Declaimer: Esta historia es completamente producto de la imaginación, una ficción, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Me disculpo de antemano por cualquier malentendido que pueda causar.


.

.

Cuando una batalla está perdida, sólo los que han huido pueden combatir en otra

(Demóstenes)

.

Capítulo 3,

ITALIANOS LOCOS

(POV Lutz)

.

Me asegure de ir soltando cuerda mientras descendía, no quería quedarme atrapado allí abajo. Sé que de pasar eso ni Andrés ni el marica de Flavio me rescatarían, además que mi hermano Gilen armaría una nueva cruzada…eso, o convertiría mi casa en el anfitrión de los segundos juicios de Salem y no estoy seguro de querer ninguna de esas opciones…

El hoyo bajaba lugubremente por mas de una hora hasta un destino desconocido, era una caida larga que gracias a su inclinacion no patrocinaba la muerte. Mas abajo la inclinacion se acentuaba y formaba una especie de resbaladilla irregular. Una vez llegado hasta el fondo me percaté de que estaba en una cueva no muy alta, el aire era espeso y casi podría jurar que la señal interfaz de los aparatos no funcionaría allí abajo. Rápidamente me cerciore de esto último y decidí el siguiente plan de acción.

Según Reißend*, mi perrito, el rastro de Luciano se perdía allí abajo, así que considerando el agujero que había en el suelo de la casucha, la madera putrefacta que me encontré atorada mientras bajaba y la pendiente del hoyo por el que descendí, era evidente lo que había pasado. Luciano debía estar allí abajo. No había sangre cerca de donde estaba parado, así que al parecer no se había herido de gravedad al bajar. Pero eso no hacia menos precarias las circunstancias, pues Italia llevaba al menos tres días sin comer o beber nada, debía darme prisa y encontrarlo.

Jale un poco la cuerda por la que había bajado, quería avisarles a los otros dos que había llegado al suelo y que era seguro, pero no me imaginaba que ese par de imbéciles estarían conversando y que jamás vieron la cuerda tensarse varias veces. Así que ingenuamente confiado en mis supuestos apoyos, avance por la cueva llamando a Luciano. Era probable que no me escuchara si estaba (como temía) desmayado, pero aun así debía hacerlo por si acaso.

La cueva era extensa y tenía varios pasadizos, pero afortunadamente nunca encontré sangre por donde caminaba, eso significaba que no se había herido cuando paso por esos sitios. Sin embargo el tiempo aún era un factor crucial, no podía devolverme a reportarme con los otros.

Camine y camine por la caverna intentando encontrar al susodicho, pero por más que avanzaba no aparecía, era como si la cueva fuese interminable. De repente una intensa luz me rodeo y sentí un gran mareo abordarme, más que si hubiera mesclado cerveza con cocaína (aclarando que eso aún no lo intento, mi hermano me estrangularía). Desperté tendido en el suelo, al parecer me había desmayado y no sabía por cuanto tiempo. Saque mi celular y me di cuenta de que habían pasado mas de cinco horas desde que me deslice por túnel, Luciano aun no aparecía.

Cretino idiota, como me mete en problemas.

- Oye, ¿eres tu verdad? – escuche que gritaban.

- ¿Qué? – quien rayos me hablaba, ¿sería Luciano?

- Has tardado muchisimo en volver y eh tenido que bajar también, ¿pero qué coño haces durmiendo?

- ¿Ahh?

- Vaya gillipollas, ¿acaso perdiste la capacidad de hablar?

- O-oye…¿viste la luz?, ¿la luz cegadora?

- ¿La luz?...no sé de qué me hablas.

- ¿No te desmayaste acaso?

- Como crees…estoy algo mareado, pero hace mucho que me acostumbre a las sensaciones adversas – y Andrés se mostró taciturno, como si rememorara todo su pasado – Bueno mejor seguimos, no sea que se loco este herido.

- Luciano no es ningún…bueno, tal vez un poquito.

.

España es un tipo silencioso, saben, no hablo ni jota en todo el trayecto, parecía más bien ensimismado, así que no insistí para que conversara. No sé además de que podríamos charlar, es un tipo extraño y su pueblo lo es más. Supongo que tal vez se llevaría mejor con mis hermanos o mis primos, los eh visto hablar antes; yo en cambio no entiendo la cabeza de los viejos, siempre tan anticuada y cansada por la vida, me aterra pensar que algún dia yo podria terminar igual, sin aparente curiosidad por el mundo y rumiendo el pasado imborrable de mi historia.

Ambos seguimos andando en silencio por mas de una hora y de nuevo la luz se hizo presente, pero esta vez no me desmaye, sino que salimos a un pequeño claro que rodeaba la salida a la cueva. Muchos arboles impedian ver mas alla, era una especie de entrada escondida vaya a saber donde.

- Luz, bendita seas – murmuro Andrés a mi lado, casi se echaba de rodillas y besaba el suelo, como cuando Colon descubrió América.

Yo solamente me acomode la gorra que llevaba puesta, de manera que la visera me librase de la intensidad luminosa, pronto mis ojos se acostumbraron.

- ¿Adónde ahora? – pregunte al aire y Andrés solo se sacudió las ropas.

- A Manarola obviamente, Flavio debe estar desesperado.

Chasque la lengua en desacuerdo, me daba igual que el imbécil ese se desesperara, por mí que aguardase todo el día, mi prioridad era Luciano.

- No, primero busquemos a Luciano.

- Ni hablar, iremos donde Flavio, yo solo vine aquí por él y no proseguiré sin él.

- Has lo que te dé en gana, vuelve tu solo a Manarola, yo me quedo a buscar a Luciano.

