Conner sostiene el anillo dorado entre sus dedos gruesos, dándole vueltas alrededor de ellos. Es bastante obvio que la sortija no fue hecho para él; no encaja en ninguno de sus dedos, y se le escapa constantemente de sus manos, queriendo liberarse de su agarre y buscar a la persona con la que encajaba.

Y por supuesto, el compromiso que conllevó a ello le quedó demasiado grande como para saber sobrellevarlo.

La sala está sumergida en las sombras provocadas por la luz que refleja la luna a través de su ventana abierta dejando pasar el aire lúgubre de la noche. El hombre sentado en el sofá dirige su mirada a su alrededor, expectando ver algo más que muebles en su entorno. »Está vacío«, piensa para sí mismo, esperando una respuesta en el otro extremo de la línea que jamás llegará.

Solo hay un desgarrador silencio tratando de llenar su ahora solitario hogar. Conner solo se hunde más en el sofá donde se encuentra estancado hace horas, donde se acomodaba junto a su prometida con el íntimo sueño de estar en el altar un día no muy lejano, pero que ahora ya no existe.

Con extremo cuidado, superboy deja el anillo en la pequeña mesa frente a él, soltando un doloroso suspiro cuando lo abandona. Se frota los ojos con pesadez y un malestar en el estómago que florece dentro de él sin saber la causa de este síntoma. Así como la sensación de tensión muscular y los temblores en sus piernas.

Con los codos en las rodillas, y las manos ocultando su cara, intenta recomponerse. Sin embargo no se siente bien en este momento, ni hace cuatro horas, y lo que es peor, no cree que mejore pronto.

Hace cuatro horas ha estado persiguiendo los minutos.

"Supongo que ya es hora de que te devuelva esto."

Hace cuatro horas desde que ella se fue.

"Sí no confías en mí... Y no puedes perdonarme..."

Y ahora está sentado aquí.

"Esperaba que tú confiaras en mí y me perdonaras." »Eso es lo que siempre esperé«

Sin dirección.

"Tomaste decisiones difíciles y yo saqué a relucir viejas heridas." Tal parece que ahora ya no va a ser posible.

Sin un mapa.

"Lo siento" Porque es lo único que pudo decir.

Confundido

"M'gann, no imagino mi vida sin tí." Seguirá siendo verdad.

Tan solo.

"Así que, si aún me aceptas..." porque aún hay tiempo.

Y un tanto desesperado, que puede escucharla en su cabeza, escuchar la pequeña risa que sale de los labios de su exprometida, con un cosquilleo en su estómago camuflando su malestar constante. Es asombroso como lo más simple de ella puede ser lo más hermoso que haya contemplado desde que fue liberado de Cadmus y haber pisado tierra firme.

Recuerda haber alzado la cabeza en su dirección, un tanto aturdido de su risa por la situación delicada por la que estaban pasando. Ella miró con paciencia, y adivinando sus pensamientos, puso sus suaves manos en sus mejillas, estirando su cuerpo para poder besar su frente con cariño. Cómo solo ella lo hace.

Sin embargo, eso solo fue una calma efímera antes de que viniera la tormenta que arrasaría con su ya débil corazón.

"Lo siento, Conner." »Por favor; por favor, te lo ruego«

Y la dulce esperanza se disolvió con sus amables palabras; haciéndolo despertar de su coma llena de ilusiones.

"No puedo hacerlo." »Por favor, no lo digas en voz alta«

Y lo deja sin respiración, quitándole el aliento tratando de no abrir más la profunda grieta de dolor atorado en su garganta.

"No..." sintió la duda y la inseguridad en su voz frágil. "No podría soportar..."

"¿Soportar qué?" Recuerda preguntar en un susurro tembloroso. Tal vez él haya buscado esto; y sin embargo no es algo que quiera oír.

"Hacerte daño de nuevo." »Porque duele escucharlo de tí« Porque sabía lo que iba a salir de sus labios. Porque ya conocía la respuesta antes de escucharla.

Como si de un mal sueño se tratara, Conner de su ensoñación, con la garganta seca y con los ojos extrañamente irritados. El clon mira a través de la ventana abierta donde revela a los pequeños luceros que saborean ese momento con él hasta que se sumergen en el mar oscuro en lo más alto del cielo.

El hombre ya volviendo a tierra firme, siente de nuevo el hueco en su cabeza; lo ha estado sintiendo desde hace horas que es casi insoportable el vacío que dejó M'gann con su partida. Por otro lado, ya que ahora se ha vuelto un héroe público, tendrá un equipo que cuidar en las misiones, y por lo tanto, tendrá algo con lo que podrá llenar el hueco que se incrusta martillando en su cráneo con ferocidad intentando destruir lo poco de su estabilidad mental que le queda en estos momentos.

