Declaimer: Esta historia es completamente producto de la imaginación, una simple ficción, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Me disculpo de antemano por cualquier malentendido que pueda causar.
.
.
Encomiéndate a Dios de todo corazón, que muchas veces suele
llover sus misericordias en el tiempo que están más secas las esperanzas.
(Miguel de Cervantes)
.
Capítulo 33,
TAN PERDIDOS
(POV Hans 2pHolanda)
.
.
- ¿Dijiste dimensión desconocida? – François me miraba con una ceja levantada mientras conducía el vehículo.
No es que no fuera consciente de lo raro que sonaban mis palabras pero era lo único que encajaba.
- Solo vean las pruebas – alegue - nuestro anfitrión se vuelve loco y nos desconoce, la casa por la que caímos se reconstruye por arte de magia, las autoridades no nos reconocen, nuestros billetes perfectamente normales de pronto se consideran falsos. No es normal – algo muy obvio si me lo preguntan.
- Claro que es extraño pero no significa que estemos en una dimensión desconocida – me sermoneo el francés desde el frente.
- ¿Qué hay del túnel?, no tenía salida pero nosotros salimos.
- Porque el técnico se equivocó, eso pasa a veces.
- Recuerden que él nos habló de las cosas que pasaban en la casa, cosas paranormales.
Desesperado mire a mi hermana esperando que me apoyara pero de nuevo ella miraba a François.
- Escucha hermano – comenzó suavemente - tu sabes que te amo pero ni yo me creo ese cuento – y así mi hermana me apuñalaba por la espalda.
- Los demás me creen, ¿no? – pregunte a los otros a la desesperada - Al menos se han dado cuenta de las rarezas – Pero los chicos esquivaron mi mirada, estaba solo con mi presentimiento.
Se preguntaran que había pasado con nosotros en todo este tiempo, bueno retrocedamos un poco. Después de que Manarola nos explicara lo que sucedía en la casa terminamos refugiados en las ruinas, allí solo estaba el hoyo tan siniestro como lo recuerdo. No bajamos en ese momento, esperamos por horas a que la tormenta amainara pero el clima se puso aún más intenso. La obscuridad lo cubrió todo y terminamos acurrucados en la entrada del inmueble mientras las calles parecían ríos caudalosos. Al amanecer todavía llovía y las tripas nos rugían horrores, Manarola y el técnico se arriesgaron a la lluvia prometiendo que traerían comida. Eran casi las nueve del día siguiente cuando nos adentramos en la casa de vuelta a donde el hoyo aguardaba.
- Nadie ha subido – nos explicó Wolfgang, que junto a François, había ido a checar el holló.
- Esto es grave – escuche a decir a Joao - si aún hay alguien abajo debe estar muerto de hambre.
Parecía sensato, solo que nosotros no somos precisamente humanos y no morimos tan fácil. Afuera la lluvia seguía azotando, era como si el cielo estuviera empeñado en tumbar la casa a goterones, fue entonces que paso. Así es, la escena del gato…
.
La escena del gato con rabia fue una de las más memorables del viaje, de alguna manera el animal consiguió crear tal caos que terminamos cayendo por el infame hoyo. Nadie bajo a ayudarnos, esperamos mucho tiempo pero nada, horas y horas interminables con básicamente nada de comida. Lo que sigue fue confuso, los adultos dispersándose, yo sentado junto a François y los teléfonos sin señal. Cuando finalmente salimos del horrible túnel la luz del cielo nos cegó y ya habían pasado más de veinticuatro horas desde que caímos en el hoyo, solo que no lo sabíamos en ese instante. Lo que sigue ya lo saben, subimos a la camioneta y anduvimos un día entero con los turistas, luego fuimos al pueblo a petición de Marco quien por alguna extraña razón creía que tendría alguna influencia. Esperamos varias horas, básicamente hasta el atardecer y luego nos invitaron a esa fiesta.