Mala idea, solo que no lo sabía en ese momento. España se largó y yo seguí revisando los alrededores, no encontré nada por ningún lado y ya empezaba a oscurecerse el firmamento. Recuerdo que escuche como se quebraban varias ramas tras de mi y me ubique en poción defensiva, no fuera a ser algún animal salvaje. Pero la figura que salió de entre la floresta tenía dos piernas y era humana, ademas venia acompañada de un perro, mi perro a decir verdad.

- Reißend – llame a este último - ven aquí perrito.

Reißend corrió a mi encuentro y lamio mi rostro con alegría, se notaba que había pasado un mal rato con ese idiota.

- ¡Por dios, menos mal no era un vago como temía! – lloriqueaba el rubio Vargas - Aunque, por otro lado - y se paro medio en pose - sí que luces como un vago, ¿sabes?

- Mira Flavio, no comiences con tus cosas. ¿Acaso yo te digo perra afeminada? Y bien que te luce el apodo.

Flavio apretó los dientes rabioso, pero se contuvo de gritarme cualquier palabrota, yo sin embargo no tenía tiempo para observarlo, miraba en derredor para buscar una salida.

- ¡Sácame de aquí y cállate! – grito finalmente el idiota y casi me rio en su cara.

- Mmm supongo…primero busquemos a tu hermano.

Me acerque al canino para darle a oler uno objeto de Luciano, Reißend olisqueo febril los alrededores y finalmente aulló entusiasmado, parecía haber encontrado el rastro. Pero por más que seguíamos al perro, este no dejaba de avanzar sin toparse con absolutamente nada, claro hasta el momento en que descubrió un caminito de terracería y no hubo de otra que tomarlo. Era evidente que no encontraríamos nada esa noche.

Tardamos mucho en llegar a Manarola y mi estómago rugía desesperado, no me quedaban barras de granola para de emergencia, me las había comido todas horas antes. Pero como era muy noche, no encontramos nada abierto, ni un maldito supermercado de 24 hrs. Finalmente nos arrastramos de nuevo al hotel con la esperanza de que tuvieran servicio a cuarto.

- ¿Se les ofrece algo? – dijo el recepcionista.

- Nos hospedamos aquí, denos por favor nuestras llaves – estábamos muy agotados para ninguna cháchara, hasta Reißend sacaba la lengua agotado.

- ¿Cuál es su número?

- La mía es la 28 y la de él…

- La 32

- Haber déjeme ver…Constanza Bonelli? – Y el hombre releyó la lista de hospedaje – disculpe, debe haber un error aquí dice que la 28 es de una señora Bonelli y que se hospeda sola.

- No, no, no. Mi nombre es Flavio Giuseppe Vargas Romanesi y le aseguro que me hospedo en la 28.

- Has de estar equivocando dandy, si dice que no es la tuya, pues no es la tuya – le sermone - Oiga a mí deme la 32, ¿quiere?

El hombre reviso los registros y en su cara se dibujó la molestia.

- ¿Es acaso una broma? Nadie se hospeda en la 32 y está claro que su amigo no es una chica.

- Eso ultimo está a discusión… – eh iba a exponer mis argumentos para eso, pero Flavio me interrumpió.

- Oiga que le pasa, nosotros nos hospedamos aquí hace una horas, se lo juro por San francisco de Asís, allá en los cielos. Por qué abrimos de mentir.

- Y yo que sé, vienen vestidos como vagabundos y no es la primera vez que me juegan ese tipo de bromas, la otra vez un sujeto muy violento me la aplico.

Pero al parecer el idiota de Flavio solo había escuchado la primera parte, porque salto muy indignado a replicar.

- ¡Descarado!, ¿sabes acaso lo que traigo puesto? Ni con todo tu salario te comprarías esta ropa, Scemo*

- Voy a llamar a la policía si no se largan – comenzó a calentarse el dependiente, al mismo tiempo que Flavio se calentaba también y yo me irritaba.

- ¡Pero aquí nos hospedamos! – proteste.

- ¡LARGO! – grito colérico el hombre que ahora esgrimía una escopeta, ¿acaso todos los italianos están locos?

Flavio y yo nos retiramos prudencialmente, yo no traía armas conmigo como no fuera una navaja suiza y varios desarmadores, pero ninguno de ellos podía hacerle frente a una escopeta Benelli*. Teníamos que replantearnos la estrategia de ataque.

- ¡Shht, shht!

Pude escuchar mientras salíamos presurosos, y nada más quedar fuera del campo visual del sujeto, sentí como un par de manos nos jalaban hacia los setos…

.

Continuara…

.


.

Los 2p (segunda personalidad) son la versión opuesta a los personajes cannon y generalmente se supone que viven en otra dimensión, igual que las nyos. Como los personajes tienen la personalidad cambiada también sus relaciones con otros países son diferentes, eso no significa que en la realidad esos países se lleven mal, usen el criterio, esta historia es simple ficción. Como dije en el decalimer, me disculpo por cualquier malentendió y les recuerdo que la historia no desea ofender a nadie.

.

Notas:

* Reißend puede traducirse como raudo o veloz, supuse que Lutz usaría un nombre asi para su perro. 6_6

* Scemo es una grosería común en Italia, podria traducirse como "idiota".

* La escopeta Benelli es un arma de fabricacion italiana, al parecer es muy usada por allá. Creo que el recepcionista compro una escopeta desde la visita de Luciano XD

.

Sulcar: Flavio no gusta de las pasarelas de Milan, las ama y no las ve si no las ama. 6_6 Pero lo cierto es que su relacion con Alemania es igual de peliaguda que la de Lovino con Ludwig, solo que Ludwig no le sigue el juego a Lovino y Lutz si, jeje.

Ese perro es la onda y como dicen que todo se parece a su dueño, ¿tu que crees, se parece a Lutz? ;D