Disclaimer: Los personajes y lugares pertenecen a JoTaKa Rowling, y la historia es una traducción autorizada del fic: "Changing the Future: Reading the Deathly Hallows" de Choice HP.
Summary: Harry Potter se encuentra en su quinto año cuando de repente es absorbido por un hechizo y trasladado hacia una sala (la sala de los menesteres) pero no está solo, Hermione, los Weasley, Remus, Sirius, Tonks, Dumbledore, McGonagall, Severus y Draco, se encuentran con él para leer un libro que ha sido traído desde el futuro por TRL…
Capítulo 3:
La despedida de los Dursley
– La despedida de los Dursley -leyó McGonagall
- Ah, ahora los Dursley me agradan más -murmuró Harry
El sonido al cerrarse de golpe la puerta delantera hizo eco a través de las escaleras y una voz rugió, "¡Eh! ¡Tú!". Luego de dieciséis años tratado de esa manera Harry no tuvo ninguna duda a quién su tío llamaba,
- ¿Alguna vez te llamaron por tu nombre? -preguntó Hermione, sus ojos entrecerrándose.
Harry no respondió de inmediato, trató de recordar algún momento, pero no lo logró.
-no recuerdo-dijo
Todos se veían consternados, pero los que lo conocían bien sabían que a él no le gustaría que alguien dijera algo sobre eso y los que no lo conocían no querían dejar ver que sentían cierta simpatía hacia él.
Sin embargo, no respondió inmediatamente. Él todavía estaba con el fragmento estrecho de espejo en el cual, por un segundo, había creído ver los ojos de Dumbledore. Esto antes que su tío gritara, "¡MUCHACHO!", Harry bajó lentamente de la cama y se dirigió hacia la puerta del dormitorio, deteniéndose brevemente para agregar el pedazo del espejo quebrado a la mochila llena de cosas que llevaría consigo.
- ¿Por qué te lo llevas? Es solo un pedazo de vidrio -dijo Ron
- Me pareció ver los ojos de Dumbledore -respondió Harry
- Pero también pensaste que era imposible -dijo Ron
- Entonces, no entiendo porque lo he cogido, pero sé que había algo raro en el espejo-dijo Harry
"¡Te tomo el tiempo!" rugió Vernon Dursley cuando Harry apareció en el borde de las escaleras,
-Ven aquí abajo. ¡Quisiera decirte una palabra!
Harry bajo, con sus manos metidas profundamente en los bolsillos de los pantalones. Cuando entro en el salón encontró los tres Dursley. Estaban vestidos para el viaje; Tío Vernon con una vieja chaqueta rasgada y Dudley, el ancho, rubio, musculoso primo de Harry en su chaqueta de cuero.
- ¿Sí? -preguntó Harry.
- ¡Siéntate! -dijo Tío Vernon.
Harry alzó las cejas-. ¡Por favor! -añadió Tío Vernon,
- ¿Qué? - Harry dijo mirando al libro sorprendido- ¡ha dicho por favor!
Una vez más todos fruncieron el ceño, pero no dijeron nada sobre la vida de Harry en esa casa
Haciendo una ligera mueca cuando la palabra se le atascó en la garganta. Harry se sentó. Creyó saber lo que estaba por venir. Su tío empezó a pasearse arriba y abajo, Tía Petunia y Dudley seguían sus movimientos con expresiones ansiosas. Finalmente, su gran cara púrpura se arrugó con concentración. Tío Vernon se detuvo delante de Harry y habló.
-He cambiado de opinión, -dijo.
-Que sorpresa, -dijo Harry.
-No me vengas con ese tono… -empezó Tía Petunia con voz chillona, pero Vernon Dursley le indicó con un gesto que se calmara.
Harry entrecerró los ojos, ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué su tío uso la palabra por favor y porque detenía a tía Petunia cuando estaba a punto de gritarle?
-Todo eso son un montón de tonterías, -dijo Tío Vernon, mirando fijamente a Harry con sus ojillos de cerdo-. He decidido no creer ni una palabra de ello. Nos quedamos aquí, no vamos a ir a ninguna parte.
Harry levantó la mirada hacia su tío y sintió una mezcla de exasperación y asombro. Vernon Dursley había estado cambiando de opinión cada veinticuatro horas en las últimas cuatro semanas, haciendo y deshaciendo y rehaciendo las maletas sobre el auto a cada cambio de pensamiento.
El momento preferido de Harry había sido cuando tío Vernon sin saber que Dudley había agregado las pesas en su maleta desde la última vez que había reempaquetado, había tentado de alzarlo nuevamente dentro del cargador y se había derrumbado con un gruñido de dolor y tantos juramentos.
Harry, Hermione, los niños Weasley, Remus, Tonks y Sirius se rieron de eso.
