Hola, esta ves traigo un bonito O.S. escrito como "Reto de la página Contestshipping fans". Espero y lo disfruten


" Las nubes Drew = May un Altaria "

Ciudad Petalburgo, Hoenn.

1 PM

Era un bonito día cálido en Ciudad Petalburgo. Los rayos de sol eran cálidos y en el cielo azul se podían distinguir las blanquecinas y esponjosas nubes. En la entrada de la ciudad se encontraba un coordinador de cabellera peliverde mirando el cielo, perdido en sus pensamientos. Algo muy inusual de ver si se lo preguntaban a sus conocidos. Por lo general Drew LaRousse siempre se mostraba como un chico centrado y enfocado. Siempre que miraba las nubes del cielo se podía permitir perderse en sus pensamientos, ya sea para bien o para mal, pero era una forma de poner orden en su mente. Aunque por lo general desde que conoció a cierta castaña, mirar las nubes siempre le provocaba a sus pensamientos ir en una sola dirección. Pensar en ella.

En esta ocasión, la situación no era muy diferente. La causa de su distracción y que se perdiera en las nubes nuevamente tenía su nombre de la castaña. May Balance, su principal rival y a su manera su peculiar amiga. Aquella jovencita que le había ofrecido los mejores encuentros en los concursos Pokémon. La chica que siempre sabía cómo sorprenderlo de alguna manera, ya fuera con una nueva combinación o simplemente con algo mundano como un comentario o alguna acción suya.

A su parecer, la castaña siempre sería una caja de sorpresas. Podría conocerla en su totalidad, pero siempre tendría esa frescura que le caracterizaba para vivir la vida y lo sorprendería con algo nuevo. Sonrió de lado complacido.

Empezó a caminar adentrandose a la ciudad. El motivo de su visita en aquel lugar era claro y conciso. Quería ver al menos un momento a la joven coordinadora. Hace un tiempo que no la veía, si no mal recordaba la última vez que la vio físicamente fue en Ciudad Violeta, en la región de Johto cuando la venció en el concurso Pokémon que ofreció el lugar.

Su sonrisa tranquila y arrogante cambió radicalmente a una seriedad imperturbable y en sus ojos se podía apreciar un deje de preocupación imperceptible. Fue así como recordó cómo había dejado de saber de la chica por dos semanas.

Recordaba con lujo de detalle buscarla entre los participantes en la ceremonia de premiación, pero no la vio. Aquello era un comportamiento raro en la castaña. Al momento de terminar la ceremonia, con rapidez la buscó fuera del estadio. Al no encontrarla continuó con la ciudad, pero su éxito fue el mismo.

En aquel momento se encontraba muy preocupado, no le agradaba en absoluto la situación. May siempre se despedía de él cuando se separaban sus caminos. ¿Qué sucedía con ella?. Resignado partió de Ciudad Violeta.

Pasaron dos semanas y el peliverde arribó a Ciudad Trigal para el concurso que se haría en la Ciudad. Tenía nuevamente la esperanza de encontrarla ahí, pero su preocupación aumentó al percatarse que la castaña no estaba ahí. Un nuevo sentimiento hizo presencia en Drew. La frustración.

Frustración por no saber que había Sido de la coordinadora castaña. ¿Y si le había sucedido algo malo?. Si esto hubiera sucedido el año anterior no se hubiera sentido preocupado, porque la chica viajaba acompañada de sus amigos y su hermano, pero en esta ocasión, ella viajaba sola por la región de Johto. Es algo que en su momento LaRousse le dió el visto bueno a la decisión de May. Está oportunidad le permitiría madurar como coordinadora, pero no podía evitar preocuparse porque ella anduviera sola por las ciudades. Ella podía ser en ocasiones muy distraída e inocente.

Fue ahí en el concurso de ciudad Trigal dónde se encontró con Solidad y Harley. La joven de cabello pelirosa se percató de la frustración de Drew. Sonrió enternecida. Un poco sorprendida le contó que May le había comunicado partir a Sinnoh para arreglar unos asuntos y participar en la copa Wallace. Ante tal declaración, Drew se sintió sorprendido. ¿Por qué no le contó nada?. Casualmente la copa Wallace era ese mismo día. Rápidamente el trío de coordinadores se dirigió a la habitación de hotel del joven LaRousse para presenciar el concurso de la Chica castaña en Sinnoh.

