Descargo de responsabilidad: Los personajes y lugares pertenecen a JoTaKa Rowling, y la historia es una traducción autorizada del fic: "Changing the Future: Reading the Deathly Hallows" de Choice HP.

Resumen: Harry Potter se encuentra en su quinto año cuando de repente es absorbido por un hechizo y trasladado hacia una sala (la sala de los menesteres) pero no está solo, Hermione, los Weasley, Remus, Sirius, Tonks, Dumbledore, McGonagall, Severus y Draco, se encuentran con él para leer un libro que ha sido traído desde el futuro por TRL…


Capítulo 4:

Los siete Potter

- Los siete Potter -Leyó Dumbledore-. Título curioso.

- ¿Qué quiere decir con eso? -preguntó Remus alzando una ceja, muy seguro de que solo existía un Potter en el mundo mágico.

- Tengo algunas teorías -dijo Dumbledore, pero no respondió más.

Harry subió corriendo a su habitación y se acercó a la ventana justo a tiempo de ver cómo el coche de los Dursley salía por el camino de la casa y enfilaba la calle. Distinguió el sombrero de copa de Dedalus en el asiento trasero, entre tía Petunia y Dudley.

El coche torció a la derecha al llegar al final de Privet Drive y los cristales de las ventanillas se tiñeron de rojo un instante, bañados por la luz del sol poniente; luego se perdió de vista.

Cogió la jaula de Hedwig,la Saeta de Fuego y la mochila, le echó una última ojeada a su dormitorio, mucho más ordenado de lo habitual, y bajo otra vez con andares desgarbados al recibidor. Dejó la jaula, la escoba y la mochila junto al pie de la escalera. Oscurecía rápidamente y el recibidor estaba quedando en penumbra. Le producía una sensación extrañísima estar allí plantado, en medio de aquel completo silencio, sabiendo que se disponía a abandonar la casa por última vez. En otras ocasiones, cuando se quedaba solo porque los Dursley salían a divertirse. Las horas de soledad suponían todo un lujo, pues iba a la cocina, cogía algo que le apetecía de la nevera y subía para jugar con el ordenador de Dudley, o encendía el televisor y zapeaba a su antojo. Recordando esos momentos tuvo una extraña sensación de vacío;

- ¿Así que te gusta la casa? -dijo Sirius.

- La casa no era mala -admitió Harry que tenía una extraña sonrisa mientras recordaba los tiempos que el libro mencionaba.

- ¿No quieres echarle un último vistazo a la casa? —Le preguntó a Hedwig, que seguía enfurruñada, con la cabeza bajo el ala.

- No, creo que lo único que quiere hacer es volar -dijo Charlie.

-. No volveremos a pisarla, ¿sabes? ¿No te gustaría recordar los momentos felices que hemos pasado aquí? Mira ese felpudo,

- ¿El felpudo? -cuestionaron muchos mientras reían.

- Creo que has perdido el juicio amigo -le dijo Ron

Por ejemplo. ¡Qué recuerdos! Dudley vomitó encima de él después de que lo salvara de los dementores. Y resulta que el pobre estaba agradecido y todo, ¿te imaginas? … Y el verano pasado Dumbledore entró por esa puerta…

- ¿En serio? -dijo Harry-. ¿Por qué haría eso, señor?

Dumbledore frunció el ceño, sin saber que decir, y fue entonces que Harry recordó lo enojado que estaba con el director en aquel momento. La aparición del libro y el hecho que Dumbledore ahora lo trataba con normalidad lo hizo olvidarse de su enojo, pero ahora lo había vuelto a recordar.

Como si hubiera leído su mente, Dumbledore dijo, con un profundo suspiro.

- No sé Harry, pero parece que mi intento por mantener mi distancia contigo no ha funcionado.

- ¿Y porque ha estado tratando de poner distancia entre nosotros? -preguntó Harry un poco acalorado.

Dumbledore miró a Harry directamente a los ojos y con alivio se dio cuenta que en los ojos del chico no había ninguna de las señales que había visto la última vez que lo miró.

- Tenía miedo de que Voldemort hiciera algo cuando se enterara de que sus mentes estaban conectadas, de hecho, estuve pensando en que Severus te enseñara oclumancia para que Voldemort no afecte tu mente.

- ¿Quiere decir que no debería tener más visiones? -dijo Harry levantando una ceja y luego no pudo evitar mirar a Arthur. La mayoría de la sala miraba al Sr. Weasley, aunque Charlie, Fleur y Draco veían a Harry confundidos. Harry tenía que admitir que sería bueno, ya que no quería estar en la mente de Voldemort nuevamente… -. ¿Pero no fue bueno que…?… Quiero decir… el señor Weasley…

- Sí, fue bueno que pudieras ayudar a Arthur -dijo Dumbledore-. Pero te adentraste mucho en la conciencia de Voldemort y ahora él es consciente de la conexión que hay entre ustedes dos. Incluso me pareció ver algo de esto cuando te miré antes de enviarte a Grimmauld Place.

Harry tragó saliva, no le gustaba aquello y sabía a lo que Dumbledore se refería.

- Entonces, ¿Por qué responde a todas mis preguntas ahora? -dijo sin querer pensar en esa conexión.

- No creo que Voldemort pueda llegar a ti en este lugar -dijo Dumbledore-. Y al parecer ahora vas a empezar a saber lo que se te está ocultando.

- ¿Y qué significa eso? -preguntó Harry tratando de que no se le note la hostilidad que sintió en ese momento en la voz.

Dumbledore lo miró con seriedad, como si no quisiera decir lo que estaba a punto de decir, pero se obligó a sí mismo de hacerlo. Ya no tenía sentido no decirle nada al niño por más tiempo, el libro iba a contar más historias complejas, ellos iban a saber y no había nada que pudiera hacer para impedirlo. Además, Harry necesita saber la verdad, sin importaba lo terrible que fuera.

- Había una profecía antes que nacieras, acerca de alguien que tenía el poder para derrotar al Señor Oscuro -dijo Dumbledore, quien tenía la intención de dar a Harry la profecía completa pero no le pareció correcto hacerlo en frente de tanta gente, por lo que solo se conformó con decir lo que Voldemort conocía-. "Nacido de los que lo han desafiado tres veces, vendrá al mundo al concluir el séptimo mes…

- ¿Yo? -dijo Harry, haciendo que varias personas se quedaran sin aliento.

- No tenías que ser tú necesariamente, Harry, había otro chico a la cual la profecía se pudo haber referido -dijo Dumbledore gravemente-. Neville Longbottom.

Hubo más jadeos ante esto.

- Entonces tal vez no soy yo… -empezó a decir Harry.

- Desafortunadamente, no hay duda de que tú eres el niño de la profecía -dijo Dumbledore-. Y el Señor Tenebroso lo señalará como su igual … -añadió otra línea de la profesía en voz baja y la mano de Harry se trasladó hacia su cicatriz sin pensar.

- Así que por eso fue a por mí cuando era un bebé… por eso -dijo Harry finalmente después de tomarse un tiempo para pensar y que por eso su familia había sido asesinada.

- Sí -dijo Dumbledore simplemente.

-creo que debería leer-dijo Harry cruzándose de brazos, tenía que pensar en eso.

Harry perdió el hilo de lo que estaba diciendo y la lechuza no lo ayudó a recuperarlo, sino que siguió inmóvil, sin sacar la cabeza. Harry se puso de espaldas a la puerta de entrada.

—Y aquí, Hedwig —prosiguió, abriendo la alacena que había debajo de la escalera—

- Oh no -murmuró Harry, aunque apenas escuchaba no pudo evitar saber dónde se dirigía esto y era muy consciente de que jamás se lo dijo a nadie.

, es donde dormía antes.

- ¿QUÉ? - gritaron todos en la sala, incluyendo a Snape y Draco. Draco no podía creer que el famoso Harry Potter había sido tratado de esa forma, mientras que Snape estaba enojado. Enojado porque parecía tener algo en común con Harry, y más enojado aún por no poder reconocerlo.

- ¡TU… ELLOS… EN UNA ALACENA! -fue el grito que se escuchó más en la sala y provenía de Molly Weasley, aunque no fue la única en gritar. Todos estaban indignados por esto, McGonagall parecía estar gritándole a Dumbledore, mientras él se veía muy serio.

Sirius se paseaba por la habitación, gruñendo, su enojo más allá de las palabras. Su mente iba y venía entre el deseo de maldecir a los Dursley por el trato hacia su ahijado, a su enojo consigo mismo y con la rata por no haber estado ahí para Harry.

Remus temblaba en su asiento por lo que estaba sintiendo. Él sabía lo que era estar confinado en un espacio pequeño, encerrado detrás de una puerta, sabía del dolor y el temor con el que había vivido Harry. Pero existía una razón por la cual tenía que estar bajo llave y además solo era una vez al mes… Harry no merecía aquello, nunca le hizo nada a los muggles con los que vivía. Remus sentó que alguien le puso la mano en el hombro y no le fue necesario mirar para saber que era Tonks, podía sentir el alivio en su tacto, aunque no lo demostró mucho, se sintió mejor cuando ella estaba cerca.

