CAP.6. LA PERFECCIÓN DE UN TODO

-"Por qué demonios va tan lento este puto ascensor?" se quejó con impaciencia Chole, mientras ella y Mace habían dejado el Lux para subir al Ático. Mace había conducido como una auténtica lunática, haciendo que temiera por su vida en varias ocasiones, pero en ese momento todo valía y habían logrado atravesar la ciudad en apenas quince minutos, que siendo pocos como eran, a Chloe le pareció toda una vida.

-"Tranquila Decker, Lucifer no se va a mover de donde está" le aseguró, y luego una sonrisa traviesa decoró su rostro -"Y tampoco es que vaya a echarte un polvo hoy en su estado, así que deja de temblar" bromeó, haciendo sonrojar furiosamente a su compañera mientras que ésta rodaba los ojos.

El "ding" que indicaba que ya habían llegado al piso superior las alertó a ambas y con diligencia, entraron en el salón, buscándole.

-"Lucifer!?" vociferó Chloe, dirigiéndose de inmediato al dormitorio.

-"Está aquí" respondió Mace, quien lo encontró medio ido tirado en el suelo, cerca del diván de cuero italiano que estaba cerca de su escritorio. Estaba con los ojos entre abiertos, mirando a la nada, sin percatarse de la llegada de ninguna de las dos. Lo habían dejado orientado hacia la terraza, de manera que le diera la brisa y de camino, que nadie le viera al entrar, ya que estaba en el mismo campo de visión que el piano desde el ascensor.

A Chloe se le partió el corazón al verle: Su parte superior estaba ligeramente apoyada en el diván, estaba sudando a mares, sucio, con cortes y heridas por todas partes y completamente desnudo. Sus preciosas alas blancas, desplegadas evitando que se desplomara a los lados, estaban llenas de polvo negro como el carbón. Cenizas. Ahora mismo nada tenía que ver con el perfecto caballero británico que era, bien vestido, de porte elegante, de barba cuidada y con cabello lustroso y brillante que se había despedido de ella meses atrás.

-"Lucifer!" lo llamó, con la voz rota de pena. De inmediato lo alcanzó, arrodillándose a su lado y tomándolo del rostro con las dos manos. -"Lucifer, me oyes? soy yo, soy Chloe" le susurró, con las lágrimas cayéndole por las mejillas.

-"Esos hijos de puta, lo han tenido que dejar así?" se quejó Mace, sorprendida por la forma en la que lo habían traído de vuelta sus hermanos. Y eso era un indulto para ellos? abandonarlo como un perro moribundo?

-"No puedo creer que lo traten así, dejándole aquí tirado, en este estado" coincidió con sus pensamientos Chloe, besando su frente y acariciando sus mejillas.- "No han podido acostarle? no han podido al menos ponerle algo de ropa?" su voz desprendía cada vez más indignación y menos tristeza. Aún recordaba el desprecio con el que su angelical hermana había hablado de él, a pesar de haber narrado un comportamiento épico por parte de su compañero.

-"Bueno tampoco es que verle desnudo sea un disgusto..." intentó bromear Mace, tratando de esconder ella misma el dolor de ver a su maestro tratado de esa manera tan irrespetuosa. Puede que le hubieran vuelto a llamar Samael, pero estaba claro que mucho de esos malditos emplumados todavía le denigraban y despreciaban, a pesar de saber que Lucifer les había salvado el culo a todos, ocupándose del Infierno y restaurando el equilibrio. Maldita Remiel y maldito Duma. Si se los volvía a cruzar, se cercioraría de que probaran el acero del infierno.

Chloe le dedicó una mirada reprobatoria por el comentario, pero al verle a los ojos, supo interpretar que la demonio estaba tan triste e indignada como ella.

-"Ayúdame a llevarlo a la bañera" le pidió. -"Yo no podría ni levantarle un brazo. Ahora mismo pesa quintales para mí". Sus manos lo tomaron bajo la axila izquierda, y tiró un poco de él para enderezarlo, pisando sin querer, una de sus alas.

-"Chloee?" le oyó susurrar, tratando de enfocar sus apagados ojos en su rostro. El dolor en su ala lo hizo salir un poco del trance en el que estaba.

-"SÍ, siiii, soy yo..." le respondió, llorando de nuevo, acercando su rostro al suyo y besando sus labios resecos -" Soy yo...estoy aquí" le volvió a susurrar.

Él intentó sonreír y acariciarle el pelo, pero de pronto, toda la vulnerabilidad a la que ella le sometía le hizo jadear. Todas sus heridas interiores y exteriores le sumieron en un terrible dolor y no tardó en gemir y doblarse sobre sí mismo.

-"Lucifer!" le acarició el brazo que intentó llegar hasta ella, sabiendo que estaba sufriendo por su culpa, para reconfortarle. -"Mi vida..." le susurró bajito, atreviéndose a llamarle así por primera vez desde que se conocían, admitiéndose ella misma de que así era. El Ángel que tenía frente a ella, era su vida, su todo. Él y Trixie eran lo único que le importaba. Sacrificaría su propia existencia por ambos sin pestañear.

-"No te vayas..." le pidió él, completamente roto. Su voz, rasposa y entrecortada. Estaba sumido en una tristeza y en un agotamiento indescriptibles. Sus ojos buscaron los suyos, bañados en lágrimas, pero no lograban enfocarla. Sus pupilas estaban dilatas hasta tal punto, que ni siquiera podía encontrar un atisbo de sus irises chocolate. - "Por qué tiene los ojos así?" le preguntó a Mace, mientras que agarraba una de las manos de Lucifer y la sujetaba contra su pecho.

-"Pupilas adaptadas para ver en la oscuridad del Infierno. Sus ojos no ven la luz de este plano desde hace milenos..." le aclaró, entristecida. Al verlo retorcerse nuevamente, se aceró a ambos.

-"Será mejor que te apartes de él, Chloe, vamos, yo lo llevaré hasta la bañera. Soy cinco veces más fuerte que tú, podré con él" le aseveró Mace, seriamente preocupada al ver que las heridas de Lucifer comenzaron a sangrar.

-"No...noooo" rogó él entre jadeos, -"no volváis a quitármela, no volváis a separarme de ella!". Sus ojos, desenfocados, miraban hacia todos lados, como si hablase con más gente, como si estuviera rodeado.

Entonces Chloe comprendió que había sido idiota al creer que él habría dejado de amarla. Era el ser más leal y honesto que conocía. Si él había decidido quererla a ella, jamás cambiaría de opinión, tal y como Mace le había dicho: "El diablo sólo se enamora una vez" .

Cuando Chloe se apartó de él, Lucifer la agarró fuerte de la muñeca. -"No te vayas! lo siento, lo siento, tuve que irme, nunca quise abandonarte, no te vayas, Chloee!" suplicó, desesperado, comenzando a sollozar, mientras sus lágrimas dejaban surcos en su cara, llena de hollín.

-"Lucifer, no, sshshhh! no voy a abandonarte, NUNCA" intentó calmarlo ella, desesperada. Miró sus heridas sangrando y no supo qué hacer. Sus ojos buscaron los de Mace en señal de auxilio.

-"Está alucinando. Es su bucle infernal. Tiene su mente atrapada incluso en el plano terrenal. Está tan débil" le aclaró. -"Vamos, apártate y prepara la bañera".

Chloe se alejó, forcejeando con Lucifer, mientras que temblando, lo dejó para correr al cuarto de baño. Lucifer estaba helado, cómo era eso posible? Lo había visto llorar así alguna vez? estaba tan nerviosa y asustada, que casi tropieza con la alfombra que rodeaba la bañera.

-"NOOOO! PERDÓNAMEEE!" le escuchó implorarle, aún sin distinguir donde estaba y su corazón se contrajo tanto que pensó que comenzaría a sangrar ella también.

-"Vamos, llorica, no sabes quién eres? nada de lo que ves es real, espabila! soy Mace, vamos, Lucifer!" le gritó, golpeándole con toda su delicadeza en la cara.

Pero Lucifer sólo veía a cientos de demonios increpándole, pinchando y cortando su cuerpo con lanzas y hachas y a una Chloe de mirada fría y altiva, que, impasiva frente a su dolor, le instigaba una y otra vez, insultándolo, diciéndole que nunca le había amado, que estaba allí porque él le había abandonado. Que era El Demonio, que era malvado y egoísta, que todo era culpa suya. Todo en una eterna cacofonía de carcajadas, burlas y su propia agonía al creer que aquella Chloe que veía era real y que lo rechazaba una y otra vez.

Mientras comprobaba cómo estaba la temperatura del agua, Mace llegó con Lucifer, dando bandazos. Sus enormes alas, chocando con todo a su paso.

-"Malditas alas! si no estuviera tan hecho polvo, volvería a cortárselas" se quejó la demonio, resoplando por el esfuerzo.

Chloe en seguida se reincorporó, posando las manos en el pecho de Lucifer.

-"Sabes provocar de alguna forma menos sangrienta que guarde sus alas?" cuestionó, rodando los ojos y ayudando a compartir el peso

-"A caso crees que tienen un botón de despliegue, Decker? los ángeles esconden sus alas en otra dimensión a voluntad, una fuera del plano de la luz terrenal. No tengo ni idea de cómo lo hacen."

Frunciendo los labios en admisión de su completa ignorancia, trató de hablar con él, pues parecía que ahora al menos ya no deliraba.

-"Lucifer, me oyes? necesito que guardes tus alas. Ya no hay peligro, no tienes que luchar ni defenderte. Estás en tu casa, en tú ático, en el Lux. Necesito que las guardes para cuidar de ti, vamos, déjame que cuide de ti" le pidió, acariciándole una mejilla con una mano y con la otra bien apoyada en su pectoral izquierdo, sobre su corazón. Su voz se quebró un poco, al verlo en ese estado. Pero tenía que mostrarse serena por él.

Él entonces volvió a abrir los ojos para ella, esta vez más enfocados, sus pupilas menos dilatadas. Sería ella de verdad? era demasiado exacta, demasiado real como para que un demonio supiera imitarla tan bien.

Algo le dijo que le había reconocido y que le había escuchado. El chocolate de sus irises recobró color mientras sus pupilas se adaptaban a la nueva luz que entraba por la ventana y su respiración se volvió menos irregular.

-"Si no eres ella, lo haces muy bien" le susurró, bromeando, tomándola por un demonio. Al instante, replegó sus alas, no sin antes quejarse de dolor y volver a perder el equilibrio, al volver de nuevo a centrar su gravedad en su columna vertebral.

Chloe lo abrazó para sujetarlo, feliz de haberlo escuchado bromear. Él entonces enterró su nariz en su cabello, recreándose en el perfume que nunca olvidaría y que sabía que llevaba milenios sin detectar. Los demonios nunca podrían emular el olor a primavera y a cielo que ella desprendía, pues eran esencias con las que no habían tratado jamás, al menos, los demonios torturadores. Con esfuerzo, logró mantenerse en pié, colocando una de sus grandes manos en el hombro de su detective. Era ella, de verdad?

-"Eso es, soy yo. Estoy aquí." le recordó, mientras que ambas mujeres lo guiaron a la bañera. -"Vamos, sube una pierna y luego otra, vamos a lavarte esas heridas" le animó, ayudándolo a levantar la pierna izquierda.

A penas su piel hizo contacto con el agua tibia, el resto de su cuerpo le siguió, guiado por su propio instinto, tomando asiento en la enorme bañera de porcelana y recostándose despacio. Pronto el agua se oscureció, por la mezcla de suciedad y sangre que emanaban de sus heridas.

-"Eso es, ves? mucho mejor" le sonrió ella, arrodillándose junto a él y colocando una toalla bajo su cabeza. Con cuidado, apartó algunos mechones castaño oscuro de su frente perlada.

