento más doloroso de toda su vida.
Harry asintió con la cabeza, sin perder la mirada de tristeza que había en los ojos del director. Remus al notarlo también, decidió continuar leyendo.
No, ellos siempre hablaban de Harry, el pasado de Harry, el futuro de Harry, los proyectos de Harry… y le parecía que ahora, a pesar de que su futuro era tan peligroso y tan incierto, que había perdido oportunidades irremplazables al no haber preguntado a Dumbledore más sobre él, aunque la única pregunta personal
que había hecho alguna vez a su director, sospechó que también fue la única que Dumbledore no había contestado francamente:
- ¿Qué ve usted cuándo se mira en el espejo?
- ¿YO? me veo sostener un par de gruesos calcetines de lana.
- ¿Y eso que es? - preguntó Sirius, pero no obtuvo respuesta.
Después de pensar varios minutos, Harry separó el obituario del Profeta, lo dobló con cuidado, y lo metió dentro del primer volumen de Práctica y su Uso de defensas contra las Artes Oscuras .
- Eso libro suena interesante… ¿Dónde lo conseguiste? -dijo Hermione-. tal vez significa que vamos a tener otro buen profesor de defensa.
- No obtuvo ese libro a causa de las clases -dijo Sirius y Remus le lanzó una mirada.
- ¿de dónde lo saqué, entonces? -preguntó Harry con una sonrisa divertida ante las expresiones de Sirius y Remus.
- Era un regalo de navidad de parte nuestra -Sirius sonrió-. pensamos que podría ser útil para… eh...
- ¡Genial! -sonrió Harry, estaba seguro que lo usaría con el ED.
- Eh… estás feliz por tener un libro -dijo Ron mirándolo como si no lo conociera- pasas mucho tiempo con Hermione.
Hermione bufó, fulminando a Ron con la mirada, mientras los chicos Weasley se reían.
- ¿Qué quieres decir con que será útil? -Molly redujo sus ojos a Sirius y Harry-. ¿Qué utilidad va a encontrar a ese libro?
Era claro para ambos que ella estaba pensando en aquel grupo ilegal que le había advertido de no formar a Harry, y ambos la miraron con nerviosismo.
- Es solo para que pueda practicar para sus T.I.M.O.S este año, debido a que… Umbridge no le está enseñando nada-dijo Remus, pues esa era una de las razones por la cual le iban a regalar el libro a Harry, pero ahora se dio cuenta que probablemente no era la misma razón que tenía Sirius.
Percy le frunció el ceño a Remus, siempre había tenido una opinión respetable hacia el hombre porque era un buen profesor. Remus, después de todo, había sido realmente capaz de ensenarles a él y a sus compañeros sobre hechizos defensivos, mientras que años anteriores tuvo que vérselas por sí mismo. Sí, Remus era un hombre lobo, pero eso no disminuyó la opinión que Percy ya tenía sobre él. Estaba impresionado de lo mucho que había aprendido con Remus y de lo que ese hombre contribuía para con la comunidad a pesar de su problema. Sin embargo, él no se había esperado que Remus hablara así de Umbridge con la voz gruesa prácticamente en un gruñido. Después de todo, Remus era un hombre razonable que no se apresuraba a juzgar a otros.
Entonces lanzó el resto del periódico en el montón de basura y dio vuelta para mirar el cuarto. Estaba mucho más ordenado, las únicas cosas que quedaban fuera de lugar eran el Diario el profeta de ese día que todavía estaba en la cama, y encima de él, el pedazo del espejo roto.
Harry se movió por el cuarto, quitó el fragmento de espejo del Diario el Profeta y desplegó el periódico. Simplemente había echado un vistazo al titular cuando había tomado el diario, hecho un rollo de la pata de la lechuza que lo entregaba temprano por la mañana y lo había lanzado aparte, después de notar que éste no decía nada sobre Voldemort.
-Argh… todavía ocultan cosas sobre él- se quejó Sirius con impaciencia.
Harry estaba seguro que el Ministerio manejaba el Profeta para suprimir noticias sobre Voldemort. Por lo tanto, fue en ese momento que vio lo que se había perdido. Cerca de la última mitad de la primera página habían puesto un titular más pequeño sobre una foto de Dumbledore que cruzaba a lo largo, con mirada contrariada
DUMBLEDORE: ¿LA VERDAD POR FIN?
