Capítulo 2: La batalla
Anteriormente: ¡Himeko aparece! ¿Cuál será su reacción a los hechos?
—¿Por qué no me habían contado? — Himeko esbozaba una sonrisa muy bien trabajaba mientras Bossun y Saaya la miraban sin saber qué decir—Vamos ¿desde cuando estás saliendo?—agregó Onihime.
—No, no… No estamos saliendo – respondió Saaya. "Me habría gustado decir que sí, pero..."
—Mmh, esos besos y esos abrazos son muy delatores… Con confianza, cuenten –insistió la rubia.
—No es cierto. Sólo… ha sido un momento de debilidad – dijo Saaya— Yo inicie los besos—miro hacia abajo mientras hablaba—Bossun… ¡Bossun no tiene la culpa!
Tratando de mantener la compostura para poder enfrentar la situación fríamente, Himeko no se rindió en su afán de averiguar si aquello era un primer encuentro, o si efectivamente estaban saliendo. Aquello importaba. Y mucho.
—¡Soy su amiga! Se supone que los amigos se cuentan estas cosas… —dijo Himeko.
—En cualquier caso, no es tu asunto. Debo irme —sentenció Saaya, entrando al vagón que justo se detenía frente a ellos.
La chica de cabello castaño sintió la peligrosidad de Himeko. Himeko era muy apegada a Bossun y no lo iba a dejar ir fácilmente. Desde el momento que sonrió, supo que ella estaba fingiendo. Las últimas palabras que intercambiaron fueron una silente declaración de batalla, y su partida (dejándola a solas con el chico en cuestión) fue una especie de reto, que la rubia entendió muy bien.
Cuando el tren se alejó, la cara de Himeko cambió drásticamente a un humor sombrío.
—Oi, Bossun. Responde ya.
—No estamos saliendo—la miró a los ojos.
—Te creo.
—¡¿Por qué no creíste recién?! –preguntó él, poniendo una cara chistosa.
—No tengo por qué creerle a ella. A ti te conozco más.
Bossun no podía entender por qué a Himeko le importaba tanto.
—¿Te gusta? – agregó ella pesar.
—No sé—fue sincero—No lo he pensado mucho…
—Maldición—masculló la chica.
—¡¿Por qué maldición?!—pregunto sorprendido.
—Porque te creo. Sé que no sabes si te gusta o no—acotó—si lo supieras, ya habrías esclarecido las cosas con Saaya.
Bossun la miro detenidamente.
—¿Por qué te importa tanto, Himeko?
—¿Realmente…? —comenzó—¿realmente no te das cuenta? —lo miró con tristeza.
El líder del Sket-Dan se sobresaltó. Su fuerte vínculo de amistad le permitió detectar que lo que acontecía era algo fuera de lo común.
—¿Qué pasa? – preguntó Bossun, con algo de miedo. Sus ojos perdieron el brillo, y lucían apagados –Sin rodeos.
—Le gustas a Saaya.
—¿Y?
—Tenemos un problema—suspiró—Me he dado cuenta que a mí también. Me gustas Bossun, creo que ha sido por mucho tiempo que he menospreciado tu importancia en mi vida.
El chico abrió los ojos abruptamente, sus pupilas parecieron encogerse, e inhaló fuertemente por instinto una gran cantidad de aire, tratando de llenar el vacío que se formó en su pecho tras oír esas palabras. Aquel vacío surgió de la interrogante "¿Cómo tomarme esto?" No sabía si tomarlo como un cumplido, como una alegría… o si sentirse traicionado.
—Eh… ¿Por qué…? ¿Desde cuándo…?
—No sé y no importa realmente. Sucede y ya.
—Es que… -estaba dubitativo—No…no lo entiendo del todo.
—Me enferma que hayas reaccionado así con ella… Pero cuando yo te digo mis sentimientos, pones la cara más estúpida que te conozco.
Bajando la mirada, Bossun usó toda la concentración que le permitió su psiquis para encontrar algo inteligente o reconfortante para decir.
—No es divertido que haya dos chicas a las que les gusto. Sería distinto si fueran desconocidas, pero… siendo personas que estimo, es… más complicado—cerró los ojos—mucho más aún si eres tú.
—No es complicado.
—¿Cómo qué no?
—Es simple. Tienes que decidir.
—¿Qué tengo que decidir…? No puedo forzarme a sentir algo por alguna…
—Bossun: una chica se te confesó y te besó. Otra se te confesó también—lo miró fijamente a los ojos—Estoy poniendo en juego nuestra amistad, que es lo que más valoro en el mundo. Y estás parado aquí, sin saber qué decir.
—Me voy a casa—la situación era demasiado incómoda para el chico.
Bossun empezó a caminar, pero Himeko lo alcanzó.
—Vamos por el mismo camino por varias manzanas—dijo ella.
El líder del grupo no parecía tener intención de pronunciarse. Al caminar, Himeko no le quitaba los ojos de encima.
—Por favor, no toques el tema con Switch o la gente que va al salón del club – pidió ella.
—No lo haré. Esto es entre nosotros dos.
—Bueno… Switch se dará cuenta inmediatamente.
—Es lo más seguro – respondió él, demorando.
—Trata de actuar como si nada, ¿ok?
—Bien.
