Declaimer: Esta historia es completamente producto de la imaginación, una ficción, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.


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La paciencia es la fortaleza del débil y la impaciencia, la debilidad del fuerte.

(Inmanuel Kant)

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Capítulo 15,

PEINANDO LA ZONA

(POV Roland)

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Que Gilen se mostrara impaciente era de esperarse, pero no creo que por eso deba decirse que nosotros queremos menos que el a Lutz, lo queremos igual, es decir MUCHÍSIMO. Pero precisamente porque lo queremos es que debíamos mantenernos serenos en aquellos momentos, si todos nos pusiéramos igual de histéricos que Gilen sería imposible organizar búsqueda alguna o tomar decisiones importantes. Yo me mantuve sereno, no así mi hermano Baviera que insistió muchísimo en acompañarnos, ahora me pregunto si no hubiera sido mejor traerlo a él y no a Gilen, pero lo hecho esta hecho, ¿no?

Heinz nos proporcionó toda la información útil sobre Manarola y nos reservó habitaciones en el hotel y asientos en el avión. Pero fuera de esa ayuda no se movió ni un milímetro de su casa en Berna, a veces me pregunto si no tendrá agorafobia o algo semejante, porque rara vez sale de esa casa. Ustedes se preguntaran como un tipo que no se mueve de su casa sabe tanto sobre todos, la respuesta es fácil, del mismo modo en que la CIA averigua cosas, ya saben, espiando. Si, Heinz es experto en el manejo de información, sabe todo sobre todos, incluso que talla de zapatos usan; no pregunten a mi para que, son ondas que se carga mi primo.

Su hermana en cambio, es menos propensa a encerrarse, todo lo contrario se la pasa viajando, explorando y en resumen viviendo la vida loca a sus anchas. No me malinterpreten, no dije que sea una descocada ni muchos menos casquivana, es solo demasiado intrépida para ser una adolecente y rara vez escucha consejos de nadie, menos aun de su hermano que poco o ningún poder tiene sobre sus alocados juicios. Entre ella y Lutz, no quien me da más dolores de cabeza, ya no digamos los dos juntos confabulando, porque es un pandemónium. Las navidades más recordadas por sus fechorías fueron hace tiempo cuando desatinadamente permitimos que fueran a comprar juntos los ingredientes faltantes y terminaron comprando también pólvora y cohetes miniatura, así como una serie de instrumentos de broma que utilizaron a sus anchas con todos nosotros; ese par juntos suelen ser dinamita, en serio. Por eso ahora tenemos a buen recaudo no dejarlos juntos cuando planeamos fiestas, porque nunca se sabe con ellos.

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Aquel día en Manarola, según recuerdo, llegamos puntuales hasta el hotel para registrarnos. Afuera el viento se tornaba cada vez más lúgubre y el mar azotaba con violencia, claro indicativo de que sabía que su señor (es decir Luciano) estaba desaparecido. Alguna vez yo fui tutor-amo de ese tipo, saben, mucho tiempo atrás cuando éramos con mucho más jóvenes. Luciano era un niño bien parecido y encantador…al menos en apariencia, porque con los años descubrí aspectos de su personalidad que me desagradaban. El chico era inteligente, casi diría que brillante, y sabía leer a las personas como si fuera vidente. Era un manipulador de primera y utilizaba su indudable encanto para salirse con la suya. Bajo mi tutela aprendió a tocar muchos instrumentos y aunque no tenía el mismo talento que yo, siempre tocaba con gracia y buen gusto. Luciano sabía hablar en varios idiomas y pintaba increíblemente, también esculpía y diseñaba edificios. El crio tenía ciertamente todas las herramientas para caer bien a quien quisiera, pero yo le tenía especial manía por su carácter oculto y esa costumbre de hacer lo que se le daba en gana y no respetar mis órdenes. Caro tuve que pagar haberlo elegido a él y no a su hermano Flavio, pero lo hecho esta hecho, repito.

Así pues y sabiendo lo que sabía, entenderán porque no me agrada la amistad entre él y Lutz. Nada bueno puede de sacar de semejante compañía y dudo que Luciano le increpe a seguir nuestros consejos, más bien lo contrario, si Lutz está cada vez más rebelde es seguramente por su culpa; maldito Luciano.

