2 Horas después…

Finalmente llegué a la Push, me paré en la entrada, mirando todo a mi alrededor tranquilamente, todo seguía igual que siempre. El principal sustento era la pesca, la artesanía y parecía ser, que el taller que había montado Jacob. A la derecha se veía el cementerio, decidí visitar la tumba de mi padre, antes de ver las casas y de enfrentarme a mi madre, después de 3 años.

Una vez visité a mi padre, quedé con la chica de la inmobiliaria y ya sí, fui a ver las casas. Todas eran bonitas, pero demasiado cerca de las demás casas de la Push y de las casas de la manada. Quería intimidad y vivir en plena la Push, no me la daría. Finalmente llegamos a la última casa, era algo más grande, pero la ubicación me encantaba, estaba junto a los árboles de entrada al bosque y cerca del acantilado desde dónde solíamos saltar la manada.

-Me gusta esta casa, es una zona que nos da intimidad y no está lejos de la naturaleza de la reserva, y las vistas al acantilado son un plus que me encanta.

-Esta casa es algo más barata, por la ubicación, la gente no se fía de estar tan cerca del bosque y el acantilado, por temor a los lobos y otros animales. Tiene cuatro dormitorios, dos baños, un salón, cocina muy amplia, tiene mucha luz y en la parte de atrás tiene un terreno donde pueden hacer una piscina o simplemente una zona para relajarse.

-Esta es la casa, no quiero seguir viendo más-contesté-

- ¿Está segura?

-Sí, estaremos bien aquí los tres-contesté-

Una vez concerté la cita, con la chica de la inmobiliaria para firmar los papeles de la propiedad, en dos semanas. Volví a la Push, por el camino hablé con Kyle diciéndole los detalles de nuestra casa. Y al fin, había llegado el momento de hablar con mi madre.

Algo nerviosa, llamé a la puerta de la que fue mi casa, unos pasos se aproximaron apresurados.

- ¿Sí? ¡Leah¡-dijo mi madre mirándome de pies a cabeza-

- ¿Puedo entrar? Tengo que hablar contigo

-Por supuesto hija, estás en tu casa, pasa. No sabía nada de que ibas a venir. ¿Qué tal estos años en la universidad? Estás muy guapa, te sienta

bien el pelo largo, ya no lo recordaba-dijo mi madre, más parlanchina de lo normal-

-Sue, para, no sé qué ocurre, pero tranquilízate. La universidad me ha ido genial, me gradué hace unos días y el motivo por el que estoy aquí, es por lo que te voy a contar. He encontrado a mi imprimación y vamos a vivir cerca de aquí. No pienses que vamos a vivir en el poblado, porque no es así, queremos tranquilidad y privacidad. Si te cuento todo esto, es porque formas parte del consejo y también necesito hablar con todos ellos, sobre algo importante.

-Hija, ¿por qué eres tan cruel conmigo?

- ¿Ya olvidaste todo lo que me dijiste hace tres años? Si pensabas que estaba ya todo olvidado, te equivocas, sigo sin perdonarte, fuiste demasiado egoísta y cruel conmigo.

-Pero Leah, ya no hay problema, ya tienes a tu imprimación y los problemas con Sam y Emily ya se terminaron, podremos ser una familia todos otra vez-dijo abrazándome-

-Basta, no seas cínica, que tenga a mi imprimación, no quiere decir que mi opinión sobre vosotros haya cambiado. No quiero saber nada de vosotros, fuera de lo estrictamente necesario. Me hiciste mucho daño, y no sé si podré perdonarte algún día.

-Parece ser, que no has madurado nada, pensé que cuando te imprimases entenderías todo, pero veo que no ha sido así-contestó mi madre-

-Te equivocas, con la imprimación comprendí que Sam no era para mí, y soy feliz ahora. Gracias a eso, estoy con un hombre increíble y que es muchísimo mejor de lo que fue Sam-dije riéndome- por cierto, sé que estáis aquí, podéis salir, no muerdo aún-continué de camino a la puerta- estaremos por aquí en una semana, así que me gustaría reunirme con todo el consejo. Por cierto, tengo un hijo que se llama Halian, manteneros lejos de él.

Cuando salí escuché la sorpresa de todos, lo que me hizo reír.

-Eres malvada hermanita

-Ohh, vamos, déjame disfrutar de mi momento, Seth. Cuando se enteren los ancianos de todo, el que mandará aquí será Kyle, así que Sam, tendrá que agachar sus orejas al estar un ancestro-dije con sonrisa malvada-

-Me asustas Leah, nunca has sido tan vengativa, ni te regodeabas en las miserias de los demás. Todo está muy tranquilo por aquí, no alteres las cosas, por tus venganzas personales.

-No seas aburrido Seth y tranquilo, la tranquilidad seguirá, hasta que todos se enteren de quien es Kyle. ¿Qué dirán los ancianos, sobre dos betas en una misma manada con siglos de experiencia de diferencia? No me imagino la cara de Sam, llegado el momento de la verdad-

-No, había pensado en eso, se lo comentaré a Jake, para que ponga en antecedentes a Billy y pueda controlar la situación.

-Perfecto, yo tengo que volver a Port Ángeles, necesito a mis dos hombres, nos vemos en una semana-dije despidiéndome-

Una vez llegué a Port Ángeles, fui al hotel en busca de mis chicos. Cuando entré en la habitación, me encontré una imagen que me infló el pecho. Kyle estaba en ropa interior con Halian sobre su pecho, ambos dormían plácidamente, como padre e hijo.

El tiempo pasó deprisa, era viernes, y al fin nos mudábamos a nuestra nueva casa, con vistas al acantilado. La casa en sí, era moderna, pero sin perder el aspecto de una casa antigua en el exterior.