CAP.9: NOREG

-"Padre, no lo han terminado de comprender. Han tenido un momento precioso, pero aún no han deducido toda la verdad detrás de Chloe" pronunció mentalmente Gabriel, rezándole a Dios desde una de las plataformas en las que había sido testigo del gran acto de amor que se había dado abajo, en la Tierra.

-"Siempre supe que las cosas irían así. Tu hermano ya sospecha algo, pero necesita su tiempo. No será fácil para él aceptar que lo perdoné hace tanto que ni podría calcularlo. Una cosa es saberlo y otra, comprenderlo. Chloe le ha ayudado, pero necesita más tiempo. Necesitamos que vuelva a ser un Arcángel, pero eso debe decidirlo por sí mismo" respondió el Todopoderoso en telepatía.

-"Que Samael vuelva a desear sus poderes sin tu intervención me resulta tan difícil Padre...pero te entiendo, a fin de cuentas, todo se basa en el libre albedrío. Supongo que si fue capaz de ir por sí mismo al infierno para proteger a la humanidad, tomará la misma decisión cuando llegue el momento. Tan sólo espero que no sea demasiado tarde..."

Cuando el hermoso Arcángel de cabellos cobrizos notó que la conexión había finalizado, observó preocupado el cielo estelar. El Yggdrasil aún se mantenía, pero escuchaba los crujidos provenientes de su base. Todos sus hermanos y otros dioses de dimensiones superiores estaban ayudando, pero sólo los poderes de un Arcángel como Samael podrían restaurar el equilibrio. Su hermano Michael estaba jugando a un juego muy peligroso y aún no entendía por qué Dios no había intervenido en su rebelión como hizo con Samael. Sería el destino de sus Arcángeles mellizos? sería todo parte del plan de su padre jugar con todas las dimensiones de esa manera?

Ojalá hubiese sido menos tolerante con Michael cuando lo oyó discutir con su Padre. Ojalá le hubiese impedido marcharse, pero eso, tampoco estaba en el plan del todo poderoso para él...


Michael tuvo que hacer un gran esfuerzo para reducir la vibración de su Divinidad al mínimo. Sabía que Lucifer y que Amenadiel estaban debilitados, pero no confiaba del todo en que el astuto de su hermano mellizo no sintiera su presencia, más cuando podía ver cómo su propia gracia de Arcángel reverberaba en sus entrañas, intentando fusionarse con la Divinidad que su padre, en un estúpido acto de benevolencia, había dejado en él. No tenía ni idea de que su Gracia existiera todavía y aún no sabía cómo había recuperado parte de ella; pero eso tampoco importaba. Ya había tomado su decisión, había abrazado su libre albedrío en el momento en el que había dejado la Ciudad de Plata. Él no aceptaba la Redención de Samael. No aceptaba que su alma luciera tan brillante y pura como él recordaba y no aceptaba que alguien como él hubiese conocido el amor verdadero y menos a manos de una sucia humana. Una criatura inferior y despreciable, creada únicamente, como el resto de su especie, para admirar y obedecer.

Sus ojos azules miraron con repulsión cómo su hermano descansaba en los brazos de aquella minúscula mota de polvo...y pensar que él sí hincó la rodilla en obediencia hacia ellos..

De qué le había servido? milenios mirando por aquellas inútiles criaturas, que habían dejado de evolucionar hacía siglos. Michael estaba enfadado con la humanidad y avergonzado de ellos y no, no volvería a jurar obediencia, ni a ellos ni a su hermano redimido...a nadie!

Le demostraría a su padre que estaba muy equivocado con la decisión que había tomado y para ello, esperaría a que Samael recuperase los poderes. Lo derrotaría de nuevo en batalla, aunque fuera sin la Espada Flamígera, y entonces Dios tendría que replantearse el enorme plan que siempre había tenido para su hijo favorito: Samael, el lucero del Alba.

Con una sonrisa demasiado diabólica para lo piadoso que siempre había sido considerado, desplegó sus enormes alas grises y los observó sobre el hombro, altivo. La brisa terrenal sacudió sus cabellos rubios. Sólo esperaría un poquito más, un poquito y entonces terminaría lo que su mellizo había empezado en el infierno. Él terminaría de desequilibrar las bases del Yggdrasil y su hermano tendría que lidiar con él si quería volver a luchar por las criaturas que le habían llevado a su perdición eones atrás.

-"Por muy Arcángel que te vuelvas, yo poseo del Demiurgo, no lo olvides, Diablo y si Padre me lo ha dejado, es que está de acuerdo con lo que voy a hacer" habló en un susurro, provocando que su voz se colara en los sueños de Lucifer, o más bien pesadillas, aquellas que él se había encargado de provocarle una y otra vez desde que había sido indultado. Sólo aquella sucia humana, tocada por la mano de su padre, había impedido que lo volviera loco. Lástima que como ser celestial, tenía prohibido asesinarla, si no, lo habría hecho hace mucho tiempo, justo cuando supo lo que ella sería en la vida de su hermano; justo cuando observó en el futuro que Chloe Decker daría a luz a otro néfilim, al igual que su hermano mayor había hecho con aquella doctora... Qué deshonra! mezclar lo humano y lo divino...es que su Padre se había vuelto loco al permitirlo?

Sin embargo Michael jamás podría superar los poderes de Dios, quien, estando presente en todo lugar y momento, lo observaba actuar y pensar. Sintió lástima por engañar a otro de sus hijos, pero el futuro que Michael podía ver siempre estaría limitado por lo que él quisiera mostrarle. Su hermoso Arcángel, corrompido por los celos...siempre había estado tan atento a la humanidad que olvidó que la base de la creación de sus hijos también era humana, por lo tanto, corrompible por las emociones. Era cuestión de tiempo que alguien tan poderoso como Michael se rebelara, aunque eso también estuvo en sus cálculos cuando tuvo ante sus ojos al modelo perfecto de imperfección...

Sintió lástima por Gaia, cuando no pudo entender nada de su plan, pero tampoco estaba fuera de sus cálculos que ella apareciera de nuevo, en el momento justo, conociéndola como la conocía y aunque Samael le hubiese regalado otro Universo para ella, sabía que su luz le alcanzaría de nuevo.


Lucifer se despertó asfixiado en jadeos al escuchar el eco de la voz de Michael en sus pesadillas. De nuevo, bañado en sudor frío, se llevó el pelo hacia atrás respirando aceleradamente. A su lado, Chloe dormía sin haberse dado cuenta de nada y se sintió agradecido por ello. No le gustaba que lo viera así, no le gustaba que ella se percatara de que su Divinidad iba y venía, volviendo sus átomos inestables. No se estaba recuperando como esperaba y sin embargo, había algo diferente dentro de él...

Con preocupación, acarició la espalda de la rubia, recordando cómo había emanado Divinidad de ella el día que lo sanó en la bañera; pero por más que intentara sentirla ahora, no notaba nada en ella, tan sólo su calidez y su respiración, lenta y profunda.

Despacio, abandonó la cama para salir de nuevo a la terraza. La conversación con Chloe aún hacía latir de emoción su corazón y ahora mismo no podía sentir más que gratitud y una felicidad que lo sobrecogía. Se extendía por cada fibra de su ser y se sentía más sagrado y bendecido que nunca.

Pero no era tonto y el pensar que su padre le había perdonado aún le creaba dudas. Sabía que el viejo siempre tenía un plan y que el suyo se había puesto en marcha. Con tristeza, recordó al padre Frank cuando éste le preguntó cómo sabía si el plan de su padre había terminado para él... pues bien, ahora creía tener la respuesta, porque su fase de Señor del inframundo había terminado; pero le costaba creer que siendo quien era, el viejo le dejara vivir tranquilamente sin nada más. No...algo tenía que estar pasando. Dios no hacía las cosas por nada. Volver a ser un Arcángel? por qué? para qué?

-"Quiero hablar contigo. Me dejarías subir? puedo pisar la Ciudad de Plata, Padre?" exclamó hacia el cielo, sin otro tono que el de un hijo dispuesto a hablar con su padre después de eones de distanciamiento. Obviamente, no obtuvo respuesta.

-"De verdad me he ganado la Redención? me has perdonado?" insistió.

Todo siguió en silencio y Lucifer negó con la cabeza. Sabía que quizá obtendría las respuestas que estaba buscando si subía por sí mismo; pero si era sincero, le daba miedo volar hasta allí arriba sin saber si tenía el acceso permitido. Aún no estaba tan fuerte como para arriesgarse a una desagradable fiesta de bienvenida de las huestes angelicales.

-"Samael debe volver a ser un Arcángel..." eso había dicho Remiel y, aunque no tenía ni idea de por qué o cómo debía hacerlo, en su fuero interno sabía que Chloe tenía algo que ver. Por suerte, tenía plena confianza en que su Padre la mantendría a salvo. Dios quería a Chloe Decker en su vida, como el Milagro que se había molestado en crear, así que podía confiar en que el Todopoderoso la mantendría a salvo y eso, al menos eso, le bastaba para calmarse. Ella era lo único que le importaba.

-"Bien que me engañaste cuando me hiciste rogarte por su vida, cuando nunca pretendiste quitársela, Eh? pero ahora entiendo el por qué..." le volvió a decir, encendiéndose un cigarro y expulsando el humo despacio. Luego, le dedicó una sonrisa a aquella bóveda celestial que lo cubría. -"Pero que no se te suba a la cabeza, viejo.." le bromeó, por primera vez en Eones, sonriendo de forma genuina.