Ginny miraba a Harry, incapaz de apartar sus ojos de él. Aunque, por supuesto, Harry no estaba mirando a nadie. No, él se mostró mirando al suelo, avergonzado por lo que acababa de decir el libro. No le gustó que los Dursley fueron mencionados, exponiendo su pasado para que todos lo sepan. Ella podía entenderlo, nunca le gustaba que le mencionaran su primer año. Solo había pasado unas horas desde que había estado hablando con Harry (Ron y Hermione también) acerca de sus vivencias con la esperanza de que Harry supiera que no estaba siendo poseído… que no tenía que tener miedo, y que ellos no le tenían miedo. Sí, sabía exactamente lo que Harry estaba sintiendo en este momento, el dolor de recordar un momento difícil de tu vida.

Ella ir a consolarlo, pero las palabras no significaban nada en este momento, y ella quería no estaba lo suficientemente cerca para poder abrazarlo. El otro motivo que la mantuvo lejos fueron sus propios recuerdos de la infancia.

Siempre se había imaginado a Harry Potter, siendo el héroe apuesto que siempre iría a su rescate justo a tiempo y luego se enamoraría locamente de ella. Podía sentir lo estúpida que había sido de niña, pensando que ser un héroe era simple y fácil y que rescatarla del peligro no dejaría una marca en ella de por vida. Si, Harry realmente fue un héroe, y la había salvado (y no le hubiera importado que él se enamorara de ella y obtuvieran su feliz por siempre ) pero la realidad era mucho más oscura que su sueño.

- ¿Por no nos lo dijiste? - Hermione susurró en voz baja para que solo Harry y Ron la escucharan.

Harry respiró hondo y se obligó a mirarla (Ron estaba detrás de ella, sus ojos expresaban lo horrible que se sintió) -. Yo no sabía cómo decirlo -dijo Harry, tratándoles de decir con la mirada que no quería hablar de ello.

- Harry… yo… sé que dijiste que ellos eran malos… nunca pensé… -dijo Hermione mordiéndose el labio, tratando de no llorar, pero le resultaba difícil ya que imaginaba a su amigo siendo un niño que habitaba en ese lugar totalmente oscuro.

- Sí, hombre, no puedo creer que estaba celoso de ti -dijo Ron, el odiaba tener que sacar esto a la luz, pero tenía quelo. Harry no quería insistir en ello, no quería hablar de aquello en lo absoluto. Bastaba con que ellos lo supieran, y se aseguraría que nada como esto le volviera a suceder.

- Ronald - Hermione se giró para mirarlo, claramente diciéndole ¿Cómo puedes ser tan insensible? Entonces Harry rio de veras.

- Estoy seguro que ya hemos hablado de ello -dijo Harry.

- Sí, bueno, ¿Cómo podría suponerlo? Tú eres Harry chiflado Potter -dijo Ron se encogió de hombros.

- Sí… -dijo Harry rodando los ojos-. Y tú sabes cómo me gusta eso.

- No te entiendo… -Ron sacudió su cabeza- ¡Piensa en todas las nenas que obtendrías solo con tu nombre!

- Ronald -repitió Hermione, pero esta vez parecía indignada -. Harry no quiere estar con una chica solo por su fama, él quiere realmente conocer a alguien…

- No, Ron tiene un punto, tal vez debería usar mi fama para eso -dijo Harry pensativo-. por supuesto, no estoy seguro que funcione ahora porque todo el mundo piensa que soy un loco.

- Bueno, sabemos que eso va a cambiar en el futuro -dijo Ron (Hermione se cruzó de brazos y murmuro algo de hombres tenían que ser )

- Tal vez -se encogió de hombros Harry que reía ahora junto a Ron.

- Honestamente si alguna vez haces algo así Harry, te maldigo hasta que tu cabeza se desinfle -le susurró Hermione.

Harry rio más fuerte que todos -Hermione, ¿Eso suena realmente a algo que yo haría?

- No -suspiró Hermione-. Pero solo quería advertirte, por si se te cruzaba por la mente hacerlo.

- Bien, me considero advertido -sonrió Harry y ella se acercó para darle un abrazo rápido pero fuerte. Ella no quería que él volviera a pensar sobre lo que se había dicho, no después de que Ron lo había distraído, pero ella necesitaba darle un abrazo, mostrarle que estaba ahí para él.

Luego se volvió hacia Ron y lo abrazó, también. Sabía que Ron había tratado de animar a Harry, tratando de hacer olvidar que estaba en una habitación llena de gente que gritaba por algo que Harry no quería escuchar. Ron siempre parecía saber que hacer exactamente para que Harry se sintiera mejor, mientras que ella siempre trataba de que confrontara sus sentimientos. El abrazo que le dio a Ron fue más corto que el que le dio a Harry. A pesar de ello, sent su cara arder cuando lo abrazó y su corazón empezó a martillar, cuando notó que Ron la había abrazado antes de que ella se separara.

- Ustedes dos son unos idiotas, ¿lo saben no? -les dijo Hermione tratando de cubrir su vergüenza.

- Claro, pero es por eso que nos quieres, ¿verdad? -rio Harry.

- Honestamente Hermione ¿quiere que seamos de otra manera? -agregó Ron con la sonrisa favorita de Hermione.

- No, claro que no -sonrió Hermione a sus chicos.

- Bueno, si ya acabaron con su momento emotivo, trío de oro… -dijo Fred.

- ¿Trío de oro? -preguntó Ron.

- Es como los llaman en la escuela -dijo Ginny.

- ¿En serio? -dijo Ron, sorprendido de que lo incluyeran en algo con eso. Siempre pensó que todos hablaban solamente de Harry, no de los tres.

- Continuemos -dijo Fred.

- Tal vez deberíamos volver a leer el libro -dijo George. Parecía que Harry, Ron, Hermione y todos se han calmado o por lo menos lo suficiente para no gritar más sobre ello.

Tú no me conocías cuando… ¡Caray, que pequeña es! Ya no me acordaba.

Paseó la mirada por los zapatos y paraguas amontonados y recordó que lo primero que veía todas las mañanas al despertar era el interior de la escalera, casi siempre adornado con una o dos arañas.

- Argh, tenías que empeorar las cosas ¿no? -gimió Ron, teniendo cuidado de mantener su tono de voz bajo para que solo Hermione y Harry puedan oírlo.

- Lo siento compañero -dijo Harry riendo, mientras Hermione rodaba los ojos.

Todos parecían estar enfadados nuevamente por la descripción del libro, pero trataban de no hacerlo notorio.

En esa época todavía no conocía su verdadera identidad ni le explicado cómo estaba muerto sus padres ni porque muchas veces ocurrían cosas extrañas en su entorno. Pero Harry todavía recordaba los sueños que ya entonces lo acosaban; sueños confusos en que aparecían destellos de luz verde, y en una ocasión (tío Vernon estuvo a punto de chocar con el coche cuando se lo explicado) una motocicleta voladora…

- ¿soñabas con mi moto? -dijo Sirius, obligándose a que su voz sonara normal pero que se le hacía difícil porque amaba su motocicleta.

- Sí -dijo Harry sonriendo-. fue un bonito sueño también.

- De todas formas ¿Qué le pasó a mi moto? -dijo Sirius dirigiéndose a Remus.

- No estoy seguro -dijo Remus.

- Creo que Hagrid la tiene -dijo Dumbledore.

- Entonces, uhm… creo que debo preguntarle -murmuró Sirius.

De pronto se oyó un rugido ensordecedor fuera de la casa.

- Uhm… parece que voy a oír hablar de mi moto antes de lo que creía -Sirius rio.

Harry se incorporó bruscamente y se golpeó la coronilla con el marco de la pequeña puerta. Se quedó quieto sólo lo necesario para proferir algunas de las palabrotas más selectas de tío Vernon y, frotándose la cabeza, fue tambaleante hasta la cocina. Miró por la ventana que daba al jardín trasero.

Observó unas ondulaciones que recorrían la oscuridad, como si el aire temblara. Entonces empezaron a aparecer figuras, una a una, a medida que se desactivaban sus encantamientos desilusionadores. Hagrid, con casco y gafas de motorista, destacaba en medio de la escena, sentado a horcajadas en una enorme motocicleta con sidecar negro.

- ¡Sí, esa es! -dijo Sirius emocionado y varios se echaron a reír por su reacción.

Alrededor de él, otros desmontaban de sus escobas, y dos de ellos de sendos caballos alados, negros y esqueléticos.

- Thestrals -dijo Harry negando con la cabeza, recordando lo preocupado que estaba por esos caballos con aspecto esqueléticos que tiraban de los carruajes de Hogwarts. Con qué facilidad aparecían en este libro cuando se había preocupado por ellos durante meses hasta que Hagrid se los mostró en su clase.

Harry abrió de un tirón la puerta trasera y corrió hacia los recién llegados. En medio de un griterío de calurosos saludos, Hermione lo abrazó y Ron le dio palmadas en la espalda.

- ¿Todo bien, Harry? —Preguntó Hagrid—. ¿Listo para pirarte?

—Ya lo creo —respondió sonriéndoles a todos—. Pero… ¡no esperaba que vinierais tantos!

