Capítulo VI: La Segunda Prueba (Leorio).
La arena era pálida, y la costa, repleta de rocas, era embestida por las olas blancas. El cielo era gris y estaba despejado, pero el sol no era visible, ni la luna. El viento, helado como en invierno, hacía que el vello de sus brazos se erizara, y su espalda quedara entumecida.
—Leorio —dijo el niño sentado a su lado, con ambos brazos hundidos en la arena—, ¿me extrañarás?
—¿De qué hablas?
—Después de que me muera —lo miró a la cara—, ¿pensarás en mí?
Sintió un puño apretándose en su pecho, y el frío empezó a colarse en su corazón.
—¡No digas eso! ¡No te vas a…!
El niño apartó su mirada y la volvió hacia el cielo.
—Tienes que recordarlo —dijo una mujer desde atrás. Leorio se volteó a mirarla; era Madre.
—¿Recordarlo? ¡Pero si está aquí! —miró a su izquierda, y ya no había nadie—. Estaba… aquí… Estoy seguro…
—No —dijo Madre, acercándosele—, no es eso.
—¿Cómo…? No entiendo. Estaba aquí, estaba… —Sollozó. Miró hacia abajo. Las lágrimas formaban una costra al caer en la arena que tenía entre sus pequeñas piernas.
Madre se agachó, rodeó su cuello con un brazo y le dio un beso en la mejilla.
—Esto no puede pasar otra vez.
—No pasará… —se secó las lágrimas.
—Prométemelo.
—Lo prometo.
Apenas dijo esas palabras Madre desapareció, y en su lugar sintió un cuerpo más grande. Era el cadáver de un hombre. Pesaba mucho más de lo que un niño de su edad pudiera levantar, pero pudo sacárselo de encima con algo de esfuerzo. Lo miró. El hombre tenía unas ropas extrañas que Leorio no reconocía de ninguna parte, y su pelo claro le caía por las mejillas. Donde debían estar sus ojos sólo había unas cuencas vacías. Sintió repulsión y tuvo que apartar la vista. Entonces notó que ya no estaba en el mismo lugar, era otro sitio, oscuro como un túnel, lleno de árboles y arbustos. Comenzó a caminar sin rumbo.
El bosque parecía no tener fin, a donde quiera que miraba había árboles, y sus ramas se extendían hacia el cielo como buscando una luz que no existía.
Un aroma dulce se sentía a lo lejos, y resaltaba del olor a tierra que había por todo el sitio; tierra negra y húmeda que se sentía blanda en los pies, como si se tratara del lomo de una bestia. Leorio decidió que debía seguirlo.
En el aire había una leve brisa que arrastraba una neblina, y que aparte de ser el origen de toda la humedad, hacía que lo lejano fuera aún más difícil de distinguir. El aroma servía de guía en ese sitio donde no había adelante o atrás, ni ninguna forma de orientarse.
A medida que avanzaba, el lugar tomaba una tonalidad rojiza, y en la tierra aparecían charcos de agua, que se hacían más y más amplios.
"Estoy olvidando algo…"
El aroma era cada vez más intenso, pero aún no sentía que estuviera cerca de su fuente de origen. Leorio comenzó a correr. Quería ver de dónde venía ese olor tan particular. La tierra era cada vez más roja, y de a poco parecía tomar la textura de la carne. Sin darse cuenta, de repente ya no parecía suelo, sino la carne despellejada de una criatura. Pero Leorio no podía parar. El líquido que surgía de los charcos ya no parecía agua, era algo más espeso.
No podía detenerse. Los charcos eran más y más amplios, hasta que ya cubrían todo el piso. No había un lugar seco que pisar. De los árboles comenzaron a brotar unos ojos, rojos como la sangre, que vigilaban cada paso que daba.
"Estoy olvidando algo…"
El líquido ya le llegaba a las rodillas, pero Leorio no podía parar. Los ojos lo vigilaban. Entonces, después de correr por lo que pareció una eternidad, lo vio: Una sombra blanca estaba cerca de allí. Al acercarse se dio cuenta que era otro árbol, más pálido y grueso que los otros. Sus miles de ramas sin hojas se extendían por el cielo hasta perderse de vista. El aroma que emitía le era familiar, no sabía por qué.
Algo rugió a lo lejos, un monstruo, tal vez.
Se acercó al árbol para tocar su corteza milenaria, pero cuando estaba a punto de alcanzarlo, una mano lo agarró de las piernas y lo jaló, hundiéndolo entre la viscosidad.
