Disclaimer: Fairy Tail no me pertenece.

Capítulo 8: Lisanna x Natsu x Seilah

Natsu caminaba rumbo a la casa de Lisanna. La peliblanca le había dicho que tenía algo muy interesante que quería enseñarle.

-Me pregunto que será- pensaba el Dragneel.

Al llegar fue recibida por la menor de los Strauss.

-Hola Natsu- decía Lisanna- Adelante.

-Buenas- decía saludando.

Los dos se sentaron en el sofá del living de la casa.

-¿Dónde están Mirajane y Elfman?- preguntaba Natsu.

-Mira está en el gremio y Elfman fue a una misión con Evergreen- decía la maga.

-Y bueno… ¿Qué era lo que querías mostrarme?- preguntaba el mago.

-Ven- decía Lisanna.

La maga animal llevó al pelirrosa al sótano de su casa.

Allí se encontraba una vieja conocida para el mago de Fairy Tail.

-¡¿Seilah?!- reaccionaba el chico.

La demonia estaba sentada en una silla, leyendo un libro.

-Qué escandaloso- decía la demonia de ojos rojos.

-¿Acaso no fue absorbida por el Take over de Mira?- preguntaba Natsu.

-Si, pero mi hermana decidió que Seilah pueda tener una segunda oportunidad para poder vivir tranquila- decía Lisanna.

-Oh por favor, esa perra degenerada sólo me devolvió mi cuerpo para poder desahogar sus necesidades sexuales conmigo- decía la demonia con un sonrojo en el rostro- Pero cambiando de tema- decía dirigiéndose hacia Natsu.

El mago notó que la demonia tenía un collar alrededor del cuello.

-Bueno E.N.D ¿Has estado utilizando bien tu maldición secundaria?- preguntaba acercándose más a Natsu.

-¿Maldición?- preguntaba sonrojado al sentir los pechos de la demonia presionar su pecho.

-¿Acaso no te has dado cuenta del raro comportamiento de varias personas que son cercanas a ti?- preguntaba Seilah.

Natsu de inmediato reaccionó.

Seilah tenía razón. Había ignorado todo este tiempo que tanto él como sus conocidos se habían vuelto bastante lujuriosos.

-¿Qué sabes acerca de todo esto?- preguntaba Natsu.

-Pues verás…- acercándose al oído del dragon slayer- Solamente quédate quieto.

En ese momento el cuerpo de Natsu se congeló.

-Perfecto, aún funciona mi maldición- pensaba mientras se agachaba y le bajaba los pantalones a Natsu, dejando al descubierto su miembro.

-¡¿Qué haces?!- reaccionaba Lisanna.

-Silencio- decía Seilah usando magia para inmovilizar a Lisanna, creando una cuerda alrededor de su cuerpo que le destrozó la ropa en mil pedazos.

-Después me encargo de ti- decía la demonia de ojos rojos para comenzar a chupársela a Natsu.

-Ahhh!- gemía el mago.

El pene de Natsu comenzó a erectarse conforme Seilah lo iba metiendo y sacando de su cavidad bucal.

El rostro de la demonia se estaba sonrojando más y más.

Lisanna trataba de liberarse de sus ataduras, pero estas le impedían utilizar magia.

-Es inútil- decía la demonia mientras masturbaba al mago- Tu hermana cometió un error, este collar sólo me retiene si intento matarlos- sonreía maliciosamente- pero tengo otros planes para ustedes dos- mientras empujaba a Natsu al suelo.

-Ouch!-

-Esto nos estorbara- Mientras le quitaba toda la ropa y de paso ella se desvestía también, manteniendo sus medias negras.

Seilah se montó encima de Natsu, tomando su pene y alineándose con su intimidad.

-Ahhh!- gemía Seilah arqueando la espalda.

Sin pensarlo dos veces, la demonia comenzó a cabalgar al pelirrosa.

Lo único que podía hacer Lisanna era observar cómo la demonia poseía a su amigo.

