Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la historia es de Kat097, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.

Disclaimer: Twilight characters are property of Stephenie Meyer, this story is from Kat097, I'm just translating with the permission of the author.

Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)

Grupo en Facebook: Tradúceme un Fic (el enlace está en mi perfil)


Capítulo Cinco

Fue un sueño.

Fue un sueño.

Tenía que haber sido, y eso fue lo que Bella se dijo en el desayuno. Mezcló mermelada de fresa en su avena, su mente en el rostro del hermoso hombre. Soltó un bufido de impaciencia, la parte racional de su cerebro le decía que dejara de ser tan tonta.

Poniéndose una cucharada del cereal caliente en la boca, recogió el tazón y caminó hacia la puerta trasera, donde Sam estaba acostado en el umbral, durmiendo bajo el cálido sol de la mañana. Él miró esperanzado su comida y luego bajó la cabeza con un suspiro cuando se dio cuenta de que no era para él, sus orejas se movieron levemente cuando un abejorro pasó volando junto a su cabeza hacia la fragante lavanda que estaba en una maceta junto a la puerta.

Masticando otro bocado, Bella vio el sol brillar por las ventanas del imponente edificio. Sam no parecía molesto en absoluto ahora, dormitando felizmente. Pero la noche anterior, tuvo miedo de algo, algo lo asustó. ¿Qué había estado mirando por la ventana? Bella no había visto nada, solo la hierba oscura, el lago un poco alejado y la casa. Nada fuera de lo común; entre ellos dos, ¡ella es la que debería entrar en pánico! Tal vez fue solo la tormenta que lo afectó.

Bella limpió su plato y miró a su alrededor cuando alguien llamó a la puerta trasera. Jacob sonrió desde la puerta, Sam meneando la cola felizmente hacia él.

—Buenos días —saludó él, y ella le devolvió la sonrisa.

—Buenos días, Jacob.

—¿Has sobrevivido a la tormenta?

—Oh, apenas. Sam no estaba muy feliz. —Bella miró a Sam, quien estaba acariciando la mano de Jacob para llamar su atención. Los grandes dedos de Jacob acariciaron su cabeza suavemente y Bella sonrió—. ¿Vas a ir a los jardines? —preguntó y él asintió.

—Sí, me preguntaba si te gustaría venir a verlos. Si no estás ocupada, es decir. —Miró hacia la mesa de la cocina, donde estaban el portátil y el cuaderno. Bella negó con la cabeza.

—Nada urgente. Me gustaría ver los jardines. —Cerró la puerta detrás de ella y lo siguió hasta una pequeña camioneta blanca. Él recogió los papeles del asiento del pasajero, un cuaderno y una bolsa de comida para llevar de McDonald's, y ella se sentó, mirando por encima del hombro hacia el equipo de jardinería.

—Este es el césped principal. No necesita mucho mantenimiento. Cortar y podar una vez cada quince días. Probablemente más si la familia alguna vez viniera aquí, pero sin nadie que lo vea… —Jacob se encogió de hombros. Bella miró la extensión de frondoso verde pasar junto a la ventana, tratando de imaginar cómo podría haber sido una vez, hombres y mujeres glamorosos con ropa de época, mujeres tomando el té de la tarde, jugando al croquet.

Los huertos eran encantadores y olían a hierbas y lavanda. Aquí había más abejas, volando delicadamente de flor en flor. Bella caminó con Jacob por los pequeños caminos empedrados mientras él señalaba cada una de las plantas.

—Estragón, romero, albahaca, menta… Quiero decir, hace solo un par de cientos de años estos jardines se usaban para cocinar. Ahora se mantienen podados y ya.

—Es una lástima —musitó Bella, pasando sus dedos por el romero e inhalando el delicioso aroma que la hacía pensar en pollo asado o papas con mantequilla—, casi desearía poder viajar de regreso y verlas en todo su esplendor.

—Apuesto que a sus jardineros les resultó más difícil que a mí. —Jacob sonrió y ella también, siguiéndolo por el borde de la casa.

Pasaron por el laberinto de setos, la entrada mostrándose como una boca oscura en la pared verde. Jacob se detuvo en la entrada y la miró por encima del hombro.

