Declaimer: Esta historia es completamente producto de la imaginación, una simple ficción, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Me disculpo de antemano por cualquier malentendido que pueda causar.


.

.

Ningún amigo como un hermano; ningún enemigo como un hermano.

(Proverbio indio)

.

Capítulo 30,

LO MAS LEJOS POSIBLE

(POV Flavio, Romano 2p)

.

.

A esto me refiero - Luciano manejaba satisfecho…y como loco, hay que decirlo.

Apenas me mantenía en mi asiento y los demás…bien gracias. Lutz le clavaba las zarpas al respaldo, Andrés se estaba poniendo de un desagradable color verde nada fashion y por último el perro…buen el perro iba en su mundo, considerando que era el único divertido, debo decir que el paseo no era un éxito.

Que puedo decir, esto no es nada raro Luciano SIEMPRE maneja así. Una vez casi se estrella con un patrullero, otro día si lo hizo, aunque fue contra un campo de trigo mientras probaba un nuevo motor de la Maserati, a veces pienso que lo hace apropósito, por eso de que es un adicto a la adrenalina.

Habíamos salido de Venecia en plena noche, cuando mi frattello regreso corriendo con Andrés, para decirnos que venían varias patrullas. Pudo ser cualquier cosa en serio, pero Luciano estaba paranoico. Sacamos el equipo como pudimos y corrimos calle abajo lejos de la casa, mi frattello había preparado un equipaje de emergencia: ropa, medicinas artículo de aseo básico, un par de toallas, latas de comida, lámparas, cuerdas, etc… A decir verdad saqueamos la casa de ese tipo, el monstruo ese que sonreía como imbécil.

Desde el callejón en el cual nos escondíamos vimos como la policía se apersonaba, eran varias patrullas y policías en moto, entraron en la casa sin más y hasta derribaron la puerta; fue una de esas escenas de película, claro que sin los policías top-model de los filmes –lo que habría sido sexy en mi opinión– estos eran reales con pancita y todo.

No nos quedamos a averiguar mucho, bajo la directriz de Luciano nos perdimos entre las casas, luego de un rato nos escondimos en una casa abandonada y Luciano dejo a Andrés a cargo antes de escabullirse en la noche. El corazón me latía acelerado, por el rabillo del ojo observe a Lutz tranquilizando al perro para que no aullara y a Andrés esgrimiendo un arma que Luciano había sacado también de la casa; yo me acurruque en mi abrigo.

Las horas pasaron, el ambiente empezó a sentirse horrible y una sensación de incongruencia en el mundo me sobrecogió. Un Ferrari rojo voló cerca del escondite y me vino un mareo avasallante. Me deje resbalar por la pared, sin importarme el posible daño a la ropa, cosa completamente anormal en mí, obvio.

- ¿Flavio estas bien? – me pregunto Andrés, pero yo solo escuchaba zumbidos – Lutz revísalo, mientras me asomo.

Bene, dejarme a cargo del macho patatas es mala idea, a saber si no aprovecha de la situación y me rapa ahí mismo. Pero Lutz no se interesó mucho, me dio unas "palmaditas" que parecían querer sacarme los pulmones y luego volvió con su perro. ¡Maldito imbécil!

Las horas pasaron en zozobra, cada que alguien se recargaba en la puerta o pasaba nos tensábamos, luego el mareo volvió. A las seis menos quince entro por fin Luciano y muy satisfecho, nos guio hasta una calle desolada, allí había un auto.

- Como…

- Mejor no preguntes – y bueno cuando dice eso de veras es mejor no preguntar.

- Emm, ¿sentiste lo mismo? – cambien de tema, mi frattello asintió más serio y no hablamos más.

.

Fue una locura la marcha pero mientras más nos alejábamos mejor me sentía y la tensión de mi hermano disminuía, pronto comenzó a bromear sobre el camino y sobre los autos, iba muy ufano con unos lentes Gucci de temporada y la ropa bien escogida; por cosas como esa es que es que es el "rey" de las crisis, porque siempre consigue sobreponerse a todo, yo no sé si podría.