-"Mace, si me quedo con él, no sanará" le recordó a su amiga, viendo cómo él seguía sangrando. Ojalá Lucifer tuviera algún medicamento anti-coagulante, o desinfectante... o algo! nunca había entendido por qué no había ningún mueble de medicinas en su casa, hasta que realmente supo que nunca las necesitaba...

-"Si te vas, se saldrá de la bañera. Eres la única que le está sacando del bucle. Sigue hablándole, que no pierda tu voz. Voy a por un vaso de whiskey, eso seguro que también le ayudará". Luego, lo recorrió con la mirada. -"Mejor toda la botella" se corrigió, al reparar en lo mal que estaba.

-"Lucifer Morningstar, estás hecho un asco" le susurró, mientras que con una esponja, comenzó a humedecer su piel, rozando con extrema delicadeza sus heridas. Con alivio comprobó que no eran profundas. Había echado en el agua aceite de sándalo y almendras, el favorito de su compañero. -"No logro imaginar la crueldad del sitio del que vienes, ni puedo si quiera pensar en todo lo que has pasado allí sólo, sin poder ayudarte" le confesó, pasando la esponja por su frente y luego por su cuello. Sus lágrimas resbalaron por su cara hasta perderse en la bañera, lavándolo en silencio.

Lucifer la escuchó con el corazón en vilo. Esa demonio era nueva y era buena en lo que hacía. Recordaba que había acabado con la rebelión y que el Infierno había logrado leer su corazón. Nadie iba a sacarle de allí, ni si quiera Amenadiel. Estaba condenado y, tras todo lo que había hecho, pensaba que se lo merecía. No habría más visitas a la Tierra para él y no volvería nunca a ver Chloe Decker, su amor, su amiga, quien le hizo ser mejor persona y recordarle que él no era malvado, que simplemente castigaba el mal. No, no podía ser ella...

-"Realmente eres buena. Pero ambos sabemos que estoy encerrado en una jaula, pudriéndome por mi propia culpa y que ella a estas alturas ya debe haber muerto. No pienso ni mirarte, demonio. Haz conmigo lo que quieras, me lo merezo. La abandoné...". Su tono de voz apagado y su garganta constreñida por la carga emocional que su discurso conllevaba.

Un jadeo escapó de los labios de Chloe. Lucifer estaba atrapado, no la creía. Y lo peor es...que él pensaba que merecía seguir allí abajo.

-"Lucifer, no me abandonaste, te fuiste para protegerme. Soy yo! estas en la Tierra, estás en tu ático en los Ángeles. Yo soy, Chloe Jane Decker, tu detective. Hace dos meses te fuiste volando por esa terraza para protegernos a todos de la rebelión de los demonios. Lo recuerdas?" le habló bajito, acariciándole la mejilla. Su llanto alteró su respiración, inhalando en cortos suspiros. Le mataba verlo así.

Lucifer entonces se molestó en abrir los ojos y buscarla con ellos. Aquella mujer preciosa que había añorado durante milenios estaba junto a él, lavando sus heridas y atendiendo su cuerpo maltrecho. Sus lágrimas recorrían su rostro y su expresión de dolor era tan profunda como el que él sentía. No podía ser ella. Quería creerla pero...

-"Nadie me sacaría del Infierno. Es imposible que esté en la Tierra con ella. Me conformo con saber que pude con vosotros, desgraciados, y que ella y todos a los que quería estuvieron a salvo y vivieron una larga vida" volvió a ponerla en duda. No, no le permitiría al Infierno jugar con él otra vez. No le daría esa satisfacción ahora que estaba más lúcido. Un momento? por qué estaba más lúcido? el aire desde luego era más limpio, la gravedad menos aplastante, el olor...una mezcla entre humanidad, flora, fauna, alcohol, cemento, perfumes masculinos y femeninos, tabaco, gasolina...océano...y cielo, de nuevo ese olor a cielo que los demonios no podían imitar.

-"Por favor, Lucifer, tienes que creerme! Mira, es tu bañera, huele el agua! he puesto tus aceites de baño favoritos. Soy Chloe! mi segundo nombre de seguro te sigue pareciendo aburrido, lo recuerdas? en la playa? cuando te besé por primera vez? vamos, créeme por favor! o es que tengo que pegarte un tiro en la pierna para que me creas?" medio sonrió entre lágrimas, recordando el momento en el que él descubrió que podría sangrar por culpa de ella, la primera vez que trabajaron juntos en el caso de la chica que se secuestró falsamente por despecho.

-"Si de verdad eres ella, hazme sangrar" le pidió, respirando con dificultad y cerrando los ojos. Cada vez se encontraba peor. Todo desde que esa maldita demonio se había sentado junto a él y...le hacía sentir el triple de dolor físico, como si le hiciera vulnerable...porque le hacía vulnerable? que el supiera eso era una característica divina que su padre había implantado en ella con lo cual un demonio tampoco podría imitarla.

-"No voy a hacerte daño, idiota! es que no ves en qué estado estás? soy Chloe de verdad, volviste al infierno para protegernos y nos has salvado a todos a costa de ti mismo!" y su voz se desesperó, entre lágrimas de impotencia. Sus manos le frotaron con cuidado el brazo y le agarró la mano que colgaba por la bañera.

Lucifer entonces reconoció el palpitar de su corazón, el suave pulsar de su alma pura, el calor de sus dedos aferrados a los suyos y ese olor a Ella...

-"Si estas a salvo, si todos estáis a salvo, lo haría un millón de veces más...a caso no lo sabes, detective?" le respondió, aún con los ojos cerrados pero con el rostro más sereno. Una sonrisa de tranquilidad que, de seguro, hacía siglos que no esbozaba, se plasmó en sus labios. Era ella! Estaba en la tierra, con su Chloe. Y aún era joven, todo estaba igual, como si nunca se hubiese ido...

- " Y sí, tu segundo nombre, Jane, me sigue pareciendo aburrido" bromeó.

Chloe sonrió y sintió un alivio enorme ante el hecho de que él repitiera las palabras que le dijo aquella vez, cuando le confesó que ella le hacía vulnerable pero sin embargo se interpuso entre ella y un hacha. Con ilusión, notando de nuevo que la cordura había regresado a él, le regaló pequeños besitos por sus dedos. Sintiendo la pesadez aún en ellos, Lucifer abrió lo ojos, enfocándola directamente con sus todavía oscurecidos irises.

-"Hey...holaa" le sonrió entre lágrimas de alegría, apoyando su frente con la de él. Un gesto que ambos sabían que siempre había sido muy íntimo para los dos y que quizá hasta significaba más que un beso.

-"Hola a ti también" le correspondió la sonrisa, dejándose inundar por su olor, por su esencia. Su mano derecha no tardó en tomarla por la nuca y unir sus labios. No fué un beso profundo, tan sólo fueron tiernos besos, intermitentes, provocando que ambos juntos emitieran un aura de calidez que hizo que Lucifer dejara de temblar. Las lágrimas de ambos se colaron trémulas entre la unión de sus labios, mezclándose en sus bocas. Se besaron tiernamente, inhalando y exhalando por la nariz, ambos reticentes a separarse. Entre sonrisas y lágrimas, como la película. Él sabía a tierra y a sangre pero no pudo importarle menos a Chloe.

-"Bueno creo que éste de doble malta es lo suficientemente bueno para...ohhh, bien hecho Decker" se burló Mace, al ver que ambos estaban besándose, en su mundo, perdidos el uno en el otro. Al oírla, los dos sonrieron sobre sus labios y se dedicaron una dulce mirada y él volvió a dejarse caer en el respaldar de la bañera.

-"Hola Mazikeen" la saludó, feliz de volver a ver a su mejor amiga.

-"Que sepas que te debo una paliza por dejarme aquí, ahí lo dejo" le amenazó, botella de whiskey en mano. Sonó agresiva, pero sonreía de oreja a oreja.

Lucifer se carcajeó, provocando en Chloe un alivio y una felicidad inconmensurables, más cuando hacía tan sólo diez minutos, lloraba en agonía.

-"Dejaré que me golpees lo que quieras, te he echado demasiado de menos, mi sexy matona" bromeó, sonriéndole de lado. Ambos compartieron una mirada de complicidad, aquella que se gana cuando se pasa eones junto a alguien.

-"Toma, bebe, te sentará bien" le acercó la botella, ya abierta.

Chloe siguió observándole, embelesada, de rodillas y con la cabeza apoyada en sus antebrazos, en el filo de la bañera. Comprobó divertida cómo su manzana de adán bajaba y subía a la vez que él ingería a tragos parte de la botella de un plumazo. Su remedio, como él le llamaba

-"Tranquilo, Lucifer, más despacio. Sé que tienes un metabolismo sobrenatural, pero tu hermana ha dicho que has drenado tanto tu divinidad, que ahora eres prácticamente humano. No creo que sea buena idea que te emborraches." le aconsejó, interceptando su mano cuando de nuevo dirigía la botella a sus labios.

Entonces él mismo las miró a ambas y luego analizó su propio estado, percatándose de que el alcohol estaba ya provocándole un agradable cosquilleo en la parte de la nuca, el preludio de la ebriedad.

-"De acuerdo, aunque no estaría mal perder mi sobriedad a cambio de dejar de sentir este dolor" accedió, entregándole la botella a Mace mientras que, con las cejas fruncidas, hizo una mueca que evidenciaba sus palabras cuando él mismo se acarició su costado derecho. De nuevo sus párpados se sintieron cansados, y se apoyó en la toalla, echándose hacia atrás. El agua volvió a cubrir sus pectorales, causándole alivio. Con los ojos cerrados, sonrió al notar cómo Chloe volvió a limpiarle, suavemente, inspeccionando el lugar en donde él había señalado su molestia.

-"Debe ser un golpe interno, al menos por aquí no sangras" le informó, más para ella misma que para él. Sus cuidados bajaron ahora por el interior de sus piernas, sonrojándose furiosamente al no poder evitar mirar sus partes íntimas, expuestas ante ella.

Mace volvió a sonreír de forma traviesa, notando la vergüenza y el titubeo en las manos de su compañera al ver que éstas se habían perdido por los muslos de su jefe. "Pues ya verás cuando le veas erecto..." se dijo para sí, recordando lo bien dotado que estaba El Diablo...

-"Creo que puedes manejarte sola a partir de ahora. Voy abajo a preparar la noche y mañana me iré a tu casa. Te parece? Vosotros tenéis que poneros al día" sugirió Mace, notando de nuevo aquella aura pura y cálida que emanaba de ambos ahora que estaban juntos. Ella lavándolo mientras él, con los ojos cerrados, acariciaba suavemente uno de sus antebrazos. Tal pareciera que estaba viendo una imagen actual de María Magdalena...

Durante el tiempo en el que los dos se negaban a reconocer sus sentimientos el uno al otro, no desprendían aquella aura que ahora los rodeaba. Mace supuso que el saberse correspondidos era lo que ahora hacía lucir aquel lazo irrompible que se había creado entre ellos por el mismo destino. Tan sólo esperaba que Lucifer no volviera a cagarla con Chloe por negar a quien su padre eligió para él. Para ella era simple, él la quiere y ella le quiere... qué más da quien haya sido el celestino si ambos son felices juntos? Lucifer tenía que dejar de pensar en que todo lo que venía de su padre era malo, porque, claramente, eso que existía entre los dos no lo era, para nada y hasta un demonio como ella podía verlo.

-"Espera, Mace! yo no sé nada sobre cuidados angelicales y tú..." pero se cortó a sí misma cuando se topó con la demonio imitando explícitos movimientos del acto sexual, señalándolos y guiñándole un ojo.

-"Ya me darás las gracias, Decker" le dijo, divertida, señalándola con sendos dedos índices.

-"Mace..." negó con la cabeza. En serio? Si ni si quiera se había atrevido a profundizar un beso con él en su estado! El rubor en sus mejillas era más que evidente ahora mismo y dio gracias a que su compañero tuviera los ojos cerrados o se burlaría de ella, seguro.