El chico permanecía quieto producto de la maldición.

-Ahhh!- gemía la demonia apoyando sus manos en el pecho de Natsu para tener un mejor agarre.

Su pelvis se movía de arriba a abajo, dándole un impresionante espectáculo visual de sus pechos al pelirrosa.

-¿Así que… no conoces tu maldición?- preguntaba sonrojada Seilah acercándose al rostro del mago.

-No…- respondió.

Los movimientos de Seilah aumentaron.

-Ahhh!- gemían los dos.

La demonia beso al pelirrosa.

-Déjame enseñarte cómo funciona- decía moviéndose más rápido.

Natsu sentía mucha presión en su intimidad, sus latidos se aceleraron.

Los rostros de los dos individuos estaban rojos a más no poder.

Lisanna se mordía los labios al ver a su amigo de la infancia follar con la demonia.

-Aquí va- le susurraba Seilah al oído del mago.

La demonia dio sus últimos movimientos.

-AHHH!- gimió Seilah mientras Natsu se corría dentro de ella.

El cuerpo de la chica se derrumbó en el pecho del inmóvil Natsu.

-Tu maldición… es muy particular- decía Seilah susurrándole al oído a Natsu- Su poder recae en el pecado de la lujuria.

-Lujuria- pensaba Natsu.

-Ahora bien- decía la demonia parándose, dejando al mago inmóvil en el suelo.

Seilah se dirigió hacia la albina menor, que estaba recostada en una pared, todavía amarrada con la cuerda de la demonia.

-Tu hermana sí que ha sido un gran dolor en el culo, literalmente- decía Seilah agarrando a Lisanna por el pelo- Ahora tu pagaras las consecuencias.

La demonia generó un pene erecto en su entrepierna, sorprendiendo a la maga animal.

-Curioso hechizo, ¿Verdad?- decía Seilah agarrando su miembro mientras lo acercaba al rostro de la chica- Cortesía de tu querida hermana Mirajane.

-Mmm!- gemía Lisanna mientras Seilah le metía su pene en la boca.

La demonia movía su pelvis sin piedad contra la cavidad bucal de la hermana de Mirajane.

-Aunque en parte también es culpa tuya- decía Seilah- E.N.D, todos a tú alrededor se ven afectados por tu maldición.

Natsu seguía confundido por los comentarios de Seilah, mientras era incapaz de moverse, solamente escuchando los gemidos de su amiga.

Lisanna no podía resistirse al poder de la demonia.

-Que bien lo haces- decía Seilah aumentando el movimiento de su entrepierna contra la boca de Lisanna.

La demonia gozaba del fantástico trabajo oral que la hermana de Mirajane le estaba haciendo a su miembro.

-Mmm!- gimió la albina con su boca lentamente llenándose con semen.

-Que buen inicio- decía Seilah para luego agarrar del pelo a Lisanna para posicionarla en contra de una mesa.

La demonia se posicionó detrás de ella, mientras le separaba las piernas.

-Con permiso- le susurraba a la maga de Fairy Tail.

-Ahhh!- gimió Lisanna cuando Seilah le penetró su intimidad.

Al igual que con su boca, la demonia no mostraba misericordia ante Lisanna.

Se aferró de las nalgas de la maga para poder penetrarla mejor.

En un abrir y cerrar de ojos, Lisanna se volvió la sumisa de la demonia de ojos rojos, quien no podía detener el movimiento de sus caderas en contra del húmedo coño de la albina.

Todo lo que salía de la boca de la maga eran gemidos. El miembro de Seilah llegaba a lo más profundo de su útero.

Los rostros de ambas chicas estaban sumamente rojos.

-Ahhh!- gemía Lisanna.

Mientras Seilah continuaba penetrando a la hermana de Mirajane, vio el cuerpo desnudo de Natsu y se le vino una idea a la mente.

-Ven aquí- ordena Seilah a Natsu usando su maldición.

El mago comenzó a moverse hasta donde estaba la pareja de mujeres, quedando al lado de la demonia.