- Que suerte que encontráramos su caja fuerte, no sé qué habríamos hecho sin dinero.

- Hmp, solía guardarlo en el mismo sitio, también las armas – se encogió de hombros – no es nada original de su parte, además tiene pésimo gusto para decorar, ¿viste los sillones?

Me marea esta conversación.

- ¿Hermano, no te das cuenta de lo que está pasando? – musite en murmullos - Estamos en… ¿otro mundo? Esto es horroroso.

Y lo era, no es natural, va contra la naturaleza, la física, la metafísica, la…¡ARG!, maldición, me estaba volviendo loco.

- Fratello calmo, disfruta el paisaje.

- ¡¿Cómo quieres que me tranquilice?! Estamos en problemas, vamos a morir y es por tu culpa.

- ¿Mia culpa? Descarado. Yo no te eh pedido que vinieras.

- Si no te hubieras perdido.

- ¿Scusa? ¿Cuándo solicite tu ayuda?

- No me disculpare por ser un buen hermano.

Luciano se rio amargamente con esa risa que me hiela la piel.

- Buen hermano ¿eh?…

Pero nunca termino con la frase, porque Andrés nos llamó al orden desde su asiento. Para calmar las aguas pusimos música, ignorándonos en todo momento. Afuera el cielo se nublaba por momentos y yo odiaba ese sentimiento incomodo que me generaba. Mire a Lutz por el retrovisor y vi dormitaba hecho locomotora, aunque despierto siempre niegue sus desagradables ronquidos, Andrés lo pateaba de vez en cuando y cada vez que Lutz le ponía la pierna encima.

«Penso che un sogno così non ritorni mai più.

La música se dejó escuchar desde la radio, parece que aquí también es un éxito.

Mi dipingevo le mani e la faccia di blu.

Poi d'improvviso venivo dal vento rapito.

Sin querer mis ojos se cerraron y comencé a tararear el verso.

E incominciavo a volare nel cielo infinitooo…

Volare, oh oh...Cantare, ohohoho»

A veces yo también desearía estar volando ¿saben?, lejos muy lejos de este auto, lejos de Luciano y su rabia mal disimulada, lejos de los problemas de la vida. Abrí un poco los ojos y me fui mirando por la ventana todo el trayecto ignorando a los grandes de la música italiana en este mundo y que paradójicamente sonaban igual a los nuestros. Mire los puentecillos, los arboles verdes, las iglesias campaneando alegres, los aldeanos paseando y un auto orillado en el camino, los dos extraños tirados junto a él.

- Deberíamos revisar, si no están heridos – murmure a los otros, pero mi hermano meneo la cabeza.

- No es nuestro asunto – y para mi dolor de muelas Andrés estuvo de acuerdo.

El Lamborghini se alejó muy rápido y por el espejo vi que los sujetos que se levantaban veloces, seguían vivos me alegro y casi habría jurado que se parecían a…

- ¿Qué destino tenemos ahora? – me interrumpió Andrés.

- Roma, iremos a Roma – sentencio Luciano.

Algo me dice que lamentaremos esto.


Ahora me fijo y me falto responder comentario en el capitulo anterior, veamos.

Mane: Para Collette es todavía un niño, aunque técnicamente no lo sea, jeje, mas bien un adolescente. Si recuerda que Francois solo fuma cigarros light que no es lo mismo. XD Seguro que Arthur y Oliver les daría un patatús de conocerse. No, creo que ya me presionaste, jaja. ¿Cual presión? No me apedrees si no me sale way.

MoChI-oOkAmI: Seguro que si, entre los mas buscados parece XD

Abisag Freiheit: Hola de nuevo, pues si bastantes locuras, aunque no las hacen a proposito...o quien sabe. Prusia tan indiganado, jaja n_n