Lucifer sin embargo no dijo nada, ni si quiera se despidió de su demonio, puesto que las heridas le dolían más de lo que quería aparentar. Además y egoístamente, ahora mismo tan sólo le apetecía estar con Chloe, el mero hecho de compartir el silencio con ella le bastaba. Tenía muchas preguntas rondándole por la cabeza, pero se sentía demasiado agotado para plantearlas; y estaba seguro de que Chloe también las tenía...pero también estaba demasiado agotado para explicarle y resumirle eones de existencia.

Al quedarse solos, ninguno habló. Él tan sólo se dejó lavar por ella, disfrutando del perfume del agua y de que alguien le acariciara suavemente por primera vez después de milenios. Sabía que estaba desnudo, pero, como siempre, le importó una soberana mierda. Ni si quiera las caricias de Chloe le hicieron pensar en sexo; simplemente, se dejó mimar, sintiendo en cada roce la extrema delicadeza con la que ella le trataba, como si fuera a romperse. Su fuerte y tierna detective, aún se sorprendía de tenerla ahí, a su lado, escuchando el furioso latido de su corazón, cada vez que sus manos le rozaban por partes mucho más íntimas que el torso o los brazos.

-"A ti...no tengo palabras para describir cuánto te he echado de menos, Detective. Creo que no existen en ninguna lengua y créeme, hablo muchas..." le confesó, captando su mirada. Al instante, se quedó atrapado en el claro azul zafiro de sus enormes ojos y en el alegre tintineo de sus pupilas al oírle decirle eso.

Ella volvió a incorporarse y a besarle en respuesta. Cada vez le era más y más fácil hacerlo. Le amaba con locura, pero en cuatro años, sólo habían compartido tres inocentes besos, en la forma más literal de la palabra y ahora ella estaba más que dispuesta a recuperar todo ese tiempo perdido.

-"No puedo creer que estés aquí" le dijo, entre lágrimas. "Se me parte el corazón cada vez que pienso que para mí han pasado dos meses y para ti..." pero él volvió a besarle, para no recordar los años que el infierno le habían separado de ella. Había sido una auténtica tortura, mucho más que los Eones que le precedieron allí abajo, cuando reinaba por obedecer a su padre, interpretando su papel, aceptando su castigo e ignorando a los humanos por los que había sido condenado... Sería cosa de su padre que ahora amara tanto a una de ellos? ya le daba exactamente igual, hacía mucho que había aceptado su amor por Chloe, fuera predeterminado o no. Había tantas cosas que todavía no comprendía con respecto a ella...sólo sabía que sentía, que sentía con toda su alma inmortal.

-"No lo pienses, ahora no. No pienses, por favor, Chloe" le rogó, entre besos. Su forma de llamarla, rara vez siendo por su nombre de pila, la hizo deshacerse casi en un ronroneo. Él, notándolo, volvió a sonreír sobre sus labios, besándola esta vez con más vehemencia pero aún sin profundizar la unión de sus bocas. Aún así, la rubia notó que los labios de su compañero no terminaban de calentarse, a pesar de sus cálidas caricias.

-"No quiero pensar en lo que he sufrido ni en todo lo que he luchado, no quiero pensar en cómo he llegado aquí de nuevo ni saber quien era esa hermana de la que has hablado antes. Tan sólo quiero...quiero sentir que estás aquí, que de verdad eres tú" le confesó, acariciando suavemente su rostro. Sus ojos la miraron con idolatría y humildad. De nuevo luciendo esos ojos de cachorrito que siempre tenía para ella cuando bajaba la guardia y admitía sus sentimientos -"Tan sólo quiero sentirte" volvió a repetirle, rozando sus narices.

-"Lo que quieras, Lucifer, lo que necesites. Voy a cuidar de ti, recuerdas?" le dijo, entre suaves besos. Si la había escuchado hablando de Remiel, también la había escuchado decirle eso, seguro. Su inteligencia le fascinaba tanto como su voz, su presencia, su educación, su sentido del humor y...si se atrevía a admirar su cuerpo: medía metro noventa, fuerte, musculado y definido en su justa medida, esculpido como ángel que era... entonces su fascinación alcanzaba niveles estratosféricos. Suerte que con ella no funcionaba lo que él llamaba "su mojo", si no, estaba segura de que se habrían violado el uno al otro hace muuucho tiempo.

-"Issshhhh" se quejó de dolor, cuando ella recorrió sus gemelos con la esponja. Ella se alarmó y retiró la mano de inmediato.

-"Lo siento, lo siento. Dios, te hago vulnerable y tú estás drenado. Soy la menos indicada para cuidarte ahora mismo" admitió, con el tono de voz roto.

-"No digas tonterías. Eres la más indicada para hacerlo y él único ser vivo con el que me apetece estar ahora mismo" le aclaró, con una sonrisa sincera.

Ella continuó lavándole en silencio. Se moría de ganas de preguntarle mil cosas pero él cada vez estaba más callado y más pálido.

-"Dime...te han explicado lo que significa que esté "drenado"?" quiso saber.

-"Pues, por lo que he entendido, es que estás casi sin energía angelical y que ahora eres prácticamente humano?". Él sonrió con tristeza y negó con la cabeza.

-"No es así?" quiso saber, más preocupada y volviendo a echar agua caliente en la bañera para ayudarlo con sus evidentes temblores.

-"No, has acertado, es básicamente eso, mi divinidad está agotada. Es sólo que...aún me ves como un ángel..."puntualizó, apartando la mirada de ella.

-"Pues claro que lo eres! a qué viene eso, Lucifer?" volvió a acercarse a su rostro para encararle.

-"Si te han contado qué es lo que ha conseguido que esté drenado, también te imaginarás lo que he tenido que hacer" la volvió a mirar a los ojos y Chloe vió rechazo en ellos. -"Durante cientos de años, luché en mi forma angelical. Lo hice en tu honor, para no olvidarme de quién me habías recordado que era..." Chloe lo escuchó atentamente, acariciándole la cara de nuevo. -"Pero tras siglos no pude seguir peleando de esa forma. La violencia, la fuerza, la maldad, el odio, el rencor, la codicia por mi puesto, las traiciones...todo ello me obligó a volver a adoptar la forma de Diablo" hizo una mueca de repulsión -"El infierno está diseñado así. Si me transformaba en Diablo, tenía más poder para enfrentarles y someterles".

-"Y qué con eso, Lucifer? crees que yo considero una traición el que hayas vuelto a adoptar la forma de Diablo? a caso no te demostré que ya había aceptado esa parte de ti? no te lo demostré cuando te despediste de mi? no te dije que te amaba?" le inquirió, cuando él intentó apartar los ojos de nuevo de ella.

A Lucifer se le encogió el corazón al oírla declarársele otra vez. Y él también lo hacía, la amaba por encima de todo. Pero si antes le costaba aceptar que ella le quisiera de verdad, ahora que su imagen se había vuelto a desvirtualizar, confundiéndolo tras siglos de lucha, más inverosímil le parecía.

-"No te doy miedo, Chloe? segura? He sido fiero y cruel. He mutilado, desgarrado y aniquilado a millones de demonios. Ya ni si quiera sé si...si soy capaz de hacer el bien contigo otra vez...ya no sé si soy ángel o demonio" su voz se desgajó, tremendamente afligido.

-"Lucifer" y le inundó toda la pena y el autodesprecio que él sentía por sí mismo de nuevo. Unas lágrimas calientes resbalaron por sus mejillas.

-"Antes de volver al infierno pensaba en tus palabras y, aunque sé que las dijiste de verdad, creí que mi corazón que no era digno de ello. Y ahora... ahora lo soy menos. No soy digno de ti, detective. Me había hecho a la idea de que jamás volvería a verte y de que estarías mejor sin mí" se sinceró, haciendo que el corazón de ella latiera furioso.

-"Y...ya no quieres estar conmigo?" sus labios se fruncieron para intentar disimular el dolor que esa idea le provocaba. Sus ojos tintinearon y sus facciones se endurecieron; todos los músculos de la cara luchando por retener las lágrimas, asomando como viles chivatas por aquellos preciosos y enormes ojos zafiro.

Él interpretó la inseguridad y el dolor en ella. -"Pues claro que quiero, Chloe. Estar contigo es lo único que realmente he deseado de verdad en mi vida desde el mismo momento en el que te conocí. Aunque tardase en darme cuenta de ello..." le aclaró, tomando su rostro entre sus manos. Su cuerpo tembló de frío de nuevo, y ya no sabía si era por lo enfermo que se sentía o porque veía a su detective sufrir de nuevo por su culpa.

Chloe entonces lo entendió. Unos años humanos de terapia no habían sido suficientes para ayudarle durante milenios de sangrienta lucha ahí abajo. Estaba otra vez confundido, queriendo salir de la oscuridad en la que esta vez él mismo se había sumido, por ella, por todos...

-"Mi amor", le apeló, para que se relajara con ella, aunque sonara tan nuevo para ambos. -"Tú mismo me lo explicaste. Era tu trabajo. Al menos al principio. Luego, hiciste el acto más heroico y desinteresado que hubieras hecho jamás, porque te fuiste para luchar por todos. Para protegernos. Dime, qué tiene eso de de indigno? qué hay de ti que yo no me merezca?" razonó con él, besando sus frías manos. Cómo era posible? él venía del Infierno! cómo le parecía que cada vez estaba más frío?

-"Si pudiera volver a transformarme en monstruo, si me mostrase como Diablo aquí, ante ti, estás segura de que me aceptarías? Chloe, no sabes nada de mí" se lamentó, con los ojos acuosos.

-"Lucifer, no estás pensando con claridad. Sé que has estado mucho mucho tiempo sólo ahí abajo, luchando. Pero yo sé quién eres, sé cómo es el hombre que ha estado conmigo casi cuatro años, mi amigo, mi compañero. Si quieres saber quién eres, búscate en mis ojos. Eres simplemente Lucifer Morningstar para mí, lo del tema celestial es un plus" bromeó, tomándolo del rostro y besándolo, dejando ésta vez que sus lágrimas mojaran sus frías mejillas, sin temor de llorar hasta donde pudiera con él. Necesitaba descargar todo el dolor y la tristeza que había acumulado no sólo en su ausencia, sino en todas las veces en las que él se acercaba a ella y luego se alejaba, dejándola destrozada.

Él se dejó besar, sintiendo el amor que ella le profesaba. Sentía sus latidos acelerados y todo su interior se removió ante la idea de que ella le considerara todavía "digno" de ella.

- "Chloe..." susurró, entre besos, aceptándola, asustado de hacerlo pero también feliz. Tenía derecho él a ser feliz? a dejar que alguien tan puro como ella le amara? su cuerpo volvió a temblar.

-"No hay nada de ti que me dé miedo excepto volver a perderte" le respondió ante la pregunta que él le había formulado minutos atrás, con los ojos firmes en los de él. Lucifer suspiró de forma entrecortada y esta vez fue él el que besó las manos de ella. Sus nudillos se aferraron a los suyos cuando sintieron sus fríos labios sobre su piel caliente. Chloe seguía creyendo que él era digno de ella y no podía describir la abrumadora sensación de felicidad que ello le provocaba. Al ver que dos lágrimas silenciosas resbalaron por sus sucias mejillas hasta caer en sus antebrazos, ella lo obligó a mirarla de nuevo.

-"Escucha, sé que lo has pasado muy mal. Seguro que entre todos te ayudamos a volver a situarte en el mundo. Pero éste es tu hogar, recuerdas? deja de ponernos trabas. Deja de huir de mi, Lucifer. No más inseguridades, por favor. Ni se te ocurra volver a dejarme NUNCA MÁS, me oyes, Morningstar?" le aseveró, harta del daño que ambos se habían hecho durante años por negar sus sentimientos.

Lucifer volvió a reclinarse hacia atrás, agotado y la soltó de ambas manos. Sus ojos, que aún no habían recuperado ese chocolate tan vivo que le caracterizaban, se clavaron en los suyos. Instintivamente y sin darse cuenta, su cuerpo se alejó de ella al pensar en el "plan de su querido padre".