Cuando Drew la vio a través de la televisión sonrió y Suspiró aliviado. Se encontraba a salvo y al parecer se veía feliz. Su dicha duró hasta que la transmisión terminó. Al parecer May había perdido el concurso contra una chica novata de la región de Sinnoh. Eso no era algo normal, después de todo May era una coordinadora talentosa y fácilmente hubiera podido hacerse con El listón de la competencia, algo realmente estaba mal. Fue así como nuevamente se sintió preocupado, y Solidad al adivinar sus pensamientos le dijo que May en cuatro días regresaría a Ciudad Petalburgo para descansar un poco. Está era la oportunidad de Drew para poder descubrir qué le sucedía a la castaña.

Drew regresó su atención al presente y dejó de recordar lo acontecido hace dos semanas y media. Frente a él se encontraba el honorable gimnasio de Ciudad Petalburgo. Suspiró cansinamente y entró al lugar. Lo que pudo ver el chico como primera impresión del lugar fue una sencilla sala de recibimiento con algunos sofás y mesas. Al lado de una gran puerta doble se encontraba un escritorio con un joven pelirrojo de unos 17 años. Se acercó al mostrador para buscar más información.

— Hola, buenas tardes. Estoy buscando a… — empezó a hablar el peliverde con educación, pero de inmediato fue interrumpido por el joven frente a él.

— A Norman, desde luego. Debes de ser un retador. Espera aquí. — Le interrumpió el chico pelirrojo mientras desaparecía rápidamente por la doble puerta del lugar.

— ¡Oye no, espera! — Levantó la voz Drew para detener la marcha del joven, pero ya era demasiado tarde. El pelirrojo ya no se encontraba en el lugar.

Suspiró nuevamente derrotado. ¿Ahora qué le diría al líder de gimnasio?.

— Hola, señor Norman. Vine a buscar a su hija, porque hace dos semanas no se despidió de mí en el último concurso en el que coincidimos y me encuentro preocupado. — Pensó socorronamente Drew, reprochandose su actuar.

Ahora que lo analizaba con detenimiento, la razón de su preocupación era algo tonto. Quizás May ese día tenía mucha prisa y no le dió tiempo de decir adiós. Esperaba y rezaba que el padre de la joven no se riera del motivo por el cual estaba en su gimnasio. Nuevamente la puerta doble se abrió y se asomo el chico pelirrojo por ella.

— Pasa por favor, el líder ya te está esperando. — Dijo amablemente el chico mientras abría en su totalidad la puerta para que el coordinador peliverde pasará al área del gimnasio.

Drew al entrar al área principal del gimnasio se sorprendió. El lugar era muy grande y estaba decorado de forma sencilla, pero sin dejar de ser majestuoso. Del otro lado de la arena se encontraba Norman, el padre de May. Erguido con orgullo. Rápidamente el coordinador se dirigió a su encuentro, moría dentro de sí de vergüenza.

— Soy Norman, el líder de gimnasio. — Le dijo el peliazul tranquilamente y con una sonrisa en su rostro. Este le extendió la mano al peliverde que no tardó en estrecharsela. — Bueno, cada uno utilizara para el combate tres Pokémon y...— Empezó a explicar el líder, pero fue interrumpido por el coordinador.

— Perdone mi atrevimiento por interrumpirlo, pero no soy un retador. — Contestó Drew de manera educada al adulto.

— ¿No eres un retador? Oh, disculpame. ¿Entonces cuál es el motivo de tu visita? — Preguntó levemente sorprendido Norman elevando sus cejas. — Ups, tampoco pregunté tu nombre. — añadió levemente apenado el líder riendo despreocupadamente. El peliverde ahora entendía de dónde May había heredado lo distraída.

— Soy Drew, un amigo de May. — Dijo con simpleza el coordinador. — El motivo de mi visita es … — Empezó a explicar con tranquilidad LaRousse, pero nuevamente fue interrumpido por el padre de la castaña.