—Ha habido un cambio de planes —gruño Ojoloco, que llevaba dos grandes sacos repletos y cuyo ojo mágico enfocaba alternativamente el oscuro cielo, la casa y el jardín con una rapidez asombrosa — Pongámonos a cubierto y luego te lo explicaremos todo.

Harry los guió hasta la cocina. Riendo y charlando, algunos se sentaron en las sillas y sobre las relucientes encimeras de tía Petunia, y otros se apoyaron contra los impecables electrodomésticos. Estaban: Ron, alto y desgarbado; Hermione, que se había recogido la espesa melena en una larga trenza; Fred y George esbozando idénticas sonrisas;

- Oh, Merlín, ¿Por qué están allí? -dijo Molly, mirando a su hijo menor ya sus dos mejores amigos, y luego su mirada se fue hacia los gemelos-. Esto no me gusta.

- Estoy seguro que todo va a estar bien -dijo Arthur calmándola, aunque sus ojos se veían tan preocupados como los de Molly.

-Nunca puedo hacer nada -dijo Charlie frunciendo el ceño, aunque fue lo suficientemente inteligente como para no decirlo en voz alta para que su madre no lo escuchara.

- ¿Deseando no irte a perseguir dragones, eh Charlie? -se rio Bill detrás de él.

… Bill, con tremendas cicatrices y el pelo largo;

- ¿Cicatrices? -Molly abrió la boca y miro la cara de su primogénito como si pudiera ver lo que el libro decía-. ¿Que Paso?

- No lo sé -dijo Bill con el ceño fruncido-. Tiene que haber pasado en el futuro.

… El señor Weasley, con expresión bondadosa, algo más calvo y con las gafas un poco torcidas; Ojoloco, maltrecho, cojo, y cuyo brillante ojo mágico azul se movía a toda velocidad; Tonks, con el pelo corto y teñido de rosa, su color preferido; Lupin, con más canas y más arrugas; Fleur,

- ¿Estoy ahí? -dijo Fleur tan sorprendida como todos en la sala. Parecía estar hablando consigo para luego decir de manera aireada y segura-. por supuesto que me gustaría ayudar a Haggy en todo lo que pueda. Aunque no estoy segura de cómo me pude haber enterado.

- Tal vez eso significa que las cosas van bien entre nosotros- dijo Bill sonriéndole mientras Fleur se ruborizaba.

- Creo que me gusta el sonido de eso -le sonrió ella.

A Molly, por otro lado, no le agradaba ni un ápice el sonido de aquello, ¿Qué había hecho esa chica para que su hijo la mirara así?

- ¿Por qué tengo la sensación de que vamos a tener que lidiar con Fleur mucho más en el futuro? -gruño Ginny a Ron y Hermione.

- Ella, obviamente, está ahí para ayudar a Harry -susurró Hermione, aunque era evidente que no tenía simpatía solo estaba tratando de mantenerse neutral.

Esbelta y hermosa, luciendo su larga y rubia cabellera; Kingsley, negro, calvo y ancho de hombros; Hagrid, con el pelo y la barba enmarañados, encorvado para no darse contra el techo, y Mundungus Fletcher, alicaído, desaliñado y bajito, de mustios ojos de basset y pelo apelmazado. Harry tuvo la impresión de que su corazón se agrandaba y resplandecía ante aquel panorama; los muchísimo a todos, incluso a Mundungus, a quien había intentado estrangular la vez que se vieron.

- ¿Por qué quise estrangularlo? -preguntó Harry con una sonrisa divertida.

- Compañero si tú no lo sabes, menos nosotros -se rio Fred

- Aunque capaz sea porque te haya robado añadió Sirius

—Creía que estabas protegiendo al primer ministro muggle, Kingsley —comentó.

—Puede pasar sin mí por una noche. Tú eres más importante.

- ¿Has visto esto, Harry? Excluir Tonks, encaramada en la izquierda lavadora, y agitó la mano mostrándole el anillo que lucía en un dedo.

Tonks sonrió ante la mención de su matrimonio y when notó que Remus estaba casi sonriendo, se sent casi mareada.

- ¿Os habéis casado? —Pregunto Harry mirándola, y luego a Lupin.

- Hm… soy yo la que te dio la noticia, mírame Harry-dijo Tonks haciendo un mohín, o al menos lo intentó, pero no pudo quitar la sonrisa de su rostro.

- Lo lamento, Tonks -dijo Harry riendo de la expresión de Tonks.

- Espera un segundo… ¿se casaron? -exclamó Charlie.

- Eh… sí, lo dijeron en el primer capítulo -dijo Tonks.

- Bueno yo no estaba aquí en ese momento, ¿no? -resopló Charlie mientras sus oídos se ponían rojos.

- Estás bien con esto, ¿no? -dijo Tonks un poco sorprendida por la reacción de su amigo.

Charlie rodó los ojos ante eso-. Por supuesto que lo estoy, solo necesito hacer algo.

- Er… ¿Qué? -dijo Tonks estrechando sus ojos hacia él.

- Bueno ya que tu pariente masculino más cercano o es el mejor amigo de este tipo o un gran tonto, es mi trabajo decir algo como tu mejor amigo -dijo Charlie mirando a Remus.

- Si quieres seguir siendo mi amigo será mejor que te calles-dijo Tonks mirándolo

Charlie no dijo nada, pero la mirada que le estaba dando a Remus hablaba de forma más clara que las palabras que pensaba decir.

- Eres un idiota Charlie Weasley, eso es lo que eres -resopló Tonks.

- Está bien Tonks -sonrió Remus-. No me importa

—Lamento que no pudieras asistir a la boda, Harry. Fue una ceremonia muy discreta.

- ¡Que alegría! ¡Felici…!

—Bueno, bueno, más adelante ya habrá tiempo para cotilleos —intervino Moody en medio del barullo, y todos se callaron. Dejó los sacos en el suelo y se volvió hacia Harry—. Como supongo que te habrá contado Dedalus, hemos tenido que desechar el plan A, puesto que Pius Thicknesse se ha pasado al otro bando. Por consiguiente, nos hallamos ante un grave problema. Ha amenazado con encarcelar a cualquiera que conecte esta casa a la Red Flu, ubique un traslador o entre o salga mediante Aparición. Y todo eso lo ha hecho, en teoría, para protegerte e impedir que Quien-tú-sabes venga a buscarte, aunque no tiene sentido, porque el encantamiento de tu madre ya se encarga de esas funciones. Lo que ha hecho en realidad es impedir que salgas de aquí de forma segura.

Segundo problema: eres menor de edad, y eso significa que todavía tienes activado el Detector.

- ¿El Detector? No…

- No sabes realmente nada de nada, Potter -dijo Draco.

Harry lo fulminó con la mirada, y no fue el único.

- Solo estoy diciendo que alguien como tú, debería saber por lo menos lo de nuestro mundo -dijo Draco

- ¡El Detector, el Detector! —Repitió Ojoloco, impaciente—. El encantamiento que percibe las actividades mágicas realizadas en torno a los menores de diecisiete años, y que el ministerio emplea para descubrir las infracciones del Decreto para la moderada limitación de la brujería en menores de edad. Si alguno de nosotros hiciera un hechizo para sacarte de aquí, Thicknesse lo sabría, y también los mortífagos.

Pero no podemos esperar a que se desactive el Detector, porque en cuanto cumplas los 17 años perderás toda la protección que te proporciono tu madre. Resumiendo: Pius Thicknesse cree que te tiene totalmente acorralado.

Harry a su pesar, estaba de acuerdo con lo que creía ese tal Thicknesse.

-vamos Harry, tenemos todo fríamente calculado –dijo Fred.

-no deberías rechazarnos así de rápido-dijo George.

- ¿Y qué vamos a hacer?

—Utilizaremos los únicos medios de transporte que nos quedan, los únicos que el Detector no puede descubrir, porque no necesitamos ningún hechizo para utilizarlos: escobas, thestrals y la motocicleta de Hagrid.

Harry entrevió algunos fallos en ese plan; sin embargo, no dijo nada y dejó que Ojoloco siguiera con su explicación.

—Veamos. El encantamiento de tu madre solo puede romperse si se dan dos circunstancias: que alcances la mayoría de edad, o… —Moody abarcó con un gesto del brazo toda la inmaculada cocina— que ya no llames hogar a esta casa. Tus tíos y tú vais a tomar distintos caminos esta noche, consciente de que nunca volveréis a vivir juntos, ¿correcto? —Harry asintió—. De modo que esta vez, cuando te marches, ya no podrás regresar, y el encantamiento se romperá apenas salgas de su radio de alcance. Así pues, hemos decidido romperlo antes de hora, porque la otra opción es esperar a que Quien-tu-sabes venga aquí y te capture el día de tu cumpleaños.

- No me gusta este plan -murmuró Harry.

Lo único que tenemos a nuestro favor es que Quien-tú-sabes ignora que vamos a trasladarte esta noche,

- Eso no es verdad… y no lo sabemos -dijo Molly preocupada, y Arthur a la apretó firmemente.

Todos en la sala parecían estar preocupados ante esa aseveración y por lo que iba a suceder.