Aún faltaban un par de horas para el amanecer así que apresuró el cigarrillo. Quería volver a la cama y abrazar a su detective antes de que el nuevo día comenzara. Sonriendo para sí, la observó ahora desde el marco de la puerta. En su agenda del día estaba hablar con Amenadiel, averiguar que era esa energía que ella guardaba en su interior y...asistir a una cita con Chloe. Por fín una de verdad, sin interrupciones - o eso esperaba- en la que al final ella le pediría matrimonio. Sus latidos se aceleraron y sonrió para sí. Quizá aquel acto premeditado podía quitarle el encanto a los ojos de cualquiera, pero para él, secretamente, ese acto de fe y de amor puro que Chloe iba a realizar era lo que siempre había deseado de un ser vivo: La confianza y el respeto mutuo, el deseo verdadero y genuino de que alguien le quisiera de verdad a su lado, sin trucos, sin manipulaciones, sin acuerdos...sólo por ser él...y no podía estar más seguro de aceptar su propuesta con todo su corazón inmortal.


Para Ella López el sol no había brillado más en su vida. Caminando hacia la comisaría, con pasos alegres, con su música favorita sonando en sus oídos y con todas las revelaciones celestiales todavía reverberando en su cerebro, sintiendo que éstas eran como canicas en un recorrido lleno de agujeros, todas intentando encajar en cada hueco diseñado para ellas hasta que lo hacían y la vida y la realidad que la rodeaban cobraban más sentido y la asombraban aún más, llenándola de pasión por todo, de gratitud, de ilusión por disfrutar del regalo de existir; a sabiendas de que después conocería otro mundo, un mundo en el que se reencontraría con Charlotte, con su abuela y con todos los seres buenos que creía había perdido para siempre.

Lucifer había temido revelarle la verdad para no hacerla infeliz o asustarla, pero lo cierto era que su amigo Ángel le había hecho la chica más feliz del mundo! Había completado su alma y acallado sus miedos para siempre! si Chloe había eliminado la soledad de su vida inmortal, su mejor amigo había terminado con la suya. Ni el propio Lucifer era consciente del bien que llegaba a hacer a los seres que le rodeaban. Él ya no era el Diablo, estaba tan segura de eso como que Dios lo amaba, como a todos los seres vivos.

Para una científica y creyente, no podía sentirse más afortunada y realizada. Ahora no sólo podría entender más cosas del mundo, sino que había dejado de sentirse sola de nuevo. Era maravilloso! Con su habitual garbo y alegría, entró en la comisaría saludando a todos medio bailando. Miró hacia el escritorio de Dan. Éste todavía no había llegado y no le extrañaba. Dan no había encajado tan bien como ella todas las cosas que Lucifer les había contado. Él sintió miedo e inseguridad, no supo ver a través de los ojos chocolates de Lucifer que tan sólo era un Ángel que estaba dispuesto a abrirse a ellos, reconociéndolos como sus amigos...Dan no era religioso y por lo tanto, no podía entender bien lo duro y significativo que todo aquello había sido para Lucifer, el ser más solitario y desconfiado de la creación.

También era una reacción normal, no? ya lo pasó mal al asimilar que Luci se había quedado con su exmujer y su hija -por decirlo de alguna forma- y eso era cuando tan sólo pensaba que él era un ser humano excéntrico y raro; Si ahora se le sumaba a la ecuación que era un Ángel todopoderoso, es normal que Dan lo percibiera más como el "Diablo" y tuviera miedo de él, simplemente dejando que sus sentimientos humanos por Morningstar salieran a la luz.

"Yo te ayudaré a entenderlo y encauzarte por el buen camino, colega" pensó para sí misma, mientras entraba en el laboratorio. Ésta vez no tenía tantas pruebas que analizar como otra veces, dado que Chloe había aceptado menos casos, pero aún así, se pondría a ello. Se preguntó mentalmente si ahora que Lucifer había vuelto y ya no tenía que volver al Infierno, volverían a ser el efectivo dúo Deckestar. Desde luego, ambos eran extraordinarios como equipo y el trabajo con ellos era realmente gratificante. Echaba de menos esos tiempos y estaba deseando saber cómo sería la dinámica de esos dos ahora que eran oficialmente pareja por fin. Asegurándose de que nadie la viera, pegó un par de saltitos de emoción al recordarlos juntos. Se haría Lucifer detective? En cuántos casos se divertiría teniendo a su loco compañero haciendo de las suyas?

Pero una calurosa bienvenida de sus otros compañeros de oficina la sacaron de sus pensamientos, haciéndola mirar por la ventanilla y viendo a su amiga detective pasar por entre las mesas, mientras todos la saludaban y le deseaban una pronta recuperación. Chloe les agradecía de forma tímida, mientras que se dirigía a su laboratorio.

-"Chloe! qué haces aquí? no me digas que vienes a trabajar!? estás de baja! disfruta de tu descanso y de tu flamante novio" le movió las cejas insinuante

Chloe se sonrojó y rodó los ojos. -"Ya bueno, de él vengo a hablarte" le confesó, con el calor de sus mejillas en aumento.

-"No ha venido contigo?" lo buscó con la mirada por los pasillos, haciendo de las suyas.

-"Cuando nos despedimos esta mañana me dijo que iba a ver a Linda y a Amenadiel y que bueno, me dejaría a mi aire con...ciertos preparativos..." se colocó nerviosamente el flequillo hacia atrás y se mordió el labio inferior. La luz en sus ojos zafiro era tan palpable.

-"Oh, Dios mio...Chloe...no me digas que... no, no puede ser, este día no puede ser aún mejor...has oído a alguien que pueda morir de felicidad? porque si vas a decirme lo que creo que vas a decirme, puedes ser testigo del primer caso, hermana" empezó a hablar de forma acelerada, quitándose los cascos y tomando las manos de su mejor amiga entre las suyas.

Chloe le respondió con una sonrisa nerviosa pero con los ojos brillantes, plenos, llenos de felicidad.

-"No es lo que piensas, bueno sí, esto..." pero la latina la volvió a interrumpir.

-"Oh Dios mio!", la miró intensamente a los ojos, poniendo a Chloe aún más nerviosa.

-"Veras...es que...puede ser que ayer en un momento de exceso de confianza, después de que Lucifer y yo nos jurásemos amor eterno...le pidiera matrimonio..." pero no pudo terminar la frase porque Ella se dejó llevar de nuevo por el hype Deckestar y pegó tal grito que muchos de los compañeros miraron alertados al laboratorio.

-"Oh madre mía! bendito sea el "Grandullón"! no puede ser! te dijo que sí? te dijo que sí! por supuesto! está coladito por ti, es imposible que te dijera que no, osea...Lucifer es tu prometido? una boda! te dijo que sí, no? oh Dios mio, no puedo respirar! espera? fue un no? mujer hablaa!" exigió aceleradamente y tratando de calmar su respiración.

-"Pero si es que no me dejas!" se carcajeó, apretando sus manos.

-"Lo siento! es que no te ves la cara Chloe, es imposible que te dijera que no con esa cara!"

-"Me dijo que no aceptaría mi proposición hasta que no se lo pidiera en una cita decente y de la forma adecuada" le confesó, entre risas, recordando lo "digno" que se puso Lucifer con esa petición. Sería tan sólo una escusa porque él necesitaba tiempo para asimilar su petición?

-"Hiiiiiiiiiii!" pegó saltitos y grititos de emoción. -"No puedo creer que le hayas pedido matrimonio, Chloe! no te reconozco!"

-"Ya ves...se ve que..bueno Lucifer saca cosas de mí que la antigua Chloe no habría hecho ni por asomo..." se sonrojó. -"Pero es que él es inmortal y nosotros ya hemos perdido demasiado tiempo. No quiero desperdiciar ni un minuto, Ella" confesó, sonrojada. -"Pero ya sabes que yo soy un desastre en eso de ser romántica y, estoy tan nerviosa que no puedo pensar!"

-"Así que estás aquí para pedirme ayuda con tu cita?" adivinó.

-"Exacto! Lucifer es el romántico y el detallista, aunque no lo creas y esto no es una cita corriente...bueno, es la primera de verdad que vamos a tener y voy a pedirle matrimonio! joder, ahora soy yo la que no puede respirar" admitió, inclinándose sobre la mesa y recibiendo una bolsa de papel que Ella encontró por casualidad en su mesa de trabajo.

-"Calma, Chloe. Lucifer está loco por tí, sabes que te va a decir que sí".

-"Y si...y si ha dicho lo de la cita para complacerme? y si él tiene dudas?" cuestionó, respirando de nuevo en la bolsa.

-"Oh, hermana, eso son tonterías. Sabes que son miedos por los nervios. Pero tranquila! Al fin y al cabo, fui testigo de la mejor cita de la historia, bueno, o al menos lo habría sido si tú no le hubieses plantado, así que tan sólo tenemos que emularla"

-"Qué?" sus rostro se contrajo en una mueca de incomprensión. -"A qué te refieres?"

-"Fue cuando estuvisteis a punto de salir pero tú no le aceptabas como era...cuando lo del padre Kinley..." le indicó, notando cómo su amiga se iba sintiendo peor por momentos.

-"Qué preparó para mi?" quiso saber, recuperando la compostura y bajando el tono de voz al de un perrito regañado.

-"Pues...alquiló un helicóptero, iba a llevarte a la ópera en San Francisco a ver una función de "la traviata". Oh, Chloe, te compró un vestido rojo precioso, no había visto uno igual jamás! era perfecto! y él aún así, nervioso como estaba, sospechaba que algo te pasaba y que esa cita no tendría lugar"

Chloe suspiró con los ánimos por los suelos al recordar lo inmensamente idiota que había sido. Él la conocía tanto y mientras preparaba algo especial para lo dos ella estaba conspirando para devolverle al infierno. Había sido tan estúpida!

-"Y no lo tuvo.." se lamentó, dejando la bolsa de papel.

-"Lo siento, soy una bocazas" se acercó a ella y la abrazó.

-"No es culpa tuya...yo por esa época estaba lidiando todavía con que él era el Demonio y no sabía cómo aceptar eso y mis sentimientos por él. Fue un...año de mierda" concluyó.

-"Bueno, si te hace sentir mejor, Lucifer me regaló parte de la cita y llevé a mi abuela a la ópera. Fue algo muy especial para las dos y un recuerdo que guardaré para siempre en mi memoria. Me hiciste un regalo de forma indirecta, amiga." le sonrió tiernamente, para animarla. -"El pasado es pasado y lo importante es que ahora Lucifer y tú os vais a prometer! ves las vueltas que da la vida? estoy segura de que Dios quiso que las cosas pasaran cuando tenían que pasar, Chloe".

