Declaimer: Esta historia es completamente producto de la imaginación, una simple ficción, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. Me disculpo de antemano por cualquier malentendido que pueda causar.
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La conciencia del peligro es ya la mitad de la seguridad y de la salvación.
Ramón J. Sénder
(1902-1982) Escritor español.
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Capítulo 56,
LA MUJER MISTERIOSA
(POV Luciano - 2p Norte de Italia)
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Habíamos llegado esa mañana a Sicilia, el ferry que nos había transportado desde el continente arribaba al muelle con tranquilidad y yo sentía la calma que precede a la tormenta. Mire a mis acompañantes, tres hombres de apariencia joven pero con ojos cargados de sabiduría, más ese perro dobermann poco inclinado a la seriedad que se les atribuía a estos perros. Llevábamos ropa especialmente escogida para disimular nuestra estancia y nos habíamos encomendado a varios santos. Lo que fuera a pasar pasaría, pero nosotros no nos rendiríamos. Finalmente el ferry nos indicó que ya podíamos abordar los vehículos y tras esperar nuestro turno fuimos bajando hacia la calle.
La Sicilia de este mundo era similar a la nuestra, pero Flavio decía que había diferencias, yo no podía verlas. Recorrimos varios minutos la costa de Sicilia, debíamos ser discretos, pero podíamos también aprovechar nuestra apariencia para disimular. Así que eso hicimos, llegamos con mucha seguridad al orfanato y me presente como Italia del Norte, luego pregunte por Alessio y Amato, los dos hermanos que se habían perdido en Manarola. La madre superiora me miró con algo de extrañeza al principio pero luego de ver mi sonrisa encantadora y mi perfecta actuación que me asemejaba a mi doblo se convenció de que era el otro Italia.
- Hace mucho que usted no nos visitaba, como esta su familia señor Vargas.
A decir verdad no sabía cómo estaba porque yo no era ese Vargas, pero fingí con mucho tino que sabía de lo que hablaba.
- Oh están bien y en casa, pero yo quise visitarlos a ustedes.
- ¿Que raro que no viniera el señor Lovino, el siempre acude?
- Si, que raro, pero puede que venga otro día.
La madre superiora acepto mis palabras, era una fortuna que me viera casi igual al doble de este mundo o seguro una mujer tan observadora no me hubiera creído.
- Los niños que menciona están jugando en el patio con los otros niños, ¿Por qué busca en específico a estos pequeños?
Sentí un poco de sudor en mi nuca.
- O no es nada especial, leí su informe el otro día y me dio curiosidad.
- Ya veo – y afortunadamente no me hizo más preguntas.
Los críos estaban sentados aparatados del resto como si fueran apestados, me miraron acercarme con desconfianza y me di cuenta que no hablarían con la mujer presente, era obvio que ella no les creía su relato fantástico y por lo que se veía en el patio de juegos, ningún otro niño les creía.
- Madre, cree que podría hablar con los niños a solas, nos quedaremos en el patio – le prometí a la madre.
Ella dudo porque le parecía raro que quisiera hablar a solas con unos niños, pero yo era Italia del Norte y no un fulano desconocido, así que decidió que no era peligroso dejarme hablar a solas con los niños, pero se quedó a varios metros vigilando mientras yo hablaba con ellos. La extrema precaución de los adultos para la seguridad de los niños era algo que en otras circunstancias me hubiera encantado, pero como este no era mi mundo y misión era sacar a los niños no me convenía en lo absoluto. No es como si pudiera explicarle a la madre que trataba de rescatarlos de una dimensión desconocida, ella me creería un demente.
- Escuchen, seré breve. Yo vengo del mundo que ustedes vienen, conozco a sus padres porque los vi en televisión cuando ustedes se perdieron en Manarola, sus nombres son Fabio y Donna Abbatelli. Ustedes estaban en Manarola de vacaciones.
Los niños abrieron los ojos y agradecí al cielo que no cuestionaran mis palabras deseosos de ser creídos. Ahora solo quedaba sacarlos de ahí y…
- ¿Usted conoce a Antonella? – me preguntaron.
Yo no sabía quién era pero no quería que desconfiaran y les dije que sí.
- ¿Entonces ella no pudo adoptarnos? ¿Lo envió a usted para sacarnos?
Debía saber sobre Antonella.
- ¿Qué fue lo último que les dijo ella? – les pregunte y los niños me respondieron.
- Que faltaban unos meses para sacarnos. Pero que el Dr. Krawiec aún no encontraba la manera de volver a nuestro mundo.
Entonces esos dos eran de nuestro mundo, ese era un dato importante.
