SU ÚLTIMO GRITO (LOVE LIVE!)
Capítulo 1: La mikan en el campus
Estas historias están casi basadas en hechos reales y se recrean en lugares diferentes a los verdaderos para respetar la privacidad de las personas que otorgan su testimonio.
En los albores de la década del 2010, acaecido por el terremoto y tsunami del este de Japón en 2011, el gobierno de la época creó una fórmula de emergencia para ir en ayuda de los estudiantes de pocos y moderados recursos, esta se graficó en la reforma del otorgamiento de becas para los alumnos de más alto rendimiento escolar. Chika Takami fue una de las primeras que la consiguió y de esa forma logró terminar su educación preparatoria.
UCHIURA, TIEMPO DESPUÉS
Han pasado los años y Chika tiene la pretensión de entrar a la universidad para estudiar -digamos- agronomía; su hogar es modesto y la falta de dinero en la posada ryokan Tochiman nuevamente es un escollo para lograr sus metas, obtuvo uno de los más altos puntajes en el examen de admisión y tiene un 9,5 (puntos) de promedio. Ha vuelto a postular a una beca y es su única esperanza para convertirse en profesional.
Chika: ¿Y usted qué le pasa que me mira así?
Sra. Takami: ¿Por qué? ¿No puedo?
Chika: Hmph. Algo no muy bueno se debe estar acordando.
Sra. Takami: Andas perdida, te voy a traer el desayuno a la cama.
Chika: No, no se preocupe, yo me levanto un momento.
Sra. Takami: No, usted no se levanta. Hoy día lo quiero regalonear.
Chika: Ya pues, mamá, cuéntame qué le pasa. Oiga, conmigo no he conseguido nada y yo tengo mucho que estudiar.
Sra. Takami: Sigue perdida, no quiero nada de ti. Lo único que quiero es alegrarte.
Chika: ¿Me puedes contar qué es todo este misterio?
Sra. Takami: Este es el misterio.
Chika: ¿Qué es eso?
Sra. Takami: Acabas de avisarte que ganaste la beca gubernamental.
Chika: ¡¿De verdad?!
Sra. Takami: Verdad.
Ese año, para esta joven fue el inicio de una vida que lo llevaría experimentar sus más fuertes emociones. Chika es menor que sus tres hermanas, su padre es cocinero y su madre se dedica al negocio de la posada; actividad laboral que combina con el cultivo doméstico de mandarinas. Fue aceptada a la escuela de agronomía en una prestigiada universidad de Tokio y casi toda su familia ha venido a despedirla. Su madre, la señora Takami ha sido en cierto modo la constructora de este especial sentido de educación que ha proyectado en sus hijas, ya que sin recursos económicos todos ellos han obtenido becas y sólo mejores alumnos. Ahora su despedida tiene su tono de tristeza, pero también de profundo orgullo para esta mujer mayor.
Estamos en Tokio, esta será la ciudad que cobijará durante los próximos años a Chika, ha llegado llena de ilusiones y todo indica que será tan buena alumna como lo fue en la preparatoria.
El dinero que trae es muy exiguo, pero la beca, el crédito universitario y otra beca de esta misma casa de estudios le han permitido dar rienda suelta su sueño de juventud.
Chika: Hola.
¿?: Hola.
Chika: Eh, ¿la señora Mai?
¿?: ¡Señora Mai, la buscan!
Allegada: ¡Fue al mercado!
¿?: Pero si quieres la esperas, debe estar por volver. ¿Tú quieres la habitación?
Chika: Bueno, una amiga me reservó.
¿?: ¿Cuál es tu nombre?
Chika: Takami Chika.
¿?: Pero tú tendrías que haber llegado ayer, la señora Mai te está esperando.
Chika: Es que tuve un problema con el crédito universitario, no pude llegar ayer.
¿?: Creo que este es tu cuarto, ¿por qué no pasas?
Chika: No, la espero afuera mejor.
¿?: ¿Para qué te va a morir de frío afuera? Espera la mía por mientras. ¿Cómo dijiste que te llamas?
Chika: Chika, ¿y la tuya?
¿?: Kasumi, Nakasu Kasumi. Pasa. ¡Llámeme Kasumin!
El tiempo de comunicación que tiene Chika con su familia, particularmente con su madre, es de especial cariño y afecto, a la distancia de la medida de sus posibilidades escribía los suyos el encuentro con su nueva vida.
Mito: ¿No fuiste a trabajar? ¿Todavía estás aquí?
Shima: No, tengo frío.
Mito: *Risas* Oye, ¿y la mamá salió?
Shima: No, está adentro.
Sra. Takami: Estaba leyendo la carta que me mandó Chika-chan.
Mito: ¿Y qué cuenta esa mocosa?
Sra Takami: Está bien, dice que la pensión es buena, pero que pasa un poco de frío y que las comidas son pocas.
Mito: Ahora te va a extrañar.
Sra. Takami: No ha tenido que comer hasta ramen.
Mito: ¿Y en la universidad?
