Declaimer: Esta historia es completamente producto de la imaginación, una simple ficción, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Me disculpo de antemano por cualquier malentendido que pueda causar.
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Lo que llamamos casualidad no es ni puede ser sino la causa
ignorada de un efecto desconocido. El amor sólo da de sí y nada recibe sino de sí mismo.
(Voltaire, 1694-1778, filosofo y escritor francés)
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Capítulo 43,
¿ESTAS BORRACHO?
(POV Gilen, Prusia 2p)
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El vapor de la ducha me recordó a las saunas de Finlandia, esto no era precisamente lo mismo pero era lo más parecido que podía ofrecer el lujoso cuarto de baño de Flavio. En mi casa no solía haber de estas cosas, hubo una época en que viví en un palacio, pero desde hace mucho que me mude a una casita de solo dos pisos. Mi casa es hermosa, con techos inclinados de teja obscura, paredes de madera blanca y vigas de madera obscura, así como árboles de follaje ralo en las calles.
Mi casa es como mi bebe, la arreglo todos los fines de semana y hasta aspiro los techos, luego (aunque no llego al nivel de interés de los ingleses) le dedico bastante tiempo al jardín de la casa; no tienen idea de lo mucho que esto me tranquiliza, me quita ideas de la cabeza y ansiedad latente. Pero no siempre tuve esas crisis, según eh descubierto en incontables terapias se me desato después de la muerte de mi hermano mayor Gerhard (el Sacro Imperio Romano Germánico) al que dios tenga en su santa gloria; la crisis tuvo sus repercusiones en mi carácter, yo adoraba a mi hermano. Con los años posteriores, la nueva religión (iglesia luterana) me ayudó mucho a superar el dolor, mi pastor solía recitarme oraciones tranquilizadoras y yo me animaba con ellas...su rostro muerto es lo único que aún me atormenta.
La ducha de Flavio se detuvo, tome una toalla de cuerpo y me seque a conciencia, no tenía cepillo de dientes pero use mi dedo como si fuese uno, luego me seque el cabello y lo cepille hacia atrás. Mi ropa estaba sucia y eso me tenía loco desde hace días, no sé cómo pude soportar viajar en estas condiciones pero supongo que el miedo es canalla.
- Tengo que lavar esta ropa – le comente a Roland (Austria), el hombre se recostaba descarado sobre la cama de Flavio como si estuviera en su propia casa y miraba la tele cómodamente.
- ¿Y piensas andar en toalla hasta que se seque? – yo ciertamente no traía más que la toalla puesta debajo de la cintura – ahora no solo allanas casas sino que eres impúdico.
Roland se rio de su propia gracia mientras yo me sonrojaba molesto, no es que pensara pasarme así frente a las ventanas o deambular por el jardín en pelotas.
- Cállate, mejor dime dónde crees que esconden la lavadora
Por toda respuesta el austriaco se encogió de hombros y siguió viendo el partido de futbol, yo me dirigí a buscar la máquina y pase por muchísimas habitaciones. No negare que es hermosa la casa de Flavio, tenía decoraciones adecuadas para cada rincón y detalles arquitectónicos especiales. Me recordó ese tiempo en que yo también viví en una casa grande con sirvientes que hacían todo el trabajo y mayordomos que se interesaban por mis problemas de ansiedad. No es que me queje, el tiempo ha cambiado para todos, la mayoría ya no vive en casas de ese tipo si no en viviendas más discretas porque también es necesario mantener un perfil bajo frente a las humanos comunes que nos consideran un mito y que no podrían lidiar con la realidad de nuestra existencia.
Tras veinte minutos de búsqueda encontré mi objetivo, una habitación muy amplia donde descansaban la lavadora industrial y todo lo demás relacionado a la limpieza.
- El paraíso – murmure maravillado, pues nunca eh visto tantos productos de limpieza juntos y perfectamente ordenados por utilidad y tamaño.
Debe ser cosa del encargado de ayudarle a Flavio porque yo no me lo imagino limpiando a conciencia esta casa el solo. Con lo delicado que ese dandy se le quebrarían las uñas...ash, ya estoy hablando como Lutz, debe estar afectándome este viaje.
No me costó encontrar los que ocupaba, un detergente para ropa de color y suavizante, lave mi ropa a mano, luego la exprimí y la puse en la secadora porque no sabía que botones picar en la otra máquina, más parecía un tablero de control de la NASA que una lavadora. Ahora que lo pienso, los Vargas estarían muy molestos si se enteraran de todo esto, porque básicamente es allanamiento de morada y mi recién reactivado sentido de la decencia ya me gritaba que era un criminal…trate de ignorarlo.
