Los ancianos ante tremenda noticia de la imprimación de Jake, la transformación de Isabella y la división de la manada en dos, no daban abasto. Al terminar la reunión todos nos fuimos a casa.
Lo primero que hice nada más entrar a casa, fue ducharme para volver a sentirme humana, ponerme ropa cómoda y tomar una gran cena.
Tenía pensado decirle a Sue que en dos semanas me marchaba de la reserva porque empezaban mis clases en la universidad de Michigan, pero decidí esperar a que las cosas se calmasen un poco esta semana y ya decírselo en el fin de semana tranquilamente.
Después de cenar, me despedí de Sue y Seth para ya sí descansar en mi cómoda cama.
En un suspiro el fin de semana llegó, y con ello mi charla con Sue sobre mi inminente marcha de la reserva. En todo este tiempo no me he transformado, para evitar que todos supiesen mis intenciones, al fin y al cabo, todos se enterarían, ya que una decisión tan importante debían saberla el consejo de ancianos.
Aún era temprano y seguramente mamá seguiría en casa de Charlie preparándole el desayuno, como hacía desde la boda de su hija con Cullen.
Mientras llegaba mi madre, volví a entrar en mi cuarto, abrí el armario y empecé a guardar cosas imprescindibles que quería llevar conmigo a Michigan en la maleta, entre ellas la última foto en familia antes de la muerte de mi padre, y el caza sueños que mi padre me hizo cuando le tenía miedo a la oscuridad de pequeña.
En la entrada escuché aparcar el que supuse era el coche de Charlie, que seguramente vendría a pescar con Billy y mi madre, después comería aquí como cada fin de semana hacía. Guardé las cosas en el armario y me infundí ánimos para hablar con mi madre, aunque lo más seguro es que tuviésemos que hablar fuera de casa y de la reserva para que las manadas no se enterasen antes de tiempo.
Bajé las escaleras y allí estaban Charlie y Sue.
-Buenos días Charlie, mamá-dije dándole un beso a esta última, ella se quedó impresionada por esa muestra de afecto, pero después de la primera impresión sonrió-
-Buenos días Leah-contestaron ambos-
-Esto… mamá, Charlie, me gustaría acompañaros junto a Billy a pescar-dije nerviosa-
- ¿Hablas en serio Leah? No has ido allí, desde que tú padre te llevó con ocho años-contestó mi madre-
-Sí mamá, quiero ir con vosotros y de paso comentarte algo.
- ¿Ha pasado algo Leah?-dijo mi madre preocupada-
-Nada malo mamá, tranquila.
-Es la segunda vez en el día que me dices mamá, en vez de llamarme por mi nombre, y eso solo lo haces cuando quieres decirme algo importante.
-Es que es algo muy importante, pero no quiero hablar de eso aquí en la reserva-contesté-
-Está bien vamos al coche, mientras Charlie ayuda a Billy con las cosas.
Al salir fuera, vi a los chicos en la playa a excepción de Jake, Sam y Seth que estaban hablando con Billy y Charlie, me miraron interrogantes, pero no dijeron nada.
Una vez Charlie y Billy se despidieron de los chicos, subimos al coche y nos fuimos dirección a la pequeña embarcación que usaban para pescar.
Cuando llegamos, descargamos todo del coche y empezamos a preparar las cosas para pescar.
-Y bien Leah, ¿qué querías decirme? -dijo en voz baja para no asustar a los peces-
Bien había llegado el momento, aunque ahora me arrepentía, ya que con Billy allí las cosas podían complicarse.
-Bien, verás mamá… yo…como te lo digo…-dije suspirando- en una semana me marcho de la reserva.
- ¿Qué, cómo que te marchas?-dijo con un grito-
-Yo… he decidido seguir con mi vida, como tú me aconsejaste…y bueno mi sitio no está aquí en La Push, quiero ir a la universidad y me he informado y la mejor para estudiar trabajo social está en…Michigan. Ya he encontrado una habitación y con la beca que me han concedido, solo tengo que mantener unas notas altas, durante los cinco años que dura la carrera, buscaré un trabajo para pagar la residencia y para mandaros a ti y a Seth. Por ahora he pagado dos meses por adelantado en la residencia gracias a unos ahorros. -dije de forma atropellada-
-Michigan…desde… ¿cuánto llevas planeando esto? -dijo con lágrimas en los ojos-
-Ya te lo dije en su tiempo, antes de transformarme en loba empecé a planearlo todo. La distancia es lo único que me hará olvidar todo lo que ha pasado con Sam y Emily, estar aquí no me hace bien y menos después de la muerte de papa. Tú y Seth, sois lo único que me queda y aunque ahora estemos separados, cuando vuelva ya con mi carrera terminada tendremos una vida mejor.
-Leah, no tienes que hacer nada de eso por nosotros, te quiero aquí con nosotros…y sé que te dije que te marchases, pero hija…yo…no quiero que estés tan lejos…quiero visitarte y Michigan está demasiado lejos y es muy costoso. Lo que estás diciendo es que quieres cortar cualquier lazo con nosotros.
-No mamá, estoy pasando página, si me hubiera quedado en la universidad de Port Angeles seguramente las manadas y Sam estarían vigilándome, lo mejor es poner distancia de por medio, si te preocupa que no venga a visitaros, no temas, vendré en todas las vacaciones y en las fiestas si no tengo muchos trabajos y exámenes ¿vale? -dije rogándole con lágrimas en los ojos-
-Está bien, pero tendrás que hablar con el resto de ancianos y con la manada tú antes de irte, además tendrás que venir sin faltar en las vacaciones y estar en contacto con nosotros.
-Lo prometo mamá, gracias.
-Sue, Leah lo necesita y si Harry estuviese aquí estaría feliz por su decisión de avanzar, eso no quita que la vayamos a extrañar.
-Gracias, vosotros dos formáis parte de los ancianos, así que solo falta que me escuchen tres más y aunque ellos no estén de acuerdo…yo me marcharé.