Porque hemos dado una pista falsa al ministerio: cree que no te marchas hasta el día treinta. Sin embargo, estamos hablando de Quien-tu-sabes, así que no podemos fiarnos simplemente de que él tenga la fecha equivocada; de seguro que hay un par de mortífagos patrullando el cielo por esta zona, por si acaso. Por eso les hemos dado la mayor protección a una docena de casas diferentes. Todas parecen un buen sitio donde esconderte y todas tienen alguna relación con la Orden: mi propia casa, la de Kingsley, la de tía Muriel… Me sigues, ¿verdad?

—Si… si —contestó Harry, no del todo sincero, porque todavía veía un gran fallo en el plan.

- ¿Cuál? -dijo Sirius.

- Probablemente sería obvio hacia dónde vamos cuando vean a catorce personas a una sola dirección-dijo Harry con ojos ansiosos, pues estaría pensando en el título del capítulo.

-Muy bien. Pues iras a la casa de los padres de Tonks. Cuando te encuentres dentro de los límites de los sortilegios protectores que hemos puesto en esa casa, podrás utilizar un traslador para llegar a La Madriguera. ¿Alguna pregunta?

—Pues… sí. Quizá al principio ellos no sepan a cuál de las doce casas seguras voy a ir, pero ¿no resultara evidente cuando… —hizo un rápido recuento— vean a catorce personas volando hacia la casa de los padres de Tonks?

- Uhm… pienso que podrías tener razón con tu suposición Harry -dijo Sirius pensativo.

- Idiota -dijo Remus sacudiendo su cabeza, aunque las personas se rieron del chiste de Sirius.

- ¡Vaya —masculló Moody—, se me ha olvidado mencionar la clave fundamental! Es que no verán a catorce personas volando hacia la casa de los padres de Tonks, porque habrá siete Harry Potter surcando el cielo esta noche,

- ¡No! -dijo Harry moviendo la cabeza- ¡De ninguna manera!

- En realidad parece un buen plan -dijo Hermione mordiéndose el labio nerviosamente-. podría confundir a los mortífagos… podría ser nuestra única oportunidad de escapar de ellos.

- Pero sería más peligro hacerse pasar por mí -dijo Harry, rogando que ella entendía que no podía perder a nadie más solo por el hecho de protegerlo.

- Sí, lo sé -dijo Hermione y él pudo ver que entendió-. Pero eso no va a evitar que te ayudemos.

Harry suspiró y agacho la cabeza, no había nada más que pudiera decir.

Cada uno con un acompañante, y cada pareja se dirigirá a una casa segura diferente.

Moody sacó de su capa un frasco que contenía un líquido parecido al barro. Y no hizo falta que dijera nada más: Harry comprendió de inmediato el resto del plan.

- ¡No! —Gritó, y su voz resonó en la cocina—. ¡Ni hablar!

- ¡Merlín, nunca me hubiera imaginado que reaccionarías de esa manera! -dijo Fred burlándose.

—Ya les advertí que te lo tomarías así —intervino Hermione con un deje de autocomplacencia.

- ¡Si creéis que voy a permitir que seis personas se jueguen la vida…!

—Como si fuera la primera vez que lo hacemos —terció Ron.

- ¡Esto es diferente! ¡Haceros pasar por mí, vaya idea!

—Mira, a nadie le hace mucha gracia, Harry oferta Fred con seriedad—. Imagínate que algo sale mal y nos quedamos convertidos en unos imbéciles escuálidos y con gafitas para toda la vida.

- Ese es un buen punto Fred, no me gustaría que eso pasara -dijo Fred al libro.

Harry no sonrió y razonó:

—No podréis hacerlo si yo no coopero. Necesitáis pelo de mi cabeza.

- ¡Vaya! Eso echa por tierra nuestro plan —intervino George—. Es evidente que no hay ninguna posibilidad de que entre todos te arranquemos unos cuantos pelos.

—Sí, claro, trece contra uno que ni siquiera puede emplear la magia. Lo tenemos muy mal, ¿eh? —Añadió Fred.

Varios rieron por eso.

-es bueno saber que no perderemos nuestro sentido del humor en el futuro-George riendo.

—Muy gracioso —le espetó Harry—. Me parto de risa.

—Si hemos de hacerlo por la fuerza, lo haremos —gruñó Moody y su ojo mágico tembló un poco mientras miraba fijamente a Harry—. Todos los que estamos aquí somos mayores de edad, Potter, y estamos dispuestos a correr el riesgo.

Mundungus se encogió de hombros e hizo una mueca; el ojo mágico se desvió hacia un lado para observarlo.

- No me gusta eso -murmuró Hermione, parecía claro que a él no le gustaba estar ahí.

- A mí tampoco -dijo Dumbledore, quien sabía que Mundungus se iría a la primera señal de peligro.

—Será mejor que no sigamos discutiendo. El tiempo pasa. Arráncate ahora mismo unos pelos, muchacho.

—Esto es una locura. No hay ninguna necesidad de…

- ¿Que no hay ninguna necesidad? —Gruñó Moody—. ¿Con Quién-tú-sabes campando a sus anchas y con medio ministerio en su bando? Con suerte, Potter, se habrá tragado el cuento y se estará preparando para tenderte una emboscada el día treinta, pero sería estúpido si no ha enviado un par de mortífagos a vigilarte: eso es lo que haría yo. Quizá no consigan cogerte ni entrar aquí mientras funcione el encantamiento de tu madre, pero está a punto de romperse, y ellos conocen más o menos la ubicación de la casa. Lo único que podemos hacer es usar señuelos. Ni siquiera Quien-tú-sabes dividirse en siete.

Harry echó un rápido vistazo a Hermione y desvió la mirada.

Los ojos de Dumbledore se ampliaron un poco al leer esto, así que Harry sabría de los Horrocruxes, estaba seguro de ello. También estaba seguro que el hecho de que Hermione y Harry se miraran allí le revelaría lo que él ha estado tratando de averiguar por años. Desde que Harry le dio el diario, tenía pruebas de lo que Voldemort había hecho y aún más de que había hecho más de un Horrocruxes ¡Había hecho siete!

—Así que… los pelos, Potter, por favor.

Entonces el muchacho miró a Ron, que le sonrió como diciéndole: 'Va, dáselos, hombre.'

- ¡Ahora mismo! —Ordenó Moody.

Con todas las miradas fijas en él, Harry se llevó una mano a la cabeza y se arrancó varios pelos.

—Muy bien oferta Moody y, cojeando, se acercó y quitó el tapón del frasco—. Mételos aquí.

Harry lo hizo. En cuanto entraron en contacto con aquella poción semejante al barro, ésta produjo espuma y humo, y de repente se tornó de un color dorado, limpio y brillante.

- ¿Eh? - Severus resopló con incredulidad.

- ¿Qué pasa? -le preguntó McGonagall.

- Bueno si no me equivoco, el color de la poción varia de acuerdo a la persona -dijo Dumbledore con los ojos brillantes a Harry-. Es una creencia común pensar que mientras más cerca este el color al dorado más puro es el corazón.

- Eso tendría sentido -dijo Fred

- Nuestro pequeño Harrycito siempre ha sido algo inocente -agregó George.

- Cállate -le siseó Harry

- ¡Oh! Estás mucho más apetitoso que Crabbe y Goyle, Harry —observó Hermione

- Eso es algo muy interesante, Hermione -dijo Fred meneando las cejas.

- No diría eso -dijo Hermione sonrojándose.

- ¿Qué quieres decir con eso? -inquirió Molly con brusquedad-. Suena como si hubieras probado el sabor de la poción multijugo de Crabbe y Goyle, pero no podrías saberlo ¿verdad?

- Eh… -Hermione tragó saliva.

- Bien, verán, en cierto modo sabemos -dijo Harry viéndose incómodo y preocupado-. En nuestro segundo año

- Fuiste tú -dijo Draco-. Sabía que algo andaba mal, pero Crabbe y Goyle seguían insistiendo que eran ellos… que nada había pasado.

- Probablemente no querían que sepas que los habíamos encerrado en un armario -dijo Harry razonando.

- En eso tienes razón -dijo Draco haciendo una mueca-. Voy a tener que hablar con ellos.

- ¿Cómo consiguieron una poción multijugos? -preguntó Sirius-. Tratamos de ordenarlo en nuestro sexto año, pero nadie nos la quiso vender… y ninguno era tan bueno en pociones -Sirius fulminó con la mirada a Remus, y el hombre lobo puso los ojos en blanco-. Tuvimos que renunciar a la idea de hacer bromas a los Slytherin en su propia sala común.

- No lo compramos de ningún lugar, Hermione lo hizo -dijo Ron sonriéndole con orgullo.

- ¿What? -dijeron varias personas.

- ¡¿TE DAS CUENTA DE LO PELIGROSO QUE ERA ESO, NIÑA TONTA ?! -gritó Severus

- ¡Creemos que eso es increíble! -gritaron los gemelos al mismo tiempo mirando a Severus.

- Es muy impresionante -dijo Bill viéndose asombrado- ¡No puedo creer que lo hayas logrado en tu segundo año!

