El resto de semana pasó igual, nos veíamos de vez en cuando pero no era como antes, era como si una pared nos separase a los dos. Lo único que me había animado esta semana, había sido la noticia de que Emily vendría a hacernos una visita.

-Mamá, cuando llegue Emily, avísame, estaré en la playa y luego Sam vendrá aquí para salir a dar una vuelta antes de la hora de la reunión-dije saliendo de casa-

-Claro Leah, yo te llamo-contestó desde la cocina-

Me quité la ropa y con el bikini puesto, entré al agua. Antes de la hora de comer, mi prima apareció en la orilla, feliz de verla, salí del agua para saludarla.

-Emily, me alegro tanto de verte-dije abrazándola-

-Yo también prima, sobre todo de conocer a tu novio, del que oigo hablar mucho y muy bien, pero no lo he visto aún-dijo riéndose-

-No te preocupes hoy lo conocerás, va a casa para comer-dije feliz-seguro te cae fenomenal, aunque es algo serio.

-Entendido, tomo nota de ese dato

Llegamos a mi casa entre risas, y nada más cerrar la puerta de casa a mi espalda, esta sonó.

-Seguro es Sam-dije mirando a mi prima-

Emily me siguió y entonces abrí la puerta.

-Sam-dije abrazándolo-mira te quiero presentar a mi prima Emily.

Pero el no contestó, al igual que mi prima, los miré a los dos y vi que se miraban fijamente.

-¿Os conocéis?-pregunté extrañada-

-No, esto…voy a ayudar a tía Sue-dijo Emily entrando para ayudar a mamá-

-Sam….

-Sí, creo que mejor entramos y ayudamos a tu madre-dijo siguiendo a mi prima a la cocina y dejándome parada en la puerta-

Cerré la puerta y fui con ellos, los cuales no dejaban de mirarse. Algo enfadada, me puse junto a Emily.

-Y bueno Emily, ¿vendrás esta noche a la fogata verdad?

-Mmm sí supongo-dijo nerviosa-

-Estupendo, yo tengo que ir a Port Ángeles un rato, pero seguro llego a tiempo.

-Claro, no te preocupes.

-Eso Lee-Lee, no te preocupes, yo estaré con ella.

-Vale, me marcho ya, hasta luego-dije saliendo de casa, dirección al coche de mi padre-

Después de comprar todo lo que necesitaba, volví a la reserva, seguramente ya habían empezado la fogata.

Miré a todos los que había allí y vi que mi prima estaba con Sam algo nerviosa y negando con la cabeza.

-Emily, yo no quiero hacerle daño a Leah pero ha pasado así y yo no puedo cambiarlo.

-Sam, es una locura, llevas tres años con mi prima, y es cierto que me gustas pero no es posible, no puedo dañarla de esa forma.

-Emily solo déjame estar contigo, cuando venga Leah hablaré con ella, te prometo que todo se solucionará.

-¿De qué habláis?-dije enfadada, porqué mi novio le estaba tirando los trastos a mi prima-

-Leah-dijo mi prima levantándose del lugar-no es lo que piensas te lo prometo.

-¿Sam?-pregunté dolida-

-Lee-Lee, lo siento no pensé que me pasaría algo así y de verdad lo siento, pero ya no puedo estar contigo….quiero a tu prima aunque no lo creas, y ella me quiere a mí. Lee-Lee nos amamos ¿lo entiendes verdad?

No voy a llorar, no voy a llorar-pensé aguantando las lágrimas-

-¿Es eso verdad Emily? ¿Le amas?

-Yo Leah, no…lo siento-dijo abrazándome-no sé como ocurrió, pero….

-No digas más-dije alejándola de mí-

-Leah...-dijo Emily-

-No os acerquéis a mí, ninguno de los dos, no quiero veros-dije alejándome de ellos-

-Leah, por favor prima-dijo Emily llorando-

-No me toques, no quiero volver a verte.

Salí de allí bastante deprisa y furiosa entré en mi habitación, no pensaba llorar, otra vez por él no-me dije a mi misma-Leah se terminó, no te volverán a pisotear nunca, no lo harán porque eres Leah Clearwater.