Sin embargo, otra vez, él mismo lo sabe: cuidar de los jóvenes héroes no es una solución real. Mantener su mente ocupada será fácil cuando estén en plena pelea o cuando estén infiltrándose en un lugar de extremo peligro intentando que no los atrapen en el acto. Pero cuando al final de la misión los chillidos se hayan ido de él y no quede nada para llenar su ausencia, otra vez caerá y el dolor silencioso se moverá como una serpiente en el desierto para ocupar su espacio.

No será fácil. Nunca será fácil cuando ella ya forma una parte de él que no puede dejar ir.

Conner se levanta, se dirige al lavabo para mojarse la cara y de paso servirce un poco de agua para apaciguar su deshidratación. Una vez regresando al lugar de su desolación, se vuelve a encontrar con el anillo dorado en la mesa frente a él. La argolla se siente fuera del lugar. Porque aunque la mesa no tenga la culpa de su abandono, no es donde realmente pertenece. Jamás lo será.

El dolor afilado se instala de nuevo en su cráneo, haciendo que quiera golpear su cabeza contra una pared hecha de kriptonita

Antes de que pueda llegar más lejos, su cerebro le da una droga visual para tranquilizarlo y apaciguar su dolor causado por el vacío constante en su mente.

Es M'gann, que incluso estando lejos de donde se encuentra, puede hacer que se sienta mejor. Que se sienta bien.

Que incluso en los momentos como los de hace unas horas; cuando ambos estaban en el garaje apunto de despedirse, y ella solo llevaba su presencia al otro lado del portal.

"Discúlpame por hacer esto ahora. Yo sé que tal vez este siendo egoísta, y que solo este protegiéndome a mí misma. Pero es por esa misma razón que hago esto." Estaba cabizbaja, abrazándose así misma. Asustada de lo que pueda pasar ahora. Conner la entendía; estaba en la misma condición.

"M'gann". Intentó hacer una llamada de auxilio, y evitar lo que sea que fuese a pasar. Evitar que se derrumbe todo dentro de ellos.

Pero al parecer la mujer ya estaba más que preparada. Haciendo caso omiso al tono desesperado de su nombre que salió de los labios de Conner. "Escúchame, por favor." Ella prácticamente suplicó. "Porque está última noche juntos, quiero ser completamente transparente contigo."

Conner guardó silencio.

"La verdad es que nada volverá a ser como antes. Lo sospeché desde que abuse de tí y de tu confianza... Ese día destruí algo precioso que solo nosotros teníamos. Lo eché a perder."

"Lo sabía, y sin embargo así acepte estar contigo de nuevo. Aún no sé porqué lo hice, tal vez solo fue una vaga esperanza de una chica tonta en el que pensaba que si volvían a intentarlo... Si comenzaban todo desde cero funcionaría esta vez." Sintió el temblor el su voz, pero decidió continuar. "Pero estaba en un error; nuestro amor ya estaba roto."

"Lo que hice fue imperdonable, y está bien estar enfadado por ello... No me perdonarás por lo que hice, y no es obligatorio que lo hagas, porque yo tampoco puedo hacerlo."

"M'gann..."

Ambos parados frente a frente, sumergidos en un silencio lleno de nostalgia y recuerdos dolorosos flotando a su alrededor. Y su corazón estaba extrañamente tranquilo. Oh sí, porque el dolor se alivia con más dolor.

El clon recuerda a M'gann caminando coma paso lento hacía él, como si tuviera miedo de derrumbarse a medio camino. Ella desliza sus manos por sus brazos anchos y fuertes de manera suave, tan delicadamente que lo siente quemar en su piel.

"M'gann... No fue tu culpa." Hablo suavemente. "Yo... yo debí haber sido más comprensivo con tu situación. Fuí un imbécil." soltó con frustración, que solo demostró su acto desesperado por no dejar que se apague la última luz que pasa a través de las ventanas agrietadas.

Pasando más de tres minutos, ella tomó el valor de alzar su cabeza, mirando directamente a sus ojos y comenzó a hablar. "Entonces tampoco te eches la culpa, porque no lo es ." Puede sentir su suspiro cansado y derrotado. "Hay cosas que simplemente... no funcionan. Yo te he roto; he roto la confianza que me tenías. Y debido a eso... Ya no estamos seguros con nosotros. Debí haberlo pensado bien, tomar mejores decisiones; pensé que estaba haciendo lo mejor. Se suponía que ya no debía ocultarte nada; porque confíaba en tí, y aún lo hago, sin embargo guardé silencio, y al final... me equivoqué."