— Drew, ese nombre me suena. — Contestó pensativo el peliazul llevando su mano a su mentón. — ¡Ya te recuerdo! Eres el chico que se enfrentó a mi hija en el pasado Gran Festival de Kanto. May me ha hablado mucho de ti. — Le contestó con tranquilidad Norman.

Drew le miró sorprendido con un imperceptible sonrojo en su cara. ¿May hablaba sobre él, con su familia? Se sentía muy halagado. No pudo evitarlo pero su ego se elevó, la sorpresa fue sustituida por una sonrisa arrogante. Comprendía a la castaña, después de todo él era fabuloso. Por otro lado, su corazón se sintió alegre y satisfecho. May después de todo quizás lo consideraba más que un rival. Con suerte quizás más que un amigo.

— Si, también soy su rival. He venido a buscar a su hija. Quería hablar unas cosas con ella. — Dijo Drew con educación.

— Eso me alegra. Se que es pedir mucho, pero espero que tú puedas animarla. Desde que llegó a casa de Sinnoh la he visto muy desanimada. Me comunique con Ash para saber que le había sucedido, pero él no tiene idea. — Explicó preocupado Norman.

Drew trató de no girar sus ojos con fastidio ante la mención de Ash. Desde luego el entrenador no tendría idea de lo que le sucedía a May. Ash Ketchum era el rey de la distracción, incluso se atrevía a decir que incluso más que May. Decidió enfocar su atención en lo que realmente lo trajo a Petalburgo. Por lo que le comentó Norman, May estaba desanimada, la cuestión era ¿Por qué?. No pudo evitar sentir culpa inmediatamente. ¿Acaso había hecho algo que lastimará a la coordinadora? No entendía nada. Al parecer su rostro no reflejaba serenidad como él esperaba ya que Norman le miró penetrantemente y con determinación en la mirada.

— Eres el correcto para May. Pensé que sería Ash, pero veo que me equivoqué. Se te nota que te preocupas por mi hija y eso lo valoro mucho. A pesar de que no te conozco del todo, con todo lo que me ha contado May puedo hacerme a la idea. Bienvenido a la familia, Drew. — Le comentó con seriedad el líder mientras ponía una de sus manos en el hombro del coordinador.

Drew LaRousse enrojeció de golpe. Al parecer el padre de May había malinterpretado todo. Aunque no estaba lejos de la verdad, después de todo él amaba a May más que una rival y amiga, pero no había formalizado nada con ella. Ni siquiera aún le había compartido sus sentimientos. Y ahora su padre le daba la bienvenida a la familia como si nada. Era obvio que eso lo haría perder la compostura. Carraspeó para tratar de relajarse.

— Señor Balance, creo que se encuentra en un error. Yo no… — Trató de explicar el peliverde tranquilamente, pero no lo dejó el líder.

— Sé que tú y mi hija aún no formalizan nada, pero puedo reconocer cuando las personas en verdad se quieren. Solo quería comunicarte que si en algún momento decides compartir tus sentimientos con May y ella los corresponde, por mi ya eres bienvenido a la familia. Además si vamos a ser familia algún día, deberías decirme Norman. — Le explicó el padre de la castaña con sencillez tratando de relajar el ambiente.

— Es un honor, Norman. Quizás algún día le comparta mis sentimientos. Al menos esperaré hasta que ella esté lista. — Contestó con una sonrisa de lado y cerrando sus ojos con tranquilidad.

No tenía caso negarle nada a Norman. Después de todo no estaba diciendo algo descabellado, ya que él sí amaba a May. Quizás luego compartiría sus sentimientos, pero no iba a ser ese día. Primero tenía que averiguar porque la coordinadora de Glaceon se encontraba decaída y había huido de él en Ciudad Violeta. Sus pensamientos fueron interrumpidos por la llegada de una voz familiar.

— Vaya, ¿Qué hace Drew aquí? — preguntó curioso un niño peliazul, de lentes de armazón negro.

El coordinador de Roselia le miró. Al parecer el hermano menor de May, había crecido desde la última vez que lo vio en la región de Kanto.