- ¿Podrían darme el número de Antonella? Es que perdí los contactos de mi celular hace poco.
- Claro – me dijo el niño y saco una libretita de bolsillo.
Note que escribía las cosas que no debía decir para no parecer loco, eso me genero un nudo en la garganta. Pero no pude quedarme mucho más porque la madre me dijo que ya era hora del almuerzo.
- Mañana puede venir de nuevo a buscarlo si hace falta – me dijo conduciéndome a la salida.
- ¿Cree que pueda sacarlos a pasear? – le pregunte a la mujer y esta dudo.
- Es que señor Vargas, aunque usted sea quien es tenemos reglas para sacar a los niños y me metería en problemas si se entera el gobierno.
- Pero yo soy Italia del Norte.
- Si pero recuerde que su hermano Lovino lo recalco a todos los orfanatos. ¿Por qué no lo discute con él o le pregunta a su jefe?
Maldita sea, debía sacarlos de otro modo.
- Bueno, entiendo madre, hace un muy buen trabajo.
Y vaya que era cierto, por su culpa no podía llevarme a los niños. Le prometí volver al día siguiente para hacer un recorrido al orfanato, mi plan era ver cómo podía sacar a los niños sin que se dieran cuenta.
- ¿Lo lograste? – me pregunto mi hermano.
Flavio había querido ayudarme con la estafa pero su pelo no se parecía al de su contraparte y no era capaz de fruncir el ceño ni con esfuerzo.
- Encontré algo incluso más grande, dos de los desaparecidos y el contacto con ellos.
Los chicos estaban impresionados, ahora debíamos hospedarnos y llamar a la tal Antonella. Buscamos uno de los hoteles más baratos que por obvias razones no estaba cerca de la palaya, pero eso nos convenía, menos gente tomando fotos era lo ideal para el anonimato. Luego fui a comprar despensa mientras los demás se quedaron en el complejo y sus alrededores, la cena la iba a preparar yo mismo sobre todo para animar a mi hermano que se sentía enfermo desde Roma, el atolondrado había fingido estar bien para no preocupar a nadie pero ahora las náuseas eran más y yo sabía que era lo mismo que me había pasado en Venecia. Era como si nuestros cuerpos reaccionaran de algún modo a esta realidad desconocida.
Así que Andrés y yo le sugerimos a Flavio que se quedara dormido en el hotel mientras Lutz iba a pasear en los alrededores al perro. Flavio no estaba en condiciones de protestar y se quedó dormido incapaz de mejorarse con ninguna medicina que pudiéramos darle. Me sentía impotente, mi hermano mayor estaba sufriendo y yo era incapaz de ayudarlo. Pero esta vez no estaba en mis manos, no podía hacer nada. Me maldije por un rato mientras caminaba hacia el supermercado. Se me antojaba comer raviolis pero era más fácil hacer espagueti, debía ser práctico. De modo que tome la pasta más barata del supermercado, deseoso de estirar el dinero que teníamos…fue entonces cuando sentí esa sensación.
Un mareo intenso me sobrecogió la cabeza y me sentí enfermo en incapaz de respirar. Había una sensación de incongruencia en el mundo como si la matrix detectara un error. Quise respirar y me fue difícil, creía que iba a desmayarme, pero tan pronto como la sensación vino, se fue. Tambaleándome me acerque a la caja y tras pagar empalidecido me dirigí a la salida, ya casi estaba por marcharme cuando note esa pesada mirada sobre mi cuerpo. Mirando hacia un costado en la calle de enfrente note a un hombre, solo que no era cualquier hombre, era idéntico a mí y a mi hermano. Su ceño fruncido y su boca ligeramente abierta me dijo que no sabía que pasaba pero estaba impresionado y…asustado. Yo trague grueso y lo supe de inmediato, era el, o uno de ellos. Debíamos apresurar los planes, de inmediato.
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NinaMinou: Pues si, ya casi todos saben donde están. :3
Neah-D-Campbell1: ¿Quien crees que sea el siguiente en toparse y convivir con un 1p?
Yuriko Miiyo: Si estamos bien, pero terminaron alargando la cuarentena un mes mas T-T y para colmo el gobierno prohibió comprar refrescos y botanas. ┌( ಠ_ಠ)┘ yo amo el refresco y estoy sufriendo. U_U Gracias por el comentario, me alegra que lo notes. *-* La verdad no puede abrir el enlace, creo que con el titulo lo ubicaría mas. Siento que la vida de los personajes de Hetalia puede ser triste si tomamos en cuenta que pierden a sus seres queridos humanos mientras ellos siguen vivos por siglos.