Y esa frase la hizo sentir mejor, mucho mejor. Recordó todo lo que había hablado con Lucifer, lo de que eran pareja por designio divino y recordó su promesa se envejecer junto a ella y él nunca faltaba a sus promesas. Cómo podía estar insegura? nerviosa era aceptable pues era humana, pero insegura después de todo lo que se dijeron?

-"Tienes razón Ella, las cosas han pasado cuando tenían que pasar" le sonrió animada. -"Dime, qué ocurrió con el vestido?"


-"Así que mis pesadillas son algo normal?" inquirió, dubitativo, bebiendo de su petaca mientras que Linda doblaba ropa sobre la mesa del comedor.

Puede que su relación hubiese comenzado de una forma muy distinta, pero ahora, sus sesiones, si es que aquello podía considerarse una sesión propiamente dicha, se habían transformado en cálidas e imprevistas visitas del tío de su hijo. Todavía Linda se sobrecogía de vez en cuando al recodar que su familia política eran seres celestiales.

-"Tienes todos los síntomas de un cuadro postraumático, Lucifer" admitió, doblando uno de los pijamas de Charlie.

-"Pero eso es una tontería, quiero decir, el Infierno no es nada nuevo para mí" reflexionó.

-"Tu trauma no lo ocasiona el que temas al infierno, Lucifer, lo causa tu miedo a tener que regresar y volver a dejar a Chloe, por eso ella es la que te calma y reduce las pesadillas" le miró a los ojos con una sonrisa dulce.

-"Oh...bueno, menos mal que he sido "indultado" admitió, carraspeando.

Linda negó con la cabeza, a Lucifer todavía le costaba admitir sus debilidades o sus miedos, aunque lo intentaba y veía su evolución. Por lo menos, sabía que con Chloe no lo hacía, y eso le bastaba para saber que tenía una relación sana con ella, que era capaz de confiar en ella para todo.

-"Por suerte para mi, pienso dormir el resto de mi vida con ella así que supongo que se irán yendo" se atrevió a deducir, esbozando una sonrisa tierna que llenó su mirada de ternura e ilusión.

-"Veo que lo tienes muy claro. Ya era hora. Te ha costado años de terapia" bromeó.

-"No veo por qué quejarte, doctora, te pagué de múltiples y generosas maneras" bromeó, recordando sus inicios.

-"Lucifer!" se rió con él, a sabiendas de que no había ninguna insinuación implícita, tan sólo quería chincharla, propio de su personalidad juguetona.

-"Chloe me pidió matrimonio anoche" le soltó como si nada, admitiendo el punto de que sí que lo tenía bastante claro.

Linda dejó caer una pequeña mantita de nuevo en la mesa y lo miró, perpleja.

-"Que Chloe hizo qué?" Ahora sí la sonrisa de ambos eran de oreja a oreja.

-"Bueno, nos sinceramos, le conté la verdad sobre ella, sobre que mi padre la pusiera en mi camino, sobre nuestros sentimientos y...Linda, Chloe fue diseñada para mi para ayudarme a Redimirme. Tú me has ayudado mucho pero hay cosas que sólo podía aprender si me..."

-"Si te enamorabas" terminó ella su frase, en plena comprensión de lo que él contaba. Al fin y al cabo, ella había sido testigo muda durante años de su negación y de su auto engaño en lo referente a lo que él sentía por su detective y cómo lo removía por dentro. Si no la hubiese amado, nunca habría querido ser mejor ni habría vuelto al infierno y por tanto, aún seguiría siendo un "rey exiliado" en la tierra, huyendo de sí mismo.

Él asintió con la cabeza. Quizá ya no necesitara tanta terapia como antes, pero sabía que Linda siempre sería su amiga y que le escucharía.

-"Entonces, estáis prometidos? es un notición!" juntó sus palmas, emocionadas. -"Ohh, el universo sabe que necesito una buena fiesta! la semana que viene dejaré de amamantar a Charlie y pienso celebrarlo en vuestra boda" confesó, ansiosa. Lucifer se carcajeó, sabiendo lo fiestera que Linda era.

-"Bueno, le dije a Chloe que tenía que pedírmelo en una cita y de la forma adecuada, pero sí, obviamente, considérame su marido ya si quieres" se carcajeó de nuevo -"Y si, vamos a dar un fiestón digno del viejo diablo, doctora, eso te lo garantizo" se entusiasmó él también.

-"No puedo creerme que Chloe se haya atrevido a pedirte matrimonio" se asombró. -"Y cómo te sientes al respecto? estás preparado para el matrimonio? para convertirte en padrastro de Trixie? para todo lo que pueda venir?" le insinuó, señalando su ropita de bebé.

-"Oh, vamos, doctora! no me lo arruines! pretendes que no lo esté o qué?" se enervó, haciendo reír a Linda.

-"Bueno, resulta que mi detective es muuucho más atrevida de lo que los dos pensábamos...en todos los aspectos" confesó, con una sonrisa ladeada y genuina que ésta vez sí insinuaba más cosas que una pedida.

-"Ohhhh, cuenta!"

-"Doctora, ya sabes que nunca hablo de eso"

-"Pero es tan jugoso!"

-"Pervertida"

-"Quiero un primito para Charlie!"

-"Por todos los diablos, quieres matarme? soy un Ángel, no puedo impregnar a una humana"

-"Claaaro, como Amenadiel no podía impregnarme a mí..."

Entonces la mente de Lucifer comenzó a pensar en el asunto: Amenadiel pudo dejar embarazada a Linda porque se había vuelto humano durante un tiempo, pero él seguía siendo un Ángel por lo que no podía concebir con una humana...aunque era vulnerable cuando estaba con Chloe...

-"Linda...empiezo a pensar que eso no sería tan difícil, al fin y al cabo, Chloe es mi pareja destinada, lo mismo mi padre la creó con la habilidad de poder engendrar a mis hijos..." su mirada se perdió en un punto del suelo y su piel de alabastro palideció.

Linda suspiró. Sabía que tarde o temprano tendrían que tocar este punto y Lucifer aún no estaba preparado para ser padre, no al menos, hasta que arreglase sus problemas con el suyo.

-"Tenemos que reanudar la terapia, Lucifer. Cuando quieras y estés preparado...mientras tanto, te recomiendo que utilices protección..."

-"Créeme doctora, la detective ha recibido tanto de mi simiente que es mejor que compre un test de embarazo..." dijo, arqueando las cejas y bebiendo un largo trago de su petaca.

-"No esperaba menos de ti..." bromeó para ayudarle a relajarse.

-"Ya sabes, el Big Ben toca a las 10..." le siguió lo broma, aún pensativo.

Trixie estaba bien, la conocía y ya era una adolescente...pero ser padre? si casi se sentía padre de todos los humanos al tragarse sus responsabilidades y lidiar con sus culpas! no podía preocuparse de más humanos...

-"Es un tema delicado. Debes ser sincero con Chloe si llega el momento, y también debes saber que si se queda embarazada, jamás renunciará a ese bebé, lo quieras tú o no."

-"Lo sé. doctora. Y yo nunca la pondría en esa tesitura y tampoco soy de los que huiría de la paternidad como hizo mi padre conmigo...". Linda sabía que eso era cierto, Lucifer condenaba por sobre todas las cosas el abandono infantil y eso ya era un primer paso en dirección a la aceptación de la paternidad, aunque él ni si quiera lo sospechara.

-"De momento, no lo pienses. Sé que Chloe toma la píldora así que, estate tranquilo. Todos te brindaremos el apoyo que necesites si eso llegase a ocurrir. Por ahora, sé feliz, Lucifer. Te lo mereces y Chloe también, después de todo lo que habéis sufrido para llegar hasta aquí." le animó, colocando su mano en su rostro.

-"Gracias, Linda. Qué haría sin ti?" le sonrió con enorme y sincera gratitud.


Mientras conducía su corvette por toda la ciudad, siguiendo las indicaciones en su GPS de la dirección que Chloe le había mandado, Lucifer repasó mentalmente cómo había ido su día.

Se exasperó un poco al comprobar que su hermano sabía de Chloe tanto como él: Que ella albergaba divinidad en su interior y una que se parecía mucho a la suya propia. Su hermano mayor tampoco había obtenido respuesta de ningún Ángel al preguntar por Chloe y se sintió inquieto al recibir la corroboración por parte de Amenadiel de que algo pasaba con su propia Divinidad. Ya se sentía mucho mejor, casi recuperado, pero de algún modo sentía que no tenía poder como antes o...los mismos poderes. No es que hubiese intentado utilizar su "mojo" pues esa era una habilidad sin más; más bien era cómo si su cuerpo reaccionara en el plano terrenal. Se sentía igual de hábil que en el infierno sin estar allí y algo reverberaba dentro de él, como un pulso, que iba y venia, aumentado su poder como si del brillo de una estrella se tratara...

Y si Chloe tenía sus poderes de Arcángel guardados en su alma?

Ambos hermanos habían rechazado esa idea, acordando que un ser humano no podría albergar semejante poder en su interior y quedar ileso. Pero Chloe era un Milagro...y si había algo más en ella a parte de ser su Redención y su guía? y si Dios la había creado para poder ser capaz de albergar todo ese poder sin ser destruida? eso explicaría por qué ella lo hacía vulnerable...

Sus manos apretaron el cuero del volante al pensar en que algo pusiera en peligro a su detective. No era coincidencia que su poder fuera distinto desde que ella le había pasado parte de aquella luz y luego estaba la situación con el árbol del equilibrio de los mundos, el Yggdrasil. Parte de su base había sido dañada cuando él explotó un tercio del universo con todos sus demonios. En ese momento no había tenido en cuenta el equilibrio de las criaturas que deben existir en cada plano en orden de sustentar cada realidad. El infierno necesitaba Demonios, pero ellos ya no nacían desde que Lilith se había entregado a la mortalidad; debían crearse tras milenios de rencor en el infierno. Debían de ser almas consumidas, retorcidas y condenadas para transformarse voluntariamente en demonios y eso, requería de mucho tiempo...

