Declaimer: Esta historia es completamente producto de la imaginación, una ficción, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.


.

.

No existe amor en paz. Siempre viene acompañado de agonías,

éxtasis, alegrías intensas y tristezas profundas.

(Paulo Coelho)

.

Capítulo 18,

Estupideces

(POV Andres)

.

Luciano estaba allí parado frente al saloncito, llevaba la ropa limpia y el pelo sedoso brillando como de costumbre, parecía un comercial de Versage de esos que la tías se las pasan viendo, nosotros en cambio lucíamos como desarrapados con esa ropa que picaba y la camisa turística sobre el torso.

- ¿Cómo me encontraron? – fue lo primero que dijo.

Nos había acorralado en la esquina de la casa con una daga brillante contra mi cuello, en otras circunstancias le hubiera dado pelea nada más para ubicarlo, pero estaba más interesado en acabar con este penoso asunto. Nada más aparecer Flavio se le había lanzado encima para abrazarle recibiendo a cambio un golpe en el estómago, típico del gilipollas de su hermano que siempre ha menospreciando el cariño de Flavio; si me lo preguntan a mi tío, Luciano aún sigue sin ganarse ese derecho.

- Creímos que estarías aquí, eso es todo – le espete de mala gana porque tengo motivos de sobra para despreciarle.

- Que estúpidos – mascullo iracundo.

Para ese punto ni Lutz, que siempre lo está defendiendo, parecía impasible; desafiando con ellos el concepto que de él me había formado. El chico se levantó sin previo aviso y le dio un puñetazo en al italiano en el estómago. Todos nos quedamos boquiabiertos, Luciano mas que nosotros.

- Como te atreves maldito idiota – reclamo el chico – hemos pasado un infierno buscándote y tu ni siquiera lo agraces.

Pero no termino su discurso porque enseguida Luciano le respondió el saludo, asestándole un mandoble a la quijada y lanzándolo de lleno contra un sofá. Flavio boqueo paralizado y yo solo atine a interponerme entre ambos.

- ¡Basta! – increpe indignadísimo, pero Luciano quiso esquivarme.

Actualmente el tío es más fuerte que yo, lo admito, pero pude reducirlo. Lutz se tocó la quijada herida y mientras yo controlaba a Luciano, Flavio espabilo y lo aparto del asiento. La sala sufrió nuestra ira sin merecerlo, sin querer sentí los conflictos pasados volver a mi mente y la rabia acumulada por años contra el mundo entero. La parte más obscura de mi cabeza exigió sangre derramada y la hubiera escuchado de no ser por el grito de Flavio.

- ¡No…., por favor basta!

Ambos nos detuvimos, Luciano furioso y yo iracundo, pero detenidos ambos por el amor a Flavio. Luciano comenzó a dar vueltas y más vueltas agitado, mascullaba velozmente palabrotas.

- Son unos estúpidos, ¡estúpidos! Lo arruinaron todo viniendo.

El tío pateo una butaca con muy mala leche y no dejo de gritar cuan estúpidos éramos.

- ¿Tu maldito Andrés, como te atreviste a meter a mi hermano en esto? Eres un maldito cretino – seguía increpando – ahora no solo tengo que preocuparme por mi trasero, sino que encima debo cuidar de mi hermano. Y encima se traen a Lutz con ustedes, un jodido crio; como se atreven estúpidos. Y tu Andrés Hernández eres el más culpable de todos, ¿que no se suponía que tú eres un tío responsable?

Luciano termino con desquicio, rojo de rabia pero más desahogado. Yo entendía por qué estaba molesto, lo sé y lo lamento. ¡Pero joder, que no fui yo el de la idea si no Flavio! Además y para que conste, fue por culpa Luciano que todo esto allá pasado, nosotros solo veníamos a rescatarlo.

De momento Flavio seguía planchado contra la pared en posición extraña para quien no lo conozca porque tenía el brazo derecho interpuesto entre Lutz y los posibles golpes, como hacía con Marco (Seborga) para protegerlo de cualquier cosa. Les hubiese hecho una foto de haber sido otro el momento, paro dadas las cosas…

- Hermano…lo siento, estaba tan preocupado. Creí que estarías muerto, creí que te habías despeñado por algún barranco. No podía localizarte y el cielo de Italia se obscurecía siniestro – Luciano le miro todavía cabreado, respirando agitado por las fosas nasales, pero sin intención de seguirle gritando.

Flavio había logrado lo que solo él y Marco son capaces, ablandar a Luciano Vargas.

.

Continuara…

.


.

SalyKon: Gracias, me alaga que consiedres eso. De momento no he pensado en el tema, espero no decepcionarte.