—Veo que ya despertaste —Una persona lo miraba atentamente, Leorio no la reconocía. La luz lo había cegado un poco. Abrió los ojos con cuidado, pestañeando muchas veces.
—¿Quién eres?
—Bonty... ¿No me recuerdas?
—¿Bonty…? —Entonces recordó algo importante que le hizo sentir un impulso repentino de energía— ¡Kurapika! ¡¿Dónde está?!
Bonty se encogió de hombros. Leorio miró a su alrededor. Estaban afuera de un edificio rodeado de lo que parecía ser una selva. Había otras personas. Cientos de guerreros, atletas y toda clase de especialistas. Estaban en el Examen de Cazador. Leorio no sabía cómo había llegado allí, no recordaba nada salvo que él y Kurapika habían bajado por un elevador.
Algo rugió, el sonido venía desde dentro del edificio.
A unos metros de allí estaba un hombre sentado bajo un árbol, apartado del resto del grupo. Era Hisoka, el Mago, que reposaba inmóvil, con la mirada perdida. Su ropa estaba empapada en sangre, quizás había matado a otra persona. Leorio recordaba cómo le había cortado los brazos a un sujeto que lo había ofendido al comienzo del examen.
"Es cierto, el examen…"
Leorio sintió una presión en su pecho, algo andaba mal, pero no sabía qué. Volvió a mirar a Bonty.
—¿Y Kurapika? ¿Cómo llegamos aquí? ¿Qué ha pasado?
—Tranquilo, Kurapika está bien. Te desmayaste y te cargamos el resto de la carrera.
—¿Qué dices…?
—¿Qué?
Leorio vio algo por el rabillo del ojo. Kurapika venía saliendo del bosque. Se paró y se dirigió hasta él.
—Leorio, me alegro mucho de que…
Antes de que pudiera terminar, Leorio le dio un puñetazo en la cara. Tenía mucha rabia.
—¡Oye!, ¡¿qué te pasa?! —Kurapika le gritó. Más que enojado parecía confundido.
—¡¿Por qué hiciste algo tan estúpido?!
—¡Alguien tenía que detenerlo!
—¡¿Detener a quién?! ¡Estoy hablando del túnel, idiota! ¡¿Por qué me trajeron hasta aquí?!
—Te desmayaste.
—¡Ya lo sé! ¡Pero no necesitaba tu ayuda!
—¡¿Y qué querías, que te dejara ahí tirado?!
—¡Sí!
—¡Imbécil! ¡Bueno, ahora ya lo sé, la próxima vez que caigas en un truco estúpido te dejaré solo!
—¡Bien! —sintió que algo se le atragantó en la garganta. Se dio media vuelta y comenzó a caminar hasta alejarse de Kurapika. Bonty le bloqueó el camino.
—No seas así con Kurapika, él se…
—¡Apártate!
Bonty se movió a un lado y Leorio siguió caminando hasta la pared donde estaban sus pertenencias. Después de eso caminó hasta donde estaban los demás participantes.
"Me dejaste en vergüenza ante todos."
Leorio sentía cómo lo miraban y se reían de él.
—¡¿A quién miran?! —los espantó. Por suerte ninguno le respondió.
Ahora eran muchos menos, como un tercio de los que eran al comienzo. La primera prueba había sido dura, al parecer. El extraño rugido sonó una vez más.
Una cara familiar se asomó de repente entre la gente.
—Wow, está vivo —le dijo. Era el niño de pelo blanco que se había mofado de él justo antes de que se desmayara.
—Veo que pudiste pasar la prueba, mocoso.
—Claro que pude, esto no es nada. De hecho, ya me está decepcionando.
"Pequeño engreído."
—Haciendo trampas cualquiera hubiera pasado —Leorio le dio una mirada a su patineta.
—¿Lo dice por esto? La dejé de usar cuando aparecieron las escaleras. Ah, es verdad, usted estaba durmiendo en esa parte —le sonrío de manera vil—. Al final del túnel había escaleras. Muchas escaleras. Las hubiera visto si no se hubiera… Por cierto, ¿cómo llegó acá? —la cara del enano no dejaba dudas de que seguía burlándose.
—No te hagas el tonto, sé que me viste.
—Tal vez, je je. Entonces comprende, me imagino. No es la persona más adecuada para decirme que pasé por hacer trampa.
Leorio gruñó con ira.
—Perdón, perdón —siguió el chico—. ¿Y por qué no está con sus compañeros?
—No es de tu incumbencia. ¡Y deja de tratarme con tanta formalidad! ¡No soy tan viejo!
—¿Qué edad tiene?
—19.