-Según tú, -dijo Vernon Dursley ahora resumiendo y caminando adelante y atrás por el salón -Nosotros… Petunia, Dudley y yo…estamos en peligro. Por… por…
- ¿Por qué estarían en peligro? -preguntó Harry, sin saber que sentir en esos momentos.
- Probablemente es porque Voldemort los usaría para llevarte a una trampa -dijo Dumbledore.
- Oh -dijo Harry parpadeando, sin saber aún como sentirse.
- No irías a salvarlos, ¿verdad? -dijo Sirius.
- No lo sé - dijo Harry y la mayoría en la sala lo miró con tristeza.
- Creo que lo haría -dijo Fleur- Él estuvo dispuesto a ayudar a mi hermanita a pesar de que no la conocía, estoy segura que ayudaría a su familia… incluso cuando son… personas tan desagradables.
- Sí, pero tu hermana era una niña inocente… y Harry tiene el complejo de salvar a niñas del peligro -bromeó Fred meneando las cejas.
- Yo estoy de acuerdo con Fleur-dijo Ginny con aspecto de no querer admitirlo, por más de una razón-. Harry ayudaría a esas pobres excusas de gente.
– Algunos de los míos, si – afirmo Harry.
– Bien yo no creo eso, – repitió tío Vernon, acercándose adelante de Harry de nuevo – he estado despierto la mitad de la noche pensando en todo esto, y creo que es un complot para quedarte con la casa.
- ¿La casa? -repitió Harry-. ¿Qué casa?
- ¡Esta casa! -chilló Tío Vernon,
- ¿Por qué iba a querer esa casa? -dijo Harry haciendo una mueca
La vena de su frente empezaba a latir-. ¡Nuestra casa! ¡Los precios de las casas están por los cielos en esta zona! Quieres quitarnos de en medio y entonces harás eso de hocus-pocus y antes de que lo sepamos la escritura estará a tu nombre y…
- ¿Has perdido la cabeza? -exigió Harry-. ¿Un complot para conseguir esta casa? ¿Realmente eres tan estúpido como pareces?
– Creo que en realidad podría ser más estúpido-se rio George.
- No creo, eso sería demasiado -Fred también rio.
- ¡No te atrevas…! – chilló Tía Petunia, pero de nuevo, Vernon le indicó que se calmara. Los desaires, a su modo de ver, al parecer, no eran nada frente al peligro que había divisado.
-Por si lo has olvidado, -dijo Harry-. Yo ya tengo una casa, mi padrino me dejó una.
- ¿Me dejaste una casa? -dijo Harry sorprendido al principio, luego frunció el ceño, solo había una manera por la cual Sirius le heredara una casa…No, no pensaría acerca de ello.
- Parece que mi testamento saldrá bien-dijo Sirius sonriendo sorprendentemente- mama va a estar encantada con eso.
- Me vas a dejar Grimmauld Place -dijo Harry haciendo una mueca- ¿Qué te he hecho para merecer esto?
Varias personas rieron ante eso.
- Lo siento Harry, pero si no lo hacía habría pasado a una de mis queridas primas, y por desgracia, no me refiero a Andrómeda… ella también fue borrada del árbol.
- Gracias a merlín -dijo Tonks
¿Así que para qué querría esta? ¿Por todos los recuerdos felices? Se hizo un silencio. Harry creyó haber impresionado bastante a su tío con este argumento.
-Afirmas, -dijo Tío Vernon, empezando a pasearse de nuevo-, que este Lord Lo que sea….
McGonagall frunció el ceño mientras miraba la palabra que tenía que leer.
- Eh… ¿Cuál es el problema? -dijo Sirius después de una larga pausa.
- Probablemente dije Voldemort-dijo Harry y la mayoría se estremeció.
- Pues nada de eso, esto se acaba ya mismo -dijo Sirius con voz severa, parecida a la que usaba McGonagall- ¡todo el mundo va a leer el libro tal y como está escrito!
- ¡Eso significa que diremos el nombre de la cara de serpiente! - Fred abrió la boca.
- ¡No nos puedes hacer esto! - dijo George con falso terror.
-Ya es hora que todos superen este asunto de los estremecimientos -dijo Sirius, tratando de no reírse de los comentarios de los gemelos.
- Estoy de acuerdo contigo-le dijo Dumbledore mirándolo divertido- el miedo a su nombre solo refuerza el miedo que sienten hacia él… dándole más poder.
- Oh, muy bien-dijo McGonagall calurosamente e iba asegurarse de que todos los demás leyeran su nombre, eso era seguro.