— Hola Max. — Saludó con tranquilidad el peliverde.

— Vino de visita, para ver a tu hermana. — Le respondió tranquilamente Norman

— Menos mal, May ha estado deprimida y cuando está así se pone insoportable. — Mencionó Max con pesadez. — Espero que vengas a darle una rosa o algo así para que al menos se alegre. — Dijo sin nada de vergüenza el pequeño niño.

Por su parte, Drew solo enrojeció levemente y se limitó a guardar silencio.

— Max...— Le Reprendió su padre. No quería que el coordinador se sintiera incómodo y saliera huyendo del lugar.

— Como sea. Por desgracia no está, se fue al bosque a capturar al Altaria que vio ayer. — Dijo con tranquilidad el peliazul menor.

— ¿Un Altaria? — Preguntó con curiosidad el peliverde elevando una de sus cejas, interrogante.

— Si, ayer que venía por el bosque de las afueras se encontró con un Altaria. May trató de capturarlo, pero no lo logró. Hoy por eso fue nuevamente a intentar capturarlo. — explicó el chico menor acomodándose sus lentes.

— Al menos cuando nos contó la situación se veía más contenta. — Mencionó Norman pensativo.

Fueron palabras suficientes para que Drew empezará a analizar la situación. Tal vez si atrapaba a ese Altaria y se lo regalaba, ella podría animarse y así enmendar su error. Sería una forma de pedirle perdón por hacerla sentir mal. Aunque aún no sabía que había hecho para que la castaña estuviera en esa situación. Max le miró con detenimiento, al parecer le había leído el pensamiento al coordinador de Roselia.

— May no dijo su hora de regreso, pero conociendola será a la hora de la comida. Ya sabes que es una glotona sin remedio, nunca le dirá no a una comida. — Explicó Max llamando la atención de LaRousse. — Sé lo que planeas Drew. Solo haz que mi hermana vuelva a ser la misma. Y por favor no le menciones que estoy preocupado también. — Le dijo el pequeño peliazul con seriedad. Por su parte su padre veía todo en silencio y curiosidad.

— Déjalo en mis manos. Regreso en un rato para hablar con ella. Nos vemos. — Mencionó Drew mientras se retiraba con rapidez del lugar y salía del gimnasio.

— Me puedes explicar, ¿Qué acaba de suceder ? — Preguntó confundido el líder de gimnasio.

— Puede que Drew sea un insoportable, presumido, arrogante y vanidoso, pero es el único que tiene una especie de capacidad para hacer que May vuelva a los concursos con toda la actitud y se anime al menos un poco. — Contestó Max con seguridad a su padre.

— Por como lo dices das a entender que confías en él. — Dijo con tranquilidad y alegría Norman.

— Me ha demostrado que quiere a May a su manera. Y que haría lo que fuera por ella. Eso es suficiente para mí. — Respondió con simpleza Max retirándose del lugar haciendo sonreír a su padre.


Bosque de Petalburgo 2 PM

Drew caminaba con tranquilidad por el bosque en compañía de su fiel flygon. No quería aún correr, era de vital importancia ser cauteloso para poder toparse con ese Altaria. En ocasiones podían ser tímidos ante los humanos.

El Altaria representaba la oportunidad perfecta para hacer sonreír a May. Él se lo iba a conseguir, sino dejaba de llamarse Drew Hayden LaRousse. Desde luego tenía que tener cuidado de no toparse con la castaña, después de todo quería que fuera una sorpresa y no quería ahuyentarla con su presencia, ya que temía que huyera nuevamente a otra ciudad, incluso peor a otra región.

Se la paso caminando por un buen rato, pero el Pokémon no hacía acto de presencia. Cansado se sentó junto a flygon en una roca al lado de un pequeño estanque rodeado por diversos árboles. Suspiró. ¿Dónde se había metido ese Altaria? Puede quizás que la coordinadora de Glaceon ya haya dado con él y lo haya capturado. Miró a las nubes del cielo azul y se permitió nuevamente perderse en sus pensamientos. Una en particular le gustó, ya que tenía la forma de la silueta del cabello de May. Sonrió bobamente, pero su sonrisa se borró rápidamente para hacer una mueca preocupado.