—¡Imposible! —su asombro parecía sincero.
—¡Oye!
Un sonido los interrumpió. Las puertas de la edificación comenzaron a abrirse, y el rugido extraño sonaba cada vez más potente. Leorio y el enano de pelo blanco se acercaron a ver qué era, junto a los demás participantes.
Dentro del lugar estaba sentado algo que sólo podía ser un gigante, medía unos tres metros, y los rugidos que había estado escuchando provenían de él. Delante había otra persona sentada, en un sillón de cuero. Era una chica muy hermosa, con cinco trenzas rosadas en la cabeza y grandes ojos celestes. Sus ropas eran reveladoras, y su increíble atractivo captó inmediatamente la atención de todos.
—¿Tienes hambre? —dijo la chica al gigante.
—¿No lo escuchas? Me muero de hambre.
—¡Muy bien! ¡Participantes, escuchen! —Su voz estaba cargada de energía —. ¡La segunda prueba será…! ¡Cocinar!
"¡¿Qué?! ¡Nunca he cocinado algo en mi vida! —Leorio miró al chico que estaba a su lado y parecía igual de impactado por la noticia —. Je je, no pareces tan confiado ahora, ¿eh?"
—Somos cazadores gourmet —siguió la chica—, tendrán que cocinar platos para satisfacer nuestros paladares.
—Primero harán un plato para mí —dijo el gigante.
—Y si Buhara los aprueba, podrán cocinar algo que yo les pida. ¡Pasarán la Segunda Prueba cuando nos hayan satisfecho a ambos! Una vez que estemos llenos, el tiempo de prueba se habrá terminado.
"No parece que esa chica pueda comer mucho… Pero ese de allí podría comerse una vaca completa".
—El plato que les designaré será… —el gigante parecía emocionado—. ¡Cerdo asado! Con cualquier tipo de cerdo me conformo. ¿Preparados? Entonces… ¡Comiencen a cocinar!
Leorio miró a su izquierda, donde debía estar el chico de pelo blanco, pero ya había salido corriendo sin que se diera cuenta.
Buscó a Kurapika, pero también ya se había perdido. De repente era el único participante que quedaba parado en la puerta.
—¡Oye tú, chico! —La examinadora le habló—, ¿y a ti qué te pasa? —Leorio se apuntó a sí mismo, algo nervioso—. Sí, tú, idiota, ¿quién más iba a ser? ¿Qué pasa?
—Bueno, es que… yo…
—¿Hmm? —Lo miraba directamente con sus ojos claros. Leorio se sintió intimidado por su belleza y quedó sin palabras. Se supone que iba a explicarle su situación, pero no pudo.
—Nada. No pasa nada —le respondió sin pensar.
—Entonces, ¡vamos, andando, rápido!
—¡Sí! —Leorio salió corriendo.
"Diablos, esta chica es imponente".
Leorio se metió en las profundidades del bosque y vio cómo algunos participantes peleaban contra unos cerdos salvajes que eran como seis veces el tamaño de uno normal. Algunos lograban derribarlos, pero otros eran envestidos de lleno por los animales y quedaban tirados en el piso, gritando de dolor, posiblemente con varios huesos rotos. No tenía tiempo para atenderlos.
"Tengo que encontrar un cerdo y asarlo antes de que Buhara se llene."
Entonces vio a una chica siendo rodeada por dos cerdos. Sin pensarlo se lanzó a atacarlos con su maletín, dejándolos fuera de combate con dos golpes certeros en la nuca. La chica estaba cubriéndose la cabeza con los brazos, y tenía los ojos cerrados.
—¿Estás bien? —Leorio le preguntó.
—S-sí, sí, lo estoy. Esto de las peleas no son lo mío, je je… ¿Tú eres…
—Me llamo Leo...
—…el chico que estaba siendo cargado.
—Sí… ese mismo. —"Maldición, todos lo vieron."
—Eres muy fuerte. Pensaba que iba a morir. Gracias. —la chica era un poco más baja que Kurapika, tenía el pelo castaño y los ojos verdes, y su cuerpo era grueso y voluptuoso, definitivamente no parecía alguien débil. Pero a pesar de eso tenía algo que la hacía ver demasiado tierna. Quizás era una combinación entre su dulce voz y su sonrisa.
—Sí, lo soy, ah ja ja ja —Leorio no podía evitar presumir luego de que una chica linda lo elogiara—. ¿Cuál es tu nombre?
—Odry. Me dedico a la botánica, el estudio de las plantas. ¿Y tú?
—Nada, pero quiero estudiar medicina —Leorio no paraba de sonreír.
