CAP.10: DESDE LA RAÍZ.
Michael batió fuerte sus alas para poder penetrar el último velo y así entrar en el Inframundo. Un ligero siseo de dolor invadió su hombro derecho e hizo tambalear su vuelo, el cual, corrigió en un pestañeo. Utilizando su magia, volvió a disfrazar su debilidad en perfección y sus azules ojos no pudieron llenarse más de odio al recordar aquél evento de su pasado que lo había dejado a él, el segundo más magnánimo de los Arcángeles, tullido.
El segundo...se había creído el primero durante tanto tiempo...
De seguro se había encargado de provocar a su verdugo el castigo apropiado, castigo que aun se prolongaba en el tiempo, pues eternos como eran, su rencor lo igualaba y lo envenenaba.
Era consciente de que su Gracia ya no era pura, no podía serlo al descubrirse a él mismo como otro peón en los caminos de su Padre, recibiendo una revelación que hacía arder en sus entrañas el veneno más amargo. El eco de la voz de su hacedor reverberaba una y otra vez en cu cabeza, ahogando cualquier pensamiento de perdón o cualquier acto de benevolencia que durante tantos eones le habían caracterizado: Él era igual de indigno que Lucifer y, si bien su caída no había ocurrido de la misma forma heroica que la de su hermano, Michael mismo había sufrido mil tormentos; los suyos, más profundos y arraigados en la ruptura de su corazón, en el deshonor, en la ingratitud, en el desprecio y...en el abandono.
Siempre se sintió orgulloso de lo que su Padre le había dado y orgulloso del magnánimo mellizo con el que, codo con codo, había creado e iluminado este universo. Pero hay un hilo muy fino que separa el orgullo de la soberbia y cuando su hermano lo cruzó, él se creyó mejor. Desgraciadamente, su padre y Sandalphon* le hicieron ver que él era otro más, otro ser bajo su predestinación y así, cuando fue liberado miles de años después de aquella situación que no entendía, se encontró con un padre benevolente, dispuesto a darle otra misión, una tan importante que haría que los humanos lo amaran y él guardó la esperanza de que con ello, se limpiara su nombre y por ende, recuperase su gloria como Arcángel. Fue así como participó de la gran mentira de la biblia y la religión Cristiana, cómo se vio obligado a vilipendiar y a erradicar todo pensamiento o recuerdo virtuoso hacia Samael, siendo ahora Lucifer, el veneno de Dios, su antagonista, el malvado ángel caído origen de todo el mal sobre la Tierra...y con eso su padre, le perdonó. Tuvo que elegir entre amar a su hermano o amar a su creador y a la humanidad y en ese momento, la decisión le fue sencilla, culpando a Lucifer de todo, como todas esas mentiras que les había dicho a la humanidad.
Mientras sobrevolaba aquel páramo de vergüenza y desolación, Michael se sorprendió al ver de cerca los estragos que Samael había provocado en tan antigua Entidad. Notó los fríos tentáculos del infierno intentar penetrar en él para buscar sus miedos. Con una sonrisa altiva, muy parecida a la de Lucifer, se jactó ante la impotencia de aquél Ente para leer su alma.
-"Recuerda que el miedo es mi poder y que yo también me alimento de él. Conozco todas y cada una de mis peores pesadillas, Infierno, así que ocúpate de las tuyas" le habló al gran huracán que giraba en el centro de los nueve círculos.
Cuando aterrizó a los pies del Pandemónium, los pocos demonios que allí quedaban se apartaron de inmediato ante su presencia. Aquel poderoso Arcángel rubio, de armadura dorada y pecho henchido, de pelo largo y sedoso, mentón prominente y nariz afilada, como la de su mellizo, no necesitaba presentación, y menos, si mostraba de forma ofensiva sus enormes alas grises.
-"Hermano!" lo recibió con entusiasmo Remiel, quien, rápidamente, se inclinó a sus pies ante la amplia sonrisa del Arcángel.
Duma sin embargo, le hizo un leve gesto y siguió escuchando el recuento de almas que su hermana Gaudium**, condenada eternamente a ser un pequeño demonio gris y feo en vez de la preciosa ángel que antaño era, le hacía.
-"Así que si perdemos tan sólo a 26.000 condenados más, el infierno no podrá nutrir la raíz del Yggdrasil y el flujo comenzará a colapsar. Por Padre, no me creo que nuestro hermano no tuviera en consideración el equilibrio cuando hizo estallar medio infierno" se quejó, con una dulce voz de muchachita en comparación con su horrible aspecto.
