De pronto apareció otro vampiro, ya solo quedaban 4. Fui a por él, pero de un empujón, me estrelló contra la puerta de la casa, derribándola por el camino. Empecé a levantarme, pero antes de hacerlo, de nuevo me golpeó y me mandó contra las escaleras, que llevaban a la segunda planta.

-Maldito chupasangre-dije gruñendo, me estaba empezando a cabrear y mucho-

-Y pensar que en un principio nos habías engañado-dijo riéndose-pensé que al ser un hibrido perfecto, serías más fuerte.

Ante su comentario, me levanté deprisa y le propiné un puñetazo que lo mandó fuera de la casa, atravesando una de las paredes. Seguí atacándolo y esquivando sus golpes, a mi derecha se encontraban Rosalie y Emmet luchando contra un vampiro cada uno, Ryan había llegado y estaba luchando contra Sam.

-Vamos a acabar contigo-dijo golpeándome en el pecho, haciéndome salir disparada contra un árbol-

Intenté tomar aire, mientras el dolor en el pecho se calmaba, la cabeza me dolía horrores, mi brazo izquierdo estaba lleno de sangre, seguramente alguna rama o algo me había herido. Una vez en pie, corrí dirección al maldito chupasangre, pero de nuevo me volvió a estampar contra otro árbol, estaba muy cansada y necesitaba entrar en fase, para curarme, respiraba de forma errática, cuando el vampiro esta vez me mordió, haciéndome gritar de dolor.

-Ahhhh-su mordisco quemaba demasiado, tenía sed, necesitaba beber de su ponzoña-

Con un último esfuerzo salté sobre él y lo mordí en el cuello, cuando la ponzoña empezó a entrar en mi sistema, noté como recuperaba mis fuerzas poco a poco. Otro vampiro apareció de pronto, alejándome de mi comida, cabreada corrí y al fin entré en fase. Por un momento todo quedó en silencio, y fue en ese preciso momento cuando me abalancé contra los dos vampiros, primero acabé con uno y luego con el segundo.

Miré a mi alrededor y tanto Rosalie y Emmett como Ryan estaban rodeados por cuatro vampiros cada uno. Corrí hacia ellos llevándome algún vampiro por delante e intenté comunicarme con la manada, necesitábamos ayuda urgentemente.

-Kyle, Seth o Jake, si alguien me escucha…necesitamos vuestra ayuda, estamos rodeados, tenemos a Sam y yo…no sé cuánto tiempo puedo aguantar, estoy cansada y herida-terminé mi llamada mental y seguí peleando con esos malditos vampiros-

Rosalie, Emmett y Ryan se unieron protegiéndose la espalda y yo junto a ellos.

-Leah... ¿estás bien? -me preguntó Ryan-

-No creo aguante mucho más en mi forma de lobo, estoy demasiado débil y las heridas tardan en curarse, ya he intentado contactar con Kyle, Seth o Jake, pero no tengo respuesta aún-le contesté mentalmente-

Cada vez me costaba más respirar, quizás en alguno de los golpes me había roto alguna costilla y esta había perforado alguno de los pulmones. Finalmente, media hora después, no podía más y volví a mi forma humana.

-Toma mi camisa-dijo Ryan-

-Gracias-dije presionando mi pecho, que empezaba a arder otra vez-

A la distancia empecé a escuchar muchas pisadas viniendo hacia nosotros.

-Creo vienen más-contesté, cuando vi a uno de los vampiros dirección a la casa-

-No-dije corriendo con todas mis fuerzas hacia la entrada, para evitar que llegasen a mi familia-

- ¡Leah! -gritó Ryan-

Escuché a Ryan, pero no pensaba dejar que ese vampiro fuese a por mis hijos. Estaba justamente sobre ese maldito chupasangre, cuándo algo duro, golpeó mi cabeza y todo se volvió negro.