Aprovechando que tenía que esperar la ropa, fui a la cocina y revise el frigorífico, no había casi nada adentro y supuse que se debía a que estaban fuera; tal vez debería prepárame algo con los enlatados. Un par de minutos más tarde el humo de la olla indico que todo estaba listo, escurrí los espaguetis que había preparado y apague la olla con salsa de tomate, luego me serví un plato grande.
- ¿Cuándo ibas a decirme que había comida? – me reclamo Roland desde el vano, lucia aun su ropa sucia con la cual el muy marrano se había recostado sobre la cama ajena.
- Sírvete si quieres – le indique mientras comía porque yo no estoy para servirle los platos.
Roland me regalo una mueca y fue tras de la barra, andaba con ese modo desgarbado e informal que siempre usa; mi primo siempre ha sido así…medio informal medio loco, no le gustan las cosas muy elegantes porque las considera aburridas, viste con colores fuertes y psicodélicos y toca música muy pasional e impetuosa. Con Roland nada es convencional, lo eh pescado tocando en las fuentes de Austria con el resto de los músicos ambulantes, mi primo Heinz de Suiza se enoja con eso. Heinz dice que el tiempo es dinero y perder el tiempo es perder dinero, pero a Roland no le importa demasiado el dinero es medio derrochador para entender esa visión, a veces gasta incluso en tonterías como ropa nueva para cada reunión que tenemos (según él no puede repetir atuendo).
- Y bien, ¿cuál es el plan? – me pregunto Roland enrollando el espagueti que tenía en plato.
- El plan es esperar a que vengan y emboscarlos.
- ¿Y no has pensado en llamar a nuestras oficinas? – insistió el austriaco llevándose el tenedor a la boca.
- Ya te dije que no quiero involucrarlos.
- Entonces llamemos a nuestros parientes, dijiste que lo haríamos en cuanto llegáramos.
Tenía razón, no había motivo para postergarlo, además ya habíamos abusado bastante de la casa por lo que unas llamadas internacionales no serían mucho peor, era lo mínimo que Flavio y Luciano me debían por meter a mi palurdo hermano en problemas. Terminamos de comer en silencio, teníamos tanta hambre que nos acabamos la enorme olla, luego me dirigí por mi ropa y obligue a mi desarrapado acompañante a quitarse la suya y meterse a bañar de una vez por todas. ¿Pero cuánto puede aguantar una persona la peste de no bañarse en días, que no le incomoda nada? A mí me picaba casi la piel de la mugre y me sonrojaba mi desnudez, no me costó nada vestirme en segundos. Una vez limpia mi ropa de aventura que utilizo para emergencias: pantalón con estampado de camuflaje que posee múltiples bolsas, camisa manga larga de algodón sin botones y unas botas de campismo altas, estaba lista para otra nueva aventura.
- Roland marcare mientras te bañas – le avise a mi primo y procedí a presionar los botones del teléfono.
Nadie respondió, el numero estaba equivocado, intrigado marque los números de emergencia de mis otros parientes que me sabía de memoria, nada.
- Roland disculpa que te moleste – le comente mientras se bañaba, no había dejado la puerta cerrada por que al parecer tampoco le da vergüenza nada–… ¿oye no puedes cerrar la puerta del baño? Un poco de pudor no le viene mal a nadie.
- Si a eso viniste no hubieras entrado – me contesto entre canturreos, canta fatal.
- No, no vine a eso – le espete ignorando su desnudez por completo, luego le platique lo que pasaba –…y no puedo comunicarme con nadie, es muy raro – termine el relato.
- Ya sabes lo que pienso al respecto - se enjabono Roland su cobrizo cabello.
- No empieces de nuevo – no quería oír fumadencias sobre gnomos – mejor dime si conoces otros números.
- Me se los mismos que tú conoces – se masajeo la cabeza – ¿pero porque no intentas con la operadora?
Era una idea arriesgada, no te comunican tan fácilmente y menos a un extraño, lástima que no teníamos más opciones. Saliendo a la privacidad del jardín me comunique con la operadora y luego de una exasperante media hora finalmente conseguí que alguien me contestara.
- Peter Müller – respondió la voz al otro lado del teléfono, presentándose primero ante el interlocutor según la costumbre en nuestro país.
La voz me parecía conocida aunque no el nombre, me presente a mí mismo y le dije que buscaba a Manfred Müller; se lo que estarán pensando, con ese apellido lo lógico es que sean parientes, pero no, Müller es el apellido más común de Alemania y cualquiera se pude llamar así sin parentesco de por medio.
- Aquí no vive ningún Manfred…pero Gilbert deja tus estúpidas bromas para otro día, ¿que no vez que estoy con la colada? Es día de limpieza, como tú tienes a tu sirviente Ludwig que te lo hace todo…
- Disculpe usted, no se dé me está hablando, ¿esta no es la casa de Manfred Müller de Hesse?
