Amanecer
En el mismo momento que llegué a la puerta de su casa donde estaban él y Billy, Jake salió corriendo bajo la lluvia dirección al bosque; a él se unieron Jared y Paul en su forma lobuna.
-Billy ¿Qué ha pasado?
-Hemos recibido una invitación a la boda de Isabella Swan y Edward Cullen.
-Entiendo, supongo aún tenía esperanzas de que ella cambiase de opinión.
-Sí las tiene, pero debe comprender que no puede seguir así, porque lo único que logrará es sufrir más.
-Bueno, me alegra verte Billy.
-¿Leah?
-¿Sí?
-¿Por qué no entras un rato y hablamos, hasta que pare un poco de llover?
-Mmm, sabes que no va a parar de llover en todo el día, además Rachel seguramente querrá pasar tiempo contigo, ahora que ha venido de visita.
-No quieres hablar conmigo entonces.
-Billy, sé por lo que me vas a preguntar y estoy bien, de verdad.
-Como quieras Leah, solo intenta pasar página, te quiero como una hija y no quiero verte mal, tú padre no estaría bien si te viese así.
-Billy, otro día hablamos…quiero visitar a mi padre.
Caminé dirección al lugar sagrado donde mi padre descansaba, aún no podía creer que ya habían pasado cerca de tres meses desde que murió por mi culpa.
Hablé con él un buen rato, contándole mis planes de salir de la reserva para continuar mi vida y pidiéndole perdón una vez más, también le hablé de cómo estaban Seth y mamá, y le prometí que, aunque estuviese fuera cuidaría de ellos para que no les faltara de nada.
Después de ese rato con papá decidí volver a casa.
Los días fueron pasando, hasta que llegó el día de la boda de Isabella Swan y el vampiro, mi madre ya estaba prepara para marcharse a la boda como acompañante de Billy o de Charlie, la verdad no lo sabía.
Seth también iría ya que tenía algo así como una relación de amistad con esos chupasangres. Yo no pintaba nada allí, con la visita de algunos vampiros nómadas amigos de los Cullen, no podíamos dejar la reserva desprotegida, así que yo estaría haciendo guardia por allí.
Toda la noche pasó sin incidencias, salvo el leve enfrentamiento entre Jake y Cullen que discutieron por la luna de miel de Isabella y su transformación, no hubo ningún problema más.
Yo la verdad no la entendía, querer convertirse en un monstruo bebedor de sangre ¿de por vida? Además, que por el tratado aquí no lo podrían hacer, así que supongo ya Sam nos informará de lo que haremos.
Los días pasaron y tras la llegada de Rachel, una nueva imprimación ocurrió en la manada, esta vez fue por parte de Paul, que se imprimó de ella, ya eran cuatro los imprimados en la manada y la verdad que para el resto era algo incómodo y molesto.
Estábamos en la playa observando a las cuatro parejas cuando comentaron que ellos querían algo así.
-Estáis locos, es como una enfermedad mirar a Quil con Claire que es apenas un bebé.
-Si, pero al menos se le ven felices, yo querría estar imprimada solo por olvidarme de todo el dolor que me causan Sam y Emily-dije mirándolos-
-Yo prefiero no imprimarme, estoy muy feliz así -contestaron Jacob y Embry-
-Cuando os impriméis ya os lo recordaré-dije caminando hacia la orilla, evitando acercarme a las parejas-
El agua me llamaba, hacía algo de frío, pero no me importaba, me saqué la mitad de la ropa y empecé a entrar al agua. Nada más rozarme el agua sonreí, esto sí era relajante.
Estaba nadando cuando noté unos ojos penetrantes en mi nuca; giré en su dirección y me encontré con el ceño fruncido de Sam, pasé de él y seguí nadando.
Semanas después de la boda, llegaron a nuestros oídos que la feliz pareja había vuelto de su luna de miel, ya que Isabella se había puesto enferma. Todos nos pusimos nerviosos ya que eso podía significar que el chupasangre la había mordido.