-"Michael!" se asustó al verlo, retrocediendo hasta esconderse detrás de Duma.
-"Hermano, has venido a restaurar el infierno y a sacarnos de aquí?" se esperanzó Remiel, quien admiraba al portador del Demiurgos y Caudillo de la mayor hueste de seres celestiales casi tanto como a su propio padre.
Michael le dedicó una mirada fría, pasó junto a Gaudium y la apartó de una patada.
-"No pienso quedarme en este sucio páramo más de lo necesario. He venido aquí tan sólo por una única cosa. Sé que Padre la desterró al infierno cuando me liberó de ella."
Remiel se reincorporó de inmediato. No reconocía al Arcángel que tenía delante de ella. Michael, el justo, el protector como ella había conocido, no la miraría con esa frialdad, sentiría compasión por Duma y ella y desde luego no avergonzaría más a la pequeña e inocua Gaudium, quien, a pesar de ser un demonio, seguía en su interior creyendo que era un ser de luz y de bien y por eso, había estado al lado de Lucifer y de Mazikeen durante su larga condena.
-"Buscas la "Lanza de Sandalphon" oyó retumbar a lo lejos la voz desdoblada de Azazel. El líder de los ángeles caídos, había sobrevivido a la ira de Lucifer y por supuesto, su condición de inmortalidad, lo había regenerado a su aspecto normal.
Duma los observó interactuar. Remiel tenía razón, ese Michael no era el Arcángel benevolente que todos admiraban...
Al igual que el hecho de que Lucifer hubiera perdonado la vida de Azazel al no incinerarlo con el fuego sagrado de la pyrokinesis, le había estado reconcomiendo desde que había llegado al Infierno, ahora el hecho de que Michael pareciera ser absolutamente inmune al sufrimiento de sus hermanos e indiferente al estado del equilibrio universal, provocó que saltaran en él todas las alarmas
-"Para qué necesitas esa lanza, hermano?" se adelantó Remiel, impulsiva e intuitiva como era.
-"Ese arma fue forjada por Azazel en el cielo y estoy seguro de que ahora la ha reforjado con acero infernal. En ausencia de la Espada Flameante, éste arma es la única capaz de matar a Lucifer y por eso la quiero. Además, está bañada con el ácido de mi sangre, corrompida durante años, por lo que mi querido hermano no podrá hacer nada contra mí"
Azazel sonrió complacido puesto que la idea de que Michael matase a Lucifer sonaba como un placentero bálsamo para su cuerpo condenado y maltrecho. Sus alas de fuego refulgieron de entusiasmo.
-"Te la daré si Duma me suelta" acordó, posicionándose inmediatamente del lado de Michael.
-"Ohhh, no esperaba menos de tí, Azazel, siempre buscando la mínima aprobación celestial, siempre intentado encontrar la manera de justificar tu vergonzosa existencia. Quizá yo ponga fin a tu tortura y termine lo que Samael no quiso hacerte" se burló Michael, tomando del mentón huesudo y lleno de tendones a su hermano caído y prococando en éste último todo el dolor que sus palabras podían hacer.
De pronto un brazo decidido le apartó la mano del rostro putrefacto de Azazel. Duma lo miraba intensamente, sabiendo lo que estaba pasando, observando en el Árcangel que el tiempo por fin le había puesto en su lugar, en su camino predestinado. Sus acciones, propias de alguien que cree que ha alcanzado el libre albedrío, eran más parecidas a las de un peón cumpliendo su destino. Era fácil de ver, pues el odio y el rencor emanaban de él más que el antaño brillo de su alma, brillo que conservas si alcanzas el libre albedrío de forma natural. Brillo que de alguna forma, él siempre siguió percibiendo en Lucifer.
-"No te metas en esto, Duma. El tiempo, la justicia y la fe en nuestro padre te ha hecho sabio así que, si te metes en mi camino, conocerás tu final antes de tiempo" le amenazó, tomándolo fuerte del antebrazo.
El ángel del silencio le traspasó todos sus conocimientos por telepatía a una asustada Remiel, quien, con los ojos abiertos como platos, observaba la situación paralizada por el miedo. Dos lágrimas cayeron de sus ojos negros cuando asintió con la cabeza y eso fue lo que hizo que Remiel agarrara a Gaudimun y emprendiera el vuelo, lejos de ellos, lo más rápido posible. Ella era una gran guerrera, pero nunca podría con Michael.