-… Voldemort, -dijo Harry impacientemente-, y hemos pasado por esto cientos de veces ya. No lo afirmo, es un hecho. Dumbledore te lo dijo el año pasado, y Kingsley y el Señor Weasley…
Vernon Dursley encorvó los hombros furiosamente, y Harry supuso que su tío tenía intención de evitar menciones a la visita no anunciada, a los pocos días de las vacaciones de verano de Harry, de dos magos adultos. La llegada a los escalones de entrada de Kingsley Shacklebolt y Arthur Weasley había sido una sorpresa de lo más incómoda para los Dursley. Harry tenía que admitir, sin embargo, que como el Señor Weasley había demolido medio salón, su reaparición podía no haber sido esperada con ansia por Tío Vernon.
- ¿Qué hiciste qué? -dijo Molly mirando incrédula a su marido.
- Eh… se me olvido contártelo- dijo Arthur frotándose la nuca y riéndose nerviosamente.
- ¿Qué hiciste Arthur? -preguntó Molly entrecerrando los ojos.
- En realidad no fue culpa de papá - Fred interrumpió con una sonrisa en el rostro.
- Sí, ¡teníamos que salir de la chimenea de alguna manera! -se rio George
- Verás Molly, los Dursley tenían una chimenea eltrica- dijo Arthur y su rostro se iluminó al decirlo.
Todos se reían escandalosamente en aquel momento que no pudieron escuchar el resto de la historia que Arthur contaba a su esposa.
-… Kingsley y el Señor Weasley te lo explicaron todo también -presionó Harry sin remordimientos-. Una vez cumpla diecisiete años, el encantamiento protector que me mantiene a salvo se romperá, y eso os dejará expuestos a vosotros al igual que a mí. La Orden está segura que de Voldemort irá a por vosotros, ya sea para torturaros para intentar averiguar dónde estoy, o porque crea que manteniéndoos como rehenes yo iré e intentaré rescataros.
Los ojos de Tío Vernon y Harry se encontraron. Harry estuvo seguro en ese instante de que ambos se preguntaban lo mismo.
-Si los salvaría o no -murmuró Harry, pues a pesar de lo que los demás dijeron, no estaba seguro de que lo haría.
Entonces Tío Vernon siguió caminando y Harry continuó. -Tenéis que ocultaros y la Orden quiere ayudar. Se os ha ofrecido protección seria, la mejor que hay.
- Eso me parece desperdicio -dijo Sirius.
- Eso es porque tienes una mente limitada -se mofó Snape-. Si existe la posibilidad de que Potter intente rescatar a esos muggles, entonces son más valiosos que otros.
-Hm, parece que San Potter no sería tan difícil de atrapar-dijo Draco-. Uno podría poner en peligro a uno de sus amiguitos y el iría corriendo.
Harry miró a Draco con el ceño fruncido pero un poco preocupado.
- En especial la sang… la greñuda o la comadreja - señaló con la cabeza hacia Hermione y Ron
- ¡Suficiente Señor Malfoy! -dijo McGonagall bruscamente.
Draco se encogió de hombros, pero pensó que hizo una observación valida.
Tío Vernon no dijo nada, pero continuó paseando arriba y abajo. Fuera el sol colgaba más bajo que los setos privados. El cortacésped del vecino de la puerta de al lado se caló de nuevo.
- ¿No había un Ministerio de Magia? -preguntó Vernon Dursley bruscamente.
-Lo hay, -dijo Harry, sorprendido.
-Bien, ¿entonces, por qué no pueden protegernos? ¡A mí me parece que, como víctimas inocentes, culpables solo de dar cobijo a un hombre marcado, deberíamos reunir los requisitos para la protección gubernamental!
- ¡Yo no diría inocentes! -dijo Molly bruscamente, incapaz de mantenerse con calma en esta ocasión.
Sin embargo, Harry resopló a esto.
- ¿Qué es lo gracioso? - Ron alzó una ceja.
- Es típico de él poner sus esperanzas en las autoridades, a pesar de que se trate del mundo mágico.
- Eh… eso no es realmente gracioso- dijo Ron y Harry se encogió de hombros.
Harry rió; no pudo contenerse. Era muy típico de su tío poner sus esperanzas en las autoridades, incluso dentro de este mundo que despreciaba y en el que no confiaba.
- Parece que Harry no está de acuerdo contigo -dijo Charlie sonriendo a su hermano
-Ya oíste lo que dijeron el Señor Weasley y Kingsley, -replicó Harry-. Creemos que se han infiltrado en el Ministerio.
- Bueno, al menos ya lo sabemos -murmuró McGonagall, pero no fue un gran consuelo.
Tío Vernon se acercó a zancadas a la chimenea y volvió hacia atrás, respirando tan pesadamente que su gran mostacho negro se sacudía, con la cara todavía púrpura por la concentración.
-Muy bien, -dijo, deteniéndose de nuevo delante de Harry-. Muy bien, digamos, por el bien de la discusión, que aceptamos esta protección. Aun así, no veo por qué no podemos tener a ese tipo, Kingsley.
