Disclaimer: HxH pertenece a Togashi. La historia es mía. Enjoy. Gracias por leer y comentar.
Notas: 1) Probablemente los personajes serán muy ooc, lo lamento, pero fue una idea impulsiva.
2) El uso de los símbolos se basa en los comentarios de Ishida en su entrevista junto a Togashi, pero interprétenlos con libertad. Como ffnet no permite uso de unicode, utilizaré sus nombres en inglés entre asteriscos para representarlos. Ej: *club* corresponde al trébol; *diamond* a diamante; *heart* a corazón; *spade* a pica.
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Telaraña
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Capítulo 3: Juguetes
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Hisoka miraba a la mujer dar vueltas por el departamento. Habían regresado a Yorkshin por una breve misión que en otra oportunidad no le habría interesado, pero quería observarla un poco más en su hábitat. Como un animal en un zoológico, atrapada y para exhibición.
La vio hacer ejercicio, salir de la ducha (totalmente vestida, nada de diversión), comenzar a bordar junto a la ventana. Él ya había visto su trabajo, sabía que sus manos eran veloces y ágiles, sin embargo, ahora lo hacía lentamente, estirando los hilos uno a uno con pereza. Estuvo al menos una hora en esa actividad cuando algo interesante volvió a suceder. La mujer dejó el bordado en la mesa y se mostró alerta, los hilos a su alrededor brillando.
Era Chrollo. Machi lo dejó entrar al departamento e Hisoka habría dado todo por escuchar, pero estaban demasiado lejos y acercarse, demasiado peligroso.
El líder le explicó de una pequeña batalla con veneno involucrado. Shizuku lo extrajo fácilmente, pero la herida estaba demorando en sanar. Machi lo inspeccionó. Había que limpiar y unir la piel, no era profunda, pero el corte era muy irregular.
Le indicó que sacara un brazo de la chaqueta larga y buscó un botiquín. Hisoka miró cómo presionaba suavemente los algodones a la piel de Chrollo que no mostraba signos de dolor. ¿Era necesario? Ella no había usado nada de eso para curar sus dedos. Unos segundos después la herida era casi imperceptible en el costado del líder, Machi había utilizado sus puntadas de nen.
Chrollo sonrió y le agradeció dispuesto a irse. Tenía la convicción de que había que mantener las guaridas personales privadas y no intervenir en ellas, por seguridad, pero Machi lo detuvo.
- Danchou, puede bañarse aquí. Tengo ropa limpia, esa está llena de sangre y suciedad.
Costó convencerlo, a veces el jefe del grupo podía ser testarudo con esas reglas. Ella confiaba en él completamente y sabía que no la pondría en peligro y él... debería confiar en ella, después de todos esos años.
Se sacó nuevamente la larga chaqueta y ella se giró de inmediato. Caminó a la ventana y fijó la vista en un punto. A Hisoka le costó comprender qué era tan interesante, pero logró entenderlo: ella no estaba mirando o vigilando, estaba centrada en el único punto de la ventana que no reflejaba el interior de su departamento. Le estaba dando privacidad. Se quedó quieta hasta que escuchó el correr del agua.
Hisoka la miró con más atención. La vio acercarse a la pila de ropa que Chrollo había dejado e inspeccionar la chaqueta. Buscaba algo y de pronto lo encontró. Fue a la torre de hilos que tenía sobre la mesa y buscó uno entre los varios tipos de negro. Con la misma velocidad que utilizaba para sus puntadas de nen, logró zurcir la chaqueta y dejarla cono nueva. La sostuvo largo rato entre las manos y luego la dejó perfectamente doblada sobre la cama. La ropa sucia quedó en un canasto al rincón de la habitación. Escuchó que el agua dejaba de correr y volvió a su posición inicial en la ventana. Chrollo salió completamente vestido y se secó el cabello con una toalla más pequeña que luego Machi recibió para colgar.
Si Hisoka hubiese estado en la misma habitación, habría notado que cuando el jefe de las arañas puso su mano en el hombro de Machi para despedirse, ella había temblado y una corriente eléctrica tensó los hilos de su telaraña. Pero no estaba ahí. Pudo seguir a Chrollo de regreso a la guarida, pero algo le molestaba y decidió quedarse un poco más.