Pasados unos minutos, Bossun recién pudo caer en cuenta de la situación. Lo primero que pensó fue que su corazón debía pertenecerle a la chica con la que tuviera más química, por ende, Himeko era la indicada. Pero, aun así, no podía negarse a la posibilidad de amar a una persona nueva, y Saaya era una gran chica. Son muchos los puntos a tratar: tanto Himeko como Saaya era hermosas y buenas personas, pero tenía que pensar cómo se sentía con cada una en más detenimiento.
—Pero… - dijo Himeko.
—…?—Bossun miró repentinamente a su amiga, al notar en su voz un tono de autocompasión.
—Si eres capaz de afirmar que no hay nada en tu corazón para mí, entonces prometo que te dejaré tranquilo – finalizó ella.
Sin dar crédito a sus oídos, el muchacho sintió una especie de pena y decepción.
—Si puedes afirmar que no sientes nada, absolutamente nada por mí, te dejo en paz – reiteró ella, bajando la mirada.
—Entonces me voy con Saaya.
Cuando Himeko subió la mirada hacia su amor, se encontró con el infantil rostro de Bossun en un gesto chistoso e infantil de determinación.
—¡¿Qué es esa cara?! ¡¿Acaso eres un niño?!—Le reprocho enojada.
—Me quedo con Saaya y se acabó.
—¡¿P-p-por qué?!
—No me puede gustar una chica que se rinde tan fácil.
Lentamente, Himeko entendió el mensaje. Quizás no estaba todo perdido. El puchero y la cara sonrojada de Bossun sirvieron para que la chica captara que, si bien no esperaba recibir afecto de parte de ella, tampoco le molestaba.
—No es eso Bossun,—le aclaró—No quiero que pienses que estas obligado a elegirme por nuestra amistad, yo…—dudó un momento—yo quiero seguir siendo tu amiga, incluso si no me eliges.
El chico asintió, Himeko significaba mucho para él, pase lo que pase. La perspectiva de la situación había cambiado. Cuando llegaron al punto de separarse, Himeko se paró delante de Bossun, y dijo:
—Al igual que Saaya, quiero tener mi oportunidad para lanzar mi ataque.
—¿Qué…?
La muchacha dio un paso hacia adelante, y rodeando al chico con sus brazos, estiró sus labios levemente para alcanzar su boca. Pero cuando estuvieron a milímetros del contacto labial, él corrió la cara.
—¿Qué? ¿Por qué me corriste la cara …? ¿No puedo besarte, acaso?
—Acabo de besar a otra chica. ¡Ten algo de dignidad!
—¡¿Qué?!
—Si me das un beso serías como una carroñera o algo así.
—¡¿Y en qué momento esto se transformó en una caza de presas?! ¡Sólo eres un chico!
—Además sería un beso indirecto con Saaya.
—Blegh… ¿qué estás diciendo? – preguntó Himeko, tiritando, sonrosada—¡No vuelvas a decir esas cosas! ¡Idiota!
En cosa de segundos, los dos estaban riendo como los idiotas que eran. Al despedirse, Himeko alcanzó a robarle un rápido beso de un cuarto de segundo. Bossun quedo embelesado.
—No me importa lo que pienses. Al menos así me siento empate con Saaya.
Dicho esto, emprendió camino a su casa tarareando una femenina canción de amor. Bossun, sin saber cómo reaccionar ante aquello, simplemente caminó hacia su casa. Qué día. Ya había besado a dos chicas.
En la tarde siguiente, ya estando en el club, el silencio entre Bossun y Himeko era demasiado acusador como para ser pasado por alto por el perceptivo Switch.
—/¡Fiu! ¡Fiu!, pero qué pasó ayer \(^o^)/
—¡Nada que te importe! ¡Cuatro ojos! – gritó Himeko.
—/La cara de estúpido de Bossun, combinado con el hecho de que no han cruzado ni palabras ni miradas, me hace sentir que me perdí algo después de la escuela. lol/
En efecto, Bossun mostraba una mirada evasiva con sus gigantescos ojos, y sus labios estaban fruncidos hacia adelante a más no poder.
—/Parece que finalmente ha sucedido. Me preguntaba cuando iba a ocurrir. ( ^·º)/
Himeko cedió al nerviosismo, y mostrando una estúpida cara, empezó a balbucear excusas. Y a lo largo del día, la parejita se vio simpáticamente hostigada por el otaku. Hasta que, en la tarde, apenas Switch abandonó el salón…
—Bossun, ya que Switch no está, ¿podrías acompañarme al casillero de peticiones? Hay que ir a limpiar la lente de la cámara y barrer un poco…
Bossun tomó una pala y una escoba, y acompañó a Himeko hasta el casillero-cabina para hacer algo de aseo. Sin embargo, una vez allí, la rubia realizó el movimiento que tenía planeado. Empujó al chico adentro de la cabina, y se metió en ella tras él.
—Himeko, ¿qué…? ¿Qué estás haciendo?
—Hora de ponerse agresivos.
—¿…Eh? —estaba confundido.
A medida que caía en cuenta de lo que pasaba, el cuerpo de Bossun empezó a reaccionar nervioso, con temblores y sudor. Por otra parte, la adrenalina y a respiración acelerada hincharon el busto de Himeko y sus mejillas se irrigaron ilustrando su hermoso rostro con intenso rubor que la hacía ver bella como cualquier mujer enamorada. En aquel reducido espacio, colocando su rodilla entre las piernas de su líder, ella comenzó a acercar sus rosados labios hacia aquel cuello tan varonil. Que había estado fantaseando…