- Uhm, eso casi suena como si le agradara -dijo Harry sorprendido, él no creía que su tío pudiera sentir algo de agrado por un mago.
- Bueno estoy seguro de que Kingsley saltará en un pie cuando lo sepa -dijo Fred
- Lo sé, a mí también me gustaría escuchar algo así -agregó George
Harry se las arregló para no poner los ojos en blanco, pero con dificultad. Esta pregunta también había sido formulada media docena de veces.
-Como te he dicho, -dijo a través de los dientes apretados- Kingsley está protegiendo al Primer Ministro mug… quiero decir, a vuestro Primer Ministro.
- ¿De verdad? -dijo Hermione-. Pensé que estaba a cargo de la búsqueda de Sirius.
- Por ahora -dijo Sirius y sus ojos se ensombrecieron por un momento y Hermione agachó la cabeza, no debió haber sacado el tema.
-¡Exactamente… es el mejor! –
- Y demasiado bueno para cuidarte -resopló Tonks
Dijo Tío Vernon, señalando a la negra pantalla del televisor. Los Dursley habían divisado a Kingsley en las noticias, caminando discretamente tras el Primer Ministro Muggle mientras este visitaba un hospital. Esto, y el hecho de que Kingsley había dominado con maestría el talento para vestir como un muggle, por no mencionar una cierta cualidad tranquilizadora en su voz lenta y profunda, habían provocado que los Dursley aceptaran a Kingsley como ciertamente no habían hecho con ningún otro mago, aunque era cierto que nunca le había visto en acción.
-Bueno, está cogido -dijo Harry-. Pero Hestia Jones y Dedalus Diggle están más que preparados para el trabajo…
- En realidad, no sabía que Kingsley estaba saliendo con alguien-dijo Fred inocentemente mientras Molly lo fulminaba con la mirada.
-Si hubiéramos visto curriculums… -empezó Tío Vernon, pero Harry perdió la paciencia. Poniéndose en pie avanzó hacia su tío, ahora señalando al mismo televisor.
-Esos accidentes no son accidentes… los choques, explosiones y descarrilamientos y todo lo demás que ha ocurrido desde que vimos por última vez las noticias.
Todos en sala se estremecieron ante la mención de los horrores que iban a suceder.
La gente está desapareciendo y muriendo y él está detrás… Voldemort. Te lo he dicho una y otra vez, mata muggles por diversión. Incluso la niebla… está causada por los dementores, ¡y si no puedes recordar lo que son pregunta a tu hijo!
Sirius se estremeció ante la mención de los dementores pues no le gustaba oír sobre ellos, y no quería oír sobre ellos por el resto de su vida.
Harry también tuvo un escalofrío ante la mención del ataque que había sucedido algunos meses atrás. Una vez más se preguntó qué es lo que Dudley se vio forzado a ver cuándo los dementores lo atacaron.
Las manos de Dudley saltaron hacia arriba para cubrirse la boca. Con los ojos de Harry y los de sus padres sobre él, las volvió a bajar lentamente y preguntó.
-¿Hay… más de ellos?
Harry rodó los ojos, ¿realmente Dudley creía que solo habría dos de esas criaturas en todo el mundo?
-¿Más? -rió Harry-. ¿Más aparte de los dos que nos atacaron, quieres decir? Por supuesto que los hay, hay cientos, quizá miles ahora, viendo como los alimentan de miedo y desesperación…
-Muy bien, muy bien, -fanfarroneó Vernon Dursley-, has dejado claro tu punto de vista…
-Eso espero, -dijo Harry- porque una vez cumpla diecisiete, todo ellos… mortífagos, dementores, quizás incluso inferís…
- ¿Inferís? -preguntó Harry lo que causó que varias personas se rieran, aunque no era por lo del inferí-. ¿Qué? -dijo al ver que se reían de él.
- Lo siento -dijo Ron riendo un poco-. Es solo que estas preguntando sobre algo que…
- Algo que estas tratando de explicar en el libro -finalizó Hermione con una sonrisa divertida.
Harry rodó los ojos-. Oh, eso fue tan divertido.
- Eso pensé -dijo Ron encogiéndose de hombros.
Harry lo miró, quería saber que era un inferí, pero no iba a volver a preguntar además nadie parecía estar dispuesto a decírselo.
Que son cadáveres encantados por un mago oscuro…
Bueno, al menos su libro era más agradable que sus amigos.
Podrán encontraros y ciertamente atacaros. Y si recordáis la última vez que intentasteis huir de magos, creo que estaréis de acuerdo en que necesitáis ayuda.
Hubo un breve silencio en el que el eco distante de Hagrid echando abajo una puerta principal de madera pareció reverberar a través de los años transcurridos.