- No me gusta cómo se oye eso -dijo Remus.
La próxima semana, tendremos la impactante historia del genio imperfecto considerado por muchos como el mago más grande de su generación. Separando la imagen popular de serenidad, de sabiduría con su plateada barba, Rita Skeeter
Todos empezaron a quejarse, mientras Hermione maldecía ferozmente en su cabeza. Era evidente que Rita no iba a aprender nada sobre escribir cosas desagradables en un futuro cercano.
revela la niñez desequilibrada, la juventud ilegal, las peleas de toda la vida, y los culpables secretos que Dumbledore ha llevado a su tumba, ¿Qué llevó al hombre destinado a ser el ministro de Magia a seguir siendo un simple director? ¿Cuál era el verdadero propósito de la organización secreta conocida como la Orden del Fénix? ¿Cómo encontró realmente Dumbledore su final?
La última pregunta pareció despertar la curiosidad de aquellos que estaban en la sala, Dumbledore entre ellos, pero nadie quería escuchar el comentario de Skeeter.
Las respuestas a éstas y a muchas más interrogantes son exploradas en la nueva biografía explosiva, La Vida y Mentiras de Albus Dumbledore, por Rita Skeeter, Entrevista exclusiva a Berry Braithwaite, página 13.
Harry rompió el diario al abrirlo y encontró la página trece.
- ¿Por qué Harry?… ya sabes que ella escribe pura mierda -dijo Ron.
Harry se encogió de hombros, no sabía porque lo hacía.
El artículo estaba rematado con una foto que mostraba otra cara familiar: una mujer que las gafas con rubíes con el pelo rubio elaboradamente rizado, sus dientes descubiertos en lo que se suponía era claramente una sonrisa ganadora, saludándolo con los dedos. Haciendo su mejor esfuerzo para no hacer caso a esta imagen nauseabunda, Harry comenzó a leer.
En persona, Rita Skeeter es mucho más cálida y amable de lo que sus feroces semblanzas podrían sugerir.
- Quien quiera que escriba esto no es muy inteligente-murmuró Hermione sombríamente.
- Parece que sabes cómo es Skeeter en persona-dijo Sirius levantando una ceja.
- La pude haber conocido -dijo Hermione sonriéndole mientras Harry, Ron y Ginny reían. Sirius estaba intrigado por la respuesta al igual que los gemelos, pero no preguntó más.
Saludándome en el vestíbulo acogedor de la casa, me conduce directamente a la cocina para tomar una taza de té, una rebanada de pastel y un tazón del chisme más fresco.
— Bueno, desde luego, Dumbledore es el sueño de todo biógrafo, — dice Skeeter. — Una vida tan larga, tan llena. Estoy segura que mi libro será el primero de muchos, muchos más.
Skeeter fue indudablemente lista. Las novecientas páginas fueron completadas en las cuatro semanas posteriores a la misteriosa muerte de Dumbledore en junio. Le pregunto, cómo consiguió lograr esta hazaña tan rápido.
- Oh, inventando como siempre lo hago -dijo Fred con una horrible voz chillona.
— Ah, cuando usted ha sido periodista tanto tiempo como yo, trabajar con una fecha límite es nuestra segunda naturaleza. Yo sabía que el mundo Mágico pedía a gritos la historia completa y quise ser la primera en completar aquella necesidad.
Le menciono los comentarios ampliamente publicados, de Elphias Doge, Consejero Especial del Wizengamot y amigo desde hace mucho tiempo de Albus Dumbledore, que dice: ―el libro de Skeeter contiene menos información que una tarjeta de Ranas de Chocolate.
- Eh… está diciendo que las tarjetas de las Ranas de Chocolate no tienen ninguna información -dijo Ron viéndose abatido e incrédulo.
- No, creo que quiere decir que solo hay un par de cosas sobre ellos y un libro de esa cantidad de páginas debería tener más que eso -dijo Hermione, rodando los ojos.
Skeeter echó su cabeza hacia atrás riendo.
— ¡Querido Dodgy! Recuerdo haberlo entrevistado unos años atrás sobre los derechos de la bendita gente del agua, Completamente loco, parecía creer que estábamos sentados en el fondo del Lago Windermere, me seguía diciendo que tuviera cuidado con las truchas.