No es que no le agradara la idea de que May capturara al dragón emplumado, pero eso le quitaría la oportunidad de animarla él mismo. Siempre disfrutaba sacarle una que otra sonrisa aunque sea discreta a la castaña, era uno de sus pasatiempos favoritos, además de molestarla desde luego. Ahora que pensaba con mayor profundidad, quizás a May le estaba sucediendo algo parecido a cuando perdió contra Solidad en el gran festival de Kanto. ¿Se habrá sentido mal porque él le ganó en el concurso de Ciudad Violeta?. ¿Había Sido muy duro con ella en la confrontación?. Con rapidez el peliverde alejo esos pensamientos de su cabeza. Debía hacerle ver a May nuevamente que a veces se perdía y se ganaba, pero lo importante es mejorar siempre. Estaba decidido nuevamente, iba a levantarse de la roca, pero otra nube de algodón le llamó la atención.

Esta nube se encontraba en una gran rama del árbol frente a él. ¿Acaso las nubes podían estar a tan baja altura? No, eso era físicamente imposible. Le miró con más detenimiento y observó que en la parte trasera de la nube sobresalía una cola emplumada de color azul.

Drew se paró con cuidado y le hizo señas a flygon para guardar silencio. Por Arceus, había ya encontrado por fin al Altaria. Que ironia, Altaria era el Pokémon nube y se había hecho pasar por una nube. ¿Cómo es que no lo había notado antes? Claro, había estado perdiendo el tiempo viendo otras nubes. Sonrió de lado mientras de su pequeño bolso sacaba un puñado de bayas aranja, para posteriormente dejarlas a unos pasos del árbol donde se encontraba el Pokémon. Era importante hacerle saber al Pokémon que no quería hacerle daño.

— Hey, Altaria. — Le llamó Drew con cautela al Pokémon. Este por su parte levantó su cabeza oculta en su plumaje. Y le miró con miedo, ya que rápidamente el pokemon extendió sus alas para volar. —¡No te vayas! Mira, bayas — le dijo un poco desesperado el peliverde para impedir la huida del Pokémon nube. Este le miró con curiosidad, para después posar su mirada en las bayas del suelo.

Bajo de la rama del árbol a comer del montón de bayas, Flygonnse acercó al montículo amistosamente a comer con él. Drew miró incrédulo a Flygon y Altaria. Él esperaba que el Altaria se alejara volando, fue una sorpresa verlo tranquilamente comiendo junto a su Pokémon. Ahora no sabía si ordenarle un ataque a Flygon o optar por simplemente arrojar la pokebola. Se decidió por la segunda opción y flygon asintió en acuerdo. El coordinador se acercó despacio con pokebola en mano y sin más la arrojó.

Mientras la pokebola envolvía al Altaria y se contoneaba de un lado a otro, Drew empezó a trazar varios planes para capturarlo en su cabeza. Había sido muy estupido y desesperado por su parte. Desde luego el Pokémon no se dejaría capturar así de fácil y mucho menos por unas bayas. Se reprochaba haberse dejado llevar por la desesperación de conseguirlo para May. El joven coordinador dejó de torturarse ya que un sonido llamó su atención. La pokebola había dejado de moverse.

Se quedó paralizado de la impresión. Lo había logrado, capturó al Altaria para May. Después de salir de su sorpresa inicial sonrió con arrogancia.

— Después de todo, soy un gran coordinador. — Mencionó presumidamente a la nada. Flygon se acercó a él cariñosamente. — Gracias por tu ayuda Flygon, May se pondrá muy feliz ya verás. — Dijo feliz dejando su actitud presumida, mientras acariciaba el lomo de su Pokémon.


Casa de May4 PM

— ¿Cómo que Drew estuvo aquí? — Preguntó histérica y nerviosa May Balance a su familia.

Frente a ella en la sala de la casa se encontraba Max y su madre Carolain. Ellos la miraron con complicidad.