Una carcajada salió de la garganta de Michael, quien, con una expresión de disfrute en el rostro, alzó sus alas hasta desplegar las 4.
-"Así que era verdad, sólo los Arcángeles mellizos tienen 4 alas" se asombró Azazel, conmovido por las acciones de Duma.
-"Duma, Duma, Duma...lo bueno de acabar contigo es que no emitirás ni el más mínimo sonido. Eres tan débil, que acabaré contigo y me dará tiempo a alcanzar a nuestra pequeña y rebelde hermana antes de que atraviese el velo. La has mandado a buscar a Lucifer, verdad? es cierto que el estúpido de mi hermano se ha redimido, pero su gracia no es equiparable a la mía. Él sólo es el postre en el menú de degustación que yo mismo he diseñado".
-"Padre no te ha ordenado hacer esto, verdad? reconozco la maldad y lo impuro cuando lo veo. La misma maldad ausente que vi en Lucifer cuando no me incineró como al resto de los demonios" intervino Azazel.
Duma se zafó del agarre y arrancó las cadenas de aprisionaban al ángel caído. Con ojos apremiantes, le pidió por telepatía que buscara la lanza. Era la única forma de que Michael no terminara de destrozar el infierno.
-"Eso es, ve a buscarla, yo mientas me entretendré con mi querido Duma. De seguro ya sabes que el tenerla en mis manos no evitará que os destruya. No pienso crear más demonios para instaurar el equilibrio, pienso destruir todo el Yggdrasil." se vanaglorió de su plan, con la locura oculta detrás de sus irises.
Los ojos de duma se abrieron como platos antes de que observara, con pavor, cómo con un chasquido de sus dedos, sus alas fueron arrancadas de cuajo. Sus lágrimas se quedaron estancadas en sus ojos, altaneras, negándose a proporcionar a Michael el grito de dolor que había aprendido a ahogar en su garganta. Michael era omnipotente, un semi-Dios, y era capaz de destruir mundos enteros con tan sólo el chasquido de sus dedos. El hecho de que no lo pulverizara de inmediato le hizo sentir aún mas desconcierto: es que a caso estaba poniendo a prueba a Dios? estaba cerciorándose de que le iba a dejar obrar a su antojo? o simplemente quería torturarle?
-"Jajajaja! jamás creí que viviría para ver esto! el Arcángel Michael, consumido por el odio y las sombras. Amenazas la Creación y lo único que hace padre es indultar a Lucifer? quien ya ni si quiera es un Arcángel? qué cojones? jajaja! os habéis vuelto locos?" se burló Azazel, posicionándose al lado de Duma para enfrentar a su hermano. Puede que así, al menos, tuviera una muerte honorable.
-"Muy bien, que así sea" dictaminó Michael, encendiendo sus iridiscentes ojos azules. Padre me ha dejado todo mi poder así que entiendo que mi libre albedrío concuerda con su causa.
-"O eres un peón más" añadió Azazel, encendiendo sus alas de fuego.
Enfurecido, Michael emitió su esordecedor grito sónico que hizo reverberar todo el infierno. Los bloques de piedra cayeron, los condenados salieron asustados de sus ciclos infernales y toda la bóveda del averno tembló.
De repente y como defensa propia, una enorme lanza de acero negro, con puntas afiladas como espinas de demonios y extrañas runas en idioma Lilim, descendió del ojo del huracán, clavándose inmediatamente en el costado de Michael. El Infierno había escuchado sus intenciones, y como Ente propio que era, se había defendido a sí mismo. Su propia información, corrió a las raíces principales del Yggdrasil que se alimentaba del averno, extendiéndose al resto de los Reinos, subiendo hasta el Paraíso y hasta el mismo Reino de los dioses superiores que habían acordado compartir y proteger el equilibrio de la creación con YHVH( Yavé)
El grito de dolor de Michael hizo que perdiera su magia por unos momentos y se arrodilló en aquel oscuro suelo lleno de cenizas, mostrando su hombro y sus ala superior derecha tullidas. Justo cuando iba a atacar a sus hermanos sin piedad, el infierno lo apresó con sus tentáculos, clavándose aún más la lanza.
-"Gyyyaa! maldito seas! haces esto para que mi hermana escape?" escupió, mientras sangraba por la boca.
