Declaimer: Esta historia es completamente producto de la imaginación, una simple ficción, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.


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Es necesario esperar, aunque la esperanza haya de verse siempre frustrada,

pues la esperanza misma constituye una dicha, y sus fracasos,

por frecuentes que sean, son menos horribles que su extinción.

Samuel Johnson (1709-1784)

Escritor inglés.

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Capítulo 61

INESPERADO

(POV François - 2p Francia)

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Las calles de Londres eran antiguas, tanto como puede esperarse de una ciudad tan añeja y tan emblemática. No se si alguna vez las viste en alguna película, pero se puede sentir solo con pasar sobre ellas que sus piedras han visto de verdad muchas cosas. Habíamos pasado una serie de complicaciones para poder llegar temprano a esa junta, no nos detuvimos a admirarlas, teníamos demasiada prisa y demasiado miedo, pero si vimos cuan parecida era esta ciudad a la de nuestro mundo. No podíamos ver las diferencias, lucia exactamente igual a nuestros recuerdos; Oliver sin embargo las hubiera notado, esta no era la Londres de nuestro mundo.

- Debemos ser cuidadosos, Londres esta vigilado con cámaras publicas por todos lados, no hay forma de que no sepa nadie que estamos aquí - les dije a los chicos desde el asiento delantero del auto robado.

- Pero estamos disfrazados – se quejo Joao.

- Un sombrero y unos lentes no son pesimamente un disfraz.

- Mmm - musito el portugués y Collete puso una mano en mi hombro.

- ¿Estas seguro de que quieren ir solos? ¿No sería mejor una escolta?

Collete había estado muy angustiada estos últimos días y desde la conversación en le auto parecía algo triste, unas visibles ojeras cubrían su hermoso rostro.

- No lo se, seria mas seguro no arriesgarlos - dije mirando a los otros pasajeros de reojo.

- Mmm, es dulce tu preocupación Collete - interrumpió Wolfang - pero François no ira solo, yo iré con el ¿recuerdas?

Y era cierto, el sajón era quien había respondido el teléfono, el supuesto estudiante interesado en el trabajo de Boyle. Mire fijamente a Wolfgang lamentando que no se hubiera vestido de traje, el joven llevaba una boina grisácea y unos lentes obscuros y lucia muy bohemio con su cabello largo, me recordó a las imágenes de su abuelo, Magna Germania. No era la pinta que se precisaba en este caso, pero tampoco había mucha ropa en casa de los Italia de este mundo.

Collete me miro triste a los ojos con una pena notoria y agobiante, quise abrazarla y tranquilizarla en mis brazos pero me contuve a la vista de los otros. No, no quería que los lastimaran pero sabia que sus preocupaciones no eran infundadas y que halla fuera yo estaría en peligro. ¿Pero que otra cosa podíamos hacer? No hacer nada no estaba entre las opciones. Debíamos volver porque si no lo que le había pasado a la Italia de nuestro mundo le pasaría a nuestros paises, si no es que ya estaba pasando. Teníamos que intentarlo. «Esto es lo que un hombre debe hacer cuando hay problemas» Me dijo una vocecita en mi cabeza. «Debes protegerlos a todos, ese es tu trabajo». La voz se oía mas firme ahora. Sentí venir a mi mente todas esas veces en que la vida me puso en problemas, ser nación significaba que de por si tenias que preocuparte por muchísima gente, pero ahora incluso debía preocuparme por otras naciones en un mundo paralelo plagado de enemigos, era normal tener miedo.

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Eran casi la hora acordada cuando nos sentamos en esa mesa del Twinings On The Strand, la gente comía entretenida con un suave y melodioso parloteo. No sabíamos cuánto iba a tardar la Dra. Boyle, pero esperaba que fuera puntual dada la fama de los británicos.

- ¿Señor Fenstermacher? – Pregunto de pronto una voz a nuestro costado.

Era una mujer robusta de unos 60 años, parecía no arreglarse mucho, pero despedía una presencia impresionante.

- Wolfang Fenstermacher a su servicio – dijo mi compañero levantándose de su asiento y luego procedió a presentarme – Este es François Bonnefoy.

- Un gusto, puedo ver que son ustedes muy jóvenes – dijo la Dra. escrutando nuestras miradas y nuestras ropas poco profesionales.

- Lo somos y a la vez no lo somos – bromee un poco.

Pero la mujer estaba algo extraña y temimos que esto fuera una trampa, debíamos ser cuidadosos con lo que dijéramos pues si no…

- Naciones – murmuro la mujer de repente.

Aunque no sabíamos si lo decía por nosotros, nos sentimos con los pelos de punta.