Jacob tonto de él, salió corriendo a ver lo que pasaba, y si la habían mordido, otra guerra comenzaría.
Horas después de irse Jacob empezamos a ver imágenes desordenadas de una Isabella pálida, ojerosa y con un bulto en el vientre. Ese monstruo la había dejado embaraza y la cosa que llevaba además de peligrosa, la estaba matando.
Cullen quería que le sacaran esa cosa, pero ella no quería y ahora estaba protegida por la rubia chupasangre a la cual se le había activado su instinto maternal.
Sam decidió que entonces sintiéndolo mucho debíamos acabar nosotros mismos con esa cosa, aunque con ello pereciese una humana, ¿que era una muerte con la masacre que esa cosa haría?
Cuando Jake supo la decisión de Sam, corrió fuera de la reserva, para avisar a los chupasangres, Sam dio la orden como alfa, pero Jake continuó corriendo sin mirar atrás, yo lo seguí para intentar detenerlo y Seth también corrió detrás de nosotros. Todo era normal, hasta que de pronto dejamos de escuchar voces en nuestras cabezas, eso era raro porque aún estábamos cerca de la reserva para no oírlos.
Volvieron a su forma humana, excepto yo que me quedé a los alrededores de la mansión, mirando si nos seguía la manada, pero todo era silencio.
Mientras Jake y Seth avisaban de lo ocurrido a los vampiros, yo decidí acercarme a un riachuelo que había cerca; y así lavarme un poco la suciedad de mi peludo cuerpo, mis tripas rugían de hambre, pero era
asqueroso el sabor de los animales crudos, por lo que esperaría a cuando volviésemos a la reserva.
Con el paso de las horas Jacob, Seth y yo descubrimos que nos habíamos separado de la manada, por lo visto al ser Jake el verdadero alfa, al negarse a cumplir órdenes de Sam se proclamó alfa y eso quería decir que por primera vez había dos manadas en la reserva.
Para mí esa noticia me relajó ya que no tendría que ver a Sam, ni obedecerlo, ahora yo era la beta de Jake y al estar solo nosotros tres todo era más tranquilo y podía relajarme. Jake nos dijo que esto sería hasta que naciese la cosa y la matásemos, que él después se marcharía y volvería a haber una única manada.
Después de ese día las cosas fueron normales, digamos que la nueva manada vivíamos, aunque me doliese admitirlo, cerca de la casa de los vampiros, ninguno hemos vuelto a la reserva, solo Jake un día para avisar a mi madre de que estábamos bien.
De pronto un día las cosas cambiaron, Isabella Swan entró en parto, por lo que escuchamos desde fuera, Jake estaba con ella y una vez naciese se encargaría de matar a esa cosa, por mucho que ahora su marido vampiro lo quisiera. Casi todos los vampiros salieron de la casa a excepción del doctor y la pareja de Isabella. Todo estaba bien hasta que Jacob salió llorando de la casa, por lo visto Isabella no había soportado el parto y había muerto, enfadado entró a la casa en busca de la cosa asesina para deshacerse de ella.
Minutos después olí a la manada, avisé a Seth para que vigilase y con un aullido avisé a Jake de que el resto de la manada estaba aquí.
De forma apresurada salió Jake seguido de todos los chupasangres. Paul fue el primero en llegar, quería entrar a la casa para matar a la cosa, pero Jake se interpuso entrando en fase, fue en ese momento cuando las imágenes de Jake al ver a esa cosa o niña, llegaron a mi mente.
No lo podía creer, Jacob se había imprimado de ella y por lo tanto nadie de la manada podía hacerle daño, ya que sino dañaría a Jake. A la vez que yo pensaba eso, Jake les contaba lo ocurrido. Debido a esto todos volvimos a la reserva para avisar a los ancianos de ello y de la transformación de Isabella en vampiro.