-"Oh, Michael, no entiendes que todo esto es más grande que tus riñas con Samael y con Padre" dijo sin aliento por el dolor de sus extirpadas alas Duma, quien no había hablado durante siglos. -"Ten fé, hermano. Esto simplemente eres tú, recorriendo el final de tu camino, llegando a su destino" le dijo, antes de desplomarse, comenzando a desangrarse. El infierno debilitaba sus poderes hasta el punto de nutrirse de su divinidad, para poder apresar a Michael.
-"Tu fé ya no es la mía" y, logrando arrancar la lanza de su costado, encendió todo su poder Demiúrgico, reduciendo a la nada a todo lo que allí se encontraba.
Un enorme retumbar, parecido al llanto de un gigante, se escuchó por toda la creación y nos nueve mundos del Yggdrassil hicieron sonar sus alarmas.
En la Ciudad de plata, horrorizado, Gabriel observaba con impotencia e inquietud, lo que Michael acababa de hacer.
-"Padreeee!" le reclamó, alzando sus alas, llorando con el corazón roto. -"Lo de Uriel ya fue demasiado y tuve que aceptarlo, pero esto? cuando vas a reaccionar a lo que está haciendo Michael? cuando vas a!" pero una enorme fuerza lo golpeó en el estómago y lo hizo caer de rodillas. Jadeando, miró hacia la torre más alta de la ciudad de plata, "La Aguja de Plata"*, hogar de Dios.
-"El consejo de Anguiris** ya está reunido. Tus hermanos con rango de Arcángel también. Es hora, Gabriel, es hora de que toques el cuerno." respondió su padre, de forma escueta, en su mente.
Gabriel se incorporó y sacó de su cinto su corneta. Al empuñarla, se convirtió en una trompeta de dimensiones imposibles, de una complejidad matemática no apta para seres que no fueran celestiales. De superficie infinita pero de volumen finito, tan sólo los ángeles y los dioses podrían escuchar su sonido, estuvieran donde estuvieran, evitando así oídos inferiores como los de los humanos.
El sonido anunciaba el advenimiento del apocalipsis en base a la destrucción del equilibrio y no el apocalipsis bíblico que los humanos habían creído de Michael. Al menos, en su fuero interno, supo que eso sería lo que haría reaccionar a Samael, porque bien sabían todos que el "Portador de la Luz" era necesitado más que nunca.
Una hilera de suspiros entrecortados interrumpieron su respiración, haciéndola irregular a la vez que los espasmos de su columna vertebral la hicieron arquearse de placer, mordiendo con poca sutileza el hombro de su amante, quien, enroscado con ella de una forma en la que no se sabía dónde empezaba el cuerpo del uno y donde terminaba el cuerpo del otro, la embestía con fuerza, gimiendo sin vergüenza sobre su oído, sentado sobre sus piernas y con la espalda arqueada sobre su compañera, permitiendo así no perder ni un mm de fricción con su clítoris y con el montículo de nervios que le recibían con ardor en su vagina. Su tamaño le permitía esa postura y ella, a pesar de su reciente orgasmo, podía rotar sus caderas con plena libertad de movimiento, sintiendo las grandes manos de su hombre sostenerla por los glúteos y rodeando con sus piernas las caderas de él, para impedirle el retroceso. Sus giros lo estaban volviendo loco, llevando ella el control a pesar de estar abajo, apresando y succionando su pene con sus paredes internas.
Lucifer enterró su rosto en su cuello mientras que jadeaba sin control. Sus pectorales se pegaron más a ella mientras que sus manos la tomaron por la cara y el cuello, reclamando su boca, sediento de ella y de su lengua. Chloe no le dejaba retroceder y aquellas embestidas a medias estaban postergando su placer y volviéndolo loco. Impaciente, utilizó su fuerza para extender sus brazos junto con los de ella y apresarlos sobre sus cabezas. Sin apartar sus ojos de los retantes azules zafiro de ella, comenzó a salir despacio de ella, poquito a poquito, reduciendo la presión en su interior y gozando al ver el rostro de Chloe, con los los labios hinchados y las lágrimas saltadas provocadas por emociones incontenibles, emitir una dulce queja, al dejarle de sentir en su interior, para luego, volver a llenarla de golpe, enterrándose en lo más profundo, tomando sus piernas y posando cada rodilla en sus hombros, oyéndola gritar entre el dolor y el placer.
