Hola, Al fin me pude dar tiempo para esto. ahh
Espero les guste, pronto traere marzo y abril, no desesperen
Febrero. Desastroso San Valentín.
Sawada Tsunayoshi llevaba poco más de un mes viviendo nuevamente en su ciudad natal, Nanimori, pero no era el único cambio que había ocurrido en su vida, el encuentro que había tenido con una vieja amiga había sido algo que nunca espero, es imposible recuperar siete años en un par de meses, Sawada Tsunayoshi lo sabía perfectamente, pero por alguna razón deseaba tener todo listo para aquella casual reunión que tendría en unos días con aquella muchacha. Miro atentamente la pila de papeles que adornaba en su escritorio y parte del piso, suspiro con cansancio.
—Si realmente quieres ir con Haru el siguiente fin de semana, será mejor que te apresures a terminar con tu trabajo — menciono una voz fuerte y decidida, quien la escuchara por primera vez, no se creerían que provenía de un niño de unos doce años, aparentemente.
—Aun no entiendo cómo es que logran darme tanto trabajo — susurro mientras tomaba una de las carpetas que estaban firmemente colocadas en hilera cerca de él.
—Es tu culpa por no saber manejar a los miembros de tu familia — comento el mocoso con vos ronca mientras se adentraba a la habitación.
—créeme, si Yuni no hubiera estado, tu estarías formando parte de la decoración del patio trasero — respondió con voz molesta mientras leía los papeles de la carpeta y fruncia el ceño. — Deja que vea a Varia y aumentare mi colección de estatuas de hielo.
Ante aquellas palabras de advertencia el niño sintió un ligero temblor, si bien el era su maestro, su ahora jefe y aprendiz era una persona de temer cuando lo hacían enojar enserio, de eso era testigo tanto sus guardianes, aliados y aun más conscientes de ello lo eran sus enemigos, a quienes destruía o reformaba a mano dura y firme. El niño alejo los pensamientos de miedo que llenaron su mente y paso a tomar asiento en uno de los lujosos sillones que estaba al frente del escritorio del castaño. El joven mafioso continuo con su trabajo sin prestarle mayor atención al menor, quien tenía una ligera sonrisa.
Los minutos estando solo ellos dos dentro de la habitación pasaron a convertirse en horas, sin embargo, ninguno decía nada, sin embargo, fue el castaño quien no soporto la curiosidad y termino por preguntar.
—¡No creo que solo hayas venido a verme trabajar! — dijo al poner un sello con la insignia de Vongola en ciertos papeles.
El niño solo levanto los hombros desinteresado. — Trato de pasar tiempo de calidad con ex inútil alumno, ¿Acaso eso es un crimen?
El castaño rodo los ojos. — No seas descarado Reborn, deja de decir mentiras tan obvias, al menos esfuérzate. — comento mientras cerraba una carpeta y colocaba ambas manos en su mentón. —¿Ha que has venido realmente? — pregunto con voz firme
El pelinegro sonrió orgulloso. Después de unos segundos aquella sonrisa orgullosa se torno juguetona, lo que provoco cierto escalofrío en el castaño cuando la noto. — Ya estas en edad de tomar una esposa Tsuna — comento de una forma casual.
Aquellas palabras hicieron salir la torpeza del joven mafioso quien cayo de su asiento y se llevó con él varias pilas de papeles. Reborn lanzo una carcajada no disimulada al ver así a su alumno.
—¿Qué cosas estas diciendo Reborn? — pregunto exaltado mientras recuperaba la compostura.
—Digo que ya deberías ir buscando una esposa, alguien que sea digna de ti y de Vongola… Aunque en realidad no tienes que buscar mucho — comento.
—¿Qué quieres decir con eso? — pregunto ingenuamente mientras terminaba de recoger el desastre que había provocado.
—Quiero decir que simplemente vayas y le digas a Haru que se case contigo — dijo casual mientras se levantaba de su lugar y escuchaba como su alumno volvía a caer al suelo y se lleva esta vez todo lo que había en su escritorio. Amplio su sonrisa y salió del lugar satisfecho con su trabajo.