Harry se rio con ganas, encontrando el recuerdo de aquella noche más graciosa de lo que era entonces.
- ¿Qué fue lo que pasó? -pregunto Bill.
- Oh, fue cuando Hagrid vino a decirme que era un mago -Harry se encogió de hombros con una sonrisa y Ron resopló, recordando lo que Harry le había contado sobre la cola de cerdo de Dudley
Tía Petunia estaba mirando a Tío Vernon; Dudley estaba mirando fijamente a Harry. Finalmente Tío Vernon barbotó.
-¿Pero y mi trabajo? ¿Y la escuela de Dudley? Supongo que esas cosas no le importan a una panda de magos fuera de la ley…
-¿No lo entiendes? -gritó Harry-. ¡Os torturarán y matarán como hicieron con mis padres!
Sirius, Remus y Snape se estremecieron mucho más que el resto, pensando con amargura en que aquel día habían perdido a las personas que más apreciaban.
Harry se encorvó y tembló, aun podía escuchar sus voces a causa de los dementores. Se estremeció al recordarlo
-Papá, -dijo Dudley en voz alta-. Papá… yo me voy con esa gente de la Orden.
-eso es probablemente lo más inteligente… eh… la única cosa inteligente que ha dicho en su vida -dijo Fred tratando de animar a todos.
-Dudley, -dijo Harry- por primera vez en tu vida, hablas con sentido común.
Sabía que la batalla estaba ganada. Si Dudley estaba lo bastante asustado como para aceptar la ayuda de la Orden, sus padres le acompañarían; No se discutiría la cuestión de separarse de su cachorrito.
- ¿Cachorrito? -preguntaron varias personas antes de estallar en carcajadas
Harry miró fijamente al reloj de carrillón que había sobre la repisa de la chimenea.
-Llegarán aquí en unos cinco minutos, -dijo, y antes de que los Dursley replicaran, abandonó la habitación. La perspectiva de separarse… probablemente para siempre… de su tía, su tío y su primo era algo que podía contemplar bastante alegremente, pero había no obstante una cierta tensión en el aire. ¿Qué decirse los unos a los otros después de dieciséis años de sólido desagrado?
Las risas de Sirius y Remus murieron al escuchar aquello. Harry no debería haber vivido así, debería haber tenido una vida feliz junto a sus padres o con Sirius.
De vuelta en su habitación, Harry se paseó sin rumbo fijo con su mochila, después metió un par de golosinas para lechuza de la jaula de Hedwig.
-Nos marcharemos pronto, muy pronto, -le dijo Harry-. Y entonces podrás volar de nuevo.
Sonó el timbre de la puerta. Harry dudó, después volvió a salir de su habitación y bajó las escaleras. Era mucho esperar que Hestia y Dedalus trataran con los Dursley por su cuenta.
-¡Harry Potter! -chilló una voz excitada en el momento en que Harry abrió la puerta; un hombre pequeño con un sombrero alto color malva estaba inclinándose ante él con una profunda reverencia- ¡Un honor, como siempre!
Harry puso los ojos en blanco, no tenía nada en contra de Dedalus pero deseaba que superara la emoción que sentía cada vez que él lo veía.
-Gracias, Dedalus, -dijo Harry, otorgando una pequeña y avergonzada sonrisa a una Hestia de pelo oscuro-. Es realmente amable por vuestra parte hacer esto… Están aquí, mi tía, mi tío y mi primo…
-me pregunto cómo sacaron la pajita más corta y se quedaron con la tarea de ir por los Dursley-murmuró Bill.
- Honestamente, Dedalus está casi tan loco como papá por los muggles-dijo Charlie que a pesar de no vivir en la madriguera había estado en algunas reuniones antes de irse a Rumania-. Incluso se pudo ofrecer como voluntario.
- Eso es verdad-se rio-. pero dudo que Hestia lo haya hecho.
-¡Buen día tengáis, parientes de Harry Potter! -dijo Dedalus
Harry resopló ante esto.
- No creo que les guste ser llamados así -dijo Ginny mientras varias personas rieron.
Alegremente, entrando a zancadas en el salón.
Los Dursley no parecían en absoluto felices de que se dirigieran a ellos así; Harry casi esperaba otro cambio de opinión. Dudley se encogió contra su madre ante la visión de la bruja y el mago.
Harry rio a esto.
-Veo que ya han hecho el equipaje y están listos. ¡Excelente! El plan, como Harry les habrá contado, es simple, -dijo Dedalus, sacando un inmenso reloj de bolsillo de su chaleco y examinándolo-. Debemos partir antes de que lo haga Harry. Debido al peligro de utilizar magia en su casa… siendo Harry todavía menor de edad, eso podría proporcionar al Ministerio una excusa para arrestarle…
- Uhm… así que al parecer el Ministerio tampoco me va a querer en un futuro-dijo Harry con indiferencia
Tendremos que conducir, digamos, diez millas o así, antes de Desaparecer hasta una localización segura que hemos escogido para ustedes.