-"Chloe, hay mas detrás de todo eso...de ti y de mí y yo...no...no quiero hablar de ello ahora" le confesó, agotado. Le aterraba decirle que su padre la había creado para él. -"Hay cosas que aún necesitas saber sobre nosotros dos. Pero, puedes creerme si te digo que lo hice por tu bien, para protegerte? sabes que nunca miento" Sus ojos la miraron con inquietud, como si el hablar de ello le hiciera temer que ella volviera a rechazarle.

Chloe entrecerró la mirada: a ésto se referiría Amenadiel cuando dijo que Dios los quería juntos? de todas formas, viendo cuanto le afectaba este tema, decidió aparcarlo, por el momento.

-"Para mi todo se reduce a una simple pregunta, Lucifer. Me amas? porque me da igual todo lo que tengas que decirme. Si nos queremos, podremos con todo lo demás. Sólo nosotros tenemos poder sobre nuestros sentimientos y eso es lo único que importa" su corazón latió tan fuerte y tan rápido que Lucifer casi podía escucharlo. Su carótida palpitaba nerviosamente en su delicado cuello y se mordió el labio inferior para mitigar los nervios, a pesar de que sus jueces zafiros estaban clavados en él como estacas al igual que su alma puesta en bandeja.

De pronto, el frío se volvió insoportable e incluso sintió ganas de vomitar. Un espasmo recorrió su columna vertebral y volvió a sentirse mareado.

-"Chloe, vas a creer que estoy evitando el tema pero...no me encuentro nada bien..." le confesó, dejando caer la cabeza en la toalla. Respiraba con dificultad y había vuelto a temblar de frió. Estaba pálido y sus ojos ahora apenas eran marrones, pues sus pupilas se dilataron tanto que casi eran la totalidad de sus irises.

-"Lucifer, tienes los labios morados. Estás helado" se preocupó ella, al notar el cambio en la actitud de él -"Espera, volveré a llenar la bañera de agua caliente" resolvió, activando la palanca de vaciado que se encontraba junto al grifo.

-"Eso no servirá. El frío que siento proviene de mi interior. Si no estuviera tan debilitado, mi Divinidad se encargaría de regular mi temperatura corporal al pasar del infierno a la Tierra, pero he usado tanto mis poderes, que no logro adaptarme al frío de este plano de existencia." le intentó explicar, pero tuvo que dejar de hablar, puesto que los temblores aumentaron, haciéndose un ovillo sobre sí mismo.

-"Qué? dime qué puedo hacer, cómo te ayudo?" se desesperó, llenando igualmente la bañera con agua aun más caliente, lo que hizo que él volviera a sangrar. -" Oh, joder" se asustó. -"Tengo que irme, te hago vulnerable, soy yo la que no te dejo sanar" le dijo, casi en una disculpa.

-"No eres tú, cariño, es mi falta de divinidad" le aclaró, volviendo a tomarla de la mano para que no se alejara.

"Necesita divinidad"...se repitió a sí misma, notando cómo una idea le atravesaba el cerebro.

-"Eso es! espérame, vuelvo en seguida" le pidió, saliendo disparada al salón y volviendo con una pluma enorme, gris como el carbón, entre sus manos. Una pluma que desprendía divinidad, no tanto como las suyas, pero que sería suficiente para reactivar su propia energía y regular su organismo.

-"Es una pluma de Amenadiel. Me dijo que la necesitarías" le informó, corriendo hacia él de nuevo para colocarse a su lado. El agua estaba tan caliente que podía ver cómo el vapor emanaba de su piel. Él la miró con ojos esperanzados.

-"Funcionará" le sonrió, con los dientes castañeando. Entonces ella la colocó en el agua, deseando que la pluma hiciera efecto de algún modo. Esperó minutos y cuando se dirigió a Lucifer para preguntar por qué no estaba funcionando, lo encontró desmayado, en estado de hipotermia.

-"Lucifer!" lo llamó, con pánico. Entonces ella misma se descalzó y sin pensarlo, se metió en la bañera con él. Siendo ésta tan grande, pudo sentarse en su cadera sin problemas, teniendo cuidado de no dañarle en sus partes. Nerviosa pero con determinación, le rogó a la pluma con todo su corazón que le mostrase el camino. Dónde debía ponerla? se cuestionó, llevando la pluma a su pecho, apretándola contra ella, como si tratase de pasarle su propia energía. De pronto, y para su sorpresa, su pecho brilló con una suave luz dorada al igual que la pluma comenzó a encenderse. Ambas energías, cálidas y brillantes, se unieron, resultando ser una sola en la pluma, que la absorbió como si de una esponja se tratara.

-"Debo ponerla en su pecho...al igual que esta luz ha salido del mío" susurró para sí, anonadada, por sentir como si siempre hubiese tenido oculta en su interior la respuesta. Deseando con toda su alma que sirviera, colocó la pluma en el pecho de Lucifer, siendo testigo de cómo la luz cálida y dorada penetró en él, haciendo que instantes después, sus labios cerúleos comenzaran a adquirir ese color rosado y atrayente que siempre tenían y que su cuerpo se calentara y dejara de temblar.

Cuando Lucifer recuperó la conciencia, sus ojos chocolate vieron asombrados cómo la luz que emanaba de la pluma era una mezcla de la divinidad de Amenadiel y de...la propia luz de Chloe, quien, concentrada con los ojos cerrados, y las manos extendidas hacia la pluma, seguía administrando esa cálida energía que emanaba de ella, siendo absorbida de inmediato por su cuerpo, iluminándolo y recargándolo lo suficiente como para que incluso sus heridas se cerrasen por completo, aún en la presencia de Chloe!

"Mi padre guardó divinidad dentro de ti? Papá, quién o qué es Chloe?" pensó para sí, sintiendo de ella emanar una enorme energía cálida y brillante. Una luz hecha de amor puro, sin contaminar. Una energía que se parecía extremadamente a la suya... a la suya...cuando él también fue puro...

Cuando todo terminó, Chloe se desplomó sobre su pecho, agotada, sujetando todavía la pluma angelical contra sus pectorales.

Lucifer estaba curado y su temperatura restablecida. Su Divinidad aún tardaría semanas en volver a ser la misma; pero, a parte del enorme cansancio que una batalla librada durante milenios le había proporcionado, lo demás estaba bien. Su mente perfectamente clara. Se sentía menos perdido, menos inseguro, más como era él antes de irse al infierno. Ahora todo estaba en absoluto orden dentro de él.

-"Chloe...hey, estás bien? cómo has? lo has conseguido! mi inteligente detective, eres increíble!" la tomó en sus brazos y la subió hasta su pecho, sintiéndola reír sobre su piel, y acostandola enteramente sobre su cuerpo. Sus grandes manos palparon su espalda con curiosidad

. -"Estas...estás segura de que no eres un ángel?" Ella rodó los ojos y los puso en blanco y luego se dejó abrazar de nuevo. El agua estaba calentita y él por fin, también.

-"Cómo te encuentras?" quiso saber, preocupada todavía.

-"Pues...Tengo algo de divinidad y algo de poder, no he dejado de ser un ángel al fin y al cabo, pero mis capacidades físicas ahora mismo son las de un hombre normal. Ya no me siento mareado, las heridas se han cerrado y ya no me muero de frío." le reportó un análisis exhaustivo de su estado físico para que su insistente detective se quedara satisfecha.

-"Lucifer, yo...qué ha sido esa luz que ha emanado de mi?" se inquietó. -"No me había pasado nunca". Se miró el pecho con curiosidad y luego, acarició los pectorales de él, sintiendo su calor.-" Eso era...energía divina?" pronunció, tan bajito que él pudo escucharla gracias a que la tenía encima, abrazada.

-"Aún no lo sé, pero tendremos tiempo de averiguarlo" quiso quitarle importancia al asunto, pues era algo definitivamente inquietante, otro misterio que conformaba la mujer que tanto amaba. Cuando se dio cuenta de que estaba completamente vestida, hizo una mueca de disconformidad.

-"No puedo sentirte con toda esa ropa mojada y pegada a tu cuerpo" se quejó, sin ningún tinte sexual de nuevo. -" Chloe, déjame sentirte" le medio rogó, sabiendo que le estaba pidiendo que se desnudara y que quizá se arriesgaba a que ella lo mandase un poquito lejos; pero para su propio alivio y deleite, ella le sonrió, tímida pero sin mostrar duda ni vergüenza, comenzando a desabrocharse su pegada camisa. Ella también necesitaba sentirle piel con piel.

-"Aún no has respondido a mi pregunta" le susurró, sobre sus labios. Sus ojos buscaron los suyos de nuevo. -"Me amas?" y sus manos dejaron los botones de su camisa. Él sonrió con empatía. Ahora que se encontraba mucho mejor podía comprender la necesidad de afirmación de Chloe; al fin y al cabo, ella era humana -o eso creía- y de seguro sus inseguridades de antes mas su propia condición de ser celestial, de seguro le habían creado cientos de dudas

-"Sí. Chloe. Te amo, aunque hayan pasado milenios para mi. Los seres celestiales sentimos el tiempo de forma distinta al ser eternos. Las emociones que sentimos también se extienden en el tiempo en nuestra larga vida. Las vivimos de forma intensa al ser nuevas y únicas para nosotros. Puedes entenderme si te digo que si te amo, es para siempre? porque soy eterno?".Sus ojos, que volvían a ser de un vivo chocolate, la observaron abiertos como ventanas.

Chloe suspiró de alivio y cerró los ojos un momento. Se acomodó en el vientre de él con cuidado y entrelazó sus manos con las de él. Ambos se sonrieron con nerviosismo, azorados, como si fueran adolescentes.

-"Sólo déjame aclararte algo, TE PROMETO que nada de lo que puedas decirme a partir de ahora, me hará rechazarte. Sé que tienes que contarme algo que te perturba y que está relacionado con nosotros. Pero sea lo que sea, NO te volveré a rechazar jamás, Lucifer. Sé cuánto daño te hice yo a ti por eso mismo." le aseveró, clavando sus orbes en las de él. Un suspiro de alivio salió de los labios masculinos y Chloe supo que eso le atormentaba tanto como sus dudas a ella. "Eso es, teme que vuelva a rechazarlo cuando me cuente lo que me tenga que contar..." pensó para sí al verlo relajarse ante su promesa.

-"Estás...segura de eso? soy el Diablo, Chloe. Estás segura de que no me volverás a rechazar?" quiso saber, con los ojos ávidos por su respuesta.

-"Ya sabes que nunca lo has sido para mí. Perdóname, Lucifer, me comporté como una estúpida cuando vi tu rostro y conspire contra ti con el padre Kinley...me disculparía durante el resto de mi vida." La sinceridad y la humildad en sus ojos, lo atrajeron hacia ella, como un imán. Ambos volvieron a unir con diligencia sus bocas en un beso intenso, como necesitando sellar esa promesa que ella acababa de hacerle y que él no olvidaría jamás. Ésa sería su arma para luchar contra sus inseguridades, contra ese Lucifer que aun pensaba que no se merecía su amor. Al separarse, ella jadeó y sus ojos se humedecieron, dispuesta a hacerle una última confesión.

-"Te quiero tanto que incluso soy capaz de aceptar que no estés dispuesto a ser monógamo conmigo." se sinceró, con dolor en sus palabras.

-"Chloe..." quiso interrumpirla, partiendole el corazón el ver cómo ella actuaba así de sumisa con él. -"No quiero compartirte con nadie, pero sólo soy humana y tú eres un ser celestial que representa el deseo, en todos los aspectos de la palabra...y yo...quiero creer que encontraría la forma de aceptar eso, porque prefiero tenerte en mi vida que no tenerte" le admitió, asustada pero dispuesta a intentarlo, a corregir sus prejuicios que la llevaron a cometer horribles fallos en el pasado, pues Chloe sabía que Lucifer no habría estado con Eva si ella hubiese aceptado que él era el verdadero Diablo. Estaba absolutamente loca por él, por el hombre que había muerto por ella dos veces y que había recibido balazos y puñaladas para protegerla, así que...podría intentar aceptar que él tuviera encuentros sexuales sin importancia mientras sólo la amara a ella.