Dumbledore hizo una mueca ante esto, no había nada malo con su amigo.
Y, aun así, las acusaciones de Elphias Doge siguen haciendo eco con muchas cosas inexactas ¿Realmente Skeeter considera que cuatro cortas semanas han sido suficientes para lograr captar la esencia de la larga y extraordinaria vida de Dumbledore?
— ¡Ah, mi querida, —dijo Skeeter, golpeándome cariñosamente con los nudillos, — usted sabe, así como yo, ¡cuánta información puede ser generada con un bolso lleno de Galeones! Basta rechazar un no como respuesta y una buena y afilada Pluma a vuelapluma y las personas hacen cola para dispersar la suciedad de Dumbledore. No todos pensamos que él era tan maravilloso, usted sabe que pisó en una gran cantidad de pies importantes.
- Lo que significa que todo lo que obtuvo estaría influenciado por su punto de vista-dijo Remus.
-Como si el punto de vista de ese Doge no estuviera influenciado- dijo Draco y la mayoría lo miró con extrañeza, se les había olvidado que él estaba allí.
- Tienes razón -aceptó Remus y Draco hizo una mueca, él no necesitaba de la aceptación de un hombre lobo-. Sin embargo, es un elogio y por lo tanto suele estar influenciado de forma positiva.
Pero el viejo Elphias Doge puede bajarse de su hipogrifo, porque he tenido acceso a una fuente por la que la mayor parte de periodistas cambiarían sus varitas mágicas, porque hay alguien que nunca ha hablado en público antes y quien estaba cerca de Dumbledore durante la fase más turbulenta e inquietante de su juventud.
Dumbledore volvió hacer una mueca al escuchar eso, teniendo una buena idea de a quien se refería ella.
La anticipada publicidad para la biografía de Skeeter ha sugerido ciertamente que habrá conmoción en el mercado para los que crean que Dumbledore ha llevado una vida libre de culpa. ¿Cuáles serán las sorpresas más grandes que va a destapar?, le preguntó.
— ¡Vamos Betty, no voy a adelantar todos los momentos culminantes antes de que la gente compre el libro! — rio Skeeter. — ¡solamente puedo prometer que cualquiera que todavía piensa que Dumbledore era tan blanco por dentro como su barba tendrá un duro despertar! ¡Simplemente digamos que nadie de los que oyeron que su furia contra Tú-sabes-quién habría soñado que él anduvo en las Artes Oscuras en su juventud!
Todos miraron a Dumbledore, pero él no se dio cuenta pues andaba perdido en sus pensamientos… pensamientos amargos.
¡Y para un mago que se pasó sus últimos años abogando por la tolerancia, no era exactamente tolerante cuando era más joven! Sí, Albus Dumbledore tenía un pasado sumamente oscuro, y no mencionemos a la extraña familia, en la que se esforzó tanto por mantener en secreto.
Dumbledore respiro profundamente mientras la culpa con la que siempre vivió se hacía más fuerte de lo que normalmente lo hacía … estaba en una habitación llena de personas que no iban a creer que esto fuera cierto… y se equivocarían. Y sin embargo poco le importaba… lo que realmente le preocupaba eran los pensamientos sobre su familia y como los había defraudado.
Le pregunto a Skeeter si está refiriéndose al hermano de Dumbledore, Aberforth que fue acusado por el Wizengamot por el mal uso de magia y causó un escándalo menor hace quince años.
—Oh, Aberforth es simplemente la punta del montón del estiércol— se ríe Skeeter. — No, no, yo estoy hablando sobre algo mucho más que un hermano con una afición por tocar el violín alrededor con las cabras, peor incluso que el padre de Dumbledore mutilando Muggles, no podría mantenerlo en reserva de todas formas, ambos fueron enjuiciados por el Wizengamot. No, es la madre y la hermana las que me intrigaron, y excavando un poco he descubierto un nido completo de asquerosidad, pero, les digo, ustedes tendrán que esperar a leer los capítulos nueve al doce para tener detalles completos. Todo lo que yo puedo decir ahora es que, nunca el maravilloso Dumbledore habló sobre cómo se rompió la nariz.