— En efecto hija, por lo que dijo Max vino a verte desde Johto. — le mencionó su madre con dulzura.

— Eso no puede ser, de seguro Max está mintiendo. — Aseguró la castaña mirando enfadada a su hermano.

— ¿Por qué haría eso? No tiene sentido. — Contestó max fastidiado. Esperaba que Drew si hubiera logrado su cometido de capturar el Altaria para su hermana.

— Bueno, si se supone que vino a verme. ¿Dónde está? — Preguntó la coordinadora de Glaceon tratando de guardar la calma.

— Salió hace un buen rato . — Dijo Carolain con tranquilidad.

— ¡Qué! ¿Y lo dejaron ir así sin más?. Él nunca antes había visitado Petalburgo, y ¿Si le sucedió algo ? — Preguntó May con preocupación a su familia. Estaba apunto de seguir hablando, pero alguien la interrumpio.

— Quién lo diría, May. ¿Así que estás preocupada por mi? — Preguntó Drew arrogantemente, este al parecer acababa de entrar junto a Norman a la casa de la chica castaña.

May enrojeció de golpe. ¿Qué hacía el chico ahí? Aún no se sentía lista para darle la cara. No después de esa batalla tan desastrosa que le ofreció a su rival en Ciudad Violeta. Sabía que lo había decepcionado. ¿Acaso había ido a su casa a reprocharle su patética batalla? O ¿Tal vez existía la posibilidad de que se encontrará preocupado por ella?. Con rapidez deshecho la segunda opción. ¿Por qué habría de preocuparse el coordinador peliverde por ella si solamente la consideraba una rival? Que lastima, May ya no podía verlo solamente como un rival y amigo. Ella quería algo más de él, era decepcionante que no fuera lo suficiente para el coordinador.

— Para nada, solo quería asegurarme que no te metieras en un lío. — Respondió levemente molesta y aún sonrojada May.

— Te recuerdo que tú eres la que se mete en líos, May. No yo. — Le recordó pedante el peliverde moviendo su flequillo con arrogancia.

— ¿Solo viniste a mi casa para molestarme? Eres un arrogante. — Contestó molesta Balance, fulminandolo con la mirada y cruzándose de brazos.

— De hecho, necesitamos hablar. En privado. — Le comentó con seriedad LaRousse guardando sus manos en sus bolsillos.

May tragó grueso, en efecto al parecer el peliverde venía a reprocharle su patética batalla que le había ofrecido la última vez que le vio.

— Podemos hablar en mi habitación. — Propuso nerviosa la castaña al joven peliverde, este asintió en acuerdo.

— Pero dejen la puerta abierta, queridos. No quiero que hagan algo indebido. — Habló Carolain en tono juguetón riendo.

— ¡Mamá! — Gritó apenada May sonrojada como un tomate maduro. Drew por su parte solo se le podía observar un pequeño sonrojo y se mantenía en silencio.

— ¿ Qué te parece el gimnasio? Me parece un lugar más cómodo y privado. — Mencionó Norman con comprensión apiadandose de los jóvenes coordinadores. May asintió frenéticamente y con nerviosismo tomó de la mano a Drew y se lo llevó de la sala de su casa.

— Ese par, siempre haciéndose los difíciles… — Susurró Max mientras se pellizcaba el puente de la nariz con fastidio.

Ya una vez sentados en una de las gradas del gimnasio se miraron fijamente a los ojos.

— ¿De qué querías hablar? — preguntó levemente nerviosa la fémina.

— Sabes que odio irme con rodeos, así que lo preguntaré directo. ¿Qué está pasando contigo? — Preguntó con seriedad el peliverde mirándola fijamente.

May cerró sus ojos, había acertado. Drew venía a reclamarle su actuar. Suspiró con pesar la castaña para mirarlo con tristeza.

— Sé que te he decepcionado en nuestra última batalla, al parecer estoy fallando en la promesa que nos hicimos en Kanto. No he buscado mi propio estilo y tampoco estoy cooperando para que nos convirtamos en los mejores coordinadores. — Explicó con los ojos vidriosos May, conteniendo las lágrimas. Todo esto evitando el contacto visual con el peliverde. — Por un momento se me ocurrió irme a Sinnoh para empezar de nuevo en los concursos, pero como de seguro viste por televisión, volví a fallar y perdí frente a Dawn, que es una chica novata en la coordinación. Entendería que quisieras buscar una rival más capaz que te pueda seguir el ritmo… — Dijo con pesar la castaña.