-"Oh, Chloe, JAMÁS te haría eso" la tomó por el rostro suavemente con sus grandes manos, mirándola a los ojos de nuevo. -"Qué te hace pensar que desearía a alguien más? Sólo tú, te lo prometo. Seré para ti todo lo que necesites que sea. Sólo te quiero a ti". Al oír sus palabras, ella no pudo más que desmoronarse ante él, escuchando salir de su boca su más profundo deseo, desde que le había confesado su amor. Sus ojos lo miraron con alegría y miedo a la vez. De verdad podrían? de verdad él...?

-"Te amo, Chloe ", le repitió, afirmándose y sus palabras fueron como un juramento que se gravó a fuego en todo su ser, como si se hubiera marcado en sus costillas. Antes de irse al infierno, no se atrevió a decírselo, volviendo a pensar que era injusto para ella, cuando creyó firmemente que jamás podría ni volver a verla. No quiso decírselo porque no podría cumplir con lo que aquellas palabras significaban para él. Para los dos. Ella entonces rompió a llorar y volvió a unir sus frentes.

-"Sé que nunca llegué a decírtelo cuando me despedí, no lo hice porque esas dos palabras te habrían condenado a un doloroso recuerdo y a un obligado olvido... " le aclaró, para hacerla sentir más segura.

-"Y porque pensabas que no eras digno de mí..." añadió ella, con los ojos llenos de amor y ternura. Él podría ser un poderoso ángel, pero con ella era tan sólo un hombre que jamás había amado a nadie y nadie le había amado a él por quien era. Siempre enjuiciado y vilipendiado o simplemente temido o deseado...pero nunca, AMADO.

-"Sí" le admitió, con toda la vulnerabilidad de su corazón.

Todos los amantes que había tenido pertenecían a una de tantas máscaras tras las que se había escondido del mundo, como por ejemplo la de "playboy". Todo eso era cuando aún no sabía quién era, como una parte más de su rebeldía contra su padre, tal y como le había hecho comprender la doctora Linda.

Sabía que con sus poderes sobre el deseo, ninguna criatura le rechazaría y eso es lo que pretendía, al convertir todos aquellos encuentros en banales actos de intimidad sin significancia. Para ello, aprendió a ser el amante perfecto, dispuesto y entrenado para proporcionar placer sin fin. Sabía que su padre no concebía el sexo sin sentimientos, tan sólo como un mero acto carnal y menos en un ser celestial. Por eso se volvió casi adicto a él, provocándole el júbilo de la ofensa y el recuerdo de la rebeldía por Eones de insultos. Oh, si, nada cabreaba más a Papá que ver a un ángel fornicar con una humana, o con un humano, o con varios...

Para entender todos los deseos de todas las criaturas, aprendió a ser "Pansexual", puesto que algunos demonios como Mazikeen también habían sido sus amantes. Todo, para no ser rechazado e incluso, para ser "idolatrado" de alguna forma...Al fin y al cabo, había cometido sus errores en su juventud, y su orgullo y su complejo de Dios habían estado ahí.

No podía negar que adoraba el sexo pero, ahora que sabía que tendría por fin una compañera, la perspectiva de proporcionarle placer y recibirlo se tornaba interesantemente distinta. Cómo sería todo el deseo mezclado con el amor? él era curioso por naturaleza y Chloe resultó ser el enigma más grande que había conocido jamás...Sin duda, el resultado de todo eso se le antojaba extremadamente excitante, más que una orgía con perfectos desconocidos. Él era el Ángel del deseo, sí, pero ahora sabía que podría saciarlo con alguien que le amaba y que querría retribuirle con el mismo placer, alquien que siempre estaría ahí para él (o eso esperaba cuando le revelase el plan de papá) y que no le proporcionaría encuentros carnales vacíos de significado. Ahora ambos se profesarían idolatría. Al menos él ya lo hacía, la idolatraba desde el mismo momento en que la vio.

Lucifer había aprendido que para que una relación funcionara, ambos tenían que admirarse como hacían, enamorarse de sus virtudes y sus fallos todos los días, como ya hacían, decirse siempre la verdad en todo momento y perdonarse mutuamente, como siempre hicieron y ahora hacían.

Sí, definitivamente estaba preparado para comprometerse con ella. Lo haría al estilo humano, al estilo celestial e incluso la reclamaría como su Reina en el infierno si fuera necesario. No había mentido cuando le había dicho que él sería lo que ella quisiera : Su novio, su marido, su compañero de vida...lo que Chloe quisiera, él se lo proporcionaría. Eso sí, no la tocaría hasta que ella supiera toda la verdad y hoy no estaba preparado para contársela...además de que el cuerpo le dolía tanto que querría salirse de él.

-"Puedes volver a decírmelo, por favor?" le pidió ella, sacándolo de sus elucubraciones, sonriendo sobre sus labios, otorgándole trémulos besitos, suaves, como caricias inocentes, perdiéndose en la sinceridad de sus ojos chocolate, mientras que unas lágrimas cristalinas resbalaban por sus mejillas, sintiéndolas ahora frías en comparación con la piel de él.

Y él recordó todos aquellos instantes vividos con ella que le hicieron enamorarse. Si era cosa de su padre o no, aquella concatenación de hechos fueron los que le hicieron rendirse ante ella y ya no le importaba que hubiese sido voluntad de su padre. Por Chloe, le daba igual perder su libre albedrío. Era lo único que le podría perdonar a su viejo.

-"Te amo, Chloe Jane Decker. Contigo soy yo mismo. Gracias a ti me fui quitando mis capas una a una. Quise ser mejor hombre por ti. Eres la única humana que me ha dado las gracias por nada, la única que me ha pedido perdón por hacerme daño, la que me ayudó de forma desinteresada a conservar mi hogar sin haber hecho ningún tipo de trato previo, que se convirtió en mi amiga porque quiso, que se preocupó por ver más allá de mis luciferadas" la imitó, gesticulando con sus dedos, entrecomillando la expresión y provocando una carcajada en ella. - "Luego esa misma mujer que me dejó trabajar con ella y comprender a los humanos, me dio un guantazo de realidad en más de un sentido al volverme a mí, un ser inmortal, vulnerable. Me ayudaste a detener mi transformación autodestructiva cuando lo de la profecía, a pesar de que nos habíamos distanciado; acudí en busca de tu ayuda y me la diste sin pestañear" le sonrió, con eterna gratitud.

Pero su confesión no obtuvo la reacción en ella que esperaba. Ahora parecía confundida, analizando lo que él le había contado. Sus ojos, confundidos, parecieron perder la felicidad que hacía segundos estaban desprendiendo.

-"Qué ocurre? he dicho algo malo?" se preocupó, notando su corazón acelerarse y su ceño constreñirse.

-"Es que...tengo tantas dudas. Sé que estas agotado y me siento fatal por sacarte el tema, pero es que no te entiendo, Lucifer. Necesito entenderte porque no me cuadra que me digas cúanto me amas con todo el daño que...que me has hecho" por fin se atrevió a confesarlo. Luego la culpabilidad de querer tener esa conversación en su estado la hizo romper a llorar. Estaba tan liada!

-"No tienes que disculparte por nada, amor. Vamos, estoy cansado, pero si necesitas hablarlo ahora, estoy dispuesto. Háblame" le pidió -"Antes te lo dije, seré lo que quieras que sea y te daré lo que quieras tener" añadió.

Ella soltó un largo suspiro para liberar tensión. Lucifer estaba dispuesto a hablar y allí estaban, ella encima de él, los dos en una bañera. La situación era surrealista, pero qué podía esperarse de una humana y un ángel a punto de aclarar su situación sentimental?

-"Vamos a ser 100% sinceros?"

-"Sí. Sácalo todo. Puedo con ello" le sonrió.

-"Por qué te alejabas de mí una y otra vez?" y su voz se tornó seria, la de la detective de los interrogatorios.

-"Bueno, para un ser inmortal como yo, el tardar unos años en darme cuenta de que quiero sentar la cabeza con una mujer tampoco es tanto..." bromeó, tan sólo para ser golpeado en el brazo con un buen puñetazo Decker, de esos que normalmente para él sería como si le rozara una mosca, pero dado su estado, le dolió.

-"Ouch!" se quejó, para luego ser besado de nuevo por ella, esta vez con más intensidad. Sus labios encajaban en perfecta sinfonía, como si se hubieran besado cada día. Si ella iba a besarle así cada vez que quisiera aclarar su situación sentimental con él, lo haría encantado.

-"Así que...sentar la cabeza, eh?" le cuestionó, carraspeando, con el corazón martilleando en su pecho, jugueteando ansiosamente con los dedos de su mano derecha, con la que se entrelazó, sintiendo el anillo de obsidiana que él siempre llevaba.

-"No es así como lo llamáis los humanos?" se burló, disfrutando de su nerviosismo. Tanteando, sacó su brazo izquierdo por fuera de la bañera y pilló de nuevo la botella de Whiskey. Iba a necesitarla.

-"Entonces...no más ligues de una noche? no mas strippers en tu cama? no mas Brittanys ni chicos asombrados por tu truquito de la batería de coche?" quiso saber, apretando aún más la mano que aún tenía enlazada con Lucifer.

-"Todavía tienes más no?" se incomodó, dispuesto a admitir que su comportamiento de soltero juerguista empedernido le iba a traer más de una bronca por parte de la rubia. Preparado para tener "la charla", bebió un gran trago de su colega, el Whiskey de malta.

-"Si, ooh, sí" admitió, recogiéndose el pelo en un moño despeinado y alto que se agitaba graciosamente a los lados cada vez que hacía aspavientos con su cabeza. Él trató de no reírse por este hecho, puesto que sabía que su detective iba muy en serio ahora mismo.

-"No más huir de mí con una excusa llamada Candy o echarte una novia de meses como Eva. Nada de dejarme tirada cuando te atrevas a pedirme una cita y ni mucho menos largarte a las vegas!" le enumeró, levantando un dedo por cada "luciferada" que él le había hecho, con el tono de voz más dolido de lo que quería aparentar. Había sufrido mucho por culpa de Lucifer, mucho. Sabía que en su estado, esta conversación estaba fuera de lugar, pero tenía que sacarlo todo o explotaría. Si había derrotado a todo un ejercito infernal, podría lidiar con una conversación en una bañera.

-"Y desde luego nada de bacanales ni de dejarte casarte con un Pierce de la vida" coincidió él, aceptando su culpa. Le sonrió ahora un poco más cabizbajo, sabiendo que la había cagado muchísimo con ella.

Chloe apreció que él estuviera abierto a hablar con ella en su estado y guardó silencio, dudando si seguir por unos instantes.

-"Vamos, estoy bien. No te lo calles. Seguro que en este tiempo que no he estado todo el mundo te ha dicho que soy el peor hombre que podrías haber elegido" insistió, con cierto tono de tristeza en su voz pues parte de él, pensaba que era cierto.

-"Sabías que te quería, Lucifer, por qué lo hiciste? por qué me alejaste de ti? es porque querías seguir llevando esa vida de pendón?" su voz bajó tres octavas, temiendo la respuesta. Y si él no quería dejar de hacer eso? él es el Ángel de la tentación, es su esencia, no? Ella siempre le había respetado y tolerado, aunque muuchas veces no estuviera de acuerdo con su forma de vida; pero él era ante todo su amigo y su compañero y, a pesar de las drogas y las fiestas, él siempre estaba ahí para ella. "Su demonio guardián" como le dijo aquella vez...