Sólo su padre y su hermano Michael podrían crear Demonios de la nada. Él los controlaba a su antojo, o al menos así era, cuando era el señor del Infierno; sólo si volviera a ser un Arcángel tendría el poder para...y sus ojos se abrieron cuando la respuesta acudió a su mente: Por eso su padre necesitaba que volviera a ser un Arcángel! para crear demonios y devolver el equilibrio al Yggdrasil!

Sus ojos chocolate miraron al cielo, intentando ver más allá de lo que un ser humano era capaz de ver. Notaba las pulsaciones en los planos, notaba los leves temblores del Infierno, a pesar de que estaba custodiado por dos Ángeles, notaba los enlaces cuánticos luchando por mantenerse estables...

Cómo podía contarle esto a Chloe y que lo entendiera? tarde o temprano, iba a tener que subir al cielo o bajar al infierno en busca de respuestas. Intentó no enfadarse al pensar que su padre le había redimido por conveniencia. Ya le extrañaba...pero no, no iba a permitir que los problemas celestiales y familiares le arruinaran su cita con Chloe, no iba a permitir que nada más se interpusiera entre ellos. Que solucionaran ellos sus problemas. Él ya había cumplido, joder!

Y aún así, le preocupaba...porque le importaba la Tierra, le importaban los humanos...le importaba todo.

Cuando el aparcacoches se acercó a él en busca de sus llaves, Lucifer reconoció el restaurante. Fue el mismo al que invitó a Chloe por primera vez, la primera vez que Linda le hizo darse cuenta de que se había enamorado de ella y de lo difícil que sería que estuvieran juntos. Ella salvó el Lux de una demolición y él le plantó...No sabía cómo sentirse al respecto...quizá ella intentaba borrar los malos recuerdos del pasado?

Pero toda duda, todo miedo, todo sentimiento, negativo o positivo, abandonó su angelical cerebro cuando el jefe de sala le indicó el camino hacia su mesa. Incluso había olvidado el comentario burlesco que iba a hacerle cuando la viera al haber descubierto, divertido, que ella había reservado bajo el nombre de "Señora Morningstar"; todo eso quedó en blanco tan sólo para poder dejar espacio para la preciosa mujer que le estaba esperando. Chloe estaba radiante! bendito infierno, casi balbuceó como un bebé cuando la vio sonreirle: Un perfecto Milagro de la creación, con el rostro satinado en equilibrado maquillaje, con un recogido suave que incitaba a deshacerlo despacio con los dedos, con unos ojos zafiros que brillaban con el reflejo de las velas que decoraban su mesa y...por último, con el precioso vestido rojo de satén y seda que él había comprado para ella el año anterior. Oh, por todo el infierno, cuántas veces había soñado con verla en ese vestido!

Pero nada, nada pudo compararse a lo que sintió cuando ella le sonrió como lo hizo, ejerciendo en él todo el poder que sabía que tenía, provocándolo con un atisbo de seducción escondido en su comisura derecha, con el fulgor en su mirada de saberse amada y deseada y a la vez con la ilusión de una mujer enamorada a punto de tener su cita soñada, aquella que él le robó y que ahora entendía, tras el vestido y la elección del restaurante, que ella pretendía borrar los errores del pasado.

Con el corazón retumbando en su pecho, no la dejó levantarse ni saludarle, pues en seguida tomó plena posesión de sus labios color bermellón, tentadores y jugosos, a juego con el vestido. Un dulce gemido recompensó sus oídos y su aroma inundó sus fosas nasales, haciéndole pensar que así es como debería oler el planeta entero: A cielo, a mar, a flores...a pureza.

-"Mi Reina, estás absolutamente arrebatadora" le susurró en el oído cuando la dejó respirar. -" Eres la mezcla perfecta de lo divino y lo impío" y sus ojos recorrieron sus facciones, con las pupilas dilatadas y los labios entreabiertos.

-"Gracias, éste era el efecto que quería conseguir" le respondió sensualmente, acariciando su perfecta barba de dos días y bañándose en el deseo que desprendían sus ojos.

-"Oh, cariño, vas a conseguir muchos más efectos esta noche" la sedujo, besándola de nuevo. Algo en la forma en la que tomaba posesión de sus labios le indicó que él estaba diferente. Su sola presencia emanaba deseo, sentía un fuerte magnetismo en él y algo en sus movimientos, en su voz, en su forma de mirarla hizo que su bajo vientre se contrajera en anticipación. Ése no era un ángel convaleciente. Ese era por fin el sexy Lucifer Morningstar que ella conocía, endiabladamente atractivo.

-"Te...te has recuperado?" le preguntó, sin poder callárselo, tomando asiento con él, mientras se mordía el labio inferior sin poder evitarlo.

Él tan sólo le correspondió la sonrisa tomando la copa de vino que previamente ella había pedido para ambos. Sus ojos le dedicaron una amenazadora mirada afirmativa y ella apretó sus muslos uno contra el otro en anticipación. "Oh por Dios..." pensó para sí.

Tras pedir sus entrantes y su botella de vino, sin nunca dejar sus manos entrelazadas, ambos se sonrieron como dos adolescentes.

-"Por fin" dijo ella, refiriéndose a la cita. -"Te he echado de menos hoy" le admitió, con el rubor sobrepasando sus coloretes.

-"No creí que fueras a elegir este restaurante, pero ahora comprendo lo que pretendes y creo que es buena idea, borrar los malos recuerdos" le habló bajito, acariciando con sus pulgares sus manos. Él también la había echado de menos.

-"No quiero borrar los malos recuerdos, quiero crear recuerdos nuevos en donde me habría gustado tenerlos" le admitió.

-"Pues cuenta con ello, mi querida señorita Decker" hizo hincapié en la pronunciación de su apellido con una sonrisa burlona.

-"Querrás decir futura señora Morningstar, no?" le siguió el juego.

-"Todavía voy a disfrutar de tu apellido de soltera un tiempo más" la incitó, acercándose para besarla pero cambiando de dirección en el último momento, posando sus labios en su mejilla y dejando allí un casto beso.

Lucifer dejó clara sus intenciones: Iba a seducirla durante toda la noche.

Pero a ese juego podían jugar los dos y ella no tardó en incluir entre sus conversaciones todos aquellos gestos que comprobó que le tentaban, como por ejemplo que se rozase los muslos, que se relamiera casualmente los labios, que le mirase por entre sus pestañas, como una felina cazando a su presa o que se acariciara las clavículas, inclinándose casualmente hacia delante para dejarle de vez en cuando un recordatorio de su perfecto escote.

Lucifer expulsó aire por la nariz cuando se perdió en el collar de fina pedrería que ella llevaba y que delicadamente, caía por su espalda, dejando libre la vista de su perfecta piel de porcelana, que cubría sus pechos, estando estos a plena vista en su justa medida, y en donde, como un torturador silencioso, se encontraba aquel apetitoso lunar sobre el seno izquierdo, justo sobre la curva, ensalzada y redondeada por los aros del propio vestido. Por todo el infierno que iba a devorar ese lunar y a su dueña centímetro a centímetro.

Cuando la cena terminó e iban por el brindis, Lucifer se extrañó de que ella aún no hubiese sacado ningún anillo para él. A caso no iba a pedírselo todavía?

-"Bueno, qué tienes ahora preparado para mi, my lady in red?" quiso saber, dejando que ella acariciara con disimulo sus piernas por debajo del mantel.

-"Bueno, voy vestida para la ópera" bromeó ella, viéndolo abrir la boca de nuevo levemente.

-"Recuérdame que le agradezca a la señorita López que no tirara ese vestido" le susurró, antes de tomarla por la barbilla y besarla de una forma arrebatadora. El delicioso champagne que aún permanecía en su lengua convirtió su propio sabor en algo exquisito. Sus suaves movimientos la hicieron gemir, regodeándose en su esencia, en ese aroma característico de su ser, que despertaba en ella anhelos desconocidos hasta la fecha. Sus manos se unieron a las de ella bajo el mantel, guiándola despacio hacia su abultada entrepierna, para recordarle lo que allí le esperaba más tarde. Su lengua profundizó más el beso cuando el pulgar derecho de ella circundó la zona de su glande por sobre la ropa y Chloe gimió de nuevo, dejándose llevar más y más en el deseo.

-"En algún momento tendremos que salir del restaurante" bromeó él sobre su oreja, rozando a propósito sus labios sobre los cartílagos calientes, como toda ella -"Así que te aconsejo que dejes de tocarme, detective, o todo el mundo verá lo que es sólo tuyo" y su nariz recorrió despacio todo el largo de su cuello de cisne.

-"No puedo evitarlo, ayúdame un poco" jadeó, alejando a duras penas las manos de él.

Lucifer entonces se apartó de ella y pidió la cuenta, accediendo a su petición. Era perfectamente capaz de controlar su erección a voluntad en ese tipo de situaciones, pero quería tenerla así... y mantenerla así.

Los dos salieron del restaurante tomados de la mano, dejando tras de sí las miradas embobadas, celosas e incluso excitadas del resto de los comensales. Todo el restaurante se había visto afectado por la sensualidad y el erotismo que aquella pareja tan perfecta habían emitido durante toda la velada.

-"Antes vine en Uber. Vamos en tu corvette?" le preguntó, contoneando sus caderas para él.

Él chasqueó la lengua en desaprobación. -"Has venido vestida así en Uber?"

-"Lucifer, crees que iba a dejar que nadie me atacara? no pienso quitarme este precioso vestido que compraste para mí hasta que tú mismo me lo arranques" le confesó, segura de sí misma, rodeando sus hombros y quitándole la chaqueta, retrocediendo con él hasta posar su trasero en el impecable lomo del corvette.