- D-disculpe, no escuche bien - me reí un poco intentando alejar mi mal presentimiento.

Pero la mujer no se rio en absoluto, en cambio se acomodo mejor en la silla, parecía estar pensativa.

- Ciertamente cuando escuche todas esas conversaciones anormales por el teléfono me pregunte si me estaba metiendo en algo peligroso, ahora creo que si. Ustedes ni siquiera son humanos.

Si un rayo hubiera pasado no nos habríamos espantado tanto, pero sentí que Wolfgang daba un bote en su asiento y que yo me erizaba. En el pasado había sentido escalofríos por muchas cosas, pero esta vez me sobrecogí al completo y ella debió notarlo porque me clavo la mirada.

- Yo no sé de qué…

- No lo somos – dijo de repente Wolfang tirando a la basura mis excusas.

- ¡Wolfgang! - le regañe entre dientes deseando soltarle un puñetazo.

- Lo sabía, ustedes son naciones, mejor dicho, el espíritu de las naciones.

Era inútil seguir fingiendo, ella sabía lo que éramos, ¿pero sabría que no éramos de este mundo?

- ¿Por qué las naciones quieren saber sobre pasajes a otro mundo? Eso es quizás lo que más me intriga.

Maldición, esta mujer era muy inteligente, iba demasiado rápido y de pronto entendí que la había subestimado.

- Simple curiosidad – le contesto Wolfang sonriendo tenso, el sajón había tomado la batuta de la conversación sin que me diera cuenta.

- Supongo. Pero no hay mucho que yo pueda decirles, no tengo la clave final, eh trabajado toda mi vida en esto y aun así puede que nunca logre encontrar la solución.

- Pero sabe de algún lugar sospechoso, ¿no?

- Bueno, se que se dice que suceden cosas raras en Manarola Italia.

- Si, aparece gente de otras dimensiones

- No hay pruebas aún.

- Y si le dijera que si es cierto.

¿Por qué Wolfang estaba diciendo todo esto, porque nos ponía en peligro? Sentía las nauseas que produce el miedo y agradecí estar sentado en la esquina, podía escapar en cualquier momento y decirles a los otros que vinieran conmigo. Pero la mujer nos miró de forma aún más extraña.

- Diría que habría encontrado la forma de volver a mi mundo.

¿Alguna vez has escuchado la expresión "su cara era un poema"? Porque esa es la definición perfecta para mi rostro en ese momento, sentía que estaba asustado, pero a la vez una suave y placentera sensación se extendía por mi pecho. No supe que decir y cuando mire de reojo a Wolfgang note que estaba en las mismas. La Dra. sonrió.

- Yo me sentía asustada los primeros años, nunca supe en quien confiar hasta que encontré a los hermanos Kirkland, ellos parecían entender que no era de este mundo y eso me aliviaba.

- …

- Así que me presentaron con el Dr. Krawiec que era un protegido de Polonia. Tenia mas tiempo que yo aquí y también venia de otro mundo. Sabia que mis protectores eran especiales y siempre me pregunte si había seres como ellos en mi propio mundo, ahora que lo pienso ustedes son esas personas…

No sé cómo lo logre, pero destrabe mi congelada mandíbula, sabia que debía hablar, porque ella se había quedado en silencio y aunque aun sentía escalofríos también me sentía aliviado. Ella lo entendía todo, ella era uno de nosotros.

- Yo soy Francia y el es Sajonia, no sabemos bien como llegamos a este mundo, pero queremos volver cuanto antes.

La Dra. Me miro comprensiva, pero con una extraña tristeza en sus ojos, entonces lo antedí por completo, ella tampoco sabia como volver a su mundo.

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Por fin un pequeño capitulo nuevo. Mucho trabajo estos meses, pero por fin pude publicarlo. Gracias a los que esperaron, valen mil y que paciencia la suya con esta escritora.

Veamos los comentarios.

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Yuriko Miiyo: Gracias, me alegro que te gustara. Si, Luciano es muy responsable, tiene un montón de trabajo y justo cuando esta en una cita con su dama le llaman los tres accidentados. Yo gracias a dios eh podido salir mas estos días, pero aun no puedo deambular por la ciudad, es una pena. Pero todo sea por evitar contagios. Y como te va en la vida laboral, bienvenida al mundo laboral. =D

MinaMinou: Seguro que te verías genial, muy gótica y todo. =D

Neah-D-Campbell1: Los hurones son las mascotas mas bonitas del mundo. No se dejan abrazar pero se acercan y te rozan con la nariz. También se te suben encima. XD