-¿Sabe conducir, verdad? -preguntó a Tío Vernon cortésmente.
Harry negó con la cabeza, no era una buena pregunta si uno estaba tratando de convencer a los Dursley para ir con ellos.
-¿Que si sé…? ¡Por supuesto que sé endemoniadamente bien cómo conducir! -balbuceó Tío Vernon.-Muy astuto por su parte, señor, muy astuto. Yo personalmente me vería absolutamente embaucado por todos esos botones y palancas, -dijo Dedalus. Tenía claramente la impresión de estar haciendo un cumplido a Vernon Dursley, que estaba perdiendo visiblemente la confianza en el plan con cada palabra que Dedalus pronunciaba.
-Ni siquiera puede conducir, -murmuró por lo bajo, su mostacho se sacudía indignadamente, pero afortunadamente ni Dedalus ni Hestia parecieron oírle.
-Tú, Harry, -continuó Dedalus- esperarás aquí por tu guardia. Ha habido unos pequeños cambios en los arreglos…
Varias personas levantaron una ceja ante eso. Todos ellos pensaron en el primer capítulo y tenían la esperanza de que a la orden se le hubiera ocurrido algo para mantener a Harry a salvo.
-¿Qué quieres decir? -dijo Harry al instante-. Pensaba que Ojoloco iba a venir y llevarme en una Aparición Conjunta.
-No puede ser, -dijo Hestia tensamente-. Ojoloco te lo explicará.
Los Dursley que había escuchado todo esto con miradas de absoluta incomprensión en sus caras, saltaron cuando se oyó una voz diciendo "'¡Aprisa!". Harry miró alrededor de la habitación antes de comprender que la voz había sido emitida por el reloj de bolsillo de Dedalus.
- Muy cierto, operamos en un horario muy apretado, -dijo Dedalus, asintiendo hacia su reloj y volviendo a metérselo en el chaleco-. Estamos intentando sincronizar tu partida de la casa con la Desaparición de tu familia, Harry; así el encantamiento se romperá en el momento en que todos estemos de camino a la seguridad. -Se giró hacia los Dursley -. Bueno, ¿todo recogido y listos para marchar?
Ninguno de ellos le respondió. Tío Vernon todavía miraba consternado el bulto en el bolsillo del chaleco de Dedalus.
-Quizás deberíamos esperar fuera en el vestíbulo, Dedalus -murmuró Hestia. Sentía claramente que demostraría falta de tacto permanecer en la habitación mientras Harry y los Durlsey intercambiaban amorosas y posiblemente tristes palabras de despedidas.
- Como si eso fuera a pasar algún día -dijo Harry rodando los ojos. Otra vez se dibujaron miradas de tristezas. La que no se esperaba y no vio, ya que no estaba mirando a nadie, era la de Snape. No quería volver a pensar en el muchacho, y trató de convencerse a sí mismo que sería igual de arrogante que su padre. Definitivamente no quería escuchar que Harry y él tenían algo en común, que ambos odiaban el hogar donde vivían.
-No hay necesidad, -murmuró Harry, pero Tío Vernon hizo cualquier otra explicación innecesaria diciendo ruidosamente.
-Bueno, esto es un adiós entonces, chico.
Balanceó hacia arriba su brazo derecho para estrechar la mano de Harry, pero en el último momento pareció incapaz de afrontarlo, y simplemente cerró el puño y empezó a balancearse hacia atrás y hacia adelante como un metrónomo.
-¿Listo, Diddy? -preguntó Tía Petunia, comprobando meticulosamente el cierre de su bolso de mano para evitar mirar a Harry.
Molly apretó los labios, estaba encontrando cada vez más difícil no decir nada acerca de esas personas totalmente desagradables. ¿Cómo podía simplemente ignorarlo de esa manera?
Dudley no respondió, sino que se quedó allí de pie con la boca ligeramente entreabierta, recordándole a Harry un poco al gigante, Grawp.
- ¡Conoces a un gigante! -exclamó Molly alarmada.
- No -dijo Harry sacudiendo su cabeza-. Aún no.
- Bueno, supongo que es algo que pasará -dijo Ron que se veía pálido.
- Me pregunto si esto tiene que ver con Hagrid -reflexionó Hermione tan pálida como Ron.
- No digan eso -se quejó McGonagall, a ninguno de los miembros de la Orden le gustó que Hagrid hubiera demorado tanto en su misión y ni que dijera el por qué se había tardado tanto. McGonagall sacudió su cabeza para alejar ese pensamiento, pero el problema era que le pareció una explicación probable para lo que había sucedido.