"Y aunque ya no podemos seguir con esto, Las cosas se dieron como se tenían que dar, se aprendió lo necesario y se aprecia la experiencia vivida que tuvimos, y del cual nunca me arrepentiré. Y porque al final de todo, mereces otra oportunidad de amar a otras personas. A alguien que no te rompa el corazón."

Todo se estaba cayendo a pedazos y el súper hombre que aguantaba miles y miles de golpes no sabía que hacer. No podía dejar que todo lo que construyeron en estos años se caiga en pedazos, hasta que se queme el último cartucho, ¿Verdad?

"No hay nadie mejor que tú." Susurra con miedo a que se rompa la voz.

"Oh, Conner, no te aferrres a lo que pudo haber sido. Tú no estás solo; nunca lo estarás."

Antes de que pudiera darse cuenta, ella lo estaba abrazando en su estado frágil. Casi dejando que Conner lo acunara en sus brazos. Eso era un adiós.

"Gracias". Escuchó en su oído dándole un corto escalofrío por el dulce y triste tono de voz de la mujer. Como si fuera un violín roto.

"¿Por qué?" Preguntó confundido.

"Por todo, Conner. No hay un día en el cual no agradezca estar junto a tí; incluso si no estoy contigo." Sintió su hombro humedecer, y un sollozo rompiéndose como una copa de vino cae al piso

"Oh" fue lo último que dijo antes de que ella se fuera por el portal con los últimos rayos del sol en el horizonte haciendo que la noche sea más oscura.

Superboy vuelve a abrir sus ojos a la realidad, dándose cuenta que tenía el anillo en sus manos. Jamás pensó que sentiría envidia de las personas que pueden emborracharse. Pero en momentos como este, realmente quisiera borrar su memoria con un poco de alcohol.

No entiende porque se separan si sus corazones todavía siguen latiendo con el mismo fervor cuando están cerca uno del otro. Cómo si estuvieran enamorándose un poco más cada día. Y esa no era la excepción.

Ahora se siente peor de como estaba hace unas cuantas horas, pero al menos el vacío en su cabeza se cubrió con el dolor.

Tal vez a estás altas horas de la madrugada ya debería estar durmiendo, pero tiene miedo de volver ahí. El temor convertido en escalofrío recorre por su espalda al no encontrar a nadie en la cama, nadie que lo acompañe en la enorme casa al cual antes podía llamar hogar. El miedo de por primera vez, desde que nació, despertar solo.

Si la llama ahora, ¿Responderá a la llamada?

Y si le pide que le acompañe está noche, ¿Ella vendrá a él?

Conner se detiene así mismo antes de seguir con preguntas ridículas. M'gann ya debe estar durmiendo en este momento, llamarla solo causaría problemas y confusión en su ya frágil relación de amigos.

Lo único que puede hacer es decir: lo siento. Porque ahora se siente como una gran escoria, y lamenta que a M'gann le haya afectado su gran estupidez, aunque ella haya dicho que estaba bien estar enojado. No debería serlo, no debería estar bien desahogarse como una bestia con la mujer que era su prometida, y sobretodo cuando ella no había sido la única en tomar esa decisión. Y de todas formas lo hizo.

El odio burbujea en su corazón con ferocidad, casi percibiendo el fuego que lo qua hasta hacerla cenizas. Ya no importa, claramente ya no lo necesita, pero M'gann no estaría de acuerdo con él.

El mínimo pensamiento de la marciana hace que afloje sus manos que estaban apretadas en un puño. Ahora solo se siente patético; patético por no haber evitado esto. Por lo que prosigue a seguir lamentándose en el silencio de su enorme casa. Es difícil decir lo siento, sobre todo cuando lo usó tantas veces que al final pierde el su valor y su significado en el proceso de querer arreglar lo que ya está dañado.

Sin embargo, había escuchado de otras personas que todo el mundo necesita alejarse un tiempo. Que incluso los amantes necesitan unas vacaciones alejados uno del otro. Tal vez ese pensamiento es lo único que lo mantiene en el mundo real ahora que M'gann ya no está.

Ya estando lo suficientemente cansado para poder dormir sin preocuparse de estar solo, ahora solo se va dejar descansar con eso.

Por lo que entonces, por ahora va a decir... Fue lindo mientras duró.