- Es una hazaña muy impresionante -dijo Remus sonriéndole-. Pero creo que Severus tiene razón. Una poción como esa puede tener graves consecuencias si se prepara de forma incorrecta.

- Lo sé, profesor Lupin -suspiró Hermione-. Pero tenía que hacerlo… no sé, no pensé con claridad.

- Bueno, todo termino bien -sonrió Remus-. Y es Remus recuerda.

- Está bien, lo lamento -le sonrió Hermione.

- En realidad eres muy brillante -le sonrió Sirius-. A veces me recuerdas mucho a Lily.

- Oh… ¿en serio? -dijeron Hermione y Harry al mismo tiempo.

Severus frunció más el ceño ante esto, pues no era cierto. Lily nunca hubiera hecho algo tan imprudente, incluso si hubiera sido capaz de hacer la poción con facilidad. Y no estaba bien hacer creer a la muchacha que no había hecho nada malo cuando pudo haber causado mucho daño con su poción.

- ¡Por supuesto! Sumamente brillante… un poco sabelotodo -dijo Sirius y se rio cuando Hermione se rio cuando hizo una mueca al comentario. Harry y Ron también rieron- amable, siempre defendiendo lo que era correcto, sin importar qué… sí, veo mucho de ella en ti.

-gracias-dijo Hermione en voz baja mientras Harry sonreía, le gustaba oír cosas como aquella.

Y Ron arqueó las cejas; entonces ella se sonrojó levemente y agregó—: Bueno, ya sabes a qué me refiero; la poción de Goyle parecía de mocos.

- ¿Cómo los sabes si no la probaste? -dijo Harry

- Sí, tú no… ¿te convertiste en gato o algo así? -dijo Ron con una mirada pensativa, antes de echarse a reír.

- ¡Cállate! -dijo Hermione que se ponía roja mientras los demás reían.

- ¿En serio? -preguntó George.

- ¿Es por eso que faltaste a clases después de Navidad? -siguió Fred, ambos riéndose histéricamente.

- ¡Cállate! -repitió Hermione.

-Muy bien. Que los falsos Potter se pongan en fila aquí —indicó Moody.

Ron, Hermione, Fred, George y Fleur formaron una fila enfrente del reluciente fregadero de tía Petunia.

—Falta uno —observó Lupin.

—Está aquí —indicó Hagrid con aspereza. Levantó a Mundungus por la nuca y lo puso al lado de Fleur, que arrugó la nariz sin disimulo y se colocó entre Fred y George.

- No tenías por qué hacer eso… el no muerde -dijo Sirius a Fleur, dándole su sonrisa más encantadora.

- Él no es descrito como alguien a quien me gustaría tener cerca-dijo Fleur arrugando la nariz.

—Ya os lo dije, prefiero ir de escolta —protestó Mundungus.

—Cállate —ordenó Moody—. Como ya te he explicado, gusano asqueroso, si nos encontramos a algún mortífago, este intentará capturar a Potter, pero no matarlo.

- Sí, bueno, eso no es realmente algo reconfortante -murmuró Harry-. Y no me gustaría ver lo que le harían a alguien que capturaran y resultara no ser yo.

Todos se estremecieron ante eso.

- Uhm… si fuera inteligente los usarían como rehenes para atraerte -dijo Draco-. Ya hemos discutido el éxito que ese plan debería.

Harry respiró hondo y lo miró con el ceño fruncido.

Dumbledore siempre dijo que Quien-tu-sabes que quería acabar con Potter y pues, los que corren mayor riesgo son los escoltas, porque a ellos los mortífagos si intentaran matarlos.

Esta explicación no tranquilizó demasiado a Mundungus, pero Moody ya había sacado media docena de copitas —del tamaño de una huevera— de debajo de su capa y, tras verter en ellas un poco de poción multijugo, se las fue dando a cada uno.

—Vamos, todos a un tiempo…

Ron, Hermione, Fred, George, Fleur y Mundungus bebieron. En cuanto tragaron la poción se pusieron a hacer muecas y dar boqueadas, ya continuación las facciones se les deformaron y les borbotearon como si fueran de cera caliente: Hermione y Mundungus se estiraron; Ron, Fred y George, en cambio, menguaron y el cabello se les oscureció, mientras que a Hermione y Fleur se les echó hacia atrás adherido al cráneo.

- Ahora no dan ganas de tomar la poción multijugo -dijo Fred.

- Confía en mí, no es una experiencia agradable -dijo Ron haciendo una mueca.

Moody que no parecía en absoluto preocupado, se puso a desatar los nudos de los voluminosos sacos que había llevado consigo. Cuando volvió a enderezarse, había seis Harry Potter boqueando y jadeando ante él.

Fred y George se miraron y exclamaron al unisonó:

- ¡Guau! ¡Somos idénticos!

Varias personas se echaron a reír y Sirius gritó: - ¡Genial!

—Sí, pero no sé, creo que aun así yo soy más guapo —alardeó Fred examinando su reflejo en la tetera.

Más risa ante eso.

- Tonto, solo te haces ilusiones -bufó George

- ¡Bah! —Dijo Fleur mirándose en la puerta del microondas—. No me migres, Bill. Estoy hogogosa.

- ¿Crees que soy horrible? -Harry hizo un puchero.

- Por supuesto que no Haggy -dijo Fleur-. Solo que no creo que a Bill le guste como me veo.

- Está bien -rio Harry, junto a otros de la sala, sin embargo, Ginny estaba fulminando a Fleur.

—Aquí tengo ropa de talla más pequeña para aquellos a los que se os haya quedado un poco amplia oferta Moody señalando el primer saco—, y viceversa. No os olvidéis de las gafas: hay seis pares en el bolsillo lateral. Y cuando os hayáis vestido, en el otro saco encontraréis el equipaje.

El Harry autentico pensó que aquello era lo más raro que había visto jamás,

- Realmente pensé que has visto cosas más extrañas antes -dijo Charlie-. Quiero decir que todos los años parece que están haciendo algo loco.

- Sí… pero esto es muy peculiar -dijo Harry.

Y eso que había visto cosas rarísimas. Se quedó mirando cómo sus seis clones rebuscaban en los sacos, sacaban prendas, se ponían las gafas y guardaban sus propias cosas. Cuando todos empezaron a desnudarse sin ningún recato, le habría gustado pedirles que tuvieran un poco más de respeto por su intimidad, pues parecían más cómodos exhibiendo el cuerpo de Harry de lo que se habrían sentido mostrando el suyo propio.

- Lo siento Harry, trataremos de recordarlo -dijeron Fred y George riéndose.

—Ya sabía yo que Ginny mentía sobre lo de ese tatuaje —comentó Ron mirándose el torso desnudo.

- ¿What? -dijeron los chicos Weasley mirando a Harry con recelo.

- ¿Por qué Ginny debería que saber lo que hay en tu pecho? -pregunto Charlie mirando a Harry.

- ¿Cómo voy a saberlo? -dijo Harry, levantando las manos en una postura defensiva.

- Sí, claro -dijo Charlie, todavía mirando a Harry al igual que todos sus hermanos a excepción de Ron, Harry al observarlo se sintió contento. Sin embargo, Ron se veía muy incómodo con esto.

Ginny, por otro lado, estaba mirando el piso, tratando de no sonreír mientras tenía la esperanza de que esto significara lo que ella estaba pensando.

Hermione se puso la mano a la boca para que nadie vea la sonrisa que se le estaba formando. Molly miraba de su hija a Harry, con esperanza y cautela sobre lo que aquello significaba.

- Ah, siempre supe que los Potter tenían algo con las pelirrojas -dijo Sirius sonriendo a Remus, mientras Harry se ponía rojo y la mirada de los Weasley se intensificaba.

—Oye, Harry, tienes la vista fatal, ¿eh? Ofrecer Hermione al ponerse las gafas.

- eh… sí… es por eso que uso anteojos -dijo con voz temblorosa tratando de no verse afectado por las miradas que estaba recibiendo.

Una vez vestidos, cada uno de los falsos Harrys cogió del segundo saco una mochila y una jaula que contenía una lechuza blanca disecada.

—Estupendo —murmuró Moody cuando por fin siete Harry vestidos, con gafas y cargados con el equipaje se colocaron ante el—. Las parejas serán las siguientes: Mundungus viajara conmigo, en escoba…

Dumbledore hizo una mueca ante el emparejamiento, temiendo por la seguridad del viejo Auror, aunque, por supuesto, habría temido por cualquiera que hubiera sido emparejado con Mundungus, pero en realidad era que Moody era el más experimentado de todos ellos.

- ¿Por qué tengo que ir yo contigo? —Gruñó el Harry que estaba más cerca de la puerta trasera.

—Porque eres el único del que no me fio —le espetó Moody, y con su ojo mágico, efectivamente, no dejó de observarlo mientras continuaba—: Arthur y Fred…

—Yo soy George —aclaró el gemelo al que Moody estaba señalando—. ¿Tampoco nos distingues cuando nos hacemos pasar por Harry?

- ¡Fred! ¡Jorge! Ese no es momento para hacer ese tonto juego -dijo Molly reprendiendo a sus hijos que reían burlonamente por lo que el libro acababa de revelar, al igual que Sirius, Remus (que parecía que estaba tratando de no hacerlo), Tonks, Harry, Ron , Charlie y Bill.