—¿Quieres entrar? Tengo que empezar a trabajar, pero siéntete libre de deambular.

—No, está bien. Tal vez otro día. —Bella miró por la entrada—. ¿Qué tan grande es?

—Alrededor de sesenta acres, es básicamente una réplica del laberinto del Palacio Hampton Court. No es muy difícil, pero podrías pasar una hora allí si no tienes prisa. ¿Quieres ver el jardín de rosas?

Ella asintió y lo siguió por el borde del laberinto y más allá del frente de la casa. Por alguna razón desconocida, ella desvió la mirada, eligiendo mirar por encima del césped en lugar de mirar la piedra y el vidrio de la casa.

Si Bella pensaba que le gustaban los huertos, le encantaba el jardín de rosas. Empezaban a surgir flores impresionantes, pero la mayoría todavía estaban en capullos verdes, temblando suavemente con la suave brisa. Su leve perfume llegó a Bella mientras caminaba entre las plantaciones, admirando los muchos colores de las primeras flores, sus pétalos asomando tímidamente a través de las hojas verdes.

—Se ve mejor en verano —dijo Jacob, inclinándose para arrancar una hierba—, cuando todas han florecido.

—Me lo imagino —asintió Bella, caminando lentamente hacia él—, ¿trabajas aquí hoy?

—Sí. ¿Estarás bien regresando a la cabaña?

—Solo son unos minutos, está más cálido de lo que pensé al principio. —Ella le sonrió—. Gracias por mostrarme esto.

—No hay problema, Bella. Puedes venir a verlos en cualquier momento. No hay nadie aquí a quien le importe.

Cuando él comenzó a trabajar, Bella regresó al frente de la casa. El sol estaba inusualmente cálido para principios de la primavera, y ella siguió caminando sobre la grava, de regreso al huerto, pensando que podría llevar algunas hojas a la cabaña para su cocina. Al pasar por las grandes puertas de madera, una brisa fresca le sopló y se detuvo, temblando brevemente. El sol desapareció detrás de una nube pálida y el terreno se oscureció, las ventanas se opacaron.

Bella se apresuró a doblar la esquina hacia el huerto, envolviendo sus brazos alrededor de sí misma, como si se aferrara al calor que había dejado el sol. Las hierbas estaban ahora a la sombra y se arrodilló junto a una, oliendo el suave aroma y arrancando un par de hojas. Otra brisa agitó su cabello y lo arrojó en dirección a la puerta de la cocina. Bella giró la cabeza y se quedó sin aliento en la garganta.

La puerta de la cocina estaba abierta.

Solo por una rendija, pero estaba definitivamente entreabierta, y Bella se devanó el cerebro tratando de recordar si Jacob la había abierto mientras le mostraba el jardín. Una ramita de tomillo se le cayó de los dedos mientras se enderezaba y la observaba.

La grava crujió bajo sus pies mientras caminaba lentamente hacia la puerta, por razones desconocidas, su corazón latía con fuerza. Su sombra se reflejó débilmente contra la puerta y se detuvo abruptamente. El escalofrío en su columna casi la paralizó cuando un miedo repentino e inexplicable le cerró la garganta.

Había una segunda sombra en la puerta.

Alguien estaba detrás de ella. Podía sentirlo, sentir su presencia, su aliento contra su mejilla, aunque no se atrevía a girar la cabeza para verlo.

Hubo una repentina ráfaga de viento. La puerta de la cocina se cerró de golpe y Bella dejó escapar un grito ahogado, cubriéndose con las manos el rostro.

No había nadie más.

Pero una sola flor, un áster, yacía a sus pies.


Y más flores que aparecen misteriosamente...

Vamos a crear un álbum en el grupo para identificar cada una de las flores que ha recibido Bella ;)

Gracias por todos sus comentarios, por las alertas y favoritos, me alegra saber que les está gustando la traducción.

Lo prometido es deuda, así que aquí les dejo el capi por llegar a 100 rr :)

No olviden decirme qué les parece la historia. Nos leemos en la siguiente actualización.

Sarai