Haru caminaba de regreso a su hogar después de una exhaustiva jornada laboral, su mente divagaba en aquel breve y sorpresivo mensaje, si bien habían quedado de volver a ser amigos y empezar de cero, los últimos días se la había pasado visitando la casa de la familia Sawada, logrado con ello retomar antiguas amistades como la de Bianchi, Lambo, I-pin, Kyoko y Yamamoto. Inclusive la madre del castaño la recibía como en los viejos tiempos. Notar el gran parentesco entre madre e hijo le hizo detenerse, de pronto sus mejillas se sonrojaron, miro a los lados avergonzada esperando que nadie la reconociera cuando la noto, una tienda de material de repostería. Sus ojos se iluminaron con inocencia infantil. De su bolso de mano saco el celular y abrió el mensaje que le había llegado hace unos días, lo releyó y suspiro.
—¡Vaya suspiro, señorita Miura! — menciono una varonil voz a su espalda.
—¡Hahi! — exclamo asustada la chica tropezando con sus pies para terminar perdiendo el equilibrio y cayéndose, sin embargo, fue sostenida por unos fuertes y delicadas manos.
—Discúlpame Miura, no era mi intención espantarte — comento la voz mientras la sostenida de los hombros.
La castaña había cerrado los ojos para recibir el golpe, pero los abrió al reconocer la voz de su compañero de trabajo. Rápidamente se enderezo y lo miro a la cara.
—No tienes que disculparte, Muchas gracias por ayudar a Haru. — dijo mientras agradecía con una ligera inclinación.
El joven sonrió. — Siempre es un placer ayudarte.
La castaña le regreso la sonrisa, un poco nerviosa. — Haru debe irse, muchas gracias por la ayuda Tohzuki, nos veremos el día de mañana en la sesión — menciono apresurada para alejarse y entrar discretamente en la tienda de repostería.
El joven, por el contrario, no quito su vista de ella hasta que entro, lanzo una sonrisa que encanto a una que otra transeúnte, después miro sus manos con las que había sostenido a la mujer de sus sueños y sonrió. — Tendré muchas más oportunidades, solo se paciente Suzuya — se dijo antes de irse del lugar.
Haru entro apresurada a la tienda, su rostro sonrojado era un tanto notorio, pero debía concentrarse en su situación actual y dejar de pensar en su modelo estrella, con decisión compro los ingredientes para lograr hacer un pastel de chocolate. Pago lo necesario y salió del lugar, miro a los alrededores y suspiro aliviada al no ver cerca a su compañero de trabajo, después de todo, conocía las verdaderas intenciones del joven, ya mas de un compañero de trabajo le habían comentado que el joven modelo intentaba cortejarla. Sin pensar mucho en ello, continuo con su camino a casa.
El día donde se reuniría con Haru había llegado, sin embargo, jamás se había esperado tal bizarra situación, y la idea de abandonar la mansión con sus guardianes y los visitantes de Varia lo aterraba de sobremanera, si lo hacía, lo mas seguro es que encontrara ruinas al regresar en lugar de una Mansión y eso no era lo peor de todo, lo peor era cuando intento salir, se vio rodeado por ilusiones de su guardián de la niebla que le negaban cualquier salida, y ahí estaba, luchando por salir de aquellas flores de loto que lo mantenían cautivo y sin pizca de conocimiento de lo que ocurría fuera de aquella fortaleza, solo podía darse la idea con las explosiones y palabras anti sonantes que se escuchaban a lo lejos. Harto de la situación libero sus llamas y congelo las ilusiones rompiéndolas mientras avanzaba con dirección a la sala donde se encontraba el foco de la pelea. Al liberarse por completo, la escena que vio ante el le enojo de sobremanera.
—¿Qué rayos es lo que esta pasando aquí? — pregunto con una sádica sonrisa. El resonar de su voz helo la sangre de los presentes en la sala. Los guardianes rápidamente se coloraron en fila, bajando las cabezas, era mejor empezar a rogar por piedad. Los de Varia solamente mantenían una sonrisa burlesca ante sus compañeros, pero no duro mucho cuando notaron como sus cuerpos comenzaban a convertirse en hielo.
