Disclaimers: Los personajes son propiedad de J.K. Rowling y son utilizados sin ánimo de lucro alguno.
Este drabble/viñeta forma parte del Drinny-Con 2020, organizado este año por la página de facebook "Drinny All The Way".
Permanente.
Ginny llegó a su apartamento hasta las dos de la mañana, sin duda atender la cafetería era algo cansado, ocupaba todo su día, pero no le importaba, era un sueño que había tenido y por suerte se había vuelto realidad y no solo eso, sino que estaba siendo un completo éxito.
Dejó sus cosas en el sofá y fue hasta su habitación para poder cambiarse y ponerse la pijama, estaba bastante agotada, pero una vez recostada sobre su cama y con la mirada en el techo, no podía dejar de pensar en la actitud de Draco al enterarse sobre que Theodore Nott la había vuelto a buscar, estaba de acuerdo con él, que su retribución económica no borraba la marca emocional y física que le había dejado sus maltratos, pero tampoco podía quedarse aferrada a lo que le había hecho, si lo hacía, sería vivir bajo una sombra que realmente no quería.
Cerró los ojos, pero lo único que logró fue recordar el beso que le había dado a Draco, seguía confundida, no comprendía ¿por qué no había accedido a quedarse con ella? Era claro que ya no "corría peligro", pero aun así, por un momento pensó que estaba muy claro que ambos sentían lo mismo por el otro.
¿Se había arrepentido? ¿Lo habría pensado mejor?
Posiblemente había replanteado todo, y había llegado a la conclusión de que ella no le convenía, después de todo, lo que había pasado con ella, sería una burla para el resto de la comunidad mágica.
El despertador sonó a las cinco de la mañana, así que se levantó a regañadientes, tomó una ducha y se arregló, a las seis y media, ya estaba en la cafetería, arreglando las cosas a pesar de que hacía unas horas, había arreglado aquello.
Draco apareció por la puerta de la cafetería a las siete de la mañana en punto, la pelirroja estaba ocupada con algunas cosas, así que se sentó frente a ella, observándola más atentamente.
—Un café, por favor –soltó en tono tranquilo.
Ella levantó la mirada y le sonrió, pero no con la misma energía que antes, estaba siendo bastante ajena a él, y eso no le gustó para nada.
—En seguida –contestó.
Se alejó de él y lo preparó ella misma, no tardó ni cinco minutos cuando tenía su café para llevar frente a él, tampoco le agradó el mensaje oculto en eso.
—Qué rapidez.
—Me dicen la rápida del oeste –se encogió de hombros.
—Bueno ¿vas a decirme qué ocurre contigo?
—No es nada, es solo que dormí muy poco en la madrugada –sonrió –es solo eso.
—No te creo nada.
—Bueno ese es tu problema, no mío –se encogió de hombros.
—Bueno, si esa es la nueva actitud que tendrás conmigo solo porque te dije que no creo que sea buena idea de que aceptes el dinero de Nott, por olvidar lo que te hizo, bien, enfádate todo lo que quieras, pero seguiré en esa postura.
—De acuerdo –soltó como si nada.
Draco se levantó del banco de la barra y dejó los galeones, ella lo observó, y le regresó el dinero.
—Va por la casa –se alejó.
La mirada de Draco se enfocó en la marca que se le veía en el hombro, de todos los golpes que había sufrido a manos de Nott, esa era una que las pociones y los medimagos no pudieron eliminar, era una marca permanente para que él no olvidara lo que ese idiota fue capaz de hacerle.