Después de hablar con la policía ese día, nos pusimos en marcha. Cada uno llevaba un perro de la correa y estos olfateaban a su alrededor con ahínco. Saben, estoy orgulloso de esos perros, ahora más que nunca, quien diría que un día serían tan útiles. Nos dividimos en áreas después de consultar un mapa local (cortesía de Heinz), teníamos con nosotros radios y nos llamábamos cada quince minutos para reportarnos; todo estaba muy bien organizado. De modo que pasadas un par de horas ya habíamos peinado media ciudad y preguntado en un italiano mal pronunciado, por los desaparecidos. La gente nos confirmó que efectivamente habían visto a un muchacho rubio y alto en compañía de otros dos hombres, pero que no podían asegurar que fuera el mismo de la foto; tampoco es que fuera raro, si a mí me preguntaran cual es la diferencia entre un italiano y otro, seguro no la encontraría, del mismo modo en que ellos no nos diferencian a nosotros. Les dimos las gracias y continuamos.

Cerca de las cinco, Sajonia nos llamó para decir que estaba parado frente a una casa que al parecer desprendía un fuerte olor a Lutz, por que el perro no dejaba de aullar. Sorprendentemente nuestros perros (el de Gilen y el mío) también se dirigían hacia allá y pronto nos encontramos los seis frente a una casona vieja y desvencijada. Por su apariencia nadie había vivido allí en mucho tiempo y se había convertido en nido de gatos y posiblemente refugio de maleantes. No entramos de inmediato.

- Sera mejor ir por herramientas, nunca se sabe que encontraremos – dije en voz alta para que me oyeran.

- No, no. Mejor nos apresuramos a entrar ya, debe estar herido – replico en el acto Gilen que tenía toda la pinta de meterse a la brava a aquel lugar.

Comprenderán que razonar con Gilen es muy difícil (no se los recomiendo) y obviamente no lo íbamos a dejar ir solo. Así que finalmente decidimos que esperarían allí mientras yo iba por las herramientas, Sajonia incluso amenazo a Gilen con amarrarlo algún árbol si no esperaba; cuando yo me marche ellos seguían discutiendo.

En el hotel había mucho ajetreo porque acababa de llegar un camión lleno de turistas, nadie me presto mucha atención que digamos. Saque las maletas que previamente empacáramos con herramientas de rescate y me marche de vuelta a la casona, aunque admito que debía lucir muy peculiar cargando esas cosas. Empero, el recepcionista estaba la mar de ocupado registrando a los nuevos huéspedes y ni siquiera me saludo; tampoco es que yo lo ocupase.

Frente a la casona aun esperaban mis primos, Gilen cruzado de brazos con el ceño fruncido y Sajonia medio exasperado. Me acerque a ellos agobiado, las maletas pesaban mucho y no podía esperar para repartirles la carga.

- Entremos pues – dijo Sajonia aun molesto mientras se ponía una la mochila a la espalda, nosotros le seguimos adentro.

La casa era igual o peor por dentro, su vieja y antiguamente bella arquitectura deslucía con las telarañas y los destrozos del tiempo, nadie se había ocupado de mantenerla en pie. Los perros pronto fueron a la suyo y terminamos en una habitación recóndita y destartalada que tenía un enorme hoyo en el suelo, imposible saber su profundidad.

- Si el rastro acaba aquí, debe estar abajo – comente secamente y los otros dos asintieron, tendríamos que bajar.

Gilen de inmediato se ofreció a hacerlo y saco las cuerdas y demás instrumentos de escalar. Pero no podíamos dejar que bajara solo, era imposible saber que encontraría allá abajo; tuvimos que echar mano de un "Piedra, papel o tijera" para resolver quien iría con él. La suerte no estaba de mi lado.

- Gane – se ufanó Sajonia frente a mí, sonriendo por primera vez en días. Yo solo torcí el gesto irritado y desvié la mirada, porque de todas las compañías que hubiese escogido para semejante expedición, definitivamente Gilen hubiese sido la última. ¿Pero por qué rayos no me traje a Baviera?

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Continuara…

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Notas:

• Las versiones 2p son varias, pero al parecer en varias de ellas Suiza es un habido recolector de información por eso de los bancos.

• Liechtenstein 2p es obviamente muy contraria a la 1p, al parecer es mucho menos tímida y más intrépida.

• Baviera también aparece en una ocasión en las tiras de Himaruya, pero si hay fanart sobre él, si gustan pueden buscarlo también para hacerse idea de su apariencia.

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Klan: No te creas, si lo dude antes hacer el POV Sajonia, por eso de que no es muy conocido, luego pensé que era hora de hacerle justici, porque Sajonia si era un pais. ¿Tu crees que fue muy similar a Gilbert?, jaja Digamos que no les dio muchas opciones.

TheVampireQueenNight: Como es eso que me cuentas, es que no entendí bien. 6_6