Sra. Takami: Bien, en los primeros tres certámenes ha sacado sobre 90, pero se queja que le falta dinero para comprar materiales. Bueno, haber si esta semana le mando algo.
Mito: A propósito, la vecina dijo que le tenía un abono atrasado.
Sra. Takami: Shima, ¿por qué no vas a la señora de la habitación 3 y me trae el encargo que le tiene?
Shima: Ya, espera un poquito.
Mito: ¿Y el papá no vino a almorzar?
Sra. Takami: Fíjate, mira la hora que es y todavía no llega. Le sirvo luego.
Mientras en la gran capital, Chika estaba haciendo un proyecto de tesis antes de iniciar la clase en compañía de la prima de You Watanabe, Tsuki.
Tsuki: ¿Qué te pasó? ¿No terminaste?
Chika: Si está lista, pero se me mojó con la lluvia y además, me apretaron en el metro.
Tsuki: ¿Te ayudo?
Chika: No, ya la terminé. Oiga, el profesor no se va a dar cuenta, pero la edité copiando de internet.
Tsuki: Ni se nota.
Chika: ¿A qué hora es la clase?
Tsuki: El maestro debe estar atrasado.
Chika: ¿Estás segura que no se nota?
Tsuki: No, no se nota.
Chika: Ya, ¿sentemos arriba?
La ausencia del padre en la casa va llenando el perfil de esta madre que se siente absolutamente responsable por la educación de sus hijos. La administración de la posada Tochiman, que comenzó como parte del sustento familiar terminó convirtiéndose en un oficio, esta era la única manera de mantener vigente a cada uno de ellos en sus respectivos estudios.
El dinero que obtenía del ryokan no era mucho, pero cedía para mandárselo a su hija menor a Tokio.
UCHIURA, SEIS MESES DESPUÉS
Durante los primeros meses, la señora Takami pudo solventar la necesidad de su hija con las ganancias del hospedaje. La respuesta de este esfuerzo fue sin duda el resultado obtenido por Chika en la escuela de agronomía. Tempranamente se hizo notar como una alumna destacada, eximiéndose de la mayoría de los exámenes; apenas pudo tener un poco de tiempo quiso ver a los suyos y viajó desde Tokio hasta Uchiura vía Numazu, ella esperaba un recibimiento más concurrido, pero se encontró ahí en la estación terminal solo con la presencia de su madre. Pero en realidad, eso le bastaba y se sintió muy gratificada con el regreso a su tierra luego de varios meses. Claro está que ignoraba algunos desenlaces en su hogar que lo afectarían.
Chika: Mamita, perdóneme, pero el autobús venía con una hora de atraso.
Sra. Takami: Con seis meses de atraso. Un poco más y se me olvida tu cara.
Chika: Ya, no exageres. Si yo también le echaba de menos.
Sra. Takami: ¿Cómo te fue en los exámenes semestrales?
Chika: Bien, súper bien. Me he eximido en todos los ramos. Oiga, ¿y el papá no vino? ¿Por qué? ¿Qué pasa?
Sra. Takami: Bueno, yo pensaba decirte en otro lugar, pero en realidad no lo quería.
Chika: ¿Qué está enfermo?
Sra. Takami: No. Supongo que está bien.
Chika: Entonces...
Sra. Takami: Algo te había adelantado en las cartas, en relación de que algo no estábamos muy bien.
Chika: Y bueno, ¿qué pasa, mamá?
Sra. Takami: Nos separamos.
Este fue sin duda un duro golpe para Chika. No obstante, continuó con éxito en la universidad, superó el primer año de agronomía perfilándose como un talento; e incluso le quedó tiempo para tomar un taller de teatro.
Su vida afectiva tuvo también un cariz de optimismo, durante las vacaciones en Uchiura tuvo la posibilidad de conocer a Rio, ella estaba aquí también gozando de tiempo libre mientras reanudaba sus obligaciones escolares. El noviazgo fue muy repentino, sorprendió a ambos y si bien en este corto lapso se llenaron de planes, ninguno pudo comprometerse con la relación; ella debía volver a Tokio a la universidad y Rio, tenía la invitación del eludible participar en el concurso de fisicoculturistas a nivel nacional. La ilusión debió postergarse y nunca más se vieron.
El segundo año de universidad, Chika volvió al taller de teatro y se las ingenió para ayudar a su madre el negocio de la posada que estaba en crisis.
Alumno director: Oye, Chika-chan, no te olvides de traer el vestuario el próximo ensayo.
Chika: Oye, viejo, eso te quería hablar. Sabes que yo para el próximo ensayo no puedo venir, tengo examen.
Alumno director: Pero es que nos complicarás todo, tú sabes los dos primeros actos.
Chika: Pero sabes que yo sé todos los textos.
Alumno director: Pero es que hay ensayo general y hay que probar el vestuario. Oye, ¿puedes el martes?
Chika: ¿El martes?
Alumno director: En la noche.
Chika: Sí, el martes puedo. Sí.
Alumno director: Ya, pues hay que llamar a los chiquillos para cambiar el ensayo.