Lucifer sonrió sobre sus labios y sus manos amasaron su perfecto trasero. Con una mirada sorprendida, buscó divertido su rostro cuando hizo su descubrimiento.

-"No llevas ropa interior?" y su voz bajó de nuevo dos octavas. Oh sí, eso le había golpeado fuerte en su hombría y su erección pasó de él y de su autocontrol.

-"No encontraba nada en casa que hiciera juego con esta belleza de satén" confesó ella, fingiendo inocencia, mientras era deliciosamente empujada contra su erección y lo notaba gruñir en el hueco entre su cuello y su clavícula.

-"Oh, Chloe..." gimió de satisfacción. -"No sabes lo que estás provocando".

-"Sólo quiero asegurarme de que vas a desear ser mi marido cuando termine la velada" y, tras quitarle la chaqueta, siguió con su corbata.

-"Sabes que a la ópera hay que ir bien vestido, no?" se carcajeó, dejándola hacer.

-"No vamos a la ópera, señor Morningstar" y sonriente, desabrochó los dos primeros botones de su camisa negra.

-"Oh" sonrió, complacido por estar a punto de ser conducido a una nueva sorpresa.

Ella compartió su sonrisa y le indicó que se montara en el coche. Estaba deseando llevarle a su destino final, otro que supuso un punto negativo de inflexión en su relación y que, sabiendo como lo había disfrutado con aquella compañía, no podía imaginarse ahora lo divertido que sería compartirlo con Lucifer.

Cuando llegaron al estadio, Lucifer no podía creerlo. Allí, en enormes carteles de neón estaba anunciado el nuevo concierto de Axara.

-"Chloe!" se sorprendió y a ella se le iluminó la cara al ver que había acertado.

-"Vine aquí con la persona equivocada. Así que crearemos recuerdos nuevos. Quiero beber contigo, bailar contigo, reír contigo. Axara y tú sois el perfecto broche final para mi cita de ensueño" le confesó, esta vez más romántica que seductora y con cierto guiño de disculpa escondido en sus zafiros ojos.

-"Me encanta la idea! El diablo de fiesta con la mujer más preciosa de la creación? dónde hay que firmar?" bromeó, tomándola de la cintura y posando su frente con la de ella, rozando sus narices. Ahora él también estaba en modo romántico -"Gracias, amor" dejando entrever en sus palabras que el hecho de que se fuera con Pierce a ver a Axara le había dolido mucho. -"Realmente es un recuerdo que quiero sustituir por otro más feliz" confesó.

-"Tenemos pases VIP. Contacté con ella y nos recordaba. Es curioso, se alegró al saber que veníamos juntos y me preguntó si por fin te atreviste"

Él la estrechó entre sus brazos e hizo una mueca divertida -"Bueno, es posible que le hablara de ti cuando la custodié en el Lux..."

-"Mi tonto y adorable ángel" resumió ella, besandole con cariño.

-"Tonto es quedarse corto" admitió, mirándola con sinceridad. -"Por cierto, entiendo que quisieras aligerar mi atuendo, pero...tú no vas vestida para un concierto de Axara, detective" la señaló de arriba a abajo, con tono burlesco.

-"Ah, no?" y de inmediato, desabotonó la parte de la falda, que era plisada, quitándosela como una capa desechable y dejándola sobre el corvette. Expuso de esta forma una exquisita minifalda de la misma tela, que acentuaba sus curvas y sus torneadas piernas.

-"Has tuneado mi vestido?" se asombró, alejándose de ella para admirarla.

-"Espero que no te importe. Ella me ha ayudado. Además, he recordado que eres más un hombre de piernas que de escote..." bromeó, rememorando una de las primeras veces que él intentó seducirla.

-"Tratándose de ti, me quedo con ambas partes por igual" y la tomó del trasero de inmediato, plenamente satisfecho. -"Me pregunto en dónde escondes el anillo?" le susurró al oído, posesivo y emanando masculinidad por cada poro, mientras se deleitaba con la curva de una de sus nalgas.

-"Averígualo" le tentó, tirando de su mano y dirigiéndose los dos al acceso a la zona VIP del concierto.

Chloe se percató cómo hombres y mujeres volvían la cara para mirar a Lucifer cada vez que pasaban por su lado. Ese atractivo británico de 1´90 metros, de cabellos oscuros casi negro, con una boca sensual enmarcada por un mentón perfecto; ni demasiado cuadrado ni demasiado redondo, con unos ojos almendrados y chocolate, cuyas pestañas largas y rizadas te encandilaban, permitiendo que su dueño te sonsacase tus más oscuros deseos como si nada. Su porte y su ropa, exquisitos, su forma de andar, sus modales al tomarla de la mano y permitirle el acceso a su palco privado, sus anchos hombros que dejaban poco a la imaginación tras tu camisa negra de armani y sus pantalones, perfectamente ajustados a su trasero, ahora expuesto al no llevar chaqueta ni chaleco y enmarcado en sus pantalones de pinza grises.

Chloe sabía que el magnetismo del Ángel del deseo era inevitable; pero en vez de sentir celos, se sintió orgullosa, porque aquél hombre era suyo en cuerpo y alma y por toda la eternidad.

-"Tráiganos todo lo mejor que tengan en su carta de bebidas, por favor" le indicó a su camarero privado de la zona VIP.

-"Por supuesto, señor Morningstar." asintió el joven, observando maravillado que la mujer que lo acompañaba casi competía con él en magnetismo.

Luci se percató y sonriendo, la aceró a él. -"Ves cómo ha reaccionado? te dije que tú y yo juntos seríamos puro fuego" le recordó sus palabras una de las primeras veces que habían trabajado juntos.

-"Pues...ya no soy estrecha sexualmente así que...quizás prendamos el concierto más que la propia Axara" coqueteó, clavando su mirada sugerente en él y provocando un suave ronroneo de satisfacción en su compañero.

-"Touché, my darling" coincidió, volviendo a apoderarse de sus labios.

El camarero entró con dos botellas de Moët Chandon, caviar y otras exquisiteces y la música de inauguración del concierto comenzó. Lucifer y chloe vitorearon y saludaron a Axara y pronto, los sonidos electrónicos y las melodías intensas y enérgicas de los temas de la cantante inundaron sus oídos. Axara era maravillosa.

Los dos bebieron, bailaron, tontearon y disfrutaron de la compañía del otro. Siempre había un beso por aquí, una caricia por allá, pero ahora eran los compañeros de siempre, aún más unidos entre sí, disfrutando sin miedo ni restricciones, a veces se burlaban de la forma de bailar del otro, a veces, acompasaban sus caderas en las lentas, siempre guiados por la experta habilidad de Lucifer.

Cuando ya llevaban una hora de concierto, el escenario cambió las luces y la puesta en escena. Las bailarinas desaparecieron, todo el recinto quedó en silencio y la iluminación invitaba a relajar el ambiente. Cuando Axara salió sola al escenario, vestida de dorado, Lucifer supo que iba a cantar la canción que le hizo reconocer que estaba a punto de perder a Chloe a manos de Caín y que, aunque él quería que ella tuviera libre albedrío y libertad de decisión, no pudo más que caer en la desesperación de saber que la amaba y que quería que ella lo eligiera a él. El tema era "Noreg" y su corazón protestó tras aquel amargo recuerdo.

Chloe buscó sus manos, recordando por qué lo había traído a este concierto. Su rostro apagado y sus ojos brillantes le hicieron ver que él ahora estaba rememorando cuando ella vino con Pierce.

-"Lucifer" le dijo, pegando su cuerpo al suyo y clavando su mirada en él -"Ahora soy tuya, ahora y para siempre. Nunca más nos haremos daño" le prometió, acariciando su rostro, siendo esa diosa hermosa y dulce ante sus ojos.

Él se enterneció, la giró sobre sí y la atrajo hacia él, haciéndola sentir el confort de su cálido y ancho pecho. Sus manos se afianzaron en sus caderas y sus labios, rozaron con suavidad su largo cuello hasta alcanzar su oído.

-"Crearemos nuevos recuerdos" y su tono de voz se transformó en un sensual murmullo, grave y masculino, con seducción y libido decorando cada sílaba.

La rubia inhaló despacio para bañarse en su esencia y luego exhaló encantada, notando cómo su pulso se aceleró y sus piernas volvieron a apretarse la una contra la otra.

Well, I woke up tossing and turning

An unfamiliar fire's been burning

And I don't know how to feel

I'm not used to real

It's too real

For more than two years, I've been lonely

And then you came around ever so slowly

When I needed it most

You'd just hold me

And then you'd unfold me

Every layer...

La preciosa voz de Axara se coló por los oídos de ambos. Es como si la letra hablara de ellos pues sabían que lo que ellos tenían al principio, no podía ser real de lo increíble que era. Lucifer había pasado eones sólo, anhelando a alguien que le quisiera y le comprendiera y ella lo tuvo ahí cuando más lo necesitaba, cuando más sóla se sintió tras el divorcio y su carrera estancada en el caso Palmetto. Él le hizo bajar la guardia, haciendo que comenzara a abrir sus pétalos como la preciosa y delicada flor que era.

Lucifer la apretó más contra sí, moviéndose delicadamente y de forma acompasada con ella. Sus grandes manos trazando suaves círculos sobre sus caderas y poco a poco dejándola hundirse en él y en su esencia, sin esconderle que su entrepierna ya estaba abultada, colocándola por entre sus nalgas. Ella jadeó y su temperatura corporal aumentó. Él, deleitado y abrumado con ella y el intoxicante aroma a feromonas que estaba emitiendo, decidió seducirla bajo aquella canción tan especial para ambos, utilizando una de sus herramientas más poderosas: su tono de voz sensual y pecaminoso.

I don't wanna run from it

This is the happiest I've ever been

I'd rather escape with these memories

Than worry about losing me

I don't really wanna run from this

This is the happiest I've ever been

I'd rather escape with these memories

Than worry about losing me

Noreg, noreg, noreg

No regular love

Lucifer comenzó a cantar a la vez de Axara en su oído, permitiéndose cambiar el "Him" por "me", personalizando la canción y recordandole a ella que jamas debía tener miedo de perderle. Que nunca iba a huir de ella, que junto a ella había sido más feliz que en todos los eones de su eternidad y que su amor no era ordinario, no era normal...