—¡Pero que demonios! — exclamo el tiburón al ver congelado la mitad de su cuerpo.
—De ustedes me encargare luego — menciono con voz fría el castaño antes de volver a mirar a su familia.
El sermón que dio a ambos grupos duro horas, para después poner a todos los involucrados a que arreglaran el lugar por ellos mismos y con sus propios medios bajo su atenta supervisión, no les dejaría descansar ni que se escabulleran hasta que la mansión se viera reluciente. Por otro lado, Reborn estaba sentado enfrente de una gran pantalla mirando orgulloso a su alumno, pero también un poco molesto de que se haya olvidado de su cita con la chica de ojos chocolate. Miro los papeles que tenia en el pequeño escritorio donde aparecía diferentes personas cercanas a la que ya había elegido futura esposa de su alumno.
—Parece que aun necesitas mas entrenamiento Dame-Tsuna, o realmente nos veremos en problemas — menciono lo ultimo mientras miraba cierta foto.
El joven castaño continuaba supervisando que sus guardianes y aliados terminaran de arreglar las habitaciones destruidas, de pronto la puerta principal fue abierta entrando unas animosas Kyoko y Chrome.
—Regresaste muy pronto Tsuna — comento la peli naranaja al verlo. El castaño la saludo con una sonrisa.?
—No he salido, destruyeron la mansión y reviso que todo esté en orden, ha ustedes ¿cómo les fue? — pregunto a su amiga y segunda guardiana.
Las dos chicas se miraron entre ellas un poco confundidas, ya que su amigo había estado esperando el día.
—Boss, ¿Acaso olvido que hoy tenia una cita? — pregunto delicadamente Chrome
Ante esas palabras el castaño recordó que iba de salida, busco rápidamente con la mirada el reloj, notando que habían pasado cinco horas de la hora acordada, cansado se dejo caer al suelo. Los guardianes querían acercarse a consolarlo, pero su instinto les decía que debían quedarse lejos y seguir limpiando. Las dos chicas se acercaron sin temor, cada una a su lado.
—No es momento de dejarse vencer — comentó Kyoko mientras jalaba su mano izquierda.
—Kyoko tiene razón Boss, estoy segura de que Haru sigue ahí— hablo la guardiana.
Tsuna asintió y se dejo ayudar a levantarse, miro a las dos chicas con añoranza. — De verdad creen que siga ahí?
—¡Estamos seguras! — contestaron ambas.
Esa respuesta logro que Tsuna saliera rápidamente, tomara uno de sus autos más sencillos y manejara cual hombre en persecución. Rápidamente llego al sitio del encuentro, ya había pocas personas, en una banca cercana se encontraba una joven sentada, sostenía con sus manos un pequeño paquete, rápidamente la reconoció, se acerco lentamente y se sentó a su lado.
—Perdoname Haru, yo …— pero fue interrumpido.
—Haru lo entiende Tsuna, tienes mejores cosas que hacer y una gran responsabilidad, pero aun así fui egoísta y quise verte, ¡Lo siento mucho!
—Yo debería disculparme, no es propio de un caballero dejar esperando a una dama, así que, al diablo con Vongola, al menos con lo que queda del día y de la noche, me preocupare por eso en otro momento así que… — comento mientras se levantaba y se arrodillaba frente a la castaña. — Te gustaría ser mi Valentin Miura Haru.
Algunas de las personas que aun quedaban en el parque aplaudieron la acción malinterpretando, al castaño no le importo, pero a la chica los colores se le subieron al rostro, asintió débilmente mientras tomaba la mano de su amigo.
—Yo hice unos chocolates de regalo, espero te gusten — dijo nerviosa mientras entregaba la caja.
—Apuesto a que son deliciosos — hablo con una encantadora sonrisa. Después de eso ambos se fueron a disfrutar lo que quedaba del día, muy juntos y tomados de la mano.
