El tiempo pasaba y nadie aparecía para decirme que había ocurrido, sigilosamente atravesé el bosque para acercarme al poblado; a lo lejos vi a los chicos de la manada en su forma humana.

Me oculté detrás de unos árboles e intenté escuchar que pasaba.

Dentro de mi casa se escuchaba mucho ruido y varios llantos, lo que me puso en alerta.

Si por mi culpa, a mi padre le pasaba algo, nunca me lo perdonaría. Y entonces ocurrió lo que más temía, Seth salió de la casa llorando internándose en el bosque.

Y en apenas unos segundos, unas imágenes, de mi padre tumbado en la cama, junto a un médico negando hacía mi madre, me golpearon, haciendo que me detuviese en ese mismo instante.

"Mi padre había muerto."

La furia y el dolor recorrieron mi cuerpo haciéndome aullar y correr sin control alguno.

Pronto empecé a escuchar voces en mi cabeza, diciéndome que me detuviera, pero no podía hacerlo, necesitaba escapar.

Pronto llegué a una carretera y sin mirar crucé.

Escuché un chirrido a mis espaldas, pero aun así seguí corriendo. Mucho tiempo después me detuve en un lugar que nunca antes había visto.

Aún no podía creer, que mi padre hubiera muerto. Esta mañana estaba todo tan normal y ahora…

El sentimiento de culpa era tan grande, que nunca desaparecería.

La noche ya había caído y aunque ya estaba algo más tranquila, el dolor seguía ahí y además seguía siendo un lobo. No escuchaba a nadie en mi mente y eso me relajó, sabía que tenía que volver a casa sobre todo por Seth y mamá, pero antes necesitaba volver a ser humana otra vez.

Comencé a andar dirección a la reserva, intentado descubrir la forma de volver a la normalidad, pero aún no lo había conseguido.

Me acerqué a la reserva sin hacer mucho ruido, todo estaba a oscuras y en un silencio absoluto, pasé junto a la casa de Jacob, Paul y el resto de chicos, por lo que oía todos estaban dormidos.

En casa se oía a alguien por la cocina, di un rodeo deteniéndome frente a la puerta trasera y miré a dentro, sin darme cuenta golpeé la bicicleta de Seth, haciéndola caer con un fuerte golpe.

-¿Leah?-preguntó la voz estrangulada de Emily-

Asustada retrocedí para que no me viera, pero solo di dos pasos cuando me choqué con algo mojado y peludo.

-Al fin apareces, te hemos estado buscando-dijo la voz de Sam a mi espalda-

Giré la cabeza y vi sus ojos y hocico demasiado cerca de mí.

Trastabillé por la sorpresa, pero logré controlar mi peludo cuerpo.

-Sígueme, iremos a un sitio donde puedas estar relajada para volver a la normalidad-dijo-

Sin decir nada lo seguí, cuando llegamos a una cala oculta del poblado se detuvo, dejando en el suelo algo que tenía en la boca, se sentó a un lado y miró hacia el mar.

-Leah siento lo de…bueno ya sabes, todo lo del médico y lo de tu padre; sobre lo primero no sabía nada.

-No tienes por qué seguir hablando Sam, no necesito la compasión de nadie. Supongo que ya no podré salir de este sitio, siendo el monstruo que soy ahora-dije mirando mis…patas-

-Hablabas en serio, ¿cuándo dijiste que te querías marchar de la reserva?

-Sí, no tengo muy buenos recuerdos de este sitio, todos son dañinos para mí. Quiero empezar una nueva vida fuera de aquí.

-¿Seguro es por eso y no por lo ocurrido hasta ahora?

-Lo ocurrido hasta ahora ha reforzado mi decisión, pero conforme están las cosas ahora…supongo lo aplazaré por un tiempo, al menos hasta que mi madre y Seth estén bien.

-Leah, antes no podía explicarte nada de lo que pasó con Emily, pero ahora no hay problema, puedo explicarte lo que ocurrió.

-No quiero saberlo, no me importáis ninguno de los dos y menos vuestras vidas, a partir de ahora lo único que me importa son mi madre y mi hermano.

-Pero tienes que saber la verdad…ya has vuelto a la normalidad, ahí tienes ropa para cambiarte-dijo Sam de pronto en su forma humana, sacándome de mis pensamientos-

Cuando dijo las últimas palabras, vi que volvía a estar en mi forma humana y además estaba desnuda, fui donde me dijo Sam y me vestí de forma rápida.

Una vez vestida, fui dirección a casa, necesitaba saber cómo estaban mi madre y Seth. Pero antes de llegar a la puerta principal, Sam me sujetó del brazo.

-Leah necesito contarte varias cosas, para que sepas todo lo que a partir de ahora, va a ocurrir. Ya sé que no quieres saber nada de mi relación con Emily pero; una vez te cuente todo, me entenderás.

-Sam… no es buen momento ahora, ya habrá tiempo de que me pongas al día sobre todo lo relacionado con, lo que sea que nos transforma.

Después de eso, ya al fin entré a casa; Emily estaba sentada frente al televisor, observando a mi madre tumbada a su lado.

-Leah ¿va todo bien?-me preguntó Emily-

-Sí-contesté sin mirarla-

Me acerqué a mi madre y sin hacer ruido, me abracé a ella. Las lágrimas volvieron a salir de mis ojos, borré su rastro con mis manos y tomé aire para tranquilizarme.

Con pesar la llamé para que se fuese a la cama, ella abrió los ojos y al verme se separó de mí con terror en los ojos.

-Ma…Mamá, ¿estás bien?-dije dolida-

-Sí solo…

-¿Por qué no me miras a los ojos, cuando me hablas?

-Yo…yo lo siento no puedo-dijo marchándose de la habitación-

En shock miré a Emily.

-¿Qué le pasa a mi madre?

-Yo…Leah tuvimos que contarle, lo que os ocurrió a ti y a Seth, tu padre era miembro del consejo de ancianos y ahora ese lugar lo ocupa tu madre.

-¿Y se lo habéis tenido que contar hoy precisamente? ¿De quién fue la idea? Por favor mi padre ha muerto hoy-dije cabreada-

-Leah, yo he sido quien ha decidido contárselo a tu madre-contestó Sam-

-Tú no eres nadie para tomar esa decisión, te dije que no te metieras en nuestras vidas. Eres un maldito egoísta e insensible, los dos lo sois, os odio, marcharos ahora mismo de aquí o no respondo-contesté empezando a temblar-

-Leah eres tú la que debería salir para tranquilizarte, antes de que entres en fase-comentó Sam-

Tomé aire cerrando los ojos para tranquilizarme y al abrirlos el temblor empezó a desaparecer.

-Marcharos de aquí ahora-dije entre dientes-

Cuando me calmé completamente, subí a mi cuarto, cogí mi ropa y fui dirección al baño para darme una merecida ducha antes de intentar dormir.