-Cariño, desde que yo llegué, ha hecho todo lo posible por alejarme de la manada. Me teme, al ser un antepasado suyo, me culpa seguramente de todo lo ocurrido con su padre y su abuelo. Se sintió amenazado. Me da igual lo que me haga a mí, lo que no voy a permitir, es que te utilice a ti o a los niños en su venganza personal.

-Emily nunca permitiría algo así…todo esto me parece tan surrealista-dije abrazándome a mí misma-

-Leah, prométeme que pase lo que pase, no harás ninguna locura. Necesito saber que estaréis bien, para estar preparado cuando todo empiece.

-Te juro, que no haré ninguna tontería. Pero también te prometo, que haré todo lo que esté en mi mano, para proteger a nuestra familia-contesté llorando-

-Y yo te prometo lobita, que cuando todo esto acabe, nos casaremos. Te amo.

-Te amo, cuídate-dije bajando del coche-

-Lo haré, sube al coche de Emmett, él te llevará con el resto, nos vemos pronto-dijo besándome, antes de entregarme a Halian y marcharse dirección a la Push-

Tanto Kyle como yo odiábamos las despedidas, era la primera vez que nos separábamos, desde que nos vimos cara a cara en mi graduación, el

pasado mes de junio. Las lágrimas corrían por mis mejillas libremente, solo esperaba que todo terminase bien.

-Mami, no llores, papá es fuete y nos va a proteger-me dijo Halian limpiándome las lágrimas-

-Así es Halian, papá estará bien y nos protegerá.

-Todo va a salir bien Leah-habló Rosalie-

Cuarenta y cinco minutos después, Emmett paró el coche, ante una casa de dos plantas con un amplio jardín y todo rodeado de árboles.

-Hemos llegado-dijo Rosalie-

Rosalie cogió a Halian y Emmet me ayudó a bajar del coche. Una vez fuera, fuimos recibidos por Charlie y mi madre.

-Al fin habéis llegado, ¿qué tal el viaje? -preguntó mi madre-

-Agotador, me duele la espalda, tengo los pies hinchados y la vejiga me va a reventar-dije con una mueca-

-Entra cielo, es normal, estás de siete meses y medio, y son dos bebés. Entra aséate y descansa-comentó mi madre-

Después de asearme, como propuso mi madre, me puse ropa cómoda y me senté con los pies en alto, junto al viejo Quil y Billy. Agotada de todo el día, me fui temprano a dormir, pero el estar alejada de Kyle, me impedía dormirme y relajarme. Esa fue la primera noche que tuve pesadillas con los Vulturis, Sam y la muerte de Kyle. Por la mañana temprano, fui a la cocina e intenté relajarme, mientras tomaba un vaso de té caliente.

Pronto empezaron a aparecer todos por la cocina, estuve un rato con Halian y miré mi teléfono, no sabía si llamar a Kyle o sería más difícil despedirnos después.