-"Lucifer" susurró ella, anonadada con su voz y sus palabras, con su suave mecer de sus caderas, con su deliciosa hombría entre su nalgas, que la hicieron apretarse más contra él y arrancarle un jadeo entre frases.

Podía sentirlo, la estaba seduciendo a pasos agigantados mientras le declaraba de nuevo su amor. Su respiración agitada resopló sobre su nuca caliente y sus manos acariciaron ahora su trasero, dejando que su nariz recorriera su mejilla.

-"Chloe...hoy voy a hacerte el amor de todas las maneras posibles" le susurró, aprovechando una parte de la canción en la que tan sólo sonaba un hermoso piano.

-"Mnnnn" asumió ella, totalmente ida.

-"Empezaré por tu boca, haciéndole el amor con mi lengua mientras te aprieto más contra mí. Tus labios se abrirán para mí garantizándome pleno permiso para saborearte y explorarte, aún notando el champagne en tu paladar. Cuando gimas sobre mis labios, le dedicaré atención a la suave piel de ese cuello de cisne que tienes, encontrando ese sitio exacto en donde sé que tus bellos se erizaran y que de nuevo me recompensaras con un gemido y un roce de tu delicioso trasero."

Chloe cerró los ojos, guiada por aquella voz que ahora lo eclipsaba todo, jadeando y mordiéndose el labio inferior. Su corazón comenzó a latir con más fuerza y Lucifer lo notó.

-"Luego habrá un poco de juego con mis dientes, sin apretar, pero mostrando mi deseo y ganas de poseerte, mordiendo allí donde sé que más te encenderé mientras que mis manos recorrerán curiosas y ávidas tu figura, demostrándote en cada caricia mi devoción hacia ti y tu perfección. En este punto tú te rozarás contra mi deseando la fricción que ambos necesitamos y ahí, cariño, recordarás todo lo que tengo para tí, deseando recibirlo en tu calor y en tu humedad."

-"Lucifer" jadeó, apretando de nuevo su trasero contra él y arrancando ésta vez un gemido masculino. Sus manos recorrieron su espalda, admirando cómo la cadena de brillantes colgaba por entre sus sensuales omóplatos y rozaron sus pechos por el lateral, por sobre la ropa.

-"Dime, deseas mi lengua por aquí, verdad? caliente, ancha y húmeda para ti. Voy a lamerte hasta que por fin llegue a donde ambos queremos, no sin antes morder y chupar tus muslos con posesión, abriendo tus piernas para mi, admirando tu sexo y volviéndome loco con el olor de tu deseo. Me tomaré mi tiempo, de rodillas ante ti, mientras juego contigo y te demuestro el efecto que tienes en mi, cariño."

Chloe se tensó y gimió, volviendo el cuello hacia atrás y callándolo con un beso húmedo y arrebatador. El sabor de sus bocas los hicieron gemir y Lucifer ronroneó cuando ella se restregó contra él. Una de sus manos bajó hasta su trasero y comenzó a hurgar por entre su carne, recordando que ella no llevaba ropa interior.

-"Oh, Chloe, la dulce y cremosa entrada a tu santuario me dará la bienvenida como ahora está haciendo" y logró colar dos dedos entre los pliegues, acariciando su mojada entrada y su clítoris.

-"Ahhhh" gimió de nuevo, casi soltando la copa de sus manos, al recibir las certeras caricias de Lucifer, penetrándola con su dedos mientras que el pulgar jugaba con su clítoris.

-"Estaré ansioso por tu sabor mi amor, te besaré y te lameré despacio, te desharé ante mis caricias hasta dejarte sin aliento y sólo cuando me haya saciado de comerte, te daré todo de mí, sólo cuando te haya regalado los orgasmos que mereces, me permitiré entrar en ti, invadiendo con todo mi ser y mis ansias tu interior, hasta que grites mi nombre, lo susurres, lo gimas, lo balbucees y lo lloriquees para mí."

Al paso al que iban sus dedos, Chloe ya se estaba deshaciendo bajo sus caricias, con el morbo añadido de tener que guardar la compostura estando en público. Sus dedos siguieron llevándola hacia el éxtasis, estaba a punto, sólo un poco más...y Lucifer retiró su mano, dejándola insatisfecha. Al girarse para pedirle explicaciones, él la retó con los ojos, llevándose sus dedos impregnados en sus flujos a la boca y lamiéndolos de forma lenta y erótica, haciéndole pensar en ella lamiendo su pene de la misma forma. Sus pupilas se dilataron como los de una felina y no tardó en abordarle, devorando sus labios sin permiso, apretando su erección contra ella. El muy bastardo la había puesto cachonda a niveles que jamás había experimentado y ahora estaba furiosa y excitada por igual.

Noreg, noreg

No regular love

Well, I woke up tossing and turning

An unfamiliar fire's been burning

And I don't how to feel

I'm not used to real

I swear that's too real

-"Llévame al ático" le ordenó, jadeando sobre sus labios y probando su propio sabor. Oh dios, lo deseaba como una desquiciada y le haría pagar por dejarla a medias.

Él tan sólo la devoró con la mirada, mirándola de arriba a abajo, plenamente satisfecho con el resultado obtenido.

El concierto de Axara había terminado, borrando los malos recuerdos de ambos y sirviéndoles de afrodisíaco natural, pues sus temas le habían ayudado a ir introduciendo a su detective en ese estado de ánimo poco a poco. Puede que con ella no funcionara su "mojo"; pero él era un hombre de sobras experimentado en el arte de seducir a una mujer y la había ido encendiendo para él toda la noche.

La entrada al ático fue escabrosa. Ambos tropezándose con todo a su paso mientras que se negaban a separar sus hambrientos besos ni un segundo. Entre risas y suspiros, ambos volvían a unir sus labios mientras Chloe le desabotonaba la camisa con prisas y él bajaba la cremallera del vestido que le impedía posar sus ojos en aquel glorioso cuerpo que lo volvía loco.

-"Podríamos haber venido volando" se quejó ella medio en broma, mordiendo su labio inferior y sacando su camisa de sus hombros, rebelando su suave piel de alabastro.

-"Entonces no habríamos podido seguir jugando mientras conducía, detective, o he de recordarte que lo que agarrabas no era el cambio de marcha?" respondió, impaciente como ella, gimiendo cuando la rubia lamió su piel, desde su hombro a su clavícula y luego a su pectoral, mordiéndole cerca del pezón. La mezcla entre dolor y placer le hizo sisear y sin esfuerzo, la montó sobre el piano, bajando su vestido tan sólo un poco, lo justo para dejarle ver sus pechos medio expuestos, jugando con la vista, dejándose el regalo de verla completamente desnuda para más tarde.

Con reticencia, se separó de ella para admirarla. Dejándola sentada en el piano, respirando aceleradamente, con la boca hinchada por sus besos, su moño casi desecho, sus ojos zafiro penetrantes siguiéndole con la mirada como si él fuera su presa.

-"Súbete la falda para mí" le ordenó, -"quiero ver lo que he hecho contigo durante todo el camino de vuelta" sonrió con soberbia, siendo pleno conocedor de que ella tendría incluso los muslos pegajosos por su propia excitación.

Un gruñido de aprobación salió de su garganta cuando ella le obedeció, tortuosamente despacio, subiéndose la falta y dejando expuesta para él su intimidad, perfectamente depilada. Desde la distancia a la que se encontraba, Lucifer pudo ver cómo goteaba la excitación por sus pliegues y por sus muslos. Oh, dios, ya la tenía así?

Despacio, él comenzó a desnudarse para ella. Se abrió el cinturón bajo sus atentos ojos y el ruido que hizo al ser desechado en el suelo le hizo pegar un pequeño saltito. Sus manos recorrieron sus propios pechos y sus muslos se unieron de nuevo en busca de alguna fricción.

Cuando Lucifer de deshizo de sus zapatos, calcetines y pantalones, le sonrió con picardía, jugando con el filo de sus boxers, dejandole ver a ella la humedad que impregnaba toda la tela.

-"Ves cariño? yo estoy como tú" la sedujo de nuevo con la voz -"Quieres vérmela?" la tentó.

Chloe jadeó por la anticipación y Lucifer de nuevo notó como su centro volvía a humedecerse para él, lubricando el camino hacia la gloria, sólo para recibirle. Cuando su grande y duro miembro rebotó sobre su ingle al verse liberado de su prisión textil, ella se relamió al ver el líquido preseminal gotear de su glande.

-"Oh Lucifer" jadeó, implorándole que la tomara.

-"Shhh, paciencia, mi detective. Te dije que iba a hacerte el amor de todas las formas posibles y voy a empezar con mi boca" le ronroneó, acercándose a ella despacio.

-"Pero nada mas que tú. No quiero juguetes. Sólo tú" propuso.

-"Entonces tienes prohibido tocarme hasta que te lo ordene" acordó, sabiendo que el retraso de su propio placer lo volvería loco.

Ella no supo si asentir, pues aquello sería una tortura, pero él no la dejó responder, tomando posesión de su boca en un beso amplio e intenso. Despacio, recorrió su cavidad oral por entero, acariciando con su lengua cada rincón y oliéndola cada vez que se separaban para tomar aire. Con extrema habilidad y delicadeza, la tomó del rostro y cambió de ángulo, de nuevo haciéndole el amor con el beso, rozando, paladeando y luchando con la lengua de ella, en una guerra en la que ambos salían victoriosos.

Sus grandes manos subieron más su vestido y empujó sus rodillas hacia afuera, quedando su sexo plenamente expuesto. Chloe intentó rozarse con su pene desnudo, pero él retiró sus caderas.