Ojala nos hubiéramos quedado, porque las personas de esa casa no nos trataban como delincuentes pero la policía lo arruino todo cuando se apareció. Los oficiales casi nos atrapan, de no ser por la puerta trasera de la finca nunca habríamos salido. Nos reunimos calles más adelante desde donde todavía oíamos las sirenas. No fue fácil, nuestro vehículo "prestado" quedaba fuera de nuestro alcance y lo único que conseguimos fue allanar otro auto solo que esta vez mucho más pequeño y con asientos tan incomodos, apretujados nos alejamos de las sirenas. Si, el mundo estero estaba de cabeza.
Con el cerebro funcionando al mínimo decidimos huir de la policía por los caminos más recónditos…y lo logramos, solo que también nos perdimos. Nos tomaría un día y medio ubicarnos de nuevo entre vueltas sin sentido, pero para entonces yo ya había atado cabos.
.
- Escucha Hans – me taladro de nuevo François desde el asiento de conductor – no existen los mundos paralelos así que deja de asustar al mocoso.
Obviamente se refería a Marco quien al igual que Wolfang parecía más alterado que los otros tres por mis enigmáticas palabras. La noche nos abrazaba de nuevo y terminamos estacionándonos en un centro comercial que tenía luces las veinticuatro horas. Como recordaran la noticia de los billetes falsos estaba por todos lados y eso nos impedía utilizarlos en cualquier negocio respetable, pero no que nos aprovecháramos de las máquinas expendedoras. Gracias a ellas no morimos de hambre.
- Tenemos que llamar a nuestras oficinas – señalo François entre bocados quien al parecer dirigía de nuevo el equipo - no importa cómo, ellos arreglaran todo este embrollo.
Por un momento nadie dijo nada, luego nos rascamos la cabeza evasivos. Y es que para aquel entonces nuestros teléfonos no funcionaban y no solo no tenían señal si no que además no tenían batería.
- Ya lo intentamos – le respondió finalmente mi hermana Colette que se sentaba justo a su lado y había fingido estar los suficientemente cansada como para recargarse en su hombro.
- Si – agrego Joao - lo hicimos poco antes de subirnos en la camioneta hippie, pero no obtuvimos respuesta, algunos hasta nos dijeron que era un número equivocado - François maldijo en susurros.
Se preguntaran porque no buscamos números alternativos, la verdad es que nunca se nos ocurrió. Para ese entonces habían pasado poco más de cinco días (increíble pero cierto) desde nuestra caída en el holló y seguíamos huyendo de la policía, estábamos cansados y una vez más hambrientos. Nadie se esperaba esta aventura.
François parecía haberse quedado a cuadros, trago fuerte y grueso y luego se levanto y dio varias vueltas. Me daba un poco de lastima pero era de esperarse, debido a sus desmayos se había perdido gran parte de nuestras andanzas y evidentemente no sabía todo lo que había pasado.
- ¿Qué es lo que aremos ahora? – escuche que decía y todos meditamos al respecto. Estábamos perdidos con cada vez menos dinero y en un lugar que yo al menos juraba no era nuestro mundo.
- ¡Iremos a Seborga! – salto de repente el muchacho, sobresaltando a todos incluyendo el perro – piénsenlo, ahí seguro me reconocen y me ayudaran sin dudarlo, desde ahí podemos comunicarnos con las autoridades.
Ojala si resulte esto.
.
Mane: Vaya no sabia todo eso del Te y si parece que Oliver y Arthur están próximos a encontrarse.
Guest: Gracias por tu lindo comentario :3 Ciertamente puede que se alborote todo cuando se encuentren.
.
Una cosa que si les encargo es que todo aquel que este leyendo mi historia por favor se haga notar y cuando menos me deje un comentario. Es muy en serio. Como escritores aunque se a de fanfics, lo único que nos motiva son los comentarios y es un poco frustrante saber que alguien te lee pero no le ameritas un comentario. Y si, se que me leen mas que solo Mane y Guest. Próximo capitulo no se publicara a menos que tenga mas de tres comentarios y eso va para los capitulos en adelante. Lo siento pero me frustra un poco la situación.
