Declaimer: Esta historia es completamente producto de la imaginación, una ficción, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.
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El que quiera ser líder debe ser puente
(Provervio Gales)
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Capítulo 19,
Organizandose
(POV Luciano)
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- Que se supone que han averiguado – pregunte con fingida calma, adentro el volcán aún no se apagaba.
La paliza no había sido en vano, los golpes a veces son casi un dialogo y es casi la única manera en que Andrés y yo nos comunicamos. Flavio permanecía sentado en el sillón más cercano, mirándome como quien mira a un ídolo de la pantalla, un poco más afecto y me empalaga. Lutz por su parte se había metido en el baño con el pretexto de curarse y bañarse, aunque sé que solo era una excusa para no verme.
Me había pasado con ellos, incluyo yo lo admito. Era de esperarse que Flavio se pusiera histérico y era evidente que dado su nulo raciocinio en estado histérico, trajera consigo a alguien. Obviamente este alguien seria Andrés el único que aguanta en cierta medida a mi hermano y he de celebrar que no incluyeran a Marco que solo es un niño, de haberlo traído jamás se los hubiera perdonado. Lutz por su parte es solo un metiche, no tendría que haber venido ni él ni el jodido perro. Pero aquí estaban los cuatro, metidos en la misma casa que yo había decomisado por las malas y que de momento fungiría las veces de guariada y cuartel.
- El mundo donde estamos no es el nuestro – tan seco como siempre Andrés lanzo el principal argumento.
- Andrés basta, ya deja la broma. ¡Cazzo! – le pidió mi hermano cansado, quien había dejado de acosarme para reprender a su antiguo tutor.
Flavio nunca se entera de nada, tantas pasarelas en Milán le han comido el cerebro, aunque eh de admitir que era natural no creer algo como eso. Por toda respuesta me levante del asiento y saque el álbum de fotos del otro Italia. Les mostré las fotos en silencio y pude constatar cómo les cambiaba el rostro. Flavio puso cara de tarado con la mueca de incredulidad de siempre, Andrés ensombreció el semblante.
- Lo sabía – fue su única respuesta – sabía que era cierto, ¡coño!
- Haber, que me estoy molestando – nos interrumpió Flavio – si me llego a enterar que se pusieron de acuerdo, voi bastardi, y que todo este espectáculo fue maquinado, me las van a pagar ambos.
Ninguno de los dos estábamos bromeando y conforme los minutos pasaron sin que alguno dijera un "Caíste, que ingenuo", la expresión de Flavio se fue deschavetando. Comenzó como siempre dando vueltas, repitiendo alguna palabra sin sentido, luego se mordió las uñas histérico y finalmente rezo inconscientemente un millar de veces. Pasaba el rosario de una cuenta a otra con una velocidad que ya querrían los boleteros. Privado de lo que lo rodeaba, Andrés y yo decidimos omitirlo un rato. Le dejamos en la sala angustiado con el perro de Lutz como acompañante, el canino recostó su cabeza en los zapatos de Gucci de Flavio y lloriqueo como…bueno, como el perro que era.
- Primero que nada vamos a camuflajearte – le indique al español una vez en el armario y acto seguido saque varios conjuntos de prendas bien combinados.
La ropa no es mía eso es cierto, era de ese tipo que tenía mi misma cara y cuya sonrisa simplona me daba asco.
- Te dejo para que te cambies.
Me fui derecho al baño de invitados que era donde se había escondido Lutz desde hacía rato, el agua ya no se escuchaba pero el vapor emanaba por debajo.
- Lutz, sé que estás ahí. Abre – le exigí por las malas, no estaba de humor para sus berrinches – De acuerdo, sal cuando te dé la maldita gana, la ropa que ocupas esta en mi…bueno, en el vestidor grande.
Una vez solucionado aquello, me devolví donde Flavio acariciaba al perro ensimismado y con el rosario aun aferrado en la otra mano.
- Flavio no te preocupes – le pedí con cuidado – todo va estar bien te lo prometo.
La mentira más descarada, no podía saber si estaría o no bien nada, ni siquiera si podríamos salir de aquella. Hace unos años que no nos abrazamos, por pleitos pasados que ahora no vienen al caso, pero en ese día le abrace en silencio acariciando su espalda como cuando críos. Siempre fui el más fuerte de los dos, lo supe desde el momento en que Flavio se congelo en un campo de batalla hace tantos siglos, él era un niño es cierto, cualquier niñito se congela. Pero algo dentro de mí se avivo en cambio, una furia inexplicable al verlo en peligro; fue en ese momento que lo supe, haría lo que fuera para protegerlo. Incluso insistí a en su momento para que lo enviaran a España en vez de a mí, más feliz ha sido bajo su tutela que bajo la de Austria.
- Estoy listo – anuncio Lutz a la nada, prefiriendo hablarle al perro que a mi persona como si creyera que me incordiaba.
- No te apetece bañarte hermano – le recomendé con tacto - la tina de baño es increíble como ya sabes.
Porque si, la tina de este Italia era tan sorprendente como la mía propia.
Flavio siguió en su sitio congelado. Media hora más tarde Andrés emergió bien bañado y vistiendo un Armani de primera que, odio decir, le quedaba como guante. Flavio se quedó al cuidado del perro y de Lutz que por primera vez en su vida estaba a cargo de algo.
- Nada de llamar mucho la atención, recuerden que estamos ilegalmente en esta casa.
Por toda respuesta Flavio apretó más el rosario mientras Lutz encendía rebelde la tele ignorándome por completo, un asunto increíble si me lo preguntan, porque eh tratado de darle esquinazo por años y Lutz simplemente ha seguido incordiando. El perro parecía el único responsable en ese grupo. Pues bueno…
- Perro, tu estas a cargo. ¿Capisci?
- Grrff – agito la cola.
Las calles de Venecia no lucían iguales, aunque solo yo podría haberlo notado. Eran simples detalles muy significativos, una macetera diferente un grabado irregular, una estatua al revés y otros tantas cosas. Me causaba malestar pisar esa tierra, hasta el aire me daba arcadas. No es mi casa eso es evidente y no tiene que gustarme eso también, pero no tolero esta realidad distorsionada. Un mundo sin sentido a mi parecer. ¿Qué es lo que sigue? ¿Una dimensión donde no existan representaciones humanas? ¿Para qué estoy aquí para empezar? Es cierto los niños…
El tema de los niños perdidos era el que me había metido en esto, le hable a Andrés al respecto; era el único aliado cuerdo en ese momento. Ambos dejamos las rencillas a un lado y nos concentramos en el problema en concreto como buenos adultos que somos…vale vale, omitan lo de la pelea ¿quieren? ¿Acaso no se les escapa nada?
- El hombre en el hotel dijo que habían sido llevados a un orfanatorio – me comento el español a mi lado.
Yo me moleste al respecto, mas conmigo mismo que con los que lo hicieron, eran mi jodido pueblo comprenden. Yo soy el responsable de lo que les pase y deje que un par de niños inocentes cayeran en un mundo paralelo, debí estar ahí para evitarlo.
La lógica común dicta en estos casos que eso no es cierto, era imposible haberlo evitado, no soy adivino; pero yo no quería escucharla. Lo único que restaba era rescatarlos. ¡Tenía que rescatarlos!
- Andrés, tenemos otra misión entre las prioridades.
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Continuara…
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Abisag Freiheit: Gracias, honor que me haces. Buenas deducciones, pero cuentame tus sospechas sobre España, por favor.
