Yo salté en el sitio por el grito, algo asustada.

-Lo si..sien..to-dije asustada-

-Perdona Leah, no quería asustarte-dijo apretando los puños-solo vete, estaré bien.

-Vale, vendré mañana a ver cómo estás-dije acercándome para abrazarlo-

-Vete ya-dijo, antes de que llegara a él cerrando la puerta en mi cara-

Aun en shock, me alejé de su casa, aún pensando en todo lo ocurrido, la vista se me nubló por retener las lágrimas, y al final tuve que parar cerca de un árbol para desahogarme antes de llegar a casa.

Con tantas lágrimas como había derramado, me quedé dormida, al abrir los ojos, algo desconcertada, me levanté de un salto del suelo, estiré las piernas y fui a casa, seguramente mis padres estarían preocupados por no haber avisado de que no volvía a casa.

Me lavé la cara en el río que había cerca de allí y con una sonrisa fingida me dirigí a casa.

-Hola

-Leah, se puede saber ¿dónde estabas? Nos tenías preocupados-dijo mi padre-

-Lo siento perdí la noción del tiempo y me quedé en la playa dormida.

-¿En la playa?

-¿No te trajo Sam?-preguntó mamá-

-Sí, pero en vez de entrar a casa decidí dar una vuelta por la playa. Bueno me voy a duchar y cambiarme, o llegaré tarde al instituto.

Apenas entendí nada de lo que explicaron, ya que no podía dejar de preocuparme por Sam, a la hora del almuerzo salí fuera y lo busqué entre los chicos de la reserva, pero no estaba. A lo lejos vi a Paul y decidí preguntarle por él.

-Paul, ¿has visto a Sam?

-No, pensé que estaría contigo, eres su novia.

-Vale, gracias.

Di media vuelta y entré a clases, cuando terminase me acercaría a su casa.

A las dos y media cogí mi mochila, para salir dirección a la casa de Sam, quince minutos después estaba parada frente a la puerta de su casa. Di dos golpes en la puerta y esta se abrió, por lo que extrañada entré dentro y lo que vi me asustó.

Toda la casa estaba desordenada, las sillas en el suelo, la mesa partida y asustada por Sam, corrí a su habitación. La cual estaba peor que el salón, el colchón estaba en el suelo rajado por la mitad, las cortinas igual, la ventana rota y su armario lleno de ropa destrozada. Asustada salí fuera de la casa y miré por los alrededores de esta por si había algún rastro de Sam, paro no había nada.

-Sam… ¿dónde estás? ¿Qué ha ocurrido?-me pregunté a mi misma-

Anduve cerca del bosque llamándolo pero nadie contestaba.

-¡Sam! ¡Sam! ¿Dónde estás?-lo volví a llamar-

Preocupada me fui a casa para contarle a mi padre lo que había pasado, seguro él mi podría ayudar a encontrarlo.

-Papá, ayúdame por favor-dije irrumpiendo en la cocina con lágrimas en los ojos-

-¿Qué ocurre Leah?-preguntó mi padre preocupado-

-Es Sam, ha desaparecido.

-¿Cómo que ha desaparecido?-preguntó Billy al cual no había visto al entrar-

-Leah tranquila, dime que es lo que ha pasado-dijo mi padre-

-El otro día cuando fuimos al cine, Sam empezó a sentirse mal y lo llevé a casa, fue muy brusco conmigo y me gritó, ya que me quería quedar con él, y él se negó. Me fui preocupada y hoy decidí visitarlo a su casa para saber si estaba bien…pero cuando llegué la puerta estaba abierta, las sillas en el suelo, la mesa rota….me asusté y fui a su habitación, pero tampoco estaba.

Su habitación está destrozada, asustada salí de la casa y lo busqué por los alrededores, pero no he encontrado nada raro.

-Papá por favor, tienes que encontrarlo, ¿y si le pasó algo?-dije llorando-

-Tranquila Leah, hablaré con Charlie y entre todos lo encontraremos-dijo Billy-

-Yo también voy.

Toda la semana lo estuvimos buscando, pero no había rastro de Sam por ningún lado. Yo estaba deprimida, preocupada y cansada de toda la búsqueda pero no perdía la esperanza.

A la segunda semana de Sam desaparecer, mi padre empezó a comportarse de forma extraña y dos días después de esto Sam volvió a parecer en las reuniones del consejo de la tribu.

Era viernes y ya había terminado la charla del consejo sobre las leyendas de los fríos y nuestros antepasados los licántropos, Sam estaba sentado junto a Billy y mi padre, aprovechando esa oportunidad me acerqué a él.

-Sam, me alegro de verte-dije con una sonrisa en la cara-¿dónde has estado este tiempo? me has tenido muy preocupada.

-Hola Leah, estoy bien, solo tuve que solucionar unos problemas-dijo empezando a temblar y a alejarse de mí-

-Sam ¿qué ocurre?-dije intentando acercarme-

-Leah, vete a casa-me dijo mi padre-

-No, quiero saber que le pasa a Sam-dije mirándolo-

-Lárgate Leah, en otro momento hablamos-dijo con voz dura-

Afectada por su comportamiento decidí marcharme de allí, me adentré en el bosque y en ese momento una mano caliente me cogió de la muñeca.

-Leah no entres al bosque-dijo Sam mirándome-

-Suéltame Sam, me haces daño-dije intentando soltarme-

-Leah es peligroso que vayas al bosque-repitió-

-Sam déjame, me haces daño-le grité-

Sam soltó mi muñeca, y entonces me alejé de él yendo dirección a la playa, fui al lado del límite del bosque con esta y me senté allí, con mis piernas pegadas a mi pecho, no fue hasta entonces, que las lágrimas salieron de mis ojos.

No