—Aunque también podrías dedicarte a golpear jabalíes —le dijo Odry, coqueta.
—Claro, ah ja ja ja. Pero no son jabalíes, son cerdos.
—Eso, eso ¿Y tú?, ¿cómo te llamas?
—Cierto, qué mal educado. Me llamo Leorio —le extendió la mano.
—Gusto en conocerte, Leorio —se dieron un apretón.
—Bueno, Odry, creo que es mejor que comencemos a… asar esos cerdos —Leorio recordó que debía apurarse si no quería quedar descalificado.
—¡Claro!
Prepararon una fogata y asaron los dos cerdos lo mejor que pudieron. Luego Leorio se echó los dos al hombro para demostrar que tenía fuerza, pero no resistió mucho. Todavía no se recuperaba del todo. El resto del camino tuvo que cargar uno solo, y Odry el otro. Fueron juntos hasta donde estaba Buhara y la otra examinadora. Cuando llegaron ya había una pila de esqueletos junto al gigante, y una fila de participantes esperando ser probados. Bonty y Kurapika ya habían pasado, y estaban parados junto a una pared, conversando. Leorio ya estaba más calmado y se dio cuenta de lo idiota que había sido antes.
"Tal vez debería pedirle disculpas a Kurapika…"
—Ellos son tus amigos, ¿verdad? —preguntó Odry.
—No, o sea, no lo sé…
—Oh, mmm. Bueno, parece que es un tema delicado.
—¡Siguientee! —dijo la examinadora.
—Ya tenemos que pasar —le dijo Leorio a Odry.
—Cierto.
Entregaron ambos cerdos a Buhara, quien se los devoró completos, uno seguido del otro.
"Es un monstruo…"
—¡Deliciosos! —dijo el gigante después de eructar.
—¡Siguiente! —dijo la examinadora, luego pasó el siguiente y así y así, hasta que Buhara le hizo un gesto de que ya no quería más. La examinadora tomó una maza y dio un fuerte golpe a un gong, que resonó por todo el lugar—. ¡Se acabó el tiempo!
Buhara se había comido más de 70 cerdos completos. Todos estaban asombrados.
—Eres un Glotón —le recriminó la examinadora a su compañero—. Dijiste que todos los cerdos que comiste estaban deliciosos. ¿Cómo vamos a juzgar eso?
—A quién le importa. Reduje el número de participantes, ¿o no?, no es como si esto fuera un concurso de sabor de todas formas.
—Eres demasiado amable con ellos. Un cazador gourmet debería tener un sentido del gusto capaz de discriminar. Pero bueno, ya qué. ¡La prueba del cerdo asado se acabó! ¡Pasaron 71 participantes!
Leorio observó para ver quiénes habían pasado. Aparte de él, Odry, Kurapika y Bonty, estaba Hisoka, el chico de pelo blanco, y casi todos los demás participantes que Tonpa les había introducido. Hasta Tonpa estaba, de alguna forma.
"Tonpa… ¿Debería…? —miró a Odry, y pensó que si buscaba pelea ahora le iba a dar una mala impresión— No, mejor no. Más adelante."
—Deberían tener en cuenta, sin embargo —La examinadora siguió hablando—, que, a diferencia de Buhara, yo puedo ser muy estricta. ¡Ahora viene la segunda parte de la Segunda Prueba…! ¡Mi plato elegido será…
"Por favor que sea algo que al menos Odry conozca."
—…¡Sushi!
"¡¿Qué demonios es eso?!"
Leorio miró a Odry, que parecía igual de perdida que él.
—¿Lo conoces?
—Creo, el nombre me suena...
—Muy bien.
—Pero no recuerdo nada, quizás con un poco más de información…
Leorio miró a Kurapika y Bonty, pero ellos estaban mirando a otro lado.
"Tal vez esta sea una buena excusa para acercarse…"
—Je, veo muchas caras en blanco —dijo la examinadora—. No es de sorprenderse. El Sushi viene de un pequeño país que está en una isla. ¡Pero no desesperen! ¡Miren, vean esto! —Los invitó a entrar al lugar—. ¡Cocinas totalmente equipadas para hacer sushi! ¡Hay una para cada uno! ¡Tienen todas las herramientas que necesitan, y el ingrediente clave, el arroz, está listo y cocido! Y acá va una pista importante. ¡Me gusta el sushi nigiri, moldeado a mano! ¡Ahora pueden pasar a sus lugares de cocina! ¡Igual que antes, la prueba termina cuando la examinadora, o sea yo, esté llena! ¡Mientras tanto pueden hacer cuantos quieran!