—Perdona, George ...

- ¡Ja! Solo te estaba tomando el pelo. Soy Fred.

- ¡Basta de bromas! —Gruñó Moody—. El otro (George, Fred o quienquiera que sea) va con Remus. Señorita Delacour ...

—Yo llevaré a Fleur en un thestral —se adelantó Bill—. No le gustan las escobas.

- No, no me gustan, aunque no sé cómo voy a volar con el thestral si no lo puedo ver-dijo Fleur, y luego agregó en su cabeza: al menos no todavía .

- No te preocupes, estaré allí -le sonrió Bill tranquilizándola y ella no mejor pudo evitar sentirse mejor.

Fleur se puso al lado de su prometido y le dirigió una mirada sumisa y sensiblera. Harry suplicó que aquella expresión jamás volviera a aparecer en su cara.

- Oh, estoy seguro que te verías bien con ella, Harry -bromeó Fred.

- Sí… -Sirius empezó a hablar con un brillo malicioso en sus ojos, pero Remus le puso una mano.

- No nos hagan caso -dijo Remus y varios en la habitación rieron. Harry miro con gratitud a su antiguo profesor porque tenía la sensación de que su padrino estaba a punto de decir algo que no le iba a gustar.

—La señorita Granger irá con Kingsley, también en thestral ...

Hermione se veía aliviada de no tener que volar en escoba, pero no sabía cómo sentirse al saber que iba a viajar en un caballo invisible

Hermione sonrió aliviada a Kingsley. Harry sabía que ella tampoco se sintió muy segura encima de una escoba.

Hermione bufó ante el comentario.

- ¿Me equivoco? -preguntó Harry, y sonrió cuando ella no dijo nada, pero en cambio lo fulminó con la mirada-. No lo creo.

- ¡Sólo quedamos tú y yo, Ron! —Exclamó Tonks, derribando un soporte de tazas al hacer señas con la mano.

Ron no parecía tan satisfecho como Hermione.

- Eso duele Ron, me duele mucho -Tonks puso mala cara.

- No tienes por qué preocuparte, Tonks es brillante -sonrió Charlie, recordando todos los problemas que tenían que hacer frente cuando se encontraban en Hogwarts.

—Y tú vienes conmigo, Harry. ¿Te parece bien? —Dijo Hagrid con cierta aprensión—.

- No estoy segura de que sea buena idea -dijo Molly.

- A Hagrid le confiaría mi vida -dijo Harry.

- Eh… Harry estas confiando a Hagrid tu vida en ese momento -señaló Bill.

- Uhm… sí -dijo Harry débilmente.

- Y Molly, creo que es buena idea que Harry este con Hagrid, los mortífagos no creerían Harry estaba con él -dijo Remus pensativo.

- Yo creo pensarían que Harry esta al cuidado de Moody -dijo Tonks-. y si no, entonces seguiría Kingsley…

Ron cambió su aspecto ante esto, y miró a Hermione con nerviosismo.

Eso no pasó desapercibido por Molly, quien estaba sonriendo. Ella estaba esperando que algo suceda entre esos dos desde hace años, pero ambos eran tan tercos cuando se trataba de admitir sus sentimientos… tal vez el libro los ayudaría.

Iremos en la motocicleta, porque ni las escobas ni los thestrals soportan mi peso. Pero no queda mucho espacio en el asiento, así que tendrás que viajar en el sidecar.

- Sidecar… -Harry suspiró mientras en la sala reían de eso.

—Genial oferta Harry con escasa sinceridad.

—Creemos que los mortífagos supondrán que vas en escoba —explicó Moody como si le hubiera leído el pensamiento—. Snape ha tenido mucho tiempo para contarles hasta el mínimo detalle sobre ti, así que, si tropezamos con alguno de ellos, lo lógico es que persiga al Potter que dé la sensación de ir más cómodo encima de la escoba.

-hm… no había pensado en eso, pero es muy cierto-dijo Tonks.

Muy bien —murmuró mientras cerraba el saco con la ropa que se encontraba quitado los falsos Potter y los precedía hacia la puerta—. Faltan unos tres minutos para partir. No tiene sentido que cerremos la puerta, porque eso no impedirá entrar a los mortífagos cuando vengan a buscarte. ¡Vamos!

Harry pasó por el recibidor para recoger la mochila, la Saeta de Fuego y la jaula de Hedwig antes de reunirse con los demás en el oscuro jardín trasero. Vio varias escobas saltando a las manos de sus conductores; Kingsley ya había ayudado a Hermione a montar en la grupa de un enorme thestral negro, y Bill había hecho lo propio con Fleur para instalarla en el suyo. Hagrid estaba plantado junto a la motocicleta, con las gafas de motorista puestas.

- ¿Es esta? Pero… pero ¿no es la motocicleta de Sirius?

- La mejor motocicleta de todos los tiempos -dijo Sirius con orgullo.

- Lo que digas Sirius -dijo Harry rodando los ojos.

—Así es —confirmó Hagrid con satisfacción—. Y la última vez que montaste en ella cabías en la palma de mi mano, Harry.

- Aw -dijeron la mayoría de mujeres.

Mientras los chicos se burlaban de Harry quien se ruborizo.

El chico se sintió un poco ridículo cuando se metió en el sidecar, pues se hallaba varios palmos más abajo que todos los demás.

- ¿No me digas que… -dijo Fred

-… quieres un asiento de adulto? -terminó George riendo junto a los demás.

Ron compuso una sonrisita al verlo allí sentado, como un crio en un auto de choque. Harry dejó la mochila y la escoba en el suelo, entre los pies, y se puso la jaula de Hedwig entre las rodillas. Estaba sumamente incómodo.

—Arthur le ha hecho unos pequeños ajustes —comentó Hagrid

- ¡Arthur! -exclamó Molly, mirando a su marido.

- No he hecho nada aún -dijo Arthur con voz temblorosa, pero Molly no dejó de mirarlo.

Sin reparar en la incomodidad de su pasajero. Enseguida se montó en la motocicleta, que crujió un poco y se hundió unos centímetros en el suelo—. Ahora lleva algunos trucos en el manillar. Ese de ahí fue idea mía. —Con un grueso dedo, dijo un botón morado al lado del velocímetro.

Harry tragó en seco. No estaba seguro de que le gustara el sonido de aquello

—Ten cuidado, Hagrid, te lo suplico —le advirtió el señor Weasley, que estaba de pie a su lado sujetando la escoba que iba a utilizar—. Todavía no estoy seguro de que eso fuera aconsejable, y, desde luego, sólo hay que usarlo en caso de emergencia.

- ¡dios mío, no me gusta cómo se oye eso! -gimió Molly con cara de preocupación, pero de vez en cuando lanzaba miradas enojadas hacia su marido.

- ¡Atención! —Dijo Moody—. Todo el mundo preparado, por favor. Quiero que salgamos todos al mismo tiempo, o la maniobra de distracción no servirá para nada.

Las cuatro parejas que iban a viajar en escoba montaron en ellas.

—Sujétate fuerte, Ron —aconsejó Tonks, y Harry se fijó en que su amigo le lanzaba una mirada furtiva y culpable a Lupin antes de agarrarse con ambas manos a la cintura de la bruja.

- Ah… que lindo, Ronnie teme de lunático le haga algo -se burló Sirius.

Hagrid puso en marcha la motocicleta, que rugió como un dragón, y el sidecar vibró.

- ¡Buena suerte a todos! —Gritó Moody—. Nos veremos dentro de una hora en La Madriguera. ¡Contaré hasta tres! ¡Uno… dos… TRES!

La tensión en la habitación se hizo doble ante la frase, todos están tratando de no preocuparse por lo que pensaban que vendría, pero ahora lo encontraban difícil.

La motocicleta arrancó con un rugido atronador y el sidecar dio una fuerte sacudida. Al elevarse a gran velocidad, a Harry le lloraron un poco los ojos y el viento le echó atrás el cabello despejándole la cara. Alrededor de él, las escobas ascendieron también, y un thestral lo rozó levemente con la larga cola negra al pasar por su lado. Le dolían las piernas y las notaba entumecidas, apretujadas al haber colocado entre ellas la jaula de Hedwig, la Saeta de Fuego y la mochila. Iba tan incómodo que casi se le olvidó echar un último vistazo al número 4 de Privet Drive, pero cuando se asomó por el borde del sidecar ya no logró distinguir la casa. Siguieron ganando más y más altura…

Y de pronto se vieron rodeados.

Al menos treinta figuras encapuchadas, aparecidas de la nada, se mantenían suspendidas en el aire formando un amplio círculo en medio del cual los miembros de la Orden se metido sin darse cuenta…

- ¡NO! -varias personas gimieron, y ahora todos estaban más tensos que antes.

Chillidos, una llamarada de luz verde a cada lado…

- ¡NO! -hubo otra ronda de gritos.

Harry se tocó el puente de la nariz. Rezando para que el resto esté a salvo. No quería que nadie más muriera por él.