Chika: No, viejo. Si el martes puedo. Oye, te agradezco, no quiero quedar fuera de esto.
Alumno director: Ya. Oigan, ¿alguien tiene problemas el martes a la noche?
Elenco: No, ningún problema.
Alumno director: Ya entonces. Mañana te paso a abonar a tu cuenta.
Chika: No te preocupes, el martes arreglamos. Ahí me pagan. Bye bye.
EN LA PENSIÓN DE CHIKA, EN TOKIO
Kasumi: ¿Todavía estás aquí? ¿No fuiste a clases?
Chika: No, si entro a las 11. Tengo que terminar este informe.
Kasumi: Está súper dúper. ¿Hablaste con la señora Mai? Me dejó un encargo.
Chika: No, si no ha salido de acá. Me atrasé con esto y tengo que entregarlo hoy día en la mañana. ¿Qué es lo que quiere?
Kasumi: Algo del alquiler, me dijo que te lo recordara.
Chika: Uh, si no le he pagado. ¿Está por ahí?
Kasumi: No, fue al centro.
Chika: Mi mamá no me puede mandar el dinero. Sabes, ya se me acumularon dos meses.
Kasumi: ¿Y qué vas a hacer?
Chika: No sé, la posada está en crisis, pero no ha tenido tiempo para ir a cobrarlo.
Kasumi: A propósito, te doy una parte del mío y te voy a pedir otra para mi antigua amiga.
Chika: Ya, apenas me llegue te devuelvo su parte. Oye, por favor, dile a la señora Mai que la noche yo hablo con ella.
Kasumi: Ya, nos vemos. Ah, en el cajón te dejé el libro.
Chika: Ya.
Si bien Chika estaba becada y gozando del crédito universitario, el dinero para realizar sus trabajos le era insuficiente. Le costaba aceptar esta magra realidad económica que se fue transformando en un problema.
La ex líder de Aqours se reúne con su compañera y amiga Anju Yuki, antigua miembro de A-RISE.
Anju: ¿Cómo le fue la evaluación?
Chika: Bien, supongo, la contesté entera por lo menos. Además, me aceptaron un informe que entregué a última hora. Y a tí, ¿cómo te fue?
Anju: La dos no me fue muy bien, no asentí, pero en el resto creo me fue bien.
Chika: Qué bueno, y ahora me iré a preparar un examen para el lunes. No quiero bajar el promedio ¿sabes?
Anju: Obvio, si es que hay que divertirse también.
Chika: Ganan no me faltan viejitas.
Anju: Usted sabe que hay una fiesta en la facultad, ¿vamos?
Chika: ¿Es gratis?
Anju: No, no es gratis, pero la entrada incluye alcohol.
Chika: Bueno, si es que yo ando ni uno, así que yo creo que vas a ir solita.
Anju: No. Vamos, ya vamos.
Chika: Si mi mamá me manda el dinero te acompaño.
Anju: Vamos. Yo te invito.
Chika: No, ¿estás loca? Yo si no tengo dinero, prefiero quedarme sola en la casa estudiando.
Anju: Bueno, si usted quieres. ¿Te vas en autobús?
Chika: No, voy a ir a estudiar a la biblioteca un rato.
Anju: Ah ya, nos vemos mañana.
Chika: Adiós.
DE VUELTA A SU PENSIÓN
Desde ahí, la madre de la mikan fue personalmente a pagar el alquiler atrasado ignorando que su hija sabía de su presencia.
Mai: ¿Le sirvo otro cafecito?
Sra. Takami: No gracias, está bien.
Chika: Mamá, ¿y usted qué hace acá?
Sra. Takami: Te vine a ver.
Chika: ¿Y por qué no me avisó para buscar a la estación?
Sra. Takami: Es que decidí a última hora venir, para qué te va a sacar de clases.
Chika: ¿Le costó mucho dar?
Sra. Takami: No, el autobús me dejó aquí en la esquina.
Chika: Mire, pase, le muestro el cuarto. Pase, toma asiento, mamá. ¿Quiere tomar algo?
Sra. Takami: No, es que la señora me sirvió un café.
Chika: ¿Habló con la señora Mai?
Sra. Takami: Sí, ahí estuve hablando conmigo. Le pagué el alquiler, hija.
Chika: Qué bueno, porque se me está poniendo un poco... El viernes termino las clases.
Sra. Takami: Ah, entonces te espero y nos vamos juntas a Uchiura.
Chika: Ya.
Sra. Takami: Oye, ¿es idea mía o estás más delgada?
Chika: No sé, igual estoy echando de menos la comida de la casa.
Sra. Takami: Y yo te eché de menos a tí.
Chika: Voy a hablar con la señora Mai para que ponga una cama acá. ¿Ya?
Sra. Takami: ¿Tú crees que acepte?
Chika: Pero mamá, para qué pagar en otro lado si acá cabe perfectamente. Vengo luego.
Esta sorpresiva aparición de la madre en la pensión fue sin duda un alivio; pero con el tiempo, la ex líder de Aqours en la facultad se vería desprotegida en lo mental.