-Vamos entonces, -dijo Tío Vernon.
Ya estaba alcanzando la puerta del salón cuando Dudley murmuró.
-No entiendo.
- ¿Qué no entiendes, popkin? -preguntó Tía Petunia, mirando a su hijo.
Dudley alzó una mano grande como un jamón y señaló a Harry.
- ¿Por qué él no viene con nosotros?
- ¿Qué? - dijo Harry levantando una ceja. Sonaba como si Dudley se preocupara por lo que le pasara.
- Porque no quiere ir con ustedes -dijeron varias personas señalando lo obvio.
Tío Vernon y Tía Petunia se quedaron congelados donde estaba, mirando a Dudley como si acabara de expresar el deseo de convertirse en bailarina.
Varias personas bufaron.
- Habría sido un espectáculo digno de ver -dijo Ron riendo
-¿Qué? -dijo Tío Vernon ruidosamente.
-¿Por qué no bien él también? -preguntó Dudley.
-Bueno, él… no quiere, -dijo Tío Vernon, girándose para mirar a Harry y añadiendo-. No quieres, ¿verdad?
-En lo más mínimo, -dijo Harry.
-Ahí tienes, -dijo Tío Vernon a Dudley-. Ahora vamos, salgamos.
Salió marchando de la habitación. Oyeron la puerta delantera abrirse, pero Dudley no se movió y después de unos pocos pasos vacilantes Tía Petunia también se detuvo.
-¿Y ahora qué? -ladró Tío Vernon, reapareciendo en el umbral.
Parecía que Dudley estaba luchando con conceptos demasiado difíciles para expresarlos con palabras. Varios momentos después de aparentemente dolorosa lucha interna dijo.
-¿Pero adónde va a ir?
- Suena… ¿preocupado por ti? -dijo Hermione interrogante. Aunque no sonaba como tal.
- Eso es lo que estaba pensando-dijo Harry con voz similar-. Me pregunto de donde salió eso.
Tía Petunia y Tío Vernon se miraron el uno al otro. Estaba claro que Dudley les estaba asustando. Hestia Jones rompió el silencio.
-Pero… seguramente sabes adónde va tu primo. -dijo, con aspecto desconcertado.
-Indudablemente lo sabemos, -dijo Vernon Dursley-. Se larga con una panda de los vuestros, ¿verdad? Vale, Dudley, entremos en el coche, ya has oído a este hombre, tenemos prisa.
Todos hicieron una mueca ante esto, ¿Cómo podía preocuparse tan poco por Harry?
De nuevo, Vernon marchó alejándose hacia la puerta delantera, pero Dudley no le siguió.
-¿Se larga con una panda de los nuestros? -Hestia estaba indignada. Harry se había encontrado con esta actitud antes. Las brujas y magos parecían sorprendidos porque sus parientes vivos más cercanos no mostraran el más mínimo interés en Harry Potter.
-Está bien, -la tranquilizó Harry-. No importa, de verdad.
- Sí importa Harry -susurró Hermione-. Es horrible.
- No me importa -dijo Harry con indiferencia
-¿No importa? -repitió Hestia, alzando la voz-. ¿No comprende esta gente por lo que has tenido que pasar? ¿El peligro en el que estás? ¿La posición única que tienes en el corazón del movimiento anti-Voldemort?
- Claro que no saben, ni siquiera saben quién es el señor cosita -dijo Fred.
Harry se vio obligado a reír ante el comentario, no le gustó el tono de la última pregunta de Hestia
-Eh… no, no lo comprenden, -dijo Harry-. Creen que soy un desperdicio de espacio, en realidad, pero estoy acostumbrado…
-Yo no creo que seas un desperdicio de espacio.
Si Harry no hubiera visto moverse los labios de Dudley,
Harry miró extrañado al libro nuevamente, sin estar seguro de creer lo que McGonagall había leído.
No se lo habría creído. Como así fue, miró fijamente a Dudley durante varios segundos antes de aceptar que debía haber sido su primo el que había hablado por una razón, Dudley se había vuelto rojo. El propio Harry estaba avergonzado y atónito.
-Bueno… eh… gracias, Dudley
De nuevo, Dudley pareció acosado por pensamientos demasiado difíciles de manejar, a juzgar por su expresión antes de murmurar.
-Me salvaste la vida.
Con esto Harry frunció el ceño, si hablaba de los dementores entonces el cambio en su primo estaba ocurriendo ahora. Se preguntaba qué pasaría cuando volviera a casa de los Dursley, ¿Dudley en realidad lo trataría…bien?
