Declaimer: Esta historia es completamente producto de la imaginación, una simple ficción, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Me disculpo de antemano por cualquier malentendido que pueda causar.
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Todos tenemos nuestra casa, que es el hogar privado; y la ciudad, que es el hogar público.
(Enrique Tierno Galván)
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Capítulo 26,
ADIOS AL SANTUATRIO
(POV Feliciano )
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Mire por encima del hombro de mi hermano que despotricaba a un fastidiado capitán de policía...debe ser una broma. La casa estaba vacía, pero eso no borraba las huellas del delito. Habíamos manejado deprisa y sin descanso en el vehículo más rápido que disponíamos, solo para encontrarnos esto.
- Bene, bene, igual no podemos hacer más de momento, estaremos en contacto de hallarse avances - termino el uniformado.
Lovino me miro como diciendo «Eh aquí tus estúpidos policías» pero yo solo veía la casa. Según el informe policiaco, había destrozos por varios miles de euros y solo en la sala, donde un huracán había dejado mesas rotas, jarrones, un cenicero fino. Los cuartos y baños parecian utilizados (al menos habría ADN), la cocina hecha un batidero y mi reserva de vinos vacía. Además y de colmo, mi súper secreta caja fuerte asaltada.
- Deben haberte espiado antes del atraco, solo así se explica esto – meneo la cabeza mi fratello.
Yo solloce un poco, porque nada de esto era justo.
- No podemos quedarnos aquí, llamare a tu secretaria y que nos reserve hospedaje – luego con un tono más suave agrego – tu…este, ¿tu estas bien?
¡Que pregunta!, claro que no. Acaban de violar mi santuario, ya no me quedaba sitio seguro.
- Vee~ Llamare a Seborga – le anuncie alejándome un poco del espectáculo – ciao Antonio, emm. Si estoy bien. No, no estoy llorando, es que...No no te preocupes...¿Esta Salvatore despierto?...¿No?...¿Vee~, pero te ocupaste de que cenara, verdad?...¿Y qué cenaron?...¿Pasta?...Mil gracias Antonio, te debemos una...No en serio, te lo debemos. Vee~...Si aquí sigo…bueno, no puedo hablar de eso, ¿quieres preguntárselo a Romano por favor?...Si, sería lo mejor.
Colgué más aliviado, un problema menos; habíamos acordado venir solos y Antonio se ofreció a cuidar de Seborga. Sentado en una banca del vecino, mire lo que fue mi hogar, ahora tan mancillado.
- Lamento mucho esto, Feliciano. Jamás me di cuenta – se disculpó el vecino Mariolino, un viejo de casi setenta años que era un niño cuando le conocí, él sabía quién era yo y había sido un gran amigo.
- Vee~ No se preocupe, sabe que soy fuerte – le consolé.
El hombre se secó una lágrima, casi tan apenado como yo.
- Temo que le eh fallado a mi patria.
- No diga eso, jamás diga eso – era bizarro estar consolando a otro de mi desgracia, pero de alguna manera me calmaba el alma.
- Pueden quedarse en mi casa, por favor permítame eso.
- Vee~ Muchas gracias, pero es mejor que tampoco usted permanezca en su casa, por seguridad.
Lovino volvió al rato, aun rojo de coraje, pero no se descargó con el viejo. De hecho, y para mi sorpresa, estuvo de acuerdo en buscarle otro cuarto al vecino, era una bendición tener a mi fratello conmigo.
- Vee~ Salvatore está dormido, me lo dijo Antonio – le comente mientras subíamos al lujoso vehículo – ceno pasta y todo eso, pasta de paquete, pero pasta – trate de desviar el tema, no estaba listo para hablar al respecto. Mi casa, mi santuario.
- Supongo que le debo una al bastardo – y aun con el ceño fruncido, podía detectar esa sonrisa.
- Fratello, hay que esperar a Don Mariolino.
Aquella noche la pase entre tinieblas, rodeado de sombras macabras que reían con voces extrañamente conocidas y uno de ellos me miraba amenazador. Desperté sudando y Lovino en la cama de junto me miro espantado.
- Que ha sido eso hermano idiota...Es decir, ¿Qué pasa, porque gritas?
Creo haber sollozado un poco, la tierra que pisaba era la mía y se sentía infectada, envenenada. Algo no está bien, solo lo sabía, era una sensación aterradora.
Lovino se quedó conmigo el resto de la noche, irónico haber rentado dos camas y ocupar solo una. Tararareaba una cancioncita italiana campesina y aunque no me abrazo en ningún momento, pude sentirme protegido.
- Gracias fratello – susurre antes de caer dormido.
A la mañana siguiente estaba solo, con una nota en el espejo. "Baja a comer en el restaurante, sabes que no te sienta bien desayunar solo", era la letra de Lovino y decía además que estaría donde la policía. Abajo, solo había turistas y el viejo Mariolino que degustaba una avena porque no tenía dentadura.
- Vee~ puedo sentarme a su lado – el viejo soltó la cuchara espantado, pero asintió en el acto. Nada más se puede decir de ese desayuno.
Los días que siguieron vi mi casa convertirse en un programa de detectives, por cuanto los policías salían y entraban a sus anchas. Y si había creído que era duro ver mi casa revuelta, era aún más duro verla convertida en espectáculo. Un día incluso llego una reportera y varios paparazzi, anunciando que "un tipo famoso de la ciudad había sido asesinado en la casa y que se rumoreaba un crimen pasional o algo por el estilo. Mi hermano se sonrió un poco ante semejante cosa, pero a mí sí me molesto. Quise aclararle las cosas a la reportera, pero el jefe de policía me dijo que de hacerlo sería más grave.