Machi era extraña. No mostraba sus sentimientos, pero los tenía, era un secreto a voces. En su primer día junto al Ryodan, Hisoka fue invitado a pulsear para medir su fuerza física y asignarle una posición. Se acercó a la mesa, pero antes de alcanzar a apoyar el codo, muchos hilos crearon una barrera. Si el mago no hubiese sido rápido, su brazo se habría cortado en varias partes. Se sintió atacado, creyendo que habían descubierto su interés en Chrollo, pero nadie alrededor parecía sorprendido.
- Es una suave... - suspiró Pakunoda mientras la mujer de pelo rosado tomaba una mariquita de la mesa que habría sido aplastada por Hisoka.
El insecto se posó sobre la punta de su dedo y lo sopló para que volara. Hizo desaparecer los hilos y volvió a su lugar. Todo eso para salvar un animal insignificante. Más tarde preguntaría porqué y Nobunaga solo diría que en ciudad Meteoro no se veían ese tipo de bichos. Le pareció una excéntrica, pero respetó que fuera tan decidida para defender algo.
Al día siguiente volvió al departamento sabiendo que estaría vacío e ingresó con cuidado. A pesar del barrio donde se ubicaba, el lugar era limpio y ordenado. Se sorprendió de cuan femenino era. No tenía grandes adornos, pero estaba seguro de que todo lo tejido y bordado había sido hecho por sus propias manos. El baño tenía una amplia tina que a Hisoka le gustó más de lo que debería y luego se dirigió al armario. Se sorprendió otra vez.
Encontró un cambio de ropa de todos los miembros del Ryodan, excepto de él. También encontró ropa de Machi que jamás le había visto y, por supuesto, su uniforme de pelea. Todo con olor a limpio. Lo interesante fue una libreta morada.
Contenía hoja tras hoja una lista de nombres. Reconocía la mayoría, eran integrantes del Ryodan. A su lado encontró fechas y algunas palabras que cambiaban año a año. Al compararlas entendió que era una lista de regalos de navidad con plazos para terminarlos y materiales. Todos hechos a mano. En la última hoja estaban listados los nombre de todos los integrantes actuales, algunos aún sin regalo asignado, otros con una marca de verificación. Su nombre se encontraba al final, tachado... varias veces.
Hisoka se mojó los labios. A Machi no le agradaba y eso era perfecto para él. Pero lo había agregado a la lista y debió estar indecisa. ¿Qué diría Chrollo?
Algo más que notó era que los regalos para Danchou eran siempre los primeros en ser terminados, seguidos por los de Pakunoda. Machi era completamente fiel e Hisoka pensaba en las posibilidades. Con seguidores así, un enfrentamiento con el líder se volvía más interesante. No todos a la vez, claro, tampoco era estúpido.
Escuchó pisadas en el pasillo y salió rápidamente por la ventana.
- Machi, ¿estás? traje la ropa - la voz de Pakunoda era inconfundible.
Al no recibir respuesta sacó una llave e ingresó. Miró alrededor con sospecha y se acercó a la ventana abierta. Hisoka conocía un poco de la habilidad de Pakunoda, podía leer la mente, pero también los objetos, y si entraba en contacto cualquiera de las partes que él mismo había tocado, sería descubierto. ¿Qué hacer en ese caso? ¿Matar a Pakunoda? Arruinaría todos sus planes de pelear contra Chrollo... la curiosidad no es buena.
Un llamado interrumpió su camino, era Machi, le dijo que se reunieran en otro punto. Dejó la gran bolsa en el suelo y se marchó. Claramente eran muy cercanas.
Machi sentía cariño por los miembros del Ryodan, solo pensar en la reacción que tendría si algo malo les pasara hacía que la piel de Hisoka se erizara.
El único detalle es que Machi no le teme.
Sabe que es peligroso, que es fuerte, que no responde más que a sí mismo, y sin embargo, lo desafiaría cualquier día, por defensa o venganza, sin problemas. No le interesaba empezar una batalla, terminarla era otra cosa. No vería miedo en su ojos. Odio sí, de seguro, y tampoco sería una mala opción, pero no es suficiente.
Y bajo esos parámetros... o por alguna razón, Machi no es un buen juguete.
