Esta historia participa en el reto Uno, dos y tres, te reto otra vez del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.

Beteado por Nea Poulain


"Pequeña basura. Estás tan muerto que ni siquiera lo sabes" —The Texas Chain Saw Massacre


¿Por qué lloran?

No hay nada que desagrade más a Fred que la gente llore. Él quisiera que siempre rieran y que sus corazones estuvieran ligeros y alegres. Por eso siempre está pensando en cosas divertidas; bromas y chistes. La risa, o incluso una sonrisa, es la mejor recompensa para él. Sin embargo, por más que intenta hacer reír a su familia, no lo consigue.

Sus chistes son ignorados y sus bromas atribuidas a George, que se apresura a aclararles que fue obra de Fred. Eso sólo provoca más miradas tristes y lágrimas. No lo entiende.

Lo que menos entiende es porqué George está triste también. Ni siquiera cuando le sugiere nuevas bromas u objetos para Sortilegios Weasley se emociona. A veces consigue una sonrisa, pero esta nunca llega a sus ojos.

—¿Qué les pasa a todos? —se atreve finalmente a preguntarle a George, pero su respuesta lo confunde aún más

—Te extrañan —dice con la voz cortada.

—Pero aquí estoy —contesta.

George suspira, asiente y no dice más.

Después de esa conversación lo ve un poco más animado, así que asume que simplemente todos están cansados después de la guerra. Después de todo, muchas personas queridas murieron, como el profesor Lupin y Tonks. Él también se siente un poco triste, de hecho. Así que deja de intentar a cada instante hacer reír a su familia.

Todo parece ir mejor, hasta que un día escucha a sus padres hablar en la cocina.

—Tenemos que hacer algo con George, querido —escucha decir a su madre. Movido por la curiosidad, Fred se para en seco en la puerta de la cocina y se apresura a ocultarse tras el muro.

—¿No crees que es normal? Está haciendo duelo, Molly, para él ha sido más difícil que para todos.

—No lo sé. —Molly llora, o está a punto de hacerlo, pues su voz suena cortada—. Me preocupa muchísimo que el dolor lo esté haciendo volverse loco. No quiero que haga algo como Gideon, no soportaría perderlo a él también. Es demasiado…, no puedo perder otro hijo…, no puedo…

Se le termina de romper la voz y se suelta a llorar. Ve como su padre la abraza.

Fred tiembla aún oculto tras el muro. El estómago se le retuerce y cierra los ojos para no llorar él también. No salen lágrimas, aunque las siente, y de pronto entiende muchas cosas. Sale de su escondite y se acerca a sus papás llamándolos. Ninguno reacciona, confirmando la sospecha.

—Podríamos llevarlo a San Mungo a que lo revisaran los sanadores y que lo ayuden —dice Arthur mientras acaricia la cabeza de su esposa.

Lo embarga la culpa y una tristeza infinita. Por fin sabe por qué lloran. Está muerto.

George alza un poco la cabeza cuando entra a su habitación compartida y luego regresa a leer. Fred no entiende cómo es que si es un fantasma puede sentir tantas cosas pero el estómago se le hunde. Se fija en su hermano con atención, las ojeras sobre ojeras y la palidez, es evidente que no está bien.

«¿Cómo nunca me di cuenta?»

Se sienta en la cama de George y nota, por primera vez, que esta no se hunde bajo su peso.

—Vine a despedirme.

George alza deja caer el libro y lo mira con la boca abierta.

—¡NO! No puedes irte —grita y trata de agarrarlo pero su mano lo atraviesa.

Fred no quiere verlo llorar. Cada lágrima que cae le duele más que las rocas cayendo sobre él cuando murió —ahora lo recuerda, recuerda la broma de Percy, recuerda su carcajada cortada por la explosión, los golpes de las piedras, el vacío…—, pero es injusto quedarse.

—Escuché a nuestros padres hablar…

—No. Para.

—Están pensando mandarte a San Mungo. Creen que estás loco por mi culpa.

—Pero tú y yo sabemos que no lo estoy. Prefiero mil veces que me manden a San Mungo, que crean que estoy loco a quedarme solo. No te puedes ir, Fred, no puedes. Somos Fred y George, no George y ya… no te vayas… por favor.

Fred se acerca a su hermano. Intenta abrazarlo pero sus brazos traspasan su cuerpo causándole un escalofrío.

—Si me quedo sólo te haré sufrir más. Estoy pero no estoy, y para la gente seguirás siendo George y ya. No podrán verme y creerán que estás loco. No puedo hacerte eso.

—Si yo me hubiera muerto —dice George entre hipidos—, no querrías que me fuera.

—No, pero si tú te hubieras muerto, tendríamos esta misma conversación, pero al revés.

George cierra los ojos y suelta un resoplido frustrado. Las lágrimas y el moco se le escurren y George se talla la cara con la manga de su suéter. A Fred le rompe el corazón —«¿los fantasmas tienen corazón?»— verlo así.

—Maldita sea, Fred —masculla sin destaparse la cara.

—Sabes que tengo razón.

—No quiero que tengas razón. No quiero que te vayas.

—Yo no quiero irme, por algo estoy aquí. Pero mereces seguir adelante sin mí. Volver a reír, hacer que la tienda sea un éxito, buscar a Angelina y por fin declararte ahora que no me tienes a mí para que le pida ir al baile en tu lugar para que me sustituyas… Seguir con nuestro sueño de hacer felices a otros.

George sigue llorando, sorbiendo los mocos e hipando. Cuando por fin se calma mira a Fred a los ojos.

—Te voy a extrañar muchísimo.

—Y yo a ti, hermano. Pero estarás bien.

—Incompleto, siempre.

—No. Completo, aunque sin mí. Vive bien, George, hazlo por mí, ¿vale?

George asiente.


Notas:

Fue una interpretación amplísima de la frase que me tocó. Y es que como ni veo pelis de terror no conozco el contexto (aunque medio me lo imagino), pero se me vino esta idea y no me la pude sacudir.

Como no sabemos realmente cómo murieron Gideon y Fabian Prewett, aquí me lancé de panza (pasé de lanza) y me creé una historia en la que Fabián muere asesinado por mortífagos y Gideon se suicida después porque no soporta estar sin su gemelo. Por eso Molly está tan preocupada de que George "alucine" a Fred.

Me hice llorar solita escribiendo esto.