Chloe no necesitó aviso para lo que le venía. Le había estado provocando y ahora él iba a follársela sin contemplaciones.
Lamiendole, mordiendole, succionando cada trozo de piel, devorando sus pechos, reclamando su boca hasta hacer sus labios sangrar, Lucifer la penetró tan fuerte y tan hondo que Chloe creyó que incluso su polla era más grande si cabía. El maravilloso falo de su prometido la penetraba una y otra vez, haciendo su espalda doblarse y su útero temblar. Atrapando sus caderas para dejarla inmóvil, aprisionó uno de sus pechos en la boca mientras que la taladró más rápido, haciendo que difícilmente ninguno de los dos pudieran resistir tal fricción hasta que la gloria les sobrevino a ambos. Lucifer apretó el cuello y volvió a clavar sus rojos irises en ella mientras que ambos gritaban de placer y dolor al mismo tiempo, convulsionándose como dos gusanos clavados en un anzuelo, gritando sus nombres mientras sus sexos rugían y se derramaban uno dentro del otro, uniéndose en un abrazo carnal imposible, como si quisieran fusionarse al igual que lo estaban sus partes íntimas.
Cinco minutos después aún sentían sus pieles sensibles mientras descansaban el uno en los brazos del otro. Estaban tumbados sobre una alfombra gris, cara y mullida, extendida en medio del salón, junto a la chimenea. En el diván de piel, una bandeja con vino y frutas con chocolate a medio terminar y por el resto del mobiliario, sus ropas esparcidas como si hubiese soplado un vendaval allí dentro.
En un agradable silencio compartido, ambos se acariciaban suavemente mientras que miraban el techo, allí en donde la preciosa lámpara de Lucifer los iluminaba con sus tenues y doradas bombillas, imitando éstas los frutos de un árbol colocado del revés, con la copa mirando hacia ellos.
-"Recuérdame que nunca más vuelva a creerte cuando me digas que vas a darme un masaje relajante mientras picamos algo junto al fuego" habló divertida Chloe, recorriendo sus dedos por sus labios perfilados y generosos y luego jugando con su barba de dos días.
-"Bueno, a caso ahora mismo no te encuentras extremadamente relajada, detective?" le sonrió divertido, metiéndose una fresa en la boca mientras le sonreía de forma traviesa.
-"Desde luego, si seguimos así, voy a tener que ponerme crema ahí debajo, ya sabes, por exceso de uso..." y sus labios le robaron un beso, caprichosa por querer probar la fresa con un extra de Lucifer y chocolate. Qué combinación!
-"Mmnn, me ofrezco voluntario para cuidar de una zona tan delicada. Te prometo que seré bueno" sonrió sobre su boca, al notar cómo ella le robaba lo que le quedaba de fruta.
-"Oh, ya, sí, y eres bueno, sé que eres tan bueno que al final acabaríamos como hoy con tu masaje y yo terminaría sin poder andar de forma apropiada durante una semana" puntualizó, mientras él se carcajeaba y se hundía de nuevo en su cuello de cisne, proporcionándole besos cariñosos.
Tras otra hilera de besos y de risas, ella se fijó en la lámpara, y jugando con sus pectorales y posando su cabeza en uno de ellos, le preguntó.
-"Nunca he entendido tu elección sobre esa lámpara. Se que la mayoría de las cosas que tienes en el ático son objetos reales y antiguos, que has ido coleccionando a lo largo de tus visitas a la tierra...pero esa lámpara, solo tendrá los años que llevas aquí y parece hecha a mano. Dime, qué es?"
Él la miró con ojos brillantes, admirando su capacidad de observar y analizar. Aún estaba maravillado por tenerla ahí, por ser ella quien era, por ser él quien era para ella, por pertenecerse ambos...
-"Verás, jamás habría podido meter al verdadero en esta habitación, detective, ya que el plano de este universo es su espina dorsal, los mundos paralelos sus ramificaciones. En sus raíces se sustentan los nueve reinos de la Creación, incluido tu planeta. En su tronco se encuentra El jardín del Edén y en los planos superiores, en su copa, el Reino de Odín y de dos dioses Ases, aquellos que se aliaron con mis padres para proteger y salvaguardar este universo. Eso, mi Chloe, es una representación del Yggdrasil, el árbol de la vida, el sustento del equilibrio de la creación."
Chloe se recincorporó con la boca abierta y lo miró anonadada.
-"La mitología Nórdica es real? Odín? el reino de Ashgard? todo eso?" se asombró.