-En realidad no, -dijo Harry-. Habría sido tu alma lo que se hubiera llevado el dementor…
Miraba con curiosidad a su primo. No habían tenido virtualmente ningún contacto durante este verano, ya que Harry había venido a Privet Drive muy brevemente, y había permanecido mucho tiempo en su habitación.
Ahora se le ocurría a Harry, sin embargo, que la taza de té frio con lo que había tropezado esa mañana podría no haber sido una trampa estúpida después de todo. Aunque algo conmovido, se sintió no obstante bastante aliviado de que Dudley pareciera haber agotado su capacidad de expresar sus sentimientos.
- Sí, me imagino -dijo Harry.
- ¿Significa que no quieres seguir conmoviéndote con él? -preguntó George
- ¡George! -reprendió Molly, pero Harry rio.
Después de abrir la boca una o dos veces más, Dudley cayó en un silencio con la cara escarlata.
Tía Petunia estalló en lágrimas. Hestia Jones le lanzó una mirada aprobadora que cambió a indignación cuando Tía Petunia se adelantó y abrazó a Dudley en vez de a Harry.
-Que dulce, Dudders… -sollozó en el enorme pecho de su hijo-. Que chico tan encantador… dando las gracias…
- Eh… no le dio las gracias -dijo Tonks.
- Sí, pero viniendo de Dudley eso es bastante -dijo Harry.
-¡Pero no ha dado las gracias en absoluto! -dijo Hestia indignada-. ¡Solo ha dicho que cree que Harry no es un desperdicio de espacio!
-Sí, pero viniendo de Dudley eso es como un "te quiero", -dijo Harry; desgarrado entre la molestia y el deseo de reír cuando Tía Petunia continuó abrazada a Dudley como si este acabara de salvar a Harry de un edificio en llamas.
-¿Venís o no? -rugió Tío Vernon, reapareciendo de nuevo en la puerta del salón-. ¡Creía que teníamos un horario apretado!
-Si… si, lo tenemos, -dijo Dedalus Diggle, que había estado observando estos intercambios con un aire de diversión y ahora parecía estar rehaciéndose-. Realmente debemos marcharnos, Harry…Se adelantó y estrechó la mano de Harry con las dos suyas.
– …buena suerte. Espero que nos veamos de nuevo. Las esperanzas del mundo mágico descansan sobre tus hombros.
- Sin presiones - dijo Fred riendo
-Oh, -dijo Harry- claro. Gracias.
-Adiós, Harry -dijo Hestia, también estrechando su mano-. Nuestros pensamientos están contigo.
-Espero que todo vaya bien, -dijo Harry con una mirada hacia Tía Petunia y Dudley.
-Oh, estoy seguro de que terminará siendo el mejor de los viajes, -dijo Diggle alegremente,
- Ven, completamente loco -dijo Charlie riendo
Saludando con su sombrero mientras abandonaba la habitación. Hestia le siguió.
Dudley se soltó gentilmente del abrazo de su madre y se acercó a Harry, quien tuvo que reprimir la urgencia de amenazarle con magia.
- No creo que te haga algo -dijo Hermione.
- Lo sé, pero no estoy acostumbrado a que venga hacia mí sin que tenga intención de amenazarme de alguna manera -dijo Harry
Entonces Dudley extendió su gran mano rosa..
-Caray, Dudley, -dijo Harry sobre los renovados sollozos de Tía Petunia- ¿Los dementores afectaron tu personalidad?
Varios se echaron a reír, aunque Sirius se estremeció. Su personalidad sí que cambió mucho debido a los dementores
-Supongo, -murmuró Dudley-. Hasta luego, Harry.
-Si… -dijo Harry, cogiendo la mano de Dudley y estrechándola-. Quizás. Cuídate, Gran D.
Dudley casi sonrió, después salió de la habitación. Harry oyó sus pesados pasos sobre la grava del camino de entrada, y después una puerta de coche que se cerraba.
Tía Petunia, cuya cara había estado enterrada en su pañuelo, levantó la mirada ante el sonido. No parecía haber esperado encontrarse a solas con Harry. Se metió apresuradamente el pañuelo en el bolsillo y dijo.
-Bueno… adiós, -y marchó hacia la puerta sin mirarle.
-Adiós, -dijo Harry.
Ella se detuvo y miró hacia atrás. Por un momento Harry tuvo el extraño presentimiento de que quería decirle algo; le lanzaba una extraña y trémula mirada y parecía a punto de hablar, pero entonces, con una pequeña sacudida de la cabeza, salió a toda prisa de la habitación tras su marido y su hijo.
- Ese fue el final del capítulo -dijo McGonagall-. ¿Quién quiere leer?
- Creo que yo lo haré -dijo Dumbledore y cogió el libro de las manos de McGonagall.
N/T: Bien, aquí tienen otro capítulo más. Nos leemos en el siguiente.