Pero, ahora que su relación por fin había dado el siguiente paso, ahora debía ser justa con ella misma...con los dos. Ella creía en la monogamia y no sabía si él sería capaz de comprometerse con ella hasta ese punto.

-"Pendón? esa era la única vida que conocía, una basada en el deseo. En cuando a emociones o relaciones amorosas, soy un puto adolescente, Chloe. No tenía ni idea de cómo manejarme alrededor tuya. Un mujer que no sucumbía a mis poderes? eso no me había pasado jamás! y decir jamás viniendo de mí es MUCHO". Agitó la botella en su mano y se movió, incómodo.

-"Te hice perder el control" resumió ella, afianzando su posición sobre sus abdominales.

-"Volviste mi mundo del revés y eso me acojonó. A mí, a alguien a quien no le asusta ni el mismo Dios" le confesó. -" Y sí que sabía que me querías y te prometo que me alejé de ti por una buena razón, tal y como te dije antes." le aclaró, volviendo a tomar un trago de whiskey. -"Todas esas cosas que hice para alejarnos, fue para protegerte, aunque no lo entiendas"

-"Por qué pensaste que Pierce/Caín me merecía más que tú?" le cuestionó, con acritud, -" porque para querer protegerme, bien que estuviste a punto de dejar que me casara con él. Por qué?" ahora estaba enfadada. Discutir sobre amor con Lucifer Morningstar era eso, una puta montaña rusa de emociones.

-"Porque quería que ejercieras tu libre albedrío, detective. Me prometí a mí mismo que respetaría tus decisiones y el día que me preguntaste quién te merecía, no pude decirte que era yo porque...ya ves...tus candidatos eran el primer asesino de la historia y el mismísimo Diablo." le confesó, claramente más fastidiado, apartando sus ojos de ella. Chloe notó en seguida que ésto sí que le atormentaba y el que la volviera a llamar detective...sabía que era un mote cariñoso por su parte, pero a veces, la llamaba así para levantar barreras entre los dos. -"Aún no estaba seguro de si Caín había cambiado, tal y como tú hiciste conmigo y aquél día en la comisaría, me dijiste que él te hacía feliz. Cómo podía negarte eso? entre él y yo, él era el mal menor...Mi deber era protegerte, nada más."

-"No lo entiendo, Lucifer. De quién querías protegerme?". Su mano derecha se extendió y le acarició la mejilla.

-"De mí" le confesó, aún sin mirarla. Ella entonces vio de nuevo a aquél hombre sensible y frágil, que se escudaba en mil caras para no mostrar sus debilidades. A aquel ángel que se sentía abandonado por su familia y que necesitaba tanto amor que ni él lo comprendía.

-"Lucifer, mírame. Yo te elegí a ti. Siempre fuiste tú. A pesar de tus esfuerzos por apartarme de ti, que me mataban por dentro porque luego veía cómo tú mismo sufrías por ello; yo elegí no casarme con Caín. Ahí estaba mi libre albedrío, no lo ves?" le recordó, tomándolo del mentón y obligándolo a mirarla a los ojos.

Él igualmente esquivó su mirada por unos segundos.

-"Me tienes harta con eso de que no eres digno de mí o de que me tenías que proteger de ti. Ya vale! es que no te he demostrado ya suficiente que te quiero tal y como eres? es como si no te creyeras mis sentimientos! y me duele, Lucifer!" sin poder evitarlo, unas lágrimas traicioneras volvieron a sus ojos.

-"Chloe...vamos, no, no llores" le pidió, derrumbándose, dejando la botella y agarrándola por la cintura. -"Te creo, mi amor, te creo" la trató de calmar. Desde luego, el uso de un apelativo muuucho más cercano la cogió con la guardia tan baja que su enfado casi se volatilizó

-"Perdóname, lo siento" se disculpó, besandole de nuevo en la frente -"Estás agotado y yo...yo bombardeándote con toda esta tormenta de emociones humanas ahora mismo. Estoy siendo una egoísta, lo siento" volvió a disculparse, tan nerviosa que no podía controlarse y comportarse como una mujer centrada y adulta.

-"Ya te he dicho que no tienes que disculparte por nada, Chloe" le respondió, tomándola de las manos y besando sus nudillos. Sabía que se había puesto a la defensiva con ella. Sería estúpido! cuando llevaba milenios deseando escuchar su voz.

Chloe tomó sus manos y se las acercó a su pecho. Lucifer la tomó del mentón y la obligó a mirarle -"Claro que te creo cuando me dices que me amas. Tú no eres el problema ni tampoco lo soy yo. Recuérdalo, Chloe, sólo cuando me amaste como Diablo, pude mostrarme como Ángel ante tí. Puedes entender el alcance de eso?"

Esa última frase, unido a todos los recuerdos y situaciones por las que ambos habían pasado, la hicieron romper a llorar y a asentir, con el corazón encogido. Con extrema felicidad, volvió a besarle entre risas de alivio, porque ahora no se sentía pequeña a su lado. Ahora se sentía merecedora de todo el amor que él le profesaba, al lograr comprender el cambio tan espectacular que ella había ido provocando en él. Ella había hecho que el Diablo se perdonara a sí mismo -o casi- Ella sí le merecía, ambos se merecerían.

-"Esa es mi detective" se alegró, al verla comprender todo el bien que su persona le había causado a aquel ángel que se sentía olvidado. Ella se carcajeó y su risa llenó el pecho de Lucifer de una calidez que jamás creyó volver a sentir. Emocionado, retiró con sus pulgares las lágrimas de sus mejillas. -"Y por favor, nunca vuelvas a rebajarte ante nadie y mucho menos ante mí. Eres una mujer fuerte, independiente, inteligente e intuitiva. Y eres absolutamente preciosa. Eres la mujer que quisiera mi padre o no, habría acabado eligiendo como mi compañera de vida, así que no quiero escucharte decirme que aceptarías que no fuéramos monógamos con tal de tenerme", la amonestó, hablando completamente en serio. -" Quiero a esa humana con dos pares de ovarios que, sin saberlo, le echaba la bronca al Diablo todos los días y que a veces, hasta lo acojonaba" le confesó, divertido, provocando otra hilera de risitas nerviosas en ella.

-"GRACIAS" le respondió, sintiendo su respiración y el latido de su corazón acompasarse con el de él. Le creía, le creía a pies juntillas. Sabía que nunca mentía. "El Príncipe de las mentiras" le llamaban en la biblia...no tenían ni idea. Más bien era el "Príncipe del sexo" y eso y su estamina...eso sí que le daba miedo, pensó para sí, mordiéndose el labio, al percatarse de que iba a ser la única compañera sexual de alguien tan activo en ese tema como él...

Tras una hilera de besos, Chloe calculó que ya tenía suficientes pistas para saber lo que él le estaba ocultando por miedo a que ella le rechazara: "Voluntad de Dios que ellos estén juntos", "eres la mujer que quisiera mi padre o no, habría acabado eligiendo como compañera", "estaba protegiendo tu libre albedrío..." más todo o que la había dicho Amenadiel. Lo único que no le cuadraba era que ella le hiciera vulnerable y la luz encerrada en su pecho, pero por lo demás, tal pareciera que Dios la había creado para Lucifer. A caso era eso lo que le atormentaba? por eso aquel día le preguntó si lo que sentían era real? pero Chloe no dijo nada, pues habían hecho el pacto de esperar a que él estuviera preparado. Casi aguantó la risa para sí si pensaba que eso iba a alejarla de él. Quién era el inocente ahora? Oh, Lucifer...

Él la observó con ojos curiosos. Esperaba por supuesto haberle dado suficientes pistas para ver su reacción. De momento, la veía sonreír y estaba sonrojada. Así que decidió que ya no habría más intentos por su parte de alejarla de él. A partir de ahora, ella tenía su corazón y el destino de ambos en sus manos. Ella decidía y por primera vez, que alguien tuviera tal control sobre él no le importó en absoluto.

-"Ahora todo depende de ti, detective. Tú decidirás sobre nosotros cuando llegue el momento" le resumió, totalmente a su merced.

-"Recuerda mi promesa, Lucifer" y selló sus labios, dando por zanjada la conversación con un beso intenso. Aún no se había atrevido a profundizarlo porque le notaba a él reticente...pero quería saborear su boca y jugar con su lengua hasta tener agujetas en ella al día siguiente.

-"Bueno...por dónde íbamos? ah, por aquí, creo..." susurró con un tono sensual, alcanzando los pequeños botones de la parte inferior de su camisa.

Ella sonrió del mismo modo y le apartó las manos con suavidad, para sustituirlas por las suyas. Lucifer no le quitó ojo de encima mientras cogió de nuevo la botella de Whiskey y pegó un buen sorbo del delicioso licor y luego le ofreció un trago a ella, quien aceptó.

Sus labios volvieron a buscar los suyos con calmada necesidad, con la tranquilidad de que aquello era completamente natural para ellos. Los fuertes brazos de Lucifer la elevaron, para ayudarla a quitarse los incómodos jeans, acariciando con suavidad cada nuevo centímetro de piel expuesta que ella le regalaba, en pleno acto de confianza mutua. A cada nueva pieza de ropa que era arrojada por el filo de la bañera, nuevos besos los entretuvieron, todos suaves y llenos de devoción por el otro, mientras que ella desnudaba su cuerpo y su alma ante él.

Cuando Chloe se encontró en las mismas circunstancias que su compañero, ahora ambos sentados en la enorme bañera, con las piernas entrelazadas, Lucifer recorrió su figura con admiración, deteniéndose en cada detalle que le llamase la atención.

-"El colgante...lo llevas" se alegró, profundamente satisfecho, viéndolo brillar y caer sobre el pecho de Chloe.

-"Nunca me lo he quitado. Tenía la esperanza de que volverías y...era lo único que me hacía sentirte cerca" le confesó, ruborizada.

-"Gracias. Significa mucho para mi" le sonrió, mientras que sus manos se unieron bajo el agua. Sus pulgares acariciaron las palmas de ella mientras que admiraba su belleza y entonces Lucifer, ahora que realmente había recobrado sus cinco sentidos, se percató de que estaba más delgada y más pálida de lo que la recordaba y por supuesto no había obviado las ojeras que apagaban su mirada. Al acariciar sus manos, sintió una postilla reciente en el dorso de la mano izquierda y la sacó del agua, para mirarla.

-"Qué es esto? has estado en el hospital?" le preguntó, preocupado.

-"Han sido sólo un par de días, he salido hoy" le admitió.

-"Te hirieron en el trabajo?" quiso saber. Pero algo en la mirada de ella le hizo adivinar la respuesta. -"Chloe..." se apenó, acariciándole la cara y sintiéndose tremendamente culpable. Había sido por él. Por no estar.

-"No soportaba más este dolor. Te he echado tanto de menos" le confesó, volviéndosele a aguar la mirada -"Descuidé mi trabajo, a mis amigos y a...Trixie".

Lucifer se sorprendió mucho. Sólo el hecho de mencionar que había descuidado a su hija le hicieron creer que ella había estado bastante mal y su pecho se encogió por la culpa. -"Lo siento mucho" se disculpó, mirándola de nuevo con ojitos de perrito abandonado.

-"No seas tonto. No te fuiste de vacaciones. Regresaste al lugar que más odiabas del mundo para protegernos. Si todos lo supieran, me habrían entendido y apoyado un poco más..." negó con la cabeza, recordando lo sola que se había sentido.

-"Menos mal que Amenadiel y Mace me comprendían, si no, todo el mundo habría pensado que estaba loca".

-"Les contaste que era el Diablo?" quiso saber, sabiendo que no le habrían creído.

-"Les dije que tuviste que irte por asuntos familiares y que no sabrías si volverías. Todos me dijeron que me habías abandonado y que no merecías que te quisiera. Es normal, he estado muy deprimida..." luego negó con la cabeza para apartar sus propios pensamientos -"Pero respeté tu identidad, en fin, ambos sabemos por experiencia que no me habrían creído" se encogió de hombros.