Y si, luego de que se aclarara el asunto, salieron con la noticia de que eran mafiosos colándose en Venencia un sitio hasta el momento libre de esa plaga. Una vez más Romano se carcajeo de lo lindo y yo sentí la bilis subiendo. Al final me tome varias pastillas para los nervios y me encerré con Mariolino a ver filmes antiguos, mientras dejaba todo en manos de Lovino.
Lo siguiente que supe fue que la casa de Mariolino estaba liberada, nada comprometedor hallado, pero como no quería quedarme solo, le insistí en que se aguardara conmigo. Mariolino acepto más por mí que por gusto, porque es muy aficionado a sus cosas. Nos perdimos varios días paseando en góndola o por la cuidad, lejos de la zona de catástrofe. Las charlas con Seborga eran también un alivio, me contaba que había aprendido a preparar paella, que lo llevaron a ver chicas lindas bailar flamenco, que se pasaba las tardes recorriendo el territorio en bicicleta y que Francia había ido a visitarles un día.
Al menos él se la pasaba tranquilo, le pedí encarecidamente a Antonio que no lo dejara ver las noticias, sobre todo las sensacionalistas y le agradecí una vez más que lo cuidara.
- De nada tío, que para eso está la familia – y era cierto, España es un miembro de la familia latina - ¿Y cómo están las cosas por allá? Acá Francis no me quiere contar el chisme.
- ¿Oui, que cosas dices Antoine? ¿Solo no quise decirlas frente al chico? ¿Qué es eso de que mataron a un par de tortolos en tu casa Veneciano, acaso utilizaron tu cama, hon hon? – se escuchó ese día Francis, que al parecer y según dijeron, preparaba ancas de ranas en la cocina o algo por el estilo.
- Vee~ Fue solo uno.
- ¿Uno se suicidó y luego mato al otro? Incroyable.
- No, que solo era uno. Vee~
- Que mala leche. Yo había escuchado algo sobre unos mafiosos fabricando crack y marihuana – interrumpió Antonio.
- ¿Entonces los mafiosos entraron y mataron a los suicidas? Très bien, más increíble aun.
- Que no tío, era un suicida de la mafia y mato pasionalmente a su víctima. Después de que descubriera su laboratorio.
- Entonces era una farmacéutica ilegal, oui. Leí algo como eso en una revista y según las distribuyen con guapísimas aeromozas, hon hon. No me extraña en Italia.
- Coño, ya me confundí.
- Vee~ Da lo mismo, nada de eso es cierto, se lo invento la reportera. Yo intente explicarle y…
- La sedujiste, ¿no?
- ¿En serio Feli? ¿Por eso es todo?
- Que no, vee~
- ¿Bueno al menos le palmeaste sus mejillas?
- ¡¿Qué?!
- Oui, sus mejillas en la espalda baja.
- Que leches, ¿las pellizcaste?
- Vee~ Que no, nada de eso…¡Ay, da igual! Solo quiero que esto termine. Mi pobre casa, mis cosas – solloce un poco.
Antonio y Francis dejaron las pullas y me aseguraron que todo saldría bien. Luego llego Lovino y le dieron la lata un rato. Hubiera querido que estuvieran aquí conmigo, pero no era lo adecuado. Pasada una semana Lovino me escribió que lo encontrara en la comisaria. Allí de pie frente a un escritorio despotricaba en un italiano tan florido que ponía los pelos de punta a todo el mundo y más de un policía creyó que se trataba de algún mafioso.
- Tutti voi siete stupidi, ¿cómo se les ocurre? Jamás haríamos algo por el estilo.
- Y como explican los resultados, la ciencia no miente señor.
- Señor patria para ti, degenerado.
- Hermano – le reprendí.
Y justo a tiempo, porque el oficial comenzaba a llevar su mano a su porra (macana/garrote). Lovino se contuvo, de muy mala gana, casi pensé que le saltaría encima.
- Este…tipo, esta insinuando que nos lo inventamos todo Veneciano – la venita del frente palpitando.
- Vee~ ¿De qué va eso? – le pregunte ahora al hombre que se encogió de hombros aun furioso.
- Mire señor…
- Feliciano Vargas de Italia del Norte – le recordé con la mirada fija.
- Mire señor Vargas, aquí le decía a su…hermano, que los análisis de ADN arrojaron cinco resultados. El primero es de un perro, posiblemente dobermann y los otros cuatro humanos varones caucásicos. Pero aquí donde es donde se pone bueno, los cuatro ADN están registrados, unos es de un tal Antonio Fernández, otro de un Ludwig Beilschmidt, ah y la mejor parte, los dos últimos son de ustedes.
- Vee~ Tiene que estar bromeando, debe ser un error. ¿Tomaron bien las muestras, vee~?
- Claro que sí, nos cercioramos. Y según mi informe, ustedes y los mencionados son conocidos, así que díganme de una vez si es una broma. Porque estoy perdiendo tiempo y recursos.
- Che cazzo, tu nos haces perder tiempo, la casa de mi fratello fue asaltada y nos salen con esto. Voy a asegurarme de que te degraden.
- A mí no me amenace mafioso de cuarta.
La cosa pudo ponerse grave, pero intervinieron los otros polis. Yo me quede viendo como en un sueño como controlaban a mi hermano histérico y cuando reaccione solo me quedo llamar a nuestro jefe. ¿Por qué nos sucede esto?
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Continuara…
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Guest: Si ellos ya estan abajo y toda el problema lo comenzo Luciano, Gilen ya esta fichado, jaja. XD Si bueno, Christophe fuma muchos cigarrillos...light claro.
MoChI-oOkAmI: Puede ser, aunque no existen conventos Luteranos, seria quizas los segundo en el AA.