Hagrid soltó un grito y la motocicleta se puso boca abajo. Harry perdió el sentido del espacio: veía las farolas de la calle por encima de la cabeza, oía gritos alrededor y se agarraba desesperadamente al sidecar. Sus cosas le resbalaron entre las rodillas…

- ¡No! ¡HEDWIG!

La escoba cayó girando sobre sí misma, pero Harry consiguió atrapar el asa de la mochila y sujetar la jaula, al mismo tiempo que la motocicleta volvía a girar y se colocaba en la posición correcta. Hubo un segundo de alivio… y luego otro destello de luz verde. La lechuza chilló y se desplomo en la jaula.

- No… Hedwig -se quejó Harry. Casi se sintió avergonzado por la humedad de sus ojos, habiendo otras preocupaciones… gente por la cual preocuparse… pero no podía soportar perderla… ella era su única amiga cuando vivía con los Dursley, siempre estaba ahí para levantarle el ánimo cuando lo tenía por los suelos. Hermione había cogido su mano y cuando la miró sus ojos, ella tenía una mirada comprensiva y de apoyo.

- ¡No! ¡NOOO!

Hagrid aceleró y Harry vio cómo los encapuchados mortífagos se dispersaban ante la motocicleta, que arremetía a toda velocidad contra el círculo que estaba formado.

- ¡Hedwig! ¡Hedwig!

La llamada era una punzada en el corazón de Harry y se estremeció cuando la escuchó.

La lechuza, inmóvil y patética como un juguete, yacía al fondo de la jaula. Pero Harry no podía ocuparse de su mascota; en ese momento, su mayor preocupación era la suerte de los demás. Miró hacia atrás y vio un enjambre de personas en movimiento, destellos de luz verde y dos parejas montadas en sendas escobas que se alejaban a toda velocidad, pero no las reconoció.

- ¡Tenemos que dar media vuelta, Hagrid! ¡Tenemos que volver! —Gritó ...

- ¡NO! -otra ronda de gritos, y esta vez todos miraban a Harry quien con algunas lágrimas los miraba desafiante.

… Por encima del estruendo del motor. Saco su varita mágica y dejó la jaula en el suelo, resistiéndose a creer que la lechuza había muerto—. ¡DA MEDIA VUELTA, HAGRID!

- ¡Mi misión es llevarte allí sano y salvo, Harry! —Bramó Hagrid, y aceleró aún más.

- Bien Hagrid -dijeron varias personas y Harry frunció el ceño, pero sabía que no había nada que hacer… solo que era difícil de oírlo. Era difícil para él saber que no podía ayudar a sus amigos.

- ¡Detente! ¡DISTENSIÓN! —Chilló Harry. Pero cuando volvió a mirar atrás, dos chorros de luz verde pasaron rozándole la oreja: cuatro mortífagos izquierda se separó del círculo y los perseguían apuntando con sus varitas a la ancha espalda de Hagrid.

El guardabosques hizo un viraje brusco, pero los mortífagos se acercaban peligrosamente; no cesaban de lanzarles maldiciones y Harry tuvo que agacharse para evitarlas. Retorciéndose en el asiento, grito «¡Desmaius!» y su varita despidió un rayo de luz roja que abrió una brecha entre sus cuatro perseguidores, que se separaron para eludir el encantamiento.

- ¡Sujétate, Harry! ¡Se van a enterar! —Rugió Hagrid, y el muchacho alcanzó a ver como el guardabosques apretaba con un grueso dedo el botón verde situado junto al indicador de la gasolina.

Por el tubo de escape salió una pared, una sólida pared de ladrillo.

- Bueno, eso es nuevo -Sirius parpadeó.

- Esperemos que eso los detenga por un tiempo -dijo Remus suavemente, quien se veía pálido, sus brazos envolvieron a Tonks de forma protectora.

Harry estiró el cuello y vio cómo la pared se extendía por el cielo. Tres mortífagos viraron a tiempo y la esquivaron, pero el cuarto no tuvo tanta suerte: se perdió de vista y de súbito cayó como una piedra por detrás de la pared, con la escoba hecha añicos. Uno de sus compinches intentó socorrerlo, pero tanto ellos como el muro volador desaparecieron en la oscuridad. Hagrid se inclinó sobre el manillar y volvió a acelerar.

Los otros dos mortífagos seguían lanzando maldiciones asesinas que pasaban rozándole la cabeza a Harry. Este respondió con más hechizos aturdidores: el rojo y el verde chocaban en el aire produciendo una lluvia de chispas multicolores que le recordaron los fuegos artificiales. ¡Y pensar que los muggles que vivían allá abajo no tenían ni idea de lo que estaba pasando!

- ¡Harry! ¡No debes pensar en cosas como esas en un momento como este! -le espetó Remus con ansiedad.

- ¡Vamos allá, Harry! ¡Agárrate bien! —-Gritó Hagrid, y pulsó otro botón.

Esta vez una gran red salió por el tubo de escape, pero los mortífagos estaban alerta y la esquivaron.

Y el que había reducido la marcha para socorrer a su camarada, surgiendo de pronto de la oscuridad, los había llegado ya. De modo que los tres siguieron persiguiendo la motocicleta y lanzando a sus ocupantes una maldición tras otra.

- ¡Esto los detendrá, Harry! ¡Sujétate fuerte! —Bramó Hagrid, y el chico vio como apretaba con toda la mano el botón morado.

-Oh, carajo, espero que funcione sea lo que sea-dijo Arthur nervioso.

Con un inconfundible fragor, un chorro de fuego de dragón —blanco y azul— brotó del tubo de escape. El vehículo salió despedido hacia delante como una bala y produjo un ruido de metal desgarrándose.

- Nada mal -dijo Charlie-. eso realmente va a acelerar las cosas.

Harry vio cómo los mortífagos se alejaban virando para esquivar la letal estela de llamas, y al mismo tiempo notó que el sidecar oscilaba amenazadoramente: la pieza que lo sujetaba a la motocicleta se había rajado debido a la fuerza de la aceleración.

-bueno, quizás sea malo -dijo Charlie palideciendo.

- ¡No pasa nada, Harry! —Gritó el guardabosques, bruscamente inclinado hacia atrás por el repentino incremento de la velocidad. Pero ya no dirigía la motocicleta y el sidecar daba fuertes bandazos a su cola—. ¡Yo lo arreglaré, no te preocupes! —Chilló, y del bolsillo de la chaqueta sacó su paraguas rosa con estampado de flores.

- ¡NO! -gritaron en la sala.

- ¡Hagrid! ¡No! ¡Déjame a mí!

- ¡REPARO!

Se oyó un estallido ensordecedor y el sidecar se soltó por completo.

Harry salió despedido hacia delante, propulsado por el impulso de la motocicleta, y el sidecar fue perdiendo altura…

Desesperado, Harry intentó arreglarlo con su varita y gritó:

- ¡Wingardium leviosa!

Harry, Ron y Hermione no pudieron evitar mirarse y sonreír, ante el recuerdo de su primera aventura juntos.

- Buena idea -dijo Arthur-. Pero ahora estarás como un ganso sentado.

-eh… un pato -corrigió a Hermione automáticamente.

El sidecar se elevó como si fuera de corcho; Harry no podía dirigirlo, pero al menos no caía. Sin embargo, el chico sólo tuvo ese momento de respiro, porque los mortífagos se les echaron encima de nuevo.

- ¡Ya voy, Harry! —Gritó Hagrid desde la oscuridad, pero el muchacho vio que el sidecar comenzaba a perder altura otra vez.

Se agachó cuanto pudo, apuntó a sus tres perseguidores con la varita y gritó:

- ¡Impedimenta!

- Esto va a detener el encantamiento de levitación -dijo Bill

- Empezarás a caer de nuevo -agregó Remus

- Tenía que defenderme -dijo Harry, y era cierto por lo cual nadie discutió.

El embrujo le dio en el pecho al mortífago del medio.

- ¡Bonito tiro Harry! -dijo Sirius.

El individuo se quedó suspendido en el aire con los brazos y las piernas extendidos, en una postura ridícula, como si se hubiera empotrado contra una barrera invisible, y uno de sus compinches estuvo a punto de chocar con el…

Entonces el sidecar se precipitó en picado. Uno de los mortífagos que seguía persiguiéndolos lanzó una maldición que pasó rozando a Harry. El muchacho se agachó bruscamente en el hueco del sidecar y, al hacerlo, se golpeó los dientes contra el canto del asiento.

- ¡Ya voy, Harry! ¡Ya voy!

Una mano enorme lo agarró por la espalda de la túnica y lo levantó, sacándolo del sidecar, que continuaba cayendo a plomo. Consiguió coger la mochila y se las ingenió para trepar al asiento de la motocicleta, hasta que se encontró instalado detrás de Hagrid, espalda contra espalda. Mientras ascendían a toda velocidad, alejándose de los dos mortífagos restantes, Harry escupió sangre, apuntó con su varita al sidecar y gritó:

- ¡Confringo!

- Una jugada inteligente -dijo Bill, pero la cara de Harry parecía afligida por alguna razón.

El sidecar explotó y Harry sintió una tremenda punzada de dolor por Hedwig, como si le arrancaran las entrañas.