-"Todos los panteones de Dioses que han existido son reales, Chloe. Los Griegos, los Egipcios, los Mayas, Los Asiáticos...todos son aquellos Dioses inferiores que te conté que vinieron a visitar a la Humanidad como la nueva creación de mi padre, el Dios supremo. Vosotros le llamáis Dios, pero él más bien es una Entidad Cósmica. Su poder está por encima de todos. La ciudad de Plata está fuera del Yggdrasil, desde donde él lo observa todo, ocupando todo el espacio y la materia. Siendo omnipotente y omnisciente, está en todas partes sin ser visto. Para vosotros es el Dios Abrahámico y se llama YHVH, pronunció en una lengua que no conocía; pero para otros dioses y otros universos, ramificaciones del Yggdrasil, él es conocido como "La presencia".
-"Había oído hablar del "Árbol de la vida" pero no pensé que existiera de verdad y creí más bien que era un rollo hippy. La expresión hizo reír a Lucifer.
-"En todo el modelo de creación de mi padre, puede verse el Yggdrasil, amor. Por ejemplo, en las ramificaciones de venas en una placenta humana, en las miles de líneas que conforman vuestra huella dactilar, como si del tronco de un árbol seccionado se trarara; tambien se ven en las ramificaciones de los albeolos pulmonares, en las venas de las ojas o en las vuestras propias y si ves a escala celeste, en las ramificaciones de los ríos..."
-"Wow" y ahí estaba, lo único que su cerebro podía pronunciar al recibir semejante información. Luego miró a Lucifer con asombro y admiración, recordando a quién tenía delante.
Él tan sólo sonrió de forma humilde. Le incomodaba que ella no le mirase ahora como su mujer, sino como un súbdito delante de su Dios.
-"Vamos, amor, no hagas eso. Soy yo, recuerdas?" le pidió, incorporándose y poniéndose la ropa interior, buscando la de ella alrededor de la habitación.
-"Pero es...es que es...tan fascinante" se defendió, aceptando sus bragas por parte de él.
-"Lucifeeeeeeeerrrrr!" oyeron los dos al unísono, provocándoles un sobresalto, al ver por la terraza a un horrendo y rechoncho híbrido entre hipopótamo y foca entrar volando a la habitación, arrastrando con sus zarpas a un amasijo de plumas de halcón milenario, protegiendo éstas a su portadora como en un capullo protector.
-"Gaudium?"* se aventuró a pronunciar, incrédulo de verla allí, hasta que el demonio aterrizó de mala forma junto a Chloe en la alfombra, soltando de sus garras a Remiel, inconsciente, girando ésta sobre sus alas hasta chocar con las rodillas de Chloe.
La rubia rodó los ojos desde aquel extraño ser hasta Remiel, con las manos tapándose los pechos. Lucifer en seguida la tapó con una de sus batas de baño y comprobó el estado de Remiel.
-"Gaudium, qué haces aquí? qué ha pasado?" le preguntó, notando cómo su hermana respiraba y que solamente parecía agotada de haber hecho un gran esfuerzo.
-"Mi Lord, ha pasado algo terrible, Michael, el Infierno...el..el...el Iggdrassil!" quiso hablar apresuradamente hasta que los dos se congelaron en el acto. Sin hablar, se miraron con expresión de pánico, alertando a Chloe incluso más que la visión de aquel ser que evidentemente era un demonio no antropomórfico.
-"Lucifer, qué ocurre?" al ver que éste salió disparado para mirar al cielo y luego al suelo, lo siguió, hasta alcanzarle y tomarle de la mano. -"Luci?" pero él no la dejó terminar.
-"Es el cuerno de Gabriel. Está sonando. Gaudium, el cuerno de Gabriel!" se alarmó, con el rostro desencajado. Jamás pensó que tuviera que volver a oír ese estruendoso relámpago celestial de vibración sónica penetrante y abrumadora en sus eones de existencia.
-"Qué? yo no oigo nada. Qué significa?" preguntó ella, sintiendo el miedo a través de él.
-"Significa que mi padre nos ha convocado a la lucha. El Yggdrasil ha sido atacado" le aclaró, temiendo por ella y por su vida, tomando su mano con fuerza.
-"Ha sido Michael, Lucifer. Michael nos atacó...ha matado a Duma y casi mata a Remi y..." intentó explicarse Gaudimum.