Todos sentían su curiosidad aumentar, mientras se preguntaban qué es lo que se quería decir aquí. La verdad era que Skeeter los intrigaba más de lo que podían admitir, pero nadie quería preguntarle a Dumbledore al respecto. Estaba claro para todos que el oír todo esto le dolía al director.
Los secretos familiares, no obstante, niegan que el brillante Dumbledore fuera el autor de muchos de los descubrimientos mágicos
—Él era muy inteligente, — concede, — aunque muchos ahora se preguntan si realmente puede reclamar el crédito de sus supuestos logros. Cuando yo revelo en el capítulo dieciséis, que Ivor Dillonsby clama que ya había descubierto ocho usos de la sangre de dragón cuando Dumbledore pidió prestado su trabajo.
-Oh, por favor-resopló McGonagall indignada- eso es ridículo, Albus jamás robaría la idea de alguien.
Pero la importancia de algunos de los logros de Dumbledore no puede, -me aventuro a decir-, negarse ¿Qué hay de su famosa derrota a Grindelwald?
Oh, me alegro que mencione a Grindelwald— dijo Skeeter con una sonrisa seductora. "Temo que aquellos a quienes se les llenan de lágrimas los ojos por la espectacular victoria de Dumbledore deben prepararse para una bomba quizás un tanto fétida. El asunto es de hecho muy sucio. Todo lo que voy a decir es, no estén tan seguros de que hubo realmente un espectacular duelo como dice la leyenda. ¡Después de que hayan leído mi libro, las personas se van a dar cuenta y van a concluir que Grindelwald simplemente conjuró un pañuelo blanco en la punta de su varita y salió tranquilamente!
Si tan solo hubiera sido así, pensó Dumbledore irónicamente. No, esa pelea fue lo más difícil que tuvo que hacer en toda su vida… aunque el estrés emocional fue lo que lo hizo parecer imposible.
Skeeter se niega a dar más detalles en este asunto intrigante, como para que nosotros pensemos en un cambio de opinión que fascinará indudablemente a cualquiera de sus lectores.
—Oh sí— dice Skeeter, mientras asintiendo vivamente— he dedicado un capítulo entero a todo lo referido a la relación Potter-Dumbledore.
-Argh- se quejó Harry, pues no le gustaba el sonido de eso.
Que fue enfermiza, incluso siniestra.
– No hay nada siniestro en nuestra relación -siseó Harry.
- Eso suena mal Harry -dijo Fred riendo junto a George.
De nuevo, los lectores tendrán que comprar mi libro para conocer la historia entera, pero no hay ninguna palabra que conteste a la pregunta de por qué Dumbledore mostró un interés antinatural por Potter. Si eso realmente era por los mejores intereses del muchacho, lo veremos.
Dumbledore hizo una mueva de nuevo, desde luego trato de hacer las cosas en favor de los intereses de Harry…
Es ciertamente un secreto a voces que Potter ha tenido una adolescencia— más que problemática.
Yo le pregunto si ella todavía está en contacto con Harry Potter a quien ella entrevistó tan célebremente el año pasado: una noticia reveladora en que Potter habló exclusivamente de su certeza que Tú-sabes-quién había vuelto.
- ¿Qué? -dijo Harry confundido-nunca he hablado con ella.
- ¡todavía! -señaló Remus
- ¿Por qué iba hablar con esa víbora de todas las personas que conozco sobre Voldemort? -dijo Harry entre dientes.
- No sé, Harry- dijo Remus con el ceño fruncido- pero la verdad es que un artículo de ella nos podría ayudar, haría que más personas crean que Voldemort ha regresado. Y sé que no te gusta escuchar esto, pero hay gente que piensa que Skeeter es una fuente confiable.
-Pero yo no -dijo Harry-. ¡ella retorcería todo lo que diría!
- A menos que -dijo Hermione pensativa- Eh… eso podría funcionar…
- Hermione -dijo Ron con impaciencia-. Lo estás volviendo hacer.
- ¿Qué? -dijo Hermione
- Estás hablando como si entendiéramos lo que dices -dijo Ron
- No es mi problema que no sepas nuestro idioma- Hermione resopló y Ron le sacó la lengua-. Estaba pensando en que ella podría hacerla escribir un artículo… ya sabes sin añadir nada.