Para este punto Drew suavizó su mirada. ¿De qué rayos hablaba? Si ella era una coordinadora increíble y que siempre lograba sorprenderlo. May en efecto estaba muy equivocada. Y al parecer él también. Pensó que ella estaba molesta con él, pero al parecer ella se alejó por qué dió por hecho que se sentiría decepcionado.

— May, mírame a los ojos. — Le pidió amablemente el peliverde a la chica, está negó cabizbaja.

Drew suspiro, y tomó con delicadeza su mentón levantandolo. La miró directo a los ojos. La castaña le miró sorprendida y este le miró con dulzura.

— No estoy decepcionado, ¿Quién te metió todas esas ideas en la cabeza? — Le comentó con dulzura mientras le soltaba su mentón.

— ¿No lo estás ? — preguntó quedamente May.

— Claro que no. — Respondio sonriendo con ternura. — May, en ocasiones se gana y se pierde. Una vez yo te lo comenté. No debemos confiarnos ya que desde luego, todos tenemos malas rachas. Lo importante es seguir adelante para poder algún día ser el mejor. Y a pesar de que dices que no diste pelea en Ciudad Violeta, por supuesto que lo hiciste. Por un momento me sentí acorralado en el combate. — Comentó con calma el peliverde. — Además estás desacreditando el esfuerzo que ponen tus Pokémon. — Le Reprendió levemente el peliverde.

— ¿En serio sentiste eso? — Preguntó con inocencia la castaña limpiándose las pequeñas lágrima que se le habían escapado con anterioridad. — Tienes razón, también estoy desacreditando el esfuerzo de mis Pokémon. Que vergüenza. — Comentó un poco lastimera la chica Balance.

— Si, pero lo importante es que te des cuenta. Se que no acostumbro a decírtelo, pero eres una gran coordinadora. No dejes que nadie te arruine tu sueño, ni siquiera yo. Prometemelo, May. — Le contestó Drew con determinación brillando en sus ojos esmeraldas.

Por su parte la aludida sonrió. En verdad era un alivio saber que no había decepcionado al chico LaRousse y aún la seguía considerando su rival y una digna oponente. Aunque por una parte había mala agradecido a sus Pokémon y de cierta manera se sentía culpable.

Desde ahora ninguna derrota la haría sentirse menos capaz para el mundo de la coordinación, al contrario, tomaría lo mejor de la batalla y aprendería de sus errores para seguir mejorando. ¿Cómo había podido olvidar algo tan esencial?. Ahora que lo pensaba con más tranquilidad, ¿Drew fue a Petalburgo exclusivamente para verle y hablar con ella? ¿Es que existía la posibilidad de que el chico peliverde la considerará importante en su vida ?. Era mejor preguntarselo directamente, después de todo Drew siempre se ha caracterizado por ser una persona directa.

— ¿Viniste hasta Petalburgo porque estabas preocupado por mi ? — Preguntó un poco sonrojada jugando con sus dedos la castaña, desviando la mirada de aquellos ojos verdes. Drew se paralizó, no esperaba aquella pregunta.

— Pues claro, tengo que preocuparme por mi despistada rival. A pesar de que no estás a mi altura eres la que más posibilidades tiene de darme batalla. — Mencionó arrogante LaRousse sonriendo de lado.

— Eso me pasa por hacerme ideas. Eres un odioso arrogante. — Contestó enfadada la castaña.

— ¿Qué ideas? — preguntó con curiosidad el coordinador de Roselia. May enrojeció de golpe al darse cuenta de su error. Aquel gesto respondió a la pregunta del peliverde. Este sonrió presumido. Así que la pequeña May estaba flechada por él. Era más que perfecto. Algún día tal vez se animaría a confesarle sus sentimientos. — Ah, ya veo. No te culpo May. ¿Quien no caería rendido bajo mis encantos? —Le dijo socorronamente feliz mientras le pasaba su brazo por los hombros en una especie de abrazo. Sintió a la castaña tenzarse.