"Humanos"...pensó para sí. Le dolió que el idiota de Dan y que su adorada señorita López le hubieran dicho eso. Sabía que era la forma que tenían de ayudarla a pasar página, pero el imaginarla defendiéndolo cada día, sin saber si él volvería...su corazón le dolió profundamente y a su vez, esa lealtad le tocó el alma. Lealtad pura, movida por la fe y por el amor por él y no por subyugación o dominación.

-"Chloe...tú también has estado en tu propio infierno..." resolvió, viendo cómo el labio inferior de ella comenzó a temblar, para evitar llorar de nuevo ante él. - "Pienso arreglar eso. Voy a arreglar todo lo que mi ausencia haya provocado en tu vida" le aseguró, besando de nuevo sus labios. Ella asintió, devolviendo sus besos por duplicado. A caso no le parecía suficiente el haber salvado al mundo de una invasión demoníaca?

Lucifer se centró de nuevo en su piel suave, en su cara geométrica, en sus ojos enormes, en sus pómulos marcados, sus labios rellenos y deliciosos, el lunar bajo su ojo derecho, su cuello largo y elegante, como el de un cisne, sus pechos, apuntando hacia él, atrayentes, rellenos y con aureolas rosadas decorando dos pezones perfectos, proporcionados como toda ella...

Ambos continuaron en silencio, observando sus cuerpos sin vergüenza ni miedo, regocijándose en la confianza que se tenían, en la sensación de pertenencia que tenían el uno sobre el otro. En la enorme verdad que los tenía allí, embobados. Ambos eran la perfección de un todo.

-"Eres realmente un milagro de mi padre" le confesó, acariciándole las mejillas y luego los labios, hasta que volvió a unir los suyos con ella, despacio. Si volviera a tener todo su poder, detendría el tiempo sólo para ellos dos, para poder estar así una eternidad con ella.

Chloe tan sólo le devolvió el beso, esta vez más demandante, rozando su lengua con el labio inferior de él, solicitando la entrada. Él no dudó en permitirle el acceso, gimiendo casi de inmediato, al sentir ambas lenguas enrollarse entre ellas como en una perfecta sinfonía. El beso era pleno, puro, ambos recorriendo la cavidad bucal del otro con una dulce parsimonia; un dulce regalo para sus almas y una promesa secreta para sus cuerpos, pues ambos fueron plenamente conscientes de cómo su química comenzaba a mezclarse: las feromonas invadiendo el torrente sanguíneo de ambos elevando sus temperaturas...

Ella gimió, saboreando su boca perfecta, sintiendo todavía el regusto a Whiskey en su lengua y él expulsó aire por la nariz, atrayéndola aún más hacia él. Lucifer giró la cabeza para invadir su boca desde otro ángulo, tortuosamente despacio y jugueteó con su suave boca para terminar mordiendo su labio inferior. Sus ojos volvieron a conectarse, antes de volver a besarse. No podían parar y no querían.

Al romper el ultimo beso, ambos azorados, Lucifer la tomó por la cintura y se inclinó hacia atrás, montándola sobre su vientre y dejando que Chloe le rodeara con las piernas. El bello púbico de ella le hizo cosquillas bajo su ombligo. Sus pezones estaban encendidos al igual que él estaba erecto. Al sentir su miembro palpitar entre sus piernas, Chloe jadeó, moviéndose un poco hacia atrás, para atraparlo entre sus muslos. Tentativamente, rozó la zona más sensible de él con su perineo, sintiendo maravillada como su caliente piel retrocedía y lo estimulaba, llegando su glande a golpear la zona inferior de su trasero. "Oh por dios"...pensó para sí, notando su temperatura corporal aumentar de golpe.

Lucifer siseó de placer y apretó la mandíbula, aún tratando de frenarse a sí mismo. En la constaste batalla entre la racionalidad y el deseo que ambos sentían el uno por el otro, estaba ganando peligrosamente la segunda y ambos los sabían.

El aire se llenó de jadeos y suspiros cuando otra hilera de besos, cada vez más ardientes, los entretuvieron. Chloe debía admitir que Lucifer sabía lo que hacía, besando su boca como si la lamiera, como si fuera deliciosa crema; saboreando con las caricias de su lengua, ancha y húmeda, cada rincón de su cavidad oral, memorizando con cada reacción, qué zonas la encendían más.

La rubia gimió en sus labios de puro placer. A caso era eso posible? tenerla tan excitada con tan sólo esos besos profundos que él le estaba administrando? Lucifer entonces dejó su boca para acariciar con sus labios rellenos y perfilados sus mejillas y sus párpados. Se regodeó en sus largas pestañas y luego en sus orejas, hasta llegar a su cuello. La delicadeza con la que la había tratado hasta ahora, se perdió cuando la apretó fuerte contra él, inhalando su esencia y apresando parte de su piel entre sus labios entreabiertos, succionando y paladeándola a la vez, activando en ella impulsos que ni sabía que tenía.

Las manos femeninas masajearon sus pectorales mientras él la tomó por la nuca y ahogó otro gemido en un beso más intenso, más posesivo. Un leve gruñido salió ahora de su boca, cuando Chloe tomó sus manos y las dirigió, tortuosamente despacio a sus pechos.

-"Mmmnn...Chloe" ronroneó él, notando como ella se había excitado tanto que ahora refregaba su intimidad contra su miembro con mucha menos pasividad que antes, arrancando de él de nuevo deliciosos gemidos que le sonaron a gloria.

-"Dime...me dijiste que ahora mismo te sientes humano. Cómo de humano?" cuestionó, sensualmente, cuando comenzó a besarle por su cuello, lamiendo su mentón y apresando de nuevo sus labios.

-"Quieres saber si estoy lo suficientemente recuperado para tomarte aquí mismo?" le cuestionó directamente, comenzando a respirar de forma más acelerada.

Al oírlo ella sintió otra contracción en su centro, haciendo que sus labios se entreabrieran para inhalar más oxígeno y que sus pupilas se dilatasen, otorgándole una mirada casi felina. Oh, sí, la expresión "tomarla" la había terminado de encender, tan delicada pero que escondía tanto tras ella y Lucifer lo notó, dejándose atraer por ella, como un prometedor canto de sirena que acabaría con él medio muerto pero que...por todos los universos, merecería la pena.

-"Bueno, soy como un humano, pero ambos sabemos que siempre estoy por encima de la media" le bromeó de forma sensual, esperando que ella lo tomara como una respuesta afirmativa.

Ella no respondió nada sino que, hambrienta de él, estampó sus labios furiosamente contra los suyos, volviendo a adueñarse de su boca, mientras que su centro pulsaba y su intimidad comenzaba a anhelarlo, ansiosa por sentir el maravilloso pene que tenía apresado entre sus muslos, cuya envergadura y suavidad sólo hicieron que ella se humedeciera más.

-"Desde luego que estás por encima de la media..." jadeó, complacida, provocando que él sonriera sobre sus labios e iniciara un leve vaivén contra ella, para demostrarle exactamente a lo que se iba a enfrentar: 22 cm de potencia masculina.

Chloe no entendía lo que le pasaba, Lucifer era adictivo. Recordó que una vez él dijo que era como la droga para las mujeres, pero siempre pensó que era un adonis vanidoso que exageraba sobre sus artes amatorias y su sexapeal.

Oh...cuán equivocada había estado. Todo, todo era cierto. Él estaba hecho para personar el deseo en estado puro.

Lucifer había borrado en ella todo rastro de raciocinio que tenía y, a pesar de saber que él estaba agotado, ahí lo tenía, administrándole caricias, respondiendo a su deseo por él, provocando en ella las ganas de montarlo hasta que anocheciera. No sería una primera vez dulce de esas que se ven en las películas, no la que todas las mujeres imaginaban tras una maravillosa cita; pero sería una excitante y arrolladora primera vez con él, tildada de lujuria y deseo reprimido durante años.

-"Lucifer..." y su nombre le sonó a ruego, siguiendo con el movimiento de sus caderas sobre él, acariciando su propio clítoris con su masculinidad, mientras él jugueteaba con uno de sus pezones en su boca, succionándolo con la mesura justa.

-"Chloe...no deberías estar deteniéndome ahora mismo?" le susurró, masajeando sus pechos con maestría, encendiéndola aún más. Le daría una última oportunidad para que su primera vez con él no fuera en una bañera, sin haberla invitado a esa cita que ella había imaginado, sin seducirla poco a poco durante toda la noche para luego perderse entre sus piernas y saborearla durante horas...

-"Te necesito demasiado" le aclaró, agarrándole del pelo de su nuca y clavando su mirada en él.

-"Eres consciente de que no es justo para ti que te tome de esta manera? no sabes toda la verdad y...estoy tan agotado, que tendrás que hacer tú todo el trabajo. No crees que es mejor esperar y postergar el placer, cariño?" le fue sincero, con la poca cordura que le quedaba. Mierda! hacía unos minutos se había prometido a sí mismo que no la tocaría hasta que ella supiera que estaba destinada a él por su padre.

-"Y tú eres consciente de que ya he esperado lo suficiente? no te estás aprovechando de mí. Soy una mujer adulta que quiere hacer el amor con el hombre que ama. Dime, Morningstar, puedes con eso?"

Entonces su respuesta fue clara. Quien era él para negarle sus deseos? si algo tenía claro, es que haría de todo para complacerla, aunque supiera que su rendimiento hoy no sería al que estaba acostumbrado.

Sin perder contacto visual con ella, la tomó por las caderas para elevarla, liberando su miembro de su anterior enclaustramiento. Chloe sonrió y, con diligencia, bajó sus manos hasta tomarlo entre ellas, jadeando de deseo al sentirlo. Con una mirada endiabladamente sexy, alineó su glande con su entrada, dejándole claro que no necesitaba prelimirares para recibirlo dentro de ella y así, sin dejar de mirarse, Lucifer bajó de nuevo sus caderas, sintiendo cómo se iba hundiendo en ella poco a poco, despacio para evitar hacerle daño alguno. Ambos gimieron al unísono al comprobar cómo sus sexos encajaban a la perfección, como si hubiesen sido creados para ese fin. Él era grande, bien dotado, el más majestuoso de todos los ángeles y ella, sin embargo, lo había recibido en su cálido interior sin la más mínima señal de dolor o incomodidad. Estaba tremendamente húmeda y los pliegues de su vagina le proporcionaron placer de inmediato, sin ni si quiera haber terminado de entrar en ella todavía.

-"Joder!" gimieron los dos al unísono, dejando sus frentes unidas para poder respirar cuando ella, impaciente por sentirlo completamente, se sentó totalmente encima de él y lo albergó en su totalidad, provocándole una sensación abrumadora y desconocida de plenitud. Se sintió por primera vez en su vida, completa a todos los niveles.

-"Es...estás bien?" quiso cerciorarse, jadeando ante el placer de sentirse totalmente dentro de ella.

-"Sí" le sonrió sobre sus labios, jugueteando con los húmedos mechones de su nuca. -" Y tú?" le devolvió la pregunta, mordiéndose el labio inferior, aún sin moverse sobre él.

-"Mi amor, llevo milenios de sequía, así que imagínate cómo estoy" le confesó, evitando gemir como un virgen cuando notó que ella dirigió sus enormes manos hacia sus pechos de nuevo y comenzó a mover sus caderas. Lucifer buscó de nuevo su boca, mientras que dejaba sus pechos y afianzaba sus manos en sus femeninas curvas.

Chloe gimió fuerte apenas notó el primer empuje por su parte. La elevó unos centímetros con sus fuertes brazos, permitiéndose sentir cada pliegue de su interior, saliendo tortuosamente de ella para luego, penetrarla con decisión, hundiéndose en un placer que nunca había sentido de una forma tan intensa y bañando sus oídos en el delicioso gemido que ella profirió.

-"Lucifer!" gimió su nombre en puro deleite.