Ahora Bill supo el por qué

El mortífago más cercano cayó de su escoba y se perdió de vista; su compinche cayó también y se desvaneció.

- ¡Lo siento, Harry, lo siento! —Gimió Hagrid—. No debí intentar repararlo yo mismo… Ahí no tienes sitio…

- ¡Nothing is wrong! ¡Sigue volando! —Le gritó Harry al ver que otros dos mortífagos surgían de la oscuridad y se les aproximaban.

Hagrid viraba hacia uno y otro lado, zigzagueando, mientras las maldiciones volvían a destellar en el espacio que los separaba de sus perseguidores. Harry comprendió que Hagrid no se atrevía a apretar el botón del fuego de dragón por temor a que él resbalara del asiento, de modo que no cesó de lanzar un hechizo aturdidor tras otro contra los mortífagos, pero a duras penas lograba repelerlos. Entonces les arrojó otro embrujo bloqueador. El mortífago más cercano viró para zafarse y le resbaló la capucha. Al iluminarlo la luz roja del siguiente hechizo aturdidor, Harry distinguió la cara extrañamente inexpresiva de Stanley Shunpike, Stan.

- ¿What? -dijo Harry-. ¿Por qué estar ahí?

- No lo sé -frunció el ceño Dumbledore-. Pero se oye como si estuviera bajo la maldición imperius

- ¡Expelliarmus! —Bramó Harry.

- Harry, eso no fue muy inteligente de tu parte -dijo Remus y varios en la sala fruncieron el ceño.

- ¿Por qué no? Si sé que es un imperius ¿Cómo podría hechizarlo? -dijo Harry.

- Pudiste haberlo aturdido… -comenzó a decir Remus.

- La caída puede matarlo… y dudo que cualquier mortífago se moleste en salvar a alguien que esté utilizando-bufó Harry.

- Quizás, pero me hubiera gustado que utilizaras un hechizo diferente- gimió Remus-. Después de lo que sucedió en junio pasado.

Harry se estremeció ante el recuerdo.

- ¡Es él! ¡Es él! ¡Es el auténtico!

- Eso es lo que me temía - Remus suspiró mientras otros en la sala gimieron angustiados.

"El grito del mortífago encapuchado llegó a oídos del muchacho pese al rugido de la motocicleta. Al cabo de un instante, ambos perseguidores se encuentran atrás y perdido de vista.

- ¿Qué ha pasado? —Preguntó Hagrid—. ¿Dónde se han metido?

- ¡I don't know!

Pero Harry estaba asustado: el mortífago encapuchado había gritado 'es el auténtico'; ¿Cómo lo había descubierto? Miró alrededor escudriñando el oscuro cielo, aparentemente vacío, y tuvo miedo. ¿Dónde se metido los mortífagos?

Se dio la vuelta en el asiento, se colocó mirando al frente y se sujetó a la espalda de Hagrid.

- ¡Suelta el fuego de dragón otra vez, Hagrid! ¡Larguémonos de aquí!

- ¡Dios mío, no me gusta eso! -dijo Molly

- A mí tampoco y estoy de acuerdo con Harry, tienen que salir de allí lo más rápido posible -dijo Arthur.

- ¡Agárrate fuerte, chico!

Volvió a oírse un rugido ensordecedor y Harry resbaló hacia atrás en el poco trozo de asiento que le quedaba. Hagrid también salió despedido hacia atrás y aplastó a su pasajero, aunque se sujetó por los pelos al manillar.

- ¡Me parece que los hemos despistado, Harry! ¡Lo hemos conseguido! —Gritó el guardabosques.

Pero Harry no estaba tan convencido. Preso del miedo, siguió mirando a derecha e izquierda en busca de perseguidores, pues sabía que volverían. ¿Por qué se retirado? Uno de ellos todavía conservaba su varita. 'Es el, es el auténtico', gritado después de que intentara desarmar a Stan.

- ¡Ya estamos llegando, Harry! ¡Casi lo hemos logrado! —Exclamó Hagrid.

El muchacho notó que la motocicleta descendía un poco, aunque las luces que se distinguían abajo todavía eran como estrellas remotas.

De repente, la cicatriz de la frente comenzó a arderle como si fuera fuego.

- ¡NO!

- ¿Qué? -dijo Draco que se veía confundido, pero nadie le contestó.

En ese momento aparecieron dos mortífagos, uno a cada lado de la motocicleta, y dos maldiciones asesinas lanzadas desde atrás pasaron rozándolo.

Varias personas se quedaron sin aliento con eso.

Y entonces lo vio: Voldemort volaba como el humo en el viento, sin escoba ni thestral que lo sostuviera; su rostro de serpiente destacaba en la oscuridad y sus blancos dedos volvían a levantar la varita…

Hagrid soltó un chillido de pánico y lanzó la motocicleta en un descenso en picado. Agarrándose con todas sus fuerzas, Harry arrojó hechizos aturdidores a diestro y siniestro. Vio pasar a alguien volando por su lado y comprendió que había alcanzado uno, pero entonces oyó un golpe fuerte y que salían chispas del motor. La motocicleta comenzó a caer trenzando una espiral, fuera de control…

Los mortífagos continuaban lanzándoles chorros de luz verde. Harry no tenía ni idea de dónde era arriba y dónde abajo; seguía ardiéndole la cicatriz y suponía que moriría en cualquier momento. Un encapuchado montado en una escoba llego a escasos palmos de él, levantó un brazo y…

- ¡NO!

Con un grito de furia, Hagrid soltó el manillar y se abalanzó sobre el encapuchado.

- ¡NO! -gritó Harry- ¡Hagrid!

Varios en la sala gritaron y algunos empezaron a llorar ahora.

- No te preocupes -dijo Sirius a su ahijado-. Si alguien puede sobrevivir a una caída como esa sería Hagrid… es fuerte.

- Pero… -comenzó Harry.

- Estará bien -le aseguró Sirius y trató de mantener su rostro tranquilo para no demostrar todo el temor y la preocupación que sintió.

Harry, horrorizado, vio que el guardabosque y el mortífago caían y se perdían de vista, porque el peso de ambos era excesivo para la escoba…

Mientras se sujetaba con las rodillas a la motocicleta, que seguía cayendo, oyó gritar a Voldemort:

- ¡Ya es mío!

Todo había terminado. Harry ya no veía ni percibía donde estaba su enemigo, pero distinguió como otro mortífago se apartaba y oyó:

- ¡Avada…!

- ¡NO! - otra ronda de gritos dolorosos, y Hermione apretaba la mano de Harry con fuerza. De hecho, también, ya tenía tiempo sosteniendo la mano de Ron, que había agarrado en algún momento que no sabía.

El dolor de la cicatriz obligó a Harry a cerrar los ojos, y entonces su varita actuó por sí sola. Percibió que ésta tiraba de su mano, como si fuera un potente imán; vislumbró una llamarada de fuego dorado a través de los entrecerrados parpados y oyó un estruendo y un chillido de rabia.

- ¿What? -preguntaron varios, Dumbledore parecía pensativo, pero continúo leyendo.

El mortífago que quedaba gritó y Voldemort chilló: '¡No!' En ese momento el muchacho se dio cuenta de que tenía la nariz casi pegada al botón del fuego de dragón: lo apretó con una mano y la motocicleta volvió a lanzar llamas hacia atrás y se precipito derecha hacia el suelo.

- ¡Hagrid! —Chilló a Harry sujetándose desesperadamente—. ¡Hagrid! ¡Accio Hagrid!

- Hagrid es muy grande… solo te hará ir con él más rápido -dijo McGonagall preocupada.

-alejarse lo más rápido de ese bicho, es algo que suena bien para mí -dijo Fred

La motocicleta aceleró aún más, atraída por la fuerza de la gravedad. Con la cara a la altura del manillar, Harry solo veía luces lejanas que se acercaban más y más. Iba a estrellarse y no podría evitarlo. Oyó otro grito a sus espaldas…

- ¡Tu varita, Selwyn! ¡Dame tu varita!

Sintió la presencia de Voldemort antes de verlo. Miró de refilón, vio los encarnados ojos de su enemigo y tuvo la certeza de que eso sería lo último que vería: a Voldemort preparándose para lanzarle otra maldición…

Pero de pronto éste se desvaneció.

- ¿Qué?… ¿Se desvaneció? -dijo Molly

- Creo que están dentro de la protección -dijo Dumbledore.

Harry miró hacia abajo y vio a Hagrid tumbado en el suelo con los brazos y las piernas extendidos. El muchacho tiró con todas sus fuerzas del manillar para no chocar contra él y buscó a tientas el freno, pero se estrelló en una ciénaga con un estruendo desgarrador, haciendo temblar el suelo.

- Este es el final del capítulo -dijo Dumbledore y Charlie, la persona más cerca a Dumbledore tomó el libro y comenzó a leer de inmediato.


N / T: Aquí un nuevo cap. Pensé que iría subiendo cada semana, pero las actividades en la casa y los niños me tuvieron muy, pero muy ocupada. Ya está todo más tranquilo, espero poder subir el sgte cap, la sgte semana ... no quiero demorarme mucho, pero la vida fuera de la pantalla a pesar de estar en pandemia es cansada.