— Pero, ¿Qué estás diciendo? — gritó apenada con sus mejillas sonrojadas. — No todo gira en torno a ti, señor egocéntrico.

— Aún así no lo has negado… — Canturreó felizmente Drew.

— Cállate. — Dijo con simpleza y girando los ojos con fastidio Balance.

— Por cierto, tengo algo para ti. Espero que con este presente ya no vuelvas a desaparecer así y al menos te dignes a decir adiós cuando nos encontremos. — Le dijo tranquilamente el joven de ojos esmeraldas mientras que sacaba del bolsillo de su chaqueta una pokebola.

— ¿Una pokebola? — Preguntó ingenuamente la chica de ojos zafiros.

— Por Arceus. Solo lanzala — Rodó los ojos el peliverde.

May obediente lanzo la pokebola y de esta salió el hermoso Altaria extendiendo sus acolchadas alas y realizando su grito característico. La castaña al verlo se quedó muda de la impresión.

— ¡ Un Altaria ! — Dijo muy sorprendida la chica de ojos zafiros mientras se paraba de su asiento. El peliverde sonrió e imitó su acción.

— Corrección, querrás decir él Altaria. — Comentó haciendo énfasis el coordinador de Roselia.

— ¡No me digas! Es el Altaria del bosque. — Contestó mientras se acercaba a tocar el plumaje del dragon. Este se dejó mimar por la castaña. — ¿Cómo lo supiste ? — Preguntó curiosa sin dejar de sonreir.

— Cuando llegue al gimnasio, Max me comentó que le habías hechado el ojo el día anterior y que no podías conseguir atraparlo. Quise hacerlo por ti, para subirte el ánimo. Que mejor que hacerlo con un nuevo amigo. — Le explicó Drew con una sonrisa muy poco inusual de ver. Al parecer le estaba sonriendo con ternura.

— Muchas gracias, Drew. Este regalo es precioso. — Agradeció con un leve sonrojo en sus mejillas. Se acercó al coordinador y le dió un leve beso en su mejilla. Por su parte Drew se sonrojó solo un poco.

— Por cierto, que torpe eres como para no poder capturar un Pokémon salvaje. — Añadió molestando a la castaña y cambiando su sonrisa tierna a una de lado.

— Tenías que arruinarlo. ¿Verdad ? — Respondió May haciendo un puchero.

— Desde luego. Ya me conoces. — Contestó con orgullo el peliverde moviendo su flequillo con elegancia. — Entonces ¿Te parece regresar juntos a Johto? Supe que habría en una semana un concurso en Ciudad Iris. — Preguntó con tranquilidad Drew.

— No me lo perdería por nada. Después de todo tengo que patearte el trasero. — Contestó con determinación la castaña.

— Soñar no cuesta nada May. — Le dijo con ironia. — Por cierto, ¿Por qué te atrajo este Altaria? — preguntó curioso LaRousse.

— Como ya debes de saberlo, Altaria es el pokemon de las nubes. Me gustan las nubes. Me hacen pensar en cosas agradables. — dijo misteriosamente la castaña mirándole con intensidad.

Lo que no le confesó del todo May, es que cuando ella veía las nubes pensaba en Drew. El peliverde por su parte correspondió a la sonrisa de la castaña. ¿Quien lo diría? Otra cosa más en común con ella.

— A mi también me gustan las nubes. — Mencionó en común acuerdo. — Porque me hacen pensar en ti...— susurró quedamente, pero aún así se aseguro que la castaña lo escuchará. Esta sonrió radiante. — Hoy ví una que tenía tu forma. — Le dijo tiernamente el chico de ojos esmeraldas. A May le brillaron los ojos de felicidad. — Era igual de fea que tú. — añadió con burla.

— ¡Drew, tú odioso arrogante ! — Gritó mientras se abalanzaba sobre el coordinador mencionado y este hechaba a correr por todo el gimnasio riéndose.