-"Sin toques ni roces, mi amor" se burló de ella, tan sólo para sentarse en el asiento del piano. Sus manos bajaron hasta sus tobillos y tiraron de ella para colocarlos sobre sus hombros. Con deseo, manoseó sus cremosos muslos, provocando que la exhalación de sus labios llegaran hasta su centro, mojado y clamando por atención, haciendo que la piel se le pusiera de gallina ante la anticipación.

-"Hmmm, Chloe, tu esencia huele tan bien" se relamió los labios.

-"Quizá debería ir al baño a refrescarme" le propuso, con la voz entrecortada, sabiendo que había estado húmeda toda la noche.

-"Mi amor, yo te limpio" le sonrió seductoramente, colocando su trasero más cerca de su rostro y empujando con sus manos su abdomen para que ella se tumbara sobre el piano.

-"Quiero verte comérmelo" le pidió. -"Y luego, tú me verás comertela a tí, con esta boca que has dejado desatendida y con los labios hinchados. Te imaginas lo que puedo hacerte con estos labios, Lucifer?" le tentó, entrando en su juego.

Él tan sólo gruñó de satisfacción mientras que, sin separar sus ojos de los de ella, comenzó despacio a proporcionar ávidos besos en su muslo izquierdo, lamiendo y mordiendo hasta llegar hasta su goteante humedad y gimiendo al deleitarse con su sabor. Su pene pulsó duro y volvió a lubricarse. Joder, ambos estaban peor de lo que pensaba.

La boca de ella se entreabrió cuando lo sintió acercarse a su centro, allí en donde lo quería.

-"Oh, Lucifer" gimió, cuando primero la acarició con sus dedos, pasando trémulos desde el clítoris hasta la zona del perineo. La vista, el tacto, el olor, todo le pareció exquisito y aún sin probarlo, comenzó a acariciarla suavemente, jugando con su clítoris mientras que dejaba reposar adrede, dos de sus dedos en su entrada. Sus labios fueron a lamer el otro muslo mientras ella comenzó a dejarse llevar por el placer que su clítoris le transmitía al estar siendo estimulado de forma certera, suave pero a un ritmo imperturbable, llevándola en ascenso al placer en tan sólo los instantes que llevaba siendo acariciada por aquella experta mano.

Lucifer, mordiendo su muslo, notó lo rápidas que iban las cosas, así que, sin previo aviso, introdujo sus dedos en su interior, empujándolos hasta que no cupieron más, comenzando a bombear dentro y fuera, alcanzando el pequeño bultito de nervios que la llevarían a su primer orgasmo, aún sin necesidad de lamerla.

-"Dame tu boca, quiero tu boca ahí" le lloriqueó, sintiendo cómo el orgasmo estaba cerca siendo penetrada por sus dedos y acariciada en su clítoris. Sus caderas empujaron contra su mano, furiosas. -"Lucifeer" y ahí estaba, su nombre lloriqueado por primera vez. Él se relamió satisfecho, pues aún quería oírla pronunciarlo de varias maneras. Dos pulsaciones más y Chloe se deshizo entre sus dedos, jadeando y temblando de placer, ofreciéndole una perfecta vista de las contracciones de sus sexo delante de sus ojos, apresando con sus paredes sus dedos y humedeciéndolos con su liberación.

-"Mmmm, verlo bailar con mis dedos es de mis visiones favoritas a partir de ahora" le susurró, viendo cómo ella se desplomaba, sobre el piano, con la respiración acelerada y es ahí, cuando, sin previo aviso, hundió su boca en su intimidad, sin dejarla descansar, lamiendo cada gota que había emanado de su entrada y deleitándose con su sabor. Cuando la punta de su lengua tintineó sobre su clítoris, ella tuvo un espasmo y, tal y como le había dicho, se reincorporó sobre sus codos para observarlo mientras él se lo comía, tortuosamente despacio, sacando su lengua y penetrándola con ella, recorriendo lo que pudiera y girando dentro de sus paredes. Sus ojos se clavaron en ella cuando sus miradas se encontraron y sus irises se volvieron rojos, sabiendo cuánto le gustaba a ella, cuando uno de sus dedos tomó posesión de su clítoris de nuevo mientras era follada oralmente.

-"Ohhh, Lucifer, mmmmmm" gimió, ante la visión de aquel perfecto ser celestial con el rostro hundido entre sus muslos. Un todo poderoso ángel, el demonio, lamiendo su vagina y su clítoris como si fuera su caramelo preferido.

Era bueno, joder si era bueno, cuánto había pasado desde su primer orgasmo? un minuto? y ya estaba a lomos de otro, que prometía ser más largo e intenso que el primero.

Cuando sus gemidos aumentaron y su cara se desencajó en una mueca que ya empezaba a conocer, Lucifer dejó de penetrarla con su lengua y se dedico por entero a lamer su duro e hinchado clítoris, sujetando sus caderas con fuerza al notar que los espasmos comenzaban a invadirla.

-"Ahhhhhhh!" gritó de placer, girando sus caderas contra su boca, mientras que su clítoris pulsaba, llevándola a un grandioso orgasmo que de nuevo Lucifer se bebió por entero, mirándola hambriento y satisfecho desde su posición, aún con sus irises encendidos con rojo iridiscente.

Su miembro pulsó dolorosamente y se llevó la mano hacia él, masturbándose un poco para calmarse, dejando a ella tomar el aire unos momentos. Sus miradas seguían conectadas mientras él se proporcionaba placer delante de ella.

-"Te gusta verme, detective? te gusta ver lo dura que la tengo?" la incitó, recorriendo con su pulgar su glande y recogiendo con él la gota de líquido preseminal que salía de él.

Chloe se relamió los labios ante aquella visión. Su trabajado torso, su vientre cincelado, sus curvas ilíacas, su mano grande y fuerte sosteniendo con firmeza aquella polla tan perfecta, tan celestialmente perfecta.

-"Déjame saborearte" le imploró, dejando que su vestido resbalara del todo y mostrara a Lucifer sus preciosos pechos, con los pezones erectos. Cuando se reincorporó, sus pies bajaron de sus hombros y se posaron en la madera que cubría las teclas del piano. Sus hambrientos ojos acompañaron su descarada petición.

Entonces él, con una sonrisa endiablada, dejó de masturbarse y dirigió la mano que contenía su propia excitación a su boca. Ella de inmediato recibió su regalo, sintiendo en su paladar el sabor dulce y picante que había goteado de él y succionó sus dedos hasta asegurarse de que los dejaba limpios.

-"Chloee" gimió, su autocontrol tambaleándose mientras ella le dedicaba una mirada seductora.

-"Ven aquí" le dijo, cargándola en peso y tomando posesión de sus labios mientras que la llevaba en volandas al dormitorio. Ambos sonrieron sobre los labios del otro cuando Lucifer se colocó sobre ella y otra sesión de besos los mantuvieron entretenidos. Cuando ella intentó acariciarle y hacer que su cuerpo bajara para sentirlo, él le negó con la cabeza, permaneciendo encima de ella, con tan sólo su boca como único contacto.

-"No hasta que te lo ordene, recuerdas?" le sonrió, cogiendo sus dos manos y atrapándolas por encima de su cabeza. Él era lo suficientemente fuerte para tenerla sujeta y no perder su propio equilibrio.

-"Vas a pagar por esto" le amenazó, alzando sus caderas para poder rozarse con él.

Entonces Lucifer las bajó un poco y enterró su pene entre sus labios, rozando su glande con su clítoris.

-"Que tal si te llevo al siguiente orgasmo así? quieres correrte sobre mi polla?" le preguntó al oído, de forma erótica. Ella tan sólo le mordió el labio inferior y tiró de él como respuesta, retándolo. Lucifer sonrió satisfecho y tomó posesión de nuevo de su boca, para luego lamerle el cuello y morderle allí en donde sabía que la excitaría, comenzando a masturbarla con la largura de su miembro, rozando su envergadura en su humedad, separando deliciosamente sus labios y acariciando su clítoris con su glande.

-"Joder, Lucifer" le oyó gemir, cuando el roce de esas pieles tan sensibles comenzó a afectar a ambos. Él lamió sus pechos y los succionó mientras que apretó el ritmo, con un equilibrio perfecto de sus caderas, que no se desviaron ni un milímetro para evitar penetrarla cuando todavía estaba postergándolo.

Sus ojos volvieron a conectarse mientras la masturbaba con su pene y ambos se perdieron en el otro, en el placer que iba en aumento, besándose cada poco y gimiendo sus nombres.

-"Cariño, estoy cerca" gimió de placer sobre sus labios, maravillada por el autocontrol de su vaivén.

-"Ábrete más para mi" le pidió, liberando sus manos y colocándose a cuatro patas, aumentando significativamente el roce en su clítoris. Lucifer entonces le permitió acariciar su abdomen y sus pectorales y la respuesta de ella fue inmediata, arqueando peligrosamente la espalda mientras que otro orgasmo la invadía, pulsando sus paredes y sintiendo como todo su sexo temblaba alrededor de su glande, quien, sin tregua, siguió rozando su clítoris hasta que dejó de sentir sus espasmos.

Agotada, se desplomó sobre la cama. Cuántos llevaba ya?

-"Es toda una visión verte deshacerte de placer ante mí" le confesó maravillado, de rodillas ante ella. Con sus ojos de nuevo chocolate, admirándola con amor y ternura, hundiéndose en su alma y sintiendo la dicha de considerarse suyo.

Ella le sonrió con la misma ternura, con el rostro sereno por el placer recibido y por sentirse la mujer más afortunada de la creación. Sus labios buscaron los suyos al reincorporarse, aún jadeando y ambos se fusionaron en un beso perfecto, un beso tan lleno de significado en su amplitud y en su forma que ninguno tuvo que decirse nada más. Lucifer gimió en ese beso, notando todo el amor y la devoción que Chloe sentía por él.

Lucifer casi lloriqueó al sentir su ausencia cuando ella se separó de él y lo miró con ojos ilusionados.