-Usa su boca- le susurraba Seilah al dragon slayer de fuego.

Natsu trataba de luchar contra la maldición de Seilah, sin embargo el esfuerzo era inútil.

El chico se posicionó delante de la albina con su miembro erecto.

-Mmm…- gemía la maga mientras Natsu metía su pene en el interior de su boca.

-Comienza a moverte- decía Seilah moviéndose también contra la vagina de Lisanna.

La pelvis del mago comenzó a moverse contra la boca de Lisanna, silenciando sus gemidos.

-Es muy buena ¿Verdad?- decía la demonia.

Los dos penes entraban y salían de los dos extremos de la maga de Fairy Tail.

-Mmm!- gimió Lisanna al recibir una nalgada por parte de Seilah.

Natsu no podía articular ninguna palabra, sentía una mezcla de culpa y placer por estar haciéndole eso a su querida amiga Lisanna.

-Tu maldición es muy curiosa- decía Seilah penetrando a Lisanna.

-¿Qué…sabes de ella?- preguntaba con dificultad Natsu.

Seilah puso una sonrisa maliciosa en su rostro.

-Terminemos primero con lo que estamos- decía Seilah aumentando el ritmo de sus embestidas contra Lisanna- Muévete más rápido tú también.

Tras esa orden, Natsu comenzó a moverse más rápido, metiendo su miembro hasta lo más profundo de la garganta de Lisanna.

-Mmm!- gemía la chica.

-Es agradable ser la que no recibe para variar- pensaba la demonia.

Lisanna sentía un gran calor en su interior debido a todo el movimiento que los dos Etherias estaban haciendo.

Cada vez los movimientos en el interior de su vagina y su boca eran más agresivos y rápidos.

Los cuerpos de Seilah y Natsu estaban llegando a su límite.

El dragon slayer en un acto inconsciente agarró a Lisanna por el pelo para poder correrse directamente en su boca.

-Ahhh!- gimieron los dos Etherias mientras se corrían dentro los agujeros de la chica.

-MMM!- gimió Lisanna mientras era llenada por el esperma de los demonios.

Seilah y Natsu se separaron de Lisanna, quien se había desmayado por todo lo que había sucedido.

Natsu acostó a su amiga en el suelo mientras se sentaba al lado de ella.

-Me sorprende que te hayas podido liberar de mi maldición- decía Seilah sentándose al lado de Natsu.

-Cuéntame todo lo que sepas sobre lo que está pasando- decía Natsu.

-Para empezar, al ser un Etherias, tienes una maldición igual que yo- decía Seilah- No es tu maldición primaria, ya que modificaron tu libro, sin embargo todavía tienes tu maldición secundaria.

-¿Secundaria?-

-Según investigue, tu maldición secundaria está ligada al pecado de la lujuria, ya que eres un demonio de fuego- decía la demonia.

-¿Y por qué esa maldición está afectando a todos en el gremio?- preguntaba Natsu.

-Esa maldición genera un aumento en los deseos lujuriosos del portador y de las personas cercanas a él- decía Seilah- según me había comentado Mirajane, Fairy Tail no es el único gremio con altos incrementos en la actividad sexual de sus integrantes.

Natsu no sabía cómo responder a todo lo que Seilah le había dicho.

-Algo curioso que encontré al investigar sobre tu maldición- decía acercándose más al dragon slayer- Es que las féminas con las que tienes relaciones, comienzan a desarrollar una dependencia sexual sobre el portador de la maldición.

-¿Dependencia?- preguntaba el Dragneel.

-Que las chicas con las que tienes sexo, quieren tener sexo contigo a cada momento en que estas presente- explicaba Seilah.

-Eso explica el comportamiento de Juvia sobre mí- pensaba el mago.

Sin avisar, Seilah comenzó a subirse encima de Natsu otra vez.

-Creo que ya hizo efecto sobre mí- decía la demonia sonriendo pícaramente.

Espero que les haya gustado.