Aun cabreada tiré todo lo que había a mi alcance, ya fuesen libros, cuadros o fotos.

Después de descargar parte de la rabia me dejé caer, lloraría solo una vez más, mañana la nueva Leah nacería.

Miré hacia el mar sentada en el alfeizar de mi habitación, realmente no entendía como mi novio y mi prima me podían haber hecho esto. Todos nuestros planes… los odiaba con todo mí ser.

Apreté los puños y golpeé una de las ramas del árbol que daba a mi habitación sin parar, cuando me cansé miré mis manos ensangrentadas.

La voz de Seth delante de mi puerta, me enfureció, me levanté, fui hacia la puerta y le grité.

-Lárgate de aquí

-Pero…mamá dijo que-

-Te estoy diciendo que te largues maldita sea Seth-contesté cerrando la puerta de un golpe-

Miré el desastre que había hecho en mi habitación, pensé en recogerlo todo, pero mejor lo hacía mañana, ahora mismo no estaba de ánimos.

De un momento a otro el sonido de la gente hablando en la fogata se detuvo y fue sustituido por el silencio de la noche.

Unos pasos por los pasillos me advirtieron de que mis padres volvían a casa.

-¿Y Leah, Sue?, no la he visto en toda la noche-preguntó mi padre-

-Ya sabes Harry, estará con Sam ahora que ha vuelto-contestó mi madre-

-No, está en su habitación, la vi cuando me mandaste por la comida mamá.

-Ohh, entonces voy a acercarme a verla-comentó mi padre-

Yo cerré los ojos intentando por todos los medios hacerme invisible.

-Mmm no creo que sea buena idea, cuando la vi estaba muy enfadada-contestó Seth-

Maldito enano-pensé-

-Entonces mejor la dejo, mañana la veré, cuando está cabreada no hay quien la soporte-dijo riéndose-

Las puertas de las habitaciones se cerraron y al fin reinó el silencio otra vez en la casa.

Seguí mirando la luna llena pensando en cómo continuar ahora, en lo que diría la gente cuando se enterase, pero sobre todo en mis sueños destrozados.

Sin hacer ruido salté por el alfeizar de mi ventana y caminé hasta la playa nostálgica, recordando cada momento que pasé junto a….Sam.

"¿Leah, puedo llamarte Lee-Lee?"

"Si, pero nadie debe saberlo"

"Ahhh Lee-Lee, pero que cursi, jajaja"

"Enanos os voy a matar"

"Prometiste no decírselo a nadie"

"¿Quieres ser mí novia?"

"Cuando termines de estudiar, nos iremos a Port Ángeles y mientras tú vas a la universidad, yo trabajaré. Después nos casaremos y formaremos una familia. ¿Te gustan los planes Leah?"

"Sam, siempre estaremos juntos, ¿verdad?"

"Siempre, te amo Lee-Lee"

"Sam, suéltame no me tires al agua Sam... Jajaja, te quiero"

Cada recuerdo, me atravesaba el corazón de forma desgarradora. Ojalá pudiese borrarlo de mi memoria para siempre.

De repente empezó a llover, pero no me importaba, tal vez la lluvia borraría todo el día de ayer. Cuando ya estaba empapada me levanté y decidí ir a casa, pero en ese mismo instante la voz gruesa de Sam me detuvo.

-Lee-Lee, ¿Qué haces aquí afuera?

Cerré los puños y cabreada le contesté.

-No es de tu incumbencia lo que haga o deje de hacer. Ya no somos nada.

El decir esas palabras en alto me desgarraron por dentro.

-Lee-Lee –dijo tomándome del brazo-

-Suéltame, no me toques nunca más-dije intentando soltarme-

-Lee-Lee, tenemos que hablar.

-No me vuelvas a llamar así en tu vida, y no hay nada de qué hablar, ya me lo dejasteis bien claro ayer.

-Leah… lo siento de verdad, no era mi intención lastimarte, de verdad.

-No, no lo sientes, si lo sintieses no llevarías dañándome durante tanto tiempo.

-Leah…de verdad….

-Ya cállate, me das dolor de cabeza-contesté entrando en casa-

Una vez dentro, me lavé los restos de sangre de las manos, respiré hondo y fui a la cocina a desayunar con el resto.