-"Espera aquí, ahora vuelvo" le pidió, levantándose de la cama y dirigiéndose hacia el piano. Él la siguió con la vista, recostándose sobre su brazo izquierdo mientras admiraba el cuerpo torneado de la rubia, con su perfecto trasero de melocotón contoneándose a cada paso. Curioso, se sentó en la cama, notando aún cómo su pene, orgullosamente erecto, le dió en el vientre.

Chloe levantó la tapa que cubría las teclas y sacó de ahí una cajita negra con un lazo rojo. Con las mejillas teñidas del mismo color, volvió nerviosa e ilusionada a la cama y Lucifer dedujo enseguida de qué se trataba, oyendo sus latidos desde su posición. Ella trató de ignorar al maravilloso espécimen masculino, que, aún erecto, la esperaba expectante en la cama, con una sonrisa cómplice.

-"Así que ahí estuvo todo este tiempo" sonrió, tocándole suavemente el rostro y colocando un mechón de pelo detrás de la oreja.

-"Ajah" le dijo ella , -"Quieres abrirlo?" le pidió, entregándole la cajita. Lucifer la cogió memorizando cada momento, cada segundo en el que una mujer iba a hacerle por segunda vez en su vida un regalo totalmente desinteresado. Obviamente, el primero que recibió no tenía el mismo significado pero ambos eran anillos. Curiosos los giros del destino...

Cuando la abrió, se encontró con un anillo exactamente igual al suyo, el anillo que una vez Lilith le regaló, sino que su forma, en vez de ser cuadrada era romboidal. La piedra, sin embargo, era blanca, como lo fué al principio la de su propio anillo y Lucifer se maravilló ante el parecido de ambos.

-"Chloe..." la miró extrañado, pues no se parecía a un anillo de compromiso y su tamaño era demasiado pequeño como para que le cupiese incluso en su dedo meñique.

Ella le tomó de las manos y se sentó en frente suya, apoyada sobre sus cuartos traseros. Su rubia melena tapando parte de sus pechos y sus caderas acentuadas en esa posición.

-"Veras, nosotros no somos una pareja ordinaria. Sé que a ti no te van estas cosas, pero te conozco Lucifer y sé que los detalles te importan mucho. Sé que si te pido que te cases conmigo me dirás que sí, pero quería ganarme el demostrándote mi amor por ti con algo que sólo nos identificara a los dos. Así que compré este anillo para mi, imitando al tuyo, con la esperanza de que me aceptes. El mío no puede estar hecho de obsidiana del infierno, pero sí está hecho de piedra de Luna. En honora ti, a cuando creaste las estrellas y le diste forma a nuestro planeta. En honor a todo lo que aquél Ángel hizo por nosotros y al que yo quiero amar y dedicarle el resto de mi vida por entero"

-"Chloe" se enterneció, tomando el anillo entre sus manos y comparándolo con el de él. Eran perfectos!

-"Si me aceptas, si quieres ser mi marido, sólo tienes que ponérmelo y al mirarnos, los dos sabremos que nos pertenecemos sin necesidad de diamantes ostentosos ni de otras cosas que no van contigo" le sonrió, con el corazón latiendole a mil.

Entonces él la miró a los ojos, enternecido y emocionado, habiendo entendido su explicación. Con delicadeza, tomó su mano derecha, la del compromiso, y le colocó el anillo despacio en su dedo anular.

-"Chloe Jane Decker, acepto este anillo y todo lo que conlleva, jurándote amor eterno como tú acabas de hacerme a mí y accediendo a convertirte en mi esposa" le susurró con aquel dulce tono de voz que tenía para ella.

-"Ese era el Sí que quería escuchar" sonrió ella, comenzando a llorar de alegría.

-"El sí que siempre has tenido, mi amor" dejó caer su frente en la de ella, dejándose iluminar por su pureza, por su luz, por quien emitía aquella aura de amor y devoción en la que se bañaría cada día. Ya nunca estaría sólo, ahora tenía un hogar definitivo y unos brazos que nunca le rechazarían y que le abrazarían cada día.

Ambos emocionados, se abrazaron fuerte sin creerse todavía que por fin hubiera llegado ese momento entre ambos. Sus manos se entrelazaron y los anillos tintinearon al rozarse.

-"Son perfectos juntos" admiró él, sabiendo que para los dos, esos serían sus anillos de boda aunque ella lo llevara en el dedo de compromiso. Aunque él le comprara otro con diamantes - por muy ostentoso que a ella le pareciera- ése, el de piedra de luna, era el que ya la había convertido en su mujer.

-"Como nosotros" coincidió ella.

Él la besó con ternura y suavidad y Chloe sintió cómo había comenzado a llorar él también. Ambos se besaron intensamente, acariciándose el uno al otro y pronto Lucifer tuvo la necesidad de hacerla suya, de sellar con sus cuerpos el juramento que acababan de hacerse. Se acabó el postergar el placer, ahora sólo le apetecía hacerle el amor despacio, sintiéndola cada centímetro y hundiéndose en ella con pasión y anhelo.

Con cuidado, la tumbó sobre la cama y se posicionó entre sus piernas. Sus labios recorrieron su cuello y sus pechos y sus manos se entrelazaron de nuevo, provocando el tintineo de los anillos. Sonrientes, se miraron a los ojos mientras él la penetró despacio, sin perder de vista sus irises mientras que su pene resbalaba dentro de ella hasta llenarla por completo y provocar un jadeo en los dos.

-"Voy a penetrarte toda la noche, señora Morningstar, voy a hacerte el amor hasta que el sol todavía nos sorprenda conmigo dentro de ti" le confesó, comenzando a mover sus caderas despacio y a enviar pequeñas olas de placer al cuerpo de Chloe, quien, extasiada por la felicidad del momento, asintió dejando caer de nuevo sus lagrimas. Lágrimas de alegría que ambos compartían por igual. Sus manos rodearon su cuello y lo atrajo para besarlo con pasión y anhelo.

-"Será un amanecer digno de recordar" le susurró, acompasando sus caderas al lento pero firme empuje de su compañero. Al oírla sin el más mínimo atisbo de duda de que ella le seguiría el ritmo aunque no fuese un ser celestial, Lucifer se sintió orgulloso de su mujer y empoderado, abrió más sus piernas para él, permitiendole unas penetraciones más profundas e intensas, que arrancaron gemidos de ambos.

-"El primero de muchos, mi Reina" coincidió, hundiéndose en ella al igual que su rostro en el hueco entre su cuello y su clavícula, deleitándose en su olor y en sus suaves gemidos.

Y así, el sol los iluminó a los dos todavía haciendo el amor, ella casi agotada, con la cara hundida en el colchón, mientras él la penetraba desde atrás, apretando sus nalgas para crear más fricción.

-"Luci...Lucifer no puedo más" medio balbuceó, dejándose penetrar con intensidad, sintiendo el delicioso miembro inagotable de su amante.

-"Si puedes, vamos Chloe, apriétame una última vez, drena lo que me queda para ti, regálame otro orgasmo" le pidió, dejándose caer con cuidado sobre ella y acariciando su hinchado clítoris.

Chloe no podía creerlo cuando notó su cuerpo de nuevo responder a las caricias de Lucifer y, sintiéndose humedecida una vez más, apretó sus caderas y empujó contra él, arrancándole un gemido y haciendo que él empujara más fuerte y más rápido contra ella.

-"Sii, eso es, córrete para mi una vez más y llévame contigo" le pidió, afianzando sus manos en sus caderas y provocando el ruido de sus cuerpos al chocar tras administrarle poderosas embestidas que llevarían a los dos al último clímax.

-"Nngggg, Lucifeeerrr" gimió ella, contrayéndose de placer y apretando su miembro. Desde ahora, la palabra "multiorgásmica" tendría una definición distinta para ella.

-"Joder, Chloeeee" le siguió, con movimientos erráticos, derramándose dentro de ella y quedando por fin, vacío por completo, disfrutando de su orgasmo y de las remanencias del de ella.

Y de aquella forma tan deliciosa, concluyó la mejor cita de la historia, con ambos extasiados con el sabor del otro, con el cuerpo del otro, con sus corazones enlazados al igual que sus almas, habiéndose deleitado mutuamente con innumerables orgasmos, drenando sus sexos en una perfecta sinfonía de baile carnal.


NOTAS DE LA AUTORA:

Hola gente! siento haber tardado con esta actualización, pero es que he trabajado mucho estas semanas. Qué tal os ha parecido el capi? es curioso como yo ya me había imaginado quién sería el villano de mi historia y de cómo ha coincidido con la serie. En honor a los cómics he respetado el aspecto original de Michael, (y creo que en la biblia también lo describen como rubio) aunque sí que he decidido hacerlo mellizo con Lucifer, pensando que le daría una vuelta de tuerca más a mi historia.

He hecho referencias a la 5A con el anillo de Lilith, el cual creo que va a dar bastante juego en la serie, sobre todo con el destino de Mazikeen o el de la propia Chloe.

De nuevo y como fan Deckerstar, he querido corregir algunas injusticias o hacer referencias a ciertos episodios en los que nuestros protas lo pasaron mal y darles la oportunidad de tener esa cita que se merecen y borrar los malos recuerdos.

Recordaros que el tema "Noreg" sale de verdad en la serie y que pertenece a la cantante Sky Towsend, aunque yo he decidido conservar al personaje de Axara.

Os he dejado entrever un poco las intenciones de Dios y del propio Michael, os he hablado por encima del Yggdrasil y os he dejado bastantes pistas sobre lo que es Chloe en realidad...será de verdad el alma guardiana de los poderes de Arcángel de Lucifer?

Estará acertado Lucifer en las suposiciones de que su padre quiere utilizarlo para restablecer el equilibrio o habrá algo más?

Qué os ha parecido la cita y el sexo? debo confesar que iba a hacerlo más explícito, pero aún me queda fic para eso...jejejeje

Deciros que a partir de ahora empezaré a meter más acción y de nuevo, más mitología. (Y tengo que planear una boda!)

Gracias por leerme y ojalá que sigáis ahí.

SED FELICES!