Leorio y Odry pasaron a las cocinas, junto a los demás participantes.
—¿Recordaste algo?
—Nop. Ya me sonaba que era de Jappon, por el nombre, pero aún no recuerdo.
—Bien, sigue pensando.
—¿Tú tienes alguna idea? —preguntó Odry mientras tomaba uno de los cuchillos.
—Mmmm, más o menos. Estos utensilios sugieren que se usa carne o vegetales, ¿pero de qué tipo?
—Los cuchillos no me dicen nada. Podría ser cualquier cosa… Ah, sí, dijo algo de moldearlos a mano. ¿Podría ser…? —Odry se quedó mirando al arroz.
"Kurapika —Leorio buscó otra vez a su compañero con la mirada, pero no estaba en la sala—. ¿A dónde habrán ido?"
Los demás participantes estaban igual de perdidos. Unos cuantos más habían desaparecido.
"Quizás si le pregunto a la examinadora por otra pista…"
—Espera —le dijo a Odry.
—Bueno.
Comenzó a caminar hasta donde la examinadora para preguntarle sin que los demás se enteraran de la respuesta, cuando de repente aparecieron Kurapika y Bonty cruzando la puerta. Kurapika tenía en sus manos el cadáver de un conejo, mientras que Bonty tenía unos peces colgando de un hilo.
Al verlos, Odry abrió sus ojos de par en par y apuntó a Bonty.
—¡Pescado, eso era, el sushi se hace con pescado! —gritó.
Kurapika arrojó el cadáver del conejo al suelo, mientras que el resto de los aspirantes salieron todos corriendo a pescar.
—¡Bonty, rápido, ya lo descubrieron! —gritó Kurapika. Los dos fueron a sus puestos y se pusieron a cocinar. Otras personas que los habían seguido también tenían pescado, pero la mitad tenían conejos. Al parecer Kurapika había hecho eso para engañarlos. Leorio comenzó a correr junto a Odry para ir a pescar. Junto a ellos pasó el niño de pelo blanco, que llevaba en sus manos otro conejo.
—Más rápido para la otra —le dijo el pequeño.
—Son pescados, idiota.
—¿Qué? —El niño miró hacia adentro— Oh… diablos.
Luego de eso se les unió, pero tomó una ruta diferente y se perdió en el bosque.
—¿Es amigo tuyo también?
—No.
—Pero te conocía.
—Conversamos antes de la prueba, eso es todo.
—Ahh. Parece que es el menor por acá.
—Seguramente. ¿Ya recordaste cómo hacer sushi?
—Sí, está todo acá —se apuntó la cabeza.
—Excelente —Leorio le sonrió.
Fueron a pescar, no les tomó demasiado tiempo, Leorio había vivido cerca de un rio cuando pequeño, y había aprendido prácticamente todas las formas posibles de pescar sin necesidad de una caña. Odry confeccionó un par de cestas juntando unas ramas y entrelazándolas. Los dos se devolvían con dos peces cada uno.
—¿Cómo demonios aprendiste a hacer eso? —le preguntó Odry.
—Práctica. Tú también eres muy hábil, a mí me hubiera tomado el doble de tiempo hacer esas cestas.
Odry y Leorio llegaron al lugar donde estaban los demás participantes, y varios ya estaban en fila entregando sus platos.
—Oh no…
—¡Tenemos que hacerlo, rápido! —Odry lo tomó de una mano y lo llevó a las cocinas—. Veamos, lo primero será limpiar los pescados. Con uno bastará. Leorio, haz eso mientras yo preparo el arroz —de repente ya no parecía tan tierna. Odry se puso seria—. El sushi se hace con un poco de vinagre, moldeando el arroz, así…
Pasados unos minutos ya los tenían listos, y se pusieron en la fila. Los demás participantes tenían el plato hecho de manera similar.
"¿Todos conocen cómo hacerlo? No. Al comienzo estaban todos perdidos, es imposible, algo debió pasar mientras no estábamos."
El ambiente estaba tenso. La examinadora había estado gritando desde que entraron en la sala, claramente había pasado algo. Kurapika y Bonty estaban en su puesto, aún cocinando.
"¿Cómo es posible?, llegaron mucho antes que nosotros, a no ser que…"
De repente la examinadora hizo un gesto a los participantes de la fila, tomó una taza con té que tenía cerca suyo y la bebió completamente.
—¡Lo siento! ¡Ya estoy llena! ¡Nadie pasó la prueba! ¡Ah ja ja ja!
"Tienes que estarme jodiendo…"