- ¿Cómo lo harías? -preguntó Sirius.
- Oh… tengo mis métodos -dijo Hermione con una mirada traviesa.
- ¿Qué le has hecho Hermione? -preguntó Remus, un poco asustado por la respuesta.
- No mucho -respondió encogiéndose de hombros y otra vez Harry, Ron y Ginny se echaron a reír.
Los adultos los miraron con curiosidad, pero decidieron dejarlo pasar.
- Solo recuerden, no quieren ponerse del lado equivocado a Hermione -rio Ron
- Eh… creo que eres tú quien debe recordarlo más que nadie -dijo Fred y todos rieron al ver a Ron ponerse rojo.
- Creo que tienes razón Hermione -dijo Harry después de recuperar el aliento-. en esas circunstancias probablemente le daría una entrevista… Argh… yo no tengo ganas de hacerlo, pero si ayuda…
—Oh, sí, he desarrollado una relación más íntima con Potter— dice Skeeter. —pobre tiene pocos amigos verdaderos, y nosotros nos hemos encontrado en la mayoría de los momentos en que su vida ha estado a prueba: el Torneo de Los tres Magos. Soy probablemente una de las únicas personas aún vivas que puede decir que conoce al Harry Potter real.
- Argh -Harry hizo una mueca de desagrado al igual que todos en la sala.
Esto nos lleva directamente a los muchos rumores que todavía circulan alrededor de las últimas horas de vida de Dumbledore. ¿Skeeter cree que Potter estaba allí cuándo Dumbledore murió?
Harry agachó la cabeza, por supuesto que iba a estar ahí… siempre tenía que ver morir a todos, ¿no?
—Bueno, yo no quiero decir demasiado, está todo en el libro pero los testigos que estaban en Hogwarts vieron a Potter correr de la escena del crimen momentos después de que Dumbledore se cayera, saltara o fuera empujado. Potter más tarde declaró como testigo contra Severus Snape,
Los ojos de todos fueron hacia Severus que miraba al libro conmocionado. No podía haber matado a Dumbledore…eso era imposible.
- ¡Mataste a Dumbledore! -gritó Sirius, levantándose de su asiento.
- Siéntate Sirius- dijo Dumbledore con voz fría y calmada que emanaba tal poder que Sirius se sentó de mala gana, pero aun así miró a Severus con una mirada asesina.
Sin embargo, Severus no se fijó en eso, no oyó el estallido de Sirius o de los demás, y si bien todos tenían algo por lo que estar enojados ahora; él se sentía entumecido por dentro, Dumbledore se había ido y él lo había matado… ¿Cómo podría ser cierta cualquiera de esas situaciones? Levantó la vista y se encontró con unos ojos esmeralda y un gran dolor lo invadió… ¡ahora! justo ahora tenía que ver esos ojos cuando estaba afligido por la pérdida de otro. Miró hacia otro lado, pero aun así pudo notar que los ojos de Harry no estaban llenos de odio como él había esperado, sino llenos de dudas e… ¿incompresión?
Harry estaba mirando a Snape, fulminándolo al principio ¿Cómo Dumbledore había podido confiar en un ser despreciable? Pero cuando miró al profesor que detestaba desde hace años, no pudo encontrar el sentimiento de vergüenza que esperaba ver ahí. No, él se dio cuenta que estaba devastado… Snape estaba afligido… por Dumbledore, estaba conmocionado por lo que habían oído ¿Cómo podía estar conmocionado si él fue quien lo mató? Y bueno, Dumbledore era la única persona que confiaba en Snape, incluso podrían ser… ¿amigos? Lo cual sonaba ridículo… pero la reacción de Snape parecía estar confirmándolo.
- Repito, confió en Severus Snape -continúo diciendo Dumbledore a Sirius y todos los ojos se dirigieron a Dumbledore.
- ¡Lo mato! -dijo Sirius incrédulo, ¿Cómo Dumbledore puede seguir confiando en Snape después de esto?
- No conocemos todos los hechos Sirius -dijo Dumbledore con calma.
- ¡entonces piensas que Harry está mintiendo! -Sirius enloqueció.