-"La Lanza de Sandalphon, quiere la lanza..." pronunció a duras penas Remiel, recobrando la conciencia. -"Sin la "Espada Flameante", es el único arma que puede..."
-"Matarme" concluyó Lucifer, mirando cómo Chloe lo observaba con espanto.
De pronto un temblor enorme agitó los cimientos de la ciudad, provocando un estruendo que dividió el asfalto de avenidas enteras, derrumbando edificios y colapsando los sistemas. Las alarmas, los gritos y el pánico inundaron las calles y Lucifer no tardó en abrir sus alas y envolver a Chloe con ellas para alzar el vuelo. Sabía que los cimientos del Lux resistirían aquello, pero debían irse de allí de inmediato. Tras otro estruendo, un rayo de luz verde ascendió desde las grietas hasta el cielo, observando con sus irises rojos cómo las almas de los condenados escapaban.
-"Lucifer, qué ocurre?" quiso saber Chloe, aferrándose a él mientras que la sostenía en el aire.
-"Es el Infierno. El Infierno ha colapsado y las almas de los malditos están escapando". El Yggdrasil corre grave peligro" afirmó, sabiendo lo que aquellas palabras significaban, apretando más a Chloe contra él.
"Michael, hermano, qué has hecho?" pensó para sí, con gran pesar en su corazón.
NOTAS DE LA AUTORA:
Hola de nuevo! un verdadero placer traeros de nuevo otra actualización tan prontito. Ya os dije que en ésta iba a empezar a meterme en temas moviditos y qué hay más movido que el colapso del Infierno? quiero aclararos ciertos puntos:
*Sandalphon: Existe en el cómic. En el siguiente capitulo sabréis quien es, pero sí que puedo aclararos que es el responsable de que Michael aparezca tullido, con el hombro y el ala maltrechos, tal y como pasa en el cómic. De hecho, en el cómic, en realidad está cojo, pero yo he dejado las lesiones que Tom ellis ha decidido interpretar en la serie.
*El ángel querubín caído "Gaudium" existe también en el cómic, aunque en éste es de género masculino y vive en el infierno con su temerosa hermana "Spera". En mi historia, he decidido fusionar a ambos y dejar el aspecto de Gaudium pero con la personalidad de Spera. Tanto en el cómic como en el fic, es un aliado de Lucifer.
Duma en el cómic es mucho más poderoso, pero aquí tenía otros planes para él.
Ahora ya sabéis lo que es el Yggdrassil, elemento de la mitología nórdica que en los cómics aparece de verdad, relacionando los mundos y los universos de DC y el multiverso. De hecho, en los cómics, Lucifer ayuda a su padre hace mucho tiempo atrás a mantener el equilibrio, llegando a un acuerdo con los dioses Ases, los nórdicos. Gracias a esta pelea, él obtiene una carta blanca muy importante, aquella que...mejor no os la cuento, jejejeje. En nuestra vida real, seguro que habéis visto collares y pulseras y abalorios de todo tipo con el "Árbol de la vida" representado. De hecho, hoy en día hay muchísimas culturas que creen en él; sino que sustenta el equilibrio en nuestro planeta, y no en todos los universos de DC.
**"El Consejo de Anguiris" existe en la saga de videojuegos "Diablo". Cuando Gabriel le habla a su padre y dirige su mirada a la "Aguja de Plata", se está refiriendo a la torre más alta de la Ciudad de Plata, que curiosamente existe también en ese mundo. Es allí en donde reside Dios y el consejo, originalmente formado por 5 todopoderosos arcángeles, a los cuales he decidido sustituirlos por los arcángeles de la biblia, ya que Lucifer (la serie) también los nombra y porque quiero reseñar la importancia de los arcángeles que a nosotros nos ataña según el cómic: "Michael Demiurgos y Lucifer Morningstar". Siempre habrá más de Neil Geiman que de la biblia en mi historia, obviamente.
Como veis a Michael se le ha ido la olla, pero es que él también lo ha pasado mal por los juegecitos de papá. Ambos hermanos os han dado su punto de vista sobre la "demonización de Lucifer" ante los humanos y...no os ha parecido que Michael estaba en desacuerdo pero decidió obedecer?
En el siguiente os enteraréis y a ver qué hace mi pobre Luci para proteger la ciudad y al Yggdrasdil siendo un ángel normal?
Quedaos conmigo que esto se pone mejor!
Gracias por los reviews, me animan mucho!
+SED FELICES+