-"Móntame hasta que anochezca" le repitió él, casi como si la hubiese oído pensar antes -"Muéstrame cuánto me necesitas y te prometo que cuando esté completamente recuperado, voy a follarte hasta volverte loca" le prometió, afianzando sus manos en sus nalgas perfectas y redondas. Apretando entre sus dedos la suave y carnosa piel.

Y ella no necesitó más incentivos. No con esas palabras que la hicieron humedecerse aún más, no con el irrefrenable deseo de montar "al Diablo" y disfrutar de él a su forma. Su cintura se elevó un poco, para luego bajar de golpe de nuevo, arrancando un gemido lastimero de él. Cuando notó la punta de su glande rozarle deliciosamente en cierto punto sensible de su interior, sus caderas comenzaron a levantarse y a bajar, a girar en un sentido y luego en otro, a retroceder y a avanzar, disfrutando de todas las posibilidades que un pene de tal tamaño podía proporcionarle.

-"Por todos los demonios, Chloe!" exhaló Lucifer, echando la cabeza hacia atrás, disfrutando de sus movimientos, increíblemente acertados. Era como si ella conociera cada giro y cada intensidad que a él le gustaba, rotando sus femeninas caderas sobre él, ahogando su miembro en aquella vagina que le pareció sublime. Quién cojones era el Ángel del deseo de los dos en ese momento?

Lucifer a penas podía pensar de forma lógica. Su cuerpo estaba totalmente a su merced, haciendo que su condición física de "casi humano", ampliara las sensaciones, dejándolo abrumado e idiotizado. Cada roce, cada respiración compartida, cada lamida y cada mordisco, cada penetración se sintieron como si estuviera haciendo el amor por primera vez y bueno...de hecho...para él era la primera vez que hacía el amor con una mujer.

Ella sonrió, empoderada, desde su puesto, cabalgando a aquel ser tan hermoso. Sabía que Lucifer era guapo, pero no, era más que eso, era ciertamente magnético y erótico, ahora que lo observaba gemir y relamer sus labios de placer. Era un puto pecado de hombre. Era el sexo personificado y todo él emanaba lujuria.

Casi salivando, porque estaba ciertamente violándolo con los ojos, sus manos recorrieron en ascensión sus perfectos abdominales, sobaron sus marcados pectorales y subieron sobre su fuerte cuello, admirando su manzana de adán y su mentón. Sus labios mordieron su perfecta boca y él entonces volvió a mirarla, con pasión en los ojos y una expresión mucho más seria, jadeando, drogado por el deseo. La miró de tal forma que Chloe pensó que de estar como siempre, el chocolate de sus ojos se habría transformado en un ardiente y vibrante rojo.

La mano izquierda que apretaba con fuerza una de sus nalgas, siguió en su sitio mientras que la derecha se hundió en el agua, en búsqueda de su clítoris, que ya estaba hinchado, clamando por atención. Cuando lo encontró, lo rozó primero con toda la intencionalidad del mundo, para hacerse una idea de su forma, su tamaño y su sensibilidad, pero luego, la velocidad de sus roces se volvió casi inhumana, convirtiendo cada toque en un delicioso cambio de marcha, que la llevó a sentir una acelerado ascenso hasta el orgasmo. Mierda, todavía no quería!

-"Eso es, córrete para mí, como regalo de bienvenida" le demandó, antes de devorar su boca y dejarla sin aire, siguiendo acariciando su clítoris, en perfectos toques veloces, provocando adrede que su orgasmo fuera inminente, antes de tener todavía suficiente de él.

-"Sshhh, paciencia detective, no va a ser el único" ronroneó en su oído, con el tono de voz más seductor que le había escuchado hasta la fecha. Le había sabido interpretar de nuevo, por algo era el amante más experimentado de la Tierra.

Entonces ella echó la cabeza hacia atrás y sus movimientos se volvieron más erráticos, aferrándose fuertemente a su cuello. Cuando el primer espasmo la atravesó, los siguientes la acompañaron, llegando como olas sin fin y elevándola en delicioso éxtasis una y otra vez, hasta que las pulsaciones de su clítoris disminuyeron, haciéndola desplomarse sobre él, sintiendo como Lucifer sonreía de satisfacción y seguía moviéndose dentro de ella, sin darle descanso. Las contracciones de sus paredes casi le hicieron correrse a él también y tuvo que apretar sus dientes por un momento. "Maldita vulnerabilidad" se quejó mentalmente.

-"Vamos cariño, móntame, me tienes a punto" la animó, lamiendo uno de sus pezones.

La forma que tenía de hablarle la sedujo al instante, haciendo que el movimiento de sus caderas recuperaran su anterior ritmo, percatándose de que el incesante roce de su glande en su punto G la había estado acercando más y más a otra liberación, una que la sacudiría desde los cimientos, tal y como iba notando su construcción, en directa ascensión, intensificándose, subiéndola más y más, apretándola contra su miembro, abrazándolo con alevosía, para evitar que saliera de ella.

Lucifer entonces la tomó por sus caderas, acompasando de inmediato su ritmo y a la vez, acelerándolo. Con un gruñido que casi la hizo correrse de nuevo, la volvió a alzar tan sólo para empezar a penetrarla con firmeza. Su ritmo era fuerte y constante y sus estocadas se unían a los giros de ella de forma perfecta, tal y como si hubiesen tenido sexo el día anterior.

-"Oh, joder!" volvió a gemir, disfrutando de sus embestidas. Esta vez se echó ella hacia atrás, llevando sus manos a aferrarse al filo de la bañera. Estaba cerca, él podía sentirlo, notándola volverse aún más apretada contra él, recibiendo su miembro con ardor. Embelesado por esa increíble mujer que tenía encima, con sus deliciosos pechos botando hacia él, con el colgante que le había regalado, - el único regalo que él le había hecho a alguien jamás-, comenzó a pensar que en cuanto al sexo no eran tan distintos a como lo eran en sus vidas y ese pensamiento lo hizo lamerse los labios, en anticipación.

Aquello prometía, y mucho.

Abrazándola y besándola de nuevo, haciendo que se aferrara a él, la penetró más rápido y más fuerte, provocando incluso que el agua comenzara a salirse de la bañera. Entonces Chloe se contrajo por última vez y gritó de placer su nombre, al sentir el principio de su arrebatador nuevo orgasmo. Con una estocada y un giro más de sus caderas, le oyó gritar eróticamente el suyo, mientras que se lo llevó con ella, sintiéndolo pulsar en su interior mientras que se derramaba dentro de ella, compartiendo los dos los dulces espasmos de sus orgasmos acompasados, mientras que sentía su interior bañarse con la calidez de su semen.

Sus orgasmos habían sido enormes, tremendos, delirantes y largos, extendidos casi al llegar al minuto, hablando por sus cuerpos, que se habían anhelado durante años.

Cuando las olas de placer se aplacaron y la lujuria los fue abandonando despacio, ambos se derrumbaron en la bañera, respirando como si hubieran corrido una maratón. Chloe se tumbó sobre él, aún unidos físicamente, mientras que sus pulmones luchaban por conseguir aire, escuchando el fuerte latido del corazón de Lucifer contra su oído.

-"Nada mal para estar agotado" le elogió, acurrucándose con él y besando su cuello y su mentón mientras lo veía a sonreír con los ojos cerrados. Nada mal? había sido el mejor sexo de su vida!

-"Y ahora aún más drenado" bromeó, con una sonrisa socarrona que la hizo soltar una carcajada. Abrumado por todo lo que ahora sentía, la tomó por la barbilla y la volvió a besar, de una forma tan profunda que la dejó sin aliento.

-"Espero que te haya gustado mi regalo de bienvenida" le recordó sus palabras, jugueteando de forma coqueta con el bello de su pecho.

-"Y tú, detective, espero que no olvides nuestro pacto" le recordó, lamiéndose los labios. Luego, sin dejarla responder, salió de ella, se incorporó con ella en peso, la elevó por debajo de las rodillas y abandonó con ella en brazos la bañera, dejando un reguero de agua a su paso.

-"Lucifer! a dónde vas?" le preguntó, divertida, agarrándose a su cuello. Cuando la soltó en la cama, compartiendo ambos unas risas, gateó sobre ella y le devoró la boca con hambre.

-"Prometiste que me montarías hasta el anochecer" le respondió y por lo que veo, aún faltan algunas horas, indicó con un gesto de su cara, mirando la luz de la tarde que atravesaba los grandes ventanales de su dormitorio.

-"Y qué hay de eso de dormir y recuperarte, Señor Morningstar?" coqueteó, acariciando su abdomen cuando él giró sobre sí mismo y la colocó encima de su cuerpo, de nuevo. Por más que le gustara la idea, no debía olvidar que si no hubiese sido por la pluma de Amenadiel, su vida habría estado en serio peligro.

Lucifer notó las dudas en su mente y el lenguaje dubitativo de su cuerpo. Con cariño, la atrajo hacia él y la besó despacio. Luego la tomó del rostro y la miró a los ojos.

-"Chloe...ayúdame a sacarlo de mi mente" le pidió, confesándole así que no estaba tan bien como había fingido. A fin de cuentas, milenios de constantes batallas le habían pasado factura psicológica, hasta a alguien tan fuerte como él. -"Tráeme de vuelta cada que vez que el infierno me reclame y cuando me duerma, abrázame fuerte, no me dejes ir" le rogó, sabiendo que sólo ella lo mantendría cuerdo sin su Divinidad restablecida.

-"Ohh...mi vida" susurró ella, al comprender el horrible miedo y el dolor implicados en su petición. Con los ojos bañados en lágrimas, metió su mano derecha entre sus cuerpos y buscó su pene, para volver a estimularlo otra vez.

-"Nos hemos vuelto unos cursis" bromeó, sintiendo cómo las manos de ella conseguían despertar su deseo de nuevo.

-"Creo que nos lo podemos permitir, cariño" sonrió ella, claramente refiriéndose a los nuevos apelativos que tenían el uno para el otro

Lucifer cerró los ojos, sonriendo agradecido. Estaba cansado, pero haría el amor con ella hasta literalmente, caer agotado sin poder moverse. Era lo que su alma y su corazón necesitaban, el dulce bálsamo sanador del amor de Chloe Decker, su compañera de vida, su "Match", su única todo, desde ahora y para siempre.

Y así, entre ardientes confesiones susurradas al oído, ella le hizo el amor, llenando su existencia de significando, mimando su cuerpo de golpes y heridas sufridas en injusto tormento, llevándolo al éxtasis una y otra vez, bañándolo en el amor, la compasión y el perdón que ella le profesaba, hasta que, tal y como le pidió, cuidó de él en sueños, abrazándolo lo más cerca posible, cada vez que lo escuchaba gritar y despertar horrorizado, en medio de la noche.


NOTAS DE LA AUTORA:

Hola de nuevo! tal y como os prometí, aquí tenéis el reencuentro Deckestar y aún mas! qué os ha parecido " la charla"? yo desde luego creo que los personajes necesitan tener una conversación así...tantos años de comportamientos huidizos y dañinos...es normal que alguien quiera aclararse como ha querido hacerlo Chloe cuando Luci le ha confesado por fin su amor!

Aún tienen que tener más conversaciones interesantes, pero ya de por sí el capi me ha quedado demasiado largo para que encima lo extendiera más, jejeje.

Los dos siguientes también van a ser largos en cuanto a revelaciones y emociones. Lucifer está dispuesto a arreglar la vida de Chloe y eso implicará desvelar su auténtica naturaleza a sus amigos...cómo reaccionarán? y Trixie?

Siento pena por no haber recibido ningún review hasta el momento, cosa que por otro lado no me sorprende al tener esta serie tan pocos fics en castellano. En fin, al menos, sé que me estáis leyendo y algo es algo!

Chloe ha emanado Divinidad pero no es un ángel...quién demonios es? todo y más en los siguientes!

"Sed Felices"