-Leah, voy a mirar que todo esté bien, ¿vale? -dijo mi madre, levantándome el camisón-

-Oh por Dios, veo la cabeza, Rosalie! Ven rápido, uno de los bebés está listo para salir.

En unos segundos, llegó Rosalie completamente vestida como una matrona y con diferentes materiales para el parto.

-Bien Leah, vamos a empezar. Te voy a poner esta cinta en el vientre, para controlar los latidos de los bebés. Quiero que, en la próxima contracción, empujes-me dijo Rosalie, justamente cuando tuve otra contracción-

Estuve siguiendo sus indicaciones con ayuda de mi madre, por cerca de dos horas o al menos eso me pareció a mí, hasta que el primer bebé llegó al mundo.

-Leah, lo has hecho muy bien, es un varoncito-dijo poniéndolo sobre mi pecho-

-Es precioso-dije acariciándolo y besando su cabeza-

-Sue, ¿puedes coger al niño para lavarlo y vestirlo? -preguntó Rosalie, cogiendo a mi hijo-

-Por supuesto-contestó mi madre, llevándose a mi pequeño-

-Bien Leah, voy a ver cómo está colocado el otro bebé.

Yo solo asentí, de pronto noté algo frío entrando en mi vagina, a la vez que sentí una presión fuerte en el pecho.

-Leah, he palpado, como está el bebé y viene de nalgas, voy a intentar moverlo, sino es posible hacerlo, tendré que hacerte una cesárea-me dijo Rosalie, mientras hurgaba en mi interior-

-Rosalie-dije gimiendo-algo no va bien, no me encuentro bien, mi pecho.

-¿Leah? Mierda, lo siento, no puedo cambiar la postura del bebé, tiene el cordón umbilical liado al cuello, está quedándose sin oxígeno-dijo Rosalie alterada-

-Haz algo, sácalo, está sufriendo-grité llorando-

-¿Qué ocurre?-preguntó mi madre asustada-

-Tengo que hacerle una cesárea de urgencia, el bebé se está asfixiando con el cordón umbilical y está mal colocado-le dijo Rosalie con una jeringa de anestesia-

-No pierdas tiempo Rosalie-dije agarrándome el pecho, mientras deseaba que Kyle estuviese aquí-saca al bebé ya, sin anestesia.

-Está bien, Sue ponle esto en la boca para que lo muerda y no asuste a Halian con los gritos-dijo Rosalie-

Una vez tuve entre mis labios ese trozo de tela, Rosalie empezó a cortar mi piel. El dolor del primer corte, no fue nada, en comparación del dolor en mi pecho al saber que mi bebé podía morir. Continuó con la incisión hasta que llegó a la fina capa de la bolsa, que cubría a mi bebé.

-Voy a empezar a sacar al bebé-dijo Rosalie, metiendo sus manos en mi cuerpo-menos mal, sigue respirando, voy a cortar el cordón del cuello-

Siguió hablando Rosalie a lo lejos.

- ¿Por qué no llora? –susurré, antes de perder el conocimiento-

Rosalie consiguió sacar al bebé con éxito, aunque le preocupaba que no llorara, poniéndolo sobre su brazo, le dio varios golpecitos en la espalda y el bebé empezó a llorar. Ya relajada por conseguir salvar al bebé, se dirigió a Leah, para darle la noticia del sexo del bebé, pero la vio inconsciente.

- ¿Leah? ¿Por qué está inconsciente, ha muerto? -preguntó Sue, llorando-

-Sue, necesito que guardes silencio un momento-dijo Rosalie preocupada-

Tomó sus constantes vitales y todo estaba bien, después miró si había hemorragia y todo estaba controlado.

-Tranquila Sue, solo se ha desmayado por el dolor y el esfuerzo. Voy a terminar de sacar la placenta, a limpiarla y curarla, para intentar que no le quede cicatriz. Tu lava al bebé y vístelo-dijo Rosalie-