- Si, Gil, soy yo Hesse.
- ¿Entonces porque dices que no te llamas Manfred? Y más importante aún, ¿dónde carajos esta Sajonia? – me desbócale olvidando la buena educación - se suponía que estaba esperando en la casa abandonada y desapareció, ¡no sabes lo que nos pasó y todo es por su culpa!
- ¿De qué casa estás hablando Gil? ¡Y deja de llamarme Manfred!
- Sin bromas Hesse. ¿Qué paso con Sajonia, donde quedo? ¿Te ha llamado?
- No claro que no, sabes que no responde cuando está de vacaciones.
- ¡Está de vacaciones! Ese hijo de 3%$&$%#...¡Se suponía que iba como nuestro apoyo!
- ¿Pero de qué apoyo hablas?
- ¡De nuestro apoyo! ¡De la expedición que formamos para buscar a Lutz y a los otros cretinos en Manarola Italia, de las cosas extrañas que pasaron ahí, de eso hablo!
- ¿Te refieres a lo que salió en la tele?
- ¿Salió en la tele?
- Si, salió todo en la tele, fue un escándalo.
- Ni modo, ya era hora de que se enteraran los jefes con lo mal que se puso el clima, era mejor si no lo sabían pero...
- Si lo sé, las autoridades de Italia están vueltas locas. Oye me dijo Roderich que Lovino te echo la culpa a ti ¿es cierto?
- ¿Lovino? ¿Roderich?
- Si, ellos. ¿Roderich es un cotilla, verdad? No pudo guardarse el secreto...oye te dejo porque la lavadora está sonando.
- No, no, no, escucha. No sé de quién hablas pero estoy en casa de Flavio y necesito tu ayuda, mándanos dinero a mí y Roland de algún modo, pídele ayuda a la embajada si hace falta.
- ¿Roland? ¿Es el que está contigo? ¿Y sabe Lud que te fuiste de juerga a no sé dónde y no se con quien, sin recursos?
- ¿Pero qué…? ¿Cómo que Lud?
- Si, tú hermano, west.
- Ah, west.
- Pues a él lo estamos buscando y…alto, ¡¿quieres decir que west ya está en casa?!
- Seguro, acabo de colgar una llamada con él.
- ¡Ese mocoso malagradecido! Primero nos mete en problemas y ahora reaparece como si nada.
- ¿West te metió problemas? Jajaja…Mira, no te enojes pero es una de cal por las que van de arena. ¿No crees?
- ¿De qué hablas? West no tiene ningún derecho de réplica con su común desempeño.
- Que locura, west es el responsable de que este país funcione.
- Si como no – me mofe – y yo estoy pintado.
- Tú ayudas, todos ayudamos, pero admite que west es el responsable.
- Un papel que jamás ha tomado en serio.
- Ehhh…¿estas borracho Gil? ¿Por eso usas ese acento tan raro?
- Borracho quisiera estar para sacarme toda esta bronca – seguí con las malas palabras – ¿Cómo se atreve a meternos en dificultades? Austria y yo hemos padecido mucho por su culpa.
- Bueno eso no lo sé y francamente no quiero saber, es día de limpieza ¿entiendes? Estoy hasta las cejas con el trabajo en mi casa...Pero te ayudare, dame la dirección de la casa.
- ¿Nunca has venido?
- No, no sé donde sea. Mándame la dirección.
- Mi teléfono está muerto.
- Entonces dímela por aquí.
Respire profundo y me permití tranquilizarme un poco, por fin las cosas se resolvían.
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Continuara…
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Blieder:
Bienvenida a mi humilde fic, muchas gracias por tus comentarios. n_n Si me ah costado mantener el orden y me pongo a ver, esto ya paso, esto no lo eh visto, etc... Pero es un buen ejercicio. Las relaciones enredosas son geniales, no se si logre que fueran enredosas pero lo intente, y es que en lavida real uno no tiene solo dos conocidos sino que interactúa con muchos. Me has echo muy feliz con tu comentario, me saco una sonrisa, gracias.
Si, supongo que Holanda no pude dejar sola a Bélgica, algo similar a de pasar en el mundo 1p cuando esta con Antonio. ¿Tu cual crees que sea el personaje mejor logrado?
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Lo del apellido pasa en todos lados, ya ven que aquí en México hay mucho Pérez y según cada estado hay mucha repetición de apellidos...pues sorpresa, eso pasa en todo el mundo. Creo que en una novela bromean sobre eso diciendo que en Inglaterra cualquiera se llamaba Smith.
