Disclaimer: De un señor que escribe menos que yo con nueve dedos atados a la espalda.
"Esta historia participa en el reto Principios del foro Alas Negras, Palabras Negras."
Elegí el principio 20: «Encendieron una hoguera. Un error».
Rastros
«Encendieron una hoguera. Un error», pensó Benjen cuando vio los rescoldos ya fríos.
—El rastro termina aquí —dijo uno de los exploradores, que había estado explorando los alrededores de la colina.
—Hay pisadas y marcas de pelea —confirmó Robert Arena, agachado en la nieve y señalando un par de surcos de nieve más reciente que la que estaba alrededor—. Presentaron batalla.
—Sin embargo no hay restos humanos. ¿Quién recogería los cadáveres de una colina desierta?
Ninguno respondió. Los seis hombres que le acompañaban eran exploradores veteranos que no perdían el tiempo elucubrando sobre las costumbres de los salvajes. Estos odiaban a la Guardia de la Noche, cierto, pero esta no era su forma de actuar.
Se puso en pie y miró a su alrededor. La colina destacaba sobre la llanura que la rodeaba, una isla de roca ideal para dominar el territorio de alrededor. Nefasto para pasar desapercibido. No había manera de que una hoguera prendida en aquella cima no fuese vista desde varios kilómetros a la redonda.
—¿Qué vamos a hacer, Benjen? —preguntó Robert en un murmullo audible—. Alguien debería volver y advertir al viejo Mormont.
Benjen asintió. Si quienes habían estado allí habían sido tan imbéciles de encender una hoguera en una colina Más Allá del Muro era su problema.
—No podemos confirmar que hayan sido Ser Waymar Royce y sus hombres. No tenemos información suficiente —respondió, no obstante—. Vámonos. No quiero que la noche nos sorprenda aquí arriba.
Reunió a sus hombres y comenzaron a descender la colina de nuevo, rodeándola para facilitar la bajada a las monturas. Llegaban al pie, donde comenzaban los primeros árboles. El sol comenzaba a declinar sobre el horizonte y la temperatura bajó bruscamente, haciendo que todos sus hombres se envolviesen lo más posible en sus capas. Llevaban un par de noches extremadamente frías.
Lo suficiente como para que quien fuese, hubiese estado desesperado por encender una hoguera. Algo que deberían hacer ellos si querían sobrevivir a aquella noche.
Un destello azul entre los árboles lo distrajo de sus pensamientos. Giró la cabeza, buscándolo con el ceño fruncido, pero no vio nada. Su caballo piafó bajo sus piernas, nervioso e inquieto. Apretó los talones para reconducirlo y le dio una palmada de consuelo en el cuello.
Se percató de que el resto de sus hombres hacían lo mismo que él. Extrañado, dio media vuelta a su montura, ante la mirada atónita de sus compañeros, que pararon un momento. Se acercó a la linde del bosque que estaban bordeando y que cubría parte de la falda oeste de la colina. Con los ojos entrecerrados, escudriñó las sombras que el atardecer creaba en los árboles.
—¿Qué ocurre? —preguntó Robert.
—Hay algo extraño en el aire.
Robert olfateó. Benjen sonrió con una mueca ante la literalidad con la que se tomaba aquella expresión su mejor hombre.
—Huele a hielo y al dulzor del cadáver —confirmó Robert, lo que hizo que se volviese a mirarlo. Este se encogió de hombros—. Tú has preguntado.
—Esto es un mal presagio. —No se molestó en mirar quién de sus hombres había dicho aquello. Tenía razón.
—Dejemos el bosque atrás antes de que anochezca del todo.
Volvió el caballo al frente y lo espoleó para que caminase más deprisa. Sus hombres le siguieron sin necesidad de ordenárselo. El sol se puso y el sendero, apenas un camino de hielo serpenteante entre los árboles y la llanura se llenó de sombras. Tras un recodo, justo antes de llegar a la linde del bosque para dejarlo atrás, vislumbró una niña pequeña vestida de blanco a unos metros de distancia.
Incluso desde esa distancia, pudo ver el brillo azul de sus ojos.
NdA. Me gustaba la idea de ver a Benjen hacer su trabajo de explorador, como alguien que realmente estaba preparado para hacerlo, pero la idea no terminó de fluir y se ha quedado un poco corta. Como anotación: están buscando a Royce, pero no necesariamente tienen por qué pertenecer esos rastros a ellos.