- No -le respondió Severus a pesar que parecía que hablaba consigo mismo. Todos lo observaban fijamente, aunque estaba pálido y enfermo. Tuvo que admitir, que el niño no mentiría con algo así, había matado a Dumbledore… ¿Qué había pasado?
- ¡así que admites que lo mataste! -gritó Sirius a Severus.
-Sirius, él no puede admitir algo que todavía no ha sucedido-dijo Dumbledore con voz tranquila.
- ¿Cómo puede tomárselo tan tranquilo? -dijo Sirius moviendo su cabeza-. ¿Cómo puede defender a tu asesino?
- Porque se me ocurren varias razones por las que Severus tendría que matarme y
no lo culparía por ninguna de ellas-dijo Dumbledore.
- Eh… -Sirius quedó sorprendido por la respuesta. Toda la habitación en general quedó boquiabierta ante las palabras de Dumbledore.
- Les pido que no juzguen a nadie hasta terminar el libro-dijo Dumbledore-. Tiene que haber una razón por la cual Severus fue traído a esta habitación, junto al resto de nosotros y dudo que se deba a esto.
- Bien -dijo Sirius encaminándose a su silla y cruzándose de brazos, murmurando para sí. Todos parecían incomodos, no sabiendo que pensar, pero no podían decir nada por lo que Remus hizo lo único que podía hacer, tomó el libro y empezó a leer nuevamente.
un hombre contra quien tiene un notorio rencor. ¿Es todo como parece? Esto es para que lo decida la comunidad Mágica una vez que hayan leído mi libro.
Después de este comentario intrigante, me retiro. No hay ninguna duda que Skeeter tiene el éxito instantáneo de librería asegurado. La legión de admiradores de Dumbledore, entretanto, puede estar temblando por lo que pronto va a surgir sobre su héroe.
Harry llegó al final del artículo, pero continuó mirando fijamente la página en forma inexpresiva. La repulsión y furia subieron en él como el vómito; enrolló el periódico y lo tiró, con todas sus fuerzas, a la pared dónde se unió el resto de la basura apilada alrededor del bote de basura desbordante.
- No pudiste hacer eso antes -dijo George-. Nos habríamos ahorrado la molestia de escuchar todo esto.
- Lo siento -dijo Harry encogiéndose de hombros.
Empezó a caminar por el cuarto, mientras abría los cajones vacíos y recogiendo los libros para volverlos a poner en las mismas pilas, apenas consciente de lo que estaba haciendo, cuando las frases al azar del artículo de Rita hicieron eco de en su cabeza: Un capítulo entero dedicado a la relación Potter-Dumbledore... fue llamada, enfermiza, incluso siniestra... Él practicó las Artes Oscuras en su juventud... Yo he tenido acceso a una fuente por la que la mayoría de los periodistas romperían sus varitas...
— ¡Mentiras! —gritó Harry, y a través de la ventana vio al vecino de al lado que había hecho una pausa para reiniciar nerviosamente su cortadora de césped.
Harry se sentó duramente en la cama. El pedazo roto de espejo emitió un brillo; él lo recogió y lo sostuvo entre sus dedos, pensando, pensando en Dumbledore y las mentiras con que Rita Skeeter estaba difamándolo...
Hubo una llamarada azul brillante. Harry quedó helado, resbaló su dedo cortado nuevamente por el filoso borde del espejo. Lo había imaginado, debía haberlo hecho. Miró por encima de su hombro, pero la pared era del enfermizo color melocotón que Tía Petunia había escogido: no había nada azul ahí que el espejo pudiera reflejar. Miró de nuevo el fragmento del espejo, y vio el propio reflejo de sus ojos verdes que lo miraban.
Lo había imaginado, no había ninguna otra explicación; lo imaginó, porque estaba pensando en su director muerto. Si algo era cierto, era que el reflejo de los ojos azules de Albus Dumbledore nunca lo mirarían penetrantemente otra vez.
Dumbledore levantó una ceja, pensando que su hermano tenía el mismo color de ojos que él. ¿Pero porque Aberforth debería el otro espejo… y… ¿Cómo lo consiguió?
- Es el final del capítulo -dijo Remus sosteniendo el libro.
- Creo que debería leer -dijo McGonagall tomando el libro de Remus.
N / T: Bueno, aquí va el 2do capítulo. Nos leemos la siguiente semana.
