Declaimer: Esta historia es completamente producto de la imaginación, una simple ficción, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Me disculpo de antemano por cualquier malentendido que pueda causar.


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Sea lo que sea, necesitamos una especie de estrella a la que vincular nuestro rumbo,

porque la fuente de la pasión es la determinación, es tener un propósito en la vida.

(Robin Sharma)

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Capítulo 25,

DESTELLOS FUGACES

(POV François Christophe )

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¿Cómo paso esto?, la verdad ya ni me acuerdo; merde. Se suponía que esperaríamos refuerzos, hasta ahí vamos bien. Pero de alguna manera terminamos metidos en la casa horrorosa con olor a orines. Y luego de alguna manera también, termínanos hablando al hoyo como si pudieran oírnos abajo. Luego todo fue confuso, un gato con rabia, un trueno en el cielo, la casa crujiendo, las paredes chirriando, los gritos de Colette y luego todo borroso.

Fue vertiginoso, la cabeza botando contra las paredes y el golpe sordo. La sangre emanando, el regusto metálico. Nadie bajo a buscarnos, al menos que yo sepa. Estuvimos tendidos un rato. Luego Hans se arrastró junto a la belga. Y yo vislumbre los otros cuerpos. Estuvimos así mucho rato. Hasta que note que Sajonia se levantaba y trepaba un poco para volver a caer. Al tercer intento cayo pero ya no solo, sino con la mochila mal trecha que traía a la espalda al principio. Saco una linterna amplia y alumbro el panorama.

- Bueno, ya estamos abajo – anuncio - Tenemos dos opciones, buscar a los perdidos o esperar la ayuda. Hagan lo que hagan ustedes, yo aprovecho para buscar a mi familia.

No estaba en condiciones de decir nada de todos modos, me dolía el cuerpo entero. Lo vi atarse una cuerda roja y amarrar en Hans el otro extremo. Luego se perdió en los túneles. Los otros se quedaron en silencio. Conté los cuerpos y vi que éramos cinco, faltaban Manarola y el técnico. Un momento, éramos seis, también había un jodido perro. Un Braco de Weimar, creo que no era de los nuestros, ¿o era de Sajonia? Qué más da.

Pasada media hora, Joao el portugués, se levantó con esfuerzo y cogió una linterna de la bolsa.

- ¿A dónde vas? – quise gritarle, pero solo me salió un susurro. Joao se perdió en los túneles.

Lo siguiente que recuerdo son imágenes poco hiladas, entre estallidos de un punzante dolor de cabeza. Collete vendando mi cabeza, Hans ayudando a Seborga, el perro aullando al hoyo que subía hasta las alturas. Me acuerdo de Colette y Hans discutiendo, mientras Marco confraternizaba con el perro. También de verlos irse con el canino y dejarme con el chico; arriba no se escuchaba nada. ¿Qué tan profundo estábamos? En algún momento Marco trato reanimarme con alcohol y luego por algún motivo nos metimos a la cueva con todo y maleta. Algo sobre un botiquín y herramientas.

¿Por qué rayos bajamos? ¿Por qué rayos paso esto, dammit? Una luz cegadora, un aire viciado, solo sé que me ahogaba. Y allí estábamos, justo afuera del túnel, un túnel que se supone no tiene salida, ¿no les jode? La piel se me enchina con el recuerdo.

Marco me apoyo lejos de la entrada igual de espantado que yo y pude ver antes de desmayarme de nuevo a los cuatro adultos discutiendo y al perro olisqueando mi mano.

- …

- Que broma es esta – le espete al que me oyera.

Joao volvía del pueblo con Sajonia, ¿a todo esto como se llama ese tipo?

- No van a creer nada de esto – y en efecto no les creímos.

Según entendí, la policía buscaba a varios extranjeros por muchísimos cargos y se estaban planteando cerrar la entrada del turismo tan necesario, hasta que se investigara el problema. Falsificación, asalto, amenazas, extorciones, ataque con arma blanca, fraude en un comercio y quien sabe que más.

- Tampoco quisimos arriesgarnos, pero hasta donde vimos, arrestan a cualquier extraño y con extraño digo no italiano.

- ¿Pero y Manarola?, ¿qué dice sobre esto? ¿por qué ese cambio de actitud?

- No pudimos verlo y aquí la peor parte, ¿recuerdan la casa de orines?

O si todos recordamos esa casa, JAMAS olvidaremos esa casa.

- Pues no está, se esfumo. En su lugar hay una casa en buen estado.

- ….

- Fiche moi la paix- escupieron mis labios y juro haber escuchado un suspiro extasiado de Collete. ¿Qué rayos? ¡Si son groserías!

- ¿No es burla, porque nos burlaríamos?

- Te enteras de lo raro que suena eso, ¿no? ¿Qué se fumaron alguna cosa? – lo que viniendo de Hans es decir bastante.

- Qué no, ¿cómo le hacemos para que nos crean?

- No hace falta, tome video – y si, Joao había tomado video.

Toditos juntamos las cabezas y observamos la pantalla, donde una exaltada policía abordaba sin más a los turistas, luego la casa del orín, que mágicamente se trasformara; ni en televisión reconstruyen tan rápido. Y ahí venia de nuevo esas punzadas en la cabeza, ¿Cuánta sangre perdí por cierto?

Desperté en un asiento viejo, atrás se apilaban maletas y había un olor conocido en el aire.

- Oh por fin despertó chicos – escuche que decía una mujer y acto seguido Collete se abrió paso hacia a mí.

- Gracias a dios que estas vivo – me abrazo con fuerza y con más intimidad de la que tolero.

- No lo agobies Colette – reconocí la voz de Hans.

- Seguía mareado y la boca me ardía, quise salivar pero no podía. Un hombre desconocido me paso una botella y contra todos mis instintos me la bebí a morro.

- Tus amigos estaban preocupados hermano – me comento el tipo con una voz de hippie como no eh escuchado hace tiempo.

- ¿Dónde rayos estoy? ¿Y quién carajos son ustedes?

El joven se replegó un poco, pero se rio luego.

- Debe seguir doliéndole la cabeza, estas seguro de que no le haría bien una calada – dijo sacando un cigarrillo sospechoso.

- ¡¿Q…que?! No, aleja esa cosa.

- Pero si tú siempre fumas – me reclamo Hans desde no sé dónde.

- Sí, pero no marihuana – ¿que no es obvio? - son cigarros light.

Sé que escuche al holandés burlarse, aunque no podría probarlo.

- ¿Dónde están los otros? – me gire a Colette.

Por toda respuesta Colette me señalo al resto, incluso el perro, que dormían amontonados entre las maletas; aquello bien pasaría por lata de sardinas.

- ¿Pero cómo? ¿No entiendo?

- La policía se puso pesada y bueno…es una larga historia, pero estas amables personas se ofrecieron a llevarnos. Son estudiantes recién graduados y están recorriendo Europa, ¡¿no es genial?!

Genial y un cuerno, estos seguro se meten marihuana, o me dejo de llamar François Christophe Bonnefoy.

- Dime algo, fue Hans quien consiguió el transporte ¿no?

Collete me sonrió picara.

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Continuara…

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Mane: Nada de spoilers, XD

MoChI-oOkAmI: Mision imposible, para Gilen...supongo.